El río Ganges

September 30, 2009

GangesDe todos los ríos del subcontinente indio, el Ganges, por cultura y tradición, es el más significativo. Fluye por las llanuras gangáticas del norte de la India hacia Bangladesh, desde su nacimiento en los Himalayas occidentales, en la región política india de Uttarakhand. Culmina un largo viaje de 2.510 kilómetros hasta llegar al delta de Sundarbans, en la bahía de Bengala. Durante mucho tiempo ha sido considerado un río sagrado por los hindúes, y ha sido objeto de culto, entendido como una encarnación de la diosa Ganga. También ha sido importante históricamente: muchas antiguas capitales provinciales o imperiales (como Pataliputra, Kannauj, Kara, Allahabad, Murshidabad o Calcuta) fueron edificadas en sus bancos. El Ganges y sus ríos afluentes riegan una cuenca de un millón de kilómetros cuadrados que sirve como base alimenticia a millones de personas, con una de las mayores densidades de población del mundo.

Los significados simbólicos del río para el subcontinente indio fueron referenciados en el año 1946 por el padre de la independencia india, Jawaharlal Nehru, en su Discovery of India.

“El Ganges es sobre todo el río de la India, el que ha mantenido cautivo el corazón de la India y atraído a incontables millones a sus bancos desde el amanecer de la historia. La historia del Ganges, desde su fuente al mar, desde los viejos tiempos a los nuevos, es la historia de la civilización y la cultura de la India, del auge y caída de imperios, de magníficas y orgullosas ciudades, de aventuras del hombre…”

Actualmente, la contaminación extrema que sufre el río afecta a unos 400 millones de personas que viven en las proximidades.

mapadelaindiaCurso. La fuente del Ganges está en los Himalayas, en la zona geográfica del pequeño estado de Uttarakhand, en el norte de la India. Está formado a su inicio por muchas corrientes y confluencias de fuentes, aunque los riachuelos más importantes son el Alaknanda, el Nandakini, el Pindar, el Mandakini y el Bhagirathi. Este último es la verdadera fuente: nace a los pies del glaciar Gangotri, a una altura de 3.892 metros.

Tras fluir 200 kilómetros por estrechos valles del Himalaya, el Ganges desemboca en la llanura gangática a la altura de la ciudad de peregrinación de Haridwar. Allí, un pantano desvía parte de sus aguas al canal del Ganges, que irriga la región del Doab, en el estado indio de Uttar Pradesh. El Ganges, que hasta ese momento viaja hacia el suroeste, da un giro y se dirige rumbo sureste, por las llanuras del norte de la India.

Traza una curva de 800 kilómetros y visita la ciudad de Kanpur antes de unirse con el río Yamuna, a la altura de la ciudad de Allahabad. Este punto es conocido como el Sangam de Allahabad. El Sangam es un lugar sagrado en el Hinduismo. De acuerdo con textos hindúes antiguos, un tercer río, el Sarasvati, se unía en este punto con los otros dos.

A partir de Allahabad, varios importantes ríos corren al encuentro del Ganges -el Kosi, el Son, el Gandaki o el Ghaghra- con lo que se forma una corriente formidable entre aquella ciudad y Malda, ya en Bengala. Entre ambas se encuentra la ciudad de Benarés. Ya cerca de Bengala Oriental (Bangladesh), la India levantó en 1974 el pantano de Farakka, que controla el flujo del río.

La entrada del río en Bangladesh marca una maraña de relaciones con algunos grandes ríos, como el Jamuna o el Meghna, los dos mayores afluentes del Brahmaputra. El Ganges se desparrama en un gran delta de 350 kilómetros de ancho, y muere finalmente en la Bahía de Bengala. Sólo dos ríos, el Amazonas y el Congo, transportan un flujo acuático mayor que el sistema de los ríos Ganges, Brahmaputra y Surma-Meghna.

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Significado religioso. Situada en los bancos del río Ganges, la ciudad de Varanasi está considerada por algunos como la más sagrada del hinduismo y hay quien esparce en sus aguas las cenizas de los seres queridos muertos. El Ganges es mencionado por el Rig Veda, la más temprana de las escrituras hindúes. Aparece en el Nadistuti sukta (Rig Veda 10.75), que lista los ríos desde el este al oeste. Hay otra referencia a la palabra “Ganga” (RV 6.45.31) en el texto, pero no está claro si se refiere al río.

De acuerdo con la religión hindú, el famoso rey Bhagiratha llevó a cabo constantes períodos de sacrificio durante muchos años para lograr que el río Ganges -entonces en el cielo- bajara a la tierra, y con ello diera salvación a sus antepasados, afectados por una maldición. Ganga bajó a la tierra utilizando el moño de Shiva, para hacer que la tierra se volviera fértil y pía, y sin pecados humanos. Para los hindúes de la India, el Ganges es más que un río: es una madre, una diosa, una tradición, una cultura.

Algunos hindúes creen además que la vida está incompleta si no se bañan en el Ganges al menos una vez en la vida. Muchas familias hindúes mantienen una urna de agua del Ganges en su vivienda. Esto se hace porque da prestigio mantener en casa agua del sagrado Ganges, de forma que si alguien muere, pueda beber un poco de esa agua. Para muchos hindúes, beber del Ganges puede limpiar el alma de la persona de todos los pecados pasados, y también puede curar la enfermedad. Las viejas escrituras afirman que el agua del Ganges lleva la bendición de los pies de Vishnú; por eso la madre Ganges es conocida como Vishnupadi, que significa “emanante de los pies de loto del dios supermo Sri Vishnu“.

El Ganges acoge algunos de los festivales hindúes y congregaciones religiosas más importantes. Destaca especialmente la Kumbh Mela, que se celebra cada doce años en Allahabad. Benarés -conocida en la India como Varanasi- tiene cientos de templos a lo largo de los bancos del Ganges; a menudo se inundan en la estación de lluvia. La ciudad es también un punto de oración y de cremación para los fallecidos.

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Pantanos. Hay dos grandes pantanos en el Ganges. Uno, cerca del nacimiento, en la ciudad de Haridwar, desvía gran parte de la nieve derretida de los Himalayas al Canal del Alto Ganges, construido por los británicos en el año 1854 para irrigar las tierras cercanas. Esto causó un grave deterioro del flujo de agua, y es una de las causas principales de la inadaptación del río para usos fluviales.

El otro gran pantano está en Farakka, cerca de del punto en el que el flujo principal del río entra en Bangladesh. La barrera alimenta la rama del río conocida como Hooghly a través de un canal de 26 millas, que ha sido motivo de constantes disputas con Bangladesh. Aunque el conflicto parece en vías de solución, el fracaso de las negociaciones ha perjudicado a ambos países durante dos décadas. Bangladesh protesta porque la falta de corriente en verano ha causado un aumento de la sedimentación y ha expuesto al país a las inundaciones. De la misma forma, es objeto de polémica el plan para mejorar el flujo de agua en el Ganges. El problema de gestión de agua puede de hecho afectar a otros países de la cuenca, como Nepal, donde se ha producido una masiva desforestación y un aumento del cieno.

Es probable que el Ganges transportara más agua en tiempos del Imperio Romano, cuando la actual Patna era la gran ciudad portuaria de Pataliputra. Todavía en el siglo XVIII, los barcos de la Compañía de las Indias orientales llegaban hasta Allahabad. Hoy, el cieno impide este tipo de comunicaciones para embarcaciones profundas.

Historia. Durante el período Védico temprano, el Indo y el río Sarasvati -y no el Ganges- eran los principales. Pero los tres Vedas tardíos parecen dar mucha más importancia al Ganges, si se observan las referencias.

El primer occidental que mencionó la existencia del Ganges fue posiblemente Megástenes. Lo hizo varias veces en su trabajo “Indika”.

La India, de nuevo, posee muchos ríos largos y navegables, que tienen sus fuentes en las montañas de la frontera septentrional y atraviesan el país plano; y no pocos de ellos, tras unirse unos con otros, desembocan en el río llamado Ganges. Este río, que en su fuente tiene 30 estadios de ancho, discurre de norte a sur, y vacía sus aguas en el océano, con lo que forma la frontera oriental del Gangaridai, una nación que posee una vasta fuerza de grandes elefantes”.

En la emblemática Plaza Navona de Roma, una famosa escultura, la Fontana dei Quattro Fiumi (fuente de los cuatro ríos), diseñada por Gian Lorenzo Bernini, consagra la importancia del Ganges. Construida en el año 1651, simboliza cuatro de los grandes ríos del mundo (aparte del Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata).

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Economía. La cuenca del Ganges, con su fértil suelo, es clave para la producción agrícola de la India y Bangladesh. El Ganges y sus afluentes proporcionan una perenne fuente de irrigación a una gran zona. Los principales cultivos de la zona incluyen el arroz, la caña de azúcar, las lentejas, las semillas de aceite, las patatas y el trigo. En los bancos del río, la presencia de pantanos y lagos favorecen una zona de cultivos como legumbres, pimienta, mostaza, sésamo, caña de azúcar y yute. El río ofrece zonas de pesca, aunque está muy contaminado.

El turismo es otra actividad relacionada. Tres ciudades sagradas -Haridwar, Allahabad y Benarés atraen a miles de peregrinos cada año a sus aguas. Miles de hindúes llegan para darse un baño en el Ganges, porque piensan que el río les limpiará los pecados y los ayudará a alcanzar la salvación. Los rápidos del Ganges son populares para hacer rafting y atraer a cientos de aventureros en los meses de verano. Los musulmanes de la India y Bangladesh recurren al wudu, una limpieza religiosa del cuerpo para el rezo en el río Ganges.

Gente. Los sedimentos del Ganges forman islotes temporales en la zona de Bengala. Cada uno proporciona terreno para unas 20.000 personas. Su terreno es muy fértil y proporcionan una buena alimentación al ganado, pero pueden desaparecer en cuestión de horas, según subidas de nivel del río, como ocurre durante el monzón. Los habitantes de estas islas sedimentarias (“chars”) suelen ser refugiados bangladeshíes, de forma que el Gobierno indio no reconoce su existencia de hecho ni emite tarjetas de identidad. La higiene en estos sedimentos es nula y no existen servicios sanitarios ni escuelas, de forma que el analfabetismo es rampante. Estos habitantes deben pagar impuestos.

Contaminación y ecología. El río Ganges ha sido considerado uno de los más sucios del mundo. Las aguas del río comienzan a sufrir contaminación desde la fuente. La explotación comercial del río fue en proporción al aumento de la población, como sucede en las ciudades de Gangotri y Uttarkashi: Gangotri tenía sólo unas pocas chozas de sadhus hasta los años 70, y la población de Uttarkashi se ha multiplicado en los últimos años. En su discurrir por áreas densamente pobladas, el Ganges sufre la contaminación humana -bacteriológica, fecal-, por lo que el consumo de sus aguas presenta un alto riesgo de infecciones. Se han hecho propuestas para remediar la situación, sin éxito. En Benarés, es evidente la contaminación del río, sometido a vertidos industriales. A su paso por la ciudad, el río contiene 60.000 bacterias fecales por cada 100 mililitros, 120 veces más del límite considerado seguro para el baño.

varanasigangesCambio climático. El aumento global de las temperaturas está dejando sentir sus efectos sobre los glaciares tibetanos, y con ello sobre el Ganges. Se cree que la desaparición progresiva de los glaciares pondrá en peligro el suministro acuático de los ríos Indo y Ganges. Según un informe del clima de la ONU publicado en el año 2007, los glaciares del Himalaya que alimentan el Ganges podrían desaparecer en el año 2030. A partir de ese momento, la corriente del río sería estacional y fruto puramente del monzón.

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Millones de surasiáticos vencen a la superstición para disfrutar del eclipse

September 14, 2009

Nueva Delhi, 22 jul 2009.- Millones de personas en la India y otros países del sur de Asia disfrutaron este amanecer del eclipse solar más largo de este siglo, un fenómeno cargado de supersticiones que quedó atenuado en muchos puntos por un cielo nublado.
En la India, decenas de miles de personas optaron por levantarse pronto para ver el eclipse, que comenzó en el oeste a las 5.29 de la mañana, hora local (23.59 GMT del martes), y luego dejó de verse ya por el noreste del país a las 7.41.
Aunque en muchas zonas el eclipse quedó tapado por las nubes, para decepción de las personas congregadas, el fenómeno brindó imágenes espectaculares en la ciudad sagrada hindú de Benarés (norte), situada a orillas del río Ganges.
Y además, antes de pasar a China, el eclipse pudo ser observado en Bután, Bangladesh y Nepal, donde lo contempló el propio primer ministro, Madhav Kumar Nepal, y miles de personas acudieron a los ríos sagrados para bañarse y purgar sus faltas.
La fase total del eclipse, según informó la agencia india IANS, duró 6 minutos y 44 segundos, lo que lo convirtió en el más largo del siglo, y oscureció el generalmente sofocante amanecer de la India durante el monzón.
Pero se llevaron una decepción los indios que acudieron para verlo al pueblo de Taregna (norte), el lugar donde el astrónomo indio Aryabhatta (476 d.C.) fijó un observatorio para seguir el movimiento de las estrellas.
En la localidad, considerada el mejor punto para ver el eclipse, se congregaron turistas y científicos procedentes de todo el mundo, aunque el fenómeno quedó tapado finalmente por un inoportuno cielo nuboso, informó IANS.
No lejos de allí pero a muchos metros sobre el suelo, una cincuentena de afortunados venció a las nubes -previo pago de 81.000 rupias (casi 1.700 dólares)- a bordo de un vuelo chárter fletado para dar caza al fenómeno en su paso por la región de Bihar.
En Benarés, la sombra lunar también fue robando territorio al astro hasta que sólo fue visible una fina corona de luz, para admiración de las personas que habían acudido a los “ghats” (especie de escalones) junto al río, según mostraron las imágenes de las cámaras televisivas.
Según cálculos de la agencia PTI, al menos 1,5 millones de personas aprovecharon el fenómeno para bañarse en el Ganges en distintos puntos del país y limpiar sus pecados aprovechando el inusual fenómeno, temido sin embargo por la tradición hindú.
En los días previos, astrónomos y astrólogos del país se han enzarzado en un combate dialéctico por las implicaciones del eclipse, que en la India y Nepal está unido a ancestrales supersticiones, mitos y una temible explicación religiosa.
“Tenemos que probar que comer durante el eclipse no es dañino”, se lamentó hoy a IANS el racionalista T.V. Rao, quien se sentó en los bancos junto a un lago de Hyderabad (sur) para desayunar al aire libre junto a miembros de la sociedad científica Jana Vignan Vedika.
El hinduismo explica los eclipses solares por la acción de dos diablos, Rathu y Ketu, que se tragan el astro y no sólo privan a la tierra de luz, sino que también hacen que los alimentos dejen de ser comestibles y convierten el agua en tóxica.
“Durante el eclipse, los rayos de sol quedan bloqueados y esto hace que las bacterias no mueran y queden activas en la comida, lo que causa enfermedades”, explicó a Efe en Katmandú el astrólogo hindú Jayanta Acharya.
El poderoso gremio astrológico asegura que las vibraciones del Sol se vuelven adversas durante un eclipse, por lo que recomiendan a los ciudadanos que se queden en casa para evitar sus rayos.
Y los millones de supersticiosos del subcontinente también creen que durante los eclipses sufrirán cortes quienes llevan objetos afilados y que las embarazadas tendrán hijos con problemas físicos y mentales si se exponen a las vibraciones.
“Está claro que no voy a ir al colegio. Sería peligroso”, contó a Efe el escolar delhí Arjun Uppal, entre el temor ancestral del eclipse y la felicidad de tener un improvisado día “festivo”, que sí fue oficialmente declarado en Nepal por el Gobierno.
Según distintos medios, los niños no tendrán una excusa parecida para faltar al colegio hasta el año 2.132.

Mas de 3.000 muertos y la cifra puede aumentar, según fuentes oficiales

January 31, 2009

Nueva Delhi, 19 nov 2007.- Aunque el recuento oficial de muertos es hasta el momento de mas de 3.000, el secretario general de la Media Luna Roja, Abdur Rob, dijo que la cifra podría aumentar todavía mucho, en tanto que un delegado de la organización cuantificó en siete millones los afectados por ciclón.
Bangladesh hizo hoy un llamamiento de ayuda a la comunidad internacional para las víctimas del ciclón “Sidr”, que se encuentran en una desesperada situación por la falta de agua potable, comida y refugios, y ante el creciente temor a un brote de epidemias.
“Estamos haciendo todo cuanto podemos, pero la magnitud de la calamidad ha sido, sencillamente, demasiado grande”, aseguró en un comunicado el ministro bengalí de Asuntos Exteriores, Iftekhar Ahmed Chowdhury, quien se mostró confiado en que el país recibirá asistencia internacional en una “hora de necesidad”.
El “Sidr” (“Ojo” en bengalí) arrasó el jueves las costas de Bangladesh con vientos de 233 kilómetros por hora que causaron una crecida del océano de cinco metros y destruyeron cientos de miles de precarias viviendas y cultivos.
Tanto la Media Luna Roja como el Gobierno de Dhaka advierten ahora de que las víctimas del “Sidr” se enfrentan al riesgo de epidemias en los próximos días, sobre todo debido a las malas condiciones sanitarias.
“Por ahora no hay noticia de epidemias, pero el riesgo existe. Estamos trabajando sobre el terreno para evitarlo, sobre todo proporcionando agua potable”, aseguró a Efe un delegado de la organización.
“Hay riesgo de epidemias, y la gente continúa necesitando agua, comida y refugio”, declaró por su parte un funcionario del Centro de Control de Bangladesh, organismo dependiente del Ministerio de Gestión de Desastres.
Calificado por los meteorólogos como uno de los peores ciclones de los últimos años, los efectos del “Sidr” quedaron aminorados porque tocó tierra con marea baja y porque las autoridades pusieron en marcha a tiempo un plan de evacuación que abarcó a unos 3,2 millones de personas.
Aun así, los destrozos fueron cuantiosos, y las organizaciones de rescate y ayuda continúan sobre el terreno con apoyo del Ejército.
Hoy, los equipos de rescate accedieron por fin a una de las zonas más remotas, la isla costera de Dublarchar, en el sur del país, que fue una de las más golpeadas por el huracán.
“He enviado a mi gente a Dublarchar con material de ayuda y medicina. La normalidad está volviendo lentamente, hoy los pescadores salieron por fin a pescar, según me han dicho”, manifestó el comisario del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Sin embargo, “su gente”, el oficial Habi Hassan, contó a Efe por un teléfono vía satélite que la situación en la isla es desoladora, y subrayó que todavía hay cadáveres flotando en las aguas de la zona, donde hay entre 350 y 600 personas desaparecidas.
En Dublarchar, de hecho, la magnitud del drama es mayor porque la isla sirve de base de operaciones para los pescadores durante seis meses al año, la presente temporada de pesca, pero apenas tiene lugares para protegerse y apenas cuentan con algunas chozas para resguardarse.
“Aquí había 600 botes de pesca antes del huracán -dijo Hassan- y ahora 100 están hundidos o perdidos incluso en el interior de la jungla, porque las aguas crecidas se retiraron después de arrastrarlos. No hay cifras oficiales, sólo cadáveres en la jungla. Ha sido un desastre total”.
En Dublarchar han muerto, según Hassan, 150 personas, entre ellas el jefe de la cofradía de los pescadores, Jagannath Das, quien, según el diario “The Daily Star”, prefirió quedarse en su casa de bambú sentado sobre sus sacas de pescado hasta que las olas del mar se lo llevaron.
El caso de Das, ya enterrado, refleja el de muchos aldeanos, que habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Hace dos años, nos dijeron que moriríamos cuando llegara el tsunami. Corrimos a los refugios sin pensarlo dos veces. Pero no ocurrió nada y volvimos y nuestras casas habían sido saqueadas”, contó a ese diario Anwara Khatun, a quien el “Sidr” ha arrebatado a su madre y dos sobrinos.
Tanto el Ejército de Bangladesh como las organizaciones no gubernamentales reparten ya raciones de arroz y agua potable en la mayoría de las zonas afectadas, en el sur y el suroeste de Bangladesh, un país que ha sufrido 80 ciclones en los últimos 125 años.
Pero en la aislada Dublarchar, los habitantes siguen peleándose por el agua potable.
“Ya casi hemos vuelto a la normalidad. Pero nunca había visto tanta devastación”, dijo a Efe el comisario Islam.

Más de 2.500 muertos por el ciclón “Sidr” mientras comienza a llegar la ayuda

January 31, 2009

Nueva Delhi, 18 nov 2007.- Tres días después del terrible paso por Bangladesh del ciclón “Sidr”, los equipos de rescate continúan su búsqueda de supervivientes, mientras el recuento provisional de muertos asciende a 2.542 y, según la Cruz Roja, hay entre seis y siete millones de damnificados.
“De acuerdo con nuestras cuentas, hay 1.458 heridos y 1.066 desaparecidos. Está claro que necesitamos ayuda”, dijo a Efe un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres en la capital, Dhaka.
Según el funcionario, las autoridades del departamento mantuvieron además una reunión con “extranjeros” para organizar el sistema de ayuda y hacer llegar de forma eficaz los millones de dólares ya comprometidos por Naciones Unidas, la Unión Europea y países como Alemania o España, entre otros.
Calificado por los oficiales de Meteorología como el peor ciclón en décadas, el “Sidr” (“ojo” en bengalí) barrió la línea de costa de Bangladesh con vientos de hasta 233 kilómetros por hora y causó una crecida del mar de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el océano.
El Ministerio de Gestión de Desastres ha comenzado ya a publicar cálculos sobre los efectos del huracán que cifra en 2,7 millones de afectados, 242.000 animales muertos, 273.000 casas arrasadas y 7.340 hectáreas de cultivo completamente destruidas.
Aunque el recuento oficial de víctimas va más despacio que los cálculos de los daños materiales, desde en Dhaka, un portavoz de la Cruz Roja aseguró a Efe por teléfono que los muertos podrían ser más de 3.000, y que hay entre seis y siete millones de afectados.
Antes, el presidente de la organización en el país, Abdur Rob, había llegado incluso a asegurar que existía “una posibilidad”, de acuerdo con experiencias pasadas e informaciones, de que el cómputo final supere los 10.000 muertos.
Rob pidió una ayuda inicial de 400 millones de takas (5,87 millones de dólares).
Los efectos del ciclón quedaron aminorados porque tocó tierra durante la marea baja y por la puesta en marcha de un plan de evacuación que logró evacuar a tiempo de las zonas más expuestas a 3,2 millones de personas.
Pero no en todos los lugares los aldeanos escucharon a las autoridades y así en Barguna, uno de los distritos más afectados, muchos habían perdido la confianza en los meteorólogos, después de que varias alertas -un anuncio de posible tsunami incluido- no se cumplieran.
“Aprendieron una lección equivocada y no escucharon el mensaje de las autoridades; quién sabe si lo habrán pagado”, aseguró al diario bengalí “The Daily Star” el alcalde de Barguna, Shah Jahan.
“Nunca había visto un nivel tan grande de devastación”, dijo el gobernador del distrito de Bagerhat, Sahidul Islam.
Desde este distrito, el más golpeado por el ciclón con 610 muertos hasta el momento, el delegado sobre el terreno de la Cruz Roja, M. Sakktar, contó a Efe que las ayudas ya han comenzado y que los ciudadanos necesitan ahora, antes que nada, agua potable.
“Estamos distribuyendo arroz, pero la gente necesita sobre todo agua potable, porque las canalizaciones no funcionan. La ciudad resistió parcialmente las inundaciones del ciclón, pero las áreas circundantes están completamente destruidas”, aseguró.
En los distritos costeros, decenas de miles de personas viven estos días a cielo abierto, sin acceso a alimentos, agua ni medicinas, y los supervivientes se esfuerzan todavía entre lágrimas por enterrar dignamente a sus seres queridos.
“Nuestros voluntarios están peinando todavía las zonas costeras a la búsqueda de supervivientes. Es difícil hacer llegar la ayuda a algunas áreas”, dijo Sakktar.
Entre las zonas más aisladas se cuentan las islas situadas frente a la costa, como Dublarchar.
Allí, el destino de muchos de sus habitantes continúa siendo desconocido: durante la temporada, los pescadores se reúnen por miles en la isla, donde establecen una base de operaciones a la que acuden a refugiarse cuando el clima se vuelve inclemente.
Uno de ellos, Wahed, encontró a su camarada Milon flotando inconsciente en el agua de un “khal” (canal) cerca de Dublarchar 32 horas después de la tormenta.
Ambos relataron a un periodista del diario “The Daily Star” que la isla acogía esta vez a unos 7.000 pescadores del delta del Ganges, quienes, según lo acostumbrado, se habían refugiado en los canales para protegerse temporalmente de la tormenta.
“Esta vez los pescadores también se refugiaron en los khals, pero nunca regresaron”, dijo un funcionario de Bagerhat.

Lentas labores de rescate en Bangladesh tras ciclón con casi 1.800 muertos

January 31, 2009

Nueva Delhi, 17 nov 2007.- Ya convertido en una zona de bajas presiones, el ciclón “Sidr” se deshizo hoy tras dejar a su paso por Bangladesh al menos 1.795 muertos -según las cifras del Gobierno aunque otras fuentes hablan de hasta 3.000- y 3,2 millones de desplazados que se esfuerzan por reconstruir sus vidas.
Según los meteorólogos, el “Sidr” (“Ojo” en bengalí), un tremendo ciclón que en algunos momentos alcanzó el tamaño de Bangladesh, ha sido el peor sufrido por este país en un siglo, pero afortunadamente tocó la costa coincidiendo con la marea baja.
Pese a ello, el ciclón ha causado 1.795 muertos, según el Gobierno, aunque fuentes no oficiales citadas por la agencia bengalí UNB aseguran que podría haber más de 3.000 fallecidos.
Por el momento, varios centenares de personas continúan desaparecidas, pese a que las líneas de teléfono y el tendido eléctrico han comenzado a funcionar en algunos puntos.
Según explicó a Efe un funcionario desde el Centro de Control del Ministerio bengalí de Gestión de Desastres, los equipos de rescate tratan aún de alcanzar algunas áreas de costa e islas cercanas.
“El número de muertos seguirá aumentando. Ahora importa hacer llegar ayuda a los supervivientes. Ayuda de donde sea, nacional e internacional. Falta comida”, dijo a Efe una portavoz del centro.
Los expertos se felicitan por que al menos se evitó una catástrofe mayor, gracias a planes de evacuación desarrollados hace cinco años con los que las autoridades pudieron avisar a la población y hacer que abandonara sus casas con antelación.
Además, el ciclo “podría haber causado una catástrofe brutal de haber coincidido con la marea alta”, dijo el director de la oficina de Meteorología, Samerendra Karkamar, quien aseguró que los vientos de 233 kilómetros por hora que trajo marcan un triste récord.
El “Sidr” destruyó miles de hectáreas de cultivo y árboles, se llevó por delante el tendido eléctrico y derribó las precarias construcciones de hojalata y bambú que sirven de vivienda a millones de habitantes de la costa.
Anoche, la labor de rescate se vio dificultada por el corte de la corriente eléctrica, que dejó Bangladesh a oscuras y afectó al suministro de agua, sistemas de transporte y redes telefónicas.
La Cruz y la Media Luna Rojas asisten a los supervivientes, la ONU ha prometido varios millones de dólares en ayudas y han comenzado a llegar otros anuncios de contribuciones internacionales.
EEUU ha fletado dos buques anfibios con helicópteros y equipos de asistencia sanitaria, mientras que la Unión Europea ha anunciado una ayuda de 1,5 millones de euros y España una de 750.000 euros.
La ayuda contribuirá a mejorar una situación que ahora es de pura desolación; la labor del Ejército, la Armada, los guardacostas y la Policía no llega ni de lejos para cubrir las necesidades de los millones de afectados.
En algunos pueblos de la costa, como Rajeswar, Rampal o Dublarchar, los supervivientes continúan buscando a sus seres queridos en los campos, arbustos y canales, con la esperanza todavía de encontrar a alguien vivo, según informó UNB.
Las áreas más afectadas son las zonas costeras de Bagerhat, con 610 fallecidos, Barguna, con 362, Patuakhali, con 249, y Pirojpur, con 254, pero todavía se desconoce el destino de más de un centenar de embarcaciones que no pudieron regresar a puerto.
Además, los funcionarios temen los efectos del huracán en el delta del Sundarbans, un área pantanosa donde viven varias especies protegidas, como el tigre de Bengala.
Un equipo de la Armada logró acceder entrada la tarde a dos de las cinco islas de sedimentos del delta del Ganges, y el testimonio de los supervivientes fue desolador: dijeron que cientos de habitantes de otras islas habían sido arrastrados junto a sus casas.
El “Sidr” causó una crecida del océano de cinco metros en un país donde 60 millones de personas viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar.
Los bengalíes están acostumbrados a los ciclones: en los últimos 125 años ha habido 80 y han causado dos millones de muertos. El tifón más devastador se produjo en 1970 y murieron 500.000 personas.
“El Sidr ha sido más fuerte que el del año 70. Al menos esta vez las alertas tempranas nos ayudaron a buscar refugio; y aun así el daño es colosal”, dijo a UNB un superviviente de 60 años.
La evacuación fue organizada el miércoles por la Media Luna Roja con un sistema especial de banderas, tambores y sonidos de cuernos de vaca; unas 600.000 personas se encerraron en los refugios.
Los demás, sencillamente, corrieron a tierras más altas.

Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con mas mil muertos y millones evacuados

January 31, 2009

Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de mas de 1.000 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, los medios bengalíes realizan sus propios recuentos y la agencia bangladeshí de noticias UNB ha dicho, citando fuentes oficiales, que el número de víctimas mortales asciende al menos a 1.100 muertos y más de 300 desaparecidos.
Por su parte, la ONU aseguró hoy que las informaciones preliminares procedentes de Blangladesh apuntan a que el violento huracán ha causado alrededor de 1.000 muertes y daños “extremadamente graves” a su paso por el poblado país asiático.
En Nueva York, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, explicó hoy que la organización ha separado ya “varios millones de dólares” de su fondo de emergencias para responder a las consecuencias de la tormenta, cuya magnitud exacta se evalúa junto al Gobierno de Bangladesh.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que las demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen ya equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida de éste como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.

Huracán “Sidr” destroza Bangladesh con cientos muertos y millones evacuados

January 31, 2009

Nueva Delhi, 16 nov 2007.- El huracán “Sidr” dejó hoy una estela trágica a su paso por Bangladesh donde, con las comunicaciones cortadas y sin electricidad, los recuentos hablan ya de más de 467 personas fallecidas y 3,2 millones de evacuados.
El huracán llegó a Bangladesh en la noche del jueves y arrasó la línea de costa con vientos de 240 kilómetros por hora que causaron una elevación del nivel del mar de cinco metros y la destrucción de miles de casas, árboles y el tendido eléctrico.
Con muchas zonas todavía incomunicadas, la agencia bengalí UNB optó por realizar un recuento distrito a distrito, que arroja ya la cantidad de 467 muertos y miles de heridos, aunque pocas horas antes un portavoz del Gobierno había asegurado que los fallecidos eran 233, a falta de tres áreas.
“Puede que sean más de 233. Pero mire, no tenemos electricidad, ni luces, ni más información. En este momento estamos en completa oscuridad y no sabemos nada”, dijo a Efe desde Dhaka un funcionario del Centro de Control del Ministerio de Gestión de Desastres.
El país se encuentra virtualmente a oscuras y los distritos más afectados, sobre todo en la línea costera, continúan sin suministro de agua potable, sistema de transporte o conexión telefónica, por lo que el balance de víctimas podría todavía aumentar.
“Hay áreas remotas e islas frente a la costa a las que los equipos de rescate todavía no han podido llegar”, aseguró el secretario de Gestión de Desastres, Ayub Mian.
La mayoría de los muertos son personas que se refugiaron en sus pequeñas casas de bambú y hojalata, insuficientes para protegerlos de los fuertes vientos, aunque las autoridades continúan preocupadas por el destino de decenas de pequeñas embarcaciones que no han podido regresar a la costa.
Tras asolar el sur del país, el ciclón se desplazó hacia el centro de Bangladesh, donde está situada la capital, Dhaka y, ya convertido en tormenta tropical, se desplazó hacia las regiones indias de Tripura y Assam.
El aeropuerto de Dhaka y el principal puerto del país, en la sureña ciudad de Chittagong, se mantienen cerrados por los vientos, lo que dificulta la tarea de las organizaciones humanitarias e internacionales que trabajan sobre el terreno.
Según anunció la Cruz Roja, unos 3,2 millones de personas habían sido evacuadas este jueves en 15 distritos de Bangladesh en previsión de los destrozos del “Sidr”, aunque de ellas sólo 620.000 pudieron alojarse en refugios especiales, mientras que los demás simplemente salieron de sus casas hacia tierras más altas.
“Claro que la labor no es suficiente, hay cientos de muertos. Tenemos recursos limitados. Pero sobre el terreno nos dicen que este ciclón tenía la misma intensidad que el de 1991. Esta vez estábamos mejor preparados”, declaró a Efe un portavoz de la organización en el sur de Asia, Devinder Tak.
Tak se refería a un tremendo huracán todavía vivo en la memoria de los bangladeshíes, que causó la muerte de 150.000 personas tras levantar una ola de ocho metros.
La Cruz y la Media Luna Rojas tienen varios equipos trabajando sobre el terreno para paliar los efectos del huracán sobre la población, una ayuda que estará unida a las 98 toneladas métricas de comida destinadas a las víctimas por parte del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
Bangladesh es un país azotado habitualmente por los huracanes y, según los cálculos de los meteorólogos, en los últimos 125 años las costas han sido golpeadas por 80 grandes tormentas que han acabado con la vida de 2 millones de personas y han dejado sin casa a decenas de millones.
En el país, 60 de sus 140 millones de habitantes viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, por lo que una crecida del mar como la que se produjo esta madrugada tiene consecuencias catastróficas.
“Esta ha sido una de las peores pesadillas de este tipo que he vivido”, dijo, narrando la noche, un anciano de la ciudad de Patuakhali, inundada al igual que las localidades Bagerhat, Barisal y Barguna, esta última conocida popularmente como “hija del mar”.
Con la llegada del “Sidr”, el mar volvió a crecer ayer para llevársela.

Bangladesh afronta el cambio climático con dudas sobre su supervivencia

January 18, 2009

Nueva Delhi, 29 abr 2007.- Más de 15 millones de personas corren el riesgo de convertirse en “refugiados climáticos” en Bangladesh, donde, según el Programa Medioambiental de la ONU, una subida de 1’5 metros en el nivel del mar haría desaparecer el 16 por ciento de su territorio.
“Nosotros no tenemos desarrollo ni infraestructuras. Apenas emitimos gases nocivos para la atmósfera. Así que, mientras los países ricos contaminan y la tierra se calienta, nosotros somos las víctimas”, dijo a Efe desde Dacca un portavoz del Centro de Estudios Avanzados de Bangladesh (BCAS), Jandakar Mainudin.
En el país, configurado en torno al extenso delta de Sundarbans, formado por los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna, unos 60 de sus 140 millones de personas -la inmensa mayoría, pobres- viven a menos de 10 metros sobre el nivel del mar, lo que les hace especialmente vulnerables a cualquier cambio del medio.
“Hay muchas personas afectadas. Nuestra tierra es muy plana y en las costas la gente tendrá que huir hacia el norte. Aun así, tenemos la ventaja de que es un proceso que ocurrirá lentamente”, dijo a Efe el profesor de ecología A.Q.M. Mahbub, de la Universidad de Dacca.
Según un informe hecho público este mes, el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU prevé para el año 2100 un aumento del nivel del mar que amenazará las áreas costeras y las planicies del país, dominadas por el delta de Sundarbans (“selva hermosa”, en bengalí).
De los grandes ríos, Bangladesh obtiene la fértil fuente de su agricultura, dependiente de las lluvias del monzón, mientras que la acción del océano ha permitido la extracción de sal y el desarrollo de la actividad pesquera.
Y ahora, con el aumento de la temperatura media mundial y el deshielo de los glaciares del Himalaya y las áreas polares, la línea de costa del país, donde está la mayor playa del mundo (Cox’s Bazar, con unos 120 kilómetros de largo), sufre ya la presión de las aguas.
“Es como si el tiempo se hubiera vuelto loco: hay demasiadas lluvias o muy pocas. El mar entra en el delta y los ríos llevan cada vez menos agua. Algunas islas costeras ya han desaparecido”, relató por teléfono Mainudin.
Cuantificado en tres milímetros anuales por el Banco Mundial, el aumento del nivel del mar tiene relación con el calentamiento terrestre, pero también con la disminución del caudal de los principales ríos del país, ahogados por la construcción de presas y la erosión.
El Ganges, el Brahmaputra y el Meghna arrastran toneladas de sedimentos que modifican el terreno, y actúan como un poderoso agente contra el deterioro ambiental de las riberas, donde han construido precarias viviendas millones de personas en desafío al evidente riesgo que supone residir al nivel del agua.
Cada año, los aproximadamente 95 millones de campesinos de Bangladesh esperan con una mezcla de miedo y ansia el fin de la sequía y las inundaciones que llegan con el monzón, tan importantes para su sustento y la fertilidad de los cultivos como peligrosas para sus vidas.
“Nuestra cultura bendice las lluvias del monzón porque son muy importantes para los cultivos. Pero, debido al cambio climático, las inundaciones graves son cada vez más frecuentes. Basta comprobar las fechas de las últimas”, mantiene Mahbub.
Entre la catastrófica crecida de 1954 y la siguiente de efecto similar pasaron 20 años, según el profesor. Luego, el intervalo se redujo a 14 años (1988), más tarde a 10 (1998) y posteriormente a 6, en el año 2004, cuando tuvo lugar la última gran inundación, que causó 600 muertos y 4 millones de desplazados.
La constatación del cambio climático debe llevar, según el BCAS, a que los países ricos reduzcan sus emisiones de gases con efecto invernadero, pero también al desarrollo de proyectos piloto de ayuda, porque, dice Mainudin, “aparte de las grandes palabras hay que hacer algo aquí y ahora”.
Y mientras el cambio climático se cierne como una amenaza para el futuro de los bengalíes, millones de campesinos pobres aguardan en el delta de Sundarbans la llegada, como un reloj, del próximo monzón.

Bangladesh especula con el exilio de sus principales líderes políticas

January 18, 2009

Nueva Delhi, 22 abr 2007.- Bangladesh se encamina hacia una nueva fórmula de Gobierno ajena a las líderes de los principales partidos, tras la orden de arresto emitida hoy contra la ex primera ministra Sheikh Hasina y las especulaciones sobre la posible marcha hoy al exilio de su máxima rival, Khaleda Zia.
El país se halla en estado de excepción desde el pasado mes de enero, tras una ola de violencia política que llevó al presidente, Iajuddin Ahmed, a suspender las elecciones legislativas previstas para el día 22 de ese mes y a nombrar un Gobierno provisional, que parece decidido a eliminar a las dos dirigentes de la escena.
Hasina y Zia lideran las dos principales fuerzas del país, la Liga Awami y del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), respectivamente, han ocupado el puesto de primera ministra y ahora, en plena campaña del Gobierno provisional contra la corrupción, podrían acabar lejos de su país.
Aprovechando que Hasina se hallaba visitando a sus hijos en los Estados Unidos, el Gobierno formuló una denuncia el pasado día 11 contra la dirigente, acusándola de complicidad en el asesinato de seis militantes de un partido rival el pasado mes de octubre.
Según la agencia bengalí UNB, un tribunal emitió hoy en virtud de esa denuncia una orden de arresto contra la dirigente, que se encuentra ya en Londres con el propósito, dijo ayer su portavoz, de volver a casa “desafiando” la prohibición del Gobierno.
El Ejecutivo ya había ordenado a las aerolíneas que no permitieran el embarco de Hasina con destino a Bangladesh, con la excusa de que sus declaraciones, “provocadoras e incendiarias”, podrían desestabilizar al país.
“Tomaremos medidas si desafía la prohibición de regresar”, dijo antes de ser emitida la orden de arresto un consejero del Gobierno provisional.
Ahora, con la orden de arresto en su contra -que la declara “prófuga”-, Hasina debe decidir si vuelve a Bangladesh y se arriesga a ser encarcelada, como marcan las duras leyes procesales aprobadas por el Ejecutivo amparándose en el estado de excepción, o bien asiste al nacimiento de su nieto en los Estados Unidos.
Y en ese destino extranjero podría unirse a Hasina su máxima rival y más reciente primera ministra electa del país, Khaleda Zia, quien, según informó hoy el diario bengalí “Daily Star”, “lo tiene todo preparado para abandonar el país con destino a Arabia Saudí”.
Zia ha sufrido la presión constante de las nuevas autoridades bengalíes, que ordenaron la detención de sus dos hijos y la mantenían prácticamente incomunicada en su residencia.
El aislamiento de Zia ha llegado incluso al Tribunal Supremo tras una petición registrada el pasado día 19, denunciando el confinamiento “de facto” de la dirigente sin proceso judicial abierto, así como la “presión ejercida contra ella”.
Ese Tribunal, de hecho, pidió hoy un informe por escrito al Gobierno para que aclare, antes de cinco días, la situación de la dirigente, aunque la acción de la justicia puede llegar demasiado tarde si, como recogen los medios locales, Zia se marcha definitivamente del país.
Según “Daily Star”, la dirigente, que ha gobernado el país durante 10 años en dos mandatos, acordó con el Gobierno emprender camino hacia el exilio tras la detención de su hijo menor, Arafat Rahman, poniendo como condición la liberación de éste.
Una fuente de inteligencia citada por el diario aseguró que Arabia Saudí ha enviado un avión especial para recoger a la ex primera ministra y su familia (salvo su hijo encarcelado) y partir de Bangladesh hoy a las 17.00 hora local (11.00 GMT).
Con su intensa campaña contra la corrupción (que ha llevado al procesamiento de más de 60 dirigentes), su endurecimiento de las leyes y la prohibición de las actividades políticas, el Gobierno provisional, que tiene el apoyo del Ejército, pretende convocar unas elecciones limpias antes de finales de 2008.
Sin Hasina ni Zia, lo que se conoce ya como “Gobierno menos dos” sigue el modelo auspiciado por el jefe del Ejército, el general Moeen U. Ahmed, en una conferencia pronunciada el pasado día 2: “Bangladesh debe construir su propia marca de democracia”.
“No queremos volver a la democracia electiva que engendra una corrupción que lo penetra todo”, dijo.