Turbulencias en el Ejército indio

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Lo que sigue aquí es una recopilación de informaciones interesantes ocurridas en las últimas semanas en la India. Se trata de un asunto delicado y todavía en gestación, de modo que algunos de los detalles pueden no ser del todo exactos, aunque el marco general sí lo es. Mi conocimiento del asunto es en casi su totalidad indirecto. Se basa en haber escarbado en distintos medios de comunicación, foros privados, testimonios.

Al inicio de la polémica que está rodeando al Ejército indio, yo también pensaba que el jefe de la fuerza, el general V.K. Singh, luchaba por cambiar los registros de su nacimiento para ser declarado un año más joven con vistas lograr alargar un año más su desempeño en el puesto, hasta 2013 y no a finales de mayo, cuando termina su mandato, en puro afán de poder.

Me equivocaba en dos ángulos,
el primero, porque lo que parecía una carrera de ambición profesional ha desatado una agria disputa de réplicas y contrarréplicas entre el jefe del Ejército y la cúpula del Ministerio indio de Defensa, en particular su ministro, A.K. Antony. Ambas instituciones están registrando turbulencias. Esta consideración, aunque cierta, es insuficiente para entender lo que está pasando.
Lo que nos lleva a la segunda, porque incluso este supuesto intercambio de golpes entre dos hombres a la cabeza de dos instituciones básicas y de equilibrio delicado, esconde en realidad un juego sofisticado de poderes, actores múltiples, objetivos no siempre confesados y un turbio tufo a sobornos y corrupción en el tráfico de armas.
Mi sensación creciente es que quedarse con que hay un enfrentamiento entre el poder civil y militar es caer en una simplificación o, a lo peor, en una trampa para desviar la atención. ¿Por qué?
Singh y Antony habían aparecido durante varias semanas como los dos púgiles que se intercambiaban golpes. En enero, el general recurrió sin éxito al Supremo para que corrigiera los registros del Gobierno de su fecha de nacimiento. En el ejército figuran dos fechas distintas: 1951 (en casi todos los documentos oficiales) y 1950 (en la sección de secretaría militar, a raíz de un dato, parece, mal puesto por el general en un examen hecho cuando era joven)
Luego volveremos a esto, porque es más importante de lo que parece.
Defensa se había resistido a cambiar la fecha del general, tal y como este pedía, con lo que se aseguraba un relevo en mayo. El Supremo, tras el insólito recurso de Singh –un jefe del Ejército yendo a la justicia contra su Gobierno es, como mínimo, raruno-, se negó a brindarle apoyo.
Con su enfrentamiento, la posición de VK Singh al frente del Ejército quedaba seriamente dañada. El Ejército indio ha aparecido siempre como una reserva de meritocracia y su compromiso con la democracia está fuera de dudas: no hay historial de golpes, a diferencia de lo ocurrido en Pakistán, y el poder civil se las ha arreglado para prevalecer sobre el militar.
Sin embargo, quizá con la audacia de quien ya no tiene nada que perder, el general se lanzó a la carga, con unas intenciones en principio difíciles de entender que el tiempo, y los hechos, han ido aclarando. Y en consecuencia, se ha abierto una caja de gusanos.
El primer dardo salió con la fuerza de una flecha. Una extraña entrevista, de unos pocos párrafos, concedida al diario The Hindu, en la que revelaba que un miembro de un grupo de presión –antiguo official del Ejército- le había ofrecido 2,7 millones de dólares por aprobar la compra de 600 vehículos.

“Me dijo que la gente había aceptado dinero antes que yo y que lo aceptarían después”, dijo. Asunto importante. Ya había 7.000 de esos vehículos “de bajo estándar” dentro del Ejército, comprados a “precios desorbitados” y “sin hacer preguntas”. El general tiraba contra sus predecesores.
Distintos medios indios comenzaron a tirar de la cuerda. Con fuentes de aquí y allá, llegaron a dos conclusiones: que el vehículo en cuestión era el camión Tatra, de fabricación checa, con el volante situado en el lado contrario de lo que señalan las normas de tráfico indias.
La segunda conclusión a la que llegaron es que el autor del supuesto soborno era el teniente general retirado Tejinder Singh. Él lo ha negado, pero apunten este nombre.
El jefe del Ejército también devolvió el “favor” al ministro de Defensa: dijo que había notificado el intento de soborno hacía semanas, y que las autoridades civiles no habían hecho nada. Se montó una polémica política al instante; Antony compareció ante el Parlamento, anunció una investigación.
También dijo que el general no había querido denunciar el soborno por escrito. En la India los procesos burocráticos son endiablados, las pruebas documentales interminables; pero casi toda la información que importa no se escribe, se dice.
Para complicar las cosas, unos días más tarde (en este punto de la historia, estamos ya bien entrados en marzo) se filtra una carta enviada por el general a la oficina del primer ministro en la que critica el estado deplorable del Ejército –que falta munición, que el material es viejo…
Solo había dos copias y la fuente nacía de la oficina civil. El general, como veremos, no podía no saber que andaban tras él.
Y entonces, con esta supuesta tensión entre los estamentos civil y militar cociéndose a fuego lento, saltó a la palestra esta semana el diario “The Indian Express”, centro-derecha, pro-establishment, bien conectado y respetado, con una noticia a toda portada (¡seis columnas!).
La denuncia era que dos columnas militares se habían acercado a Delhi sin autorización oficial el mismo día que el jefe del Ejército presentaba su recurso ante el Supremo por la polémica de la fecha de nacimiento.
El periódico, de manera astuta, dejaba planear el peso de la posibilidad de un golpe sin decirlo, aunque todas las fuentes de todos los estamentos lo descartaban. “Nobody is using the “C” word (en referencia a “coup”, claro) to imply anything other than ‘curious’. All else is considered an impossibility”, escribían los autores. Era ridículo: con dos columnas, uno no toma Delhi.
Pero el punto de la historia, sensacionalismo aparte, era válido: que el nivel de desconfianza entre civiles y militares era tal que un movimiento de tropas no documentado –según el Ejército, se trataba de un despliegue rápido en condiciones de niebla- desató la histeria en Defensa.
El primer ministro dijo luego que era “alarmista”. El jefe del Ejército, que era una estupidez completa. Con todas las fuentes negando la información, enseguida se desató la sospecha de que la noticia podía haber sido, por decirlo de algún modo, “sugerida” por alguien. ¿Por qué?
Hace ya tres semanas, el general Singh había dicho en entrevista al semanario The Week: “Incluso cuando nuestra unidad, divisiones o brigadas hacen un ejercicio, algunos dicen que no es un ejercicio, sino que buscamos algo más(…) Estos días hay muchas historias. Nadie quiere saber si son ciertas o no. Se trata de tirar barro a alguien”.
El general ya sabía que había panes en el horno. ¿Qué tienen en común los camiones Tatra y la supuesta amenaza de golpe?
Según distintos medios indios, al menos, una conexión, la del poderoso ministro de Interior, P. Chidambaram, bien conocido del firmante de la noticia y a su vez padre del empresario Karthi Chidamabaram, quien supuestamente opera en el sector de las armas y, oh, sorpresa, con Tejinder Singh. El supuesto hombre del soborno y los camiones Tatra.
Esta teoría, publicada por Madhav Nalapat en “The Sunday Guardian” con fuentes anónimas, asegura sin nombrarles que el plan era “confundir al periódico para que publicara una información sin base, y de este modo erosionar los apoyos del general Singh entre la clase política”.
Según Nalapat, un pariente cercano del ministro (¿Karthi?) se había reunido “regularmente con mercaderes de armas y sus lobbyistas”. Una red que pasa por Dubái, Londres y Bangkok. Cuentan sus fuentes que esos individuos “funcionan como auxiliares de agencias de inteligencia extranjeras”. “Unidades no declaradas de agencias de inteligencia de países miembros de la OTAN (especialmente uno con una enorme presencia en el mercado de armas con la India) pactan regularmente con lobbyistas y fabricantes de armas, y les usan para sus operaciones”. Nalapat va tan lejos como para afirmar que el millonario contrato de los aviones Raffale –en el que Eurofighter salió derrotado- había sido decidido ¡nueve meses! antes de la decisión pública. ¿Apuntamos a Francia?
La India, según datos del instituto SIPRI, es el país del mundo que más armamento importa, en parte por su fracaso en el desarrollo de una industria armamentística propia. No es difícil ver que dentro del sistema hay quien se beneficia de la necesidad de comprar armas con jugosas comisiones.
Un teniente coronel en la India gana unos 1.000 euros mensuales. Con esa paga, es fácil sospechar de aquellos que –sin otros recursos conocidos- tienen a sus hijos estudiando en universidades americanas. Una moda.
La columnista Seema Mustafa agrega que el jefe del Ejército bloqueó el nombramiento de Tejinder Singh como director de la Organización de Investigación Técnica Nacional, a resultas del intento de soborno, y que paralizó el contrato Tatra. Supuestamente, era el ministro Chidambaram quien apoyaba la candidatura de Tejinder.
¿Está Chidambaram en el lobby del armamento? No hay pruebas suficientes que lo demuestren. Pero sin duda le beneficia la historia de Indian Express como modo de desacreditar al jefe del Ejército, que parecía estar apuntando públicamente contra  Tejinder.
Y tenemos pues, por un lado, motivos más que suficientes para pensar que tras paralizar el contrato de Tatra y en su esfuerzo por limpiar los procesos de adquisición el general VK Singh se ha enemistado con segmentos de los lobbies del armamento. Paralizas Tatra, y a los dealers de las fiestas privadas –“honeytrapping”, etc.- se le enciende la sirena.
O sea, un peligro para los monopolios del sector. Con el ya conocido como caso “Armsgate” pasa como en esas películas del cine negro en las que uno no sabe bien de quién fiarse. Quién es el bueno y quién es el malo.
En general, el ministro Antony es percibido como un hombre honrado y ajeno a la corrupción, pero también es un posibilista que hizo caso a las recomendaciones de sus subordinados -¿cuántos de ellos son de fiar?-para no ampliar el mandato del general “limpio”.
¿Qué tiene que ver el nacimiento de Singh con toda esta tramoya?
La cuestión de la fecha del nacimiento del general Singh es mucho más importante de lo que parece. ¿Qué cambiaría un año? Para empezar, algo más de tiempo para limpiar el Ejército indio de contratos basura. Pero esa, he descubierto luego, tampoco parece la razón principal.
En la India, las promociones en los puestos más altos del Ejército no se dirimen por mérito o riqueza, ni por administración, sino por la fecha de nacimiento: los nombramientos se realizan en función de la edad.
Rebobinemos: antes de Singh, mandó el general Deepak Kapoor; antes de Kapoor, J.J. Singh, el primer jefe del Ejército de religión sij.
Pues bien, nuestro amigo JJ –quien por cierto alababa sobremanera los camiones Tatra- parece haber jugado sucio. Se dio cuenta de que, con combinaciones y permutaciones, podía “predecir” quiénes serían sus sucesores en función de la fecha de nacimiento y moviendo piezas aquí y allá.
JJ ya sabía que su puesto sería ocupado por Kapoor, y también parecía claro que después de Kapoor sería el turno del actual jefe. Pero JJ sí podía influir en quién sustituiría a nuestro polémico y vapuleado VK Singh.
Y descubrió que, si el mandato de Singh terminaba este año y se quitaba de en medio a dos o tres prometedores oficiales (apartándolos de sus promociones merecidas), el sucesor sería otro sij (nada en contra de los sijs, por otra parte), Bikramjit Singh.
Lo que hicieron JJ y sus compinches con VK Singh, según estos medios, fue forzarle a admitir que su año de nacimiento era 1950, como condición para nombrarlo jefe del Ejército, y con la promesa de evaluar más tarde cuál era la fecha correcta, algo que nunca sucedió. Así Singh tendría que retirarse en 2012 y volverían a la montura los hombres de JJ.
Jugada de póker.
Con el relevo de mayo, Bikramjit Singh entrará al mando del Ejército y posiblemente se trata de una figura menos amenazante para Tejinders y compañía. Y además, con la manipulación de fechas, Bikramjit será sustituido por otro hombre de JJ, Dalbir Suhag.
Dice una alta fuente del Ejército a Nalapat: “Cuando el nuevo jefe asuma su cargo, las investigaciones iniciadas por VK Singh pueden quedar suspendidas, lo que permitiría escapar a oficiales culpables de corrupción”. Evidentemente, nadie sabe aún qué camino tomará Bikramjit Singh, pero está claro que su predecesor no lo quiere en el cargo.

CONCLUSIONES
Lo que este caso está poniendo de manifiesto son, pues dos cosas:
La primera, que existe un potente lobby de armas con probable presencia dentro del Ejército y del Ministerio de Defensa, y que controla los resortes suficientes como para haber cortado los canales de comunicación entre dos hombres que, a priori, debían haber mostrado sintonía en su lucha contra la corrupción: VK Singh y AK Antony.
Escribe el periodista Sam Rajappa: “Antony es un moderado que cree que unas pocas mentiras son aceptables en pro del interés mayor de la nación (…) Singh es de la escuela de pensamiento de Immanuel Kant, uno de los exponentes renombrados del rigorismo”
Antony y Singh podían haberse entendido (la comunicación no está del todo rota, se les ha visto hablando cordialmente, pero ya es tarde para la cuestión del nacimiento) y esto no ha sido así: minipunto para las “ovejas negras”.
La segunda, que se ha caído el mito del Ejército indio como una institución intachable que primaba la meritocracia y el esfuerzo como recetas para el éxito, y de camino se ha puesto de manifiesto que está mal equipado y que hay desconfianza respecto al sector civil. Esto es en parte responsabilidad de su jefe, que ha optado por salir a campo abierto sin meditar las consecuencias.
Es probable, en su descargo, que fuera su única opción.
Paradójicamente, la posible salida a este punto vuelve a estar en manos del Supremo. Dos oficiales de la Marina, un periodista, un activista y un antiguo alto oficial han presentado ante el Supremo un caso de Litigio de Interés Público (PIL) contra el nombramiento de Bikramjit Singh en mayo.
Discuten tres puntos de la trayectoria de Bikramjit: su posible implicación en un asesinato extrajudicial, su inacción para castigar a los cascos azules indios responsables de casos de violaciones en el Congo y la propia manipulación de los nombramientos en años previos.
Si el Supremo desestima el PIL, está claro que Bikramjit Singh será el próximo jefe del Ejército. Si el PIL se abre paso y VK Singh sigue hasta el año que viene, el capricho del calendario revolucionará los próximos relevos.
Su sucesor, en ese caso, sería el teniente general KT Parnaik, un hombre respetado en el Ejército, descrito como un “hombre que piensa”. Más que probable enemigo para los lobbies del armamento, según Seema Mustafa.
El mejor resumen de lo que está sucediendo viene de boca del analista Maroof Raza en Gfiles: “El sistema ha rodeado al jefe del Ejército y esto solo favorecerá a la burocracia. El resultado será que al menos por dos generaciones ningún jefe militar levantará la cabeza. Y el mensaje para los mandos militares será que no es el mérito o la exactitud de los documentos lo que les dará ascensos, sino el inclinarse ante la élite política y burocrática. El último bastión de la meritocracia profesional en la India se ha derrumbado. Los daños van a ser duraderos”.
Para concluir, sin embargo, me gustaría recordar que todavía sigue estando abierta la opción B. La de que el general VK Singh haya construido una ofensiva de fuentes entre sus fieles para promocionar su sector dentro del Ejército y sus posiciones. Que haya iniciado una ambiciosa carrera para continuar en el poder y que para ello haya decidido manchar el nombre del Gobierno, de Tejinder Singh, Antony, los Chidambaram… Las piezas están aún en el tablero y se juega con tonos de jade, no fichas blancas o negras.
La mejor pista, a partir de mayo, llegará por carretera: ¿aprobará el nuevo jefe del Ejército compras de camiones de transporte Tatra?

PD. Este fin de semana, el diario “pro-sistema” “The Times of India” publicaba lo siguiente:

NEW DELHI: A spate of controversies about the Army may have been a result of the vicious factional feud within the force, but there are indications that the controversies are also being used as fodder to target defence minister AK Antony. The reasons for the suspicions are twofold. First, with the Army chief set to retire on May 31, the main worry of his rivals has ceased to exist. Second, Antony’s anti-corruption stand has antagonized a whole range of interests: arms lobbies, middlemen, foreign governments and armament firms. Last month, Antony banned six armament companies, including four foreign firms – Israeli Military Industries, Singapore Technologies Kinetics, Rheinmetall Air Defence ( Zurich) andCorporation Defence ( Russia) – for 10 years. It’s said that some warned him against this radical step, saying the backlash could be severe. But the defence minister factored in the warning, kept the top political leadership informed about every step taken by him, and went ahead and blacklisted the companies in his deep belief that defence procurement by world’s largest arms importer should be completely free of any taint”

Dudo de que VK Singh sea un “caballero blanco” y probablemente tendrá sus intereses, que desconozco. Pero sí va quedando claro que hay muchos peones negros en Defensa y el Ejército. Y las consecuencias de tanto cadáver en el armario son de un valor multimillonario.

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Redes: Eurasian Hub

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Hace algún tiempo que agundez.net forma parte del grupo de estudios Eurasian Hub, pero me gustaría incluir unas palabras sobre esta plataforma de establecimiento aún reciente pero ya con algunas interesantes iniciativas en su haber (entre ellas, el libro “El retorno de Eurasia“), y nacida con la idea de proporcionar asesoría académica sobre el espacio eurasiático, analizar conflictos, estudiar la situación social en estos países y realizar un seguimiento de su desarrollo político.

En su presentación oficial, los propios creadores de la iniciativa la definen así:

Eurasian Hub es una plataforma independiente, apolítica, destinada al intercambio de ideas, discusiones de proyectos y asesoría académica. Compuesta por académicos, diplomáticos, periodistas y todo tipo de analistas especializados, Eurasian Hub se centra en las siguientes zonas geográficas: Europa del Este y Sudoriental (Balcanes), países del Mar Negro, Turquía, Cáucaso, Irán, repúblicas ex soviéticas de Asia Central y Afganistán-Pakistán. Eurasian Hub está abierta a los expertos hispanohablantes interesados en estas culturas y países.

Aunque Eurasian Hub no incluye a la India entre sus prioridades directas, me consta que existe en su seno un creciente interés por la posición india no solo respecto al espacio centroasiático, sino también por la manera en que su propio desarrollo interno puede afectar al propio desarrollo regional. El abanico de temas es amplio y profundo: abarca desde escaramuzas con China por el control de los hidrocarburos en las nuevas repúblicas soviéticas a las siempre difíciles relaciones con Pakistán, su tradicional “neutralidad nominal” hacia el mundo árabe y su propia aspiración de convertirse en una de las potencias globales del siglo entrado.

Creo que no descubro ninguna América si digo que el sur de Asia sigue siendo un espacio muy mal conocido por el público hispano. Desde la gestión de mi página, seguiré aspirando a construir redes con las que podamos contribuir a entender y divulgar mejor lo que ocurre por aquí y, sobre todo, cómo y por qué.

Podéis acceder al interesante blog en abierto de Eurasian Hub pinchando aquí.

Por lo demás, me alegra informar de que esta semana hemos superado las 150.000 visitas; a este logro, modesto pero importante, aparejo la promesa de actualizar contenidos más a menudo.

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Pasión por el Ambassador, el elegante y vetusto “coche de la India”

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Nueva Delhi, 24 mar.- Aunque es vetusto, pesado y caro de mantener, ningún coche representa tanto la imagen de la India como el Ambassador, que se está convirtiendo en objeto de culto y opción de transporte para muchos expatriados durante su estancia en el país.
“Nos recordaba al coche de Tintín. Cuando nos enteramos de que se podía comprar de modo privado, nos decidimos (…). Y luego lo pintamos de amarillo huevo”, cuenta a Efe Teresa Barbarin, una española residente en Delhi.
Nada más llegar al país, decenas de expatriados se lanzan a la captura del anticuado auto, que pintan a su gusto y “tunean” con motivos personalizados -tapicería de piel, cortinas a juego- para dar a su modelo un aspecto único y realzar su elegancia.
El Ambassador, manufacturado por la compañía Hindustan Motors (HM), es un modelo basado en el británico Morris Oxford III de 1948, de ahí sus formas largas y curvas, su aspecto robusto y el diseño añejo de faros y espejos, reminiscentes de la época colonial.
“Tiene potencia y es más seguro que los otros coches, porque la carrocería tiene mucho acero y no plástico. Los coches nuevos son mejores, pero éste es el coche de la India y me gusta conducirlo”, asevera a Efe Ajay Simon, chófer de un Ambassador violeta dotado de extras como aire acondicionado y elevalunas eléctricos.
Sus espaciosos interiores permiten comprender por qué el coche se convirtió en el favorito de los burócratas indios, que se protegían del sol con cortinillas de tela y adosaban pequeños ventiladores a los primeros modelos sin aire acondicionado.
En sus mejores años, en la década de 1970, el modelo llegó a tener una cuota de mercado del 60-70 por ciento, cuando el rígido sistema de licencias indio sólo permitía vender en el país este vehículo o una adaptación local del Fiat 1100D.
El chiste de entonces era que uno podía elegir cualquier coche siempre que éste fuera un Ambassador, pero el declive del modelo ha sido pronunciado tras la apertura del mercado y la llegada al país de compañías como Suzuki, Hyundai o Toyota.
Según datos de la Sociedad India de Fabricantes de Automóvil, en la India se vendieron casi 2 millones de utilitarios en el año fiscal 2009-10, pero HM apenas colocó 12.000 de sus Ambassadors.
Para coleccionistas y otros entusiastas, el Ambassador se está convirtiendo en un objeto de culto a medida que pierde presencia en las carreteras, y existe hasta un club de modelos antiguos, “adornados y espectaculares”, describe Barbarin.
El más clásico, en el que todavía circulan muchos funcionarios y policías, es de color blanco, que comparte carretera en Delhi con el negro con franja verde y techo amarillo de los taxis y con modelos privados en colores más originales como el plateado, el verde o el azul celeste.
Pero el Ambassador está siendo víctima de su olor a naftalina y de los altos costes de mantenimiento.
“No es barato y ni la seguridad ni la carrocería son buenas. Pero el golpe de gracia se lo dio el Gobierno hace unos años, cuando relajó las normas de la compra de coches para funcionarios”, explica a Efe Nitin Achrekar, consultor de la revista “Autocar”.
Los burócratas habían usado hasta entonces exclusivamente Ambassadors, pero el Gobierno estimó que el auto se había convertido en un “elefante blanco” y modernizó su flota con modelos 4×4 de la marca alemana BMW, que continúan transportando hoy al primer ministro, Manmohan Singh.
“El Ambassador es el mejor coche indio. Entiendo que Singh vaya en BMW por seguridad. El BMW es más rápido y seguro”, dice a Efe Kaushar Alí, un mecánico que lleva 30 años reparando Ambassadors.
“Funcionar a la perfección, no. Los frenos no son de estos que te clavas. Pero por otra parte te da satisfacción, porque ves cómo lo controlas. A mí me gusta conducirlo”, afirma Teresa.
Aunque la española reconoce que venderá su modelo al marcharse de la India porque “no pasaría los controles europeos”, en algunas redes sociales hay quien fantasea con marcarse un viaje por carretera hasta Europa al volante del “coche de la India”.
Y el modelo cuenta todavía con seguidores ilustres, como la líder del partido gobernante, Sonia Gandhi, quien, según confirmó a Efe su secretario, S.K.Gupta, reserva en casa dos Ambassadors para pasear a sus visitas.

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El bazar telefónico indio, un incordio sin visos de solución

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Nueva Delhi, 21 mar.- Ininteligibles ofertas a cargo de operadoras balbuceantes, mensajes de madrugada y llamadas indeseadas a tutiplén han convertido los aparatos de teléfono móvil en la India en un bazar publicitario al que las autoridades no logran poner coto.
Sin que uno sepa cómo se hicieron con su número, en la India son constantes -también a horas intempestivas- las “ofertas” de compañías no identificadas, que bombardean con mensajes de texto, voces grabadas de actores famosos o ruidosas melodías para captar clientes.
Con un mercado de telefonía que añade unos 18 millones de líneas mensuales y cuenta ya, según datos de enero pasado, con 770 millones, el poco regulado sector de la telefonía está siendo escenario de una entrada a degüello de los anunciantes.
La lista de promociones es casi interminable: a los clásicos politonos y ofertas de melodías se unen las llamadas de promociones de las propias telefónicas y otras más raras, como las de inversiones en propiedades, tratamientos adelgazantes, ventas de lo más variopintas o tutorías de matemáticas que dicen ser la monda.
“El cinturón de adelgazamiento sauna reduce las grasas hasta 10 kilos (Resultados 100%). Precio: 650 rupias…”, repite como un martillo uno de los mensajes de móvil.
No es que no haya intentos de modificar la situación: la Autoridad Reguladora de Telecomunicaciones de la India (TRAI) llegó a establecer hace años, sin resultado, un registro concebido para que quienes se dieran de alta dejaran de recibir publicidad.
“Lo que le decimos a la TRAI es que invierta la política. O sea, que sólo quien se registre porque quiere publicidad pueda recibir las llamadas o mensajes. Incluso con registros para segmentos particulares, como seguros o bancos”, dijo a Efe el subdirector de la organización de consumidores Consumer Voice, Sisir Ghosh.
La TRAI había anunciado para el primero de enero la entrada en vigor de una nueva normativa más estricta, pero ha ido retrasando los plazos varias veces -el último estaba fijado para hoy- “por motivos técnicos”.
Los consumidores, había prometido la TRAI, podrán elegir si bloquean llamadas bajo siete categorías, como salud, educación o finanzas; se acotará la publicidad a las horas diurnas y los anunciantes tendrán números que comienzan por “140” para facilitar su identificación y el rechazo del usuario.
Además, los bancos y las firmas de seguros -fuentes constantes de mensajes y llamadas- no podrán llamar, sino sólo enviar mensajes para informar sobre transacciones, y se establece un límite de 100 mensajes diarios para los anunciantes individuales.
La multa para quienes hagan caso omiso de estas reglas será de 25.000 rupias (unos 550 dólares) en primera instancia, aunque las sanciones posteriores pueden llegar a las 250.000 rupias.
La normativa pendiente de aplicación no ha calmado la inquietud de los expertos, quienes afirman que servirá para controlar a las compañías registradas, pero tendrá poco efecto sobre las no registradas, que son de todos modos la mayor amenaza.
“Anuncio algo, contacto con una empresa de marketing, que a su vez contacta con otra agencia que obtiene los datos de los proveedores de servicio. Cien mil números cuestan unos 175 dólares. Si además quieres dirección e-mail, sube un poco”, explicó Ghosh.
Según un portavoz de la TRAI, la nueva norma facultará al regulador para imponer multas e incluso cortar la línea a las compañías infractoras, pero las organizaciones de consumidores desconfían.
“El registro anterior para evitar esas llamadas no funcionó. Así que no es la primera vez que la TRAI toma medidas. Su éxito dependerá de que aplique la norma con rigor”, dijo a Efe el subdirector de Competencia en la organización de consumidores CUTS, Rijit Sengupta.
De momento, hay motivos para la desconfianza, pues la TRAI ha ido retrasando la entrada en vigor de la nueva regulación y, esta última vez, sin nueva fecha en el horizonte.
Según su último comunicado, el Departamento de Telecomunicaciones (DoT) empezó el registro de compañías de telemarketing el pasado enero, pero sólo para anunciantes por móvil, y sigue sin asignar series de números especiales para los que emplean la red fija.
Además, las compañías telefónicas siguen argumentando mes a mes que son incapaces de proporcionar los recursos para el telemarketing por móvil “debido al alto tráfico originado” por los anunciantes.

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El dalái lama hace formal su petición de retiro político

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Nueva Delhi, 14 mar .- El dalái lama pidió hoy al Parlamento tibetano el inicio de una reforma democrática que le permita desligarse del poder político y garantizar a su muerte la permanencia de las instituciones en el exilio.
“Si debemos seguir en el exilio durante varias décadas más, habrá un momento inevitable en el que no podré ser más el líder”, afirmó el dalái, de 75 años, en un mensaje enviado al Parlamento tibetano en el exilio, reunido desde hoy.
“Para que nuestro proceso de democratización esté completo, ha llegado el momento para mí de delegar mi autoridad formal en un líder elegido”, añadió Tenzin Gyatso, que ocupa el decimocuarto lugar en la histórica estirpe de los dalái.
La intención de ceder el poder político había sido anunciada por el dalái lama el pasado día 10, en un comunicado emitido con motivo del 52 aniversario de la fallida insurrección tibetana contra China, que lo llevó al exilio en la India.
Su decisión, dijo hoy, responde al deseo de “asegurar la continuidad de la Administración en el exilio hasta resolver el asunto del Tíbet”, con la creencia de que “el gobierno de una sola persona es anacrónico e indeseable”.
La pelota queda ahora en el tejado del Parlamento tibetano en el exilio, ubicado en la ciudad norteña india de Dharamsala, que debatirá a partir de mañana si acepta la petición del dalái, dijo a Efe por teléfono el secretario de la Cámara, Tenzin Norbu.
El dalái lama ha liderado el movimiento tibetano en el exilio desde su huida de Lhasa, pero justificó el retraso en ofrecer su retirada por la “falta de experiencia y madurez de las instituciones democráticas” que han ido gestando los dirigentes exiliados.
“Es necesario que establezcamos un sistema de gobierno adecuado mientras yo tenga capacidad y salud, para que la Administración tibetana sea autosuficiente y no dependa del dalái lama”, pidió a los diputados.
Aprobar su petición requerirá anular varias viejas promulgaciones políticas anteriores, y, sobre todo, reformar el instrumento que rige la organización política de las instituciones tibetanas, la Carta de los Tibetanos en el exilio, aprobada en 1991.
El dalái encabeza un sistema todavía teocrático, que aúna en su figura el poder político y el religioso, aunque él mismo ha dicho que vive en un semi-retiro de la política y no tiene previsto acudir al Parlamento estos días.
“Está ocupado con su labor docente y no asistirá a los debates parlamentarios. Pero desde luego no habrá cambios en el plano espiritual. El dalái lama continuará con su labor”, dijo a Efe el portavoz del líder budista, Tenzin Talkha.
Las deliberaciones del Parlamento coinciden con un momento político de incertidumbre, a la espera de que los tibetanos en el exilio elijan el próximo domingo a su “kalon tripa” o primer ministro, puesto al que aspiran tres candidatos.
Mirando al verdadero Tíbet desde la valla india, los tibetanos en el exilio han construido instituciones gubernativas paralelas, aunque su Gobierno no es reconocido formalmente por otros países.
En las elecciones del domingo votarán casi 80.000 exiliados, repartidos por la India, EEUU y diversos países europeos, aclaró a Efe el jefe de la Comisión Electoral, Jampal Chosang, quien añadió que los resultados se sabrán el 27 de abril.
Son importantes porque el vencedor podría asumir las funciones políticas que ostentaba hasta ahora el dalái, aunque no hay garantías de que el Parlamento tome una decisión en ese sentido, según Torbu.
El dalái lama se ha visto en los últimos años aquejado de problemas de salud, lo que le ha obligado a relajar su agenda oficial, aunque siguen siendo habituales sus viajes al extranjero, reuniones con mandatarios y seminarios de filosofía budista.
Y es su figura la que ha servido como engrudo de los tibetanos en el exilio y como referente para quienes permanecen en la región bajo mandato de China, un país que mantiene con la India relaciones tirantes por avenirse a cobijar a la comitiva del dalái.
“El linaje de los daláis lamas ha proporcionado liderazgo político durante casi cuatro siglos, por lo que podría ser difícil para los tibetanos aceptar un sistema político que no esté liderado por el dalái lama”, reconoció hoy el propio Gyatso, al pedir que se le libere de esa función.

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La India se propone revivir el esplendor perdido de la Universidad de Nalanda

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Ochocientos años después de que un rey turco sometiera la mítica universidad de Nalanda a sangre y fuego, un nuevo centro de estudios se elevará junto a sus ruinas, en el norte de la India, con vistas a recuperar ese perdido esplendor.
El grupo de “mentores” del centro, presidido por el Nobel de Economía Amartya Sen, se reunió esta semana en Delhi para fijar la base del proyecto, planteado a 10 kilómetros de la antigua universidad budista, en lo que es hoy el paupérrimo estado indio de Bihar.
“Nalanda va a mostrar que la India tiene los componentes necesarios para construir otra universidad, en un momento en el que otros países del mundo han tomado la delantera en el sector”, dijo a Efe Sen, de 77 años, que se encuentra de visita en Nueva Delhi.
Con el apoyo previo a la iniciativa de dieciséis países asiáticos, la ley de creación de la universidad de Nalanda fue aprobada durante la pasada sesión parlamentaria y el Gobierno nombró al grupo de mentores encargado de dar forma al proyecto.
El centro estará en un terreno de 180 hectáreas cedidas por el Gobierno regional de Bihar y aspira a crear sinergias para, salvando el lapso temporal, parecerse al antiguo centro budista de estudios, del que llegaron a depender 200 pueblos antes de su destrucción.
“Será construido a diez kilómetros de la universidad histórica. Anunciaremos de aquí a tres ó cuatro meses un concurso global de diseño para definir la arquitectura”, expuso esta semana en rueda de prensa la vicerrectora de la nueva Nalanda, Gopa Sabharwal.
Creada en el siglo V, la universidad de Nalanda llegó a acoger a 10.000 estudiantes y se convirtió en el principal centro de conocimiento del mundo en su tiempo, hasta el punto de que precedió en 600 años a la primera universidad europea, Bolonia.
Su tamaño era tal que, se cuenta, la biblioteca ardió durante tres meses antes de quedar hecha cenizas, durante la razia en el año 1193 de las hordas turcas del caudillo Bakhtiyar Khilji, que destruyeron el complejo y asesinaron a miles de monjes.
Hoy quedan sus ruinas, aún admirables, situadas a unos cien kilómetros de la capital de Bihar, Patna, y no lejos de los lugares santos por los que predicó Siddharta Gautama “Buda”, actualmente centros de peregrinación para millones de sus seguidores.
Sobre la nueva Nalanda planean todavía dudas respecto a los fondos necesarios para desarrollarla: el Gobierno indio estimó los costes en unos 290 millones de dólares, pero las autoridades están aún elaborando un informe detallado, confió a Efe la vicerrectora.
Sin dar aún fechas por seguras, Sabharwal estimó que para 2013 podrían comenzar las clases en siete materias: estudios budistas, historia, relaciones internacionales, negocios, idiomas, ecología y tecnologías de la información.
“Será un lugar en el que los seres humanos pueden reunirse y contribuir al desarrollo de otros”, declaró en la rueda de prensa el ministro de Exteriores de Singapur, George Yeo, quien también forma parte del grupo de mentores.
Místicas aparte, la realidad es que Nalanda será una gota de agua en la masiva ampliación que necesita el sector universitario indio -apuesta estratégica del líder de la independencia, Jawaharlal Nehru- para dar cabida a su pujante población joven.
En la actualidad hay en el país 350 universidades, la mayoría de ellas de escasa calidad, pero la Comisión Nacional de Conocimiento avisó en un informe hace tres años que la necesidad, para lograr un nivel adecuado, será al menos de 1.500 centros en 2015.
El objetivo oficial es más modesto: en diez años, la India quiere llegar a tener 42 millones de estudiantes universitarios -en la actualidad hay 17 millones, sobre una población de 1.200 millones-, para lo cual necesitaría tener en marcha unas 800 universidades.
Lo que esperan los promotores de Nalanda, dicen, es que se convierta en un polo de desarrollo para las depauperadas comunidades de la zona y contribuya a revertir la tendencia de los indios pudientes de irse a estudiar fuera del país.
Y, naturalmente, también sueñan con restaurar en lo posible el legado perdido de la vieja Nalanda.
“No buscamos admiración. Como dijo Adam Smith de forma adorable, ‘no busques la admiración, sino las cosas que invitan a sentirla'”, declaró a Efe Sen.

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Los indios se asoman al arte en su mayor feria internacional

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Nueva Delhi, 21 ene.- La India inauguró hoy la mayor feria de arte del país, una cita que se internacionaliza a marchas forzadas y que, en su tercera edición, busca posicionar al país como uno de los centros mundiales del mercado artístico.
En el “India Art Summit” (IAS), ubicado en el pabellón delhí de ferias Pragati Maidan, participan durante tres días 84 galerías procedentes de una veintena de países, incluida España, con obras de unos 500 artistas, tanto consagrados como jóvenes talentos.
“En solo dos años, la IAS ha multiplicado casi por tres su escala y su ámbito. Ya la segunda edición atrajo a 40.000 personas y reflejó el creciente interés y potencial por el arte en la India”, afirmó en nota de prensa la directora del certamen, Neha Kirpal.
Sirve de bienvenida al centro un pequeño Tata Nano, el coche más barato del mundo, con la carrocería cubierta hasta los tapacubos de pinturas que reflejan la imaginería de la calle india, una obra de la artista Ketna Patel entre el pop-art y la psicodelia.
Ya dentro del recinto, el eclecticismo se adueña de estantes y muros, con apologías del arte abstracto, visiones figurativas de claro origen surasiático, extrañas máquinas o técnicas de vanguardia, como la proyección de vídeo sobre pintura.
“Mis expectativas son muy buenas. Estamos mucho mejor que antes: antes eran norteamericanos y europeos quienes compraban arte indio, y ahora son los propios indios quienes lo hacen”, explicó a Efe Tushar Jiwarajka, responsable de la galería de arte Volte.
Aunque el porcentaje que supone el mercado del arte indio en el total mundial es aún irrisorio, el sector vive una expansión espectacular, una vez superados los efectos que la crisis financiera internacional ha tenido para los bolsillos de las ávidas élites indias.
En 2010, una obra del artista indio S. H. Raza fue subastada en la casa británica Christie’s por 3,5 millones de dólares (unos 2,5 millones de euros), un récord en el arte indio, y en esta edición de la IAS, la organización espera ventas de 8,8 millones de dólares (6,5 millones de de euros), frente a los 5,4 de la anterior (3,9 millones de euros).
Las galerías también son más variadas y muchas tienen un aroma internacional, con obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Salvador Dalí, Damien Hirst o Anish Kapoor, junto a las de artistas indios consagrados, como el propio Raza, Sakti Burman o F. N. Souza.
“Creo que vamos a tener buena aceptación, porque uso elementos propios de la India y los reubico. Los motivos indios para nosotros son exóticos”, dijo a Efe el artista Marcel Bohumil, que expone con la única galería española en la muestra, la gaditana Neilson.
La organización ha dispuesto un parque con esculturas, una zona de proyecciones de vídeos, salas de instalaciones, visitas guiadas, una tienda de arte y una serie de conferencias con participación de artistas, editores y profesores destacados.
El objetivo, según la directora de la muestra, es atraer tanto a “coleccionistas serios”, como a aquellos dispuestos a desembolsar cantidades más modestas por trabajos en soportes arriesgados, como un billar tapizado de flores en el que juegan los propios galeristas.
“En la India hay más y mejor arte, y al mismo nivel que lo que uno encuentra fuera. Creo que podríamos obtener más reconocimiento del que tenemos”, declaró a Efe la artista india Hemi Bawa ante su última obra, un grupo escultórico de mujeres de fibra y cristal.
Pero, entre gallos desplumados, los sempiternos retratos de Gandhi y un pequeño robot que se bambolea, sigue notándose la ausencia del pintor indio musulmán M.F. Hussain, cuyas obras han tenido que ser de nuevo retiradas por temor a acciones de grupos radicales hindúes.
Tres de sus cuadros iban a ser expuestos, pero la organización recibió estos días una veintena de correos y llamadas amenazantes por parte de supuestos radicales que no perdonan al pintor, en el exilio, el haber representado desnudas a deidades hindúes.

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India y China ponen diferencias en sordina para lanzar el comercio bilateral

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Nueva Delhi, 16 dic.- Convencidos de que en el mundo hay “espacio suficiente” para el crecimiento de la India y China, ambos países apostaron hoy por minimizar sus diferencias y desarrollar el comercio bilateral durante la visita a Delhi del primer ministro chino, Wen Jiabao.
Wen llegó ayer a la capital india y se reunió hoy con su homólogo indio, Manmohan Singh, junto a quien presidió la firma de media docena de acuerdos relativos, entre otros, a los sectores bancario, de energías renovables y los intercambios culturales.
“Nuestra relación ha superado la dimensión bilateral y ha asumido un significado global y estratégico (…) El hecho es que cuando la India y China hablan con una sola voz, el mundo escucha”, afirmó Singh en la recepción a su visitante chino.
En palabras del dirigente chino, la ambición bilateral es forjar un “consenso estratégico” en los temas clave para ambos países, como el desarrollo económico, el terrorismo, el cambio climático, sus litigios territoriales o la reforma del sistema internacional.
La visita de Wen ha servido para establecer un nuevo objetivo en intercambios comerciales, fijado ahora en 100.000 millones para 2015, aunque persiste la preocupación por parte india sobre el desequilibrio del comercio, muy favorable a China.
En los primeros diez meses de este año, los intercambios superaron ligeramente los 49.800 millones de dólares y el objetivo es cerrarlo con 60.000 millones.
“Hay espacio suficiente en el mundo para el desarrollo de la India y de China y, desde luego, áreas suficientes para que ambos cooperen”, afirmaron ambos líderes en el comunicado conjunto emitido al término de su despacho en Delhi.
Según el documento, la India y China impulsarán sus contactos políticos con la puesta en marcha de una línea telefónica directa ente Singh y Wen y el establecimiento de un sistema anual de intercambios de visitas entre los ministros de Exteriores.
En los últimos años, China y la India han mantenido negociaciones y han coordinado posiciones en asuntos complejos, como las negociaciones de la Ronda de Doha, las discusiones sobre el clima en Copenhague o la reforma del sistema financiero internacional.
La voluntad de abrir mercados y los intercambios comerciales han servido también para aminorar la intensidad de sus reivindicaciones fronterizas y sus contenciosos políticos, que han enturbiado en el pasado las relaciones bilaterales y son aún fuente de desconfianza.
Parte de la frontera común está en disputa -ya libraron una guerra en 1962 por este motivo-, y amplias zonas de Asia y África son objeto de una lucha de influencia entre las dos potencias, por motivos tanto estratégicos como de acceso a recursos energéticos.
“Ambas somos naciones grandes y viejas, así que es natural que tengamos puntos de desacuerdo”, afirmó hoy Wen durante un discurso pronunciado ante la comunidad diplomática en el Instituto Indio de Asuntos Mundiales.
“Los distintos factores (de desacuerdo) no pueden impedir que establezcamos una relación cooperativa (…) Somos amigos, no rivales. Siempre seremos amigos y no rivales”, añadió.
El Gobierno chino sigue sin dar su apoyo explícito a la demanda india de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: hoy se limitó a decir que “entiende y apoya” la aspiración del país de tener un “rol mayor” en ese organismo.
Además, China recrimina a la Administración india el apoyo y asilo que concede a los dirigentes tibetanos en el exilio, con el Dalai Lama a la cabeza, mientras que la India desconfía de los vínculos chinos con Pakistán, su enemigo tradicional.
Para la India, uno de los temas candentes es el hecho de que China grave desde hace dos años los visados que concede a los ciudadanos de la Cachemira india, una manera elegante de cuestionar la soberanía india sobre ese territorio en disputa con Pakistán.
“China se toma nuestra preocupación en serio. Los funcionarios de ambas partes deberían mantener consultas en profundidad para que el asunto pueda resolverse satisfactoriamente”, dijo hoy en rueda de prensa la secretaria india de Exteriores, Nirupama Rao, remitiéndose a lo manifestado por Wen.
Tras reunirse hoy con los principales líderes políticos indios, Wen pondrá mañana rumbo a Pakistán, precisamente, en una visita que, según Rao, “no guarda conexión alguna con la relación China-India”

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Pamela Anderson entra en el “Gran Hermano” indio, salpicado por la polémica

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Nueva Delhi, 18 nov.- Enfundada en un sari blanco, la antigua sex-symbol Pamela Anderson está viviendo en India un exótico encierro en la versión india de “Gran Hermano“, un programa en el centro de la polémica por el lenguaje soez que se emplea.
Anderson, de 43 años y famosa por su papel como socorrista en la serie “Los vigilantes de la playa“, ingresó este martes en el programa durante tres días, en un intento de la cadena que emite el programa, Colors, por relanzar la audiencia.
La actriz apareció enjoyada y marcando pechos, y saludó con un “Namaste” (hola) a sus compañeros, aunque seguramente no desatará la líbido de la conservadora India: según los medios del país, una de las condiciones que impuso para entrar es no mostrarse en bikini.
“Estoy muy emocionada por ir a la India y conocer a todos los compañeros de la casa del ‘Gran Hermano’. En realidad, es mi primera visita, así que espero poder tener algunas impresiones del país durante mi estancia”, dijo esta semana Anderson en un comunicado.
Presente en muchos países, “Gran Hermano” es un concurso de telerrealidad que consiste en el seguimiento continuo con cámaras televisivas durante varios meses de un grupo de participantes confinados en una vivienda las 24 horas del día.
La llegada de Anderson, sin embargo, no se ha producido en buen momento: este miércoles, el Gobierno de la India decidió restringir la emisión del programa a la franja nocturna, en vista del lenguaje vulgar y las carantoñas que se prodigaban sus concursantes.
En la India, cualquier referencia pública al sexo es tabú, de ahí que el mero hecho de que una concursante se mostrara desnuda durante unos segundos o un beso cariñoso en la mejilla con un compañero han bastado para desatar una ola de quejas.
En las últimas semanas, los medios indios se habían hecho eco de las constantes discusiones que se producen en el concurso -llamado “Bigg Boss” y en su cuarta edición-, con los concursantes enfrascados en cruces de lenguaje grueso o referencias sexuales.
Los realizadores solían sobreponer pitidos para evitar que los insultos y las palabras malsonantes fueran audibles, pero las retahílas han sido en esta ocasión tan de corrido y soeces que “no era posible taparlo todo”, según una de las concursantes.
“Te voy a romper la cara”, “eres una puta”, “te vendes por 75.000 rupias” o “perro, sigue ladrando”, son algunas de las “perlas” que, entre pitidos, han hecho famosa a la concursante Dolly Bindra, actriz ahora expulsada por motivos disciplinarios.
La versión india de “Gran Hermano” suele reclutar concursantes entre famosos de segunda fila y personas relacionadas con el mundo del cine y la televisión, y como algunos de ellos se conocen entre sí, es habitual que aireen trapos sucios.
En vista de la deriva que ha tomado el programa, la intervención del Gobierno ha generado alabanzas entre el propio gremio de actores, normalmente en alerta ante cualquier atisbo de censura por parte de unas autoridades proclives a excederse en su celo.
“No siempre he estado de acuerdo con algunos de los criterios previos para la censura. Pero creo que esta es una buena intervención del Ministerio”, afirmó en Twitter la conocida presentadora india Mandira Bedi.
Hasta ahora, “Bigg Boss” se emitía a las 21.00 horas, en un horario considerado familiar y en competencia con la versión india de “¿Quién quiere ser millonario?”, y sus críticos denunciaban que el programa estaba teniendo un efecto pernicioso sobre la población estudiantil.
Con la orden del Ministerio de Información y Televisión, tanto “Bigg Boss” como otro programa, “La justicia de Rakhi”, tendrán que emitirse entre las 23.00 y las 05.00 de la mañana, y los canales no podrán promocionar las emisiones fuera de ese horario.
Sin embargo, la orden no entrará en vigor al menos hasta el próximo lunes, ya que la cadena que emite “Bigg Boss”, Colors, obtuvo hoy del Tribunal de Bombay una suspensión de la medida hasta ese día, mientras estudia el recurso presentado por el canal.
Y para entonces, Pamela, que según los medios indios se ha dejado ver barriendo y no puede “ocultar” sus arrugas, estará ya lejos del estudio, con los cerca de dos millones de dólares que se ha embolsado, añade la prensa, por participar en él.

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Incierto proceso de diálogo en Cachemira a los 63 años de entrada en India

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Nueva Delhi, 26 oct.- Cuando se cumplen 63 años de la anexión de Cachemira a la India independiente, una terna de mediadores es la nueva apuesta del Gobierno para llevar la paz a la región, escenario desde junio de protestas con más de 100 muertos.
La muerte en junio de un joven a manos de la Policía durante una manifestación sumió a Cachemira en una espiral de violencia, con protestas y huelgas como la que hoy llevó a las autoridades a declarar un toque de queda en la capital estival, Srinagar.
En medio de una grave inestabilidad, desde entonces han muerto por la violencia en Cachemira unos 110 civiles, la mayoría jóvenes y niños que se enfrentaban a pedradas con las fuerzas especiales de la Policía india, según datos del Gobierno.
En vista de la situación, el Gobierno prometió primero el pasado mes de agosto iniciar un poco concreto “proceso político” y luego animó el viaje a la región de una delegación parlamentaria, antes de decidirse a nombrar una terna de negociadores para mediar.
Los elegidos son el periodista Dilip Padgaonkar, la académica Radha Kumar y el funcionario M. M. Ansari, quienes viajaron a Cachemira este fin de semana para poner en marcha conversaciones de paz que ayuden a desactivar la crisis.
“Estamos aquí para buscar una solución permanente a la disputa cachemir, pero una solución permanente no es posible sin la implicación de Pakistán”, dijo a su llegada a Srinagar el periodista Padgaonkar.
La terna de negociadores ha visitado cárceles y se ha reunido con representantes juveniles y del turismo y miembros de los partidos políticos menos alejados de las tesis del Gobierno indio, como la Conferencia Nacional y el Partido Democrático Popular.
Cuentan con un mandato de un año y deberán enviar informes mensuales al Gobierno, pero su obstáculo principal es el diálogo con la independentista Conferencia Hurriyat, cuyos líderes han rechazado cualquier reunión.
“El Gobierno solo intenta retrasar el problema. Nosotros queremos dialogar, pero a alto nivel. Si el Gobierno es serio, ¿por qué manda (estos) interlocutores?. No se llegará a una solución política enviando académicos”, dijo a Efe el líder de Hurriyat Umar Farooq.
Los separatistas cachemires demandan la puesta en libertad de los “prisioneros políticos”, así como la derogación de la ley que da poderes especiales al Ejército y la desmilitarización del estado, donde se encuentran desplegados cientos de miles de soldados.
También piden la internacionalización de la disputa, aunque Nueva Delhi prefiere considerar las protestas como un problema interno o de desarrollo económico, y se resiste a discutir el estatus de Cachemira con el vecino Pakistán, que controla parte del territorio.
Aunque la actividad armada ha decrecido en los últimos años en Cachemira -donde comenzó en 1989 una violenta rebelión insurgente-, la opción de la independencia sigue contando con numerosos partidarios.
Los separatistas aprovecharon las protestas de junio para poner en marcha una nueva campaña con llamamientos a la huelga y a los cierres de negocios en Cachemira, que es el único estado de la India con mayoría musulmana.
“Este es un problema de dimensión política, no un asunto de ley y orden. Lleva así veinte años y no se va a terminar así como así. Nuestra agenda es la independencia. ¿Cuál es la agenda del Gobierno indio?”, se preguntó Farooq.
Pese al escepticismo que rodea su labor, los mediadores esperan poder reunirse con todas las partes de la sociedad cachemir, y Padgaonkar llegó a asegurar que “llamarían a la puerta de aquellos que no quisieran” acercarse a saludarles.
Cachemira pasó a formar parte de la India en 1947 contra el criterio mayoritario de su población, por decisión del maharajá hindú Hari Singh, quien buscaba apoyo indio para frenar una invasión pastún alimentada por el nuevo estado de Pakistán.
Cayeron en saco roto las posteriores resoluciones de la ONU que llamaban a la desmilitarización y celebración de un plebiscito sobre la adhesión del territorio a la India o Pakistán, y la región está dividida entre ambos desde 1972 por una “línea de control” de facto. Desde la partición del subcontinente, la India y Pakistán, ambas potencias nucleares, han librado dos guerras y otros conflictos menores por el control de Cachemira, que continúa siendo escenario de escaramuzas fronterizas pese al alto el fuego vigente desde 2003.

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