Hitler, Roosevelt y Stalin, candidatos al mismo parlamento

Estándar

Nueva Delhi, 13 oct 2006.- Adolf Lu Hitler no ha muerto, sino que ha desarrollado su carrera política en Meghalaya, en el este de India, junto a políticos como Frankenstein o Tony Curtis, herederos de una larga tradición tribal de dar a los bebés nombres raros.
Meghalaya acoge así, al menos en el plano nominal, un curioso experimento donde un tal John Fitzgerald Kennedy puede tomar el té a la sombra de un árbol junto a Billy el Niño sin salir corriendo.
Las últimas elecciones de ese estado auparon a la Cámara al citado Billy el Niño (“BillyKid”), Tony Curtis y a un émulo del criado de Robinson Crusoe, Viernes, pero dejaron en la cuneta a otros muchos políticos de curioso nombre, como el propio Frankenstein y el trío formado por Stalin, Roosevelt y Hitler.
“No sabemos cuál es el origen de la costumbre. La gente aquí es algo iletrada y escoge nombres que les parecen atractivos o que tienen un sonido divertido, como por ejemplo JFK o Adolf Hitler, que siguen vivos por aquí”, afirmó a Efe A.K. Baruah, profesor de ciencia política en la universidad local.
Adolf L. Hitler Marak llegó a ser ministro de Medio Ambiente en la región, si bien luego fue arrestado por mantener contactos con una organización ilegal, la ANVC, uno de los muchos grupúsculos terroristas del noroeste indio.
“Tal vez el nombre les gustó a mis padres, y por eso me llamaron Hitler. Estoy contento con mi nombre, aunque no tengo ninguna tendencia dictatorial”, declaró el político al periódico local “Hindustan Times“.
La mayoría de los modelos en los que se miran los habitantes de Meghalaya son anglosajones, de ahí que Roosevelt, Chamberlain o Churchill sean, además de personajes históricos, nombres de pila, aunque no faltan los meghalayos de adscripción comunista que dieron a sus bebés los nombres de Lenin o Stalin.
Los independientes pueden acogerse a la tradición histórica o clásica, como hicieron los papás de Ulises, político en odisea con cuatro hermanas llamadas Inglaterra, Finlandia, Suiza y Nueva Zelanda, o como los progenitores de Guerra Británica (“British War”).
Y, además, hay hasta un apartado de cargos y virtudes, que recogen otro buen número de parlamentarios con nombres curiosos, como los traducidos del inglés “Osadía Nongum”, “Piedra de Esperanza Lyngdoh”, “John Modales Marak” o “Almirante Sangma”.
Meghalaya es un pequeño estado de mayoría cristiana en el nordeste indio donde hay apenas dos millones de habitantes y que se vanagloria de contar en su territorio con Cherrapunjee, la ciudad que tiene el récord mundial de lluvias anuales, entre otros hitos.
Las próximas elecciones tendrán lugar en la región el próximo año y a ellas concurrirán a buen seguro tocayos de las grandes estrellas de la política en los años 80, que sirvieron de inspiración a muchas mamás meghalayas para poner nombre a sus retoños.
Quizá la causa de todo resida en que, como afirma el señor Gupta, director de la Casa de Meghalaya en Nueva Delhi, en su región “la gente es amable y es feliz”.

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *