Se casa la mujer paquistaní violada en masa que denunció a sus agresores
April 10, 2009
Nueva Delhi, 19 mar 2009.- Fue violada en masa por orden de un consejo tribal pero, a diferencia de muchas mujeres paquistaníes, Mukhtar Mai lo denunció y acudió a los tribunales de Pakistán, donde, tras años de lucha contra el tabú de la violación, acaba de casarse con el policía que la protegía.
“Es el sueño de cada mujer: casarse y tener una vida normal y asentada”, dijo a Efe en entrevista telefónica Mukhtar Mai, de 37 años, desde su casa en el pueblo de Meerwala, situado en la provincia oriental paquistaní del Punjab.
El sueño de vida normal de Mukhtar se esfumó el día de junio de 2002 cuando fue secuestrada para pagar un “crimen de honor” de su hermano adolescente, acusado de mantener relaciones sexuales con una chica de un clan más poderoso.
Su hermano fue sodomizado como castigo y Mukhtar fue encerrada y violada en serie por varios hombres, pero en lugar de guardar silencio -por vergüenza- o suicidarse, como marca alguna tradición en Pakistán, esta mujer decidió llevar a sus agresores a los tribunales.
Tras años en distintas cortes y recursos para obtener justicia, Mukhtar elevó su caso hasta las altas instancias del Gobierno y se convirtió en un símbolo de la lucha femenina para acabar el estigma social que una violación lleva consigo.
Su matrimonio, contraído este domingo, es ya parte de los tabúes rotos por Mukhtar, pero no ha estado exento de turbulencias, porque su flamante marido, un policía encargado de su protección, ya está casado con otra mujer.
“Nos conocimos durante el caso. Hablábamos mucho. Un día, acudió a mis padres y les dijo que quería casarse conmigo. Mis padres intentaron convencerme de que era lo mejor para mí, pero yo me negué en un principio”, aseguró a Efe Mukhtar.
Esa negativa llevó al policía, Nasir Abbas Gabol, a intentar suicidarse, según cuenta esta brava paquistaní, que ha hablado ante Naciones Unidas, ha visto publicada su biografía y fue nombrada Mujer del Año por una revista estadounidense.
A raíz del intento de suicidio, a casa de Mukhtar acudieron la mujer y los hijos del policía con el fin de que aceptara la propuesta -legal en el Islam-, pero Mukhtar sólo dio el sí cuando la primera esposa le explicó que su marido abandonaría a su familia de no conseguir el amor de la activista.
“Mi familia decía que era lo mejor para mí, y al final yo misma sentía que no había nada malo en ello. No puse condiciones, salvo que mantengo el derecho de divorciarme”, dijo Mukhtar.
Según la activista, el matrimonio no pondrá en peligro su organización social, que incluye una escuela de niñas en Meerwala desde la que promueve la educación femenina y lucha para erradicar los crímenes de honor, comunes en las áreas rurales del sur de Asia.
Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, cada ocho horas se produce una violación en serie en el país, a menudo como consecuencia de castigos ordenados por consejos rurales para pagar por crímenes cometidos por parientes masculinos de las mujeres.
“Por nada del mundo -adujo Mukhtar- dejaré la lucha. Mi marido tiene su propio espacio y yo tengo el mío, así que no vamos a romper el lugar del otro. Y además, todos en la familia de mi marido están dispuestos a apoyarme. Esa es mi misión”.
Tras romper con sus acciones el tabú de la violación y a la espera de que el Tribunal Superior de Pakistán decida qué hacer con los acusados en el caso, ahora Mukhtar Mai se prepara para un nuevo desafío: la vida en familia.
“Mantengo muy buenas relaciones con la otra esposa de mi marido. Yo ahora estoy en mi pueblo y ella vino a visitarme ayer. Estoy muy contenta”, concluyó.
Grupos hindúes en contra de una estatua del “cristiano” Charlie Chaplin
April 10, 2009
Nueva Delhi, 18 mar 2009.- Tras décadas moviendo a la risa, la figura de Charlie Chaplin es la sorprendente protagonista de una fuerte polémica en el suroeste de la India, donde grupos hindúes han boicoteado la colocación de una estatua en su honor por ser “cristiano”.
La estatua, de unos 20 metros, iba a ser construida como parte del rodaje de una película en la playa de Maravanthe, situada en el estado indio de Karnataka, pero los lugareños se opusieron alegando que el “cristiano” Chaplin quitaría importancia a un templo hindú cercano.
“Fue una sorpresa para mí, porque había obtenido los permisos para edificar la estatua en la playa”, declaró a la agencia IANS el director de la película, Hemanth Hegde.
Varios intelectuales de la región han reaccionado ya al boicot contra Chaplin y se manifestaron esta semana en defensa del proyecto de estatua dedicada al comediante.
Muchas personalidades “quieren mostrar su protesta contra estas crecientes muestras de intolerancia de algunos grupos que están dando mal nombre a la región. Sus acciones restringen la libertad creadora de los directores de cine y teatro”, declaró un colaborador del director.
Hedge y otras figuras artísticas de Karnataka planean llevar a cabo una sentada, pero el director ha solicitado ya permiso para instalar la estatua en alguna otra playa de la región para que el rodaje de su película, “House Full”, pueda continuar.
Mientras, un centenar de personas dieron su apoyo en Internet a una iniciativa para pedir al Gobierno regional -en manos de los conservadores hindúes del BJP- que se imponga sobre los “grandes dictadores” contrarios a la estatua, en alusión al título de una de las películas más conocidas de Chaplin, “El gran dictador”.
La idea de Hedge era, con vistas al turismo, dejar la estatua en la playa tras el rodaje de su película, que versa sobre las tribulaciones de dos jóvenes empeñados en agradar a sus novias.
Los lugareños “están contra el proyecto de Chaplin y no quieren una estatua permanente, aunque aceptarían que fuera temporal para el rodaje. Y yo estoy con ellos”, dijo a Efe por teléfono un diputado regional del distrito, K. Laxminarayana, del BJP.
El asunto Chaplin es una muesca más de la batalla que libran en Karnataka los sectores hindúes más conservadores frente a los partidarios de la liberalización de la sociedad india.
El pasado mes de enero, un grupo de activistas de la organización radical Sri Ram Sena atacaron a puñetazos a varias chicas que se encontraban en un bar de la ciudad porteña de Mangalore, acusándolas de comportamiento impúdico.
Ese ataque sexista levantó una gran polvareda en la India, hasta el punto de que una ministra del Gobierno central alertó sobre la “talibanización” de los hindúes radicales, que llegaron a manifestarse en las calles de esa ciudad.
Y días más tarde, liberales y radicales mantuvieron otro publicitado pulso a cuento de San Valentín, que los integristas condenan porque lo consideran un invento occidental ajeno a la cultura y las tradiciones indias.
Los radicales aseguraron que obligarían a casarse a las parejas de novios que celebraran la fecha de forma efusiva, mientras que grupos liberales organizaron desde la red un curioso envío masivo de bragas rosas a la sede del Sri Ram Sena como “regalo” de San Valentín.
A estos episodios de tensión no es ajena la llegada al poder en la región del partido BJP, la cara política de un tupido tejido de organizaciones hinduistas que se han extendido por la India en las últimas décadas.
Pero según los expertos, la polémica es paradójica: los hindúes que protestaron no quieren al actor junto al templo porque era “cristiano”, pero durante su vida Chaplin siempre se mostró escéptico ante todas las religiones.



















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