Soneto a Cáceres

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CÁCERES CHICA! (circa 1997)

Cáceres rica tan llena de años:
Cáceres sola, pausada, desnuda;
Sutil muchacha tu muralla escuda
Tus ojos ocultos y besos extraños.

Cáceres alta, elevada hacia antaño:
Cáceres suave, tu boca tan muda;
Cáceres ríes por dentro y saluda
tu alma de flor al agua del caño.

Gozan mis sueños los cuentos que cuentan
nobles blasones tus pechos inventan
besos y escudos, amores y espadas.

Joyas las piedras para tu figura,
dame las rosas de tu parte oscura,
tú chica linda de torres mochadas.

D. Agundez

Deseo

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DESEO (circa 1997)

No verás con tu mente tan rugosa
la pasión de la verdad y la vida
que descansa en el alma, enloquecida
y en la razón se pierde, dolorosa;

ni verá el tiempo, hidra luminosa,
la palabra de ansia amanecida,
que un día viajó en balsa perdida,
de tu boca hacia mi boca golosa.

Dices que el amor es desordenado
Dices que nuestro aliento acalorado
con la mente cuadrada no se mide,

y dices que hay amor enamorado,
que el deseo se toma y es tomado,
hagamos el amor; mi amor lo pide.

D. Agundez

Invocación

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INVOCACIÓN (circa 2001)

Un aliento de sal mal elegido,
bautizo dado en aguas estancadas,
un puñado de arenas encaladas,
un astro que abra un cuerpo retorcido.

Que se unan el temor de no haber sido,
Plantas mágicas, pócimas sagradas;
que se duerma la sangre, y que calladas
calen todo las lluvias tu sentido.

Que despierten las bestias de su lecho
Y traídas las tripas de la piedra
que germinen sus huesos en pecho:

cada vez que haya un muerto en cada guerra,
ahí tendréis al hombre: dicho y hecho,
sentenciado su paso por la tierra.

D. Agundez

Escápate

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ESCÁPATE

Si permites que vuele tu sentido
hacia sitios jamás imaginados
podría suceder, suceden casos
que invente tu sentido otro sentido.

No te hablo de pensar estando ido,
ni pido que te alejes paso a paso.
Quisiera recrear el mundo dado;
a este mundo, un mundo nuevo pido,

para tener un todo en cada azada,
y tener un apero en cada huerto.
Para el hombre es la dicha comprobada

que ser hombre es mejor que estar ya muerto.
Descubre lo pequeño y lo cercano:
verás en tu hogar un hogar lejano.

D.Agundez

Soneto de amor

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SONETO DE AMOR

Mi voz se levantó como un destello
clamando en el arrullo de tu mano.
Era la sombra tarde de verano
fundido nuestro cuerpo al mismo sello.

Atorada quedó, cuello con cuello,
de puntillas mi voz en tu rellano;
por tu mármol de esponja buscó un vano
de un salto a la penumbra de tu vello.

Una ofrenda floral era tu boca;
sin prisa el colibrí, negra tu luna,
hacia el lago candente fue mi roca.

En tus cuevas mi voz grabó una runa,
valiente el corazón, el trazo claro;
yo postrado quedé frente a tu aro.

D.Agundez

Hecho jirón estoy

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HECHO JIRÓN ESTOY (circa 2000)

Hecho jirón estoy, de adiós turbado
sin encontrar mi pie en un mar de lodo.
Mi sed todo lo anega, envuelve todo:
mi dolor de palabras mal sedado.

Mi dolor infinito duplicado
sin siquiera la voz por acomodo.
En tu ausencia estoy yo, codo con codo
a solas, yo tan mal comunicado.

Tú has dado a mi ilusión melancolía;
tan presa de tu falta está mi herida
que un segundo de ti no aguantaría.

Si no ampara mi luz tus embestidas
porque ya sin amor apura el día,
¿más en mí habrá, será vida la vida?

Ausencia

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AUSENCIA (circa 2001)

Mi boca castañuela de tu lecho
libaba tu saliva como un caño,
y eran tus caricias suave paño
de luz aleteante por mi pecho.

Tú, soplo de mi vientre contrahecho,
único año el tuyo de este año,
construí para ti voz sin engaño;
de mis hondos pensares fuiste techo.

Ahora ya no estás, y tengo un muro
que no deja gritar a mis costillas.
Respirarás ceniza y el fuego duro:

clavada en mí tu espina ya semilla,
no doblará su tallo nuevo y puro
quien mudó lo que fuimos por astillas.

Bromance

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BROMANCE (circa 1995)

Si viere aquestos parajes,
tan lindos y acontecidos…
Se parecen a mi amigo,
que en batalla fuese herido.
Yo ahora siento mi desgracia,
él era el más aguerrido;
por una flecha mal dada,
ya sólo está adormecido.
Y mal haya el que mal piense
que no amaba a mi marido.
Era como león en jaula,
como una lluvia de estío.
Me sacaba de paseo
por la vereda del río,
y dábame su mantita
cada vez que tenía frío.
Ahora lo tengo más cerca,
ahora que lo he perdido.

Teniéndome triste y sola:
esta alborada he salido
por contemplar los rosales,
que otrora fueren floridos.
Cuando estábalos mirando,
cual fantasma ha aparecido.
“Deja de llorar, esposa
que también yo lo he sentido.
Que por más querer vivir,
cuando muero no he vivido.
Y cada vez que recuerdo,
lo entre nosotros habido,
me quiero morir de nuevo,
para estar siempre contigo”