Nueva generación de escritores indios apuesta por su crisol de lenguas

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Nueva Delhi, 23 nov 2006.- Siguiendo el ejemplo de Rabindranath Tagore, que logró un Nobel pese a escribir en bengalí, la Literatura india asiste al nacimiento de una nueva generación de escritores que apuesta por expresarse en su lengua vernácula.
La India ha sido una prolífica cantera de escritores que usaban el inglés como la lengua de alta cultura, como Kiran Desai, ganadora del premio “Booker” de este año por su obra “The inheritance of loss“.
Pero la generación que viene no sigue los patrones de lo mercantil y parece obsesionada por el retorno a las raíces de su vida común, narrada en sus lenguas vernáculas.
“Los poetas han empezado a fijarse en la vida de todos los días, y componen para que todos lo entiendan. Se trata de usar un lenguaje común para la gente común. Los nuevos poetas se han bajado del simbolismo y se fijan en lo que los rodea”, dice a EFE Gobind Prasad, profesor de Literatura en la Universidad Jawaharlal Nehru.
Esto ocurre, por ejemplo, con el poeta asamés Samir Tanti, conocido por la sentencia local “por mis venas no fluye sangre, sino té”.
Tanti reproduce en su poesía casi de modo obsesivo las vistas, los olores y sonidos de su jardín de té, la planta más común en Assam, desde donde se exporta la infusión a todo el subcontinente.
Parece que en la Literatura del país se consolida el respeto a las minorías y tribus, pero en realidad no hay límites a la hora de buscar temas, como bien lo demuestra la obra del ensayista tamil Raghavan, que retrata en “Sangre por toda la tierra” el drama palestino.
“Los escritores que vienen han entendido que la libertad les pertenece, rompen fronteras y se sienten libres para crear y pensar”, asegura Prasad.
En el sur, en Kerala, Anita Thampi es buen ejemplo de ello, con su confianza en los más débiles y su creencia en la creatividad de la naturaleza y el hombre, opina el consagrado autor local Satchidanandan, según el rotativo “The Times of India”.
En bengalí dominan los contadores de cuentos, como Ullash Mallick y Sukanto Gangopadhyay, siguiendo la larga tradición que comienza con Tagore y cuenta entre sus filas con el mítico director de cine indio Satyajit Ray.
Y en este panorama, la lengua nacional, el hindi, cuya poesía fue siempre muy bien considerada, parece abrirse a las posibilidades creativas de otros géneros, como los relatos de la escritora de 28 años Neelakshi Singh, preocupada por las relaciones humanas en el mundo hostil del mercado.
Junto a todos estos autores, sin embargo, hay que citar a aquellos que han hecho del inglés su vehículo de creación, y son por ello más conocidos en el mundo occidental.
Aparte de Kiran Desai, nombres como Vikram Seth, Amitav Gosh o la propia Arundhati Roy están ya consagrados entre el público occidental, tras la estela del Nobel V.S. Naipaul o el propio Salman Rushdie.
La mayoría de ellos son escritores nacidos en un ambiente occidental pero con origen indio, lo cual marca indefectiblemente su manera de escribir, hasta el punto de configurar una literatura ecléctica por los temas y única por su origen.
Aunque el inglés sigue siendo la lengua franca de la literatura en el país, sobre todo porque facilita el salto hacia el reconocimiento del público mundial, ahora hay otras lenguas que, tras sacudirse la herencia colonial, acuden con una mezcla de orgullo y coquetería a lo cotidiano.
“El inglés sigue predominando entre las clases educadas, y no genera rechazo. Lo que ocurre es que muchos autores sienten que no existe ninguna regla que les obligue a expresarse en inglés. Son, sencillamente, libres”, insiste Prasad.
Para los autores emergentes, la lengua determina su escritura, haciendo suya quizá aquella cita de Tagore que decía que “la patria no es la tierra, sino los hombres que la nutren”.
Y la nueva literatura india construye la patria, sobre todo, desde la diversidad.

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