024 Uno de esos días

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Mientras iba, hija, vistiéndote
esta mañana
para salir a la calle de paseo
he visto que tus pies ya no cabían
en tus zapatitos naranjas.

Sé que nunca podría detener tu infancia:
estás creciendo tan aprisa…

Pero al ver el modo en que la horma y la lengüeta
apresaban tus pies pequeños
me pareció como si esos zapatos
sí que estuvieran intentando
conservarte en ellos
y detener por un instante
tu marcha por la vida
y yo mismo he pensado en el día
en que abandoné mi casa,
y en cuánto daría
por volver a ser niño.

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