Sarkozy asiste como invitado de honor a desfile del Día de la República india

January 31, 2009

Nueva Delhi, 26 ene 2008.- Las principales autoridades indias asistieron hoy al tradicional desfile del Día de la República, que contó este año como invitado de honor con el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, en visita oficial, y estuvo presidido por primera vez por una mujer, la presidenta Pratibha Patil.
Sarkozy llegó este viernes a la India, donde firmó varios acuerdos y discutió con el primer ministro indio, Manmohan Singh, asuntos de defensa, cooperación nuclear, lucha contra el terrorismo y geopolítica.
Protegido por una mampara de cristal a prueba de balas, Sarkozy tuvo ocasión de escuchar en pie, junto a la presidenta Patil, el emocionante himno indio, escrito por Rabindranath Tagore.
Tras el himno, Patil se aprestó a saludar a las tropas, con lo que se convirtió en la primera mujer de la historia de la India en presidir el desfile del Día de la República, que el Ejército aprovecha cada año para realizar una exhibición.
Unas 7.000 personas, entre soldados, bailarines folclóricos y escolares marcharon al paso por los tres kilómetros del céntrico bulevar Rajpath en Nueva Delhi, ante la atenta mirada de Patil, Sarkozy y otras altas autoridades de la India.
Sarkozy, que se juega millones de dólares en contratos de cooperación militar, vio pasar plataformas de lanzamiento de misiles supersónicos, tanques e instrumentos de defensa antiaérea, así como compañías enteras de los tres Ejércitos y de los cuerpos especiales.
Las tradicionales carrozas regionales con lo más granado de las diferentes culturas y músicas indias dieron paso a una exhibición aérea de aviones de combate Sukhoi 30 y helicópteros Mi-26, ante la admiración de miles de espectadores.
El desfile militar del Día de la República conmemora el día que la Constitución india entró en vigor e instauró el régimen republicano el 26 de enero de 1950.
Ese 26 de enero fue un día elegido con antelación, porque justo 20 años antes el Partido indio del Congreso había declarado la independencia simbólica (“Poorna Swaraj”) del Imperio Británico.
Como cada año, sin embargo, la fiesta estuvo precedida por una alerta sobre amenazas terroristas que llevó a las autoridades a ordenar el despliegue de unos 20.000 miembros de las fuerzas de seguridad sólo en la capital.
Alrededor de la Puerta de India -un monumento británico construido en la Primera Guerra Mundial-, las carreteras quedaron cerradas y el espacio aéreo quedó sellado, mientras decenas de francotiradores tomaron posiciones en puntos estratégicos.
El Día de la República fue acogido en varias regiones indias con protestas, como las vividas en Assam (noreste) y en Cachemira (norte), dos regiones que sufren tensiones independentistas y frecuentes brotes de violencia.
Ajeno a esas tensiones, Sarkozy abandonó el desfile nada más terminar y voló hacia Agra, la ciudad del Taj Mahal, donde contempló boquiabierto el mausoleo más famoso del mundo, aunque sin la compañía de su novia, Carla Bruni.
Aunque Bruni había descartado en una entrevista su presencia en la India, los medios del país continuaban especulando sobre un viaje relámpago de la ex modelo para acompañar a Sarkozy en la parte no oficial de la visita.
El “affaire” Bruni, de hecho, ha eclipsado por momentos las reuniones que Sarkozy ha mantenido con el primer ministro Singh y las principales autoridades políticas de la India.
El presidente francés, que pondrá hoy fin a su visita, presidió la firma de varios acuerdos de cooperación al desarrollo, intercambio de información de Defensa, transferencia de presos o de un laboratorio.
Pero el actual interés de Francia en la India radica, sobre todo, en posicionarse respecto a próximos contratos en el sector militar y de la cooperación nuclear civil.
Tras el trajín de las reuniones oficiales del viernes, Sarkozy disfrutó de un rato de asueto ante el Taj Mahal acompañado por 60 empresarios, varios ministros y 90 periodistas, y sólo entonces los paparazzi indios comprobaron decepcionados que Bruni no acudiría.
El Taj Mahal fue construido entre 1632 y 1648 por el emperador mogol Sha Jahan, en honor de su esposa favorita, Mumtaz Mahan, quien falleció al dar a luz.
Apresado años más tarde en una fortaleza cercana, Jahan pasó el resto de sus días contemplando la belleza inmaculada del mausoleo, en el que trabajaron 20.000 obreros, hasta que, ya a su muerte, sus restos fueron depositados junto a Mumtaz en el interior.
Con esta historia, los guías del complejo no se cansan de repetir que el Taj es el más bello monumento al amor.

Los sij aprovechan visita de Sarkozy para reivindicar su derecho al turbante

January 31, 2009

Nueva Delhi, 26 ene 2008.- La visita a la India del presidente Nicolas Sarkozy ha sido aprovechada por los sij indios para reivindicar su derecho a llevar turbante en Francia, donde esa prenda está prohibida en las escuelas por su carácter religioso.
Sarkozy llegó este viernes a la India en una visita que ha servido para afianzar la relación militar, económica y de cooperación entre ambos países, pero durante la cual hubo amplio espacio para discutir la situación del turbante en Francia.
Tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh (de religión sij), como el líder de la oposición, Mulayam Singh Yadav, pidieron a Sarkozy que levante las restricciones del turbante, a lo que el presidente de Francia respondió que no existe una “prohibición” de la prenda en su país.
“Lo que dice Sarkozy es técnicamente correcto, pero no en la práctica. Porque los sij debemos quitarnos el turbante para hacernos fotografías oficiales y, sobre todo, porque los niños sij no pueden llevar el turbante a la escuela”, dijo a Efe la presidenta de la organización “Sij Unidos”, Mejinderpal Kaur.
La prohibición de llevar turbante en los colegios fue impuesta por las autoridades francesas en el año 2004, por estimar que es un símbolo religioso incompatible con los principios de la enseñanza laica.
La ley, que afecta también al “hiyab” o pañuelo musulmán, las cruces cristianas de gran tamaño o las judías estrellas de David, ha crispado a los sij, poco dispuestos a renunciar a un elemento que consideran parte de su identidad.
A raíz de la prohibición, la organización “Sij Unidos” comenzó seis procesos judiciales en Francia, aunque los jueces los desestimaron, y ahora ha decidido acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y al Comité de Derechos Humanos de la ONU.
“Tenemos derecho a llevar turbante. No tenemos nada contra Francia, pero nuestro Primer Ministro tiene que hacer algo para cambiar las cosas”, dijo Kaur.
Para los sij, ese tocado es un elemento de identidad irrenunciable, relacionado con la prohibición de cortarse el pelo (“kesh”) que rige durante toda su vida y es una de las famosas cinco “kas” de su religión.
Los aproximadamente diez millones de varones sij del mundo deben además llevar consigo un peine de madera (“kash”), unos calzoncillos especiales (“kaccha”), un brazalete de hierro (“kara”) y una espada al cinto (“kirpan”).
“Para un sij, quitarse el turbante es como quedarse desnudo frente a los desconocidos -mantuvo Kaur-. No es sólo un signo religioso, como dicen los franceses, sino un requerimiento obligatorio. Manmohan Singh nunca se lo quita”.
Manmohan, un veterano y respetado político de 75 años, acude a las reuniones internacionales y a los actos públicos luciendo una densa barba y enfundado sin excepción en su característico turbante azul celeste.
Pero, según Kaur, la religión sij de Manmohan Singh es menos determinante que el hecho de que sea Primer Ministro: “es el líder de este país, donde hay 19 millones de sij, y debe protegernos”, declaró.
Aunque Francia y la India se consideran “aliados estratégicos” y estos días han tenido tiempo para afianzar su colaboración en distintos terrenos, ambos países difieren en su forma de concebir el laicismo.
Según el intelectual y premio Nobel Amartya Sen, en el secularismo indio predomina la neutralidad religiosa, mientras que el laicismo francés, más militante, propone la ausencia de la religión en la actividad del Estado.
Con la vista puesta en la visita de Sarkozy, los sij indios, que suponen más del 90 por ciento de los seguidores mundiales de esa religión, protagonizado varios actos de protesta contra la prohibición, que en palabras de Kaur convierte la práctica religiosa en una “actividad a tiempo parcial”.
“Lo gracioso de todo esto es que Sarkozy habló hace unos meses en la ONU en defensa de la diversidad religiosa -concluyó Kaur-. Decir a un niño que puede elegir entre llevar o no turbante es como decirle que puede elegir entre ser bueno y no serlo. Que se enteren: los sij no nos quitamos el turbante”.

Sarkozy acude a la India con la vista puesta en el mercado nuclear

January 31, 2009

Nueva Delhi, 25 ene 2008.- El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, llegó hoy a la India con una agenda repleta de encuentros oficiales, que tienen el propósito de reforzar la cooperación antiterrorista y de tratar sobre la cooperación nuclear civil.
Al frente de una delegación compuesta por varios ministros, 50 empresarios y 90 periodistas, Sarkozy es el invitado de honor de este año para el desfile del Día de la República en la India, que se celebra todos los 26 de enero.
“He expresado a la presidenta (Pratibha Patil) y al primer ministro (Manmohan Singh) mi cálido agradecimiento por la magnífica bienvenida que nos han dado”, aseguró el presidente galo tras ser recibido nada más llegar en el palacio presidencial.
Sin Carla Bruni -que decidió quedarse en Francia-, Sarkozy realizó una ofrenda floral ante la tumba de Gandhi antes de reunirse con Manmohan Singh, con quien habló sobre terrorismo, cooperación nuclear y el fortalecimiento de los lazos entre ambos países.
“El encuentro ha sido muy productivo. Hemos conversado sobre comercio, defensa, educación, investigación, educación, tecnología aerospacial y energía nuclear civil, entre otras cosas”, dijo Singh.
Singh y Sarkozy presidieron la firma de cinco acuerdos relacionados con la cooperación de Defensa, el intercambio de condenados, ayuda al desarrollo, la construcción de un laboratorio científico y la participación india en el reactor nuclear de Cadarache (Francia).
El interés actual de Francia en la India pasa por la cooperación nuclear civil, ya que el país asiático negocia estos días un acuerdo de salvaguardas con el Organismo Internacional de la Energía Atómica, lo cual podría abrir un nuevo mercado para Francia.
La India llegó a un acuerdo de cooperación nuclear civil con Estados Unidos el año pasado, y, aunque está pendiente de ratificación, Sarkozy y Singh dijeron haber “finalizado negociaciones para un acuerdo” similar.
“La India nunca ha contribuido a la proliferación nuclear -defendió hoy Sarkozy-, y ha separado la energía en materia civil de la defensiva. Respeta una moratoria de armas nucleares y está dispuesta a satisfacer las condiciones fijadas por la OIEA”.
Francia, según dijo el presidente francés en una rueda de prensa conjunta ante los medios, está dispuesta a ser “el abogado de India ante la comunidad internacional” para poner fin a las restricciones que en materia nuclear sufre el país asiático, un poseedor del arma atómica que no firmó el Tratado de No Proliferación.
“Sin la energía nuclear, la India deberá optar por energías contaminantes. No olvidemos que la tecnología nuclear francesa es la más segura del mundo. Francia está en situación de ayudar a la India para un desarrollo sostenible”, dijo el presidente francés.
Fruto de sus estrechas relaciones tradicionales, la India considera a Francia un “aliado estratégico” y obtiene frutos por ello: Sarkozy, con el rostro cansado por el viaje, defendió que el país asiático goce de asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y en el G-8.
“El mundo debe dotarse de una organización que se corresponda con este nuevo siglo -dijo el presidente francés-. No es posible aceptar que la India, con sus 1.000 millones de habitantes, no esté presente en las cumbres”.
Los dos dirigentes mencionaron el terrorismo islámico como uno de los mayores desafíos de las democracias y dijeron “compartir enemigos”, por lo que se mostraron dispuestos a fortalecer la cooperación antiterrorista y de los servicios de inteligencia.
Para ambos, el desafío es trasladar esa sintonía política al marco del comercio, con el propósito de alcanzar intercambios comerciales por un valor de 12.000 millones de euros en el año 2012, el doble que ahora.
Tras la rueda de prensa, Sarkozy abandonó la sala para reunirse con Sonia Gandhi, miembros de la oposición, el vicepresidente y la presidenta de India , antes de asistir a un banquete ofrecido por Singh y, ya mañana, presenciar el desfile del Día de la República.
El presidente francés podría además dedicar parte de su visita, de dos días, a ver el Taj Mahal, en la ciudad de Agra, aunque esta vez no paseará su amor con su novia, Carla Bruni, que desestimó acompañar a Sarkozy.
La India había debatido estos días la forma de recibir a la novia presidencial sin romper el protocolo, hasta el punto de que un funcionario calificó la situación como “un dolor de cabeza logístico”.
Aunque la decisión de Bruni sirvió para zanjar el debate, el interés por la republicana pareja, sin embargo, continúa.
“Están hablando Sarkozy y Singh, sí, pero, ¿dónde está Carla Bruni?”, preguntó a la salida de la rueda de prensa un fotógrafo despistado.

Líder intocable recibe millones de rupias en regalos por su cumpleaños

January 31, 2009

Nueva Delhi, 15 ene 2008.- Los partidarios de la líder “dalit” (intocable) Mayawati, que gobierna la región más populosa de la India, Uttar Pradesh, celebraron hoy su cumpleaños con un aluvión de regalos que van desde diez toneladas de flores hasta un avión oficial, en una nueva vuelta de tuerca al culto al liderazgo.
A pesar de que la dirigente había pedido este año contención, varias estimaciones hablan de obsequios y gastos -oficiales y no- por un valor de casi 20 millones de dólares en la norteña Uttar Pradesh, donde las calles amanecieron cubiertas de carteles con la sonrisa de la líder.
Los regalos de Mayawati, que cumplió hoy 52 años, incluyen, además de las flores y el avión, un helicóptero oficial, un millón de pastelitos, diamantes por gentileza de sus funcionarios y la iluminación de edificios gubernamentales durante 48 horas.
“La gente me muestra respeto, afecto y amor. Todo el mundo debería estar contento”, dijo ante las cámaras de televisión Mayawati, quien añadió: “He decidido celebrar mi cumpleaños con simpleza”.
La líder “dalit”, bien enjoyada, cortó públicamente una tarta de 52 kilos, presentó su autobiografía y dio el pistoletazo de salida al proyecto de autopista del Ganges, mientras medita dar su salto definitivo a la política nacional.
Hasta ahora, Mayawati se ha conformado con Uttar Pradesh, una región con unos 166 millones de habitantes -tanto como la unión de España, Francia, Italia y Portugal- que se encuentra entre las más pobres de la India y que sucumbió por cuarta vez a sus encantos en las recientes elecciones de 2007.
“Es muy autoritaria y dirige su partido (el Bahujan Samaj Party, BSP) con la mano férrea de un dictador”, comentó sobre ella la analista política Sudha Pai.
Mayawati, que centra sus discursos en la “justicia social”, ha logrado últimamente trascender a la división por castas presente todavía en la política india y ha atraído a los brahmanes de la región para su causa, con buenos resultados electorales.
Pero el eje de su ideología sigue siendo los “dalit”, que suponen un 16 por ciento de la población y es la comunidad más discriminada en la rígida escala social hindú, pese a que el sistema de castas fue abolido por la Constitución en el año 1951.
Todavía objeto de discriminaciones, los “dalit” tenían tradicionalmente prohibido el acceso a lugares sagrados y debían dedicarse a tareas consideradas “impuras” por las otras castas, que evitaban incluso el contacto con su sombra “manchada”.
En el caso de Uttar Pradesh, los intocables han hecho suyo el mensaje del BSP y lo adornan con una proverbial adoración hacia Mayawati, en quien ven la guardiana del sistema de cuotas que favorece la inserción social de las castas bajas.
“Nuestros cultivos quedaron destruidos por el pasado monzón y el Gobierno regional nos compensó. Así que creemos que Mayawati estará contenta de recibir nuestro regalo”, declaró el agricultor Santosh Kumar con un cheque de 40 rupias (1 dólar) para su líder.
Pero Mayawati compagina el culto al líder y la adoración de los intocables como Santosh con otros dos fenómenos no menos importantes y generalizados en la política india: el “sicofantismo” y la corrupción.
Con “sicofantismo”, los analistas indios definen a la cohorte de aduladores que rodea a los principales líderes políticos a la espera de réditos en forma de puesto público, un contrato de obras o simplemente un favor.
Eso es lo que explica, por ejemplo, la iniciativa de doce funcionarios que han decidido reunir unas cuantas rupias para comprar diamantes a Mayawati (por un valor de 50.000 dólares), o el apresuramiento de sus ministros en pintar de azul -el color de los intocables- las calles de la capital regional, Lucknow.
Además, Mayawati, imputada por la desaparición de 44 millones de dólares en un proyecto de infraestructuras, ilustra la corrupción y el delito que impregnan a la clase política de las regiones más pobres del país, como la propia Uttar Pradesh.
En las elecciones de 2002, nada menos que 206 de los 403 diputados electos de la región tenían antecedentes penales, la mayoría absoluta de la Cámara Regional.
En 2007, ese porcentaje quedó reducido al 25 por ciento de la Cámara, aunque los comicios arrojaron anécdotas como la de seis candidatos que hicieron campaña desde la cárcel y dieron discursos en directo a través de teléfonos móviles de estraperlo.
Aunque Mayawati ha negado siempre los cargos de corrupción, los datos desvelados por la prensa india muestran el negocio que supone el ser político en la India: en cinco años, la líder intocable ha multiplicado un 4.600 por ciento su fortuna declarada.
La enjoyada reina de los intocables tiene, Santosh a Santosh, trece millones de dólares.

Yogui más popular acepta el desafío de demostrar que el yoga cura el cáncer

January 31, 2009

Nueva Delhi, 14 ene 2008.- Defensores y críticos de la medicina tradicional en la India se aprestan para una nueva batalla “científica”, tras la promesa del yogui más popular del país de demostrar en tres años que el yoga puede curar el cáncer.
“He curado a cientos de pacientes y he presentado los registros médicos de 35 de ellos en el hospital AIIMS (de Nueva Delhi)”, dijo recientemente el yogui, conocido como “swami” (maestro) Ramdev, en una conferencia pública frente a su “rival”, un panel de miembros de la Asociación Médica India (IMA).
El “swami” Ramdev es casi una institución en la India gracias a un programa de televisión de audiencias millonarias en el que, ataviado con una túnica naranja, enseña posturas del yoga al tiempo que publicita los productos de su imperio farmacéutico.
Ramdev asegura -por la tele y por la red- que su técnica de ejercicios respiratorios, conocida como “pranayama”, cura o alivia la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los herpes o la caída del cabello.
Pero lo que ha soliviantado los ánimos de los doctores indios es la insistencia del “swami” respecto a la capacidad del yoga para curar los tumores de sangre, garganta, mama, glándulas pituitarias o próstata.
“No es una cuestión de fe. Hay estudios. Las células cancerosas mueren en un ambiente oxigenado. Y mediante el yoga, el cuerpo humano multiplica por diez la cantidad de oxígeno disponible, con lo que el cáncer se cura”, relató a Efe el portavoz del yogui, S. Tigarawala.
La polémica del yoga y el cáncer nació de unas declaraciones de Ramdev la semana pasada, en las que aseguró que la ciencia médica moderna está basada en la ignorancia y que los médicos se proponen en realidad mantener a la gente perpetuamente enferma.
“Creemos que esas reivindicaciones pueden dañar a la sociedad. No se debe llamar al engaño de este modo. Ramdev está haciendo un buen trabajo con el yoga, pero tiene que ser responsable y saber que muchos de sus seguidores creen sus palabras de forma ciega”, dijo hoy a EFE el presidente de la IMA, Ashok Adhaoo.
Aunque Ramdev se defendió luego diciendo que él mismo recomienda la medicina convencional para casos de tumores extensos, bloqueos arteriales, la malaria o la tuberculosis, sus declaraciones le han granjeado la antipatía del gremio médico.
“Le hemos pedido que deje de hacer declaraciones falsas o, de otro modo, tendrá problemas”, amenazó Adhaoo, que no tiene objeción, por otro lado, en reconocer las bondades del yoga como un medio de mejorar la calidad de vida.
“Estoy de acuerdo -dijo el yogui- en que no hay una alternativa a la ciencia médica moderna para situaciones agudas o accidentes. Lo que hago es señalar que, como cualquier otro sistema, también tiene sus limitaciones”.
Aprovechando esas limitaciones, Ramdev se pasa la vida acudiendo a campamentos de yoga, donde cientos de personas levantan las piernas al compás sobre el tapiz mientras el “swami” les cuenta las bondades de sus tratamientos medicinales, que van desde las hierbas hasta la orina de vaca.
El éxito del yogui se basa en la fusión de la tradición milenaria del yoga con las supersticiones presentes en buena parte de la India, donde muchos acuden todavía a santones, se santiguan con la futurología o creen en las propiedades mágicas de las gemas.
Ramdev acompaña la mezcla con la tribuna de su programa de televisión, donde el barbudo “swami” agita su estómago a toda velocidad y clama entre bromas que todo se lo debe al yoga, ante la mirada atenta de millones de indios que acompasan su respiración mañanera al “pranayama”.
Seguidores y críticos de las terapias del yogui tendrán que esperar ahora tres años para saber cuál es el verdadero lugar de su maestro, aunque el ministro de Sanidad, Anbumani Ramadoss, no ha esperado tanto y ha calificado en el pasado de “basura” las posiciones de Ramdev respecto al cáncer.
“Lo de curar el cáncer no nos lo creemos -concluyó el doctor Adhaoo- Así que tendrá que probarlo. Hemos propuesto a Ramdev que aplique su remedio a sus pacientes, que permita pruebas clínicas de sus métodos y que nos dé un informe en un plazo de tres años”.
Y Ramdev está en ello

La India se queda sin su fiesta taurina

January 31, 2009

Nueva Delhi, 12 ene 2008.- Los habitantes de la ciudad india sureña de Madurai, el único reducto taurino del país, se quedarán sin sus tradicionales espectáculos de toros por orden del Tribunal Supremo indio, que los calificó hoy como una práctica “bárbara” e “inconstitucional”.
“No vamos a levantar la prohibición sobre el espectáculo”, sentenció hoy el juez K.G. Balakrishnan, a la cabeza de un panel de jueces del Tribunal Supremo de la India.
Las “corridas” indias, llamadas “jallikattu”, son en realidad una “caza” y dominación del toro que se celebra en el cuarto día de la fiesta sureña del Pongal, justo antes de la cosecha: los aficionados dejan suelto a un bravo astado y decenas de personas intentan atraparlo y amansarlo progresivamente.
Este año, los aficionados de Madurai y los alrededores, en la región de Tamil Nadu, esperaban con expectación la orden del Tribunal Supremo sobre la fiesta, que debía celebrarse el próximo 17 de enero.
Y el Supremo fue claro: para decepción de los aldeanos, no habrá “jallikattu” este año, porque es una práctica “bárbara” que atenta contra la Constitución india, donde los derechos de las vacas se cuentan entre sus principios directivos.
La “caza del toro”, que se cobró en 2007 la vida de una persona y causó heridas a otras 65, cuenta además con la oposición de los grupos ecologistas y también del Comité de Bienestar Animal de la India (AWBI, siglas en inglés), un singular organismo gubernamental que llevó el caso a los tribunales.
“La noticia es una decisión gloriosa para todos los amantes de los animales de la India”, dijo a Efe por teléfono el secretario de la organización, Rajesh Sekar.
En la zona de Madurai, sin embargo, muchos han recibido la prohibición con pesar, porque alegan que el “jallikattu” es más antiguo que las hispanas corridas de toros -dicen que la caza data del siglo III- y, sobre todo, que celebrarlo es fundamental para tener buenas cosechas, según sus creencias.
“Si no festejamos el ‘jallikattu’, este pueblo pasará tiempos difíciles: enfermedades y cosas así”, relató un enfadado y bigotudo aldeano a la cadena de televisión india NDTV.
“Nuestro propósito no es ir contra las tradiciones, sino contra la crueldad -contraatacó Sekar-. Diez tipos saltando sobre el toro… Eso no es un deporte”.
Aunque los toros indios no mueren durante la “fiesta”, Sekar asegura que los asistentes les echan pimienta en los ojos, los emborrachan con licor y les cortan los cuernos para, a la vez, inyectar bravura a la res y aminorar el peligro que conlleva haberlo “enfadado”.
Tras soltar al toro, decenas de “valientes” se lanzan sin armas a capturarlo, a la busca de un premio atado entre las astas, mientras el público apuesta por uno u otro competidor y festeja el Pongal sin hacer mucho caso al estatus sagrado que para los hindúes tiene el ganado vacuno.
“Como solía haber heridos, declaramos ganador a la persona capaz de coger al toro por los cuernos durante 100 metros”, relató P. Raghupathy, el apesadumbrado alcalde del pueblo de Alanganallarur, uno de los centros de la fiesta.
Aunque con el tiempo el “jallikattu” se ha convertido en una fiesta de hermandad rural, en realidad comenzó siendo una ceremonia amorosa en la que los pretendientes de una joven casadera debían hacerse con los cuernos del toro para obtener su mano.
Poco sensible al “amor”, el Comité de Bienestar Animal había denunciado en 2004 el sufrimiento del toro al Tribunal Superior de Chennai, en Tamil Nadu, con lo que comenzó un largo tira y afloja entre los seguidores de la fiesta y los defensores de los animales que ha acabado en el Supremo.
Al final, los habitantes de Madurai no podrán ver las hazañas de sus cazadores, aunque los taurófilos indios todavía podrán consolarse con las “reklas”, unas populares carreras de carros tirados por bueyes que sí han pasado el examen del Supremo.
O eso, o ir preparando una visita a las fiestas de verano de algún pueblo español.
“No puedo hablar de las corridas españolas, porque nunca he visto una”, se inhibió echando un capote el ecologista Sekar.

La india Tata presenta el modelo “Nano”, el coche más barato del mundo

January 31, 2009

Nueva Delhi, 10 ene 2008.- La compañía india Tata presentó hoy el coche más barato del mundo, que, con un coste de sólo 100.000 rupias (unos 2.500 dólares), se propone revolucionar el sector de los utilitarios en los mercados emergentes.
Bautizado como “Nano”, el “coche del pueblo” indio es un cuatro puertas con 30 caballos de potencia y un consumo de 5 litros cada cien kilómetros, que suscita ya comparaciones con utilitarios históricos, como el Volkswagen “Escarabajo”, y será comercializado en unos meses.
“Este coche está pensado para dotar a las masas de un medio de transporte. Este país tiene 1.000 millones de personas y la mayoría no dispone de facilidad de transporte. Teníamos que darles el medio”, dijo durante la presentación el presidente de la compañía, Ratan Tata.
El empresario salió de una zona oscura al escenario en la Novena Feria del Autómovil de Nueva Delhi, donde, acompañado por tres “Nano” -uno rojo, otro plateado y otro amarillo- declaró que su desarrollo no fue fácil porque los costes del proyecto aumentaron con el tiempo.
“Pero una promesa es una promesa”, dijo en referencia a las 100.000 rupias (ó 1 lakh, como se dice en la India) que costará el “Nano”, aparte de los gastos de transporte e impuestos.
El “Nano”, que tendrá aire acondicionado en su versión ‘deluxe’, es un 8 por ciento más pequeño pero tiene un 21 por ciento más de espacio interior que su competidor más directo en la India, el Maruti 800, cuyo precio es de 1,9 lakh.
Pero la competencia no ha esperado a la presentación de hoy para mover ficha: hace sólo dos días, la compañía Bajaj Auto presentó su respuesta al modelo de Tata, un utilitario pequeño y de bajo consumo que, sin embargo, costará más que el “Nano”.
“Mi escepticismo respecto al coche de Tata no es si Tata será capaz de hacerlo, sino si será capaz de hacerlo por ese precio. No es justo decir que un lakh es el precio de fábrica. Aún no les he oído decir que será rentable”, dijo entonces el presidente de la empresa, Rajiv Bajaj.
Hoy, Ratan Tata recogió ese guante, desveló que el “Nano” será rentable en todas sus versiones y pidió a los competidores que hablen en el mercado, donde “el mejor gana”.
El pequeño utilitario -conocido hasta ahora como “one lakh car”- debe su nombre a su “pequeño tamaño” y su “alta tecnología”, según Tata, quien destacó que reúne todas las normas de seguridad y respeta las reglas ecológicas de emisión Euro IV.
“Hemos cumplido con las normas de emisión requeridas, con los costes que ello lleva consigo. No es posible tener todo en un coche de 100.000 rupias. Tomadlo como es: sirve para transportar de un modo seguro y cumple con las normas”, dijo Tata en la posterior rueda de prensa.
Tata recordó, ante no menos de doscientos periodistas, que el apelativo “one lakh car” procede sólo de la prensa, pero que su compañía decidió mantener el coste del coche en 100.000 rupias como un “desafío”.
Después de tres años, Tata quiere introducir el “Nano” en los mercados de América Latina, África y el sureste asiático, pero inicialmente se concentrará en la India, donde cientos de millones de personas podrán ahora, al menos, pensarse el adquirir un automóvil.
“No es un coche pensado para la ciudad o el campo. El ‘Nano’ estará disponible para todos. Mi esperanza es que cambie la forma de transporte sobre todo en las zonas rurales, que no están bien conectadas”, aseguró Tata, acompañado por la plana mayor del grupo.
El empresario abandonó escenario y salón de prensa junto a sus guardaespaldas, mientras los tres primeros “Nano” fueron objeto de una lluvia de cámaras, “flashes” y curiosos dispuestos a jugar, sin escatimar empujones, a pioneros del coche más esperado en la India.
“Es muy espacioso”, “se va a vender como panecillos calientes” , se escuchaba entre la multitud, ansiosa hasta por tocar el coche, mientras una pequeña delegación de críticos de Tata intentaba “boicotear” el evento y en la planta de Singur (este) se procedía a la quema de una réplica del “Nano”.
El “Nano”, el coche de Bajaj o los Maruti quieren dar cuerpo a un naciente “sueño indio”, en una sociedad que ha compatibilizado en los últimos años un mayor poder adquisitivo con la existencia de cientos de millones de personas que continúan sin acceso a las cuatro ruedas.
El propio Tata recordó hoy que su idea de hacer un coche de 100.000 rupias proviene de una típica imagen en las atestadas carreteras indias: la familia al completo viajando en precario equilibrio en un ciclomotor.
“Hemos cumplido con todo -concluyó el empresario-. Si al consumidor no le gusta un coche, no lo comprará ni por un lakh ni por 1,5 lakhs. Así que dejemos ahora que ellos decidan”.

India necesita medio billón de dólares para sus maltrechas infraestructuras

January 31, 2009

Nueva Delhi, 8 ene 2008.- Con vistas a solucionar su faraónico déficit de infraestructuras, la India ha asumido que necesita una inversión gigantesca: 100.000 millones de dólares anuales en el próximo quinquenio, el 9 por ciento de su Producto Interior Bruto.
El Gobierno no sólo ha reconocido en numerosas ocasiones la existencia de un cuello de botella en el sector, que lastra su crecimiento, sino que recientemente decidió convocar una reunión del Comité de Infraestructuras para meter prisa a los encargados de los próximos proyectos.
En su voluntad está la idea de lograr que la India crezca por encima del 10 por ciento anual al final del undécimo Plan Quinquenal, entre los años 2007 y 2012.
“El Gabinete ha aprobado recientemente el proyecto quinquenal, que busca un incremento en el gasto de infraestructuras desde un 5 por ciento actual hasta el 9 por ciento”, declaró hace poco el vicepresidente de la Comisión Planificadora, Montek Singh.
Singh, una de las voces que reclama con más insistencia una mayor atención para el sector, ha calculado en 500.000 millones de dólares las “masivas” necesidades de inversión indias en el próximo quinquenio.
Hasta ahora, las limitaciones en materia de infraestructuras han constreñido las metas de la India: las malas condiciones de las carreteras han hecho, por ejemplo, que el 70 por ciento de las mercancías por tráfico rodado utilicen sólo el 3 por ciento de las vías.
Ese mal estado viario y de las comunicaciones no sólo supone un aumento de los costes logísticos (un 13 por ciento del total), sino que deja sin alternativa a cientos de miles de campesinos, que quedan abocados a la subsistencia porque si quisieran colocar sus productos agrícolas en el mercado, estos llegarían podridos.
En la ciudad, los grandes aeropuertos indios viven en una congestión casi permanente, mientras el tráfico aumenta año a año y hay acuerdo unánime sobre la necesidad de construir nuevas terminales y ampliar las existentes.
La insuficiencia de los aeropuertos es extensible a la del transporte fluvial y marítimo: como media, lleva más de 80 horas cargar y descargar un barco en los mayores puertos indios, diez veces más que en Hong Kong.
Y, en materia de energía, la India vive abonada a los constantes cortes de electricidad, que ponen de manifiesto las deficiencias del suministro y la necesidad de invertir entre 120.000 y 150.000 millones de dólares en el próximo quinquenio, según un estudio de la Confederación Industrial de la India (CII).
En una reciente encuesta, el 90 por ciento de los empresarios del norte de la India dijeron recurrir a generadores propios para hacer frente a los cortes, y 75 de cada 100 aseguraron que su “mayor problema” son las malas infraestructuras del sector.
Con este panorama, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha recomendado a la India un aumento de la inversión pública y la eficacia, así como una reducción de las subvenciones, con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones, liberalizadas en el año 1997 con “resultados ejemplares”.
Ese sector, con su organización transparente y la gestión por un organismo regulador, es también el modelo que cita el reformista primer ministro, Manmohan Singh, partidario de las asociaciones entre los sectores público y privado para financiar los proyectos.
Con el objetivo soñado de crecer al ritmo del 10 por ciento, la India se mira en el ejemplo de China, un país cuya economía avanza en dos dígitos, eso sí, gastando siete veces más en materia de infraestructuras.
Pero no sólo China está por delante de la India: en su contexto, más regional, del sur de Asia, el elefante asiático concentra un 80 por ciento de las necesidades de inversión, datos de un informe del Banco Mundial que ponen de manifiesto que otros países han hecho mejor los deberes.
Ahora, dispuesto a afrontar el problema, el Gobierno indio quiere tirar incluso de su reserva de divisas (unos 260.000 millones de dólares) con tal de acelerar un crecimiento hoy en día sustentado en el potencial creciente de su mercado y las reformas de la década de 1990.
“No será por falta de recursos”, dice optimista el planificador Montek Singh.

Gobierno aprueba nuevo plan quinquenal con inversiones de 910.000 millones $

January 31, 2009

Nueva Delhi, 20 dic 2007.- Con vistas a acelerar el crecimiento y extender sus beneficios a toda la población, la India ha aprobado su undécimo plan quinquenal, que recoge inversiones por un valor de 910.000 millones de dólares hasta el año 2012.
“Estoy contento de que el Consejo Nacional haya dado su visto bueno al Plan Quinquenal”, declaró el vicepresidente de la Comisión de Planificación, Montek Singh Ahluwalia, tras las deliberaciones, lideradas por el primer ministro, Manmohan Singh.
Con el título “Hacia un crecimiento más rápido e incluyente”, el plan quinquenal tiene como mastodónticos objetivos reducir 10 puntos porcentuales la tasa de pobreza, generar 70 millones de empleos y situar el índice de desempleo a un nivel por debajo del 5 por ciento.
El nuevo plan quinquenal, una figura económica que data de los tiempos en que la India se inspiraba de las políticas soviéticas, recoge las prioridades del país entre este año fiscal y el 2012.
El plan recoge 27 objetivos nacionales, entre ellos el fortalecimiento de los ingresos, la reducción de la pobreza y la mortalidad infantil y maternal, y la mejora de la educación y la alfabetización de la población.
Lo que de verdad ha levantado pasiones, sin embargo, es el anuncio del primer ministro Singh de que la India, al final del quinquenio, podría crecer por primera vez a un ritmo superior al 10 por ciento.
Durante el plan quinquenal ya terminado, la economía india creció a una media anual del 7,5 por ciento, y superó de hecho el 9 por ciento los dos últimos años, una tasa apreciable aunque por detrás de su gran vecino, la China.
El nuevo conjunto de normas establece un período inicial de cuatro años en los que la India se propone mantener ese crecimiento del 9 por ciento, y un último año en el que el país debería dar ese simbólico salto adelante hasta los dos dígitos.
A esa posibilidad hizo referencia Singh durante su discurso inaugural del Consejo Nacional, citando como líneas maestras una dedicación extra y un conjunto adecuado de políticas.
“Nuestra economía ha mostrado elasticidad al adaptarse a los desafíos de la globalización. En las últimas dos décadas, nuestra industria -grande y pequeña- se ha reestructurado y se ha hecho globalmente competitiva”, dijo.
“Es posible que con un conjunto adecuado de políticas y un esfuerzo de todos los Gobiernos regionales y central, no sólo mantengamos este momento de alto crecimiento, sino que logremos llevarlo a un 10 por ciento”, añadió el primer ministro.
Aprovechando la cita, Singh pidió también la formación de grupos de trabajo en otras áreas, como educación, agricultura y aceleración de permisos para proyectos industriales y de infraestructuras.
Con esta petición, Singh trazó algunos de los problemas crónicos de la economía india: el escaso crecimiento agrícola, las resistencias a la industrialización de parte de la población, la ausencia de infraestructuras adecuadas o las carencias educativas.
En 2007, la agricultura creció apenas un 2,7 por ciento, lo que ha llevado al Gobierno a dar prioridad presupuestaria al sector y situar ese aumento en el 4 por ciento.
En materia de infraestructuras, tanto Singh como el presidente de la Comisión Planificadora, han reconocido que la India necesita inversiones por valor de más de 450.000 millones de dólares en los próximos cinco años.
Respecto a la educación, la India hace frente a un grave problema de absentismo del profesorado, así como al analfabetismo de un tercio de la población, que repercute en la ausencia de suficientes trabajadores cualificados.
Y, además, la India está sufriendo resistencias a la industrialización y la reconversión hacia una economía de servicios, como lo demuestra el rechazo a las zonas económicas especiales y al establecimiento de supermercados en algunas regiones.
A la aprobación del nuevo plan asistieron los jefes de los gobiernos regionales indios y los ministros del Gobierno central, que discutieron algunos de los puntos antes de dar su aprobación al plan.

Clos anuncia “una ofensiva en todos los frentes” para entrar en mercado indio

January 31, 2009

Nueva Delhi, 13 dic 2007.- El ministro español de Industria y Comercio, Joan Clos, aseguró hoy a Efe que España ha puesto en marcha “una ofensiva en todos los frentes” para incrementar su presencia en la India, donde se encuentra en visita oficial.
Clos llegó este miércoles a Bombay (oeste) para supervisar la apertura en el corazón financiero del país de un consulado, una oficina comercial española y otra dedicada al turismo para apuntalar la todavía escasa presencia de España en la India.
Aunque durante su visita no está previsto cerrar inversiones concretas, el ministro tiene la mirada puesta en el sector de las infraestructuras, uno de los que tiene mayor potencial.
“Sólo en el área metropolitana de Bombay viven 28 millones de personas que necesitan un espectacular desarrollo de infraestructuras. En cinco años, las autoridades quieren invertir 30.000 millones de dólares”, dijo Clos en entrevista telefónica.
El titular de Comercio considera que las empresas españolas cuentan con experiencia y buenas posibilidades para hacerse con contratos en el sector, fundamentado en la construcción de carreteras, metro y ferrocarril.
La India tiene unas necesidades en infraestructuras estimadas por el Gobierno en 450.000 millones de dólares para los próximos cinco años, y existen algunas empresas españolas, como Abengoa o Dragados, que han comenzado a situarse en el país.
Según Clos, las prioridades fijadas por el Gobierno español en la India son la energía (sobre todo renovable), la gestión de servicios urbanos, los transportes e infraestructuras y, en cuarto lugar, la gestión de la cadena alimentaria.
El ministro incidió en que la India es uno de los diez países que España incluye en sus planes de desarrollo integrado de las exportaciones, y destacó la existencia de un equipo español especializado en el país.
“El problema español es que hay que incrementar nuestra presencia en el país, porque es relativamente baja. Estamos apoyando esa presencia, que en sectores específicos hay que extender”, aseguró Clos.
Respecto al país asiático, España tiene un flujo comercial más bien magro: importa bienes y servicios por un valor de 1.800 millones de euros y exporta sólo unos 550 millones, aunque en 2006 esta última cantidad aumentó un 40 por ciento.
Además, España debe trabajar para atraer turistas indios -actualmente unos 50.000 al año-, que son renuentes al turismo de sol y playa pero sí están interesados en la cultura hispana y las pujantes áreas urbanas como Madrid y Barcelona.
“Tenemos que ponernos a la altura de nuestro peso económico en el mundo en lo referido al mercado indio. Esto requiere un esfuerzo importante y todo debe apuntar en la misma dirección: desde conseguir vuelos directos hasta impulsar las relaciones culturales, comerciales y de inversión”, dijo el ministro.
Clos se entrevistó este miércoles con representantes de la aerolínea india Jet para explorar la posibilidad de que haya vuelos directos entre España y la India, aunque la compañía asiática ha elegido finalmente Bruselas como centro de operaciones en Europa.
El ministro se reunirá con representantes de Tata Motors (“las relaciones están muy bien”) antes de visitar el puerto de Bombay, donde la española Dragados se ha hecho con un proyecto de expansión con un valor inversor de unos 250 millones de dólares, según datos de la Oficina Comercial española.
Según el titular de Comercio, en estos momentos hay ya unas 80 empresas españolas que están desarrollando grandes proyectos en la India, pero su Ministerio se esfuerza ahora por motivar a las compañías españolas a invertir más en el gigante asiático.
La India, donde las empresas españolas invirtieron sólo 55 millones de euros en 2006, está a una gran distancia de China como destino inversor, pero está “más cercana de España culturalmente”.
“La inversión es menor que en China porque hay menos tradición. Además, el sistema administrativo democrático tiene procesos de consulta más extensos. La India exige un conocimiento específico de su realidad, pero la estabilidad y la seguridad de las inversiones son muy altas”, agregó el ministro.
Clos abandonará el país de madrugada, tras participar en un encuentro empresarial indo-hispánico organizado en Bombay por el Instituto Español de Comercio Exterior en cooperación con la Federación de Cámaras Indias de Industria y Comercio.

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