El viraje democrático del viejo talibán

September 14, 2009

Kabul, 16 ago 2009.- El singular candidato “Rocketi”, antiguo comandante talibán reconvertido a la causa de la democracia afgana, destaca entre la cuarentena de rivales de Hamid Karzai en las próximas elecciones a la Presidencia y apela a los insurgentes a “dejar el desierto” y seguir su ejemplo.
Bautizado “Rocketi” por su manejo de los proyectiles en sus tiempos de “muyahidín” contra la ocupación soviética, Abdul Salam gesticula con seriedad ante cientos de hombres barbados -la mayoría, pastunes- que han viajado desde el sur y el este de Afganistán para escucharle.
“Rocketi” ocupó un alto cargo del Ejército talibán durante los años de Gobierno integrista, aunque en la caída del régimen entregó sus armas y se convirtió a la causa democrática tras un paso de nueve meses por la cárcel, ya con las tropas extranjeras en el país.
“No llevo la cuenta de cuántos cohetes habré lanzado en mi vida -ironiza “Rocketi” en una entrevista con Efe, poco después de un mitin capitalino-. Pero en Afganistán ya es tiempo de paz. Toca negociar con los talibanes”.
Tras luchar contra los soviéticos, enrolarse en los talibanes y acudir luego al Parlamento afgano, “Rocketi” mide estos días sus posibilidades como candidato a la Presidencia de Afganistán en las elecciones del próximo día 20 de agosto.
Y el auditorio, compuesto por cientos de hombres con turbantes, de luengas barbas, y seis mujeres en “burka”, lanza gritos de “Alá es grande” como apoyo a las promesas del ex comandante talibán: justicia islámica, paz, tolerancia cero con la corrupción, seguridad y trabajo.
“Rocketi” escucha sentado las encendidas intervenciones de líderes tribales, los poemas de interludio, una carta abierta de un niño y versos cantados sin acompañamiento instrumental, según una tradición musical empleada todavía por los propios talibanes.
Sus seguidores encarnan la parte de Afganistán que se niega a adoptar influencias extranjeras y se aferra a las tradiciones de los pastunes -la etnia más numerosa del país-, basadas en la lealtad a la tribu y una lectura del Islam muy conservadora.
Y por eso se suceden durante el acto los gritos en favor de este antiguo talibán que, como dice un estudiante en el estrado, “ni acepta las costumbres de los extranjeros ni se cambia de ropa sólo porque haya (norte)americanos en Afganistán”.
“Son los extranjeros quienes no dejan que progresemos. Países como Rusia, Irán y Pakistán no permiten el desarrollo afgano. Debemos fortalecer nuestras fuerzas de seguridad para que las tropas extranjeras se marchen de aquí”, se justifica ante Efe el candidato.
Aunque a juicio de los analistas las posibilidades de “Rocketi” son casi nulas -según una reciente encuesta, es uno de los candidatos más impopulares-, su importancia radica en el ejemplo que puede suponer para los talibanes que aún combaten en el país.
El propio presidente afgano y principal favorito en los comicios, Hamid Karzai, ha hecho, como promesa estrella, aunque sin éxito, una oferta de negociación para los talibanes moderados que dejen las armas y entren en el proceso democrático.
“Si Karzai negocia será su mayor éxito. Así terminará la guerra”, dice a Efe entre el público el antiguo “muyahidín” Mohammed Nader, venido desde la provincia norteña de Kunduz, quien por lo demás considera que el gobierno no ha dado satisfacción a los “yihadistas”.
La conversión democrática de “Rocketi”, sin embargo, ha sentado mal a sus antiguos aliados integristas, que en esta campaña han atacado dos veces sus actos y han matado a uno de sus colaboradores, tras instar a la población a boicotear las elecciones.
“Son actos erróneos -lamenta malhumorado el ex comandante insurgente mientras se mesa la barba-. Los talibanes de Afganistán deben respetar el proceso democrático y votar a sus candidatos. El pueblo de Afganistán quiere la paz y la estabilidad”.
“Rocketi” dice haberse gastado en la campaña hasta el último céntimo que obtuvo por la venta de su casa, unos 82.000 dólares, pero asegura que merecerá la pena si el desembolso sirve para que Afganistán vuelva a la senda del desarrollo.
Y sus seguidores, entre rezos, claman por el “éxito del valiente ‘Rocketi’”, ese polémico y antiguo comandante talibán de Jalalabad que se emplea ahora en que los “insurgentes dejen el desierto” y comiencen a marchar en la misma dirección que los demás afganos.

Diputada afgana pide la integración de la mujer en la sociedad de Afganistán

September 14, 2009

Kabul, 13 ago 2009.- La diputada afgana Shinkai Karokhail, ante las elecciones del 20 de agosto, sostiene que la integración de la mujer en la vida social y política del país, es fundamental para la regeneración de Afganistán.
“El futuro Gobierno de Afganistán debería tener en cuenta a la mujer, incluirla en el poder político y dar peso a sus decisiones. Darles educación, atención económica y sanitaria. Hay que empezar a cumplir compromisos”, dijo hoy la diputada afgana Shinkai Karokhail, una de las voces femeninas más importantes del país.
En entrevista con Efe, Karokhail reconoció que la situación de las afganas ha cambiado para bien desde la caída del régimen talibán, aunque denunció que la mujer sigue sufriendo la pobreza, la falta de educación y la dependencia del hombre.
El nombre de Karokhail saltó en marzo a los titulares de prensa por su oposición a una ley promovida por el presidente, Hamid Karzai, por la que las mujeres chíies -una secta del Islam minoritaria en el país- quedaban por debajo de los hombres ante la justicia.
Pese a lograr, junto a otras diputadas la reforma de ese proyecto, Karokhail mantuvo que las mujeres afganas carecen todavía de protección legal y siguen apartadas de la política, pese a los cantos de sirena de las promesas electorales.
En los últimos días, una gran parte de la atención de la campaña se ha centrado en las promesas de los candidatos para mejorar la situación de las mujeres en el país, como hizo hoy el propio presidente, Hamid Karzai.
Pero las activistas como Karokhail, que preside el Centro para la Educación de la Mujer Afgana, se limitan a mostrar “optimismo” de cara al futuro mientras tratan de ganar, peldaño a peldaño, esferas de libertad en la conservadora sociedad de Afganistán.
Y una de las claves para ello, según la diputada, estriba en una justicia y unas fuerzas de seguridad pensadas para mujeres, que sirvan para eliminar el “acoso sexual” al que la policía somete de forma cotidiana a miles de afganas.
“Si la ley no nos protege, ¿quién lo hará? Necesitamos una policía y una justicia para mujeres. Hay muchos casos de mujeres que sufren el acoso sexual de la policía”, apostilló Karokhail, de origen pashtún.
Guiadas por la presión familiar o, en muchos casos, por decisión propia, muchas mujeres de Kabul optan todavía por lucir el burka cuando salen a las calles, aunque también es habitual la imagen de otras mujeres que prefieren el hiyab.
Y la joven portavoz de Karokhail, encargada de guiar a Efe por las polvorientas calles de Kabul hasta alcanzar la espaciosa vivienda con césped de la diputada, se quita el pañuelo nada más entrar en el coche.
Aunque la amenaza talibán no es evidente en la capital afgana, los integristas mantuvieron -y mantienen, en las zonas del sur bajo su control- un estrecho cerco contra la libertad femenina y sometieron a las afganas a un estricto control que les negaba hasta la educación.
La mayoría de ellas (en torno al 80 por ciento) siguen sin poder leer ni escribir y se mantienen en un segundo plano en un país donde es todavía obvio el tradicional predominio de los varones en todas las esferas de la vida cotidiana.
Las elecciones afganas de 2009 señalan la aparición de pequeños brotes liberales capitalinos que buscan una mayor participación tanto para las mujeres como para otro sector secularmente postergado, los jóvenes.
“Déjeme decirle mis prioridades: más oportunidades y un cambio educativo. , comentó a Efe decidida la portavoz Zubaida Akbar, del Foro para la Sociedad Civil de Afganistán (ACSF).
Con la ACSF, Akbar se dispone a hacer llegar a los principales candidatos una hoja de ruta con sus propuestas, encaminadas sobre todo a dar oportunidades a los jóvenes de Afganistán, donde el 68 por ciento de la población tiene menos de 25 años.
“No está bien definido quiénes son los talibanes… ¿Estudiantes del Corán, señores viejos de los pueblos, guerrilleros…? Yo no tengo enemigos, pero si queremos nuestro espacio hay que acabar con ese pensamiento”, matizó.

Cientos de mujeres afganas apoyan a candidato opositor en un mitin en Kabul

September 14, 2009

Kabul, 12 ago 2009.- Tocadas con celestes burkas, hiyabs o velos de colores, cientos de mujeres afganas se sumaron hoy a la campaña de las elecciones presidenciales del 20 de agosto en Afganistán en un acto de apoyo al candidato opositor Ashraf Ghaní y de reivindicación propia.
“Nos merecemos por fin un gobierno bueno. Votaremos por la seguridad y para traer la paz a Afganistán. Ya estamos cansadas de lucha y guerra”, dijo a Efe entre tímidas sonrisas la estudiante Farishta Baseri, poco antes del comienzo del acto en la capital.
Con las mujeres en los asientos delanteros y algunos hombres -menos- apostados detrás, Ghaní se ciñó a su eslogan electoral, “Nuevo comienzo”, y prometió invertir en las “hijas del país”, que serán, dijo, las “próximas empresarias”.
“El régimen (del presidente, Hamid Karzai) no ha dispuesto ni jueces ni policía para mujeres. Yo sí lo haré, y además les daré propiedades y atención sanitaria”, aseguró Ghaní entre aplausos de sus seguidoras y gritos ocasionales de “Alá es grande”.
El candidato, ex ministro de Finanzas en el Gobierno de Karzai, apareció caminando a pie por el lateral de una gran carpa rosa instalada en el jardín de su casa, a un paso del centro de Kabul pero, como tantos otros edificios, bien amurallada.
De formación intelectual y con experiencia de más de una década en el Banco Mundial, Ghaní estaba considerado como uno de los candidatos con más posibilidades de poner en apuros al candidato Karzai, pero la última encuesta le otorga apenas un 3 por ciento del voto.
Sin embargo, tanto Ghaní como Karzai tienen entre los pastunes su principal cantera de seguidores, de modo que el resultado del primero puede influir en la carrera a la reelección del actual presidente, que aspira a imponerse sin necesidad de segunda vuelta.
Los adversarios de Karzai citan la ineficacia del Gobierno, la corrupción generalizada y su tolerancia hacia los “señores de la guerra” como principales manchas en su labor gestora de estos años, un mensaje que Ghaní, de 60 años, recalcó durante su intervención.
“Mi objetivo es proporcionar un Gobierno honrado. Los afganos votarán a una persona honrada”, mantuvo, tras pedir el apoyo femenino y prometer nuevas oportunidades de trabajo para las mujeres afganas, que sufren una secular discriminación.
Tras años de estricta reclusión bajo el régimen talibán, las mujeres afganas todavía se enfrentan a demoledores desafíos: su tasa de alfabetización ronda apenas el 21 por ciento, y en estas elecciones sólo hay dos mujeres entre los 41 candidatos.
“La participación femenina será baja. En algunas provincias, se han registrado pocas mujeres. Y en otras, el líder tribal venía a recoger la tarjeta de voto para todas ellas, así que el proceso puede quedar adulterado”, dijo a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
Las dos mujeres candidatas, dijo Spinghar, no han podido desplazarse a hacer campaña a las áreas rurales debido a la situación de seguridad, que se ha deteriorado en los últimos años, con un incremento de las actividades de los talibanes en grandes zonas del sur y el este.
En los actos de campaña, sin embargo, los candidatos exponen sus ideas para el desarrollo y reconstrucción del país y prometen trabajos y oportunidades como las que reclama Nargis Madadi, una joven estudiante venida a Kabul desde Wardak (este) que quiere ser doctora.
“Hoy en día vivimos algo mejor que con los talibanes, pero no creo que las elecciones cambien las cosas. Yo quiero estudiar medicina, pero la situación actual no me facilita el camino”, cuenta a Efe durante el acto de Ghaní.
Su deseo, dice ella misma entre aplausos, depende en buena parte de que Afganistán retome la senda de la paz tras décadas de destrucción y un conflicto armado que le envenena el futuro.

Mar de Kabul (F. Wajidi)

August 14, 2009

Vuelan pájaros ciegos bajo los mantos celestes

Atraviesan hilos que se retuercen de deseo

Y lo llenan todo de luces

Inundan el imán de sol sobre el cemento

Flotan como espuma de olas y rompen sin voz

Aquí, tan lejos del océano

Su pleamar se cose a sí misma como la música

Que no se recita y así no se corrompe

Por el tiempo. Pasa sólo fuera de ellas

Como un demonio furioso

Y las deja intactas mientras lo arrebata todo

Los muros ocres como de humana arena

Los huesos caníbales del palacio del shá

Rotos carros de bomba y el avión de combate

Cuánto voló hasta dar caza al alma robada

Y hoy sujeta pero ya para siempre fuera de sí

Camina y canta la niña de la mano

De alguien perdido como un espectro sellado

Que se dejó guardadas las esquinas vencidas

En cajas en sótanos de pura memoria

Para dejar su juventud en el deseo de otros

Arma que apunta como la curiosidad tensa

Lánzalo a volar, en tu ceguera

Averigua por qué cuencas secas navegan los ojos

Si se detienen en alerta

Las mecánicas medusas de su vapor de verano

Y a que corazón sus manos se dirigen

Para estudiar el amor

Hace tanto calor que no se pasa y

Que los pájaros vuelan como si fueran peces

Y como no tiene edad la tentación dura siempre

Por estos secos ríos invisibles de Kabul

Nadan bailes eternos que se remansan de camino al bazar

Y se susurran como gotas de lluvia para los montes sedientos

Oasis en los márgenes escritos que te leen de reojo

En ese risco subterráneo donde te bañabas de noche

Crees que comienza el desierto, pero con la alucinación del mar

Navegan los ojos, y las manos se dirigen

Hacia tu lugar de molusco y mañana y siempre

Y que la marea sigue y que bajo su impulso celeste

Si yo pudiera levantar el mar, al fin y al cabo

El pájaro hace tiempo que voló como los peces

No queda más que viento silencioso

Porque el silencioso aire de la nada

Va contra mi pecho entrecortado y nada más

Es el nombre que toma el infinito

Y contra mi inseguridad tuya el tiempo forja

otras coordenadas de marina estrella

Sin dejar heridas bajo los mantos celestes

De silencio medusa y mar

Todos tan lejos de los demás océanos

Y mi tentación que pregunta si le dejarás hablarte

Y te volverás de repente vieja dispuesta a morir

Consumir tu momento de aire y tu halo enamorado

Tan lejos, al fin y al cabo, de todo lo demás.

Los joyeros de Puna, en huelga contra el “burka” por temor a más robos

December 14, 2008

Nueva Delhi, 29 dic 2006.- Miles de joyeros de la ciudad occidental india de Puna cerraron hoy sus tiendas para pedir protección policial ante una ola de robos que les llevó incluso a amenazar con prohibir el acceso a sus tiendas de mujeres vestidas con el “burka” musulmán.
El temor de los joyeros al “burka” no tiene base religiosa ni feminista, sino que radica en el hecho de que, en tres de los atracos más recientes, los ladrones entraron en los establecimientos enfundados en la prenda, que cubre cuerpo y rostro por entero y es, por lo tanto, muy útil para los delincuentes.
Cubriendo su identidad con los “burkas“, los ladrones se llevaron 17.000 euros de tres tiendas en el barrio de Raviwar Peth, que concentra las joyerías de Puna, en la región india de Maharashtra.
Sin embargo, la cantidad total robada es de casi dos millones de euros en los últimos seis meses en las joyerías del área de Puna, una ciudad de aproximadamente 4,5 millones de habitantes que ha registrado ocho robos, según fuentes del sector.
Los joyeros, cansados de la inseguridad, escribieron este miércoles una petición al consejero de Interior de la región, R.R. Patil, para que les permitiera poner una restricción a la entrada de mujeres con “burkas” en sus tiendas, y decidieron cerrar los establecimientos hoy como medida de presión.
Según afirmó a EFE el presidente de la Asociación de Joyeros de la región de Maharashtra, Fatechand Ranka, más de 5.000 comercios en un radio de 150 kilómetros echaron los candados, a la espera de que el Gobierno reaccione ante la cantidad robada.
“No hay problema en permitir el paso a una mujer con velo, pero uno no sabe si es una mujer o un hombre hasta que enseña la cara”, aseguró al periódico “Hindustan Times” el joyero Ravi Aganani.
Aunque el consejero de Interior negó ayer estar al tanto de la controversia, la iniciativa de prohibir los “burkas” atrajo las críticas de la Comisión de Minorías de la región, que la ha calificado como “peligrosa” pues “infringe los derechos de la mujer”.
“Una mujer tiene derecho a vestir lo que ella quiera; debería tener la opción de vestir un ‘burka‘ o unos vaqueros. Pedimos a todas las comunidades que condenen la decisión” de los joyeros, afirmó Nasim Siddiqui, consejero de la Comisión, citado por la agencia IANS.
Sin embargo, los joyeros lo ven de otra manera: “no tenemos ninguna prejuicio religioso -puntualizó Ranka-, pero no hay otra opción para salvaguardar nuestros intereses comerciales”.
Ante la polémica suscitada, los joyeros decidieron hoy retirar su demanda contra la prohibición de los “burkas“, aunque pidieron que, al menos, las mujeres se quiten el velo frente a las cámaras de seguridad de las joyerías, para grabar sus rostros antes de acceder al interior de los establecimientos y prevenir así los robos.
Después haber amenazado con poner en las puertas de las tiendas carteles con la leyenda “burkas no“, los joyeros están dispuestos a negociar para no “herir la sensibilidad de ninguna comunidad”, dijo Ranka, porque no actúan animados por “ningún sentimiento antimusulmán“.
“Sólo queremos proteger nuestra seguridad”, concluyó el joyero, a la salida de una reunión con las autoridades policiales que resultó “satisfactoria”.
Con 138 millones de practicantes, los musulmanes componen la principal minoría religiosa (13,4 por ciento de la población) en la India, un país mayoritariamente hindú.