Mas de 3.000 muertos y la cifra puede aumentar, según fuentes oficiales
January 31, 2009
Nueva Delhi, 19 nov 2007.- Aunque el recuento oficial de muertos es hasta el momento de mas de 3.000, el secretario general de la Media Luna Roja, Abdur Rob, dijo que la cifra podría aumentar todavía mucho, en tanto que un delegado de la organización cuantificó en siete millones los afectados por ciclón.
Bangladesh hizo hoy un llamamiento de ayuda a la comunidad internacional para las víctimas del ciclón “Sidr”, que se encuentran en una desesperada situación por la falta de agua potable, comida y refugios, y ante el creciente temor a un brote de epidemias.
“Estamos haciendo todo cuanto podemos, pero la magnitud de la calamidad ha sido, sencillamente, demasiado grande”, aseguró en un comunicado el ministro bengalí de Asuntos Exteriores, Iftekhar Ahmed Chowdhury, quien se mostró confiado en que el país recibirá asistencia internacional en una “hora de necesidad”.
El “Sidr” (”Ojo” en bengalí) arrasó el jueves las costas de Bangladesh con vientos de 233 kilómetros por hora que causaron una crecida del océano de cinco metros y destruyeron cientos de miles de precarias viviendas y cultivos.
Tanto la Media Luna Roja como el Gobierno de Dhaka advierten ahora de que las víctimas del “Sidr” se enfrentan al riesgo de epidemias en los próximos días, sobre todo debido a las malas condiciones sanitarias.
“Por ahora no hay noticia de epidemias, pero el riesgo existe. Estamos trabajando sobre el terreno para evitarlo, sobre todo proporcionando agua potable”, aseguró a Efe un delegado de la organización.
“Hay riesgo de epidemias, y la gente continúa necesitando agua, comida y refugio”, declaró por su parte un funcionario del Centro de Control de Bangladesh, organismo dependiente del Ministerio de Gestión de Desastres.
Calificado por los meteorólogos como uno de los peores ciclones de los últimos años, los efectos del “Sidr” quedaron aminorados porque tocó tierra con marea baja y porque las autoridades pusieron en marcha a tiempo un plan de evacuación que abarcó a unos 3,2 millones de personas.
Aun así, los destrozos fueron cuantiosos, y las organizaciones de rescate y ayuda continúan sobre el terreno con apoyo del Ejército.
Hoy, los equipos de rescate accedieron por fin a una de las zonas más remotas, la isla costera de Dublarchar, en el sur del país, que fue una de las más golpeadas por el huracán.
“He enviado a mi gente a Dublarchar con material de ayuda y medicina. La normalidad está volviendo lentamente, hoy los pescadores salieron por fin a pescar, según me han dicho”, manifestó el comisario del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Sin embargo, “su gente”, el oficial Habi Hassan, contó a Efe por un teléfono vía satélite que la situación en la isla es desoladora, y subrayó que todavía hay cadáveres flotando en las aguas de la zona, donde hay entre 350 y 600 personas desaparecidas.
En Dublarchar, de hecho, la magnitud del drama es mayor porque la isla sirve de base de operaciones para los pescadores durante seis meses al año, la presente temporada de pesca, pero apenas tiene lugares para protegerse y apenas cuentan con algunas chozas para resguardarse.
“Aquí había 600 botes de pesca antes del huracán -dijo Hassan- y ahora 100 están hundidos o perdidos incluso en el interior de la jungla, porque las aguas crecidas se retiraron después de arrastrarlos. No hay cifras oficiales, sólo cadáveres en la jungla. Ha sido un desastre total”.
En Dublarchar han muerto, según Hassan, 150 personas, entre ellas el jefe de la cofradía de los pescadores, Jagannath Das, quien, según el diario “The Daily Star”, prefirió quedarse en su casa de bambú sentado sobre sus sacas de pescado hasta que las olas del mar se lo llevaron.
El caso de Das, ya enterrado, refleja el de muchos aldeanos, que habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Hace dos años, nos dijeron que moriríamos cuando llegara el tsunami. Corrimos a los refugios sin pensarlo dos veces. Pero no ocurrió nada y volvimos y nuestras casas habían sido saqueadas”, contó a ese diario Anwara Khatun, a quien el “Sidr” ha arrebatado a su madre y dos sobrinos.
Tanto el Ejército de Bangladesh como las organizaciones no gubernamentales reparten ya raciones de arroz y agua potable en la mayoría de las zonas afectadas, en el sur y el suroeste de Bangladesh, un país que ha sufrido 80 ciclones en los últimos 125 años.
Pero en la aislada Dublarchar, los habitantes siguen peleándose por el agua potable.
“Ya casi hemos vuelto a la normalidad. Pero nunca había visto tanta devastación”, dijo a Efe el comisario Islam.
Más de 2.500 muertos por el ciclón “Sidr” mientras comienza a llegar la ayuda
January 31, 2009
Nueva Delhi, 18 nov 2007.- Tres días después del terrible paso por Bangladesh del ciclón “Sidr”, los equipos de rescate continúan su búsqueda de supervivientes, mientras el recuento provisional de muertos asciende a 2.542 y, según la Cruz Roja, hay entre seis y siete millones de damnificados.
“De acuerdo con nuestras cuentas, hay 1.458 heridos y 1.066 desaparecidos. Está claro que necesitamos ayuda”, dijo a Efe un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres en la capital, Dhaka.
Según el funcionario, las autoridades del departamento mantuvieron además una reunión con “extranjeros” para organizar el sistema de ayuda y hacer llegar de forma eficaz los millones de dólares ya comprometidos por Naciones Unidas, la Unión Europea y países como Alemania o España, entre otros.
Calificado por los oficiales de Meteorología como el peor ciclón en décadas, el “Sidr” (”ojo” en bengalí) barrió la línea de costa de Bangladesh con vientos de hasta 233 kilómetros por hora y causó una crecida del mar de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el océano.
El Ministerio de Gestión de Desastres ha comenzado ya a publicar cálculos sobre los efectos del huracán que cifra en 2,7 millones de afectados, 242.000 animales muertos, 273.000 casas arrasadas y 7.340 hectáreas de cultivo completamente destruidas.
Aunque el recuento oficial de víctimas va más despacio que los cálculos de los daños materiales, desde en Dhaka, un portavoz de la Cruz Roja aseguró a Efe por teléfono que los muertos podrían ser más de 3.000, y que hay entre seis y siete millones de afectados.
Antes, el presidente de la organización en el país, Abdur Rob, había llegado incluso a asegurar que existía “una posibilidad”, de acuerdo con experiencias pasadas e informaciones, de que el cómputo final supere los 10.000 muertos.
Rob pidió una ayuda inicial de 400 millones de takas (5,87 millones de dólares).
Los efectos del ciclón quedaron aminorados porque tocó tierra durante la marea baja y por la puesta en marcha de un plan de evacuación que logró evacuar a tiempo de las zonas más expuestas a 3,2 millones de personas.
Pero no en todos los lugares los aldeanos escucharon a las autoridades y así en Barguna, uno de los distritos más afectados, muchos habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Aprendieron una lección equivocada y no escucharon el mensaje de las autoridades; quién sabe si lo habrán pagado”, aseguró al diario bengalí “The Daily Star” el alcalde de Barguna, Shah Jahan.
“Nunca había visto un nivel tan grande de devastación”, dijo el gobernador del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Desde este distrito, el más golpeado por el ciclón con 610 muertos hasta el momento, el delegado sobre el terreno de la Cruz Roja, M. Sakktar, contó a Efe que las ayudas ya han comenzado y que los ciudadanos necesitan ahora, antes que nada, agua potable.
“Estamos distribuyendo arroz, pero la gente necesita sobre todo agua potable, porque las canalizaciones no funcionan. La ciudad resistió parcialmente las inundaciones del ciclón, pero las áreas circundantes están completamente destruidas”, aseguró.
En los distritos costeros, decenas de miles de personas viven estos días a cielo abierto, sin acceso a alimentos, agua ni medicinas, y los supervivientes se esfuerzan todavía entre lágrimas por enterrar dignamente a sus seres queridos.
“Nuestros voluntarios están peinando todavía las zonas costeras a la búsqueda de supervivientes. Es difícil hacer llegar la ayuda a algunas áreas”, dijo Sakktar.
Entre las zonas más aisladas se cuentan las islas situadas frente a la costa, como Dublarchar.
Allí, el destino de muchos de sus habitantes continúa siendo desconocido: durante la temporada, los pescadores se reúnen por miles en la isla, donde establecen una base de operaciones a la que acuden a refugiarse cuando el clima se vuelve inclemente.
Uno de ellos, Wahed, encontró a su camarada Milon flotando inconsciente en el agua de un “khal” (canal) cerca de Dublarchar 32 horas después de la tormenta.
Ambos relataron a un periodista del diario “The Daily Star” que la isla acogía esta vez a unos 7.000 pescadores del delta del Ganges, quienes, según lo acostumbrado, se habían refugiado en los canales para protegerse temporalmente de la tormenta.
“Esta vez los pescadores también se refugiaron en los khals, pero nunca regresaron”, dijo un funcionario de Bagerhat.
Lentas labores de rescate en Bangladesh tras ciclón con casi 1.800 muertos
January 31, 2009
Nueva Delhi, 17 nov 2007.- Ya convertido en una zona de bajas presiones, el ciclón “Sidr” se deshizo hoy tras dejar a su paso por Bangladesh al menos 1.795 muertos -según las cifras del Gobierno aunque otras fuentes hablan de hasta 3.000- y 3,2 millones de desplazados que se esfuerzan por reconstruir sus vidas.
Según los meteorólogos, el “Sidr” (”Ojo” en bengalí), un tremendo ciclón que en algunos momentos alcanzó el tamaño de Bangladesh, ha sido el peor sufrido por este país en un siglo, pero afortunadamente tocó la costa coincidiendo con la marea baja.
Pese a ello, el ciclón ha causado 1.795 muertos, según el Gobierno, aunque fuentes no oficiales citadas por la agencia bengalí UNB aseguran que podría haber más de 3.000 fallecidos.
Por el momento, varios centenares de personas continúan desaparecidas, pese a que las líneas de teléfono y el tendido eléctrico han comenzado a funcionar en algunos puntos.
Según explicó a Efe un funcionario desde el Centro de Control del Ministerio bengalí de Gestión de Desastres, los equipos de rescate tratan aún de alcanzar algunas áreas de costa e islas cercanas.
“El número de muertos seguirá aumentando. Ahora importa hacer llegar ayuda a los supervivientes. Ayuda de donde sea, nacional e internacional. Falta comida”, dijo a Efe una portavoz del centro.
Los expertos se felicitan por que al menos se evitó una catástrofe mayor, gracias a planes de evacuación desarrollados hace cinco años con los que las autoridades pudieron avisar a la población y hacer que abandonara sus casas con antelación.
Además, el ciclo “podría haber causado una catástrofe brutal de haber coincidido con la marea alta”, dijo el director de la oficina de Meteorología, Samerendra Karkamar, quien aseguró que los vientos de 233 kilómetros por hora que trajo marcan un triste récord.
El “Sidr” destruyó miles de hectáreas de cultivo y árboles, se llevó por delante el tendido eléctrico y derribó las precarias construcciones de hojalata y bambú que sirven de vivienda a millones de habitantes de la costa.
Anoche, la labor de rescate se vio dificultada por el corte de la corriente eléctrica, que dejó Bangladesh a oscuras y afectó al suministro de agua, sistemas de transporte y redes telefónicas.
La Cruz y la Media Luna Rojas asisten a los supervivientes, la ONU ha prometido varios millones de dólares en ayudas y han comenzado a llegar otros anuncios de contribuciones internacionales.
EEUU ha fletado dos buques anfibios con helicópteros y equipos de asistencia sanitaria, mientras que la Unión Europea ha anunciado una ayuda de 1,5 millones de euros y España una de 750.000 euros.
La ayuda contribuirá a mejorar una situación que ahora es de pura desolación; la labor del Ejército, la Armada, los guardacostas y la Policía no llega ni de lejos para cubrir las necesidades de los millones de afectados.
En algunos pueblos de la costa, como Rajeswar, Rampal o Dublarchar, los supervivientes continúan buscando a sus seres queridos en los campos, arbustos y canales, con la esperanza todavía de encontrar a alguien vivo, según informó UNB.
Las áreas más afectadas son las zonas costeras de Bagerhat, con 610 fallecidos, Barguna, con 362, Patuakhali, con 249, y Pirojpur, con 254, pero todavía se desconoce el destino de más de un centenar de embarcaciones que no pudieron regresar a puerto.
Además, los funcionarios temen los efectos del huracán en el delta del Sundarbans, un área pantanosa donde viven varias especies protegidas, como el tigre de Bengala.
Un equipo de la Armada logró acceder entrada la tarde a dos de las cinco islas de sedimentos del delta del Ganges, y el testimonio de los supervivientes fue desolador: dijeron que cientos de habitantes de otras islas habían sido arrastrados junto a sus casas.
El “Sidr” causó una crecida del océano de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar.
Los bengalíes están acostumbrados a los ciclones: en los últimos 125 años ha habido 80 y han causado dos millones de muertos. El tifón más devastador se produjo en 1970 y murieron 500.000 personas.
“El Sidr ha sido más fuerte que el del año 70. Al menos esta vez las alertas tempranas nos ayudaron a buscar refugio; y aun así el daño es colosal”, dijo a UNB un superviviente de 60 años.
La evacuación fue organizada el miércoles por la Media Luna Roja con un sistema especial de banderas, tambores y sonidos de cuernos de vaca; unas 600.000 personas se encerraron en los refugios.
Los demás, sencillamente, corrieron a tierras más altas.
Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con mas mil muertos y millones evacuados
January 31, 2009
Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de mas de 1.000 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, los medios bengalíes realizan sus propios recuentos y la agencia bangladeshí de noticias UNB ha dicho, citando fuentes oficiales, que el número de víctimas mortales asciende al menos a 1.100 muertos y más de 300 desaparecidos.
Por su parte, la ONU aseguró hoy que las informaciones preliminares procedentes de Blangladesh apuntan a que el violento huracán ha causado alrededor de 1.000 muertes y daños “extremadamente graves” a su paso por el poblado país asiático.
En Nueva York, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, explicó hoy que la organización ha separado ya “varios millones de dólares” de su fondo de emergencias para responder a las consecuencias de la tormenta, cuya magnitud exacta se evalúa junto al Gobierno de Bangladesh.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que las demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen ya equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida de éste como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.
Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con cientos muertos y millones evacuados
January 31, 2009
Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de más de 467 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, la agencia bengalí UNB optó por realizar un recuento distrito a distrito, que arroja ya la cantidad de 467 muertos y miles de heridos, aunque pocas horas antes un portavoz del Gobierno había asegurado que los fallecidos eran 233, a falta de tres áreas.
“Puede que sean más de 233. Pero mire, no tenemos electricidad, ni luces, ni más información. En este momento estamos en completa oscuridad y no sabemos nada”, dijo a Efe desde Dhaka un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que los demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen varios equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida del mar como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de la ciudad de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.
Con la llegada del “Sidr”, el mar volvió a crecer ayer para llevársela.
Sindicatos denuncian falta de derechos laborales en la pujante India
January 18, 2009
Nueva Delhi, 25 oct 2007.- Los jóvenes ingenieros trajeados del sector de las tecnologías de la información en la India tienen algo en común con los depauperados trabajadores del sector informal indio: la falta de derechos laborales, según denuncian los sindicatos.
En poco tiempo, la India se ha convertido en uno de los destinos preferidos por las empresas para deslocalizar sus servicios de tecnología, pero los sindicatos se preguntan si el sector tiene un mecanismo para proteger los derechos de los trabajadores y si las condiciones de empleo son justas.
“Los sindicatos están bien establecidos en el sector público, pero gran parte del impresionante crecimiento indio está en el sector privado y los trabajadores necesitan una voz sindical”, alertó el secretario de la organización sindical UNI, Philip Jenning, de visita en Nueva Delhi.
Con presencia en 90 países, la central UNI celebra estos días en la India una reunión de su Panel Ejecutivo, con atención sobre la necesidad de dotar de derechos a quienes trabajan en las tecnologías de la información y los centros de atención telefónica al cliente.
“Hay que conseguir unas condiciones de trabajo que hagan de este un sitio donde la gente esté orgullosa de trabajar”, propuso Jennings, quien aseguró que apenas un 2 por ciento de los trabajadores están sindicados.
Su organización alega que las propias compañías de tecnología de la información, un sector que exportará servicios por un valor de 80.000 millones de dólares en 2011, según las previsiones del Gobierno, entorpecen y hasta frustran los intentos de que se formen sindicatos.
“¿Cuál es la razón para tener sindicatos en el sector? Debemos considerar seriamente si es el momento adecuado. Puede dañar a la industria”, afirmaba hace unos meses Kris Gopalakrishnan, fundador de la compañía Infosys, la segunda más importante del sector, con 67.000 trabajadores.
Gopalakrishnan mantiene que el sector de las tecnologías de la información, que crea entre 200.000 y 300.000 empleos anuales, es una industria bien pagada en la India, donde los empleados están “contentos”, por lo que la implantación de sindicatos “no es deseable”.
Los trabajadores de ese sector son, de hecho, unos privilegiados si se les compara con los más de 400 millones de empleados “invisibles”, que sufren jornadas interminables en el sector informal sin ningún tipo de derechos, bajas laborales ni indemnizaciones por despido, cobrando salarios mínimos.
Su fuerza es, por el momento, silenciosa, pero suponen más del 90 por ciento de los trabajadores de la India y generan el 60 por ciento del PIB del país, que crece a un ritmo que ronda el 9 por ciento anual.
Preocupado por la situación de sus “invisibles”, el Gobierno indio impulsó en mayo un proyecto para dotar de una rudimentaria seguridad social a los trabajadores mayores de 18 años, aunque los sindicatos lo calificaron como una “burla” que no cumple con las expectativas.
El plan “no recoge medidas concretas ni ningún compromiso del Gobierno para invertir fondos para la seguridad social”, denunció el sindicato CITU, uno de los más importantes del país.
Mientras sindicatos y diversas ong ponen en duda la legislación laboral india, el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, aseguró esta semana que las acusaciones de que la industria india desprecia las leyes del trabajo y los derechos humanos, son, sencillamente, “falsas”.
Nath, que ha recibido esta semana a varios ministros europeos del ramo, se quejó de que esas acusaciones están entorpeciendo el comercio indio con la UE.
Y, en pleno debate, miles de jóvenes recién contratados entran cada día en los pujantes centros de atención al cliente para ayudar por teléfono a los quejosos consumidores estadounidenses y británicos; eso sí, con las condiciones laborales de un indio.
El dios Ram se “entromete” en la construcción de un canal de navegación
January 18, 2009
Nueva Delhi, 14 sep 2007.- Una inusitada polémica sobre la existencia histórica del dios Ram mantiene paralizada la construcción de un canal de navegación entre la India y Sri Lanka que destruiría un banco de corales sagrado para la mitología hindú.
Ante la avalancha de protestas de radicales hindúes, el Gobierno se vio obligado hoy a retirar un informe que avala el proyecto al argumentar que los textos sagrados no sirven para probar que el dios Ram existiera.
El Gobierno tiene en mente abrir una vía navegable -por unos 590 millones de dólares- que permita el paso de los barcos por las aguas meridionales del mar de Sethusamudram, que separa la India de Sri Lanka, y acortar así el trayecto de navegación en 36 horas.
El proyecto, sin embargo, ha levantado una enorme polvareda social que ha llegado al Tribunal Supremo, porque supondrá la destrucción de un camino de arena y coral citado en el libro santo hindú “Ramayana” y, por lo tanto, sagrado para muchos hindúes.
Los arrecifes submarinos, visibles desde el aire, forman una espectacular cadena de unos 50 kilómetros de largo a apenas unos metros de profundidad, situada en una estrecha franja marina que separa la India de Sri Lanka.
Pero, según la tradición hindú, la cadena es en realidad un puente construido hace miles de años por la armada simia del dios mono Hanuman, para permitir a Ram alcanzar Sri Lanka y rescatar a su esposa Sita, secuestrada por el rey diablo Ravana.
Así que, ante la posible profanación del “puente”, conocido como “Ram Setu”, miles de activistas de la Vishwa Hindu Parishad (Organización del Mundo Hindú) se echaron este miércoles a las calles -algunos, disfrazados como los protagonistas del “Ramayana”- y cortaron carreteras y vías férreas.
Ese mismo día, había llegado ante el Tribunal Supremo un informe elaborado por la autoridad patrimonial india, el ASI, que mantenía que “los contenidos del ‘Ramayana’ y el ‘Ramcharitamanas’ y otros textos mitológicos no pueden ser considerados un registro histórico que pruebe la existencia de los personajes y los hechos narrados”.
El principal partido de la oposición, el radical hindú Bharatiya Janata Party (BJP), no tardó en exigir una “disculpa” al Gobierno, alegando que las afirmaciones del ASI “habían herido la fe de millones de fieles”.
El Gobierno optó hoy por apaciguar los ánimos retirando el informe del ASI, tras manifestar que no tenía intención de herir los sentimientos religiosos de ninguna comunidad, y dispondrá de tres meses para presentar uno nuevo ante el Supremo, según la agencia india IANS.
Los partidos del “Hindutva” (la “hinduidad”) -un término que aglutina a varias formaciones conservadoras y extremistas- aseguran que la NASA ha datado la antigüedad del “puente” en 1,7 millones de años, algo que ha negado la propia organización, sorprendida por la polémica en la India.
“No tengo idea de ningún tipo de datación”, ha dicho el portavoz de la NASA, Michael Braukus, citado hoy por la IANS.
“El puente misterioso no es nada más que una cadena natural de bancos de arena”, había explicado otro portavoz de la NASA, Mark Hess, en octubre de 2002, ante la aparición de las primeras fotografías aéreas de los corales.
Aunque la mayoría de los historiadores y geólogos indios han cerrado filas con la NASA, hay también quienes insisten en que la ciencia no ofrece explicaciones para la existencia del mitológico “puente”.
“¿Cómo puede la arqueología establecer eventos históricos de hace 7.000 años?”, se pregunta en el diario “The Times of India” el escritor Pushkar Bhatanagar, autor del libro “La era de Ram”.
“El ‘Ramayana’ se basa en ‘itihasas’ (historias). ‘Itihas’ significa que sucedió. La existencia de Ram está recogida en el épico ‘Ramayana’”, aseguró en un comunicado el popular santón indio Ravi Shankar.
Así que, a la espera del dictamen judicial sobre la barrera de coral, los marineros tendrán que seguir por el momento saludando desde lejos el puente hindú de la armada simia y rodear Sri Lanka.
A ellos, las aventuras de un libro les cuestan casi dos días de viaje.
Cuando “Bollywood” empieza por hache
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ago 2007.- Aprovechando el desconocimiento de los realizadores occidentales, la industria india del cine, con más de 1.000 películas al año, no duda en usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Al ubicuo Harry Potter le ha salido, por ejemplo, un “hermanito” indio en la película “Aabra Ka Daabra”: un niño huérfano de un famoso mago que va a la mejor escuela de magia, donde, haciendo sus pinitos en el mundillo, encuentra a gente que conocía a sus padres.
El cine indio -abanderado por la industria de Bombay, Bollywood- produce más películas y vende más entradas que su rival estadounidense, aunque eso no le impide tomarlo como referencia para intentar romper las taquillas.
De esa “pasión” por las tramas occidentales dan fe los últimos estrenos: tres solteros que tienen que cuidar de un bebé, un entrenador que lleva a lo más alto a un equipo de chicas que no confían en sí mismas o una versión de “La cena de los idiotas” que se ha convertido en un título de culto.
Hace pocos días, el éxito del año, “Partner”, sufrió incluso una amenaza de demanda por parte de la productora del actor Will Smith, enfadado porque la película se toma demasiado al pie de la letra sus peripecias en “Hitch”, del año 2005.
“No sabemos nada de los productores de ‘Hitch’. Esto es una controversia creada por los medios. En Bollywood hay 700 películas nuevas cada año. ¿Pueden todas ellas ser originales?”, dijo con descaro al respecto el productor de “Partner”, Parag Sanghvi.
En la lista de títulos con “versiones a la india” figuran clásicos como “¡Qué bello es vivir!”, “Harry el sucio”, “Vértigo”, “Irma la Dulce” o “El apartamento”, naturalmente con los metrajes kilométricos y las sobredosis de baile y canciones que aderezan al cine “masala” (especiado).
Los filmes indios también se han nutrido de amor (”La boda de mi mejor amigo”, “Cuando Harry encontró a Sally”) y de humor (”Señora Doubtfire”, “Algo pasa con Mary”), han tirado de “thrillers” como “Seven” o “Atracción fatal” y de, claro, los musicales (”West Side Story”, “Annie”).
En “El milagro de Anna Sullivan” (1962) una chica sordomuda y ciega logra sobreponerse a su situación gracias a su maestra; en Bollywood bastó con cambiar a la dulce mujer por la barba del ídolo nacional, Amitabh Bachchan, que logró un gran éxito con “Black” (2005) pero fue acusado de copiar el original secuencia a secuencia.
Y en el filme “Koi Mil Gaya” -con el popular actor Hrithik Roshan-, los críticos no se ponen de acuerdo en cuánto de E.T y cuánto de Forrest Gump hay en la película, pero todos coinciden: los guionistas la han cocinado contando con ellos.
Vale cualquier título de éxito y ni siquiera “El Padrino” se ha librado del ojo de halcón de los guionistas asiáticos, como lo demuestra “Aakank Hi Aankank”, sobre las andanzas de un pobre granjero que llega a la ciudad, se convierte en mafioso y protagoniza, según la cadena musical MTV, “un remake superpatético”.
La influencia occidental llega también a la seña de identidad de Bollywood, la música: en los 70, los indios bailaban -sin saberlo- la popular “Mamma mia” del grupo ABBA, llamada allí “Mil geya hum ko saathi” (Encontré pareja), y, desde entonces, los sones occidentales se entremezclan extrañamente con ritmos locales.
¿Es Bollywood una “factoría del robo”?, llega a preguntarse el diario “Hindustan Times”.
Ante las perspectivas de negocio que el plagio puede reportar, un avispado compositor, Aadesh Shrivastav, lo tiene todo listo para crear una compañía de protección de derechos de autor contra quienes se dedican a inspirarse en el extranjero, tras hablar con el rapero estadounidense Wyclef Jean.
“Wyclef se quedó anonadado al saber que habían copiado su canción ‘María’. Dijo que muchos de sus colegas americanos no saben lo que ocurre con los compositores indios, y que habría que hacer algo”, afirmó Shrivastav.
La amenaza, sin embargo, -”sé que seré el hombre más odiado en Bollywood”, dice Shrivastav-, ya no podrá impedir que el popular Shah Rukh Khan canturree “Pretty Woman”, acompañado de sonidos discotequeros y de las mecánicas -pero creativas- coreografías indias en su película “Kal Ho Na Ho” (”Puede que no esté mañana”).
Y, mientras los indios bailan y aplauden en las salas de cine al actor Shah Rukh cuando suena Pretty Woman, ninguno se pregunta por Roy Orbison.
Autoridades atribuyen a “terroristas extranjeros” los atentados de Hyderabad
January 18, 2009
Nueva Delhi, 26 ago 2007.- La ciudad india de Hyderabad (sur de la India) amaneció hoy paralizada por los atentados que este sábado causaron la muerte a 42 ciudadanos y heridas a varias docenas, obra, según las autoridades, de “grupos terroristas internacionales de Pakistán y Bangladesh”.
En los hospitales de la ciudad continúan ingresadas 70 personas, entre gestos de dolor de las familias afectadas, para las cuales el gobierno regional ha anunciado ya compensaciones.
En una comparecencia de prensa tras una reunión urgente, el gobernador regional de Andhra, Y. S. Rajasekhara Reddy, aseguró que los atentados fueron obra de “grupos terroristas internacionales”.
“La mayor parte de las veces, las organizaciones terroristas internacionales son responsables de estos actos espantosos(…) No podemos tener redes de inteligencia en Bangladesh y Pakistán”, añadió Reddy, quien negó un fracaso de los servicios secretos indios.
Las dos explosiones, casi simultáneas, ocurrieron este sábado en un auditorio al aire libre de Hyderabad -con 10 muertos- y en un concurrido restaurante de comida rápida situado a cinco kilómetros del primer punto, donde murieron 32 personas.
Según Reddy, por el momento no hay arrestos en relación con las bombas en Hyderabad, una ciudad que ya fue golpeada por otro atentado el pasado 18 de mayo, cuando una bomba mató a nueve personas en el interior de la céntrica mezquita Mecca, y dio pie a disturbios con la Policía que dejaron cinco muertos por disparos.
Aunque ningún grupo ha reivindicado el atentado del sábado, distintos medios indios apuntaban hoy al grupo islámico Harkat-ul-Jehadi Islami (HUJI), al que los investigadores responsabilizan también de la explosión de la mezquita.
Los fuerzas de seguridad han determinado ya que los autores de las explosiones usaron temporizadores -a diferencia de la mezquita, donde se usaron teléfonos móviles- y ocultaron en bolsas negras de plástico las bombas, compuestas por nitrato de amonio y bolas de metal.
Además, horas después de las explosiones, las fuerzas de seguridad recuperaron dos artefactos sin explotar junto a unas salas de cine, lo cual refuerza la teoría de que se trató de una conspiración a gran escala, según una fuente policial citada por IANS.
Respecto al posible papel del HUJI, la cadena de televisión NDTV informó de que los equipos de investigación están determinando el papel de Mohammed Abdul Sahed (alias “Bilal”), que participó presuntamente en el atentado de la mezquita, aunque las bombas en ambos atentados tienen una composición distinta.
En su comparecencia, Reddy anunció que las familias de los muertos obtendrán una donación de 500.000 rupias (unos 12.140 dólares, 8.900 euros) y un trabajo público, mientras que los heridos obtendrán ayudas de 20.000 rupias (unos 485 dólares, 350 euros) Los lugares de las explosiones se hallaban muy concurridos: en el auditorio, situado en el Parque Lumbini, unas 500 personas presenciaban un espectáculo de láser, mientras que el restaurante se encuentra en un área comercial muy popular los fines de semana.
Las autoridades declararon inmediatamente una alerta roja en Andhra que se extendió a la región adyacente de Tamil Nadu.
Durante la noche, varias personas sucumbieron a las heridas en los hospitales, que vivieron una actividad frenética para atender a las víctimas de las detonaciones.
El ministro indio del Interior, Shivraj Patil, tiene previsto llegar hoy a la ciudad, donde las autoridades de Andhra van a celebrar una reunión de todos los partidos.
La oposición del partido conservador hindú Bharatiya Janata Party ha pedido por su parte al Gobierno que haga público un comunicado con los principales atentados acaecidos en los últimos años, tras acusarle de mostrarse “blando” con el terrorismo.
Tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, como la presidenta, Pratibha Patil, y la líder del gubernamental Partido del Congreso, habían expresado ayer su condena por los atentados y su más “profunda preocupación”.
En Hyderabad, una ciudad que ha experimentado un fuerte desarrollo en los últimos años gracias a la industria de servicios informáticos, está prevista hoy la celebración de 10.000 matrimonios, porque los astrólogos han considerado “propicia” la jornada.
Con una apreciable minoría musulmana, Hyderabad experimentó violentos disturbios en los años 70 y 80.
Al menos 30 muertos y 60 heridos en dos explosiones en el sur de la India
January 18, 2009
Nueva Delhi, 25 ago 2007.- Al menos 30 personas murieron y 60 resultaron heridas hoy al explotar dos bombas en la ciudad de Hyderabad, en el sur de la India, informaron distintas fuentes oficiales.
Las detonaciones tuvieron lugar a las 19.45 hora local (14.15 GMT) en el parque de atracciones Lumbini, junto a la sede del Gobierno regional de Andhra, y en la cafetería Goku Chat, en el área comercial de Koti, a unos cinco kilómetros.
Esta última fue la acción más sangrienta, con 24 muertos, indicó el ministro regional de Interior, K. Jana Reddy, en declaraciones a la agencia india PTI.
Reddy añadió que, según las investigaciones preliminares, se trató de un “acto terrorista”, que el titular de Interior, Shivraj Patil, calificó de “horrible”.
Fuentes de inteligencia citadas por el canal de televisión NDTV aseguraron que la acción estuvo “meticulosamente planeada y ejecutada” y que los autores emplearon temporizadores y explosivos “de alta intensidad”.
En declaraciones a la agencia india IANS, el ministro de Información y Energía de Andhra, Mohammed Ali Shabbir, confirmó la muerte de seis personas en la explosión del parque Lumbini, que tuvo lugar cuando unos 500 espectadores, entre ellos muchos niños, contemplaban un espectáculo de láser.
La detonación se produjo en el auditorio -al aire libre y junto a un lago- cuando la función acababa de empezar y, según testigos, fue tan potente que algunas personas saltaron por los aires.
“El espectáculo comenzó y un rato después escuchamos una explosión. La gente empezó a correr de un lado a otro, en un completo alboroto”, relató a una cadena de televisión un guarda de seguridad del parque.
Según la agencia IANS, media hora después de la explosión había tres cadáveres de niños entre las sillas del auditorio del parque Lumbini.
Otras tres personas murieron ya en el hospital, donde los doctores afirman que varios heridos se encuentran en estado crítico.
El comisario de Policía de Hyderabad, Balwinder Singh, aseguró que el número de víctimas en esta explosión podría ser mayor porque el lugar está abarrotado de familias que acuden a pasar el día los fines de semana.
Hyderabad fue tomada poco después de las detonaciones por decenas de ambulancias, que llegaron a las zonas afectadas para transportar a los heridos hasta los hospitales Gandhi y Osmania, este último tristemente famoso por haber acogido a los heridos de la explosión de mayo en la Mezquita Mecca de la ciudad, con nueve muertos.
Tras acordonar el área, la Policía reconoció rápidamente que se trató de un atentado, mientras que el primer ministro de la región, Rajasekhara Reddy, visitó la zona afectada y pidió calma a la población.
La oposición, sin embargo, acusó al Gobierno de haber descuidado la seguridad en una ciudad golpeada recientemente por la violencia terrorista y denunció la inexistencia de controles de seguridad en el parque Lumbini, donde cualquiera puede entrar previo pago de 10 céntimos de euro.
La ciudad, donde mañana está prevista la celebración masiva de 10.000 bodas, se encuentra en alerta roja y las autoridades han iniciado controles de seguridad en las estaciones de trenes y autobuses, informó PTI.
El 18 de mayo, Hyderabad sufrió un atentado en la céntrica Mezquita Mecca, donde se habían congregado miles de musulmanes para celebrar las oraciones del viernes.
Ahora, los servicios de inteligencia estudian si las bombas tienen relación con aquella explosión, que dio pie a una ola de violentos enfrentamientos con la Policía en los que varias personas murieron por disparos.
Entre las llamadas a la tranquilidad de las autoridades, tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, como la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, expresaron su preocupación por lo ocurrido y condenaron los atentados.



















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