A punto de acceder a mercado nuclear, India proyecta inversiones millonarias

Estándar

Nueva Delhi, 21 ago 2008.- A punto de ver abiertas las puertas del mercado nuclear internacional, la India proyecta inversiones de 300.000 millones de dólares para un programa atómico civil con el que busca paliar la carestía energética que lastra su crecimiento.
El país asiático tiene operativos en la actualidad 17 reactores con una producción teórica de 4.120 megavatios, que se convertirán en 15.180 con los nuevos proyectos que se ha fijado la Comisión Atómica de la India hasta el año 2020.
“La energía nuclear supone en el país un 3 por ciento de la producción total de energía. Confiamos en alcanzar el 10 por ciento en el año 2020”, explicó a Efe Sudhinder Thakur, director ejecutivo del consorcio público nuclear de la India (NPCIL).
Los proyectos de expansión y de nuevos reactores tienen un valor de 300.000 millones de dólares y se estima que se crearán 100.000 puestos de trabajo, pero no solucionan la principal carencia estructural india en materia nuclear: la falta de uranio.
La capacidad de 4.120 megavatios es apenas un valor teórico; en realidad, la India produce sólo 1.790, debido a problemas técnicos “temporales”, al mantenimiento de reactores o a la falta de permisos políticos para acceder a nuevas minas de uranio, según los expertos.
Aquí es donde entra en escena el “nuclear deal”, como es conocido en el país el acuerdo alcanzado en 2007 con Estados Unidos, que permitirá a la India acceder al mercado nuclear internacional a cambio de separar sus instalaciones nucleares militares de las civiles.
El acuerdo ha requerido la firma de salvaguardas con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y aún precisa el visto bueno del Grupo de Suministradores Nucleares, ante los que la India expone hoy su caso en Viena.
“Lo que hará el acuerdo nuclear será traer recursos extras. No tenemos tanto uranio en la India como para cubrir el 100 por ciento de nuestras necesidades. Así que yo veo esto como un comercio”, comentó a Efe el portavoz de la Comisión Atómica india, Anil Malhotra.
“El acuerdo será importante por el comercio internacional nuclear. Vendrán reactores foráneos. Las compañías de la India podrán fabricar componentes. Aquí los costes son más baratos, así que muchas empresas internacionales podrían inclinarse por instalarse aquí, como ya pasó con los automóviles”, agregó.
Según el secretario de la Federación de las Cámaras Indias de Comercio e Industria (FICCI), Amit Mitra, citado por la agencia IANS, el acuerdo nuclear traerá consigo mejoras tecnológicas, creará oportunidades para 400 empresas del país y contribuirá a aliviar el déficit eléctrico.
La India es el quinto país del mundo con más generación de electricidad, pero la nimia producción per cápita obliga a decenas de millones de personas a encender velas o lámparas de aceite cuando cae la noche, y los frecuentes cortes de suministro causan pérdidas cuantiosas a la industria.
Con una producción anual de 653.172 millones de kilovatios-hora, el país arrastra un déficit energético de 73.050 millones, que el pacto atómico no eliminará salvo que lleve a la India a quintuplicar su producción nuclear actual (en torno a 17.000 millones).
El acuerdo no ha estado exento de polémica: a la reserva que suscita en Occidente el hecho de que la India no haya suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear, el Gobierno indio debió unir una férrea oposición interna que le puso contra las cuerdas.
Tras meses de debate incesante, el Gobierno debió superar en julio una moción de confianza sometido a dos argumentos de la oposición: los comunistas no aceptaban el pacto con el “amigo americano”, y los radicales hindúes del BJP le acusaban de poner en peligro la independencia del programa militar estratégico.
“Todo era fruto de la desinformación. Es un acuerdo comercial que no nos atará las manos. Nuestra soberanía no quedará comprometida, porque sólo pondremos bajo control los reactores civiles. En los militares, podremos seguir usando el plutonio”, mantuvo Malhotra.
La India sólo podrá usar el uranio extranjero en los 14 reactores que quedarán bajo vigilancia del OIEA, pero los científicos aplauden el fin del “apartheid nuclear” vigente desde que el país inició la carrera atómica, en 1974.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *