Grupos hindúes en contra de una estatua del “cristiano” Charlie Chaplin

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Nueva Delhi, 18 mar 2009.- Tras décadas moviendo a la risa, la figura de Charlie Chaplin es la sorprendente protagonista de una fuerte polémica en el suroeste de la India, donde grupos hindúes han boicoteado la colocación de una estatua en su honor por ser “cristiano”.
La estatua, de unos 20 metros, iba a ser construida como parte del rodaje de una película en la playa de Maravanthe, situada en el estado indio de Karnataka, pero los lugareños se opusieron alegando que el “cristiano” Chaplin quitaría importancia a un templo hindú cercano.
“Fue una sorpresa para mí, porque había obtenido los permisos para edificar la estatua en la playa”, declaró a la agencia IANS el director de la película, Hemanth Hegde.
Varios intelectuales de la región han reaccionado ya al boicot contra Chaplin y se manifestaron esta semana en defensa del proyecto de estatua dedicada al comediante.
Muchas personalidades “quieren mostrar su protesta contra estas crecientes muestras de intolerancia de algunos grupos que están dando mal nombre a la región. Sus acciones restringen la libertad creadora de los directores de cine y teatro”, declaró un colaborador del director.
Hedge y otras figuras artísticas de Karnataka planean llevar a cabo una sentada, pero el director ha solicitado ya permiso para instalar la estatua en alguna otra playa de la región para que el rodaje de su película, “House Full”, pueda continuar.
Mientras, un centenar de personas dieron su apoyo en Internet a una iniciativa para pedir al Gobierno regional -en manos de los conservadores hindúes del BJP- que se imponga sobre los “grandes dictadores” contrarios a la estatua, en alusión al título de una de las películas más conocidas de Chaplin, “El gran dictador”.
La idea de Hedge era, con vistas al turismo, dejar la estatua en la playa tras el rodaje de su película, que versa sobre las tribulaciones de dos jóvenes empeñados en agradar a sus novias.
Los lugareños “están contra el proyecto de Chaplin y no quieren una estatua permanente, aunque aceptarían que fuera temporal para el rodaje. Y yo estoy con ellos”, dijo a Efe por teléfono un diputado regional del distrito, K. Laxminarayana, del BJP.
El asunto Chaplin es una muesca más de la batalla que libran en Karnataka los sectores hindúes más conservadores frente a los partidarios de la liberalización de la sociedad india.
El pasado mes de enero, un grupo de activistas de la organización radical Sri Ram Sena atacaron a puñetazos a varias chicas que se encontraban en un bar de la ciudad porteña de Mangalore, acusándolas de comportamiento impúdico.
Ese ataque sexista levantó una gran polvareda en la India, hasta el punto de que una ministra del Gobierno central alertó sobre la “talibanización” de los hindúes radicales, que llegaron a manifestarse en las calles de esa ciudad.
Y días más tarde, liberales y radicales mantuvieron otro publicitado pulso a cuento de San Valentín, que los integristas condenan porque lo consideran un invento occidental ajeno a la cultura y las tradiciones indias.
Los radicales aseguraron que obligarían a casarse a las parejas de novios que celebraran la fecha de forma efusiva, mientras que grupos liberales organizaron desde la red un curioso envío masivo de bragas rosas a la sede del Sri Ram Sena como “regalo” de San Valentín.
A estos episodios de tensión no es ajena la llegada al poder en la región del partido BJP, la cara política de un tupido tejido de organizaciones hinduistas que se han extendido por la India en las últimas décadas.
Pero según los expertos, la polémica es paradójica: los hindúes que protestaron no quieren al actor junto al templo porque era “cristiano”, pero durante su vida Chaplin siempre se mostró escéptico ante todas las religiones.

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