Miedo al fraude en unas elecciones en las que priman las lealtades tribales

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Kabul, 13 sep- Unos 12,5 millones de afganos están llamados a las urnas en las elecciones parlamentarias afganas, un proceso marcado por el miedo al fraude, la dispersión del voto y la primacía de las lealtades tribales sobre los factores ideológicos.
El censo electoral de los comicios incorpora a poco más de 376.000 nuevos votantes, pero la cifra total está muy lejos de los 17 millones registrados para las presidenciales de 2009, salpicadas por un fraude de cientos de miles de votos.
“Hemos intentado evitar que los votantes se registren más de una vez, y hemos tenido en cuenta los datos de la misión de la ONU sobre refugiados y los movimientos internos de población”, explicó a Efe un portavoz de la Comisión Electoral afgana (IEC).
Según la lista definitiva de la IEC, 2.556 candidatos competirán por los 249 escaños en estas segundas elecciones a la Cámara Baja afgana, de los cuales 2.150 son hombres y 406, mujeres, quienes cuentan con un total de 68 asientos reservados.
Los escaños se reparten en 35 circunscripciones -34 provincias y un distrito general para los nómadas kuchíes- y son elegidos mediante un sistema de sufragio único, lo que en las elecciones parlamentarias de 2005 llevó a una elevada dispersión del voto.
“En Kabul hay más de 600 candidatos. Lo normal es que basten unos 3.000 votos para resultar elegido. Puedo lograrlo fácilmente, pero me preocupa el fraude”, explica uno de los candidatos capitalinos al centro de estudio Afghan Analyst Network (AAN).
Tras el fiasco de los comicios presidenciales de 2009, el presidente afgano, Hamid Karzai, destituyó al jefe de la Comisión Electoral, pero a la vez redujo los extranjeros presentes en la Comisión de Quejas, mucho más firme contra el fraude en esa cita.
La figura presidencial tiene primacía en el sistema afgano, pero las elecciones llegan marcadas por la creciente distancia entre el Parlamento saliente y Karzai, cuyo equipo se ha lanzado a la búsqueda de candidatos afines para lograr una Cámara más dócil.
La suya es una tarea flexible: los candidatos concurren como independientes y no bajo listas de partidos, por lo que las formaciones se limitan a brindar apoyo externo y los factores ideológicos quedan en un segundo plano.
También esta vez los analistas coinciden en pensar que el resultado electoral quedará marcado por los complejos tejidos locales y las lealtades familiares, tribales y étnicas, que suelen cristalizar en la existencia de “baronías” a pequeña escala.
“Las personas influyentes van a intentar inclinar el resultado a su favor, lo que incluye sobornos a los responsables electorales. El riesgo de fraude es muy alto”, dijo a Efe Ghulam Farooq, de la Asociación de Derechos Humanos de Afganistán (AHRO).
En el 2005, algunos de los antiguos “señores de la guerra” que de un modo u otro participaron en los conflictos armados sufridos por el país en las últimas décadas ya lograron resultar elegidos, gracias a sus tradicionales redes de poder, aún intactas.
Y para esta ocasión, varios han vuelto a entrar en liza, aunque la Comisión Electoral desechó las candidaturas de 36 aspirantes por “vínculos con grupos armados ilegales”, aparte de las anuladas por duplicidad, conflictos de intereses u otros motivos.
Compiten, por ejemplo, Mohammad Mohaqiq, Abdul Rasul Sayyaf y Sayed Hussain Anwari, junto a nombres de más fuste político, como el ex presidente Burhanudín Rabbani y los ex candidatos presidenciales Yunus Qanuni o Ramazán Bashardost.
“Si no hay fraude, los ‘señores de la guerra’ no tienen ninguna oportunidad. Si lo hay, estarán ahí de nuevo, intentando blindarse. Esperemos que la nueva generación de afganos apueste por la democracia”, dijo a Efe este último.
A diferencia del proceso en la capital, Kabul, centro de operaciones de muchos candidatos ante la falta de seguridad en el país, la autoridad electoral ha tenido dificultades para acceder a las zonas más remotas y al territorio controlado por los talibanes.
La IEC había establecido 6.835 colegios electorales, pero ya ha reconocido 938 de ellos no podrán abrir sus puertas por razones de seguridad y logística, y que el número de centros de voto abiertos “podría reducirse” aún más.
El mismo día 18 comenzará el recuento y la IEC irá anunciando datos preliminares, aunque los resultados parciales serán publicados el 9 de octubre y los definitivos, una vez conocidos los dictámenes de la Comisión de Quejas, llegarán el día 30 de ese mes.

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