Sri Lanka celebra 60 años de independencia con guerra abierta en el norte
February 3, 2009
Nueva Delhi, 4 feb 2008.- Sri Lanka celebró hoy con desfiles, discursos y estrictas medidas de seguridad sus 60 años de independencia, marcados por las operaciones militares de las tropas gubernamentales en el norte del país contra la guerrilla tamil.
Ante la perspectiva de posibles atentados terroristas, las autoridades cortaron las principales arterias viarias de Colombo y las operadoras de móviles anunciaron la suspensión de los servicios de mensajería durante seis horas.
“Hemos incrementado las medidas de seguridad para beneficio de los ciudadanos de este país”, dijo a Efe una fuente del Ministerio ceilanés de Defensa.
El presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, acudió al paseo marítimo capitalino de Galle Face Green, donde asistió a un desfile militar y escuchó en pie las notas del himno nacional en un acto boicoteado por los principales partidos de la oposición.
“Hay ante nosotros dos desafíos principales -dijo el presidente en su mensaje a la nación-. Uno es el desafío de erradicar el terrorismo y el otro es el desafío de erradicar la pobreza. Respecto al primero, es un motivo de satisfacción que la Provincia del Este haya sido liberada”.
El Ejército terminó 2007 con la moral en alza tras una ofensiva exitosa que confinó a la guerrilla del LTTE (Tigres para la Liberación de la Patria Tamil) en sus bastiones del norte del país.
El LTTE tiene un dudoso historial en materia de derechos humanos y es considerado una organización terrorista por 32 países, pero a la vez gestiona un pequeño Estado de facto en su territorio, con un aparato judicial independiente, servicios sanitarios y de policía, y una autoridad aduanera.
La guerrilla lucha desde hace más de dos décadas por un Estado independiente en el este y norte del país, donde los tamiles son mayoría, y resiste por el momento a los ataques del Ejército en las líneas de búnkeres que conforman el frente de batalla.
Aunque ya sólo existía sobre el papel, el alto el fuego suscrito en el año 2002 por ambos bandos quedó anulado el 16 de enero por el Gobierno, con vistas a iniciar una nueva ofensiva en el norte con, según dijo hoy Rajapaksa, “buenas expectativas de éxito”.
Desde entonces, el Ejército informa diariamente de la muerte de decenas de combatientes rebeldes, aunque no existe una comprobación independiente porque los reporteros no tienen acceso al frente de batalla.
“Nuestro objetivo por el momento no es conquistar nuevos territorios, sino debilitar al enemigo lo máximo posible, destruyendo búnkers y matando rebeldes. Pero estaremos en el lugar oportuno en el momento oportuno”, dijo a Efe el portavoz del Ejército, Udaya Nanayakkara, contactado telefónicamente.
Pese a que las tropas anunciaron a comienzos de enero un avance en el distrito norteño de Mannar, Nanayakkara reconoció que todas las líneas del frente se mantienen estables, y no quiso hacer declaraciones respecto a una ofensiva inminente.
El LTTE ha respondido al recrudecimiento de los combates con un incremento de los ataques terroristas, como el que este domingo acabó con la vida de once civiles y causó heridas a 92, obra de una mujer suicida que hizo estallar la carga explosiva que portaba en una estación de trenes de Colombo.
Y hoy la ciudad sufrió la explosión de un otro artefacto junto a un transformador eléctrico, sin que se produjeran víctimas.
Con unos índices de educación y salud que son la envidia del subcontinente, la isla del Índico es sin embargo víctima de un conflicto que enfrenta desde hace décadas a tamiles y cingaleses y que ha dejado ya más de 65.000 muertos.
Hoy, el presidente Rajapaksa aseguró que esos problemas serán sólo “transitorios”, que las dificultades a corto plazo servirán para traer un futuro más brillante y que Sri Lanka tiene la confianza de la comunidad internacional.
Sin embargo, aunque el Gobierno recogió en un comunicado que había “celebraciones jubilosas a lo largo del país”, la situación en la capital de hecho de los rebeldes, Kilinochchi, puso bien de manifiesto la existencia de dos Sri Lankas.
“Aquí todo está hoy normal. La gente ha ido a trabajar como cualquier otro día. No hay ninguna celebración especial. Esto es tierra tamil”, dijo a Efe un responsable de una ONG local que pidió el anonimato.
Bin Laden cumple hoy 50 años y sin que se sepa si está muerto o vivo
January 18, 2009
Nueva Delhi, 10 mar 2007.- Vivo o muerto, hoy es el día en el que se cumplen 50 años del nacimiento del hombre más buscado en lo que va de siglo: Osama Bin Laden, terrorista o héroe de la resistencia, y del que nadie sabe si malvive en Pakistán o malmurió.
¿Está vivo Bin Laden? “Creo que está vivo. Es mi héroe y lo está haciendo muy bien, donde quiera que esté”, dijo a Efe desde Peshawar (oeste de Pakistán) un comunicante que pidió el anonimato.
“Osama no es una mala persona. Pero sigue un camino equivocado, porque el Islam no nos enseña a luchar como extremistas o terroristas. Al contrario, nos enseña a vivir en paz. Yo no sé si está vivo o muerto, pero no creo que se encuentre en Pakistán”, dijo a Efe desde el Punjab (este) otro ciudadano asustado por la pregunta.
Mientras Bin Laden despierta sentimientos opuestos entre los ciudadanos de Pakistán y Afganistán, ninguno de los gobiernos quiere hablar de los cincuenta años del, quizá, el más amenazador y simbólico enemigo.
Pero lo único cierto es que sin la icónica figura del hoy cincuentenario, pocas de las actuales posiciones en el mapa geoestratégico mundial cobran sentido: desde la guerra de Somalia hasta la insurgencia talibán afgana, todos los conflictos de la zona aparecen transidos por el mensaje de Bin Laden.
Nacido en 1957 en una familia saudí multimillonaria, Osama pasará a la historia como el hombre que planeó y financió desde el extranjero el mayor atentado terrorista jamás registrado en suelo estadounidense, el 11 de septiembre de 2001 (11-S).
La actividad del fundamentalista, sin embargo, había comenzado a inicios de la década de 1980, en la que su militancia activa contra la invasión soviética de Afganistán le llevó a crear un registro de datos en el que apuntaba los nombres y datos de posibles luchadores, y que hoy es mundialmente conocido como “Al Qaeda”, la base.
Tras la retirada soviética de Afganistán, Bin Laden regresó a su país, aunque sus críticas hacia la monarquía saudí le obligaron a exiliarse en Sudán, de donde fue expulsado en el año 1996.
Las autoridades saudíes le habían retirado poco antes su nacionalidad, así que Bin Laden ya era un apátrida cuando se refugió en el país de los talibanes, que habían conquistado Kabul con el respaldo de los estadounidenses.
Desde Afganistán, dirigió la actividad de Al-Qaeda en 33 países.
Aparte del 11-S, Estados Unidos considera que Bin Laden es responsable de varios atentados cometidos a lo largo de la pasada década, pero ninguno de ellos tuvo el impacto del cometido contra las Torres Gemelas de Nueva York, con el que tristemente demostró que la globalización había llegado al terrorismo.
Los 19 terroristas que integraban la célula de este atentado cometieron el mayor ataque terrorista de la Historia, con cerca de tres mil muertos.
Estados Unidos congeló poco tiempo después los activos bancarios de Bin Laden, y, olvidando su apoyo a la milicia talibán, que llegó a ser reflejado en el cine en películas como “Rambo 3″, inició las operaciones de guerra contra Afganistán el 7 de octubre de 2001.
Tras la caída dos meses después de la localidad afgana de Mazar i Sharif, Bin Laden huyó con unos 200 leales y presuntamente se refugió en las montañas fronterizas entre Afganistán y Pakistán.
Desde entonces, muchos apuntan a que Bin Laden se esconde en áreas tribales del oeste de Pakistán, aunque se desconoce su paradero exacto y apenas ha dado señales de vida en un puñado de vídeos -el último datado en 2004- y cintas grabadas en las que ha amenazado con nuevos atentados o ha ofrecido treguas.
Vivo o muerto, Bin Laden tiene entre los insurgentes talibanes e iraquíes un poder de convocatoria que va más allá de la infrecuencia de sus intervenciones: cada palabra del líder escondido y de sus lugartenientes supone para cientos de militantes un mandato directo con consecuencias a miles de kilómetros de distancia.
En el pasado, algunas informaciones ya le dieron por muerto a causa de un tifus que pudo fulminarle en algún punto de ese país, aunque la falta de confirmación de los servicios secretos añadió escepticismo a la noticia de su muerte.
Habiendo cumplido hoy 50 años, una de las grandes preguntas que Occidente debe hacerse es si, en realidad, los 25 millones de dólares que Estados Unidos ofrece por su captura persiguen sólo una sombra.



















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