Termina la campaña con un masivo mitin opositor y llamada talibán al boicot

September 14, 2009

Kabul, 17 ago 2009.- Miles de afganos marcharon hoy hasta el estadio de Kabul para dar su apoyo al principal candidato opositor, Abdulá Abdulá, en el último día de la campaña para las elecciones presidenciales de Afganistán, en el que los talibanes reiteraron su llamada al boicot.
Las elecciones, en las que parte como favorito el actual presidente, Hamid Karzai, tendrán lugar el próximo día 20 en un clima de completa incertidumbre por las amenazas de los insurgentes talibanes, que las calificaron de “propaganda” norteamericana en un comunicado colgado en Internet.
Los talibanes negaron que hayan alcanzado pacto alguno para permitir el proceso -las autoridades habían anunciado uno en julio en la occidental Bagdhis- y aseguraron que “la mayoría de Afganistán” está bajo control suyo, por lo que “no hay posibilidad de celebrar elecciones”, dijeron, “salvo en unas pocas ciudades y centros provinciales”.
Pese a la amenaza integrista, miles de personas con gorras y banderas celestes acudieron hoy al estadio de la ciudad para arropar a Abdulá, un odontólogo y ex ministro de Exteriores al que las encuestas sitúan como principal rival de Karzai.
El propio candidato llegó hasta el estrado entre empellones y arrastrado por una horda de seguidores que su guardia privada -un grupo de tayikos armados con “kalashnikov”- apenas pudo contener, hasta el punto de que varias personas sufrieron contusiones.
En el estadio, los seguidores de Abdulá proferían gritos de apoyo para su candidato, un antiguo lugarteniente de Ahmed Shah Masud -el líder de la Alianza del Norte asesinado por integristas en 2001-, cuyas fotografías dominaban el estadio.
“Todo el mundo en Afganistán quiere un cambio y estamos seguros de que ganaremos”, dijo a Efe un portavoz de la campaña, mientras un helicóptero blanco arrojaba panfletos sobre el estadio para delicia de los asistentes, con un mensaje a favor del cambio.
La última encuesta conocida, publicada por el instituto estadounidense IRI, otorga a Abdulá un 26 por ciento de los votos, por detrás del 44 por ciento adjudicado a Karzai, resultado que llevaría a los dos candidatos a una segunda vuelta.
“Ayudaré a la juventud, todos debéis apoyarme para el desarrollo nacional de Afganistán. Ayudadme a ganar y yo os ayudaré”, se desgañitaba el candidato ante los micrófonos mientras la multitud coreaba su nombre y llamaba “inútil” a Karzai.
Según los expertos, el voto de Abdulá, de padre pastún y madre tayika, procederá sobre todo de los miembros de esta última etnia, la segunda del país y masiva hoy en el estadio de Kabul, el lugar que usaban los talibanes para ajusticiar a los reos.
Las elecciones presidenciales están marcadas precisamente por la amenaza de boicot de los talibanes y sus intentos por desbaratar el proceso con acciones, como el atentado del sábado ante el cuartel general de la ISAF en Afganistán, que causó siete muertos.
Aunque el Gobierno ha prometido movilizar todos sus recursos para proteger los comicios, el ministro afgano de Interior, Mohamed Hanif Atmar, reconoció a Efe este domingo que sus fuerzas no serán capaces de garantizar la seguridad al cien por cien.
En su carrera por proclamarse vencedor sin necesidad de segunda vuelta -para lo que necesita más del 50 por ciento de los votos-, Karzai dedicó el día de hoy a descansar y su equipo anunció la retirada de cuatro candidatos que darán su apoyo al presidente.
“Nos reunimos con él y vimos que está comprometido con la democracia y el desarrollo de Afganistán”, dijo a Efe uno de ellos, el doctor Nasín Anís, quien negó haber negociado un puesto en un hipotético futuro Gobierno de Karzai.
El presidente, pastún, ha sumado hasta ahora una decena de apoyos de candidatos y apuesta por sumar votos de las distintas etnias afganas, aunque sus rivales le acusan de haberse entregado para ello a los caudillos regionales y antiguos “señores de la guerra”.
“Viendo el tipo de participación política y nacional que hemos creado y el hecho de que una decena de candidatos nos apoye, las cosas han funcionado bien”, explicó a Efe el portavoz de la campaña de Karzai, Waheed Omar.
Abdulá visitó hoy por la tarde distintas provincias, como también hicieron los aspirantes Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, este último un excéntrico candidato que ha dirigido su actividad desde una tienda de campaña en Kabul y se ha aupado hasta la tercera posición en estimación de voto.

Karzai apoya tropas extranjeras en única participación en debate televisado

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- El presidente afgano, Hamid Karzai, aseguró hoy que garantizará la presencia de tropas extranjeras en Afganistán mientras el país no esté preparado para afrontar su seguridad, durante su única participación en un debate televisado con motivo de los comicios presidenciales.
La campaña electoral terminará mañana, pero hasta ahora Karzai -principal favorito según las encuestas-, se había negado a acudir a los estudios del canal estatal RTA para comparar sus ideas con las de sus principales rivales.
“Necesitamos a las tropas extranjeras hasta que el país sea autosuficiente”, aseguró Karzai, quien repasó los logros de su gobierno en estos años y se esforzó por mostrar que posee una idea a largo plazo para Afganistán.
En el país hay en la actualidad unos 100.000 soldados foráneos procedentes de una cuarentena de países, pero a pesar de los sucesivos incrementos de soldados ordenados en los últimos meses por distintos gobiernos la actividad talibán se ha incrementado.
Hoy mismo, el secretario general de la OTAN, Andreas Fogh Rasmussen, calificó de “vital” la misión que la Alianza desempeña en Afganistán, donde la alerta es máxima tras el atentado registrado el sábado en el cuartel general de la organización en Kabul.
Pese al deterioro de la situación de seguridad, gran parte del debate estuvo sin embargo centrado en las propuestas de mejora económico y soluciones para el subdesarrollo que sufre Afganistán, golpeado por casi tres décadas de guerra.
En el estrado acompañaron a Karzai dos de sus más importantes rivales, Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, quien se ha aupado -según la última encuesta conocida- al tercer puesto en las preferencias de los votantes por su percibida cercanía con el pueblo afgano.
“Creo que lo he hecho muy bien, pero no he ganado yo, sino la gente. Me votarán porque estoy solo, pero soy limpio y honesto”, valoró a Efe Bashardost su papel televisivo minutos después del debate.
El candidato ha hecho campaña desde una tienda emplazada en Kabul, y su mensaje populista de apoyo a los pobres -dejó de beber Coca Cola porque decía que no todo el mundo podía pagarla- ha calado entre los votantes, según los analistas.
El debate, emitido por el canal estatal afgano, consistió en dos ronda de preguntas partidas por un rezo islámico y realizadas por un periodista local, a las que los tres candidatos contestaban de uno en uno y sin intercambiar opiniones entre sí.
Tanto Ghaní como Bashardost -ambos antiguos ministros de Karzai- atacaron al actual presidente durante el debate, con menciones a las supuestas ineficacia y corrupción de su Gobierno, aunque el presidente se defendió con la mirada puesta en el próximo mandato.
“Al inicio de mi Gobierno los ingresos por persona eran de 170 dólares. Ahora son de 490 y seguirán subiendo. Tengo completa confianza en el mercado libre, y en Afganistán hay un mercado libre”, dijo Karzai.
Sin embargo, la gran sorpresa del debate fue la ausencia del máximo rival de Karzai según las encuestas, Abdulá Abdulá, quien, dijo el presentador, rechazó días atrás las condiciones de la comparecencia, sin que su portavoz quisiera comentar a Efe la razón.
La última encuesta conocida, publicada por el Instituto Republicano Internacional, vaticina un 44 por ciento de los votos para Hamid Karzai, seis puntos por debajo de la mayoría necesaria para proclamarse vencedor en la primera vuelta.
El sondeo, divulgado el 14 de agosto, da un 26 por ciento de los votos a Abdulá y 10 por ciento al diputado Bashardost, pero sólo los dos candidatos más votados pasarán a la segunda vuelta si ninguno logra más de la mitad de los sufragios.
Con su participación hoy en el debate, los políticos afganos agotaron una de sus últimas oportunidades para presentarse a la opinión pública, ya que la campaña electoral terminará oficialmente en la medianoche del lunes al martes.
Las votaciones tendrán lugar el próximo día 20 de agosto y para garantizar la seguridad de los colegios el Gobierno prometió hoy poner sobre la mesa todos sus recursos, tras reconocer que los talibanes llevarán a cabo una masiva campaña de intimidación.

Gobierno asume que talibanes practicarán intimidación masiva en los comicios

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- Las autoridades afganas anunciaron hoy que sus fuerzas observarán un alto el fuego el 20 de agosto, día de los comicios presidenciales, y reconocieron a Efe que prevén una campaña insurgente de “intimidación masiva” con vistas a los comicios.
El ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh, protagonizaron una rueda de prensa para calmar los ánimos un día después del atentado talibán que causó siete muertos ante el cuartel general de la ISAF de Kabul.
“Decir que habrá completa paz sería difícil, pero debemos estar preparados para cada eventualidad”, admitió a Efe tras la conferencia el ministro de Defensa, quien prometió “trabajar duro” para asegurar el proceso.
Warzak anunció a los medios que las autoridades afganas establecerán una triple red de seguridad, compuesta por la Policía, el Ejército afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para el día de las elecciones.
Según dijo a Efe el ministro, las tropas afganas se abstendrán además de desarrollar operaciones ofensivas el día de las elecciones, aunque responderán cualquier posible ataque de los talibanes, que han llamado a la población a boicotear el proceso.
La comisión electoral ha dispuesto 6.500 centros electorales, 400 más que en el año 2004, pero existe el temor de que los insurgentes, presentes sobre todo en el sur y el este del país, perpetren ataques y atentados para impedir la celebración de las elecciones.
La rueda de prensa conjunta se produjo de hecho sólo un día después del atentado suicida perpetrado por un insurgente contra el cuartel general de la ISAF, en pleno corazón de Kabul, que causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91.
El titular de Interior, Hanif Atmar, reveló que las fuerzas de seguridad han desbaratado 62 intentos de atentado en los últimos seis meses y garantizó la implicación de la Policía en los comicios hasta donde lleguen sus capacidades.
“Desplegaremos todos nuestros recursos para proteger a nuestra gente -dijo a Efe Atmar-. Pero sabemos con seguridad que los enemigos de Afganistán harán lo mismo para herirlos”.
Atmar reconoció sin embargo que su Gobierno no puede asegurar al cien por ciento la seguridad de las votaciones, en un momento en el que los talibanes han intensificado sus actividades y aumentado su presencia a nuevas partes de Afganistán.
Los insurgentes, embarcados en una campaña de asesinatos y ataques contra los activistas políticos y los candidatos -sobre todo en áreas rurales- han llegado a emitir panfletos amenazando a los ciudadanos que se decidan a emitir su voto el próximo día 20.
“Sabemos -añadió Atmar- de que los talibanes recurrirán a la intimidación masiva, atentados terroristas, bombas suicidas y atacar los convoyes y las personas con material electoral”.
Frente a las previstas acciones insurgentes, el jefe de los servicios afganos de inteligencia (Directorio Nacional de Seguridad) reveló a Efe que su organización está desarrollando tareas para fomentar la participación y movilización de los votantes.
“Estamos acudiendo a los líderes de las tribus para que nos ayuden a movilizar a la gente. La prueba está en que ayer, en Helmand (sur) un candidato logró reunir una multitud en un acto sólo 24 horas después de un atentado suicida”, confió Amrullah Saleh, en referencia a un mítin del actual presidente, Hamid Karzai.
“No se trata necesariamente de que apoyen a un candidato en particular, sino de que aumente la participación”, añadió.
Ni Saleh, ni Wardak ni Atmar pudieron cuantificar en cuántos de los 6.500 centros electorales será imposible garantizar la seguridad, aunque una observadora de la Unión Europea aclaró a Efe que hasta el momento no hay indicios de fraude en la campaña.
Según las encuestas, el actual jefe del Estado, Hamid Karzai, cuenta con una amplia ventaja en estimación de voto sobre sus rivales, aunque con un porcentaje que no llega al 50 por ciento necesario para ser declarado presidente en la primera vuelta.

El viraje democrático del viejo talibán

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- El singular candidato “Rocketi”, antiguo comandante talibán reconvertido a la causa de la democracia afgana, destaca entre la cuarentena de rivales de Hamid Karzai en las próximas elecciones a la Presidencia y apela a los insurgentes a “dejar el desierto” y seguir su ejemplo.
Bautizado “Rocketi” por su manejo de los proyectiles en sus tiempos de “muyahidín” contra la ocupación soviética, Abdul Salam gesticula con seriedad ante cientos de hombres barbados -la mayoría, pastunes- que han viajado desde el sur y el este de Afganistán para escucharle.
“Rocketi” ocupó un alto cargo del Ejército talibán durante los años de Gobierno integrista, aunque en la caída del régimen entregó sus armas y se convirtió a la causa democrática tras un paso de nueve meses por la cárcel, ya con las tropas extranjeras en el país.
“No llevo la cuenta de cuántos cohetes habré lanzado en mi vida -ironiza “Rocketi” en una entrevista con Efe, poco después de un mitin capitalino-. Pero en Afganistán ya es tiempo de paz. Toca negociar con los talibanes”.
Tras luchar contra los soviéticos, enrolarse en los talibanes y acudir luego al Parlamento afgano, “Rocketi” mide estos días sus posibilidades como candidato a la Presidencia de Afganistán en las elecciones del próximo día 20 de agosto.
Y el auditorio, compuesto por cientos de hombres con turbantes, de luengas barbas, y seis mujeres en “burka”, lanza gritos de “Alá es grande” como apoyo a las promesas del ex comandante talibán: justicia islámica, paz, tolerancia cero con la corrupción, seguridad y trabajo.
“Rocketi” escucha sentado las encendidas intervenciones de líderes tribales, los poemas de interludio, una carta abierta de un niño y versos cantados sin acompañamiento instrumental, según una tradición musical empleada todavía por los propios talibanes.
Sus seguidores encarnan la parte de Afganistán que se niega a adoptar influencias extranjeras y se aferra a las tradiciones de los pastunes -la etnia más numerosa del país-, basadas en la lealtad a la tribu y una lectura del Islam muy conservadora.
Y por eso se suceden durante el acto los gritos en favor de este antiguo talibán que, como dice un estudiante en el estrado, “ni acepta las costumbres de los extranjeros ni se cambia de ropa sólo porque haya (norte)americanos en Afganistán”.
“Son los extranjeros quienes no dejan que progresemos. Países como Rusia, Irán y Pakistán no permiten el desarrollo afgano. Debemos fortalecer nuestras fuerzas de seguridad para que las tropas extranjeras se marchen de aquí”, se justifica ante Efe el candidato.
Aunque a juicio de los analistas las posibilidades de “Rocketi” son casi nulas -según una reciente encuesta, es uno de los candidatos más impopulares-, su importancia radica en el ejemplo que puede suponer para los talibanes que aún combaten en el país.
El propio presidente afgano y principal favorito en los comicios, Hamid Karzai, ha hecho, como promesa estrella, aunque sin éxito, una oferta de negociación para los talibanes moderados que dejen las armas y entren en el proceso democrático.
“Si Karzai negocia será su mayor éxito. Así terminará la guerra”, dice a Efe entre el público el antiguo “muyahidín” Mohammed Nader, venido desde la provincia norteña de Kunduz, quien por lo demás considera que el gobierno no ha dado satisfacción a los “yihadistas”.
La conversión democrática de “Rocketi”, sin embargo, ha sentado mal a sus antiguos aliados integristas, que en esta campaña han atacado dos veces sus actos y han matado a uno de sus colaboradores, tras instar a la población a boicotear las elecciones.
“Son actos erróneos -lamenta malhumorado el ex comandante insurgente mientras se mesa la barba-. Los talibanes de Afganistán deben respetar el proceso democrático y votar a sus candidatos. El pueblo de Afganistán quiere la paz y la estabilidad”.
“Rocketi” dice haberse gastado en la campaña hasta el último céntimo que obtuvo por la venta de su casa, unos 82.000 dólares, pero asegura que merecerá la pena si el desembolso sirve para que Afganistán vuelva a la senda del desarrollo.
Y sus seguidores, entre rezos, claman por el “éxito del valiente ‘Rocketi’”, ese polémico y antiguo comandante talibán de Jalalabad que se emplea ahora en que los “insurgentes dejen el desierto” y comiencen a marchar en la misma dirección que los demás afganos.

Un atentado talibán frente al cuartel de la ISAF enturbia la campaña afgana

September 14, 2009

Kabul, 15 ago 2009.- Los talibanes enturbiaron hoy la campaña electoral afgana con un atentado suicida que causó siete muertos frente al cuartel general de la ISAF en Kabul, perpetrado sólo horas después de un ataque con siete proyectiles contra la base militar española de Herat, en el oeste del país.
A las 08.30 de la mañana (04.00 GMT), un estruendo ensordecedor dejó paso a una densa columna de humo blanco procedente del fortificado barrio de Wazir Akbar Khan y visible desde varios puntos de Kabul.
Allí tienen su sede, entre otros edificios, la embajada estadounidense y el cuartel general de la ISAF -la misión de la OTAN en el país-, hasta donde llegó el suicida a bordo de un vehículo que hizo estallar pese a las fuertes medidas de seguridad.
El Ministerio afgano de Defensa confirmó que el atentado causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91, la mayoría trabajadores afganos que esperaban a las puertas del cuartel general de la organización para entrar en el recinto.
En un comunicado, la ISAF reconoció que la explosión acabó con las vidas de varios civiles y que también resultaron heridos varios militares extranjeros, pero sin llegar a precisar el número de víctimas.
El atentado fue reivindicado por los talibanes, cuyo portavoz, Zabiullah Mujahid, aseguró a Efe por teléfono desde un lugar no especificado que el objetivo del suicida era atacar la embajada de Estados Unidos y el cuartel general de la ISAF.
“(El ataque) fue ejecutado con un todoterreno cargado con 500 kilogramos de explosivos”, precisó Mujahid, quien dijo haber causado la muerte de 25 personas.
Los canales locales emitieron imágenes de los equipos de bomberos y los servicios de rescate esforzándose por apagar el incendio causado por la explosión, entre los bloques de cemento y barreras de seguridad que protegen la céntrica zona capitalina.
La ciudad de Kabul está sometida a una fuerte vigilancia de patrullas de la ISAF, tropas afganas y la Policía local, que rodean los edificios gubernamentales y controlan el acceso a las vías donde tienen sus sedes las embajadas extranjeras.
Pese a ello, el aeropuerto de Kabul recibió ayer el impacto de dos proyectiles -según el Ejército estadounidense-, después de que otros ocho cohetes cayeran en la ciudad el pasado 4 de agosto, lanzados desde áreas rurales cercanas a la capital.
En el resto de país, pese al despliegue adicional de tropas con motivo de los comicios, los talibanes han incrementado durante las últimas semanas sus ataques y ayer varios cohetes fueron lanzados sobre la Base de Apoyo Avanzado española por segunda vez en una semana.
El Estado Mayor de la Defensa español (EMAD) detalló en Madrid que fueron lanzados entre las 22.35 y las 22.55 horas locales (18.05 y 18.25 GMT) sobre la base, aunque no se produjeron muertos ni heridos.
Afganistán celebrará el próximo día 20 de agosto las elecciones presidenciales y a los consejos provinciales, pero los insurgentes talibanes han pedido a la ciudadanía que boicotee los comicios y han emprendido ataques contra el proceso por todo Afganistán.
Además de amenazar a quienes voten con cortarles los dedos, los insurgentes han protagonizado saqueos de oficinas de candidatos, han asesinado a activistas y han intentado acabar con las vidas de varios importantes políticos afganos.
El pasado jueves, el ex presidente afgano Burhanudín Rabani, partidario del candidato opositor Abdulá Abdulá, salió ileso de una emboscada talibán contra su convoy cuando viajaba por el distrito norteño de Kunduz.
El candidato a vicepresidente Mohamd Qasim Fahim, un antiguo “señor de la guerra” que concurre en la lista del actual jefe de Estado, Hamid Karzai, sufrió otro ataque similar a finales de julio, aunque también resultó ileso.
“Los enemigos de Afganistán, con estos ataques en vísperas de las elecciones, quieren crear temor en el pueblo. Pero deben saber que los afganos conocen la importancia de ir a votar”, dijo hoy Karzai tras el atentado suicida en Kabul en un comunicado oficial.
Su jefe de prensa, Sediq Sediqqi, confirmó a Efe que Karzai mantendrá sus actos de campaña y mantuvo que los talibanes “no lograrán cambiar la voluntad de los ciudadanos” pese a sus esfuerzos por sacudir el proceso electoral.

Hamid Karzai aspira a reeditar mandato con una cómoda ventaja

September 14, 2009

Kabul, 14 ago 2009.- Instalado en una cómoda ventaja sobre sus rivales, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aspira a revalidar su mandato en las elecciones del día 20 haciendo bandera del diálogo con los talibanes más moderados y con el país todavía pendiente del desarrollo prometido.
Karzai, de 51 años, ha estado al frente de Afganistán casi desde la caída del régimen talibán, en el año 2001, primero encabezando un Gobierno de transición y ya más tarde elegido presidente por los ciudadanos, en el año 2004.
En los próximos comicios, el actual presidente aspira a obtener la reelección por encima de sus críticos, que le acusan de tolerar la corrupción, apoyarse en los antiguos “señores de la guerra” y ser incapaz de desarrollar las instituciones del Estado.
Hasta ahora, Karzai ha llegado a pactos con los líderes de distintas minorías étnicas, como los “señores de la guerra” Ismail Khan (tayiko) y Rashid Dostum (uzbeko), y ha incorporado a su candidatura al poderoso Mohammed Fahim, un polémico general que ya fue ministro de Defensa en su Gobierno y que ahora quiere ser su vicepresidente.
Con Fahim, Karzai busca asegurarse el apoyo de los tayikos del norte, la segunda etnia más numerosa del país, mientras él mismo intenta apuntalar el voto de los pashtunes en el sur y el este frente al boicot que promueven los insurgentes talibanes.
Su golpe de efecto más importante es precisamente una oferta de diálogo para los talibanes más moderados, con el objetivo de que estos abandonen las armas y se sumen a la construcción de la democracia afgana en un momento de expansión de la insurgencia.
El pacto sería una nueva vuelta de tuerca en la carrera política de este líder pashtún moderado, que durante la ocupación soviética (1979-1989) sirvió como asesor de los muyahidines y que luego apoyó a los talibanes pensando, como muchos, que traerían estabilidad al país.
Las intensas relaciones que estos últimos mantenían con los servicios secretos paquistaníes le llevaron, sin embargo, a distanciarse de los integristas y comenzó a organizar a la oposición en el extranjero desde antes de los atentados del 11-S.
Con la intervención estadounidense en Afganistán, Karzai se decidió a luchar contra los talibanes y protagonizó una épica entrada por el sur del país acompañado por un puñado de seguidores a lomos de varias motocicletas, según cuenta el escritor Ahmed Rashid en su libro “A descent into chaos”.
Y luego, elegido para liderar el Gobierno interino del país, el todavía presidente se las arregló para mantener un precario equilibrio entre las distintas facciones, etnias y tribus del país, todavía fundamentales en el sistema político.
Aunque la política interior ha recibido críticas de los sectores liberales por ser lenta en sus reformas y por la corrupción imperante, la población afgana valora sus angustiadas condenas de las muertes de civiles a manos de las tropas internacionales en el país.
Vituperado por sus opositores, denostado como “alcalde de Kabul” por lo limitado de su control sobre el país, Karzai sigue sin embargo siendo popular entre los afganos a tenor de las dos últimas encuestas conocidas, que le atribuyen un 44 y 45 por ciento, respectivamente, del voto decidido en las elecciones presidenciales.
Con una veintena de puntos de ventaja sobre su más directo perseguidor, Karzai encara el futuro de Afganistán como favorito y a gusto en su papel de “padre de la nación”, como lo califican algunos de sus carteles electorales.
“Si votas hoy a Karzai, Karzai garantiza tu mañana”, promete a los afganos en su eslogan electoral.
Populismo aparte, el verdadero mérito del actual presidente ha sido su maniobra para ocupar el eje de la encrucijada afgana: entre pashtunes y tayikos, entre las tropas extranjeras y la opinión pública, entre talibanes moderados y el pequeño sector liberal.
Dicen de él, quienes lo conocen, que se siente tan cómodo con traje y corbata como con turbante y túnica

Avance talibán y ansias de desarrollo de la población marcan la campaña

September 14, 2009

Kabul, 14 ago 2009.- Unos 17 millones de afganos están registrados para votar en las segundas elecciones presidenciales desde la caída talibán en Afganistán, marcadas por el avance de los insurgentes talibanes, así como las ansias de reconstrucción y desarrollo de la población.
“Este es uno de los ejercicios electorales más dificultosos que he visto”, dijo hace unos días a los medios el representante especial de la ONU en Afganistán, Kai Eide.
Las autoridades han previsto el envío de casi 3.200 burros para que transporten las urnas a los lugares más inaccesibles de este país de orografía complicada, pero, anécdotas aparte, la preocupación principal es la situación de seguridad.
“Es el factor talibán. No podemos esperar una alta participación en algunas áreas y provincias. En más de 10 distritos será difícil celebrar las elecciones”, precisó a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
En las últimas semanas, las tropas internacionales han lanzado varias operaciones en el tradicional feudo talibán de Helmand (sur) en un intento de garantizar la seguridad antes de los comicios presidenciales, que los insurgentes han decidido boicotear.
Y en Kabul, son muchos los ciudadanos que se lamentan de que la situación ha empeorado, algo que reconoció el propio jefe de las tropas extranjeras, Stanley McChrystal, quien admitió en una reciente entrevista al diario “Wall Street Journal” que los talibanes “han tomado ventaja”.
Los insurgentes tienen una fuerte presencia en gran parte del sur y este de Afganistán, las áreas donde es mayoritaria la etnia pashtún, de la que proceden tradicionalmente los talibanes, pero también el presidente, Hamid Karzai, quien aspira a reeditar mandato.
Karzai se presenta con el antiguo “señor de la guerra” tayiko Mohammed Fahim como candidato a vicepresidente, una decisión que los analistas atribuyen a un intento de dividir lealtades en la antigua Alianza del Norte y atraerse el voto de la etnia tayika, la segunda más populosa de Afganistán.
En esa cantera de voto basa sus esperanzas el que las encuestas señalan como más potente rival de Karzai, Abdullah Abdullah, un ex ministro de Exteriores que colaboró estrechamente con el guerrillero asesinado Ahmed Shah Mehsud, de la Alianza del Norte, en su resistencia contra los talibanes previa al 11-S.
Tanto ellos como otro de los 41 candidatos en liza, el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghaní, concurren a los comicios como independientes y fuera del paraguas de los partidos políticos, que apenas han cuajado en la frágil y primeriza democracia afgana.
“Los tayikos votan a los tayikos. Los pashtunes a los pashtunes. Cada cual al suyo, este es el gran problema de Afganistán”, comentó a Efe un estudiante kabulí en el transcurso de un mitin de Ghaní.
Lealtades aparte, la difícil orografía y la falta de datos plausibles hacen casi imposible aventurar un pronóstico exacto, más allá de la ventaja que todos los analistas conceden a Karzai, visto desde hace meses por distintos tertulianos como el “vencedor inevitable”.
La dos encuestas más recientes, realizadas en julio de forma separada por el Instituto Republicano Internacional y el centro de análisis estadounidense Glevum, atribuyen, respectivamente, a Karzai el 44 y el 45 por ciento de los votos decididos, 18 y 20 puntos por encima de Abdullah, pero ese resultado obligaría a celebrar una segunda vuelta entre ambos.
Con la lucha antitalibán en manos de las tropas internacionales y el Ejército afgano, todos los candidatos se centran en el desarrollo, la reconstrucción del país y la creación de riqueza, mientras celebran mítines bajo extremas condiciones de seguridad.
“No están desarrollando estrategias. Sólo hay tácticas”, dijo a Efe una fuente de seguridad occidental sobre los candidatos en los comicios, que se celebran junto a las elecciones para los consejos provinciales.
Mientras Kabul se inunda de paneles electorales y grandes imágenes de sus candidatos, las tropas internacionales intentan que las 29.000 urnas para la votación sean emplazadas antes del 20 de agosto, incluso en las áreas bajo control talibán.
Tras esa fecha, un recuento que se promete lento: resultados iniciales para el 3 de septiembre, definitivos el 17 de ese mes, y la segunda vuelta, de ser necesaria, para la primera semana de octubre.

Diputada afgana pide la integración de la mujer en la sociedad de Afganistán

September 14, 2009

Kabul, 13 ago 2009.- La diputada afgana Shinkai Karokhail, ante las elecciones del 20 de agosto, sostiene que la integración de la mujer en la vida social y política del país, es fundamental para la regeneración de Afganistán.
“El futuro Gobierno de Afganistán debería tener en cuenta a la mujer, incluirla en el poder político y dar peso a sus decisiones. Darles educación, atención económica y sanitaria. Hay que empezar a cumplir compromisos”, dijo hoy la diputada afgana Shinkai Karokhail, una de las voces femeninas más importantes del país.
En entrevista con Efe, Karokhail reconoció que la situación de las afganas ha cambiado para bien desde la caída del régimen talibán, aunque denunció que la mujer sigue sufriendo la pobreza, la falta de educación y la dependencia del hombre.
El nombre de Karokhail saltó en marzo a los titulares de prensa por su oposición a una ley promovida por el presidente, Hamid Karzai, por la que las mujeres chíies -una secta del Islam minoritaria en el país- quedaban por debajo de los hombres ante la justicia.
Pese a lograr, junto a otras diputadas la reforma de ese proyecto, Karokhail mantuvo que las mujeres afganas carecen todavía de protección legal y siguen apartadas de la política, pese a los cantos de sirena de las promesas electorales.
En los últimos días, una gran parte de la atención de la campaña se ha centrado en las promesas de los candidatos para mejorar la situación de las mujeres en el país, como hizo hoy el propio presidente, Hamid Karzai.
Pero las activistas como Karokhail, que preside el Centro para la Educación de la Mujer Afgana, se limitan a mostrar “optimismo” de cara al futuro mientras tratan de ganar, peldaño a peldaño, esferas de libertad en la conservadora sociedad de Afganistán.
Y una de las claves para ello, según la diputada, estriba en una justicia y unas fuerzas de seguridad pensadas para mujeres, que sirvan para eliminar el “acoso sexual” al que la policía somete de forma cotidiana a miles de afganas.
“Si la ley no nos protege, ¿quién lo hará? Necesitamos una policía y una justicia para mujeres. Hay muchos casos de mujeres que sufren el acoso sexual de la policía”, apostilló Karokhail, de origen pashtún.
Guiadas por la presión familiar o, en muchos casos, por decisión propia, muchas mujeres de Kabul optan todavía por lucir el burka cuando salen a las calles, aunque también es habitual la imagen de otras mujeres que prefieren el hiyab.
Y la joven portavoz de Karokhail, encargada de guiar a Efe por las polvorientas calles de Kabul hasta alcanzar la espaciosa vivienda con césped de la diputada, se quita el pañuelo nada más entrar en el coche.
Aunque la amenaza talibán no es evidente en la capital afgana, los integristas mantuvieron -y mantienen, en las zonas del sur bajo su control- un estrecho cerco contra la libertad femenina y sometieron a las afganas a un estricto control que les negaba hasta la educación.
La mayoría de ellas (en torno al 80 por ciento) siguen sin poder leer ni escribir y se mantienen en un segundo plano en un país donde es todavía obvio el tradicional predominio de los varones en todas las esferas de la vida cotidiana.
Las elecciones afganas de 2009 señalan la aparición de pequeños brotes liberales capitalinos que buscan una mayor participación tanto para las mujeres como para otro sector secularmente postergado, los jóvenes.
“Déjeme decirle mis prioridades: más oportunidades y un cambio educativo. , comentó a Efe decidida la portavoz Zubaida Akbar, del Foro para la Sociedad Civil de Afganistán (ACSF).
Con la ACSF, Akbar se dispone a hacer llegar a los principales candidatos una hoja de ruta con sus propuestas, encaminadas sobre todo a dar oportunidades a los jóvenes de Afganistán, donde el 68 por ciento de la población tiene menos de 25 años.
“No está bien definido quiénes son los talibanes… ¿Estudiantes del Corán, señores viejos de los pueblos, guerrilleros…? Yo no tengo enemigos, pero si queremos nuestro espacio hay que acabar con ese pensamiento”, matizó.

Cientos de mujeres afganas apoyan a candidato opositor en un mitin en Kabul

September 14, 2009

Kabul, 12 ago 2009.- Tocadas con celestes burkas, hiyabs o velos de colores, cientos de mujeres afganas se sumaron hoy a la campaña de las elecciones presidenciales del 20 de agosto en Afganistán en un acto de apoyo al candidato opositor Ashraf Ghaní y de reivindicación propia.
“Nos merecemos por fin un gobierno bueno. Votaremos por la seguridad y para traer la paz a Afganistán. Ya estamos cansadas de lucha y guerra”, dijo a Efe entre tímidas sonrisas la estudiante Farishta Baseri, poco antes del comienzo del acto en la capital.
Con las mujeres en los asientos delanteros y algunos hombres -menos- apostados detrás, Ghaní se ciñó a su eslogan electoral, “Nuevo comienzo”, y prometió invertir en las “hijas del país”, que serán, dijo, las “próximas empresarias”.
“El régimen (del presidente, Hamid Karzai) no ha dispuesto ni jueces ni policía para mujeres. Yo sí lo haré, y además les daré propiedades y atención sanitaria”, aseguró Ghaní entre aplausos de sus seguidoras y gritos ocasionales de “Alá es grande”.
El candidato, ex ministro de Finanzas en el Gobierno de Karzai, apareció caminando a pie por el lateral de una gran carpa rosa instalada en el jardín de su casa, a un paso del centro de Kabul pero, como tantos otros edificios, bien amurallada.
De formación intelectual y con experiencia de más de una década en el Banco Mundial, Ghaní estaba considerado como uno de los candidatos con más posibilidades de poner en apuros al candidato Karzai, pero la última encuesta le otorga apenas un 3 por ciento del voto.
Sin embargo, tanto Ghaní como Karzai tienen entre los pastunes su principal cantera de seguidores, de modo que el resultado del primero puede influir en la carrera a la reelección del actual presidente, que aspira a imponerse sin necesidad de segunda vuelta.
Los adversarios de Karzai citan la ineficacia del Gobierno, la corrupción generalizada y su tolerancia hacia los “señores de la guerra” como principales manchas en su labor gestora de estos años, un mensaje que Ghaní, de 60 años, recalcó durante su intervención.
“Mi objetivo es proporcionar un Gobierno honrado. Los afganos votarán a una persona honrada”, mantuvo, tras pedir el apoyo femenino y prometer nuevas oportunidades de trabajo para las mujeres afganas, que sufren una secular discriminación.
Tras años de estricta reclusión bajo el régimen talibán, las mujeres afganas todavía se enfrentan a demoledores desafíos: su tasa de alfabetización ronda apenas el 21 por ciento, y en estas elecciones sólo hay dos mujeres entre los 41 candidatos.
“La participación femenina será baja. En algunas provincias, se han registrado pocas mujeres. Y en otras, el líder tribal venía a recoger la tarjeta de voto para todas ellas, así que el proceso puede quedar adulterado”, dijo a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
Las dos mujeres candidatas, dijo Spinghar, no han podido desplazarse a hacer campaña a las áreas rurales debido a la situación de seguridad, que se ha deteriorado en los últimos años, con un incremento de las actividades de los talibanes en grandes zonas del sur y el este.
En los actos de campaña, sin embargo, los candidatos exponen sus ideas para el desarrollo y reconstrucción del país y prometen trabajos y oportunidades como las que reclama Nargis Madadi, una joven estudiante venida a Kabul desde Wardak (este) que quiere ser doctora.
“Hoy en día vivimos algo mejor que con los talibanes, pero no creo que las elecciones cambien las cosas. Yo quiero estudiar medicina, pero la situación actual no me facilita el camino”, cuenta a Efe durante el acto de Ghaní.
Su deseo, dice ella misma entre aplausos, depende en buena parte de que Afganistán retome la senda de la paz tras décadas de destrucción y un conflicto armado que le envenena el futuro.

Cientos de millones de hindúes celebran su fiesta de la fraternidad

September 14, 2009

Nueva Delhi, 5 ago 2009.- Un sencillo cordel sirvió hoy a millones de mujeres indias para celebrar la fiesta del “Rakhi”, una tradicional y masiva ceremonia hindú que simboliza la protección de los hermanos y se apoya en las nuevas tecnologías para pervivir.
En virtud del “Raksha Bandhan” -popularmente conocido como “Rakhi”-, las niñas y mujeres deben anudar un cordel en las muñecas de sus hermanos como símbolo de los lazos fraternales y, sobre todo, del atávico deber de protección masculina todavía vigente.
“Para ellas, el ‘Rakhi’ es la marca del amor y respeto por sus hermanos. Y ellos, a su vez, tienen el deber de proteger a sus hermanas toda la vida”, explicó a Efe una viandante delhí.
Con la luna llena del mes hindú de “shravana”, las indias ayunan hasta que atan el cordel a sus hermanos, para quienes preparan un “thali” o plato compuesto por una lámpara de cerámica, el hilo, azafrán, un ungüento bermellón, granos de arroz, dulces y frutas.
Tras bendecir a sus hermanos, las mujeres les colocan la “pulsera”, les marcan una uñada bermellón en la frente y les ofrecen dulces, mientras que ellos les dan regalos y prometen protegerlas mientras vivan. Luego se sientan a la mesa para romper juntos el ayuno.
“El ‘Raksha Bandhan’ refuerza la santidad de nuestros lazos familiares tradicionales. Es una oportunidad para superar diferencias y fortalecer los nexos de fraternidad”, declaró en su mensaje de felicitación a los indios el primer ministro, Manmohan Singh.
En la tradición social del subcontinente, la mujer tiene al casarse la obligación de dejar su casa y marcharse a vivir al hogar de la familia del marido, por lo que el “Rakhi” le ofrece la posibilidad de refrendar su unión con quienes dejó atrás.
Pero, en su vertiente práctica, las visitas de hermana a hermano suponen un desafío para las ya de sí congestionadas carreteras de las grandes metrópolis, que cada “Rakhi” registran monumentales atascos de vehículos con mujeres ataviadas con sus mejores galas.
Con el fin de evitar o al menos aliviar la congestión automovilística en Delhi, este año las autoridades han declarado la gratuidad del servicio de autobuses públicos hasta las cinco de la tarde para todas las mujeres.
“Todavía recuerdo la horrible experiencia que tuve el año pasado. Estuve atrapado en un atasco durante una hora. Era fiesta y esperaba que hubiera menos coches. Pero ocurrió justo lo contrario”, aseguró a la agencia india IANS un programador informático, Shobit Sujoy.
Aunque la tradición del “Rakhi” sigue siendo pujante en las ciudades, las crecientes migraciones urbanas y al extranjero han acrecentado la movilidad familiar y, con ella, la distancia entre hermanos adultos, lo que obliga a otras soluciones creativas.
“Con motivo del ‘Rakhi’, mucha gente usa nuestros servicios. Sobre todo los indios de la diáspora, que están muy lejos. Su mejor opción es hacer regalos on-line a sus seres queridos”, dijo a Efe por teléfono Mukesh Bansal, presidente de la compañía de comercio electrónico “myntra.com”.
Según Bansal, en los últimos tres años las compras de regalos en su portal han registrado “saltos significativos”, gracias a las ventajas que ofrece el reparto en el destino frente al envío por correo, más lento y costoso, cuando no ineficaz.
Aunque “myntra” no ofrece productos adaptados a la fiesta, existen otros portales, como “Picsquare”, que permiten al usuario -en este caso, usuaria- personalizar una “foto-rakhi” de sus hermanos y enviársela por sólo 200 rupias (unos 4 dólares).
Pero los comerciantes tradicionales siguen sin embargo aferrados estos días a sus concurridos tenderetes, con cordeles a la venta por 10 rupias o versiones infantiles con imágenes de Supermán, que hacen las delicias de los más pequeños.
También hay empresarios dispuestos a poner un toque de lujo en esta sencilla ceremonia, como los de Surat (oeste), cuna de los diamantes en la India, que ofrecen “rakhi” con esas y otras piedras preciosas.
Y autoridades comprensivas como las del estado de Punjab (norte), que han autorizado visitas fraternales a todas las cárceles para que los presos también reciban su “rakhi”, según la agencia PTI.
“Yo no tengo hermanas, pero vendrán mis primas. Al final, para lo que sirve el ‘Rakhi’ es para estar con gente de tu familia que de otra forma no verías, porque todo el mundo está muy ocupado”, dice a Efe el escolar Shreyansh Jain.

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