Sri Lanka celebra 60 años de independencia con guerra abierta en el norte

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Nueva Delhi, 4 feb 2008.- Sri Lanka celebró hoy con desfiles, discursos y estrictas medidas de seguridad sus 60 años de independencia, marcados por las operaciones militares de las tropas gubernamentales en el norte del país contra la guerrilla tamil.
Ante la perspectiva de posibles atentados terroristas, las autoridades cortaron las principales arterias viarias de Colombo y las operadoras de móviles anunciaron la suspensión de los servicios de mensajería durante seis horas.
“Hemos incrementado las medidas de seguridad para beneficio de los ciudadanos de este país”, dijo a Efe una fuente del Ministerio ceilanés de Defensa.
El presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, acudió al paseo marítimo capitalino de Galle Face Green, donde asistió a un desfile militar y escuchó en pie las notas del himno nacional en un acto boicoteado por los principales partidos de la oposición.
“Hay ante nosotros dos desafíos principales -dijo el presidente en su mensaje a la nación-. Uno es el desafío de erradicar el terrorismo y el otro es el desafío de erradicar la pobreza. Respecto al primero, es un motivo de satisfacción que la Provincia del Este haya sido liberada”.
El Ejército terminó 2007 con la moral en alza tras una ofensiva exitosa que confinó a la guerrilla del LTTE (Tigres para la Liberación de la Patria Tamil) en sus bastiones del norte del país.
El LTTE tiene un dudoso historial en materia de derechos humanos y es considerado una organización terrorista por 32 países, pero a la vez gestiona un pequeño Estado de facto en su territorio, con un aparato judicial independiente, servicios sanitarios y de policía, y una autoridad aduanera.
La guerrilla lucha desde hace más de dos décadas por un Estado independiente en el este y norte del país, donde los tamiles son mayoría, y resiste por el momento a los ataques del Ejército en las líneas de búnkeres que conforman el frente de batalla.
Aunque ya sólo existía sobre el papel, el alto el fuego suscrito en el año 2002 por ambos bandos quedó anulado el 16 de enero por el Gobierno, con vistas a iniciar una nueva ofensiva en el norte con, según dijo hoy Rajapaksa, “buenas expectativas de éxito”.
Desde entonces, el Ejército informa diariamente de la muerte de decenas de combatientes rebeldes, aunque no existe una comprobación independiente porque los reporteros no tienen acceso al frente de batalla.
“Nuestro objetivo por el momento no es conquistar nuevos territorios, sino debilitar al enemigo lo máximo posible, destruyendo búnkers y matando rebeldes. Pero estaremos en el lugar oportuno en el momento oportuno”, dijo a Efe el portavoz del Ejército, Udaya Nanayakkara, contactado telefónicamente.
Pese a que las tropas anunciaron a comienzos de enero un avance en el distrito norteño de Mannar, Nanayakkara reconoció que todas las líneas del frente se mantienen estables, y no quiso hacer declaraciones respecto a una ofensiva inminente.
El LTTE ha respondido al recrudecimiento de los combates con un incremento de los ataques terroristas, como el que este domingo acabó con la vida de once civiles y causó heridas a 92, obra de una mujer suicida que hizo estallar la carga explosiva que portaba en una estación de trenes de Colombo.
Y hoy la ciudad sufrió la explosión de un otro artefacto junto a un transformador eléctrico, sin que se produjeran víctimas.
Con unos índices de educación y salud que son la envidia del subcontinente, la isla del Índico es sin embargo víctima de un conflicto que enfrenta desde hace décadas a tamiles y cingaleses y que ha dejado ya más de 65.000 muertos.
Hoy, el presidente Rajapaksa aseguró que esos problemas serán sólo “transitorios”, que las dificultades a corto plazo servirán para traer un futuro más brillante y que Sri Lanka tiene la confianza de la comunidad internacional.
Sin embargo, aunque el Gobierno recogió en un comunicado que había “celebraciones jubilosas a lo largo del país”, la situación en la capital de hecho de los rebeldes, Kilinochchi, puso bien de manifiesto la existencia de dos Sri Lankas.
“Aquí todo está hoy normal. La gente ha ido a trabajar como cualquier otro día. No hay ninguna celebración especial. Esto es tierra tamil”, dijo a Efe un responsable de una ONG local que pidió el anonimato.

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