Guerrilla maoísta asesina a 49 agentes policiales en el mayor ataque del año

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Nueva Delhi, 15 mar 2007.- La guerrilla maoísta de la India acabó hoy con la vida de 49 efectivos policiales en un violento asalto contra un destacamento en la región central de Chatisgarh, en el que supone el mayor ataque de los rebeldes en lo que va de año.
El ataque tuvo lugar a las 02.15 de la madrugada hora local (20.45 GMT del miércoles) a unos 525 kilómetros de la capital de la región, Raipur, en el puesto de Rani Bodli, donde había 24 efectivos del Cuerpo Armado de la región y otros 55 miembros de la Policía Especial, que son en realidad aldeanos en tareas de apoyo.
Un total de 15 miembros del Cuerpo Armado y 34 oficiales de la Policía Especial murieron y otros 12 efectivos de las fuerzas de seguridad resultaron heridos, según informó en el Parlamento regional el gobernador de Chatisgarh, Ram Vichar.
El puesto de las fuerzas de seguridad se encontraba en una zona selvática de difícil acceso dentro de un distrito, Dantewada, muy golpeado por los maoístas, conocidos en la India como “naxalitas” porque se inspiran en el movimiento estudiantil “Naxalbari”, de los años 70.
“Unos 500 naxalitas armados atacaron el puesto policial con granadas y cócteles molotov, y abrieron fuego indiscriminadamente”, informó a Efe por teléfono el inspector general de Policía del área de Bastar, R.K. Vij.
Tras rodear el puesto y matar a sus defensores aprovechando que la mayoría de ellos dormía, los guerrilleros se apoderaron de sus armas y minaron el área circundante, lo cual ha dificultado las tareas de rescate de los cuerpos.
“Había unos 80 policías en el puesto, y 13 de ellos han sido trasladados al hospital”, dijo Vij.
Dantewada, en el sur del distrito, se ha convertido en el epicentro de la violencia de la guerrilla desde que el Gobierno regional contribuyó al establecimiento de un movimiento antimaoísta llamado “Campaña por la Paz” (Salwa Judum), en el que se enrolaron unos 50.000 aldeanos.
De hecho, al hablar de los “oficiales de la Policía Especial”, en realidad las autoridades hacen referencia a los jóvenes de las tribus locales, incluidas muchachas, que reciben un salario mensual de 1.500 rupias (unos 25 euros) como pago por ayudar a las fuerzas de seguridad en las operaciones contra los rebeldes.
Aunque la guerrilla maoísta opera con frecuencia en doce regiones indias, sus ataques suelen tener lugar a pequeña escala, como lo demuestra el asesinato el pasado 5 de marzo del diputado nacional Sunil Mahato junto a dos de sus guardaespaldas en la vecina región de Jharkhand.
En Chatisgarh, los naxalitas han cometido en los dos últimos años 1.187 actos de violencia, pero sólo el ataque cometido el 17 de julio de 2006 contra el campo de refugiados de Errabore, en el que murieron 60 personas, había tenido la entidad del ataque de hoy, informó la agencia india PTI.
La región de Chatisgarh, poco desarrollada, tiene en la pobreza una de las razones por las que muchos jóvenes de las áreas rurales abrazan la actividad guerrillera, cuyos orígenes están ligados sin embargo al movimiento universitario.
Al inicio, el movimiento guerrillero maoísta tuvo un amplio predicamento entre los estudiantes del estado indio de Bengala, y sólo posteriormente se desarrolló en las áreas rurales y empobrecidas de los estados del centro y este de la India, donde unas 6.000 personas han muerto debido a la violencia.
La guerrilla, agrupada en el Partido Comunista de la India (Maoísta), tomó su nombre de la aldea bengalí de “Naxalbari”, donde en 1967 tuvo lugar una violenta rebelión basada en el ideario de Mao.
Considerados por el Estado indio como “terroristas”, los guerrilleros naxalitas mantienen un ideario que va desde la lucha por establecer un estado maoísta independiente en el este y centro del país, hasta una presunta colaboración con movimientos armados internacionales y los servicios secretos de Pakistán.
“La noción de que un naxalita odia su país es idiota. Él es alguien que ama su país más que el resto de nosotros, y por eso se siente más molesto que los demás cuando lo ve corrompido. No es un mal ciudadano que comete crímenes. Es un buen ciudadano conducido a la desesperación”, dice el naxalita Abhay en su bitácora.

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