Montek Singh Ahluwalia

March 12, 2009

La Comisión de Planificación india es una de las huellas de la economía socialista que guió a la India durante décadas desde la independencia. Con las reformas de 1991, sin embargo, no perdió pujanza: sigue marcando las líneas de asignación presupuestaria de la India en sus “Planes Quinquenales”, controla la ejecución de los programas y vela por las relaciones intersectoriales de la economía. De su importancia da idea el hecho de que esté presidida por el primer ministro, Manmohan Singh. Aunque lo es a título nominal: el hombre fuerte de la Comisión ha sido siempre el vicepresidente, como ya ocurrió con Nehru y el mítico Mahabalanobis. Hoy, ese puesto está ocupado por Montek Singh Ahluwalia, a quien se proyecta como el próximo ministro indio de Finanzas si el Partido del Congreso gana las elecciones. Singh Ahluwalia habla en su amplio despacho del bloque administrativo Yojana Bhawan, en el corazón de Nueva Delhi.

Tras décadas de desconfianza, ¿ha cambiado su relación con el sector privado?

Interactuamos todo el tiempo, por ejemplo en el sector de las infraestructuras, que es una de las mayores iniciativas del Gobierno: intentar la asociación público-privada. Con una inversión necesaria de 500.000 millones de dólares. La India afronta muchos desafíos, pero hay una cosa clara: si queremos crecer rápido, hay que mejorar masivamente las infraestructuras. Y hay otro gran desafío, que es proporcionar educación para formar trabajadores cualificados.

Según los expertos, la India se enfrenta a un serio problema de formación.

Este problema ha emergido ahora, en el sentido de que cuando crecíamos al 4 por ciento, teníamos un excedente de trabajadores cualificados; con un 6 por ciento, estaríamos bien; pero con un crecimiento del 8 que aspira a ser del 9, tenemos un serio problema de déficit de trabajadores cualificados.
Y a no ser que podamos tomar medidas internas para poder reformar el sistema educativo y de formación, no podremos alcanzar nuestros objetivos. Hay mucha expansión de este sistema ya planificada, pero necesitamos hacer más. Muchas de nuestras universidades producen gente que de algún modo, recurren a un training académico, y eso es correcto para unirse al servicio civil, pero no está orientado para el desarrollo de capacidades específicas para el mundo del trabajo.
Estos problemas pueden ser resueltos, dando a esta gente programas y cursos de tres ó seis meses, que les permitirían desarrollar capacidades “de mercado”. Pero de otro modo, eso es verdad: es un programa que requerirá de tres o cuatro años…

Pero ¿cuál sería la cantidad de trabajadores necesarios?

Es que dependen de cada sector, y no tengo una cifra. Pero ciertamente vemos que, en los últimos dos años, son necesarios operadores de maquinaria, personas capaces de operar máquinas con ordenadores, expertos informáticos… Nuestra necesidad está subiendo de manera pronunciada y es más difícil retener a tu fuerza laboral. Eso, los empleadores nos lo dicen. Pero, por otra parte, ha bajado el número de personas que se iban al extranjero. Y muchos de los que están fuera vuelven. Ninguno de nuestros trabajos se paga tan bien como en los Estados Unidos, pero la gente está dispuesta a aceptar salarios mucho menores si está trabajando en casa.

La amenaza de recesión también planea sobre el cuadro de desarrollo…

Somos menos dependientes de la economía global que algunos otros países. Pero no independientes: y muchos de los beneficios que hemos tenido en los últimos pocos años son resultado de una mayor integración. Así que si el mundo baja, nosotros también. Eso es evidente incluso ahora. En los últimos dos años crecimos más de lo que indicaba el potencial. Este año pensamos que podemos crecer a una tasa del ocho, y hay quien piensa que iremos incluso por debajo. Sea cual sea, será una alta tasa de crecimiento, y mucho dependerá de cómo reacciona la economía mundial. Somos menos dependientes respecto a USA, pero más dependientes en un dibujo global. Mientras las perspectivas para USA tienen una pinta muy desalentadora.

¿Tendrán algún efecto sobre las reformas las próximas elecciones indias?

Hasta las elecciones, ninguna nueva reforma puede esperarse, pero se ha realizado mucha implementación. Cosas que ya han empezado, pero que había que completar antes de las elecciones. Todas las áreas de infraestructuras, por ejemplo, en las que tenemos iniciativas en marcha y debemos probar que las asociaciones público-privadas pueden funcionar. Hay muchos proyectos en el sistema y hay que asegurarse de que esos proyectos son llevados a cabo.
Y además hay otras áreas, como el fomento de la educación: anunciamos un nuevo número de universidades e instituciones la semana pasada. Entre ellas habrá algunas Universidades de clase mundial, IIT, IIM, pero ahora hay que determinar el lugar y convencer a las autoridades regionales para que pongan la tierra necesaria. Cuanto más concretas sean estas decisiones, más podrán mostrar su interés en apoyarlas. El Gobierno de la India ya dijo que quiere tener 30 universidades, pero ahora hemos indicado además dónde deben estar. La asignación podría retrasarse dos años o podría hacerse en dos meses. Así que nuestro objetivo es ponerlo en un calendario ajustado para que se haga.

Se diría que el término de moda de esta legislatura ha sido “inclusión”.

Es una historia muy larga y tenemos todo un Plan Quinquenal dedicado a ello. Pero, extensamente, necesitamos un gran impulso de la agricultura, que no ha ido bien en años recientes. Así que si podemos convertir la evolución de la agricultura en una historia mejor, parte del camino estaría hecho.
Necesitamos una base más fuerte de desarrollo cualificado y extender la educación, porque esto abre oportunidades y puede marcar la diferencia. Necesitamos además un crecimiento mucho mejor del sector de las manufacturas para que revierta en el empleo. En los últimos años, el sector servicios creció mucho más que las manufacturas. Y los servicios de alta formación tienden a requerir una educación más especializada.

Pero resultará difícil el paso de la agricultura a los servicios, así de repente.

Si quieres transformar a la gente de las áreas rurales hacia empleos no agrícolas, con capacidades limitadas en dos, tres o seis meses, entonces es la simple manufactura lo que les puedes enseñar. Así que necesitamos que el crecimiento de las manufacturas sea más rápido.
Creo que las manufacturas no crecieron tanto como debían porque nuestras infraestructuras no eran buenas y había falta de competitividad. Algunos dirán además que esto se debía a nuestras leyes laborales, que son un poco demasiado rígidas y de flexibilidad limitada. Para echar empleados, necesitas el consentimiento del Gobierno regional, y lo que ha ocurrido con el tiempo es que la ley se ha ejecutado con más flexibilidad.

O sea, que hay irregularidades en la aplicación de la legislación laboral.

La gente encuentra formas de hacerlo [despedir empleados], pero lo que habría que hacer de la ley una norma más fácil y transparente. La izquierda, en particular, se resiste a ello. Para ser sincero, si continuamos en una senda de alto crecimiento, y la competencia para trabajos cualificados continúa creciendo, será fácil que aumente la flexibilidad.
Si sólo preguntamos a los sindicatos “quiero cambiar la ley del trabajo”, habrá muchas protestas. Necesitamos concentrarnos en construir infraestructuras y esto mejorará, en algún grado, el crecimiento de las manufacturas; el próximo paso será entonces la flexibilidad laboral. Pero para entonces, el trabajo habrá visto el efecto de la india en transformación, tan fuertemente que las distintas regiones seguirán diferentes políticas: los estados más progresivos introducirán flexibilidad laboral y la gente verá que el empleo se expande; será una expansión de las buenas prácticas.

El antiguo ministro de Finanzas, Palaniappan Chidambaram, dijo que la India podría crecer al 11 por ciento si toda la población participa del crecimiento. ¿Comparte esta perspectiva?

Hacemos mucho trabajo con números, y francamente, cuando proyectamos los límites de lo que es posible, va más allá del análisis numérico y riguroso. Lo que dice Chidambaram es: “somos un país pobre, China es un país pobre. Tenemos mucho que hacer y ellos también. Ellos están creciendo al 11 por ciento, ¿por qué no nosotros?”. Creo que una de las cosas más positivas de la India es que la gente ha visto las prestaciones de China como una base para competir. Durante mucho tiempo, la India no crecía rápido. Ahora, la India es el segundo país que más crece, todavía detrás de China con cierta diferencia… ¿Por qué ellos son capaces? Una razón es el medio político, totalmente diferente; pero no creo que nadie en la India quiera cambiar el medio político. Al mismo tiempo, la democracia no se puede convertir en la excusa para unas pobres prestaciones. Los autoritarios obtienen licencias, mueven a la población, pero la democracia tiene también sus ventajas.

La perspectiva que va asentándose en Estados Unidos parece ser una estrategia de usar a la India como contrapeso de China.

Hay demasiado interés en presentar a la India como contrapeso, pero la perspectiva de India es: mira, somos ambos países pobres, y deberíamos transformarnos. Creo que el mundo será mucho mejor si la India y China son países prósperos y, sencillamente, lo hacemos tan bien como ellos. La emergencia de China ha tenido un efecto muy positivo en India. La gente se pregunta por qué no puede Bombay ser como Shangai. Tenemos hombres de negocios en China, ellos invierten en la India, compramos más el uno del otro, muchos más indios han visitado China y han visto lo que está pasando allí… Cuando un indio visita Europa, el aprendizaje es un poco como, sí, en 200 años seremos así. Pero en China, quien la visita piensa: hace 20 años, estos tíos eran tan pobres como nosotros. Hay más moraleja, y esto es un factor importante. Asia es una parte del mundo que crece rápidamente y que se ve a sí misma como parte de una historia de éxito, en el sentido de que el desarrollo está teniendo lugar, que las cosas están cambiando. Cada país ha tenido que resolver sus propios problemas y unos pueden aprender de otros.

Pero la India debería aplicarse el cuento en cuanto al comercio regional. El SAARC sigue en pañales, desde el punto de vista económico.

Lo tenemos muy claro con la apertura del comercio; hemos estado bajando barreras comerciales, y siempre hemos mantenido que hay que mantener un clima más libre en la región. Hay diferencias entre la región SAARC y otras regiones, porque la India es un poco demasiado grande y nuestros vecinos son todos comparativamente pequeños, lo que generalmente lleva a algunas preocupaciones. Y la lección que hay que aprender de ello es que la India debe concederles más beneficios de forma unilateral para la integración, y eso tendrá un efecto positivo: y eso es lo que estamos haciendo. Hemos dado más beneficios a Sri Lanka y Bangladesh y Nepal de lo que les pedimos. Con Pakistán es distinto, porque dependemos más de las relaciones políticas. Pero la idea respecto a Pakistán es también la de tener un comercio más libre. No discriminamos las importaciones de Pakistán como lo hace Pakistán; India no tiene un estatus de nación más favorecida en Pakistán, las tarifas que imponen sobre nosotros son más altas que las impuestas sobre otros países.

Y otro gran frente de batalla económica es la Ronda de Doha. La India está negociando con fiereza…

Globalmente, apoyamos fuertemente las negociaciones multilaterales y creemos que hay que reducir barreras. Nuestro desaliento con la Ronda de Doha es que esta fue vendida como si el punto dominante fuera la agricultura y con la expectativa de que Estados Unidos y la Unión Europea iban a reducir los subsidios. Pero en realidad los subsidios en materia de exportaciones no son los que distorsionan la agricultura, sino los masivos subsidios domésticos. Viendo cómo los precios mundiales han ido hacia arriba, tanto Europa como Estados Unidos deberían estudiar la reducción de sus subsidios nacionales sustancialmente. Pero por ahora los pasos dados han sido desalentadores. Europeos y americanos, durante mucho tiempo, dieron la señal durante mucho tiempo de que esta vez iban en serio con respecto a la agricultura, pero cuando llegó el momento, todo el mundo dijo que la política era muy difícil. Y reconozco que hay dificultades… Nosotros hemos estado genuinamente a favor de bajar barreras, hemos hecho ofertas a los europeos y americanos en el apartado de manufacturas. Con la esperanza de que entre ambos, europeos y americanos, alguna solución de estos problemas tenga lugar, para seguir adelante.

Según la Comisión de Planificación, ¿qué sectores necesitan una reforma más imperiosa?

En el apartado de las manufacturas, ya está todo bien liberalizado…siempre se puede hacer algo más en algunos puntos, como los límites de inversión extranjera, que podemos intentar eliminar. Hemos hecho un poco, pero si preguntas a un observador extranjero… Estoy de acuerdo en que debemos reducir estos límites…

Uno mira el crecimiento anual y la cosa parece estar despegando. ¿Lo ve como un momento histórico?

Absolutamente. En el año 1975, el club de Roma lanzó un informe en el que, con la más profunda consideración, aseguró que la India estaba muerta: que los indios no serían capaces de alimentarse a sí mismos. Y que no había siquiera que intentar ayudar a la India. Si estás en un bote superpoblado, decían, o todo el mundo se hunde, o tiras a la gente con menos posibilidades de sobrevivir. Así que dijeron que no había por qué intentar ayudar a la India, porque era un país condenado. Hoy en día somos supuestamente el helado del mes, la deseada por los inversores. Es un cambio cualitativo enorme, muy bonito. Nunca sabes qué es “histórico”, pero creo que hay una transformación muy profunda. Los indios jóvenes tienen un nuevo sentido de la confianza en sí mismos. Esto es inevitable… Lleva tiempo salir de la mentalidad colonial. Pero ahora, cuando hay un problema, los jóvenes culpan a su propio Gobierno de él, y esto es bueno. Preguntan “por qué no puedes hacerlo mejor”.

¿Tendrá algo que ver la globalización?

Para la India, la globalización vale la pena, en el sentido de que los indios ven que les brinda oportunidades tremendas. Y además somos lo suficientemente grandes como para que no seamos barridos culturalmente. Si eres un país pobre y pequeño, piensas que culturalmente puedes perder. Si la India crece y se desarrolla, culturalmente no seremos engullidos sino globalizados. El otro día vi una noticia que decía: Armani ha diseñado un “sherwani” (vestido formal indio tradicional) para el mercado indio. Esto es muy diferente de lo que pasó en Japón: Coco Chanel no diseñó ningún kimono. Nuestros diseñadores irán e “indianizarán” los trajes europeos, los europeos diseñarán cosas para el mercado indio y en general, la gente lo apreciará.

Y para los próximos años, ¿cuál será el mayor desafío?

Uf, muchos. Cambio climático… Nombre uno y acertará. Todos los países tienen los mismos objetivos de futuro. Si sobrevivimos al objetivo de mantener el crecimiento rápido durante los próximos cuatro o cinco años, estaremos en mejores condiciones de afrontar el futuro. Una media del nueve por ciento durante los próximos cinco años, pero con un sentido definido de una mayor inclusión.

De nuevo la palabra inclusión.

Es que a largo plazo, debemos mantener el crecimiento que tenemos, y sobre todo, crear la sensación y la convicción de que es inclusivo. Y esto es un gran desafío. Porque si no es inclusivo, la aceptabilidad social y la legitimación de estas políticas no ocurrirán. De otro lado, si creamos una sensación de inclusión -y esto no significa que los problemas de todo el mundo serán resueltos, siempre habrá gente con problemas profundos-, si la gente percibe que los cambios económicos están asociados con la movilidad social, será importante. porque la gente no quiere necesariamente que su propia vida mejore si se convence de que la vida de sus hijos será mejor. Un hombre de 45 años no quiere una inflación alta, quiere salarios altos, pero si es de clase media-baja, sabe que no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso ya es una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer.

Dar pie a una especie de sueño indio.

Lo es. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora. O que siempre lo dijimos, pero nunca lo tuvimos.

 

La fiesta taurina de Goa busca salir de la clandestinidad

March 6, 2009

Nueva Delhi, 4 mar 2009.- Con las elecciones indias en puertas, ecologistas y políticos del pequeño estado indio de Goa (oeste) batallan por la legalización de la “lucha de toros”, un tradicional espectáculo taurino prohibido pero de amplio seguimiento en la antigua colonia portuguesa.
“Ya he iniciado los trámites en el Parlamento para legalizarlo de nuevo. Y si gano en las elecciones, continuaré con el proceso”, aseguró por teléfono a Efe el diputado saliente de Goa-Sur, Francisco Sardinha, del gubernamental Partido del Congreso.
La versión de la corrida en Goa -llamada “dhirio”- es un combate entre dos toros de sencilla organización que despierta pasiones en un amplio sector de la sociedad goana, pero que fue prohibido en 1998 por una ley contra el maltrato de los animales.
Los organizadores embarran la cola de los toros para garantizar su agresividad y los animales luchan a cornada limpia hasta que uno de ellos, normalmente herido, cede ante el empuje del adversario.
Y ahora, la iniciativa de Sardinha por devolver cobertura legal a los combates ha levantado ampollas entre las asociaciones protectoras de animales, que fueron precisamente quienes batallaron ante el Tribunal Supremo para obtener la ilegalización.
“Los animales sufren. Normalmente les dan una dieta poco saludable y los atiborran de alcohol antes del combate. Luego suelen quedar heridos por las cornadas”, aseguró a Efe por teléfono la activista Anuradha Sawhney, de la protectora de animales PETA.
Hasta 1998, cuando el Supremo prohibió la práctica, el “dhirio” era el pasatiempo de fin de semana para miles de familias, que acudían para relajarse y apostar buenas sumas de dinero a favor de su toro favorito (lo cual es también ilegal).
Y sin embargo, la prohibición del Tribunal no supuso la desaparición de las corridas, que siguen siendo organizadas en la clandestinidad -hay vídeos que lo atestiguan en Internet- y con apenas media hora de antelación para esquivar a la Policía.
Para los agentes, mal equipados, es difícil actuar contra dos toros incontrolados y acabar con estos espectáculos cuyos organizadores aparecen y desaparecen, espoleados además porque la multa prevista es de apenas 50 rupias (1 dólar, 0,79 euros).
“¡Por Dios Santo, sigue siendo muy popular y es lógico: cuando dos búfalos pelean de forma natural, la gente se para a verlo. Si un combate es organizado, el éxito es seguro!”, defendió Sardinha, quien sin embargo dijo mantenerse al margen de los encuentros clandestinos.
“Todos los animales luchan en la naturaleza y el más fuerte sobrevive. ¿Prohibimos el boxeo, el fútbol, porque hay crueldad? Si la gente toma la leche que la vaca genera para su cría, ¿es violencia?”, se preguntó el diputado.
PETA y otras asociaciones como People For Animals (PFA) opinan que sí, y ya han hecho llegar una misiva a la líder del Partido del Congreso, Sonia Gandhi, para que detenga los intentos de su diputado Sardinha por rescatar esta lucha tradicional.
“La ley de Sardinha viola la Constitución, que recoge el deber ciudadano de tener compasión por las criaturas vivientes. Y además, las luchas contravienen la Ley de Prevención de Crueldad Animal. Es un posicionamiento puramente electoralista”, denunció Sawhney.
Goa, una antigua colonia portuguesa con una fuerte presencia de cristianos, está menos apegada que otras regiones indias al carácter sacro que la vaca tiene para los hindúes, y los defensores del “dhirio” se remiten para defenderlo a que la tradición tiene “siglos de antigüedad”.
La polémica por el “dhirio” corre además en paralelo a la de otras fiestas taurinas que se celebran en la India, como el “jallikattu”, un festival del sur del país durante el que los aficionados deben atrapar con sus manos a un bravo astado y que también está bajo escrutinio del Tribunal Supremo.
“Ponga esto: los aficionados al ‘dhirio’ y los criadores son quienes más quieren a los toros”, reclamó a Efe Sardinha.
En Goa, las espadas están en lo más alto y tendrá que ser Sonia Gandhi quien decida si hace caso a los activistas o a su diputado y, con ello, si los goanos pueden disfrutar de sus toros por las buenas o seguir como hasta ahora: por las bravas.

Orgullosa India festeja los 8 Oscar de un filme con causa judicial pendiente

March 6, 2009

Nueva Delhi, 23 feb 2009.- Una India orgullosa festeja hoy los ocho Óscars obtenidos por la película “Slumdog Millionaire”, alabada por la clase política y bien recibida por el público indio pero pendiente de una causa judicial por su título “denigrante” para los chabolistas.
“Es una bendición de Alá y suyo es el crédito”, dijo en Chennai (sur) A.R. Rehana nada más saber que su hermano, el indio A.R. Rahman, había ganado dos de las codiciadas estatuillas, según las agencias indias.
La familia de Rahman salió de su vivienda en el barrio de Kodambakkam de esa ciudad y repartió pedazos de una gran tarta a los transeúntes mientras los seguidores del autor lanzaban 10.000 petardos y en otras localidades del país se multiplicaba la fiesta por la gran victoria de “Slumdog”.
Bautizado como el “Mozart de Chennai”, Rahman ganó los Oscar a la mejor banda sonora y a la mejor canción, esta última compartida con el letrista Gulzar, mientras que el técnico de sonido Resul Pookutty completó la terna india con su Óscar a la mejor mezcla sonora.
Tres de los ocho Óscars de “Slumdog” tienen por tanto claro sabor indio y son los más celebrados por los medios de comunicación del país.
Los canales de televisión no han dejado de pasar los tonillos de la canción ganadora, “Jai ho”, junto a testimonios enlatados, perfiles y anécdotas de los protagonistas indios de la cinta, que ha despertado en el país emociones encontradas.
Las críticas inciden en que es una muestra de “pornografía de la pobreza” y hasta hay quien ha llevado a los tribunales a sus responsables con el fin de que retiren del título la palabra “dog” (“perro”), considerada denigrante. La próxima vista del caso en un tribunal de Patna (norte) se celebra mañana.
“No es apropiado llamarlos perros, es una palabra que no es buena en nuestra cultura”, explicó a Efe el ingeniero delhí R.P.Bansal, que expresó su contento por el triunfo en los Óscar.
La estudiante Mehar Jabeen se expresó en sentido contrario y alabó que la película muestre al mundo “que hay gente en la India que vive como animales” mientras otra parte de la sociedad lo hace en el lujo.
Pese a la denuncia judicial y a la polémica que el estreno de “Slumdog” desató en la India, donde algunos representantes de Bollywood protestaron por la exposición obscena de la miseria en el país, los Óscar obtenidos han sido recibidos con orgullo por la clase política, empezando por Sonia Gandhi.
“Su logro es un tributo para la industria del cine indio, que es una reserva de talento multidisciplinar…Los ganadores han hecho que la India se enorgullezca”, destacó en un comunicado el primer ministro, Manmohan Singh.
La positiva reacción de las autoridades llegó hasta el punto de que la jefa del Gobierno de Nueva Delhi, Sheila Dikshit, aprobó una distribución libre de impuestos para la película porque ha “hecho historia en el campo del cine indio”.
Incluso el icono del cine de Bollywood, Amitabh Bachchan, de los primeros en alzar la voz contra el filme, hoy felicitó a sus colegas premiados por lograr “el reconocimiento internacional para el talento del cine indio”. “Este es el día más feliz para los indios y la industria”, proclamó, según IANS.
“Slumdog Millionaire” (“Millonario perro chabolista”) cuenta la historia de un chico de los arrabales de Bombay que se hace con el máximo premio en el concurso “¿Quién quiere ser millonario?”.
Aunque dirigida, escrita y producida por británicos, la película fue rodada en la India con actores procedentes en su mayoría del propio país y una banda sonora de claras resonancias hindostánicas, obra de los más prestigiosos compositores de la industria.
“No me sorprende que hayan obtenido el honor (…). Rahman es un talento internacionalmente reconocido y el Óscar traerá la atención del mundo a su música y a la totalidad de las películas indias”, dijo a la agencia IANS el conocido letrista Javed Akhtar.
Rahman, Gulzar y Pookutty se unen en la lista de indios premiados con un Óscar a Bhanu Athaiya, responsable de vestuario en la película “Gandhi” (1982), y al mejor director de la historia de la India, Satyajit Ray, quien obtuvo un Óscar honorífico en 1992.
Hoy, los motivos de celebración fueron dobles para la comunidad cinéfila india: el Óscar al mejor documental fue para “Smile Pinky”, una historia rodada en Benarés (norte) que cuenta la lucha contra la discriminación de una niña india aquejada de labio leporino y también recibió las felicitaciones oficiales.

Si tu vecina es maltratada, ¡llama al timbre!

March 6, 2009

Nueva Delhi, 18 feb 2009.- ¿Tu vecina está siendo golpeada por su marido?. Pues un simple timbrazo a la puerta con cualquier excusa es la fórmula que propone una original campaña de publicidad para aliviar la tragedia del maltrato doméstico en la India, habitual en gran parte de los hogares.
La campaña “Bell Bajao” (llama al timbre, en hindi) ha sido preparada por la ONG “Breakthrough” en colaboración con el Ministerio indio de la Mujer, y es una apuesta por la participación ciudadana en un asunto que afecta a un tercio de las mujeres indias, según los responsables.
“Hay que romper la idea de que la violencia doméstica es cosa privada. Es importante que la gente intervenga y además queremos la implicación de los hombres. Da igual la edad, la riqueza o la educación, cualquiera puede prevenir esa violencia”, explicó en una entrevista con Efe la responsable de “Breakthrough” Sunita Menon.
Los pulcros anuncios televisivos de la campaña inciden en los gritos rotos de una mujer maltratada, hasta que alguien reacciona y acude a la casa en cuestión con cualquier excusa cotidiana -un poco de azúcar, usar el teléfono, una pelota perdida- para cortar la ira del maltratador.
En los tres anuncios insertados en televisión, son hombres o niños los que acuden en socorro de la víctima y ofrecen a su verdugo una mirada o actitud de advertencia que consigue avergonzarlo.
“Generalmente pensamos que es un asunto privado y que no debemos intervenir”, admitió Charu Saxena, una joven de clase media de Delhi, para quien la campaña es “una forma muy sutil de hacer algo con sólo llamar al timbre. Es perfecto”.
Una empleada del hogar que no quiso dar su nombre dijo a Efe que en su vecindario han logrado contener a un hombre que “siempre llegaba a casa borracho y pegaba mucho a su esposa”. Más que la llegada de la Policía, ha sido la intervención de sus vecinos la que lo ha frenado.
“Breakthrough”, que se felicita por el éxito cosechado en pocas semanas de campaña, confía en la intervención comunitaria para frenar el maltrato conyugal, una plaga, si se piensa que el 37 por ciento de las mujeres indias están sometidas a violencia doméstica, según datos oficiales.
“Nuestra campaña recuerda que la violencia no es sólo física, sino de muchos tipos. Como pasa en la comunidad, la respuesta debe ser comunitaria. Es que la gente pensaba hasta hace poco que el bofetón de cuando en cuando estaba bien”, expuso Menon.
Las últimas estadísticas disponibles, de 2006, revelan una realidad preocupante: un 51 por ciento de los hombres justifica el maltrato en casos de “falta de respeto a la familia” y hay quien también cita como causas el rechazo a practicar sexo o un plato de deficiente sabor.
Esos porcentajes, recogidos por el Tercer Sondeo de Bienestar Familiar, son también alarmantes entre las mujeres: el 55 por ciento de ellas dijo que la violencia era prerrogativa del marido y una de cada tres admitió haberla sufrido en sus primeros cinco años de matrimonio.
“La cifra es aún mayor, pero muchas mujeres no lo dicen. La sociedad india es muy tradicional. El hecho de que tantas mujeres consideren normal la violencia ilustra las fuertes raíces de la discriminación, que dura generaciones”, dijo a Efe la directora del la ONG de defensa de los derechos de la mujer Centro de Investigación Social Ranjana Kumari.
En muchos hogares indios, domina la creencia de que la autoridad masculina no puede ser cuestionada y de que el marido es superior a la mujer, unas ideas reforzadas porque la mayoría de las indias pasan a vivir con la familia política al casarse.
Según los datos oficiales, el 41 por ciento de los casi 76.000 delitos contra mujeres registrados en 2007 fueron “actos de crueldad de maridos y familiares” y apenas el 21 por ciento recibieron condena judicial.
“Cada vez se quejan más mujeres porque hay más concienciación social. Ahora lo que falta es que se agilice la justicia y que las políticas de protección tengan más fondos. Apenas hay policías para proteger a las víctimas”, razonó Kumari.
Y mientras la lenta administración se pone en marcha, decenas de millones de mujeres indias aguardan ahora que alguien llame al timbre de casa con cualquier excusa.

Sri Lanka conmemora independencia con 52 civiles muertos en combates en norte

March 6, 2009

Nueva Delhi, 4 feb 2009.- La ONU denunció hoy la muerte de 52 civiles en los duros combates que se registran en el norte de Sri Lanka, país que conmemora hoy su independencia embarcado en una violenta ofensiva del Ejército contra la debilitada guerrilla tamil.
“Al menos 52 civiles han muerto en ataques registrados anoche en el sector de Suranthapuram. Estamos pendientes de saber más detalles”, aseguró a Efe por teléfono el portavoz de la ONU en Sri Lanka, Gordon Weiss.
Weiss denunció además un ataque con bombas de racimo contra el hospital de Puthukudiyirippu, que ha sido objeto de bombardeos desde el pasado domingo y está cerca de varias áreas de combate entre el Ejército y el LTTE (Tigres para la Liberación de la Patria Tamil).
Por el momento se desconoce si ha habido víctimas en este último ataque, en tanto que en los registrados hasta el pasado lunes, según datos de la Cruz Roja, al menos doce civiles han muerto y otros 30 han resultado heridos y las bombas han dañado las cocinas, la iglesia, el pabellón femenino e infantil y la sala de operaciones.
“Creemos que los civiles han empezado a abandonar el centro a la búsqueda de un lugar seguro. Estamos a la espera de conocer si hay más muertos en este último ataque”, aseguró a Efe por teléfono la portavoz de la Cruz Roja, Sarasi Wijeratne.
Aunque todas las miradas apuntan al Ejército como responsable, un portavoz militar negó a Efe que los ataques contra el hospital hayan sido obra de la aviación ceilanesa, en línea con la versión oficial del Gobierno, que dice no actuar contra objetivos civiles.
“Nunca hemos usado ni tenemos bombas de racimo. Sabemos que viola normas internacionales -dijo a Efe el portavoz Udaya Nanayakkara-. Respecto a Suranthapuram, hay combates contra la guerrilla. En todo caso, los muertos serían guerrilleros vestidos de civiles”.
Este domingo expiró un plazo de 48 horas fijado por el Gobierno para que los civiles que continúan en áreas del LTTE entraran en una zona de seguridad como “única forma” de quedar a salvo durante los combates que enfrentan al Ejército con la guerrilla.
Desde finales de 2007, el Ejército se ha embarcado en una poderosa ofensiva que le ha permitido arrebatar a la guerrilla sus bastiones principales y el grueso de su territorio, hasta rodearla en un área selvática de unos 200 kilómetros cuadrados en el noreste.
De ese logro se congratuló el presidente ceilanés, Mahinda Rajapaksa, quien asistió hoy al desfile militar celebrado en Colombo con motivo del aniversario de la independencia del país, obtenida en el año 1948 de manos del Imperio Británico.
“Confío en que en unos pocos días derrotaremos decisivamente a la fuerza terrorista que muchos decían que era invencible”, aseveró Rajapaksa en su discurso ante los asistentes al desfile, entre ellos los principales dirigentes castrenses.
“Hemos logrado derrotar casi por completo a las cobardes fuerzas del terror que mantenían atemorizada nuestra nación.(…) Nuestras heroicas Fuerzas Armadas nos han dado la oportunidad de celebrar el aniversario de la Independencia libres de la sombra del terrorismo”, añadió.
Su Ejecutivo se enfrenta, sin embargo, a una creciente presión internacional para respetar a la población civil atrapada en zona de guerra, que Sri Lanka estima en 120.000 personas frente a las 250.000 calculadas por las organizaciones internacionales.
Desde el inicio en 1983 de la guerra abierta de la guerrilla tamil contra el Estado, han muerto en la isla del Índico casi 100.000 personas víctimas del conflicto étnico, y cientos de miles se encuentran desplazadas.
Ante la precaria situación de la guerrilla tamil, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Noruega instaron ayer a los rebeldes a abandonar las armas y negociar con el Gobierno el fin de la guerra civil, para evitar así más derramamiento de sangre.
El LTTE mantiene bajo su control los pequeños núcleos urbanos de Visuamadu y Puthukudiyirippu, tras perder en enero el estratégico paso del Elefante, la ciudad de Kilinochchi -su capital de facto-, y la ciudad de Mullaitivu, que era su último gran bastión.
Los “tigres” tamiles luchan por proclamar un estado independiente en el norte y el este de la isla, donde su etnia tiene mayor presencia, frente a la cingalesa, mayoritaria en el país.

M.I.A. – Paper planes

March 1, 2009

Vídeo: M.I.A. – “Paper Planes” (Slumdog Millionaire, banda sonora)

M.I.A. (acrónimo de Missing In Action) es una combativa artista de 31 años hija de padre tamil. Por eso en sus conciertos no para de denunciar los atropellos del Ejército de Sri Lanka contra esa minoría étnica en el norte del país. Es polifacética: canta, diseña moda, hace fotografía, hasta ha dirigido un documental y, por último pero no por ello menos importante, acaba de ser mamá. Para esta notable canción, M.I.A. toma un riff de guitarra de The Clash. Las imágenes pertenecen a la película “Slumdog Millionaire”. El artículo sobre la película está aquí.

Slumdog Millionaire, América en Bombay

March 1, 2009

Slumdog Millionaire” es el sueño americano en las calles de Bombay. “Quiero lo mejor de los dos mundos”. La frase es de uno de los galardonados indios en los Óscars, A. R. Rahman, que además se llevó dos premios: la mejor banda sonora y la mejor canción. Los dos mundos son la India y Occidente, y su relación ha quedado abrochada con “Slumdog Millionaire”: su director, el guionista y el productor son británicos. La mayoría de los actores y el escenario son puramente indios. Los ocho Óscars que ha ganado la película han dado paso a críticas de todo signo y –en la India- a la fiebre de la clase media, que considera héroes a los protagonistas porque entiende el éxito como suyo aunque el dinero fuera inglés. Reflejo del ansia indio por el reconocimiento exterior.

El orgullo nacional ha tomado una pose diferente: ‘Por fin la India ha hecho algo en la escena mundial’. Uno se pregunta por qué la escena mundial nos importa tanto. Cada retrato de la India es mirado con ojos paranoides de sospecha. Cualquier cosa con sabor indio que obtiene un galardón es inmediatamente tomada como un asunto de orgullo nacional”, escribe hoy mismo uno entre los muchos comentaristas de prensa.

En la India “Slumdog Millionaire”, por fantástico que parezca su argumento, ha pasado con facilidad al discurso real y a la vida cotidiana. Es un país lleno de niños como Latika o Jamal, chavales que trabajan duro para sobrevivir y que no siempre lo logran. La realidad de las chabolas ha sido ampliamente documentada y salta a la vista en cualquier viaje turístico, pero paradójicamente el cine indio, mucho más interesado en retratar el creciente lujo como vía de escapismo, ha excluido de las pantallas a sus sucios protagonistas. De hecho, las principales críticas que ha recibido la película en el país acusaban a la película de “hacer pornografía de la pobreza”.

Esa crítica sigue una línea de reacción nacionalista contra la injerencia exterior. Ha sido una constante en la historia, empezando por el propio Mahatma Gandhi, cuando calificó como “informe de inspector de cloacas” un libro de 1927 publicado por la estadounidense Katherine Mayo y considerado ofensivo contra la cultura india. La mayoría de los escribas nacionales aplaudió y todavía lo hace la reacción de Gandhi: quieren justificar así que la India es mucho más que miseria y que Occidente tiene a mirar al país con malos o parciales ojos.

Por un lado, las élites indias harían mejor en tomarse en serio las críticas: han pasado 80 años, y ahí están como testigos los slumdogs. Pero también hay algo de razón en los indios que acusan a los occidentales de fijarse sólo en la pobreza y dejar de lado los muchos signos de cambio que la India está experimentando en los últimos años. Tradicionalmente, las visiones de Occidente sobre este subcontinente han estado marcadas por cuatro prejuicios, según Harold Isaac: primero, una India de marajás y magos exóticos; dos, una mística religiosa de los sadhus contemplativos; en tercer lugar, la devoción y adoración de dioses de muchas cabezas; y, por último, la India patética: niños con vientres hinchados, que se mueren abandonados en las calles.

Todas ellas siguen vivas en el subconsciente occidental. La India añadiría además una quinta que ha sido incorporada con éxito en “Slumdog Millionaire”: la del país globalizado, con sus centros de atención a clientes occidentales, su clase guapa de Bombay, sus lujosos concursos que concitan los sueños y la riqueza que derrochan sus barriadas posh. Es la quinta India y a su enfrentamiento con la tradicional lo llaman “India (la clase media urbana que se expresa con facilidad en inglés) contra Bharat (el nombre del país en hindi: las clases bajas o rurales de costumbres ancestrales y vida miserable).

De los barrios bajos, la inestabilidad religiosa, las letrinas y los basureros, la tortura policial, el tráfico infantil y la miseria de Bharat, la película llega a los coches caros, las mansiones de los ricos (no siempre en manos de la mafia), la ropa de marca y los elegantes trajes de la televisión, dispuesta a copiar modelos occidentales. El ascenso picaresco de Jamal y Latika es un viaje desde Bharat a la India; dos bloques reales –quizá de distinta fuerza- con una transiciones y relaciones más fluidas en las grandes metrópolis que en el campo.

Pero la verdadera cuestión es que “Slumdog Millionaire” es cine. A nadie se le ocurriría enarbolar un análisis serio de América sólo con la visión que transmite Hollywood en sus películas. ¿Por qué hacerlo entonces con la India, este país que es casi un continente?

Para hacer posible la historia de Jamal y Latika, el guionista recurre a tópicos clásicos en occidente, una historia marcada por el sueño americano: con trabajo duro y un poco de suerte el límite es el cielo. “Aquí tienes un poco de la verdadera América, pequeño. Dinero”. Un sueño que en la India tiene pocos exponentes, porque la sociedad es todavía mucho menos permeable y está marcada por brechas prácticamente insalvables de casta, religión, idioma, clase social o región. Muy rocambolesca tiene que ser la historia de un verdadero Jamal, un pobre musulmán de Bombay, para que empiece a trabajar como guía turístico en Agra, sirva té en un centro de llamadas o se exprese con fluidez en inglés durante un concurso televisivo. No hay problema: para eso está Hollywood.

Quiero lo mejor de los dos mundos”. Y “Slumdog Millionaire” se sitúa sobre esa brecha entre la India y Bharat, una encrucijada clave para traer una historia comprensible a los espectadores occidentales. Cualquier película tiene algo de artefacto: a diferencia de Bollywood, el canon occidental intenta concentrar en más menos dos horas una historia bajo una pátina de verosimilitud. La cuestión no es tanto que sus protagonistas sean reales, sino demostrar que podrían serlo: un Jamal que logra conectar la India de las chabolas con la de los concursos.

Antes de la lluvia de Óscars, “Slumdog Millionaire” había logrado una buena recaudación en la India, aunque sin llegar a los niveles de la película estadounidense más taquillera, “Spiderman 3”. Tras la ceremonia, la mayoría de los políticos se han apresurado a enviar sus parabienes a la parte india del equipo y en algunas regiones hasta han permitido la distribución libre de impuestos de la película “por crear historia en el cine indio”. Las acusaciones de “pornografía de la pobreza” se han diluido como un azucarillo y los héroes de Slumdog han pasado al discurso oficial con una facilidad imposible para cualquier “informe de inspector de cloacas”.

O sea, que la película ha sido aceptada porque aunque muestra la miseria de los arrabales su mensaje es benigno y el héroe logra levantarse por encima de todo a pesar de las dificultades. El sueño americano apuntala un puente entre la India y Bharat que todavía está en germen en gran parte del país.

Un indio de 45 años sabe que él no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso actúa ya como una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora”, cuenta en entrevista el responsable de la poderosa Comisión Planificadora de la India, Montek Singh Ahluwalia.

En la India real proliferan los concursos de televisión como vía de acceso a una vida mejor, pero los obstáculos de casta o lengua o comunidad impiden que el sueño indio sea como el americano. Además, aquí siempre se ha repetido que los indios son poco permeables a las normas y lo son mucho al ejemplo, como muestra la propia figura de Gandhi. El estado, pese a su gigantesca burocracia (quizá por ello), es incapaz de dar salida a los problemas cotidianos y los graves de la ciudadanía, no digamos ya de dar bienestar a su población. Así que en muchos lugares, los ciudadanos asumen el papel del estado y construyen parques, carreteras e incluso ciudades.

Prueba de ello es la historia de Dasrath Manjhi, el “símbolo de la resistencia”. El pueblo de Manjhi estaba aislado en las montañas de la depauperada región de Bihar (norte), por lo que había que recorrer grandes distancias para obtener comida o agua. Un día, la esposa de Manjhi resbaló mientras atravesaba una montaña. Y entonces Manjhi decidió que era suficiente. Tomó un martillo y un cincel y solo, con sus propias manos, comenzó a excavar una carretera en la montaña.

Construyó una choza junto a la obra para perder menos tiempo y no se detuvo pese a que la gente le consideraba un loco. Durante 22 años, Manjhi excavó en solitario y sin ayuda hasta que la gente de su pueblo pudo usar la carretera a través de las montañas, de 100 metros de largo y 10 de ancho.

Manjhi murió de cáncer en el año 2007 sin reconocimiento del estado, pero con un amplio aprecio de la gente del pueblo y de gran parte de la sociedad: los niños de su pueblo pueden por fin estudiar y carreras que antes eran de 50 kilómetros ahora son de diez. Acaso el mayor logro de Manjhi ha sido la fuerza de su ejemplo. Esta semana se conoció que un grupo de aldeanos del distrito de Kaimur, en la misma región, está construyendo otra carretera de seis kilómetros entre las montañas para que sus jóvenes encuentren “novia”.

Esta es sólo una muestra de cómo funcionan las cosas en la vida de la mayoría de los indios. Pero por una vez, los dos niños-actores chabolistas de la película (los caracteres infantiles de Latika y Selim) han tenido suerte: el sueño americano propugnado por “Slumdog Millionaire” sí que va a cumplirse para ellos, porque el Gobierno de Mahararashtra ha prometido regalar a sus familias dos apartamentos que les permitirán salir de las chabolas donde residen.

Aquí hace tanto calor y hay tantos mosquitos. Tardo horas en dormirme”. Lo ha dicho Azhar, el niño que desempeña el papel de Selim, a su vuelta desde Hollywood a su chabola. Su padre, enfermo de tuberculosis e incapaz de trabajar, le pegó una bofetada por no querer conceder una entrevista. Y a Rubina Alí (la pequeña Latika), ahora la reclama su madre, que había abandonado el hogar hace un lustro. Rubina y Azhar tendrán nueva casa, pero sus vidas pertenecen ya al cine y van siendo de sueño. Los demás slumdogs no tienen tanta suerte.

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