El conflicto político sigue atenazando la economía de Cachemira

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Srinagar (India), 25 dic 2008.- Los constantes llamamientos a la huelga, las revueltas de verano y la tensión entre la India y Pakistán han destruido las expectativas de este año de los comerciantes de Cachemira, que dicen perder 14 millones de dólares por cada día de toque de queda.
“En los últimos 17 años habíamos tenido muchos problemas, que se han reproducido entre julio y diciembre. En estos seis meses hemos sufrido 100 días de toques de queda o cierres por huelgas”, dijo a Efe el presidente de la Cámara de Comercio cachemir, Mubin Shah.
El pasado verano, esta región norteña de la India sufrió disturbios protagonizados por hindúes y musulmanes, tras la decisión del Ejecutivo cachemir de ceder unos terrenos forestales a la organización hindú que gestiona la peregrinación de Amarnath.
Los disturbios, que causaron 40 muertos, provocaron un bloqueo económico en la región que los comerciantes intentaron romper con una marcha de protesta hacia Muzaffarabad (Pakistán), aunque la Policía les impidió cruzar la frontera y siete personas murieron por disparos.
“Sólo el bloqueo económico de la carretera hacia Jammu, que conecta el valle de Cachemira con el resto de la India, nos hizo perder unos 100 millones de dólares”, dijo Shah.
Pero además, el fin de las protestas dio paso inmediato a la precampaña de los comicios regionales en el valle, que afectó a la actividad económica por las protestas de los separatistas y los corrientes toques de queda, con el consiguiente cierre de las tiendas y una caída del turismo.
“Esperábamos recibir un gran número de turistas y así fue hasta junio, pero los disturbios y las elecciones han reducido las llegadas virtualmente a cero”, reconoció por teléfono el director de Turismo regional, Faruq Shah.
Según el director, la región ha registrado este año 1,1 millones de llegadas turísticas, lo que casi duplica las 600.000 del año anterior, aunque sólo 50.000 de ellas proceden del extranjero.
La caída del turismo desde junio, sin embargo, tiene efectos demoledores para la economía local, que tiene en los servicios turísticos una de sus tres actividades principales.
Las otras -la artesanía y la agricultura- se enfrentan a problemas de almacenamiento, un deficiente sistema de transporte y la falta de industrias de procesamiento, debido en parte a la ocupación de fábricas por el Ejército en las últimas décadas.
“Tome el ejemplo del cultivo de manzanas. Es muy importante, porque ocupa al menos a 300.000 personas, de ellas muchos pequeños campesinos. Y sin embargo, no podemos darle salida al producto”, se quejó el presidente de la Cámara de Comercio.
Escenario de cíclicos brotes de violencia y de varias guerras desde la independencia y partición del subcontinente, el territorio cachemir está dividido y en disputa entre la India -que posee la parte más rica-, Pakistán y China.
La India y Pakistán, embarcados desde 1999 en un lento proceso de deshielo, anunciaron en octubre la apertura de dos pasos comerciales en la Línea de Control, una medida bien recibida por los empresarios que sin embargo ha dado pocos frutos.
“Queríamos derivar hacia Pakistán el 10 por ciento de la producción. Pero no tenemos un sistema adecuado: ni bancos que operen a ambos lados, ni viajes que nos permitan encontrar agentes en la parte paquistaní”, relató Shah.
A estas insuficiencias se añade ahora la creciente tensión entre ambos países a raíz de los atentados de noviembre de Bombay, que la India atribuye a la organización separatista cachemir Lashkar-e-Toiba, establecida en Pakistán.
Según Shah, la disputa entre los dos países ha paralizado el “pequeño pero creciente” comercio entre ambos lados de la Línea de Control, hasta el punto de que la semana pasada sólo cruzaron la frontera tres camionetas.
Y la nueva tensión entre la India y Pakistán aleja también el objetivo deseado por los comerciantes cachemires: un área de libre comercio, “como en la Unión Europea”, que haga de la frontera un lugar irrelevante.
“Después de lo de Bombay, nuestra única perspectiva es la crisis económica”, concluye Shah.

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