Suerte para Cáceres 2016

August 28, 2009

Se trata del palacio de Darul Aman, a unos 10 kilómetros del centro de Kabul. Fue construido por el gran rey afgano Amanulá en la década de 1920, pero, tras varios incendios y décadas de guerra a tumba abierta, su interior está completamente destruido. Sus únicos habitantes son un pájaro majestuoso, una camada de cachorros recién nacidos y unos cuantos soldados que holgazanean en camastros a la sombra.

Mar de Kabul (F. Wajidi)

August 14, 2009

Vuelan pájaros ciegos bajo los mantos celestes

Atraviesan hilos que se retuercen de deseo

Y lo llenan todo de luces

Inundan el imán de sol sobre el cemento

Flotan como espuma de olas y rompen sin voz

Aquí, tan lejos del océano

Su pleamar se cose a sí misma como la música

Que no se recita y así no se corrompe

Por el tiempo. Pasa sólo fuera de ellas

Como un demonio furioso

Y las deja intactas mientras lo arrebata todo

Los muros ocres como de humana arena

Los huesos caníbales del palacio del shá

Rotos carros de bomba y el avión de combate

Cuánto voló hasta dar caza al alma robada

Y hoy sujeta pero ya para siempre fuera de sí

Camina y canta la niña de la mano

De alguien perdido como un espectro sellado

Que se dejó guardadas las esquinas vencidas

En cajas en sótanos de pura memoria

Para dejar su juventud en el deseo de otros

Arma que apunta como la curiosidad tensa

Lánzalo a volar, en tu ceguera

Averigua por qué cuencas secas navegan los ojos

Si se detienen en alerta

Las mecánicas medusas de su vapor de verano

Y a que corazón sus manos se dirigen

Para estudiar el amor

Hace tanto calor que no se pasa y

Que los pájaros vuelan como si fueran peces

Y como no tiene edad la tentación dura siempre

Por estos secos ríos invisibles de Kabul

Nadan bailes eternos que se remansan de camino al bazar

Y se susurran como gotas de lluvia para los montes sedientos

Oasis en los márgenes escritos que te leen de reojo

En ese risco subterráneo donde te bañabas de noche

Crees que comienza el desierto, pero con la alucinación del mar

Navegan los ojos, y las manos se dirigen

Hacia tu lugar de molusco y mañana y siempre

Y que la marea sigue y que bajo su impulso celeste

Si yo pudiera levantar el mar, al fin y al cabo

El pájaro hace tiempo que voló como los peces

No queda más que viento silencioso

Porque el silencioso aire de la nada

Va contra mi pecho entrecortado y nada más

Es el nombre que toma el infinito

Y contra mi inseguridad tuya el tiempo forja

otras coordenadas de marina estrella

Sin dejar heridas bajo los mantos celestes

De silencio medusa y mar

Todos tan lejos de los demás océanos

Y mi tentación que pregunta si le dejarás hablarte

Y te volverás de repente vieja dispuesta a morir

Consumir tu momento de aire y tu halo enamorado

Tan lejos, al fin y al cabo, de todo lo demás.