Al hilo de “Abordajes”

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1. Poesía: sobre la escritura hay un crisol de inevitables proyecciones: del mundo, de uno mismo, de lo otro… Pero a su vez proyecta y especula en dinámica creciente. Hay multiplicación y multiplica: la poesía como origen, como medio y como fin.
2. El lenguaje participa de esto. La filosofía previa del lenguaje determina la escritura, pero en esencia la escritura entra en conflicto con el lenguaje y lo condiciona. Simbiosis. La reflexión poética en poliedro. El lenguaje es herramienta a la vez que mano.
3. La disgregación del lenguaje poético hace necesario un debate sobre la esencia de la misma poesía, y, como se ha visto, también sobre su objeto.
4. Tradicionalmente, la teorización poética ha sido construida con arreglo a este objeto. Quizá llega el momento de traspasar la poesía misma para analizarla desde dentro. De la concentración nacerá una fuerza hoy perdida.
5. La naturaleza es previa a la poesía. La poesía es arte del hombre, arte humana. La naturaleza pasa por el ojo, por el cerebro, y se hace material por el lenguaje, he ahí el poema: materialización de la poesía y reflexión intrínseca de esta. Todo es medio para lo siguiente. Dinámica.
6. La génesis poética ha de recurrir a sí misma para enraizar y ser un árbol. El hibridismo, el mestizaje, no son enfermedades de la esencia, pero sólo conociendo esta esencia y manejándola con la consciencia transparente serán enriquecedores. El mestizaje es un paso secundario en cuanto a origen.
7. La poesía que viene es un encuentro nuevo, consigo. O mejor, como dices, una búsqueda: el conflicto, el movimiento. Por esto la comunicación ha de llegar sólo una vez se haya buscado la esencia; tanto si se encuentra, como si no. Fijar la importancia en los medios lleva consigo algún olvido del origen. Como un músculo sin cerebro: golpeamos el muro hasta el desmayo.
8. En el abordaje de sí misma, la poesía ha de ser consciente de su límite: yo sí creo que la poesía es necesaria, aunque sólo en el terreno del pensamiento y lo personal: es necesaria para ser vital. Lleva en sí la supervivencia a la par que otorga la vivencia y provoca experiencia de vida. No otorga la vida, pero sí la acompaña de la mano.
9. El poema es una prolongación de otros, participa de los otros en tanto su esencia esté unida, a la vez que camina solo entre las zarzas. Por eso, el poema es centrífugo: búscar núcleos, determinar factores de la esencia; pero también centrípeto: hay un núcleo presente en él que lo identifica. El poema es buscar y buscarse.
10. La aparición implica encuentro. Es opcional: ¿qué hay de aquéllos que no encuentran? El poema también es patrimonio del que queda en la cuneta. Desgarro. La luz, la oscuridad, son formas de lo primigenio: aparición y desaparición con la misma base sobre la que investigar. El fogonazo ilumina la noche, pero queda la noche.
11. ¿Por qué el símbolo, la metáfora, la imagen deben aspirar también a la concentración? Porque es necesaria la fuerza poética como punto de partida. Cada poema es un camino y una génesis: la multiplicación es riqueza, pero si menoscaba la esencia, rompe su propio cimiento. En el edificio caben miles de palomas: ambas aspiraciones son compaginables. La génesis concentración. El fruto… El símbolo, la imagen, la metáfora son mágicos porque ambas cosas acogen, como lupas.
12. El poema adquiere multiplicidad con la lectura. La lectura es necesaria fuente de riqueza: la comunicación llena tu falla, puente para el intercambio. Lleva al poema a la otra orilla. Concebir el poema como una comunicación es hacerlo puente, no poema. La poesía de los monteros no une dos orillas porque la primera orilla no existe. La comunicación es exterior, pero se da siempre: no son necesarios los énfasis. Pongamos el acento en todas las palabras.
13. El poema adquiere toda su presencia cuando se dice. Hemos cruzado el puente. La poesía invade. De la naturaleza, a naturalezas otras. El círculo cerrado: la palabra poética remueve sedimento una vez removido el nuestro, como una tierra doble. Activa, es activado: la poesía como origen, como medio y como fin.
14. El poeta es padre, hijo de sus ficciones: para una comunión con sus ficciones, no queda otro remedio que ser sus propias ficciones: el entendimiento. Un ojo, un cerebro. De la sensación al recuerdo inmediato. Y análisis: la aprehensión del objeto poético. Sin el entendimiento, la vivencia no tiene quien le dé través: la vivencia es origen posible; el entendimiento establece el camino: yo lo recorro.
15. La poesía es camino de trazado interminable: tantos círculos como poemas posibles en su cara material. ¿Y en su lado intelectual? Tantos círculos como poemas posibles. Retroalimentación, ida y vuelta. Lo que nos inquieta es tan infinito…

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