Los joyeros de Puna, en huelga contra el “burka” por temor a más robos

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Nueva Delhi, 29 dic 2006.- Miles de joyeros de la ciudad occidental india de Puna cerraron hoy sus tiendas para pedir protección policial ante una ola de robos que les llevó incluso a amenazar con prohibir el acceso a sus tiendas de mujeres vestidas con el “burka” musulmán.
El temor de los joyeros al “burka” no tiene base religiosa ni feminista, sino que radica en el hecho de que, en tres de los atracos más recientes, los ladrones entraron en los establecimientos enfundados en la prenda, que cubre cuerpo y rostro por entero y es, por lo tanto, muy útil para los delincuentes.
Cubriendo su identidad con los “burkas“, los ladrones se llevaron 17.000 euros de tres tiendas en el barrio de Raviwar Peth, que concentra las joyerías de Puna, en la región india de Maharashtra.
Sin embargo, la cantidad total robada es de casi dos millones de euros en los últimos seis meses en las joyerías del área de Puna, una ciudad de aproximadamente 4,5 millones de habitantes que ha registrado ocho robos, según fuentes del sector.
Los joyeros, cansados de la inseguridad, escribieron este miércoles una petición al consejero de Interior de la región, R.R. Patil, para que les permitiera poner una restricción a la entrada de mujeres con “burkas” en sus tiendas, y decidieron cerrar los establecimientos hoy como medida de presión.
Según afirmó a EFE el presidente de la Asociación de Joyeros de la región de Maharashtra, Fatechand Ranka, más de 5.000 comercios en un radio de 150 kilómetros echaron los candados, a la espera de que el Gobierno reaccione ante la cantidad robada.
“No hay problema en permitir el paso a una mujer con velo, pero uno no sabe si es una mujer o un hombre hasta que enseña la cara”, aseguró al periódico “Hindustan Times” el joyero Ravi Aganani.
Aunque el consejero de Interior negó ayer estar al tanto de la controversia, la iniciativa de prohibir los “burkas” atrajo las críticas de la Comisión de Minorías de la región, que la ha calificado como “peligrosa” pues “infringe los derechos de la mujer”.
“Una mujer tiene derecho a vestir lo que ella quiera; debería tener la opción de vestir un ‘burka‘ o unos vaqueros. Pedimos a todas las comunidades que condenen la decisión” de los joyeros, afirmó Nasim Siddiqui, consejero de la Comisión, citado por la agencia IANS.
Sin embargo, los joyeros lo ven de otra manera: “no tenemos ninguna prejuicio religioso -puntualizó Ranka-, pero no hay otra opción para salvaguardar nuestros intereses comerciales”.
Ante la polémica suscitada, los joyeros decidieron hoy retirar su demanda contra la prohibición de los “burkas“, aunque pidieron que, al menos, las mujeres se quiten el velo frente a las cámaras de seguridad de las joyerías, para grabar sus rostros antes de acceder al interior de los establecimientos y prevenir así los robos.
Después haber amenazado con poner en las puertas de las tiendas carteles con la leyenda “burkas no“, los joyeros están dispuestos a negociar para no “herir la sensibilidad de ninguna comunidad”, dijo Ranka, porque no actúan animados por “ningún sentimiento antimusulmán“.
“Sólo queremos proteger nuestra seguridad”, concluyó el joyero, a la salida de una reunión con las autoridades policiales que resultó “satisfactoria”.
Con 138 millones de practicantes, los musulmanes componen la principal minoría religiosa (13,4 por ciento de la población) en la India, un país mayoritariamente hindú.

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