Kiran Bedi

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Popular en toda la India desde que hizo que la grúa retirara el auto de Indira Gandhi, la primera mujer policía india, Kiran Bedi, luchó durante 35 años por crear una cultura de honradez en un cuerpo tremendamente impopular y aún vela desde fuera por la diligencia policial. Bedi trabajaba en el departamento de Tráfico cuando, en 1982, la grúa se llevó el vehículo mal aparcado de la entonces primera ministra, una “osadía” que le granjeó la enemistad de gente poderosa y un mote que aún se recuerda en la India, “Grúas Bedi“. Aunque ya conocía la fama como tenista, aquel suceso y sus logros en distintos destinos le dieron el cariño de los ciudadanos, que la citaron como la “mujer más admirada” en una encuesta de 2002, algo que ella asocia con su “honradez”, “justicia” y “juego limpio”. Paradójicamente, con sus propuestas de reforma y su fama de rectitud, Bedi (1949) ha alcanzado la popularidad en una de las instituciones más impopulares de la India, salpicada por acusaciones de corrupción, ineficacia y desatención hacia los más pobres. Bedi dirige desde el año 2007 la Fundación Visión India (IVF, según sus siglas en inglés), que tiene su sede en Nueva Delhi.

–  Se han hecho encuestas y los indios han dicho que usted es la mujer más admirada de la India. ¿A qué atribuye usted este hecho?

No puedo responder por la gente, puedo responder por mí misma. Si me gusta alguien, y confío en él, tengo mis razones. Que esa persona sea digna de confianza, que no solo mire por sí misma sino haciendo mucho por los otros, siempre pensando en el bien, haciendo casar el mundo con la ley. ¿Qué encuentran en mí? Ellos lo saben, yo no. El asunto es que si lo hacen tienen sus razones. Si yo admiro a alguien lo hago por el quiénes son, cuáles son sus principios, qué hacen por la sociedad, qué tipo de estilo de vida viven., y hasta qué punto son dignos de confianza.

– Saber esto es una especie de paradoja. Porque usted es muy popular y admirada, pero al mismo tiempo lo ha hecho sirviendo en un cuerpo que sigue siendo muy impopular y criticado en la India, la Policía. ¿Cómo lo explicaría?

Porque para mí, la Policía es la parte más importante de una sociedad. Sea lo que sea lo que he conseguido, lo he conseguido siendo una buena policía. Esto básicamente significa que incluso si la gente no confía en el departamento de Policía, si confían en mí, confían en mi forma de ejercer la Policía. Y esto significa que la Policía puede ser también la profesión más admirada. Es la forma de hacerlo. Como el profesor. Profesores, policías, gobernantes… Es como el médico, que no solo se receta medicinas a sí mismo, sino que sirve a otros. En el momento en que empiezas este sentido generoso, este sentido de amor, respeto, compasión, profesionalismo, la cosa comienza a ser la más admirada y respetada. La Policía puede ser la profesión más respetada del país, con la condición de que sea realizada con integridad, honradez, sinceridad, y cuidado.

–  ¿Cómo pondría usted esto que dice en práctica para la Policía india? ¿Qué reformas necesita el cuerpo para ser confiable?

Debe rendir con justicia, de forma honesta y transparente. Si ese es el parámetro, debe ser honrada, justa, y sin temor. La gente amaría esto. Ser justos con todos, honrados con todos…

–  Pero esto no está sucediendo…

Es una cuestión de gente. La gente tiene que ser justa y honrada para darte justicia y honradez. No puedo no ser honrada si quiero darte honradez. Los policías, hombres y mujeres, y la jefatura, deben creer en la justicia no sólo para sí mismos, sino para otros. Se necesita la gente correcta.

Entonces, ¿cómo pondría usted esto en práctica? Es difícil cambiar a la gente.

Yo debo creer en la honradez. Tengo que creer en la justicia y en el juego limpio, y tengo que creer en brindar un servicio rápido. Debo ser sensible. Esto quiere decir que cuanto más justa, sensible y honrada sea la gente que ostenta el liderazgo, mejores serán sus departamentos. Tú darás lo que eres. No puedes dar lo que no eres. Es una cuestión de selección, el país debe seleccionar a los mejores.

Así que este es el cambio…

Esto debe ser inculcado. Aplicado. Medido. ¿Cómo lo mides? Con la perspectiva de la gente. Si el Gobierno de la India de verdad quiere una buena Policía, no te va a medir por el número de arrestos que has hecho, sino por lo que la gente piensa de ti. Hay que basarse en la perspectiva del pueblo para poder juzgar la labor policial.

– ¿Diría usted que esta obsesión por lo cuantitativo es una de las razones por las que se producen los “asesinatos extrajudiciales”?

Sí. Es la forma en la que la gente te percibe. En mi país, no hay investigaciones sociológicas sobre las perspectivas del pueblo. La gente se queja continuamente de la Policía en los medios. Pero eso no tiene ninguna consecuencia seria. La admiración por un oficial de Policía no tiene consecuencias, y de modo similar, el disgusto contra un oficial en los medios o la percepción de la gente no tiene consecuencias serias. Debemos respetar ambos casos. Pero el pueblo como totalidad, no votando, sino sus perspectivas. Quieres vender un producto y construir confianza, pues obtén la opinión de la gente. Así es como se vota. ¿Por qué se me votó como la mujer más admirada? He sido votada como la mujer más digna de confianza de la India en el Readers Diggest. ¿Por qué? Pues simplemente sirviendo. Cuando quieres algo así, realiza un sondeo, y si no lo quieres, no lo haces. Hagamos análisis regulares y anuales, y sabrás quién está haciendo qué. En ese mismo sondeo del Readers Diggest, las profesiones de profesor y enfermera fueron votadas como las más dignas de confianza. La Policía, el Gobierno, y los políticos están al fondo. Es la percepción de la gente, y esto debería preocuparnos, porque si no hay confianza en la Policía, el Gobierno y los políticos, ¿en qué vamos a confiar?

– Si usted estuviera ahora dentro de la Policía, ¿cómo pondría fin a este asunto de los asesinatos extrajudiciales?

¿Has leído mi libro? (No.) Hay un capítulo en el que he desarrollado un modelo gandhiano de Policía. Esa es mi respuesta para la Policía (muestra dos modelos en su libro: un gráfico con la organización jerárquica, actual, y otro con su propuesta, centrada en un mando fuerte en torno al que giran los demás puestos). Si yo fuera comisaria de Policía, este (el segundo) sería el modelo. El líder estaría en el centro, y se trabajaría como un equipo magnífico. Un modelo es jerárquico, el otro es transformador. Lo llamo, el “Modo transformador de Policía”, donde sólo la verdad prevalece.

¿Cómo lo implementaría? Imagino que si el líder es malo…

Entonces no hay policía gandhiana, sino el primer modelo. Es un modo de hacer policía pacífico y digno de confianza. Y no habrá asesinatos extrajudiciales ni escapará el crimen. No habrá arrestos falsos, pero tampoco escapará nadie criminal o deshonesto. Haría falta reclutar a buenos policías. Quienes entren siendo buenos, seguirán siéndolo. Recluta a los mejores en el país, no a los deshonestos. Lo único que hay que hacer es analizar su labor por entero, no por el número de arrestos que realizan, y por cuánta gente confía en ellos.

Está muy extendida la creencia de que la Policía actúa con más dureza contra los pobres, ¿es cierto?

Sí, lo es. En cualquier sitio, no hay siempre un oficial justo. Y cuando alguien es injusto, se comportará de modo más injusto con los pobres y se alineará con los fuertes y no siendo neutral. Pero sólo mostrando que eres igual para todos, la gente confiará en ti. Ahora, si lo que dices es que quieres tener más amigos entre los ricos y los fuertes, los pobres no confiarán en ti. Los pobres confiaban en mí, porque yo trabajaba para todos, también para ellos. Incluso ahora, toda mi actividad de ONG es para los pobres. Era sensible a sus demandas, y sentía que los pobres te necesitan más que los ricos y poderosos.

Buen ejemplo el suyo con la multa al coche de Indira Gandhi.

Sí. No tenía miedo de los ricos y los poderosos.

¿Cree que el país aprendió algo de aquella anécdota?

Volvería a hacerlo si estuviera allí. Como te he dicho, mi pilar es la justicia, así que no hago diferencias entre los ricos y los pobres, entre quienes tienen poder y quienes no lo tienen.

Imagino que sufrió alguna represalia por ello.

Bien… perdí amigos, entre el sector de los poderosos, pero hice muchos otros amigos entre la gente. La gente confió más en mí, pero a los poderosos no les gustó mucho, porque aquello significaba una amenaza para ellos, de que no disfrutarían los favores. Indira Gandhi no interfirió, pero sus secretarios y su personal se sintieron tan ofendidos que se aseguraron de sacarme de la policía de tráfico tan pronto como se acabaron los Juegos de Asia, cuando en realidad debería haber continuado para alcanzar algunos procedimientos e innovaciones. Pero eso no les importó. Me echaron cuando la Policía de Delhi estaba en su segundo año, fase de consolidación, con las medidas adecuadas que había introducido. ¿A quién le importaba el futuro? Sencillamente, me echaron.

–  ¿En qué ve ud. que los pobres sufren más los efectos de la mala Policía? ¿Qué ocurre en las zonas rurales?

La Policía rural es muy inadecuada. El estado de la Policía es muy débil. Cuando necesitas un número determinado de agentes, no hay suficientes. La movilidad, la conectividad, la infraestructura de la Policía india rural es débil, muy débil. Por eso hay mucho más desorden y caos. El ratio de policía rural comparado con la urbana es muy bajo. Está muy por debajo de los estándares internacionales. Porque… esa es la policía del hombre pobre. Y creen que es normal. La Policía rural está muy desatendida. India debería pedir más. Ahí es donde hay que prestar más atención, y donde la pelota está en el tejado de los Gobiernos regionales. En las regiones, mejoraría la Policía si cambiara la forma de medir el rendimiento general. Pero ese rendimiento general está ligado al nivel de integridad.

¿Fue su forma de pensar la que finalmente le impulsó a abandonar el cuerpo?

Eso no importa. El sistema tiene que valorar los valores, y no las estadísticas, o la casta y el credo, las relaciones… Tiene que valorar un rendimiento basado en valores. No arrestes a nadie, e impide más el crimen. En mis cargos anteriores eso es lo que hice yo. Cuando paré la venta de alcohol ilegal, por ejemplo. Otros tenían muchos más arrestos, pero seguían con ese problema. Arrestas a cien, pero hay cien más que siguen vendiendo. Yo no arresté a nadie, porque ya no hacía falta: nadie vendía alcohol ilegal. Claro, se premiaba a quienes arrestaban a más gente. Mi jefe terminó por reconocer que no había arrestos porque estábamos logrando prevenir el crimen. ¿Qué es mejor?

Supongo que los “malos” siguen prevaleciendo.

Hay ambos tipos de gente en el cuerpo. Debemos cambiar la línea organizativa, y valorar cosas diferentes. No habría que valorar el número de arrestos, sino la prevención, más que solo la detección. Esta no es la política que se sigue en la India, o mejor dicho, es una política que siguen algunos individuos, pero no una política seguida a nivel nacional.

¿Y cree usted que se están poniendo las bases para que ese cambio pudiera suceder? ¿Hay deseo político?

Bueno, esto es parte del entrenamiento teórico de la Academia Nacional de Policía. Pero como dije, tú puedes leer o aprender, pero además hay que implementar. Debes ser evaluado por los líderes de tu región. Cada región tiene sus propios líderes. El señor (Palaniappan) Chidambaram es sólo un ministro de Interior, pero también hay treinta ministros regionales de Interior, y debemos valorar esto.

Ud. Cree que Mr. Chidambaram lo está haciendo bien.

Mr. Chidambaram está modernizando la fuerza de Policía. Está proporcionando sistemas a la fuerza de Policía, pero lo hace desde arriba. Yo estoy hablando de una reforma del sistema desde abajo. Y para eso se necesita (la acción de) los Gobiernos regionales y los jefes de Policía a niveles regionales, los ministros de Interior a niveles regionales.

–  ¿Con la situación actual, cuánto tiempo cree ud. que necesita la policía india para estar en una situación aceptable?

Mucho tiempo. Las regiones están en niveles distintos. Algunos están mejor, otros peor.

Esto viene a demostrar que hay cosas que no funcionan…

Por supuesto. Hay gente luchando por ello, y quizá por ello el primer ministro está siempre hablando de gobernanza. Nuestro primer ministro es conocido por su integridad y la gente confía en él. Es el noveno indio en quien la gente más confía, según el Readers Diggest.

Detecto que también le gusta (el primer ministro) Mr. Manmohan Singh… ¿Lo conoce personalmente?

Sí, me he reunido con él. Me conoce, lo conozco. Él proviene de la misma ciudad donde yo nací, Amritsar. Bien, tengo un gran respeto por su integridad. Y por eso mismo es el más votado y la gente confía en él. El asunto es que debería haber mucha más gente como él.

¿Cómo funciona su sistema Safer India (“India más segura”)?

Créame, la India lo necesita. Es un modelo para la India, para cada Policía regional. Hay una página web… Si la denuncia no recibe la atención debida por parte de la Policía, deja que llegue a nuestro centro, y deja que nosotros lo difundamos a nuestra asociación regional.

¿Y entonces, lo dan a conocer?

No, lo ponemos en conocimiento de la Policía local. Tenemos voluntarios en los diferentes estados. Les conectamos con la Policía. Telefoneamos al voluntario y le decimos que una persona necesita ayuda. Así que o le ponemos en contacto con la Policía, y hablamos con el oficial al mando, o le ponemos en contacto con el voluntario o con la comisión regional de agravios o las comisiones de derechos humanos regionales, o con el gobierno regional. Hacemos mucho ruido.

¿Y la Policía actúa?

Si no fuera así, no recibiríamos tanta atención. Recibimos veinte llamadas o correos diarios, al menos.

Supongo que su ímpetu es también el de una mayor transparencia… como el RTI (Ley de Derecho a la Información).

Sí. Y responsabilidad.

¿Puede el RTI aliviar el estatus de los más pobres? Es algo paralelo a su iniciativa del Safer India.

Antes no tenían nada, hoy tienen sólo el RTI. Pero es bueno. Si los pobres pueden usarlo adecuadamente, y se organizan para usarlo, puede actuar como un elemento de temor para las autoridades.

– Déjeme cambiar de tercio. Usted fue la primera mujer que entró en la Policía. ¿Encontró ud. resistencias en aquel tiempo?

No había nada adaptado para mí. Todo estaba pensado para los chicos, no había nada para una mujer: ni sitio para vivir, ni lugares de formación y entrenamiento, ni traje femenino, ni calendario adaptado para mujeres, no había nada llamado “mujer”. Así que cuando me incorporé, me preguntaron sobre el traje que llevaría, qué uniforme vestiría. Dónde viviría. Qué ejercicios haría y cuáles no… Y mi respuesta fue muy simple: puedo estar en cualquier lugar, y puedo compartir cualquier instalación. Entonces me dieron una habitación separada, pero dije que no tenía necesidades especiales. ¿Sobre el uniforme? Puedo vestir la misma camisa y calzonas que los hombres. Ese uniforme sigue siendo el mismo hoy en día para hombres y mujeres. Hacía el mismo trabajo, los mismos ejercicios, el mismo entrenamiento. Superaba los desafíos de igual a igual. No tenía que rediseñar, simplemente me convertí en parte del grupo entero. Eso es.

¿Y no había discriminaciones, no ya legales, sino en el día a día?

No sufrí, porque era mejor que muchos de ellos. Esa es la razón. Si esto no hubiera sido así, entonces seguro que habría sufrido burlas, por qué has venido, no estás en forma, deberías hacer otra cosa. Entré en el servicio en 1972, julio. Yo era una tenista campeona de Asia. ¿Qué campeona de tenis elige entrar en la Policía? Y bueno, al ser campeona, eso significa que seguía entrenamientos diarios, carreras de cuatro o cinco kilómetros al día para estar en forma. Muchos chicos no hacían lo mismo. Así que yo era mejor que muchos, muchos colegas masculinos, bien es cierto que muchos otros eran muy buenos. Pero entonces no había muchos campeones… Realmente era respetada y mis colegas masculinos me tenían en alta estima.

¿Cuál sería su mejor momento durante sus 35 años de servicio, algún recuerdo especial?

Cada día. Cada día. No puedo tomar uno, porque cada vez que he tenido alguna tarea, he estado sirviendo a la gente, ya sea a cargo del tráfico, gestón de prisiones, formación de agentes, control de crimen. Mi día a día estaba lleno de logros… La mayoría de mis experiencias en prevención se convirtieron luego en parte de mis actividades en la ONG, que continúa muchos de estos programas. Mis reformas de prisiones se convirtieron en ley y reglas y módulos de formación. Mi refuerzo del tráfico se ha convertido en una práctica en toda la India. Las grúas vienen donde sea para retirar los coches mal aparcados. Unos 30 libros de entrenamiento policial son parte del plan de estudio. Y los programas de ordenador que introduje están ya para toda India. Cualquier práctica buena… Se trataba de crear capacidades: allí donde fui, intenté acrecentar las capacidades. Y cuando subes el nivel de las capacidades, estas permanecen luego para que otros construyan sobre ellas.

Pero por ejemplo, en prisiones, hay mucho que hacer…

Pero a la vez está mejor que antes… Se ha construido 50 veces lo que era antes. Si yo estaba en nivel 0 y lo dejo en nivel 3,  quien venga lo aumentará desde ese punto… Si la fundación es fuerte, podrán llegar muchos más niveles.

Y en el polo opuesto, ¿tiene ud. algún momento especialmente amargo?

Esa no es mi actitud. No miro las cosas así. Me centro en “qué hago con esto”. Mi energía no es la de “qué  mal que esto pasó”, sino la de “esto ha pasado, ¿cómo lo arreglo?”.

Pero ud. dejó la Policía. Supongo que de algún modo se desencantó.

Si no me hubiese ido, me habría desencantado. Pero seguí adelante, y comencé a hacer tantas otras cosas que me estaban esperando. Y lo amo, porque me hizo trabajar todavía más. Yo quiero estar en algún lugar donde haya una sensación de altos logros y cumplimientos de objetivos. Eso no hubiera sucedido si me hubiera quedado donde estaba. Pero al obtener esa libertad, había tantas cosas para empezar a trabajar… radio, televisión, ONG, generar recursos, viajar a otros sitios, hacer un documental (Yes, Madam sir). Tanto… En los últimos dos años he viajado por el mundo un montón de veces y llegando a millones en todo el mundo… Ha sido increíble. Si me hubiera quedado, me habría venido abajo. Al tomar la libertad, me di cuenta de que podía ser una ciudadana global.

Pero seamos claros… ¿no se sintió usted desplazada al no obtener la posición desde la que poder cambiar las cosas?

No era para cambiar las cosas, sino para hacer más. He hecho más en mi ONG, llegando a la gente, escribiendo. Escribí más, enseñé más, intervine más en televisión y radio… Estoy sintiéndome realizada en muchos campos. Literalmente, hoy trabajo 17 horas al día. Literalmente.

–  Y siendo ud. un ejemplo de realización femenina, ¿qué pasos cree que hay que dar para fortalecer a la mujer en este país?

Una educación de calidad. Una educación de calidad que les haga libres. Después de todo, yo soy producto de una educación que me fortaleció y me dio libertad. Tomar decisiones, adquirir conocimiento, habilidades. Si no tienes educación, es difícil que tengas esas capacidades. No hablo de alfabetismo, sino de educación con destrezas. Destrezas espirituales, físicas, coraje mental, toma de decisiones, conocimientos… Para poder crear cosas en mi cabeza con mis propias manos.

¿Cuánto tardarán las mujeres en llegar a un punto aceptable?

Dos décadas, unos veinte años. Las cosas serán diferentes. Estarán en primera línea.  Hoy la Policía no es muy sensible con asuntos como la violencia doméstica. En Safer India, son la mayoría de los casos. La violencia doméstica es grave. La ley es muy buena, pero la gente no la conoce muy bien, así que les damos asesoría.

Mujer y pobre, mala combinación…

Sí, la ignorancia y la pobreza van a menudo de la mano.

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Un comentario en “Kiran Bedi

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