La Conferencia Nacional se impone en los comicios de Cachemira

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Nueva Delhi, 28 dic (EFE).- La nacionalista Conferencia Nacional de Cachemira se ha hecho con la victoria en los comicios regionales, cuyos resultados fueron conocidos hoy, aunque se quedó lejos de la mayoría absoluta y necesitará el apoyo de otras fuerzas.
“No tenemos dudas de que seremos el mayor partido, pero tenemos que ver lo cerca que nos quedamos de la barrera mágica de la mayoría absoluta”, declaró esta semana en entrevista a Efe el candidato y presidente del partido, Omar Abdullah.
Abdullah acertó en su predicción: la Conferencia Nacional ha obtenido 28 escaños, seguido del nacionalista Partido Democrático Popular, con 21, el panindio Partido del Congreso (17) y los radicales hindúes del Bharatiya Janata Party, que dan un salto hasta los 11 escaños.
Con la mayoría absoluta situada en 45 escaños, la única posibilidad para el partido vencedor, que mantiene su resultado de 2002, es pactar con alguna de las otras fuerzas, entre las cuales el Partido del Congreso parece la mejor situada.
“Hablaremos formalmente con ellos mañana para formar una alianza y mañana llegaremos al poder en la región”, dijo ya hoy a la prensa Abdullah tras conocer los resultados.
La pasada legislatura, en manos de una alianza compuesta por el Congreso y el Partido Democrático Popular, terminó de forma turbulenta este verano por la crisis del templo de Amarnath, que desembocó en disturbios protagonizados por hindúes y musulmanes.
El Gobierno decidió conceder tierras a un organismo encargado de las peregrinaciones al templo hindú, lo que desató protestas entre los musulmanes, una posterior revocación de la decisión, y subsiguientes manifestaciones entre los hindúes de Jammu.
Esta polarización es la razón que los analistas citan para explicar el espectacular resultado alcanzado por los radicales hindúes del Bharatiya Janata Party, que pasan a tener 11 diputados, frente al único escaño ganado en el año 2002.
Su ascenso -exclusivamente en el área hindú- pone de manifiesto la existencia de un “voto comunal” (en función de la religión) y las diferencias que existen entre el valle de Cachemira, musulmán y bastión del independentismo, y las sureñas zonas hindúes, de Jammu.
“Tenemos razones para estar contentos con los resultados de Jammu y Cachemira. Lo hemos hecho muy bien en Jammu y hemos tenido nuestro mejor resultado. Desempeñaremos un rol de oposición nacional en la Asamblea”, dijo el dirigente Arun Jaitley a la agencia india PTI.
Los comicios de 2008 han sido los menos violentos de las últimas dos décadas en esta región del norte de la India cuya soberanía también reivindica Pakistán, y contaron además con una participación del 61,5 por ciento, casi 20 puntos más que en 2002.
Los separatistas de la Conferencia Hurriyat habían instado al boicot de las elecciones, pero el seguimiento de su llamada quedó limitado a la capital cachemir, Srinagar, donde sólo un 20 por ciento del electorado ejerció su voto.
Aunque Hurriyat ha reconocido que los resultados deben servir para reflexionar, sus líderes denunciaron al mismo tiempo irregularidades: casos, principalmente, de votantes falsos y de votos forzados por las fuerzas de seguridad en las áreas rurales.
La India estima en 800 los insurgentes que continúan activos en la región, escenario de varias guerras y objeto de disputa y reparto con Pakistán tras la independencia y partición del subcontinente, en el año 1947.
Sin embargo, en el territorio cachemir hay desplegados cientos de miles de soldados y las autoridades recurren con contundencia a frecuentes toques de queda para controlar las llamadas a la huelga y las protestas de los independentistas.
En una línea moderada, la Conferencia Nacional defiende una mayor autonomía para la región “en las dos partes de la frontera”.
“La India y Pakistán serían sólo responsables de tres o cuatro cosas: moneda, comunicaciones, defensa y relaciones exteriores. Se dice que las fronteras no pueden ser rediseñadas, pero al menos podemos convertirlas en irrelevantes”, dijo a Efe Abdullah.
Los propios partidos nacionalistas habían desligado los comicios de la lucha por la independencia, y se habían centrado en las propuestas de desarrollo -mejores carreteras, más escuelas- tras dos décadas de conflicto en esta región de diez millones de habitantes.

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