Hyderabad, en calma tensa tras atentado en mezquita y brutalidad policial

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Nueva Delhi, 19 may 2007.- La ciudad sureña india de Hyderabad amaneció hoy con un clima de tensa calma tras el atentado registrado este viernes en una mezquita y después de saber que algunos de los 16 muertos fallecieron por disparos de la Policía.
“Once personas murieron en la explosión dentro de la mezquita durante las oraciones, y cinco fallecieron bajo fuego policial en la ciudad vieja tras el atentado”, dijo hoy el gobernador de la región de Andhra Pradesh, Y.S. Reddy, en declaraciones citadas por la agencia india PTI.
En Hyderabad, las tiendas permanecieron cerradas y los exámenes públicos fueron pospuestos, tras una huelga convocada en protesta no por la explosión de la bomba, sino por la brutalidad policial.
El atentado se produjo en el interior de la Mezquita Macca, una de las más grandes y antiguas de la India, cuando miles de devotos se disponían a efectuar las preceptivas oraciones del viernes, en torno a la una y media de la tarde.
En la mezquita había cuatro bombas ocultas en fiambreras, aunque finalmente sólo una de ellas estalló, mientras que las otras fueron desactivadas posteriormente por la Policía.
La explosión desató el pánico entre los devotos, quienes huyeron en estampida y, ya fuera del centro religioso, se manifestaron violentamente en la ciudad vieja contra las fuerzas de seguridad, que reprimieron a tiros y con material antidisturbios las protestas.
Mientras esto sucedía, los muertos y heridos -estos últimos 61 en total- fueron trasladados a un hospital cercano, en el que un examen posterior reveló que algunos de ellos presentaban heridas de bala, informó el canal de televisión NDTV.
El gobernador regional, que había reconocido en un comunicado previo la muerte de “dos o tres personas” debido a la actuación policial, se disculpó más tarde por la acción de la Policía, asegurando que pedirá una investigación “si los hechos lo requieren”.
Reddy, que se hallaba en Nueva Delhi cuando ocurrió el atentado, adelantó su regreso a Hyderabad tras tener noticia de lo sucedido y hoy visitó el lugar del atentado, donde aprovechó para anunciar compensaciones para las familias de las víctimas y pedir calma.
El anuncio de Reddy se produce tras las primeras averiguaciones de la Policía, que anunció hoy el hallazgo de la tarjeta de un teléfono móvil junto a uno de los artefactos sin estallar.
Con esa tarjeta, que pertenece supuestamente a un miembro del grupo terrorista islámico “Harkat-ul-Jihad” (HUJI), los investigadores aseguran ahora que existe una conexión directa entre el atentado de este viernes y las explosiones que tuvieron lugar en la ciudad de Malegaon (oeste) el 8 de septiembre de 2006.
En esa ocasión, dos bombas colocadas cerca de una mezquita, también en día de oración, causaron la muerte de 31 personas en una localidad que ya había sufrido graves conflictos religiosos en el pasado.
“Es un atentado terrorista que busca provocar enfrentamientos entre las distintas comunidades religiosas de la India”, afirmó hoy en Hyderabad el ministro de Interior, Shivraj Patil, quien visitó hoy junto a Reddy la mezquita.
La Mezquita Mecca, aparte de uno de los centros islámicos más grandes y antiguos de toda la India, es considerada sagrada por los devotos de esta religión en Hyderabad, capital de la región de Andhra Pradesh, donde los musulmanes suponen el 10 por ciento de la población.
Las autoridades han anunciado ya una ayuda de unos 9.000 euros, una casa y un trabajo gubernamental para cada una de las familias de los fallecidos, incluidas las de los muertos en los disparos de la Policía.
En Hyderabad, mientras, la búsqueda del pequeño de 10 años Salman, que desapareció tras la explosión en la mezquita, concluyó hoy con un final feliz tras un día de incertidumbre: el niño estaba solo -y herido leve- en otro hospital.

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