Más de 2.500 muertos por el ciclón “Sidr” mientras comienza a llegar la ayuda

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Nueva Delhi, 18 nov 2007.- Tres días después del terrible paso por Bangladesh del ciclón “Sidr”, los equipos de rescate continúan su búsqueda de supervivientes, mientras el recuento provisional de muertos asciende a 2.542 y, según la Cruz Roja, hay entre seis y siete millones de damnificados.
“De acuerdo con nuestras cuentas, hay 1.458 heridos y 1.066 desaparecidos. Está claro que necesitamos ayuda”, dijo a Efe un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres en la capital, Dhaka.
Según el funcionario, las autoridades del departamento mantuvieron además una reunión con “extranjeros” para organizar el sistema de ayuda y hacer llegar de forma eficaz los millones de dólares ya comprometidos por Naciones Unidas, la Unión Europea y países como Alemania o España, entre otros.
Calificado por los oficiales de Meteorología como el peor ciclón en décadas, el “Sidr” (“ojo” en bengalí) barrió la línea de costa de Bangladesh con vientos de hasta 233 kilómetros por hora y causó una crecida del mar de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el océano.
El Ministerio de Gestión de Desastres ha comenzado ya a publicar cálculos sobre los efectos del huracán que cifra en 2,7 millones de afectados, 242.000 animales muertos, 273.000 casas arrasadas y 7.340 hectáreas de cultivo completamente destruidas.
Aunque el recuento oficial de víctimas va más despacio que los cálculos de los daños materiales, desde en Dhaka, un portavoz de la Cruz Roja aseguró a Efe por teléfono que los muertos podrían ser más de 3.000, y que hay entre seis y siete millones de afectados.
Antes, el presidente de la organización en el país, Abdur Rob, había llegado incluso a asegurar que existía “una posibilidad”, de acuerdo con experiencias pasadas e informaciones, de que el cómputo final supere los 10.000 muertos.
Rob pidió una ayuda inicial de 400 millones de takas (5,87 millones de dólares).
Los efectos del ciclón quedaron aminorados porque tocó tierra durante la marea baja y por la puesta en marcha de un plan de evacuación que logró evacuar a tiempo de las zonas más expuestas a 3,2 millones de personas.
Pero no en todos los lugares los aldeanos escucharon a las autoridades y así en Barguna, uno de los distritos más afectados, muchos habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Aprendieron una lección equivocada y no escucharon el mensaje de las autoridades; quién sabe si lo habrán pagado”, aseguró al diario bengalí “The Daily Star” el alcalde de Barguna, Shah Jahan.
“Nunca había visto un nivel tan grande de devastación”, dijo el gobernador del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Desde este distrito, el más golpeado por el ciclón con 610 muertos hasta el momento, el delegado sobre el terreno de la Cruz Roja, M. Sakktar, contó a Efe que las ayudas ya han comenzado y que los ciudadanos necesitan ahora, antes que nada, agua potable.
“Estamos distribuyendo arroz, pero la gente necesita sobre todo agua potable, porque las canalizaciones no funcionan. La ciudad resistió parcialmente las inundaciones del ciclón, pero las áreas circundantes están completamente destruidas”, aseguró.
En los distritos costeros, decenas de miles de personas viven estos días a cielo abierto, sin acceso a alimentos, agua ni medicinas, y los supervivientes se esfuerzan todavía entre lágrimas por enterrar dignamente a sus seres queridos.
“Nuestros voluntarios están peinando todavía las zonas costeras a la búsqueda de supervivientes. Es difícil hacer llegar la ayuda a algunas áreas”, dijo Sakktar.
Entre las zonas más aisladas se cuentan las islas situadas frente a la costa, como Dublarchar.
Allí, el destino de muchos de sus habitantes continúa siendo desconocido: durante la temporada, los pescadores se reúnen por miles en la isla, donde establecen una base de operaciones a la que acuden a refugiarse cuando el clima se vuelve inclemente.
Uno de ellos, Wahed, encontró a su camarada Milon flotando inconsciente en el agua de un “khal” (canal) cerca de Dublarchar 32 horas después de la tormenta.
Ambos relataron a un periodista del diario “The Daily Star” que la isla acogía esta vez a unos 7.000 pescadores del delta del Ganges, quienes, según lo acostumbrado, se habían refugiado en los canales para protegerse temporalmente de la tormenta.
“Esta vez los pescadores también se refugiaron en los khals, pero nunca regresaron”, dijo un funcionario de Bagerhat.

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