Montek Singh Ahluwalia

March 12, 2009

La Comisión de Planificación india es una de las huellas de la economía socialista que guió a la India durante décadas desde la independencia. Con las reformas de 1991, sin embargo, no perdió pujanza: sigue marcando las líneas de asignación presupuestaria de la India en sus “Planes Quinquenales”, controla la ejecución de los programas y vela por las relaciones intersectoriales de la economía. De su importancia da idea el hecho de que esté presidida por el primer ministro, Manmohan Singh. Aunque lo es a título nominal: el hombre fuerte de la Comisión ha sido siempre el vicepresidente, como ya ocurrió con Nehru y el mítico Mahabalanobis. Hoy, ese puesto está ocupado por Montek Singh Ahluwalia, a quien se proyecta como el próximo ministro indio de Finanzas si el Partido del Congreso gana las elecciones. Singh Ahluwalia habla en su amplio despacho del bloque administrativo Yojana Bhawan, en el corazón de Nueva Delhi.

Tras décadas de desconfianza, ¿ha cambiado su relación con el sector privado?

Interactuamos todo el tiempo, por ejemplo en el sector de las infraestructuras, que es una de las mayores iniciativas del Gobierno: intentar la asociación público-privada. Con una inversión necesaria de 500.000 millones de dólares. La India afronta muchos desafíos, pero hay una cosa clara: si queremos crecer rápido, hay que mejorar masivamente las infraestructuras. Y hay otro gran desafío, que es proporcionar educación para formar trabajadores cualificados.

Según los expertos, la India se enfrenta a un serio problema de formación.

Este problema ha emergido ahora, en el sentido de que cuando crecíamos al 4 por ciento, teníamos un excedente de trabajadores cualificados; con un 6 por ciento, estaríamos bien; pero con un crecimiento del 8 que aspira a ser del 9, tenemos un serio problema de déficit de trabajadores cualificados.
Y a no ser que podamos tomar medidas internas para poder reformar el sistema educativo y de formación, no podremos alcanzar nuestros objetivos. Hay mucha expansión de este sistema ya planificada, pero necesitamos hacer más. Muchas de nuestras universidades producen gente que de algún modo, recurren a un training académico, y eso es correcto para unirse al servicio civil, pero no está orientado para el desarrollo de capacidades específicas para el mundo del trabajo.
Estos problemas pueden ser resueltos, dando a esta gente programas y cursos de tres ó seis meses, que les permitirían desarrollar capacidades “de mercado”. Pero de otro modo, eso es verdad: es un programa que requerirá de tres o cuatro años…

Pero ¿cuál sería la cantidad de trabajadores necesarios?

Es que dependen de cada sector, y no tengo una cifra. Pero ciertamente vemos que, en los últimos dos años, son necesarios operadores de maquinaria, personas capaces de operar máquinas con ordenadores, expertos informáticos… Nuestra necesidad está subiendo de manera pronunciada y es más difícil retener a tu fuerza laboral. Eso, los empleadores nos lo dicen. Pero, por otra parte, ha bajado el número de personas que se iban al extranjero. Y muchos de los que están fuera vuelven. Ninguno de nuestros trabajos se paga tan bien como en los Estados Unidos, pero la gente está dispuesta a aceptar salarios mucho menores si está trabajando en casa.

La amenaza de recesión también planea sobre el cuadro de desarrollo…

Somos menos dependientes de la economía global que algunos otros países. Pero no independientes: y muchos de los beneficios que hemos tenido en los últimos pocos años son resultado de una mayor integración. Así que si el mundo baja, nosotros también. Eso es evidente incluso ahora. En los últimos dos años crecimos más de lo que indicaba el potencial. Este año pensamos que podemos crecer a una tasa del ocho, y hay quien piensa que iremos incluso por debajo. Sea cual sea, será una alta tasa de crecimiento, y mucho dependerá de cómo reacciona la economía mundial. Somos menos dependientes respecto a USA, pero más dependientes en un dibujo global. Mientras las perspectivas para USA tienen una pinta muy desalentadora.

¿Tendrán algún efecto sobre las reformas las próximas elecciones indias?

Hasta las elecciones, ninguna nueva reforma puede esperarse, pero se ha realizado mucha implementación. Cosas que ya han empezado, pero que había que completar antes de las elecciones. Todas las áreas de infraestructuras, por ejemplo, en las que tenemos iniciativas en marcha y debemos probar que las asociaciones público-privadas pueden funcionar. Hay muchos proyectos en el sistema y hay que asegurarse de que esos proyectos son llevados a cabo.
Y además hay otras áreas, como el fomento de la educación: anunciamos un nuevo número de universidades e instituciones la semana pasada. Entre ellas habrá algunas Universidades de clase mundial, IIT, IIM, pero ahora hay que determinar el lugar y convencer a las autoridades regionales para que pongan la tierra necesaria. Cuanto más concretas sean estas decisiones, más podrán mostrar su interés en apoyarlas. El Gobierno de la India ya dijo que quiere tener 30 universidades, pero ahora hemos indicado además dónde deben estar. La asignación podría retrasarse dos años o podría hacerse en dos meses. Así que nuestro objetivo es ponerlo en un calendario ajustado para que se haga.

Se diría que el término de moda de esta legislatura ha sido “inclusión”.

Es una historia muy larga y tenemos todo un Plan Quinquenal dedicado a ello. Pero, extensamente, necesitamos un gran impulso de la agricultura, que no ha ido bien en años recientes. Así que si podemos convertir la evolución de la agricultura en una historia mejor, parte del camino estaría hecho.
Necesitamos una base más fuerte de desarrollo cualificado y extender la educación, porque esto abre oportunidades y puede marcar la diferencia. Necesitamos además un crecimiento mucho mejor del sector de las manufacturas para que revierta en el empleo. En los últimos años, el sector servicios creció mucho más que las manufacturas. Y los servicios de alta formación tienden a requerir una educación más especializada.

Pero resultará difícil el paso de la agricultura a los servicios, así de repente.

Si quieres transformar a la gente de las áreas rurales hacia empleos no agrícolas, con capacidades limitadas en dos, tres o seis meses, entonces es la simple manufactura lo que les puedes enseñar. Así que necesitamos que el crecimiento de las manufacturas sea más rápido.
Creo que las manufacturas no crecieron tanto como debían porque nuestras infraestructuras no eran buenas y había falta de competitividad. Algunos dirán además que esto se debía a nuestras leyes laborales, que son un poco demasiado rígidas y de flexibilidad limitada. Para echar empleados, necesitas el consentimiento del Gobierno regional, y lo que ha ocurrido con el tiempo es que la ley se ha ejecutado con más flexibilidad.

O sea, que hay irregularidades en la aplicación de la legislación laboral.

La gente encuentra formas de hacerlo [despedir empleados], pero lo que habría que hacer de la ley una norma más fácil y transparente. La izquierda, en particular, se resiste a ello. Para ser sincero, si continuamos en una senda de alto crecimiento, y la competencia para trabajos cualificados continúa creciendo, será fácil que aumente la flexibilidad.
Si sólo preguntamos a los sindicatos “quiero cambiar la ley del trabajo”, habrá muchas protestas. Necesitamos concentrarnos en construir infraestructuras y esto mejorará, en algún grado, el crecimiento de las manufacturas; el próximo paso será entonces la flexibilidad laboral. Pero para entonces, el trabajo habrá visto el efecto de la india en transformación, tan fuertemente que las distintas regiones seguirán diferentes políticas: los estados más progresivos introducirán flexibilidad laboral y la gente verá que el empleo se expande; será una expansión de las buenas prácticas.

El antiguo ministro de Finanzas, Palaniappan Chidambaram, dijo que la India podría crecer al 11 por ciento si toda la población participa del crecimiento. ¿Comparte esta perspectiva?

Hacemos mucho trabajo con números, y francamente, cuando proyectamos los límites de lo que es posible, va más allá del análisis numérico y riguroso. Lo que dice Chidambaram es: “somos un país pobre, China es un país pobre. Tenemos mucho que hacer y ellos también. Ellos están creciendo al 11 por ciento, ¿por qué no nosotros?”. Creo que una de las cosas más positivas de la India es que la gente ha visto las prestaciones de China como una base para competir. Durante mucho tiempo, la India no crecía rápido. Ahora, la India es el segundo país que más crece, todavía detrás de China con cierta diferencia… ¿Por qué ellos son capaces? Una razón es el medio político, totalmente diferente; pero no creo que nadie en la India quiera cambiar el medio político. Al mismo tiempo, la democracia no se puede convertir en la excusa para unas pobres prestaciones. Los autoritarios obtienen licencias, mueven a la población, pero la democracia tiene también sus ventajas.

La perspectiva que va asentándose en Estados Unidos parece ser una estrategia de usar a la India como contrapeso de China.

Hay demasiado interés en presentar a la India como contrapeso, pero la perspectiva de India es: mira, somos ambos países pobres, y deberíamos transformarnos. Creo que el mundo será mucho mejor si la India y China son países prósperos y, sencillamente, lo hacemos tan bien como ellos. La emergencia de China ha tenido un efecto muy positivo en India. La gente se pregunta por qué no puede Bombay ser como Shangai. Tenemos hombres de negocios en China, ellos invierten en la India, compramos más el uno del otro, muchos más indios han visitado China y han visto lo que está pasando allí… Cuando un indio visita Europa, el aprendizaje es un poco como, sí, en 200 años seremos así. Pero en China, quien la visita piensa: hace 20 años, estos tíos eran tan pobres como nosotros. Hay más moraleja, y esto es un factor importante. Asia es una parte del mundo que crece rápidamente y que se ve a sí misma como parte de una historia de éxito, en el sentido de que el desarrollo está teniendo lugar, que las cosas están cambiando. Cada país ha tenido que resolver sus propios problemas y unos pueden aprender de otros.

Pero la India debería aplicarse el cuento en cuanto al comercio regional. El SAARC sigue en pañales, desde el punto de vista económico.

Lo tenemos muy claro con la apertura del comercio; hemos estado bajando barreras comerciales, y siempre hemos mantenido que hay que mantener un clima más libre en la región. Hay diferencias entre la región SAARC y otras regiones, porque la India es un poco demasiado grande y nuestros vecinos son todos comparativamente pequeños, lo que generalmente lleva a algunas preocupaciones. Y la lección que hay que aprender de ello es que la India debe concederles más beneficios de forma unilateral para la integración, y eso tendrá un efecto positivo: y eso es lo que estamos haciendo. Hemos dado más beneficios a Sri Lanka y Bangladesh y Nepal de lo que les pedimos. Con Pakistán es distinto, porque dependemos más de las relaciones políticas. Pero la idea respecto a Pakistán es también la de tener un comercio más libre. No discriminamos las importaciones de Pakistán como lo hace Pakistán; India no tiene un estatus de nación más favorecida en Pakistán, las tarifas que imponen sobre nosotros son más altas que las impuestas sobre otros países.

Y otro gran frente de batalla económica es la Ronda de Doha. La India está negociando con fiereza…

Globalmente, apoyamos fuertemente las negociaciones multilaterales y creemos que hay que reducir barreras. Nuestro desaliento con la Ronda de Doha es que esta fue vendida como si el punto dominante fuera la agricultura y con la expectativa de que Estados Unidos y la Unión Europea iban a reducir los subsidios. Pero en realidad los subsidios en materia de exportaciones no son los que distorsionan la agricultura, sino los masivos subsidios domésticos. Viendo cómo los precios mundiales han ido hacia arriba, tanto Europa como Estados Unidos deberían estudiar la reducción de sus subsidios nacionales sustancialmente. Pero por ahora los pasos dados han sido desalentadores. Europeos y americanos, durante mucho tiempo, dieron la señal durante mucho tiempo de que esta vez iban en serio con respecto a la agricultura, pero cuando llegó el momento, todo el mundo dijo que la política era muy difícil. Y reconozco que hay dificultades… Nosotros hemos estado genuinamente a favor de bajar barreras, hemos hecho ofertas a los europeos y americanos en el apartado de manufacturas. Con la esperanza de que entre ambos, europeos y americanos, alguna solución de estos problemas tenga lugar, para seguir adelante.

Según la Comisión de Planificación, ¿qué sectores necesitan una reforma más imperiosa?

En el apartado de las manufacturas, ya está todo bien liberalizado…siempre se puede hacer algo más en algunos puntos, como los límites de inversión extranjera, que podemos intentar eliminar. Hemos hecho un poco, pero si preguntas a un observador extranjero… Estoy de acuerdo en que debemos reducir estos límites…

Uno mira el crecimiento anual y la cosa parece estar despegando. ¿Lo ve como un momento histórico?

Absolutamente. En el año 1975, el club de Roma lanzó un informe en el que, con la más profunda consideración, aseguró que la India estaba muerta: que los indios no serían capaces de alimentarse a sí mismos. Y que no había siquiera que intentar ayudar a la India. Si estás en un bote superpoblado, decían, o todo el mundo se hunde, o tiras a la gente con menos posibilidades de sobrevivir. Así que dijeron que no había por qué intentar ayudar a la India, porque era un país condenado. Hoy en día somos supuestamente el helado del mes, la deseada por los inversores. Es un cambio cualitativo enorme, muy bonito. Nunca sabes qué es “histórico”, pero creo que hay una transformación muy profunda. Los indios jóvenes tienen un nuevo sentido de la confianza en sí mismos. Esto es inevitable… Lleva tiempo salir de la mentalidad colonial. Pero ahora, cuando hay un problema, los jóvenes culpan a su propio Gobierno de él, y esto es bueno. Preguntan “por qué no puedes hacerlo mejor”.

¿Tendrá algo que ver la globalización?

Para la India, la globalización vale la pena, en el sentido de que los indios ven que les brinda oportunidades tremendas. Y además somos lo suficientemente grandes como para que no seamos barridos culturalmente. Si eres un país pobre y pequeño, piensas que culturalmente puedes perder. Si la India crece y se desarrolla, culturalmente no seremos engullidos sino globalizados. El otro día vi una noticia que decía: Armani ha diseñado un “sherwani” (vestido formal indio tradicional) para el mercado indio. Esto es muy diferente de lo que pasó en Japón: Coco Chanel no diseñó ningún kimono. Nuestros diseñadores irán e “indianizarán” los trajes europeos, los europeos diseñarán cosas para el mercado indio y en general, la gente lo apreciará.

Y para los próximos años, ¿cuál será el mayor desafío?

Uf, muchos. Cambio climático… Nombre uno y acertará. Todos los países tienen los mismos objetivos de futuro. Si sobrevivimos al objetivo de mantener el crecimiento rápido durante los próximos cuatro o cinco años, estaremos en mejores condiciones de afrontar el futuro. Una media del nueve por ciento durante los próximos cinco años, pero con un sentido definido de una mayor inclusión.

De nuevo la palabra inclusión.

Es que a largo plazo, debemos mantener el crecimiento que tenemos, y sobre todo, crear la sensación y la convicción de que es inclusivo. Y esto es un gran desafío. Porque si no es inclusivo, la aceptabilidad social y la legitimación de estas políticas no ocurrirán. De otro lado, si creamos una sensación de inclusión -y esto no significa que los problemas de todo el mundo serán resueltos, siempre habrá gente con problemas profundos-, si la gente percibe que los cambios económicos están asociados con la movilidad social, será importante. porque la gente no quiere necesariamente que su propia vida mejore si se convence de que la vida de sus hijos será mejor. Un hombre de 45 años no quiere una inflación alta, quiere salarios altos, pero si es de clase media-baja, sabe que no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso ya es una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer.

Dar pie a una especie de sueño indio.

Lo es. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora. O que siempre lo dijimos, pero nunca lo tuvimos.

 

El glaciar de Siachen, el campo de batalla más alto de la tierra

December 14, 2008

Nueva Delhi, 14 nov 2006.- Las disputas entre las dos potencias rivales del sur de Asia, Pakistán y la India, incluyen la desmilitarización de un glaciar en Cachemira que alberga la guarnición militar a mayor altitud del mundo, diezmada en los últimos años a causa del frío y los despeñamientos.
Mientras Pakistán defiende la retirada de las tropas como siguiente paso al alto el fuego firmado en 2003, la India, que controla el glaciar, apuesta por hacer oficial la línea fronteriza de hecho entre ambos países.
Según dijo a EFE un experto del Centro de Investigaciones Políticas, el profesor Brahma Chellaney, el control del glaciar es importante para la India, porque “deja a Pakistán sin posibilidad de amenazar la región del Ladakh“.
El Ejército indio también se ha mostrado muy renuente en los últimos días a retirarse de Siachen, como afirmó al diario “Hindustan Times” el teniente general Vijay Oberoi.
“Ningún ejército entrega territorio así como así. El dominio de esas posiciones en Siachen dota a nuestras tropas de una ventaja estratégica sobre los paquistaníes, situados unos 1.000 metros por debajo de nosotros”, dijo.
Sobre capas de nieve que llegan a los 15 metros, ambos países han mantenido durante décadas enfrentamientos esporádicos en altitudes de 6.700 metros y a temperaturas que alcanzan los 60 grados bajo cero.
Siachen domina un triángulo situado en la región de Cachemira, en disputa entre la India, Pakistán y China, y es el segundo mayor glaciar del mundo si se excluyen los polos.
El origen del conflicto se remonta a un alto el fuego firmado en 1949, con el que, sin embargo, no se logró un acuerdo en torno a la demarcación fronteriza sobre el glaciar, cuya importancia estratégica reside en que domina toda la zona de Ladakh, en manos de la India.
El control indio de Siachen impide también el contacto fronterizo entre las porciones de Cachemira dominadas por Pakistán y China.
El glaciar se encuentra en poder militar de la India desde 1984, cuando su Ejército lanzó la operación “Op Meghdoot” para contrarrestar la decisión de Pakistán de autorizar expediciones a Siachen con el fin de afianzar sus reclamaciones territoriales.
Para los indios, la operación incluyó heroicidades como la que llevó a un destacamento a escalar un muro de hielo de casi 500 metros para tomar un puesto paquistaní situado a una altura de 6.700 metros.
El punto, denominado “Bana Post” en honor al soldado que llegó primero a la cima, es el situado a mayor altitud de la docena de destacamentos indios en el glaciar, que en un 80 por ciento “se encuentran por encima de los 4.900 metros”, según afirmó el oficial Om Prakash a una delegación de periodistas que visitó el lugar recientemente.
Los soldados de Siachen tienen en el frío a su mayor enemigo, como dijo el coronel Sunil Prabhu al diario local “Hindustan Times”, porque “científicamente no es posible sobrevivir a más de 5.500 metros de altura” y para llegar a las posiciones más avanzadas, “los soldados deben escalar durante 28 días”.
Según datos de los periódicos indios, unos 600 soldados han muerto desde el año 1984, la mayoría a causa del frío o despeñados.

Comerciantes de Nathu La pagan los recelos entre la India y China

December 14, 2008

Nueva Delhi, 1 nov 2006.- El comercio nunca ha sido fácil entre la India y China, como lo demuestra el magro balance de los tres primeros meses transcurridos tras la apertura a los negocios del paso de Nathu-La, hilo de unión del Tíbet con la pequeña región india oriental de Sikkim, en las faldas del Himalaya.
Después de un cierre que duró 45 años, las autoridades abrieron la frontera el 6 de julio pasado por un período de tres meses, antes del cierre estacional de invierno, tras arduas negociaciones, con grandes expectativas y muy discutible resultado.
El flujo de inversiones ha sido minúsculo en ese tiempo: según informó el Gobierno de Sikkim, la India ha exportado a China bienes por 15.000 euros, mientras el valor de las importaciones alcanzó los 19.000.
Es muy poco si se tienen en cuenta las previsiones de 36 millones de euros para 2007 que hizo el Grupo de Estudios del Comercio en Nathu-La antes de la publicación de los términos del acuerdo de apertura.
Y una cantidad insignificante para dos países que intercambiaron bienes y servicios por un valor de 14.713 millones de euros en 2005, un 37,5 por ciento más que el año anterior, en su mayoría por vía marítima.
En Nathu-La, poco después de la apertura del paso en las montañas, el vicepresidente de la región autónoma del Tíbet, Hao Peng, ya declaró a la prensa que la India había aplicado demasiados condicionantes al intercambio de productos.
“Espero que las autoridades indias adopten una postura más igualitaria con respecto al comercio con China, en lugar de imponer tantas restricciones”, dijo.
Pero en la India, las cosas se ven de otra manera, como dijo a EFE el ministro de Comercio e Industria de la región de Sikkim, R.B. Subba, para quien la apertura de Nathu-La es fruto de un “acuerdo fronterizo, no de libre comercio”.
“Nosotros podemos exportar 29 productos e importamos 15, y quizá esto sea una causa para que la cantidad de intercambios sea tan baja. Pero ya hemos enviado una petición a al Gobierno de la India para que amplíe la lista”, explicó.
La realidad es que los comerciantes locales están desanimados por las dificultades que implica el negociar al otro lado de la frontera, con una lista prefijada de productos permitidos y la limitación de la estancia a sólo un día.
El resultado de tanto obstáculo es que, como declaró a la prensa india el secretario de la Asociación de Comerciantes de Sikkim, Anil Kumar Gupta, un mercader tiene que levantarse “cada día a las tres de la mañana para vender en China y regresar el mismo día”.
Y, en tres meses, apenas 696 pequeños vendedores indios y 1.253 chinos han tenido arrestos suficientes para levantarse tan temprano y salir a vender productos agropecuarios, como los derivados del yak, verduras o frutas, y manufacturas sencillas.
Los mercaderes afrontan además una condición peculiar, que limita las transacciones individuales a un máximo de 435 euros diarios, lo cual, según Gupta, “impide desarrollar actividades a gran escala”.
El ministro Subba comparte las críticas: “El Gobierno de Sikkim apoya el libre comercio transfronterizo, porque es el único modo de que crezcan los intercambios comerciales entre China y la India, así que esperamos con ansia una revisión del acuerdo”.
Hasta entonces, el ministro prefiere tomarse las cosas por el lado positivo, y, como reconoció a EFE, considera que el acuerdo es un primer “símbolo de paz y un signo de la amistad entre dos gigantes”.
Porque, con sus limitaciones, abrir el paso fue el fruto de tres años de negociaciones entre dos países que tienen serias diferencias respecto al dibujo de su línea fronteriza, tanto en Sikkim como en Cachemira, hasta el punto de haber librado una guerra.
Por eso, para Subba, el pequeño y limitado flujo comercial en Nathu-La es una señal esperanzadora de aceptación mutua entre los dos países más poblados del mundo.

La renuncia de Tharoor aleja a la India del Consejo de Seguridad

December 14, 2008

Nueva Delhi, 3 oct 2006.- La retirada del indio Shashi Tharoor en la lucha por la sucesión del secretario general de la ONU, Kofi Annan, resta capacidad de presión a la India y la aleja de sus aspiraciones de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad.
El diplomático, abogado y escritor indio hizo público anoche en Nueva York que se retira de la carrera por la Secretaría General de la ONU, después de perder ante el coreano Ban Ki-Moon en la cuarta ronda de votaciones y entre las reticencias de China y EEUU.
De los quince votos posibles, Tharoor obtuvo diez positivos, dos abstenciones y tres negativos, entre los que se contaba el de un miembro permanente del Consejo de Seguridad, lo que equivaldría, en una votación formal, al veto del candidato.
El diplomático indio decidió retirar su candidatura al conocer el posible veto de uno de los países con presencia permanente en el Consejo y aprovechó su comparecencia para felicitar a Ban Ki-Moon.
“Acepto la derrota, Ban ha ganado y me gustaría transmitirle mis felicitaciones. Estoy muy satisfecho del apoyo recibido, aunque no haya sido suficiente”, agregó.
Tharoor, nacido en 1956, fue designado en junio por la India candidato a la Secretaría General de las Naciones Unidas y, avalado por tres décadas de experiencia dentro de la organización, desde el comienzo fue el segundo aspirante en liza tras el surcoreano.
Autor de seis libros, ha trabajado en la sede de la ONU de Nueva York desde 1989 y hasta 1996 estuvo encargado de las operaciones de paz en la antigua Yugoslavia, para pasar más tarde al puesto de asistente ejecutivo de Kofi Annan, que le nombró en 2001 jefe interino del Departamento de Información Pública.
Esta proximidad con Annan es el factor que llevó a Estados Unidos a expresar su desconfianza hacia un candidato que en agosto de 2004 señaló en el Fórum de Barcelona (España) que la ONU había perdido “mucha credibilidad” debido a los acontecimientos de Irak.
Sin embargo, se considera que el veto proviene de China, un país que, desde que se hizo público el nombramiento de Tharoor, ha mantenido silencio al respecto.
China hizo público en varias ocasiones su apoyo a un aspirante de origen asiático para ocupar el puesto de secretario general, pero se mostró renuente a aceptar la candidatura de Tharoor.
La causa de este silencio podría residir en parte en el deseo de no molestar a Pakistán, que desde el primer momento reaccionó contra la candidatura india, pero también a que China ve a la India como la potencia rival en la zona.
Otra de las explicaciones a los votos de rechazo que suscitó Tharoor es la preocupación de que la India pudiera ejercer su influencia sobre la Secretaría General de la ONU para fomentar sus intereses de reforma del Consejo de Seguridad.
El candidato indio apoyaba las demandas de su país de formar parte del Consejo de Seguridad como miembro permanente.
Según Tharoor, la ONU refleja las realidades sociopolíticas de 1945 y no de hoy, por lo que habría que estudiar unas reformas que permitieran a países como la India alcanzar sus “aspiraciones legítimas”.
India, de hecho, criticó hoy al Consejo de Seguridad de la ONU, al mantener que ha fracasado en su obligación de mantener la paz y la seguridad como consecuencia de su carácter poco representativo.
“El problema principal para el mantenimiento de la paz no es de personal o recursos, sino de la falta de representatividad del Consejo de Seguridad”, afirmó el embajador indio ante la ONU, Nirupam Sen.
La reforma de las Naciones Unidas, según el Gobierno de Nueva Delhi, quedaría incompleta de no ampliar el Consejo de Seguridad para dar entrada a más países, con el fin de hacerlo “más representativo y efectivo”, señaló el embajador.

Orientalismo

August 22, 2008

El término “orientalismo” se refiere a la imitación o la muestra de aspectos de las culturas del este en Occidente por parte de escritores, diseñadores y artistas, aunque también hace referencia a la actitud empática hacia la región por un escritor o cualquier otra persona. Un “orientalista” puede ser, además, la persona que se ocupa académicamente de los Estudios Orientales.

El significado del término adquirió un giro con la controvertida obra de Edward Said del mismo nombre, publicada en el año 1978. Said usa el término para describir una doble tradición, artística y académica, de visiones hostiles y despectivas del Este por parte del oeste, en parte influidas por la era del imperialismo europeo de los siglos XVIII y XIX. Usado con este sentido, el “orientalismo” engloba interpretaciones de la cultura oriental marcadas por prejuicios. Said criticó esta tradición académica, personalizada en autores como Bernard Lewis. En contraste, el término también ha sido usado por otros estudiosos para referirse a escritores de la edad imperialista con actitudes favorables a la cultura oriental.

Significado del témino. Orientalismo proviene de la palabra latina “oriens” (naciente) y también del griego he’oros’ (la dirección del sol naciente). Oriente es el opuesto a Occidente, cuestión no baladí en el viejo orden del mundo conocido: Europa era considerada Occidente, y el extremo más al este conocido del mundo era Oriente. De ahí que la concepción de Oriente, con su barniz eurocéntrico, haya cambiado con el tiempo: para el imperio romano “Oriente” se refería al actual Oriente Próximo. No se conocían entonces las culturas florecientes del Extremo Oriente, del mismo modo que en el extremo Oriente se desconocía Europa.

Con el tiempo, el significado de “Oriente” fue trasladándose al este, a medida que los exploradores occidentales alcanzaban nuevos límites. Los “magos” bíblicos de “Oriente” procedían del “Este”, con el significado probable de Arabia o el Imperio Persa. Europa, sin embargo, adquirió consciencia de ese más allá del este, hasta alcanzar las costas del Pacífico, cuyo espacio fue denominado el Lejano Oriente. En Occidente, esos cambios de significado en el tiempo añaden confusión (histórica y geográfica) a los estudios orientales.

Quedan sin embargo campos donde “Oriente” y lo “oriental” denotan definiciones ya anticuadas. Las “especias orientales” provienen de regiones entre Oriente Próximo y la Indochina. Los viajes en el “Orient Express” apenas llegan a Estambul, en la ladera este de Europa.

En español, “oriental” es un término referido a los pueblos, culturas y dioses de las áreas del este y sureste de Asia pobladas por razas mongoloides.

Las artes. Imitación del estilo oriental. Una de las acepciones del orientalismo es la adopción de motivos, estilos y argumentos en el arte, la arquitectura y el diseño. La “turquerie”, como se denominaba aquella vieja moda, comenzó en el siglo XV y llegó hasta el XVIII.

El uso temprano de motivos tomados del subcontinente indio ha sido en ocasiones denominado el “estilo hindú”. De esta corriente existen abundantes ejemplos en el Reino Unido, principal actor del imperialismo en la zona, como Guildhall o la casa Sezincote, pero también en Postdam, Stuttgart o Toronto.

El término “chinoiserie”, del francés, engloba la moda por los motivos chinos en la decoración del arte occidental, en olas sucesivas desde el siglo XVII, con especial presencia durante el período Rococó. Ya desde el Renacimiento, los diseñadores europeos intentaban imitar la sofisticación técnica de las cerámicas chinas, con éxito modesto. La “chinoiserie” (chinería) aparece con más fuerza en los países con activas Compañías de Indias Orientales, como el Reino Unido, Dinamarca, Holanda o Francia. En el imaginario europeo tenía una especial importancia la porcelana china, imitada en la ciudad holandesa de Delft o la alemana de Meissen.

Con sabor chino aparecieron jardines y áreas de recreo en los palacios alemanes del Rococó y en los azulejos del palacio de Aranjuez, en Madrid. Mesas para el té y tocadores chinos, sobrias imágenes de los muebles Xing comienzan a poblar los salones más nobles de Europa. Aparecen pequeñas pagodas en las chimeneas y otras más grandes en los parques.

Para el arte inspirado en Japón, la fecha clave es el año 1860, con la llegada de las impresiones xilográficas japonesas y su influencia sobre artistas como Monet o McNeill Whistler.

Representación de oriente en el arte y la literatura. La representación de los “moros” o los “turcos” comienza en el Medioevo y continúa durante el Renacimiento y el Barroco. Los primeros esbozos del orientalismo en el arte occidental aparecen en escenas bíblicas de la primera pintura holandesa, donde algunas figuras secundarias, como romanos o judíos, están vestidos con exóticos trajes que incluyen turbantes y otras prendas del cercano este coetáneo. La Venecia renacentista muestra un particular interés por el Imperio Otomano en pintura, con Gentille Bellini y Vittore Carpaccio a la cabeza. Por entonces, las representaciones eran ya más precisas; y los hombres vestían ya de blanco.

En el siglo XIX, aumentan las escenas orientales. En muchos de los trabajos se repite el mito de un Oriente exótico y decadente, dominado por la corrupción. Son obras centradas en las culturas islámicas del Oriente Próximo. Artistas como Delacroix, Gérôme o Roubtzoff reflejaron el Islam en sus pinturas, a menudo recogiendo odaliscas. Ingres, director de la Academia francesa de Pintura, pintó un baño turco en el que generalizó el erotismo oriental y lo hizo socialmente aceptable a los ojos de Francia. Aunque todos los cuerpos correspondían probablemente a la misma modelo, de haber titulado la obra “Un burdel de París”, esta hubiera resultado polémica. La sensualidad se consideraba así parte integrante de Oriente, y esa visión persistía a comienzos del siglo XX, como puede verse en los desnudos de Matisse. En esas obras, el “oriente” es a menudo un espejo de la propia cultura occidental, incluso como manera para expresar sus caras ocultas o ilegales.

El uso de Oriente como fondo exótico pasó también al mundo del cine, particularmente en algunos éxitos de Rodolfo Valentino. Más tarde, el rico árabe se convirtió en un recurso popular, especialmente durante la crisis del petróleo de los años 70. En los noventa, esa imagen dio paso a otra más negativa: la del terrorista, villano común en las películas occidentales.

Edward Said, “Orientalismo”. Una idea central de Edward Said es que el conocimiento occidental sobre Oriente no se edifica sobre hechos, sino sobre constructos imaginados que ven las sociedades orientales como fundamentalmente similares con características cruciales compartidas y diferentes a las de Occidente. Hay así un conocimiento apriorístico que establece un Oriente opuesto a Occidente. El conocimiento de Oriente se construye con textos literarios y datos históricos que a menudo tienen una comprensión limitada de los hechos de Oriente Medio.

Antes del libro de Said, “Oriental” se usaba por oposición a “Occidental”. Las comparaciones entre ambas entidades eran a menudo desfavorables para Oriente, si bien el término era usado por instituciones respetables. Pero la palabra “Oriente” cayó en disputa con el nacimiento del término “orientalismo”. Siguiendo ideas de Michel Foucault, Said puso énfasis en la relación entre el poder y el conocimiento en materia del pensamiento –tanto académico como popular-, sobre todo con la visión europea del mundo islámico. Para Said, Oriente y Occidente actuaban como dos caras de la moneda, en la que Oriente no era más que un complemento negativo de la cultura occidental. El trabajo de otro pensador, Antonio Gramsci, también influyó en la percepción de Said. En particular, Said utilizó el concepto de hegemonía para analizar la omnipresencia de los constructos orientalistas y sus representaciones entre los académicos occidentales.

Said limitó su discusión académica al estudio de Oriente Medio y la cultura y la historia de África y Asia, pero también aseguró que el orientalismo supone una dimensión significativa de la moderna cultura política e intelectual. Su perspectiva parte de finales del siglo XIX, cuando los departamentos del área habían abandonado el paradigma colonial. Aun así, ese paradigma continuó en trabajos como el de Bernard Lewis en fechas tan tardías como 1977. La idea de un Oriente es clave para poder definir un Occidente. Por eso, el estudio de las guerras greco-persas inciden en la comparación entre la tradición democrática de Atenas y el sistema autoritario del Imperio Persa, pero como manera de extrapolarlo a una comparación más general entre griegos y persas y también entre el Este y el Oeste, entre Europa y Asia, sin hacer referencia a las muchas ciudades griegas que también eran regidas por regímenes autoritarios.

Said intenta desentrañar las relaciones de poder colonizador – colonizado latentes en los textos de los escritores y académicos europeos. Su trabajo tiene implicaciones más allá del Oriente Medio, en particular sobre las actitudes respecto a China o la India. “Orientalismo” es uno de los textos fundacionales de los estudios poscoloniales. Más tarde, Said desarrolló y modificó sus ideas en el libro de 1993 “Cultura e Imperialismo”.

Muchos estudiosos usan ahora el trabajo de Said para intentar paliar las bases ideológicas occidentales, a menudo dadas por supuestas sin discusión crítica. Hay quien ha llegado a mantener que la idea que Occidente tiene de sí mismo fue construida a partir de la diferencia con los otros. Si Europa salió de la cristianidad como la no-Bizancio, la Europa moderna de finales de finales del XVI se definió a sí misma como la “no-Turquía”.

Said expone algunas definiciones de “orientalismo” en la introducción a su obra. Algunas han sido más influyentes que otras.

  • “una forma de acercarse a Oriente basada en el lugar especial que Oriente ocupa en la experiencia europea occidental.
  • “un estilo de pensamiento basado en la distinción ontológica o epistemológica hecha entre “Oriente” y “Occidente”.
  • “un estilo occidental para dominar, reestructurar y mostrar su autoridad sobre Oriente”.
  • “el orientalismo es particularmente valioso como signo del poder atlántico-europeo sobre oriente más que como discurso verídico de Oriente”.
  • “una distribución de conciencia geopolítica en los textos estéticos, académicos, económico, sociológicos, históricos y filológicos.

En su prefacio a la edición de 2003,  Said realizó una advertencia contra las “rúbricas falsamente unificadoras que inventan identidades colectivas”, con términos como América, el Oeste y el Islam, “que conducen hacia lo que considera un “choque de civilizaciones” prefabricado.

Posiciones contrarias a Said. Los críticos de la teoría de Said, como el historiador Bernard Lewis, argumentan que su repaso contiene errores conceptuales, metodológicos y de hechos. Said ignora muchas contribuciones genuinas al estudio de las culturas orientales realizadas por occidentales durante la Ilustración y la era Victoriana. La teoría de Said no explica por qué los franceses y los ingleses estudiaron el Islam en los siglos XVI y XVII, mucho antes de que controlaran Oriente Medio. Y se le critica por haber soslayado las contribuciones de estudiosos italianos, holandeses y, sobre todo, alemanes. Para Lewis, los intelectuales de estos países son más importantes en el orientalismo europeo que los franceses o los ingleses, a pesar de la desconexión entre los estudios y su presencia colonial. Y la teoría de Said, dice Lewis, no explica por qué los estudios orientalistas no lograron avanzar las causas del imperialismo.

“¿A qué propósito imperial servía el desciframiento del egipcio antiguo, por ejemplo, y la restauración del conocimiento y orgullo egipcios por su pasado anciano y olvidado?” (B. Lewis).

Lewis argumentó que el orientalismo nace del humanismo. Una ideología distinta del imperialismo, y a veces opuesta a él. El estudio orientalista del Islam nace del rechazo del dogma religioso, y sirvió para espolear el conocimiento de culturas alternativas. Lewis califica de “proteccionismo intelectual” el argumento de que sólo aquellos más allá de una cultura pueden discutir sus componentes con utilidad.

Said responde a Lewis diciendo que los argumentos de este deben ser situados en su propio contexto. Uno de los principales argumentos de Said es que el orientalismo fue usado como instrumento del Imperio, y el autor asegura que la crítica de Lewis no es desinteresada, sino que parte de las posiciones neo-imperialistas de Lewis, a veces enmascaradas.

Lewis está alineado con escuelas de pensamiento que promueven visiones neocon para la política de Estados Unidos en Oriente Medio. La mayoría de los intelectuales se alinean con Said, lo cual es criticado por los partidarios de Lewis como un prejuicio que ha llevado a un recorte de fondos en esos departamentos académicos. La página web www.campuswatch.org, por ejemplo, anima a los estudiantes a informar de los prejuicios de sus docentes.

Bryan Turner critica el trabajo de Said diciendo que hay múltiples formas y tradiciones del orientalismo. Por eso critica los intentos de Said de situarlas todas bajo la misma luz. Otros críticos puntualizan que, a pesar de las fantasías y las distorsiones, la noción de “Oriente” como espejo negativo de Occidente no es general porque la visión cambia según las diferentes culturas. En cualquier caso, es una necesidad lógica el hecho de que otras culturas sean identificadas como “diferentes”. Y no falta quien mantiene que Said critica el “esencialismo” de los orientalistas al categorizar Oriente, pero cae él mismo en el estereotipo de las características de Occidente.

El oeste visto desde el este. Como contraste, muchos de los conceptos despectivos asociados con el “Orientalismo” occidental se resumen –pero con una dirección inversa- en el epílogo del “Capítulo de las Regiones Occidentales” del Hou Hanshu. Esta es la historia oficial de la dinastía Han (años 25-221). El libro es compilado por Fan Ye (muerto en el año 445) y expresa sucintamente la opinión Han de la cultura “occidental” Hu, en el actual oeste de China.

Los occidentales Hu están lejos

Viven en una zona exterior.

Los productos de su país son preciosos

Pero su carácter es corrupto y frívolo.

No siguen los ritos de China

Han tiene los libros canónicos.

No obedecen el camino de los dioses.

¡Qué lamentable!

¡Qué obstinado!

Aunque esta cita se refiere al oeste de China, no faltan las representaciones estereotipadas de los occidentales en trabajos de los artistas indios, japoneses y chinos. Pero, como contraste, algunos artistas orientales adoptaron estilos de occidente. El pintor indio Ravi Varma pintó obras indistinguibles de algunas imágenes orientalistas occidentales. A finales del siglo XX, muchos motivos culturales occidentales e imágenes comenzaron a aparecer en la cultura y el arte asiáticos, sobre todo en Japón. Las frases y palabras inglesas ocupan un lugar prominente en la cultura popular y la publicidad de Japón. Muchos caracteres, temas y figuras mitológicas del “anime” japonés se derivan de variadas tradiciones culturales occidentales.

Recientemente, el término “Occidentalismo” ha sido acuñado para referirse a la visión negativa de Occidente presente en ocasiones en las actuales sociedades orientales.