Diputada afgana pide la integración de la mujer en la sociedad de Afganistán

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Kabul, 13 ago 2009.- La diputada afgana Shinkai Karokhail, ante las elecciones del 20 de agosto, sostiene que la integración de la mujer en la vida social y política del país, es fundamental para la regeneración de Afganistán.
“El futuro Gobierno de Afganistán debería tener en cuenta a la mujer, incluirla en el poder político y dar peso a sus decisiones. Darles educación, atención económica y sanitaria. Hay que empezar a cumplir compromisos”, dijo hoy la diputada afgana Shinkai Karokhail, una de las voces femeninas más importantes del país.
En entrevista con Efe, Karokhail reconoció que la situación de las afganas ha cambiado para bien desde la caída del régimen talibán, aunque denunció que la mujer sigue sufriendo la pobreza, la falta de educación y la dependencia del hombre.
El nombre de Karokhail saltó en marzo a los titulares de prensa por su oposición a una ley promovida por el presidente, Hamid Karzai, por la que las mujeres chíies -una secta del Islam minoritaria en el país- quedaban por debajo de los hombres ante la justicia.
Pese a lograr, junto a otras diputadas la reforma de ese proyecto, Karokhail mantuvo que las mujeres afganas carecen todavía de protección legal y siguen apartadas de la política, pese a los cantos de sirena de las promesas electorales.
En los últimos días, una gran parte de la atención de la campaña se ha centrado en las promesas de los candidatos para mejorar la situación de las mujeres en el país, como hizo hoy el propio presidente, Hamid Karzai.
Pero las activistas como Karokhail, que preside el Centro para la Educación de la Mujer Afgana, se limitan a mostrar “optimismo” de cara al futuro mientras tratan de ganar, peldaño a peldaño, esferas de libertad en la conservadora sociedad de Afganistán.
Y una de las claves para ello, según la diputada, estriba en una justicia y unas fuerzas de seguridad pensadas para mujeres, que sirvan para eliminar el “acoso sexual” al que la policía somete de forma cotidiana a miles de afganas.
“Si la ley no nos protege, ¿quién lo hará? Necesitamos una policía y una justicia para mujeres. Hay muchos casos de mujeres que sufren el acoso sexual de la policía”, apostilló Karokhail, de origen pashtún.
Guiadas por la presión familiar o, en muchos casos, por decisión propia, muchas mujeres de Kabul optan todavía por lucir el burka cuando salen a las calles, aunque también es habitual la imagen de otras mujeres que prefieren el hiyab.
Y la joven portavoz de Karokhail, encargada de guiar a Efe por las polvorientas calles de Kabul hasta alcanzar la espaciosa vivienda con césped de la diputada, se quita el pañuelo nada más entrar en el coche.
Aunque la amenaza talibán no es evidente en la capital afgana, los integristas mantuvieron -y mantienen, en las zonas del sur bajo su control- un estrecho cerco contra la libertad femenina y sometieron a las afganas a un estricto control que les negaba hasta la educación.
La mayoría de ellas (en torno al 80 por ciento) siguen sin poder leer ni escribir y se mantienen en un segundo plano en un país donde es todavía obvio el tradicional predominio de los varones en todas las esferas de la vida cotidiana.
Las elecciones afganas de 2009 señalan la aparición de pequeños brotes liberales capitalinos que buscan una mayor participación tanto para las mujeres como para otro sector secularmente postergado, los jóvenes.
“Déjeme decirle mis prioridades: más oportunidades y un cambio educativo. , comentó a Efe decidida la portavoz Zubaida Akbar, del Foro para la Sociedad Civil de Afganistán (ACSF).
Con la ACSF, Akbar se dispone a hacer llegar a los principales candidatos una hoja de ruta con sus propuestas, encaminadas sobre todo a dar oportunidades a los jóvenes de Afganistán, donde el 68 por ciento de la población tiene menos de 25 años.
“No está bien definido quiénes son los talibanes… ¿Estudiantes del Corán, señores viejos de los pueblos, guerrilleros…? Yo no tengo enemigos, pero si queremos nuestro espacio hay que acabar con ese pensamiento”, matizó.

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