Cantando “Clavelitos” junto al Taj Mahal

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Nueva Delhi, 12 oct 2006.- Lo último que uno esperaría encontrarse en la India el Día de la Hispanidad es a un grupo de tunos vestidos con calzas negras y cantando el pasodoble “Sebastopol”.
Pero aquí están, invitados por la Embajada de España para tocar hoy, 12 de octubre, y acompañando a las principales autoridades de Valladolid, que han acudido a Nueva Delhi con el objeto de promocionar rutas enológicas por Castilla y León.
Según dijo a Efe el tuno Eduardo Enjuto, conocido en el gremio como “Pino”, los músicos, que estarán en Nueva Delhi toda la semana, tienen poco tiempo entre actuación y actuación, y sólo han podido visitar Agra.
“Fuimos en taxi a conocer el Taj Mahal“, dijo “Pino” a Efe, “pero no se podía entrar con las guitarras. Y, además, tuvimos que tapar el escudo de la tuna de Derecho, porque creían que era un símbolo religioso”.
O eso o los vigilantes del monumento estaban avisados, pues algunos turistas españoles que coincidieron con ellos en el aeropuerto “sufrieron” amigablemente todo el repertorio de los tunos durante el trayecto en avión, de unas ocho horas entre Europa y la India.
A “Pino” le acompañan “Ramalazos”, “Mortadelo”, “Trenzas”, “Tierno” y “Cortodavita”, que fueron los agraciados en un sorteo interno realizado por la tuna de Derecho para decidir quiénes, entre sus 30 miembros, actuarían en la Embajada el 12 de octubre.
Así surgió la ocasión de viajar a la India para estos trotamundos tunos, gracias a un Consorcio formado por la Universidad de la ciudad, el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, que paga su estancia en un elegante hotel de la capital india.
“De camino a Agra fuimos parando por el camino para cantar y beber cerveza y comprobamos que a los indios les interesa el pasodoble, porque se arremolinan a nuestro alrededor para escucharnos al vernos vestidos con una ropa tan rara”, añade “Pino”.
Y es que no es habitual ver a personas con trajes de terciopelo negro en una época del año en la que, a pesar de la proximidad del invierno, el termómetro alcanza aún en la India los 35 grados, como reconoce Daniel, alias “Mortadelo”, que se queja del calor y se declara sorprendido por la manera de conducir de los indios.
Otra precaución de los músicos son los mosquitos, muy activos en esta época del año, sobre todo, como dice Manuel Villar, el “Ramalazos”, porque “les atrae lo negro y nos pican en las medias”.
Según los “muchachos” (el más joven frisa los 30 años), el Ayuntamiento les eligió a ellos debido a su gran experiencia internacional, como lo demuestran las más de cien insignias que llevan cosidas en la capa y que incluyen sitios como Nagoya, en Japón, o el Disneylandia de Florida.
De hecho, los tunos tienen la agenda repleta de actuaciones durante la semana que estarán en la India y afirman ser “los músicos más rentables del mundo”, porque dicen pasarse el día entero “vestidos y cantando como parte de la función”.
Por ahora no han salido mucho por Nueva Delhi, pero se muestran encantados con la posibilidad de acudir a los bazares a comprar recuerdos, “siempre con cuidado de regatear”, asume uno de ellos, “porque estos indios son muy vivos”.
Aun así, los tunos desean sobre todo conocer la vida nocturna de la ciudad, para “probar suerte” en la India.
“Todavía no hemos conquistado a ninguna muchacha, las indias tienen fama de difíciles, pero todo se andará. Además, creo que en la Embajada también actúa un ballet femenino”, apostilla “Ramalazos”.
De momento, ningún éxito: a lo más que han llegado estos muchachotes de calzas negras es a asediar a una guapa india en el ascensor de su hotel, sin que ella se decidiese a elegir al más hermoso pese a sus reiteradas demandas.

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