Nueva generación de escritores indios apuesta por su crisol de lenguas
December 14, 2008
Nueva Delhi, 23 nov 2006.- Siguiendo el ejemplo de Rabindranath Tagore, que logró un Nobel pese a escribir en bengalí, la Literatura india asiste al nacimiento de una nueva generación de escritores que apuesta por expresarse en su lengua vernácula.
La India ha sido una prolífica cantera de escritores que usaban el inglés como la lengua de alta cultura, como Kiran Desai, ganadora del premio “Booker” de este año por su obra “The inheritance of loss“.
Pero la generación que viene no sigue los patrones de lo mercantil y parece obsesionada por el retorno a las raíces de su vida común, narrada en sus lenguas vernáculas.
“Los poetas han empezado a fijarse en la vida de todos los días, y componen para que todos lo entiendan. Se trata de usar un lenguaje común para la gente común. Los nuevos poetas se han bajado del simbolismo y se fijan en lo que los rodea”, dice a EFE Gobind Prasad, profesor de Literatura en la Universidad Jawaharlal Nehru.
Esto ocurre, por ejemplo, con el poeta asamés Samir Tanti, conocido por la sentencia local “por mis venas no fluye sangre, sino té”.
Tanti reproduce en su poesía casi de modo obsesivo las vistas, los olores y sonidos de su jardín de té, la planta más común en Assam, desde donde se exporta la infusión a todo el subcontinente.
Parece que en la Literatura del país se consolida el respeto a las minorías y tribus, pero en realidad no hay límites a la hora de buscar temas, como bien lo demuestra la obra del ensayista tamil Raghavan, que retrata en “Sangre por toda la tierra” el drama palestino.
“Los escritores que vienen han entendido que la libertad les pertenece, rompen fronteras y se sienten libres para crear y pensar”, asegura Prasad.
En el sur, en Kerala, Anita Thampi es buen ejemplo de ello, con su confianza en los más débiles y su creencia en la creatividad de la naturaleza y el hombre, opina el consagrado autor local Satchidanandan, según el rotativo “The Times of India”.
En bengalí dominan los contadores de cuentos, como Ullash Mallick y Sukanto Gangopadhyay, siguiendo la larga tradición que comienza con Tagore y cuenta entre sus filas con el mítico director de cine indio Satyajit Ray.
Y en este panorama, la lengua nacional, el hindi, cuya poesía fue siempre muy bien considerada, parece abrirse a las posibilidades creativas de otros géneros, como los relatos de la escritora de 28 años Neelakshi Singh, preocupada por las relaciones humanas en el mundo hostil del mercado.
Junto a todos estos autores, sin embargo, hay que citar a aquellos que han hecho del inglés su vehículo de creación, y son por ello más conocidos en el mundo occidental.
Aparte de Kiran Desai, nombres como Vikram Seth, Amitav Gosh o la propia Arundhati Roy están ya consagrados entre el público occidental, tras la estela del Nobel V.S. Naipaul o el propio Salman Rushdie.
La mayoría de ellos son escritores nacidos en un ambiente occidental pero con origen indio, lo cual marca indefectiblemente su manera de escribir, hasta el punto de configurar una literatura ecléctica por los temas y única por su origen.
Aunque el inglés sigue siendo la lengua franca de la literatura en el país, sobre todo porque facilita el salto hacia el reconocimiento del público mundial, ahora hay otras lenguas que, tras sacudirse la herencia colonial, acuden con una mezcla de orgullo y coquetería a lo cotidiano.
“El inglés sigue predominando entre las clases educadas, y no genera rechazo. Lo que ocurre es que muchos autores sienten que no existe ninguna regla que les obligue a expresarse en inglés. Son, sencillamente, libres”, insiste Prasad.
Para los autores emergentes, la lengua determina su escritura, haciendo suya quizá aquella cita de Tagore que decía que “la patria no es la tierra, sino los hombres que la nutren”.
Y la nueva literatura india construye la patria, sobre todo, desde la diversidad.
El glaciar de Siachen, el campo de batalla más alto de la tierra
December 14, 2008
Nueva Delhi, 14 nov 2006.- Las disputas entre las dos potencias rivales del sur de Asia, Pakistán y la India, incluyen la desmilitarización de un glaciar en Cachemira que alberga la guarnición militar a mayor altitud del mundo, diezmada en los últimos años a causa del frío y los despeñamientos.
Mientras Pakistán defiende la retirada de las tropas como siguiente paso al alto el fuego firmado en 2003, la India, que controla el glaciar, apuesta por hacer oficial la línea fronteriza de hecho entre ambos países.
Según dijo a EFE un experto del Centro de Investigaciones Políticas, el profesor Brahma Chellaney, el control del glaciar es importante para la India, porque “deja a Pakistán sin posibilidad de amenazar la región del Ladakh“.
El Ejército indio también se ha mostrado muy renuente en los últimos días a retirarse de Siachen, como afirmó al diario “Hindustan Times” el teniente general Vijay Oberoi.
“Ningún ejército entrega territorio así como así. El dominio de esas posiciones en Siachen dota a nuestras tropas de una ventaja estratégica sobre los paquistaníes, situados unos 1.000 metros por debajo de nosotros”, dijo.
Sobre capas de nieve que llegan a los 15 metros, ambos países han mantenido durante décadas enfrentamientos esporádicos en altitudes de 6.700 metros y a temperaturas que alcanzan los 60 grados bajo cero.
Siachen domina un triángulo situado en la región de Cachemira, en disputa entre la India, Pakistán y China, y es el segundo mayor glaciar del mundo si se excluyen los polos.
El origen del conflicto se remonta a un alto el fuego firmado en 1949, con el que, sin embargo, no se logró un acuerdo en torno a la demarcación fronteriza sobre el glaciar, cuya importancia estratégica reside en que domina toda la zona de Ladakh, en manos de la India.
El control indio de Siachen impide también el contacto fronterizo entre las porciones de Cachemira dominadas por Pakistán y China.
El glaciar se encuentra en poder militar de la India desde 1984, cuando su Ejército lanzó la operación “Op Meghdoot” para contrarrestar la decisión de Pakistán de autorizar expediciones a Siachen con el fin de afianzar sus reclamaciones territoriales.
Para los indios, la operación incluyó heroicidades como la que llevó a un destacamento a escalar un muro de hielo de casi 500 metros para tomar un puesto paquistaní situado a una altura de 6.700 metros.
El punto, denominado “Bana Post” en honor al soldado que llegó primero a la cima, es el situado a mayor altitud de la docena de destacamentos indios en el glaciar, que en un 80 por ciento “se encuentran por encima de los 4.900 metros”, según afirmó el oficial Om Prakash a una delegación de periodistas que visitó el lugar recientemente.
Los soldados de Siachen tienen en el frío a su mayor enemigo, como dijo el coronel Sunil Prabhu al diario local “Hindustan Times”, porque “científicamente no es posible sobrevivir a más de 5.500 metros de altura” y para llegar a las posiciones más avanzadas, “los soldados deben escalar durante 28 días”.
Según datos de los periódicos indios, unos 600 soldados han muerto desde el año 1984, la mayoría a causa del frío o despeñados.
Refugiados butaneses, 100.000 personas sin patria en el Himalaya
December 14, 2008
Nueva Delhi, 10 nov 2006.- La situación de más de 100.000 butaneses refugiados en campamentos de la ONU en el este de Nepal se deteriora sin visos de que puedan volver a su país, del que fueron expulsados en 1992, y con un germen de radicalización calando entre los más jóvenes, según alerta un informe presentado hoy.
La organización india Indian Social Action Forum (INSAF) ofreció en rueda de prensa en Nueva Delhi un documento que recoge las inquietudes de estos refugiados y el temor, que comparte el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a que los adolescentes que no conocen otra vida más que los campos opten por la violencia.
“Hemos intentado resolver nuestros problemas por medios pacíficos durante quince años, pero ahora estamos enfadados y nos vemos forzados a empuñar las armas”, según un testimonio recogido en el informe.
Los refugiados fueron expulsados de Bután por su rey, Jigme Singye Wangchuck, alegando que causaban inestabilidad por su militancia en el Partido del Pueblo de Bután (BPP, siglas en inglés), que reclamaba democracia.
“Los adolescentes, que han crecido en los campos, se reúnen y piden a gritos que se les proporcionen armas. No es sólo una amenaza contra Nepal o Bután, sino también contra la India“, dijo a EFE un representante del INSAF, Utkarsh Sinha.
La expulsión de estos refugiados, que son de etnia nepalí y religión hindú, aunque estaban asentados en el budista Bután desde hace 200 años, contó con la complicidad de la India, cuyo territorio debieron cruzaron para llegar hasta Nepal.
Pero ahora, según la India, el problema de los refugiados es sólo un asunto bilateral entre Nepal y Bután, que ya han celebrado sin éxito 15 rondas de conversaciones sobre el asunto.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, K. P. Sharma Oli, hará a finales de este mes una visita oficial a Thimpu, la capital de Bután, y ha afirmado públicamente que debe lograrse una solución.
Pero una fuente de su Ministerio que pidió mantener el anonimato asumió que no cabe “esperar nada del encuentro” en Thimpu.
Otra fuente de ACNUR, que gestiona los campamentos y elaborará un nuevo censo a mediados de mes, reconoció en privado que se ha perdido la esperanza de repatriarlos.
Los refugiados, sin embargo, prefieren cifrar sus ilusiones en el anuncio del rey de Bután de que abdicará en su hijo y convocará elecciones en 2008 para restablecer la democracia en este pequeño reino del este del Himalaya.
“Bután debería repatriarnos y devolvernos nuestra tierra. Si no, o Nepal nos recoge aquí o la India nos deja asentarnos en medio. Si ellos no están preparados para otra opción, deberían lanzar siete bombas sobre los campamentos y exterminarnos”, suplica en un poema Shiva Prasad Pokharel, un refugiado de 80 años, citado por el diario nepalí “Kantipur“.
Los 86.000 expulsados en 1992 son ya 110.000 refugiados y viven en siete campamentos. “La verdad es que su situación es muy mala”, comentó a EFE Anand Swaroop Verma, otro miembro de la INSAF, que ha traído a Nueva Delhi a representantes de los campos para que presenten sus reivindicaciones.
En su informe, la organización alerta sobre una posible deriva del conflicto hacia un escenario parecido al palestino, en línea con otro documento de la ACNUR al que tuvo acceso EFE, que subraya el “aumento de jóvenes radicales” en los campamentos.
Según Verma, casi la mitad de los refugiados son jóvenes “y no quieren seguir allí. Repiten que hay un problema, pero nadie entiende el lenguaje de la paz, y quizá haya contactos con la guerrilla maoísta de Nepal”, en pleno proceso de diálogo con el Gobierno.
En busca de una solución, EEUU ofreció a la ACNUR hace un mes acoger a 60.000 de ellos en su territorio, y propuestas similares hicieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
“Estados Unidos sólo quiere mano de obra barata -criticó Sinha-. Los refugiados son butaneses y sólo quieren volver a Bután. Pero la India no les dejará pasar, porque es el principal aliado del rey de Bután“.
Cuatrocientos reos esperan su ejecución en cárceles indias
December 14, 2008
Nueva Delhi, 2 nov 2006.- La condena a muerte esta semana de un abogado de Delhi, que asesinó hace diez años a una joven después de violarla, ha abierto un agudo debate sobre la pena capital en la India, en cuyas cárceles se estima que 400 presos esperan para ser ahorcados.
La Corte Suprema de Delhi sentenció el pasado 30 de octubre a Santosh Singh, de 35 años, a morir en la horca por el asesinato y violación de la joven estudiante Priyadarshini Matoo, de 23, a la que había estado acosando durante dos años.
Singh, casado y padre de una hija de corta edad, se había librado del peso de la ley cuando fue juzgado en 1999 por primera vez de aquel delito, y absuelto por falta de pruebas, un veredicto que levantó polémica social y críticas en los medios de comunicación.
La Justicia india aplica la pena capital siguiendo el principio “rarest of the rare” (“el más raro entre los raros”), un ejemplo de los cuales sería el asesinato en 1989 de la presidenta Indira Gandhi en atentado, que su autor pagó con la muerte.
Este principio abarca habitualmente crímenes brutales como puede ser el asesinato tras una violación o la alta traición al Estado, pero el problema reside en que la Corte Suprema no tipificó en su momento qué delito era “raro” y cuál “el más raro”, de modo que al final las sentencias a la pena capital son discrecionales.
En el caso de Santosh, los jueces consideraron fuera de duda que el acusado, hijo de un policía y abogado de profesión, debería haber tenido una “conducta ejemplar”, y sin embargo acosó a su víctima durante dos años, a la que acabó violando y asesinando tras asaltarla en su propio hogar.
Pero esta condena ha abierto una brecha entre aquellos que defienden la extensión de la pena de muerte a más casos y quienes piden una moratoria en las ejecuciones hasta lograr la abolición total, entre ellos el delegado en la India de Amnistía Internacional (AI), Soumya Bhaumik.
“Hay personas que están contra la pena de muerte, pero justifican las ejecuciones en los casos extremos de violación y asesinato. Nosotros tenemos que hacer pedagogía, todo el mundo debe comprender que la pena de muerte no es el camino”, dijo hoy Bhaumik a Efe.
Según el delegado de AI, existe un riesgo creciente de que la opinión pública identifique la justicia con la pena capital, debido en parte “al papel insano de los medios de comunicación, que juegan con los sentimientos de las personas obviando que una ejecución viola los derechos fundamentales del ser humano”.
India parecía haber dado pasos lentos pero progresivos hacia la abolición de la pena máxima desde que, en 1973, se estableció la obligatoriedad de razonar en cada sentencia las razones por las que se optaba por la condena a muerte en lugar de la cadena perpetua.
En la década de los años 60 del pasado siglo, según cálculos de AI, se habían producido unas 1.450 ejecuciones en este país.
Pero el Estado indio ha reconocido sólo 45 ejecuciones desde su independencia, en 1947, hasta 2004, según Baumik.
Para el delegado de AI, el paso atrás en la lucha por la abolición de la pena capital se dio en 2004, cuando fue ejecutado Dhananjoy Chatterjee, condenado también por la violación y asesinato de una mujer.
Aquella ejecución rompió “una moratoria de 15 años”, tras la aplicada al asesino de la presidenta Gandhi, expuso Baumik.
Y ahora se calcula que hay unos doce expedientes que esperan la firma del presidente indio, Abdul Kalam, para enviar a otros tantos acusados al patíbulo, un dato que rehusó confirmar o desmentir a Efe el director de la secretaría presidencial, Barun Mitra.
Kalam, en uso de una prerrogativa constitucional, ha sido renuente hasta el momento a firmar estas sentencias.
Pero el principal partido de la oposición, el Bharatiya Janata Party (BJP), muestra en su web un informe con la imagen de un nudo de horca y la elocuente leyenda “India quiere la muerte del traidor”, en referencia al caso de Mohammed Afzal.
Afzal, que debía haber sido ahorcado el 20 de octubre pasado por planificar un intento de ataque al Parlamento indio en 2001, está pendiente de que Kalam estudie una petición de clemencia
Comerciantes de Nathu La pagan los recelos entre la India y China
December 14, 2008
Nueva Delhi, 1 nov 2006.- El comercio nunca ha sido fácil entre la India y China, como lo demuestra el magro balance de los tres primeros meses transcurridos tras la apertura a los negocios del paso de Nathu-La, hilo de unión del Tíbet con la pequeña región india oriental de Sikkim, en las faldas del Himalaya.
Después de un cierre que duró 45 años, las autoridades abrieron la frontera el 6 de julio pasado por un período de tres meses, antes del cierre estacional de invierno, tras arduas negociaciones, con grandes expectativas y muy discutible resultado.
El flujo de inversiones ha sido minúsculo en ese tiempo: según informó el Gobierno de Sikkim, la India ha exportado a China bienes por 15.000 euros, mientras el valor de las importaciones alcanzó los 19.000.
Es muy poco si se tienen en cuenta las previsiones de 36 millones de euros para 2007 que hizo el Grupo de Estudios del Comercio en Nathu-La antes de la publicación de los términos del acuerdo de apertura.
Y una cantidad insignificante para dos países que intercambiaron bienes y servicios por un valor de 14.713 millones de euros en 2005, un 37,5 por ciento más que el año anterior, en su mayoría por vía marítima.
En Nathu-La, poco después de la apertura del paso en las montañas, el vicepresidente de la región autónoma del Tíbet, Hao Peng, ya declaró a la prensa que la India había aplicado demasiados condicionantes al intercambio de productos.
“Espero que las autoridades indias adopten una postura más igualitaria con respecto al comercio con China, en lugar de imponer tantas restricciones”, dijo.
Pero en la India, las cosas se ven de otra manera, como dijo a EFE el ministro de Comercio e Industria de la región de Sikkim, R.B. Subba, para quien la apertura de Nathu-La es fruto de un “acuerdo fronterizo, no de libre comercio”.
“Nosotros podemos exportar 29 productos e importamos 15, y quizá esto sea una causa para que la cantidad de intercambios sea tan baja. Pero ya hemos enviado una petición a al Gobierno de la India para que amplíe la lista”, explicó.
La realidad es que los comerciantes locales están desanimados por las dificultades que implica el negociar al otro lado de la frontera, con una lista prefijada de productos permitidos y la limitación de la estancia a sólo un día.
El resultado de tanto obstáculo es que, como declaró a la prensa india el secretario de la Asociación de Comerciantes de Sikkim, Anil Kumar Gupta, un mercader tiene que levantarse “cada día a las tres de la mañana para vender en China y regresar el mismo día”.
Y, en tres meses, apenas 696 pequeños vendedores indios y 1.253 chinos han tenido arrestos suficientes para levantarse tan temprano y salir a vender productos agropecuarios, como los derivados del yak, verduras o frutas, y manufacturas sencillas.
Los mercaderes afrontan además una condición peculiar, que limita las transacciones individuales a un máximo de 435 euros diarios, lo cual, según Gupta, “impide desarrollar actividades a gran escala”.
El ministro Subba comparte las críticas: “El Gobierno de Sikkim apoya el libre comercio transfronterizo, porque es el único modo de que crezcan los intercambios comerciales entre China y la India, así que esperamos con ansia una revisión del acuerdo”.
Hasta entonces, el ministro prefiere tomarse las cosas por el lado positivo, y, como reconoció a EFE, considera que el acuerdo es un primer “símbolo de paz y un signo de la amistad entre dos gigantes”.
Porque, con sus limitaciones, abrir el paso fue el fruto de tres años de negociaciones entre dos países que tienen serias diferencias respecto al dibujo de su línea fronteriza, tanto en Sikkim como en Cachemira, hasta el punto de haber librado una guerra.
Por eso, para Subba, el pequeño y limitado flujo comercial en Nathu-La es una señal esperanzadora de aceptación mutua entre los dos países más poblados del mundo.
Los suicidios en la India no entienden de castas
December 14, 2008
Nueva Delhi, 27 oct 2006.- Agricultores arruinados, soldados bajo presión, ancianos cansados de vivir o escolares marcados por la competitividad son algunas de las caras del suicidio en India, un problema creciente que nadie sabe muy bien cómo afrontar.
Los 1.021 agricultores que se han suicidado en el centro de la India desde julio de 2005 son botón de muestra de un fenómeno que ha convertido también la región de Tamil Nadu, en el sur, en el lugar del planeta con mayor índice de suicidio adolescente.
Los diarios indios no tienen normalmente recato en tratar este asunto, tabú en otras culturas, y suelen informar de los suicidios de adolescentes en las páginas de sucesos dando toda clase de detalles.
En Tamil Nadu, por ejemplo, la tasa de suicidios entre los jóvenes es de 103 por cada 100.000 habitantes, nueve veces más que la media mundial, y más del 50 por ciento de las muertes de mujeres jóvenes se deben a esta causa.
Allí y en el estado vecino de Kerala se producen la mitad de las 100.000 muertes auto inducidas anuales registradas en la India, que han aumentado un 60 por ciento en apenas una década.
Kerala, según las estadísticas, es el estado más culto y alfabetizado de toda la India.
Según dijo a Efe el sociólogo Nandu Ram, “en Tamil Nadu y otras regiones del sur hay un culto al líder que conduce a la gente a matarse, como ocurrió tras la muerte de M.G. Ramachandran“, un actor y primer ministro de la región que murió en 1984 y arrastró a más de 100 personas al suicidio.
Mientras, los estudiantes son proclives a crisis de autoestima debido a problemas familiares, la violencia doméstica, amores fracasados o enfermedades mentales, también les afecta el sistema educativo indio, que apuesta fuertemente por la competitividad de cara a la inserción laboral.
“Muchos chicos no son capaces de afrontar las exigencias de sus padres o del colegio y eso les genera complejos y les hace pensar que no existe otra salida”, aseguró el sociólogo.
En el caso de los agricultores, el suicidio se ha convertido en una respuesta a un campo sin futuro, sobre todo en Vidarbha, donde las deudas generadas por la caída de los precios del algodón y la sequía son las causas más citadas por los analistas locales.
La mayoría de los campesinos son analfabetos en la India, de ahí que para muchos sea más complicado lograr préstamos bancarios que acudir a usureros ilegales, aunque ello suponga el pago de unos intereses que pueden alcanzar el 60 por ciento y son cobrados a veces con métodos coercitivos.
El Gobierno indio aprobó una serie de medidas para mejorar la situación los campesinos, pero las tasas de suicidios han aumentado porque las ayudas, de acuerdo con la versión de los sindicatos, no llegan.
Según el portavoz de la organización agrícola Vidarbha Jan Andolan Samiti (VJAS), Kishor Tivari, los suicidios tienen una traza común: ocurren entre pequeños campesinos endeudados que se enfrentan a alguna enfermedad familiar, una hija en edad casadera o un hijo desempleado, además de una caída de los precios o la producción.
Ahora, el VJAS contempla la organización de “gandhigiris“, una suerte de huelgas que siguen los principios “gandhianos” de la verdad, la tolerancia, la no violencia y la unidad, con el fin de alcanzar un “precio justo“, de unos 45 euros por quintal de algodón.
Por su parte, el Ejército indio, menos dado a “gandhigiris” que los campesinos, ha anunciado la contratación de psicólogos contra la plaga de suicidios entre sus filas, estimados en unas 500 desde 2002 y concentrados sobre todo en la región en disputa de Cachemira.
De todos modos, la controversia en torno al suicidio es la misma: determinar cuál es el valor de la vida en un país que tiene 1.100 millones de habitantes y ha comenzado apenas a desarrollarse.
Y es que en la India, algo tan individual como el suicidio se ha convertido en un problema de masas y no entiende de castas.
La nueva India afronta su particular burbuja inmobiliaria
December 14, 2008
Nueva Delhi, 22 oct 2006.- El enorme crecimiento del PIB indio ha venido acompañado de incrementos del 100 por ciento anual en el precio de la vivienda de algunas áreas de la capital, Nueva Delhi, donde se levantan campos de golf junto a las chabolas.
Basta hojear apenas los suplementos de vivienda de los principales diarios para darse cuenta de que la India vive una particular fiebre inmobiliaria que, en el caso de la capital, ha hecho de los apartamentos un bien inalcanzable para la mayoría en un país cuyo PIB, más que crecer, galopa a un 10 por ciento anual.
Un ejemplo de la escalada de los precios es la céntrica arteria urbana de Panchseel Road, en la que los alquileres eran en el primer semestre de este año un 110 por ciento más caros que en 2005.
Estos días, el rotativo local “The Times of India” afirmaba con ironía que para poseer una casa en las calles del centro, valoradas en algunos casos en 23 millones de euros, hace falta ser ministro, cuestión que no quiso comentar a Efe la responsable de Desarrollo de Delhi, D.D. Neemodhar.
Y, en efecto, uno de los barrios más selectos para vivir, Aurangzeb Road, está repleto de grandes dignatarios que pagan una renta de alquiler de unos 8.000 euros al mes en un país donde tomar un té cuesta diez céntimos.
Según declaró a Efe el promotor Yograj Agrawal, la presión urbanística de la capital proviene de su “escasez de suelo”, que ha provocado que muchos inversores hayan dirigido sus intereses hacia los “mercados emergentes de las ciudades adyacentes a Nueva Delhi”.
Lo mismo ratifica el consultor M. Arvind, quien dijo a Efe que la alta densidad demográfica en Delhi ha hecho que muchas zonas residenciales se transformen en comerciales, con lo que no hay suelo para vivir.
“Cada tres meses los precios aumentan sensiblemente y la demanda continuará creciendo, sobre todo porque la mitad de los clientes de la alta propiedad sólo quieren las viviendas como inversión de futuro”, aseguró Arvind.
De acuerdo con el consultor, que rechazó llamarlo especulación, se trata de una inversión muy acertada mientras la economía siga creciendo tan aprisa, sobre todo porque, dijo, “invertir en vivienda es ahora un 60 por ciento más rentable que cualquier otra cosa”.
Así que, como ya sucede en las grandes ciudades europeas, muchos naturales de Delhi se han visto empujados a vivir en poblaciones cercanas y acudir cada día a trabajar a la capital.
Pero esas nuevas ciudades, lejos de ser meros dormitorios, son la mejor muestra de la pujanza india: en Gurgaon, por ejemplo, sólo durante el último año han sido alquilados 450.000 metros cuadrados de suelo para usos empresariales, a precios un 44 por ciento más caros que el año anterior.
Allí es fácil ver hileras de empresas y centros comerciales como un síntoma de lo que en la India se conoce como “la segunda revolución“, una apertura al capitalismo que, desde 1993, ha generado unos “ghettos inversos” de barrios residenciales aislados de la pobreza.
En la ciudad, próxima a Nueva Delhi, se levantarán 20 hoteles de lujo con 10.000 habitaciones antes del año 2010, coincidiendo con la celebración en la India de los Juegos de la Commonwealth.
Muchas parejas jóvenes miran hacia ese momento como el año fetiche que, según Agarwal y Arvind, marcará el fin del “boom” de la vivienda.
Pero hasta que llegue esa fecha, muchos temen que los precios de las nuevas casas de Gurgaon, con este fervor urbanístico que se refleja en sus lujosos centros comerciales, sus campos de golf y una incipiente clase media, continúen creciendo al ritmo del 180 por ciento de este año.
Y luego, como destacó Arvind, “cuando Gurgaon tenga precios inalcanzables, seguirá habiendo mucho terreno en el resto de la India para hacer casas”.
Los accidentes de tráfico causan en India 100.000 muertes al año
December 14, 2008
Nueva Delhi, 21 oct 2006.- Los 61 pasajeros que murieron ahogados esta semana tras caer a un lago un autobús de línea en Madhya Pradesh, en el centro de la India, representan el drama de un país que se desangra en la carretera, con casi 100.000 muertos al año en accidentes de tráfico, el 8,3 por ciento del total mundial.
En este siniestro, los informes indican que el conductor perdió el control del autocar debido a un fallo en la dirección asistida, con lo que el vehículo atravesó un débil muro de barro y cayó a una profunda charca.
El suceso del autobús, del que escaparon con vida sólo siete personas, se une a una larga lista de accidentes registrados este mismo año, como el que ocurrió el 20 de abril en Sarupeta, donde 47 personas se ahogaron en similares circunstancias.
No existen en la India estadísticas fiables sobre el número exacto de muertos, pero lo cierto es que el estado de las vías de transporte, sin iluminación, sin señalizaciones y pavimento con socavones, causa que diariamente mueran seis personas sólo en Nueva Delhi.
Para el presidente del Instituto de Educación de Tráfico en Carretera (IRTE), Rohit Baluja, “el número total de accidentes, con ser tan alto, es poco relevante porque de muchos de ellos ni siquiera se hacen informes”.
Los mayores perjudicados por la inseguridad vial son los peatones y ciclistas, que, según declaró a Efe Baluja, suponen un 75 por ciento de los 1.200.000 heridos que se producen cada año en carretera.
Con unos 30 millones de coches, la India tiene apenas el uno por ciento del parque de vehículos del mundo, pero más del ocho por ciento de los muertos en accidente, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cifró en 1,2 millones el año pasado.
España tiene casi la misma cantidad de vehículos que la India y registró 3.329 muertes en carretera en 2005.
La circulación en las carreteras indias depende en muchas ocasiones de la buena voluntad de los usuarios, que, a falta de una cultura del tráfico desarrollada, señales viales o retrovisores en los vehículos, tocan el claxon para adelantar.
Los “rickshaws”, populares taxis motorizados de tres ruedas, llevan escrito en letras artesanas “Mantenga la distancia” o “Toque el claxon, por favor”, para evitar choques mientras se cuelan por los huecos inverosímiles que dejan los vehículos más grandes.
Conducir en sentido contrario es casi natural, sobre todo porque no hay líneas pintadas que delimiten sentidos y arcenes, y es frecuente encontrar párvulos uniformados con cara de susto pero resueltos a cruzar solos una vía de 4 carriles sin que ningún conductor se avenga a detenerse, incluso aunque haya un improbable paso de cebra.
La región india que ostenta el dudoso honor de encabezar el número de muertes es Andhra Pradesh, en el sureste del país, con unos 11.000 muertos en 2005, lo que supone un incremento del 30 por ciento respecto a 2001.
Allí, según Baluja, la mejora de las vías no se ha visto acompañada de una mayor protección al volante, porque “muchos conductores irresponsables tienden a sobrepasar la velocidad permitida y no existe una concienciación suficiente sobre la seguridad”.
Lo mismo dijo a Efe el comisionado de Transportes de la región, Krishna Reddy, para quien las carreteras de Andhra Pradesh tienen “más tráfico” y son “mejores que las de otras regiones”.
“El problema es que aquí hay muchos conductores que no conocen las normas de tráfico, y además los vehículos rápidos de las autopistas tienen que vérselas con otros extremadamente lentos”, explicó.
En efecto, una vía india es a veces una auténtica aventura donde pueden aparecer más de diez formas distintas de transporte, incluidos vacas, yaks, elefantes, triciclos motorizados, bicicletas de mercancías y hasta un camión transportando un submarino militar a 1.100 kilómetros del mar.
Mientras en Andhra Pradesh el Gobierno desarrolla informes y programas educativos con el convencimiento de que “las muertes bajarán”, parece claro que en la India no hay, por ahora, una solución que pueda domar las desbocadas estadísticas de la carretera.
Miles de animales sacrificados para aplacar a los dioses hindúes
December 14, 2008
Nueva Delhi, 18 oct 2006.- Miles de cabras, patos, búfalos y palomas son sacrificados estos días en la India por devotos fieles en ceremonias organizadas para aplacar a los dioses hindúes, según denunciaron a Efe activistas del ecologismo.
Este año, sólo en la región de Orissa, en el este del país, fueron sacrificados durante las fiestas hindúes de la “Durga Puja” unos 10.000 animales, afirmó la ONG “People for Animals” (PFA).
“El problema es que la gente todavía cree que sacrificar animales les conducirá a una vida mejor en la que se cumplirán sus deseos”, declaró a Efe Jiban Das, delegado para Orissa de PFA.
En áreas tribales existe la costumbre de consagrar sobre todo cabras, patos y palomas, pero también algunos búfalos.
Jiban Das concentra ahora sus esfuerzos en que la venidera fiesta de “Diwali“, una especie de Navidad hindú, no se convierta en otra “masacre” como la que su organización denuncia en el estado nororiental de Assam, en el templo de Kamakhya, también durante la “Durga Puja“.
La versión de la PFA, que cuantifica los sacrificios de Kamakhya en unos 20 búfalos, 3.000 cabras y miles de palomas, contrasta con la posición de las autoridades del templo, para quienes dichas cantidades son una “exageración”.
“Sabemos que 20 búfalos y algunas cabras fueron sacrificadas este año, pero, ¿cómo puede alguien sacrificar en un templo 3.000 cabras en tres días?. Es imposible”, ha declarado el secretario del templo, Nabakanta Sarma.
Con fecha de 1960, la ley india de Prevención de la Crueldad Animal no prohibía el sacrificio de animales en lugares religiosos, lo que ha llevado recientemente a algunas regiones, entre las que se cuenta Orissa, a desarrollar normativas más restrictivas.
Aunque Das afirma que los políticos de Orissa están comprometidos con la prohibición de este ceremonial, ello no impidió que el consejero de Desarrollo Urbano, K. V. Singhdeo, celebrara hace tiempo un sacrificio dentro del palacio de su propiedad.
El presidente de la región, Naveen Patnaik, se apresuró a condenar el hecho, pero lo cierto, según la prensa local, es que ningún partido se atreve a censurarlo, pues teme perder votos en un país tradicionalmente muy devoto.
En enero pasado, por ejemplo, las autoridades restringieron las visitas a Khairguda, una localidad en la que tiene lugar cada año el sacrificio de 20.000 animales para aplacar la ira de los dioses.
La celebración se mantuvo, pero ni los habitantes de los pueblos vecinos ni los activistas que protestaban cerca del lugar pudieron ver a la “Dehuri“, la joven que representa la encarnación de los dioses y bebe la sangre de los animales sacrificados mientras baila al son de los tambores.
El problema, como reconoce a Efe la activista Sangeeta Goswami, que ha denunciado estas ceremonias del templo de Kamakhya, reside en que los sacrificios están tan extendidos que cuando Amitabh Bachchan, el actor más popular de Bollywood, enfermó en diciembre, se sacrificaron dos búfalos en el templo para lograr que sanara.
El caso Bachchan desencadenó la ira de las entidades ecologistas porque el actor es un destacado miembro de PETA, otra asociación protectora de animales, pero nada pudo impedir que sus fans pusieran en práctica una tradición con más de 3.000 años de antigüedad.
Con todo, la consagración de animales es una anécdota si se compara con otra práctica más cruenta, consistente en el sacrificio de niños, como ocurrió la semana pasada en Benarés, cuando un brujo secuestró y degolló a un pequeño que jugaba junto al Ganges para ofrecérselo a los dioses como “sacrificio”.
Hitler, Roosevelt y Stalin, candidatos al mismo parlamento
December 14, 2008
Nueva Delhi, 13 oct 2006.- Adolf Lu Hitler no ha muerto, sino que ha desarrollado su carrera política en Meghalaya, en el este de India, junto a políticos como Frankenstein o Tony Curtis, herederos de una larga tradición tribal de dar a los bebés nombres raros.
Meghalaya acoge así, al menos en el plano nominal, un curioso experimento donde un tal John Fitzgerald Kennedy puede tomar el té a la sombra de un árbol junto a Billy el Niño sin salir corriendo.
Las últimas elecciones de ese estado auparon a la Cámara al citado Billy el Niño (“BillyKid”), Tony Curtis y a un émulo del criado de Robinson Crusoe, Viernes, pero dejaron en la cuneta a otros muchos políticos de curioso nombre, como el propio Frankenstein y el trío formado por Stalin, Roosevelt y Hitler.
“No sabemos cuál es el origen de la costumbre. La gente aquí es algo iletrada y escoge nombres que les parecen atractivos o que tienen un sonido divertido, como por ejemplo JFK o Adolf Hitler, que siguen vivos por aquí”, afirmó a Efe A.K. Baruah, profesor de ciencia política en la universidad local.
Adolf L. Hitler Marak llegó a ser ministro de Medio Ambiente en la región, si bien luego fue arrestado por mantener contactos con una organización ilegal, la ANVC, uno de los muchos grupúsculos terroristas del noroeste indio.
“Tal vez el nombre les gustó a mis padres, y por eso me llamaron Hitler. Estoy contento con mi nombre, aunque no tengo ninguna tendencia dictatorial”, declaró el político al periódico local “Hindustan Times“.
La mayoría de los modelos en los que se miran los habitantes de Meghalaya son anglosajones, de ahí que Roosevelt, Chamberlain o Churchill sean, además de personajes históricos, nombres de pila, aunque no faltan los meghalayos de adscripción comunista que dieron a sus bebés los nombres de Lenin o Stalin.
Los independientes pueden acogerse a la tradición histórica o clásica, como hicieron los papás de Ulises, político en odisea con cuatro hermanas llamadas Inglaterra, Finlandia, Suiza y Nueva Zelanda, o como los progenitores de Guerra Británica (“British War”).
Y, además, hay hasta un apartado de cargos y virtudes, que recogen otro buen número de parlamentarios con nombres curiosos, como los traducidos del inglés “Osadía Nongum”, “Piedra de Esperanza Lyngdoh”, “John Modales Marak” o “Almirante Sangma”.
Meghalaya es un pequeño estado de mayoría cristiana en el nordeste indio donde hay apenas dos millones de habitantes y que se vanagloria de contar en su territorio con Cherrapunjee, la ciudad que tiene el récord mundial de lluvias anuales, entre otros hitos.
Las próximas elecciones tendrán lugar en la región el próximo año y a ellas concurrirán a buen seguro tocayos de las grandes estrellas de la política en los años 80, que sirvieron de inspiración a muchas mamás meghalayas para poner nombre a sus retoños.
Quizá la causa de todo resida en que, como afirma el señor Gupta, director de la Casa de Meghalaya en Nueva Delhi, en su región “la gente es amable y es feliz”.



















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