Más de 2,5 millones de niñas indias desaparecen cada año

Estándar

Nueva Delhi, 18 dic 2006.- El feticidio y los asesinatos causan cada año la “desaparición”, denunciada por UNICEF, de 2,5 millones de niñas en la India, sobre todo en las zonas más desarrolladas y mejor educadas del país, según desveló un estudio de la Universidad sueca de Lund.
El acceso a la tecnología por parte de las clases alfabetizadas ha significado, de acuerdo con el estudio, que las familias puedan conocer con antelación el sexo del bebé.
Y, si es niña, muchos deciden acabar con el feto antes de que nazca.
Según declaró hoy a Efe la directora de la ONG “Centre for Social Research” (CSR), Ranjana Kumari, “la educación ha hecho poco por cambiar las mentalidades tradicionales”, para las que en muchos casos una niña, más que una alegría, es un problema.
El asesinato y el feticidio de niñas forman parte en la India de un drama silencioso pero escalofriante, cuya dimensión asciende, de acuerdo con datos de UNICEF, a 50 millones de desaparecidas durante el siglo pasado, “una estimación -dice Kumari- un poco conservadora”.
La propia ministra de la Mujer, Renuka Chowdhury, reconoció en un seminario la semana pasada la muerte de “diez millones de niñas en los últimos 20 años”, a manos de “sus padres”. “Estamos -añadió- ante una crisis nacional”.
Lejos de mejorar, el drama se ha agudizado, según desveló el diario “The Times of India“, hasta el punto de que en el 80 por ciento de los distritos del país se ha producido un declive de la población femenina con respecto a la masculina desde el año 1991.
El séptimo estudio oficial All India Education puso de manifiesto en 2002 cifras alarmantes: una de cada seis niñas indias no llega a celebrar su decimoquinto cumpleaños, y, de los 12 millones de niñas que nacen en el país al año, un millón muere antes de cumplir doce meses.
Los datos, recogidos por el diario “Hindustan Times” y recién publicados por el departamento de Economía Histórica de la Universidad de Lund tras una labor de cuatro años en cinco estados indios señalan un amplio abanico de factores para explicar el problema.
“Desde que las parejas apuestan por tener un solo hijo, predomina la preferencia por el varón. Los padres piensan que es más beneficioso invertir en la educación de un hijo, dado que, como marca la tradición, la niña se irá a vivir tras la boda con la familia de su marido”, declaró Mattias Larsen, promotor del estudio.
En la India, el hijo varón perpetúa el linaje, hereda la propiedad y tiene el deber de cuidar de sus padres cuando envejezcan, mientras la hija “significa” el pago, durante su matrimonio, de una dote tan costosa que muchas familias apenas sí pueden sufragarla.
Las niñas acceden con más dificultades a la educación, tienen menos posibilidades en el mercado laboral porque “de todos modos, cuando se casen, se irán”, y sufren durante la infancia un trato secundario con respecto al varón en el seno de la familia.
El estudio sueco señala el caso de dos pequeños pueblos del distrito de Uttara Kannada, en el estado meridional de Karnataka, donde ciertas familias de la aldea más rica y con más nivel educativo mataron a sangre fría a sus recién nacidas, mientras los “dalits” (intocables) del pueblo vecino tenían un mayor equilibrio entre los dos géneros.
El feticidio y, directamente, el asesinato, han hecho que en la India haya en estos momentos 927 mujeres por cada 1.000 hombres, un índice que en Punjab se despeña hasta un 728 por mil.
Fruto de la política “informativa” del Gobierno, en las calles de muchas ciudades hay gigantescos carteles que muestran dibujos con una niña eligiendo marido entre cuatro hombres, y un mensaje: “Si matáis niñas, no tendréis el amor de las mujeres”.
Sin embargo, eso no es suficiente para la directora del CSR, Kumari: “yo creo que habría que declarar el ‘Estado de Emergencia’ y mejorar la aplicación de las leyes: no puede ser que hasta ahora hayan sido castigados sólo dos doctores, cuando existen 7.000 feticidios al día” (2,5 millones al año).

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *