El críquet sirve de excusa para enzarzar a la India y Pakistán

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Nueva Delhi, 30 ene.- Manifestaciones, protestas contra actores y suspensiones de visitas bilaterales son las caras de la última polémica entre la India y Pakistán, a raíz de un boicot de la Liga india de críquet (IPL) contra los jugadores paquistaníes.
El críquet, indiscutible “deporte rey” en el sur de Asia, ha servido en el pasado para limar asperezas y reducir tensiones bilaterales a ambos países, que disponen del arma atómica y se han enfrentado en varias guerras desde su independencia del Imperio Británico, en 1947.
Pero la “diplomacia del críquet” quedó torpedeada la semana pasada durante la subasta de jugadores para la popular IPL, cuando ninguno de los criqueteros paquistaníes -de calidad contrastada- fue seleccionado por los clubes indios.
“En cualquier sociedad civil debería haber un diálogo, y jugar al críquet como parte del diálogo con Pakistán es importante”, valoró a la agencia india IANS el ex secretario de Exteriores paquistaní Shyam Saran durante una visita a la India.
El jefe de la IPL, Lalit Modi, se apresuró a desmentir cualquier “conspiración” y más tarde la organización dejó entrever que los clubes no pujaron porque temían no disponer de los jugadores, a causa de las malas relaciones entre la India y Pakistán.
Pero sus explicaciones no parecieron convencer a decenas de paquistaníes que se manifestaron en las calles de Lahore (este) y quemaron muñecos con la figura del ahora non grato comisario, al que consideran el auténtico responsable de lo sucedido.
Y, lejos de contribuir como hasta ahora en la distensión de las relaciones bilaterales, el boicot ha traspasado las fronteras deportivas y ha llevado a un nuevo rifirrafe a los Gobiernos de Pakistán -cabreado por la “falta de respeto”- y de la India.
“India o cualquier otro país que no respete a Pakistán será tratado por nosotros de la misma manera”, dijo en caliente el titular de Interior, Rehman Malik, a varios canales paquistaníes tras conocer el resultado de la subasta liguera.
“Si existe un deseo para mejorar la amistad indo-paquistaní, hay que dar respeto a los deportistas paquistaníes”, añadió.
Desde la India compareció el ministro de Exteriores, S.M. Krishna, quien afirmó que el país concedió visados a 17 jugadores paquistaníes y dijo que su Gobierno no tuvo “nada que ver con la IPL ni la selección de los jugadores”.
“No sé por qué los equipos de la IPL han actuado así. Los amantes del críquet están enfadados. Podría haberse evitado”, terció al canal Timesnow el ministro indio de Interior, P. Chidambaram.
La nueva controversia del críquet ha dificultado las perspectivas de un diálogo bilateral, ya muy debilitado tras el ataque terrorista de Bombay en noviembre de 2008, atribuido por la India a grupos insurgentes que operan desde Pakistán.
Tras la subasta del críquet, Pakistán ha cancelado la prevista visita a la India de una delegación parlamentaria porque, según dijo la presidenta del Parlamento paquistaní, Fahmida Mirza, los jugadores fueron víctimas de una “conspiración planeada”.
Y la posible última -y curiosa- víctima colateral de la polémica ha sido la feria del libro de Nueva Delhi, que comienza hoy en la capital india pero sin la presencia de la Fundación Nacional del Libro de Pakistán, que se descolgó a última hora.
Sobre el boicot del críquet se han pronunciado escritores y activistas destacadas, como la paquistaní Asma Jahangir, y, por supuesto, los actores de Bollywood, el otro gran imán para las masas del subcontinente.
Se han mostrado tibiamente a favor del boicot Shilpa Shetty y Preity Zinta, actrices co-propietarias de dos equipos de la liga, pero lo ha criticado otro actor, Shah Rukh Khan, que se ha ganado de paso un boicot de los integristas hindúes de la formación Shiv Sena.
En una ocasión y en pleno auge de la diplomacia del críquet, el primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó ante el Parlamento de su país que nada acercaba tanto a la gente del subcontinente como su “amor por el críquet y Bollywood“.
Pero Nueva Delhi e Islamabad se han visto obligados estos días a hilar fino para no romper su curioso canal de diálogo en las pistas y dejar que las cosas, como ha dicho el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, “vuelvan a estar bien con el tiempo”.

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