023 La cuestión del alma

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Los ritmos en la poesía,
dijo el gamusino,
son como esta marioneta que baila entre mis manos.

Los ritmos.
Llevan trajes de potentes costuras silábicas,
prendas acentuales de brillantes tonos,
estróficos acabados y figuras retóricas.
Los voy modelando a esos peneques
y una vez hechos van saltando
entre decoraciones suntuosas, los pies leves
desde un hemistiquio rumbo al otro
o tirándose por ahí a lo kamikaze, ah segura gravedad.

Es un oficio muy sabio el de ir vistiendo
estas miniaturas con sus hermosos ropajes.
Mira acaso esta marioneta bailando entre mis manos,
flotando con ese aire un poco musical
y rozando indolora el suelo, como una plumita.

La marioneta bailaba entre sus garras;
no terminaba de convencerme.

Reconozco que me gustan tus marionetas y su baile atolondrado, concedí.
Pero aparte de que suenas rimbombante en exceso,
y por mucho que las vistas de terciopelo y marfil,
y que las adornes con esas ropas esdrújulas,
y tanto baile,
yo creo que les falta alma.

Nunca había visto al gamusino tan cabreado.

“El alma, el alma…¡Menuda tontería!”, gruñó.
“¿No te hace acaso feliz esta marioneta
bailando entre mis manos?”.

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018 Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

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En mi lista de poemas que te traigo para hoy,
dijo el gamusino con indolencia,
destaca el siguiente:

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

¿Hipoqué?, pregunté.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia,
Es una de mis palabras favoritas. Es un poema.
Es de hecho mi poema favorito de hoy, dijo el gamusino.
La hipopotomonstrosesquipedaliofobia
se define como el miedo persistente a las palabras largas.
Diagnosticarle a alguien hipopotomonstrosesquipedaliofobia
es como sacar por la ventana de un décimo piso
boca abajo y agarrado por las perneras
a alguien con mal de altura
y decirle, “parece que hace viento, Pepe”.

No puedo emplear la hipopotomonstrosesquipedaliofobia, protesté,
¡Nadie entendería nada!

¡Precisamente! ¡Precisamente!
De eso se trata justamente, dijo el gamusino,
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia, miedo
Ciclopentanoperhidrofenantreno, materia
Octangolonoplasentaiconósico, la respuesta al misterio de la vida.
¿No me has invocado diciendo que querías un buen poema?
Pues tú llénalo de hipopotomonstrosesquipedaliofobia
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia por todas partes,
Llénalo todo así de gongoritos
hasta conseguir que nadie entienda nada
y te coronen.

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017 ELIJO EL EYJAFJALLAJÖKULL

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Aprovecho que estás durmiendo,
dijo el gamusino,
para revelarte la verdad de los hombres.

‘Los hombres, cuando mueren,
pasan por una hilera de ventanillas dispuestas al final del túnel,
y allí reciben en custodia una palabra
solo una, que han de tener a punto
para poder arrancarla lentamente
cuando alguien quiere usarla en el mundo de los vivos.

‘Resulta espectacular y solemne ver a tantos muertos,
tantos huesos cubiertos de telarañas,
correteando dentro de ruedas de hámsters,
tirando de hilos y poleas,
arrancando palabras a violentas pedaladas,
para mantener vivas vuestras conversaciones,
vuestros gritos de ira en las calles,
vuestos canales de televisión emitiendo las 24 horas,
vuestras declaraciones de amor.

‘Ah,
si supierais que tanto cadáver habla en vuestra boca
no diríais que sois tan especiales.

‘Yo que soy un gamusino centenario
voy conociendo bien las elecciones de los nuevos fallecidos.
Van llegando y sabes bien qué palabras quisieran apropiarse
una vez vencida la primera confusión de estar muerto.
Los hombres ebrios de poder buscan sobre todo preposiciones y verbos,
para organizar el mundo.
“De”, la palabra “de” fue para un hombre poderoso
que ha estado presente en todas vuestras ensoñaciones.
Las chicas jóvenes prefieren los adjetivos luminosos, las metáforas,
los hipocondríacos se quedan las patentes de medicamentos,
los muertos en las guerras piden nombres de flores.

‘Pero no son tan importantes esas elecciones.
Lo que quiero decir es que debes llevarte a la tumba una palabra.
Tenerla lista en el quicio de tus labios amoratados
para cuando en ventanilla te pregunten si tienes alguna preferencia
y no quedar decepcionado si es negada
o sufrir un término impuesto.

‘Solo recibirás esa palabra elegida si está todavía libre,
así que no tengo muy buenas noticias,
porque antes o después todos sois nuestros clientes
y hay ya mucha humanidad acumulada.
Amor, arte, felicidad, manutención,
todas son pedidas de manera recurrente,
pese a que todas fueron concedidas en el principio de los tiempos:
Arte la sigue gestionando un troglodita pintor.
Felicidad la obtuvo la primera mujer que habitó una casa.
Amor la mueven conjuntamente una pareja de amantes adolescentes.
Manutención, un contable recolector que conocía el valor de las cosas.

“Mío” ha causado más de una pelea en más de una linde.
“Sexo”, bueno, ya sabes.

‘Venís últimamente pidiendo anglicismos
y muchos recibís las palabras que nadie más había querido,
como güisqui, que ha sido otorgada,
a un hombre tan borracho que seguía torciendo la grafía
y le daba igual.

‘Como ves, casi todas las grandes palabras están ya asignadas,
pero el progreso del mundo está lleno de palabras nuevas,
y esas son las únicas que no mueven los muertos.
Son tu oportunidad,
y te dejo que pienses qué palabra elegirías.

Yo, por mi parte, que ya he visto de todo,
si hubiera de quedarme con un momento impresionante,
sería el de la primera palabra concedida: dios, claro.

Dios tiene un custodio sorprendente
pues es la palabra que se reservó el diablo
recién expulsado del paraíso.
Cuando alguien nombra a dios, el diablo pedalea.

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