Conquista

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VIENEN los burros por la cuesta
agarrándose a tu piel.
A ambos lados del camino,
los pedruscos secos
como cántaros del aire
sombras mudas del altar
donde estamos ungidos.
Aquí se tambalean los muchachos,
en su primer nacer.
se insinúan los gemidos
shh.
Escucha.

Nos trae el viento de sus
viajes por el polvo
Ondeantes balconadas
urnas ocres cayendo
sobre secretas cuevas
Montañas olas de aire
barcos de la tierra
como abejas hambrientas
unas tras otras:
cordilleras, estelas
en el mar del bosque.

Querríamos horadar
tu parte íntima
poseída ya montaña
en toda violencia flor
de pétalos arrancados
nosotros por dentro de ti
corriendo por tus huecos
como glóbulos.

Te hemos traído hasta aquí
con un clavel entre las manos
Tómalo
o bien déjanos marchar.

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Montaña y flor

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En la cima hay unas flores
-la montaña como la flor más hermosa-
estriadas como tallos
de inocencia y sangre
coronando el más nuevo amor
sobre tu frente.

Arriba como en la montaña quieta
querrías estar tú
en tus siluetas ocres del atardecer
con tu cadera ancha y árida,
caminando mientras prende en ti
el aroma de la flor más salvaje.

Sabes que camino abajo
es hora de encender esas luces
que te confundirán con el cielo estrellado.
Allí los hijos del sol y de la noche
se entregan a sus astros propios,
y ves por los vanos de la casa del carnicero,
los pastores guardando el almuerzo
otros ya escalando sueños.

Todos esos hombres y mujeres
hechos de cielo, de montaña y de tierra,
con sus flores nuevamente imaginadas:
y tú con el aire adicto en tu pelo
nueva flor del jazmín a la caída del sol,
sentada aquí, a mi lado,
cuando ya nos hemos ido.

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Algunas noches, en La Mosca

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SENTADO en los barruecos de la sierra
frente a la ciudad, la otra noche,
Volví a preguntarme si podía amarte
sin rumbo definido, como un secreto
rumor que cayera luego a plomo
sobre la tierra y se plantara en ella
muda ensoñación de oscuridad,
jamás reconocida como prueba.

Tu recuerdo me seguía incandescente.
se imantaba por las curvas de la ruta
su memoria estelar, rápida como un cometa,
henchida de luz y dimensiones.
No más amor que el prometido, quería darte,
sólo hallarte entreteniéndome de lejos,
tejiendo nombres, así de refilón.

Sentado en los barruecos, bajo el mirador
un perro ladraba aterrado de verse a la vez
solo y dentro de la noche estrellada.
La ciudad iba rumbo a su silencio nocturno
Y tu recuerdo iba rumbo adonde yo estaba,
Rastro del sol para tu mancha de luna
o envés de la mano que quisiera ser haz
hasta abrirse el uno en total cohabitación-.

A veces, como esta medianoche
subo por el collar eléctrico hasta el mirador
Y desde allí, si me aúpo a una piedra
Puedo divisar todavía los jirones de tu huida
y preguntarme si aún podría amarte.
Quiero decir, tú te marchaste
y yo ya no tengo opción.

Algunas noches tu imagen se viene
como un enjambre de insectos colorados
que curioseasen el campo en su luz última.
Entonces puedo seguir su hilo e ir tirando de él
a empujoncitos, como tomando
pequeños pedazos de viento y nube,
y dibujarte así me satisface mucho.

Pero otras veces tu silueta aparece borrosa
y antes de llegar a mí se pierde entre los árboles
como un famélico fantasma
pero real porque yo siento el latigazo
como el tallo sembrado que pierde su flor.

Luego bajo a casa silbando esa canción vieja.
Caminos nunca santos que irrumpen en tu sueño,
gato cuántico que se deja bajar por el canalón
y te deshoja la pregunta que me hice la otra noche,
y si llegas a mí con la corriente cierta, te gusto y no te gusto,
áureo molino girador, cometa rebosante de luz,
cuando me vino al caso de nuevo la memoria tuya.

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Mar de Kabul

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(i)
BAJO esos mantos celestes vuelan pájaros ciegos.
Atraviesan hilos que se retuercen de deseo
y lo llenan todo de luces,
imanes de sol sobre el cemento,
oleadas que se rompen sin voz.

Aquí, tan lejos del océano
se cose la pleamar a sí misma como la música
que no se recita y así no se corrompe
por el tiempo. Pasa sólo fuera de ellas
como un demonio furioso
y las deja intactas mientras lo arrebata todo
en estos muros ocres como de humana arena.

(ii)
Sobre estas alambradas, ríos del pleno día,
cubierta tras la pared de los ojos visitantes
camina y canta una niña de la mano
tuya y tú vas perdida como tu propio pasado.
Junto a vosotras caen gotas de lluvia polvorienta.
que luego se remansan de camino al bazar
-oasis en los márgenes de cuantos hombres
os leen de reojo.

Mujer de alma robada
y hoy sujeta pero ya para siempre fuera de sí,
crees en tu andar que comienza el desierto
pero solo es la alucinación del mar,
en que vuelan como peces los pájaros
y como no tiene edad la tentación dura siempre.

(iii)
Manto tuyo lago subterráneo
en el que crees enjuagarte de noche,
volando las miradas navegando
por las manos perdidas de salitre y molusco.
Si pudieras tú lanzar a volar, en tu ceguera
esas cuencas secas por las que irán tus ojos
yo quisiera ver a qué corazón se entregarían
para estudiar el amor,

Y viéndote marchar, apresurada,
de la mano de esa niña todavía feliz,
quisiera dar la vuelta al mar, al fin y al cabo
cada uno tan lejos de los demás océanos,
pero sé que a mi tentación ni la dejarías hablarte,
y te volverás de repente vieja dispuesta a morir,
consumir tu momento de aire y tu secreto halo enamorado
al fin y al cabo tan lejos de todo lo demás.

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Día de otoño

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HE VENIDO a coger esparraguitos
junto a la charca de los Barruecos.
Hoy hace frío y supongo que otros
piensan en encender el primer brasero.
Enfrente está el lavadero de lanas.
Cuando caiga la tarde, su muro
se volverá rosado
antes de darse a la oscuridad.
A lo lejos pasean unas pocas familias.
Un niño se asoma a la charca.
Toma una gran piedra
y la arroja –describe un trazo limpio,
luego cae como el plomo-.
El sendero mío es de arenilla,
se abre entre la hierba húmeda
–aquí debo desviarme y serpentear.
Siempre es la misma ruta, pero nunca igual.
Algunas plantas, a la vista de todos,
yacen aplastadas por el trasiego demasiado.
Su tallo seco se ahoga contra el suelo,
y apenas guardan nada que ofrecer.
En cambio, las esparragueras buenas están a salvo
en huecos de rocas, en lugares ocultos.
Esas me gusta explorarlas lentamente,
robarles todo cuanto esconden.
Basta un tajo a serrucho, delicado,
para quitarles el alma.
Algunos días, de vuelta enciendo un fuego.
Sentado mirando el lavadero, junto a la charca
con el agua quieta cada vez más gris.
La tarde cae como la piedra del niño.
Luego ato el manojo y vuelvo a casa,
feliz de sentir algo parecido al deseo.

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El niño sirio

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el niño sirio

a los niños sirios (foto: Aylan Kurdi)

Tú no te has muerto, Aylan.
Puedo escucharte cantando como un pájaro pequeño
en mi conciencia.

Estás escondido y mirando
desde la rendija de la puerta del vestíbulo del alma,
haces pompas de jabón con tus pulmones encharcados
y levantas castillos con nuestras toneladas de carne conmovida.

Estás navegando por el mar,
en tu frágil barca de conchas y piratas
mientras tu padre y tu madre van contándote cuentos
y cada uno de nosotros te busca escondido por casa,
buscándote en el día anterior
al de alguien encontrándote en la orilla.

Ahora marchas a dormir, chiquillo,
en la paz de un gigantesco dormitorio
aquí en la playa.

Pero tú no te has muerto, tú mi pájaro pequeño,
porque incluso mientras duermes puedo escuchar que tu respiración revolotea
en mi conciencia.

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Ciberespacio (2008)

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TE LLEVO a un gran viaje de un solo recorrido:
sugerencia de búsqueda, cinética abisal
repleta de encrucijadas.
La luz no tiene tiempo,
pero el tiempo sí podemos llenarlo de luz
arquitectura ósea que te conduce invisible
wandereando y vagabundeando.
Despídete ya a golpes de ratón de tus amigos
-el río se ha llenado de pequeñas linternas
Y un lento remo va meciendo la barca-,
Palabras vacuas o secretos mal guardados
hasta darte un paso fugaz como la pincelada.

Y mientras,
por pura probabilidad la noche va llenándose
de polvos con toda su imperfección hermosa;
un manchón de arena aquí
carne desnuda que desaparece furtiva
que te cierra los ojos, a siete bits por haiku.
Masa muy grande
quizá importante fuera –but now it’s gone.
Ahora te vas fijando en aquellos viejos
hombres históricos alineados en pijama
que antes de marcharse a dormir
desde la orilla escrutan tu deriva
con ojos de no entender las cosas…
Y por debajo, algoritmos igual que peces
van como heraldos anunciando tu marcha
para guiarte hacia tu nueva parada aluvial.
Tuya es la tierra al fin y cuanto está en ella
se vierte a tu nombre en copos de silicio
y luego forma códigos y más tarde oxígeno
y así puedes hincharte con calma esta noche
-susurran-
como si la foto que tienes ante ti,
esos árboles rojos del otoño de Marte
stumble!
esos lentos camellos ante su gran pirámide
stumble!
ese temible trueno nocturno que te estremece
pero del puro placer que te causa imaginarlo,
hubiera llenado tu tiempo de chispazos,
fotón a fotón, lámpara a lámpara,
y de navegar ya tu barca fuera nube
y el remo varita para cada nuevo deseo.
Vintages, pipas lácteas, viejos diwanes árabes;
Silba una ajorca de oro y un vikingo baila
-La bailaora baila, un bebé baila, un bebé nace
Una pareja se engancha, un virus merodea,
Sale el primer ministrclic y así temblando
Se resbalan las letras de tus manifiestos
como aguarrás sobre la colcha de tu cama.
Gatodentrogatofuera,
te vas elevando y ya sin contacto con el agua
porque todo es tan grande y tú eres de nube
y cada contorsión de tu cuerpo nace del aire,
barriga de millón de raíces, fotón a fotón,
cautivas de los besos de los hiperenlaces
volando tan alto y alto hasta alcanzar
hasta escampar -¿ya lo ves?- un campo sideral de luz azul
entre la niebla
.
Welcome, se escribe en tiempo real, haz luminoso.
Llegaste a mi mundo.
Mi mundo vertical, tan cierto como el vuestro.
Ciberespacio, mi territorio que conozco y amo.
Y esto es lo que yo llamo mi hogar.
.
A tu lado, lámpara a lámpara, han venido
otros viajeros del río y su sostén de peces vivos
sus barcas nubilosas y sus noches desveladas
a la caza de su oportunidad.
También ellos miran con pinta de estar aluzinados
Este mar de estrellas.

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Fragmentaria (2003)

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I
Voy de los ojos a los labios
y a los labios
de viaje en tránsito perpetuo
rujo en tu cuerpo y rojo el amor
como epidemia deseada
como en carne el rayo abre
sin fondo el hondo túnel
hasta por dentro acariciar la permanencia.

Así mi corazón vuela hacia el tuyo,
necesario y mortal como el latido.
Queriendo, ungido en ti, agarrar la vida
sólo unas aguas, solo el cuerpo doble
entre el aire acelerado
la inocencia envejecida
entre las sábanas
ajada en la erosión de esos arroyos.

El gran conocimiento cómo cansa
envuelto en el viaje
en esta velocidad de nuestra música
girando alrededor todo y
al precio del cansancio
inventándose el sonido
total,
la respiración primera
el nacimiento de las cosas.
Para las hebras de mi cosmología
sin fondo abierto el hondo túnel
puedo ensimismarme y naufragar,
hecho a la vez canción y espada
y hundirme poco a poco en este océano
de sangre nueva y nuestra
más allá de donde alcanza nuestra voz y nuestro lecho

II
En la creación del mundo estoy,
en pleno abrazo árbol y tierra,
agua y semilla voraz
que da puro vivir a cuanto mira
y lo que cree, lo crea

III
Pero se une y se parte
y de nuevo he de viajar.
Ahora que todo cogió nombre
puedo admirarlo: no eres sólo tú
pero estás en cada alta vibración
y en cada callejón oscuro
allí también tú estabas.
Aún tanto por andar en el amor
para luego dormir siempre
Voy de los ojos a los labios
y a los labios
y que en todo lo que nazca
haya otra luz, otros destellos
otras cosas futuras en su nuevo desarrollo
todo hecho amor, también los túneles
para luego siempre dormir,
siempre.

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Acto de creación – a la venta

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“Acto de creación”, el poema extenso que os anuncié hace pocas semanas ya se encuentra a la venta en Amazon. Han debido de venderse tres o cuatro ejemplares porque ha entrado en la lista de los más vendidos. Aunque en términos de calidad esto no quiere decir nada, os agradezco el apoyo en todo caso. Aquí, la captura de pantalla que está haciendo revolverse en su tumba campestre al mismísimo Homero:

 

amazon mas vendidos

Como digo, “Acto de creación” puede adquirirse en Amazon (enlace), pero también, si así lo preferís, en la mayoría de las librerías españolas, con lo que haríais un favor al comercio de proximidad. Para quienes todavía no lo conozcáis, este es el inicio de este poema:

actodecreación“Acto de creación” es un poema extenso. Si os interesa este género, aquí hay un estudio interesante realizado por el investigador Juan José Rastrollo Torres. Vosotros sabréis juzgar si este poema entra en la categoría de los poemas extensos con honores o a tientas.

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Los Barruecos (circa 2006)

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Siempre habitaron los locos levantadas rocas
erguidos frente al viento
de su tormento nocturno.

Allí su pecho,
guardándose a sí mismos de nuevas posesiones
que hasta el fondo de tierra iban sembradas
en la lenta espera del relámpago.

Libraban en silencio
grandes batallas cada día
pero en cada recomenzar del sol
volvía todo a lo mismo,
y en su propia ruta estelar, los locos
siempre en pie
directos a ocupar las piedras
mientras los versos crecían en vosotros.

Nunca fuimos capaces de doblar la cara
del relámpago
y revelar la clave final del laberinto.

Y ya ves que ahora
es para todos igual,
nosotros entre la sangre umbilical y el viento crudo
por eso al terminar los versos
nos iremos todos.

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