El satanismo crece en el noreste de la India al ritmo del “rock and roll”

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Nueva Delhi, 2 feb 2007.- Biblias quemadas, templos saqueados y cementerios profanados alertan del creciente culto satánico en el estado nororiental indio de Mizoram, de mayoría cristiana, donde las autoridades religiosas consideran que estos incidentes son consecuencia de la cultura occidental entre los jóvenes.
“Los primeros culpables somos los propios sacerdotes, que tenemos que guiar a la gente con más sabiduría. Estos jóvenes actúan movidos por la influencia de la televisión, las drogas y el auge de la cultura occidental, incluido el rock and roll“, dijo a Efe un alto cargo presbiteriano que pidió el anonimato.
En Mizoram, la primera señal de alarma del brote de satanismo tuvo lugar en julio de 2006, cuando la iglesia presbiteriana de Kawnpui Hmar fue objetivo de los vándalos, que destrozaron las biblias, profanaron el altar y vertieron gotas de sangre por el suelo.
Más tarde, cinco jóvenes fueron detenidos por ser filmados semidesnudos dentro de una iglesia en las afueras de la capital regional, Aizawl, aunque declararon después que el rodaje tenía como fin la realización de una película “antisatánica“.
Y el 5 de enero pasado, un grupo de creyentes que acudía a misa descubrieron al entrar en la iglesia una cruz invertida, símbolos satánicos y unas tijeras clavadas en la Biblia, después de haber escuchado durante toda la noche cánticos y rezos con frases como “adoramos a Satán y a él iremos al morir”.
En declaraciones a Efe, el secretario regional de la iglesia presbiteriana, Lalhmangaiha, rebajó el nivel de alarmismo y afirmó que los actos son “aislados” y provienen sólo de “jóvenes borrachos y drogadictos” de aldeas remotas, aunque reconoció que la institución está “preocupada” por el vandalismo.
Pese a las palabras de Lalhmangaiha, un informe hecho público recientemente por la Universidad Teológica de Aizawl recogió las testimonios de algunos chicos relacionados con los rituales, lo cual da que pensar.
“Nos sentamos en silencio en nuestras casas y rezamos a Lucifer”, confesaron.
El informe fue la respuesta presbiteriana a un sondeo encargado en diciembre por el semanario local “Zoram Today“, que cuantificó en 120 los jóvenes idólatras de Satán, “sólo en un distrito de la capital, sin distinciones de clases”, debido a “las películas, los libros y la música a la que tienen acceso”.
“Algunos satánicos tienen un alto nivel educativo y buenos trabajos, toman parte en actividades religiosas de la comunidad y se abstienen de tomar drogas y alcohol”, concluyó el semanario.
Sin embargo, según el informe universitario, para los fieles del diablo de Mizoram, mayoritariamente adolescentes, es obligatoria la práctica en sus rituales del sexo contra natura e incestuoso, y el uso de drogas psicotrópicas e intravenosas.
“No sabemos cuántos son con exactitud -dijo a Efe la fuente religiosa-, aunque los causantes de estos actos no son ni mucho menos mayoritarios”.
El nuevo brote de satanismo demuestra sin embargo que en Mizoram, un pequeño estado indio donde los cristianos suponen un 90 por ciento de la población, el culto a Lucifer es algo más que un accidente, tras los primeros indicios registrados en el año 2000.
En ese año, otro informe desveló, entre otras cosas, la experiencia de un viejo párroco que descubrió, dentro de un cementerio, a un grupo de bachilleres que invocaban al demonio en torno a la calavera de un mono con la inscripción “Natas si Dog” (“Dios es Satán”, leído al revés en inglés).
El informe de 2000 motivó un aumento de la vigilancia policial, pero la iglesia presbiteriana se apresta ahora a tomar sus propias medidas, para, según la fuente consultada por Efe, “evitar que vuelvan a ocurrir estos hechos tan infortunados” entre los jóvenes.
“De las semillas podridas que plantamos no nacen plantas. Estos tiempos requieren que practiquemos los valores de la familia y dediquemos nuestros esfuerzos al cuidado de los hijos”, dijo el vicepresidente de la universidad ATC, el reverendo Vanlalchhuanawma, citado por la agencia india IANS.
Aunque en Mizoram, el estado indio con más fumadores, el quid de la cuestión reside quizá en las declaraciones de Muana, un ex miembro de la secta: “Los miembros de nuestro grupo usaban drogas intravenosas. Queríamos rebelarnos contra la sociedad y por eso atacamos la iglesia”.

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