Castas

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El sistema de castas en la India describe la estratificación social y las restricciones sociales presentes en el subcontinente indio, donde las clases sociales vienen definidas por miles de grupos hereditarios endógamos, a menudo llamados “jatis” o “castas”. Dentro de un “jati” existen grupos hereditarios denominados “gotras”, el linaje o clan de un individuo.

Aunque el sistema de castas ha sido asociado generalmente con el hinduismo, el sistema de castas también está presente en otras religiones del subcontinente, como el Islam o el cristianismo. La Constitución India ha ilegalizado la discriminación por razón de casta, en línea con los principios de secularismo, socialismo o democracia en los que fue fundada la nación. Las barreras de casta están muy debilitadas en las grandes ciudades, aunque persisten en las áreas rurales del país. Aun así, el sistema continúa sobreviviendo de forma cambiante en la India moderna, fortalecido por una combinación de percepciones sociales y políticas sectarias.

Historia. No hay una teoría universalmente aceptada sobre el origen del sistema indio de castas. Las clases indias son similares a las “pistras” del antiguo Irán, donde los sacerdotes son Athravans, los guerreros son Rathaestha, los mercaderes son Vastriya y los artesanos son Huiti.

Un estudio del año 2002-2003 elaborado por T. Kivisild concluyó que las poblaciones tribales y casta indias derivan “grandemente” de la misma herencia genética de los asiáticos del sur y el oeste que vivían en el Pleistoceno, y que el flujo genético procedente de otras regiones era muy limitado desde el Holoceno. Varios estudios aseguran que los distintos grupos de casta tienen una similar herencia genética. Sin embargo, un estudio genético del año 2001 llevado a cabo por el profesor Michael Bamshad, de la Universidad de Utah, halló que la afinidad de los indios a los europeos es proporcional a la posición de casta: las castas altas son más similares a los europeos. Los investigadores creen que los indo-arios entraron en la India desde el noroeste y pudieron haber establecido un sistema de castas en el que ellos mismos se situaron en los lugares preferentes. Aun así, las muestras indias para este estudio fueron tomadas en una sola área, por lo que todavía hay que investigar si los resultados son generalizables.

Varna y Jati. De acuerdo con las más antiguas escrituras hindúes, hay cuatro “varnas”: los brahmanes (profesores, estudiosos y sacerdotes), los “shatrias” (reyes y guerreros), los vaishas (agricultores y mercaderes) y los sudras (proveedores de servicios y artesanos). Este sistema teórico postulaba las categorías del varna como ideales y explicaba apenas la realidad de miles de “jatis” endógamos, que era lo que de verdad predominaba en el país. Extranjeros, tribales o pueblos nómadas que no suscribían las normas de la sociedad india eran descritos como “mlechhas” y tratados como contagiosos e intocables. Ellos formaban, junto a un grupo conocido como “parjanya”, el origen de los actuales “dalits”, aunque en aquella época el sistema de varnas no era todavía hereditario.

Algunos críticos del hinduismo afirman que el sistema de castas tiene sus raíces en las varnas mencionadas en las antiguas escrituras. Sin embargo, muchos grupos, como ISKCON, consideran que el moderno sistema indio de castas es una entidad distinta de las varnas. Muchos estudiosos europeos de la era colonial miraban el “Manusmriti” como el libro de la ley hindú, y concluyeron que el sistema de castas era parte del hinduismo; esa visión cuenta con la oposición de algunos expertos hindúes, para quienes la casta es más una práctica social anacrónica que una cuestión religiosa.

Casta y estatus social. Tradicionalmente, aunque el poder estaba en manos de los “shatrias”, los historiadores han retratado a los brahmanes como los poseedores del mayor prestigio. Fa Hien, un peregrino budista procedente de China, visitó la India alrededor del año 400 d.C. “Sólo encontró degradante la posición de los ‘chandals’; descastados por razón de su trabajo, encargados de la disposición de los muertos. Pero ninguna otra sección de la población sufría una notable desventaja, ninguna otra distinción de casta atrajo comentarios de este peregrino, y ningún opresivo sistema se ganó su censura”. Y las palabras de otro peregrino chino, Hsuan Tsang (600 d.C.) indican que el rey de la región del Sind era un sudra.

Las castas no constituían una descripción rígida de la ocupación o del estatus social de un grupo. Como la sociedad británica estaba dividida en clases, los británicos intentaron igualar el sistema indio de castas a su propio sistema social. Y vieron la casta como un indicador de ocupación, estatus social y habilidad intelectual. Intencionadamente o no, el sistema de castas se volvió más rígido durante el Raj Británico, cuando los invasores comenzaron a enumerar castas durante los censos y codificaron el sistema bajo su dominio.

Los “dalits”, o la gente externa al sistema de varnas, tenían el más bajo estatus social. Antes denominados “intocables”, trabajaban en las labores vistas como poco saludables, desagradables o contaminantes. En el pasado, los “dalit” sufrieron segregación social y restricciones, además de una extrema pobreza. No se les permitía rezar en los templos con el resto, ni tomar agua de las mismas fuentes. Las personas de castas más altas no se relacionaban con ellos. Si de algún modo un miembro de una casta más alta tomaba contacto físico o social con un intocable, debía ser purgado de la impureza recién adquirida. La discriminación social también se desarrolló entre los dalits. Las castas más altas entre ellos (dhobis, nais…) no se relacionaban con las bajas (bhangis, por ejemplo), calificados como “descastados incluso entre los descastados”.

Los sociólogos también han comentado las ventajas históricas que ofrece una estructura social rígida como el sistema de castas, pero también su pérdida de utilidad en un mundo moderno. Históricamente, el sistema ofrecía varias ventajas a la población del subcontinente, por anacrónico que resulte hoy. Originalmente, era un instrumento de orden en una sociedad donde regía el consentimiento más que la obligación, y donde los derechos rituales y las obligaciones económicas de los miembros estaban estrictamente regulados con respecto al resto de las castas. Uno nacía en el seno de una casta y retenía ese estatus de por vida. El mérito era hereditario y existía igualdad sólo en el seno de la casta, pero no respecto a las otras.

Un sistema bien definido de interdependencia mutua mediante una división del trabajo creaba seguridad en una comunidad. Y en adición, la división del trabajo sobre la base de la etnia permitía a los inmigrantes y extranjeros a integrarse rápidamente en sus propios nichos de casta. El sistema tenía un rol influyente en la determinación de la actividad económica. Funcionaba como los gremios europeos medievales, asegurando la división del trabajo, dando formación a los aprendices y en algunos casos, fomentando la especialización de los industriales: en algunas regiones, producir cada variedad de tejido era la especialidad de una subcasta. Además, los filósofos añaden que la mayoría de la gente se sentía cómoda en grupos estratificados y endógamos. La membresía de una casta particular, con su narrativa, historia y genealogía asociadas, daba a sus miembros un sentido de grupo y un orgullo cultural, como ocurrió con los “marathas”, los “rajputas” o los “iyers”.

Movilidad de castas. Algunos estudiosos creen que el ranking de casta era fluido y podía llegar a diferir de un lugar a otro antes de la llegada de los británicos. Algunos sociólogos mantienen que los grupos de castibajos intentaban elevar el estatus de su casta intentando emular las prácticas de las castas más altas.

La flexibilidad en las leyes de casta permitió a clérigos de casta muy baja, como Valmiki, componer el Ramayana, que se convirtió en un trabajo central de las escrituras hindúes. De acuerdo con algunos psicólogos, sin embargo, la movilidad en amplias líneas de casta era más bien “mínima”, aunque los jatis podían cambiar su estatus social durante las generaciones por relocación o adopción de nuevos rituales.

Para M. N. Srinivas, el movimiento siempre fue posible, sobre todo en las regiones medias de la jerarquía. Siempre fue posible para los grupos nacidos en castas más bajas “levantarse hacia una posición más alta adoptando el vegetarianismo, por ejemplo, y otras costumbres de las castas altas. Aunque teóricamente prohibido, el proceso era común. El concepto de sanskritización, o la adopción de las normas de las castas altas por las bajas, demuestra la complejidad y la fluidez reales de las relaciones de casta.

Las distinciones, sobre todo entre los brahmanes y las demás castas, eran en teoría muy visibles, pero en la práctica parece ser que las restricciones sociales no eran tan rígidas. Hay brahmanes que llegaron a basar su actividad en la tierra; muchos grupos que se dicen shatrias no adquirieron su estatus hasta tiempos recientes. El hecho de que muchas dinastías tuvieran orígenes oscuros sugiere una cierta movilidad social. Y ciertas castas, según fuentes brahmánicas, nacieron de matrimonios entre diferentes jatis. Es importante mencionar que la jerarquía de castas no tuvo nunca una distribución uniforme en el subcontinente.

Movimientos de reforma. Desde tiempos de Buda y Mahavira (este último fundador del jainismo), distintos líderes desafiaron el sistema de castas. El tantrismo, el yoga upanishad, el sistema Natha forman parte de la plétora de movimientos opuestos o críticos con las varnas. Muchos santos devotos rechazaron las discriminaciones de casta. Y durante el Raj británico, este sentimiento ganó impulso, y muchos movimientos de reforma, como el Brahmo y el Arya Samaj abjuraron de las discriminaciones. Reformistas sociales defendieron la inclusión de los intocables en la sociedad, entre ellos el “Mahatma” Gandhi, quien los denominó harijans (“hijos de Dios”), aunque el término fue rechazado por los principales líderes intocables, que lo consideraron paternalista. Se ha asentado mejor la palabra “dalit” (oprimidos). La contribución de Gandhi a la emancipación de los intocables todavía es objeto de discusión, especialmente tras los comentarios de su contemporáneo B.R. Ambedkar, un importante intocable que estimaba las actividades de Gandhi como perjudiciales para la elevación de su gente.

La discriminación de los intocables fue formalmente abolida por la Constitución de la India –en la que Ambedkar tuvo un papel fundamental- en 1950, y ha registrado un declive desde entonces, aunque no se ha logrado su erradicación. El ex presidente K.R. Narayanan y el jefe de la Justicia india, K.G. Balakrishnan, provienen de castas consideradas intocables.

El dominio británico. La fluidez del sistema de castas quedó alterada con la llegada al subcontinente de los invasores británicos. Anteriormente, las clasificaciones de castas diferían de un lugar a otro. Las castas no constituían una descripción rígida de la ocupación o estatus social de un grupo. Pero la sociedad británica estaba dividida en clases, y los británicos intentaron elaborar una clasificación normativa como elemento de organización social. Vieron la casta como un indicador de ocupación, estado social y habilidad intelectual.

Durante los primeros años de dominio de la Compañía británica de las Indias Orientales, se fomentaron los privilegios y costumbres de castas, si bien las leyes británicas pusieron coto a la discriminación contra las castas bajas. Sin embargo, la identidad de casta quedó reforzada por las políticas del “dividir y gobernar” y la taxonomía de la población en rígidas categorías en los censos, realizados cada diez años. Hasta 1910, el subcontinente fue testigo al menos de trece rebeliones de castibajos.

El estatus moderno de la casta. El sistema de castas sigue siendo muy rígido en algunas áreas rurales y pequeñas ciudades. La casta también sigue teniendo un peso importante en la política india. El Gobierno de la India ha registrado oficialmente castas y subcastas, con el propósito de determinar quiénes tienen derecho a las famosas “cuotas” o reservas, es decir, las medidas de discriminación positiva en la educación y los trabajos públicos. Las listas del Gobierno incluyen Castas Registradas (SC), Tribus Registradas (ST) y Otras Castas Atrasadas (OBC).

Las Castas Registradas (SC) son generalmente castas de antiguos intocables (“dalits”). Actualmente, los “dalits” suponen un 16 por ciento de la población total de la India (es decir, unos 160 millones de personas. Sólo en el territorio de Delhi hay 49 castas listadas como SC.

Las Tribus Registradas (ST). Las tribus registradas son grupos tribales. Actualmente componen un 7 por ciento de la población total de la India, es decir, unos 70 millones de personas.

Otras Castas Atrasadas (OBC). La Comisión Mandal cubrió más de 3.000 castas bajo la etiqueta OBC y estimó que formaban el 52 por ciento de la población de la India. Sin embargo, el Sondeo Nacional pone el porcentaje en un 32 por ciento. Hay un debate no resuelto sobre el número exacto de OBC en la India.

Las reservas por razón de casta han generado violentas reacciones por parte de las castas no elegibles, es decir, las tradicionalmente privilegiadas. Muchos expertos indios conciben el tratamiento negativo de las castas adelantadas como socialmente divisivo y sencillamente injusto.

El sistema de castas fuera del hinduismo. En algunas partes de la India, los cristianos están estratificados por secta, lugar y las castas de sus predecesores, sobre todo en lo concerniente a la iglesia católica. En el presente, más del 70 por ciento de los cristianos indios son “dalits”, pero los cristianos de castas adelantadas controlan el 90 por ciento de los trabajos eclesiásticos administrativos. De los 156 obispos católicos, sólo 6 proceden de castas bajas. Muchos católicos dalits se han quejado de la discriminación por casta en el seno de la iglesia católica. En la región de Goa, los anuncios clasificados de matrimonios siguen mencionando la casta en el caso de los cristianos.

También en el seno del Islam en el sur de Asia se han desarrollado unidades de estratificación social, denominadas “castas” por muchos. Al parecer, las castas entre los musulmanes se desarrollaron como resultado de un estrecho contacto con la cultura hindú y los conversos procedentes del hinduismo. El informe del Comité Sachar, publicado en 2006, documenta la estratificación continua de la sociedad musulmana. Los musulmanes tienen secciones de lavanderos, sastres, herreros y otras castas atrasadas. En la India moderna se han producido brutales choques entre musulmanes pertenecientes a distintas castas.

Entre los musulmanes, los Ashraf tienen un estatus superior, derivado de sus antepasados árabes, mientras que los Ajlaf tienen supuestamente su origen en conversos del hinduismo y, por lo tanto, un origen inferior. Además, entre los musulmanes está la casta Arzal, considerados por Ambedkar como los equivalentes a los intocables hindúes. Aunque muchos estudiosos pensaban que la estratificación entre los musulmanes no era tan aguda, Ambedkar argumentó que los “demonios sociales” de la sociedad musulmana eran “peores que los presentes en la sociedad hindú”.

El sistema de castas tampoco es ajeno a los budistas. Los Rodi de Sri Lanka siempre han sido despreciados e incluso considerados intocables por los budistas ceilaneses debido a la ausencia de “ahimsa” (no violencia), de la que depende fuertemente el budismo. Cuando el viajero Ywan Chwang viajó por el sur de la India al final del período Chalukya, aseguró de que el sistema de castas había existido entre los budistas y los jainíes. Hay pruebas de castas en el jainismo de Bihar: en el pueblo de Bundela, hay varios jaats (grupos) entre los jainíes. Una persona de un grupo no puede mezclarse ni comer en compañía con los de otro.

Respecto a los sijs, sus gurús criticaron la jerarquía del sistema de castas. Donde algunas castas eran percibidas como mejores o más altas, predicaron que todos los grupos sociales eran valiosos, y defendieron que el mérito y el trabajo duro eran aspectos esenciales de la vida. El sistema de cuotas también promovido por ellos ha sido objeto de críticas precisamente porque desprecia el mérito como medida principal para ganar un puesto.

Violencia de casta. La India independiente ha sufrido una cantidad considerable de violencia y crímenes de odio motivado por la casta. El Ranvir Sena, un grupo paramilitar supremacista de Bihar (norte) ha cometido actos de violencia contra los dalits y otros grupos de las castas registradas. Otro ejemplo es el caso de Phoolan Devi, que pertenecía a la casta mallah, fue violada cuando era joven por un grupo de thakurs… Luego se convirtió en bandida y cometió robos violentos contra los miembros de castas altas. En el año 1981, su banda asesinó a 22 thakurs, la mayoría de ellos sin relación con su secuestro o violación. Phoolan Devi siguió adelante y llegó a ser diputada. Los dalits continúan siendo de todos modos las principales víctimas de la violencia en muchas partes de la India.

Política de casta. El “Mahatma” Gandhi, Bhimrao Ambedkar y Jawaharlal Nehru tenían distintas concepciones de la casta, especialmente en lo referido a la política constitucional y la situación de los intocables. Hasta mediados de los años 70, la política de la India independiente estaba dominada sobre todo por cuestiones económicas y controversias de corrupción. Pero en los 80, las castas emergieron como un asunto fundamental en la política india. La Comisión Mandal fue establecida en 1979 para identificar a los “atrasados sociales o educativos”, y para estudiar las cuotas o reservas como forma de acabar con la discriminación de casta. En 1980, el informe apoyó la acción afirmativa bajo la ley India, por la que se daba acceso exclusivo a los castibajos para una porción definida de trabajos del gobierno y puestos de estudio en las universidades.

El Gobierno encabezado por V.P Singh trató de desarrollar las recomendaciones de la Comisión en 1989, lo que dio lugar a protestas masivas. Muchos entendían que los políticos intentaban desarrollar las reservas para asegurarse el voto de las castas bajas, es decir, con un propósito de pura pragmática electoral. Muchos partidos políticos recurren abiertamente a los bancos de voto basados en razón de casta. Formaciones como el Bahujan Samaj Party (BSP), el Samajwadi Party y el Janata Dal se dicen representantes de las castas atrasadas, y buscan asegurarse el apoyo de las OBC, los dalits o los musulmanes para ganar las elecciones.

Críticas. El sistema de castas ha sido objeto de muchas críticas, tanto dentro como fuera de la India. Desde el punto de vista histórico, Buda y Mahavira, fundadores respectivos del budismo y el jainismo, estaban en contra de la estructura de casta. Muchos santos del período devocional, como Nanak, Kabir, Caitanya, Dnyaneshwar, Eknath, Ramanuja o Tukaram rechazaron las discriminaciones y aceptaron discípulos de todas las castas. Muchos reformistas, como el Swami Vivekananda y el Sathya Sai Baba creían que en el hinduismo no había sitio para el sistema de castas.

Algunos movimientos del hinduismo han aceptado a castas bajas en su seno, comenzando por los movimientos devocionales del período medieval. Las primeras políticas dalits llevaron de la mano movimientos reformistas hindúes que venían a ser una respuesta a los misioneros cristianos en sus intentos por convertir a los intocables al cristianismo. Intocables atraídos por la perspectiva de escapar del sistema de castas.

En el siglo XIX, el Brahmo Samaj de Ram Mohan Roy llevó a cabo una campaña activa para acabar con el castismo. El Arya Samaj, fundado por Swami Dayanand, también renunció a la discriminación contra los intocables. Una opinión compartida por Swami Vivekanda, quien fundó la misión Ramakrishna y también contribuyó a la emancipación de los castibajos.

El primer templo restringido a castas altas que abrió sus puertas a los dalits fue el de Laxminarayan, en la ciudad de Wardha, en el año 1928. En 1936, el sultán de Travancore, hoy la región de Kerala, decretó que los “intocables no deberían tener prohibido el consuelo y solaz de la fe hindú”. Incluso hoy, el templo Sri Padmanabhaswamy, el primero que abrió sus puertas a los intocables en Kerala, sigue siendo reverenciado. Pero todavía quedan templos en la India donde los intocables tienen prohibido el acceso.

Otra perspectiva de crítica del sistema de castas es la línea intelectual que argumenta que los intocables y castibajos eran la población originaria de la India, y fueron sojuzgados por los “invasores brahmanes”. Pero sin duda el pensador más importante para las castas bajas fue B.R. Ambedkar, pionero de las conversiones al budismo. El primer ministro Jawaharlal Nehru también difundió información sobre la necesidad de erradicar el sistema.

Críticas contemporáneas. Entre los dalits, continúa habiendo líderes políticos e intelectuales como Kancha Ilaiah o Udit Raj, que son considerados anti-hindúes por sus críticos y mantienen una retórica básicamente dirigida contra los brahmanes. Del otro lado, hay hindúes que intentan desligar de su religión el sistema de castas, y ofrecen como prueba la presencia de las castas en el cristianismo o el Islam del subcontinente.

Hay activistas para quienes el sistema de castas es una forma de discriminación racial. En marzo de 2001, los participantes en la Conferencia de Naciones Unidas contra el Racismo en Durban (Sudáfrica) condenaron la discriminación por casta e intentaron aprobar una resolución declarando que la casta como base para la segregación y la opresión de la gente según ocupación y filiación era una forma de apartheid. Finalmente, no hubo resolución formal, sin embargo.

El tratamiento que los dalits reciben en la India es calificado por algunos autores como el “apartheid” escondido de la India. Críticos de esas acusaciones inciden en las mejoras sustanciales experimentadas por los dalits y la cobertura legal que proporciona la Constitución de la India (escrita sobre todo por el dalit Ambedkar). Otras pruebas son la llegada de un dalit a la presidencia (K.R. Narayanan en 1997) y la pérdida de influencia de las castas en los medios urbanos.

Esa visión benevolente es desmentida por otros intelectuales, que mantienen que el sistema de castas continúa bien enraizado en la cultura hindú y sigue estando presente en todo el sur de Asia, sobre todo en la India rural. En lo que se conoce como “apartheid oculto”, pueblos enteros de muchas regiones indias continúan estando segregados por completo en razón de casta. Con unos 160 millones de personas, los dalits se enfrentan a un aislamiento social casi completo, humillaciones y discriminaciones basadas exclusivamente en su nacimiento (Haviland). Tocar la sombra de un dalit puede contaminar a un miembro de las castas altas. Los dalits no pueden cruzar la línea que divide su parte del pueblo, ni beber de los pozos públicos, ni visitar los mismos templos que las castas altas. Los niños dalits deben sentarse en los últimos pupitres de la clase.

Las acusaciones de apartheid son negadas por los sociólogos académicos como un epíteto político, porque el apartheid implica una discriminación apoyada por el estado, algo que no existe en la India. La Constitución india pone un énfasis especial en ilegalizar la discriminación por casta, y sobre todo aboga por terminar con la condición de los intocables. Además, el código penal indio castiga severamente a quienes cometen discriminaciones sobre la base de casta. Los prejuicios contra los dalits y la discriminación es un malestar social que existe sobre todo en áreas rurales, donde pequeñas sociedades pueden trazar los linajes de los individuos y establecer discriminaciones. Así que el castismo no es exactamente un “apartheid”. De hecho, los intocables, los indios tribales y las castas bajas se benefician de programas de acción afirmativa y tienen un poder político creciente.

La alegación de que la casta equivale a la raza ya fue rechazada por B. R. Ambedkar: “El brahmán del Punjab es racialmente del mismo vivero que el chamar (dalit) del Punjab. El sistema de castas no marca una división racial. El sistema de casta es una división social de gentes con una misma raza”. También el sociólogo Andre Béteille rechaza el tratamiento de la casta como un sistema “racista”: “políticamente malicioso” y “científicamente disparatado”, porque no hay diferencias raciales entre unos y otros. “No podemos ver –escribe- cada grupo social como una raza simplemente porque queramos protegerlo contra el prejuicio y la discriminación”.

El Gobierno indio va más allá y también rechaza cualquier equivalencia entre la discriminación por casta y la discriminación racial, con el argumento de que los asuntos de casta son esencialmente intrarraciales e intraculturales. Y además, los sociólogos han descrito cómo la visión del sistema de castas como uno estático y estratificado ha dejado paso a otra visión con una estratificación más procesal. Y hay observadores para quienes el sistema de castas encubre un sistema de explotación por los prósperos de los deprimidos. En muchos lugares de la India, la tierra es propiedad de terratenientes de las castas dominantes, que explotan a los jornaleros sin tierra y los artesanos pobres, mientras los degradan con énfasis ritual para demostrar su estatus inferior. La casta determina el puesto de un individuo en la sociedad, el trabajo que puede desempeñar, con quién podrá casarse, con quién podrá hablar. Los hindúes creen que el karma de vidas anteriores determinará la casta en la que un individuo (re)nacerá.

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6 comentarios en “Castas

  1. Araucano

    Una información muy completa, gracias creo que con las castas de por medio, la India no se desarrollará nunca.

  2. Gracias Diego por tan informativo sitio acerca de la India. Publicaré artículos tuyos con tu respectivo link para que podamos nutrirnos mutuamente.

    Un abrazo de luz
    Adriana

  3. Diego Agúndez

    Hola, Adriana, encantado de tu visita.
    No tengas problema con mencionar lo que desees.
    Un saludo,
    D.Agúndez

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