El críquet sirve de excusa para enzarzar a la India y Pakistán
November 10, 2010
Nueva Delhi, 30 ene.- Manifestaciones, protestas contra actores y suspensiones de visitas bilaterales son las caras de la última polémica entre la India y Pakistán, a raíz de un boicot de la Liga india de críquet (IPL) contra los jugadores paquistaníes.
El críquet, indiscutible “deporte rey” en el sur de Asia, ha servido en el pasado para limar asperezas y reducir tensiones bilaterales a ambos países, que disponen del arma atómica y se han enfrentado en varias guerras desde su independencia del Imperio Británico, en 1947.
Pero la “diplomacia del críquet” quedó torpedeada la semana pasada durante la subasta de jugadores para la popular IPL, cuando ninguno de los criqueteros paquistaníes -de calidad contrastada- fue seleccionado por los clubes indios.
“En cualquier sociedad civil debería haber un diálogo, y jugar al críquet como parte del diálogo con Pakistán es importante”, valoró a la agencia india IANS el ex secretario de Exteriores paquistaní Shyam Saran durante una visita a la India.
El jefe de la IPL, Lalit Modi, se apresuró a desmentir cualquier “conspiración” y más tarde la organización dejó entrever que los clubes no pujaron porque temían no disponer de los jugadores, a causa de las malas relaciones entre la India y Pakistán.
Pero sus explicaciones no parecieron convencer a decenas de paquistaníes que se manifestaron en las calles de Lahore (este) y quemaron muñecos con la figura del ahora non grato comisario, al que consideran el auténtico responsable de lo sucedido.
Y, lejos de contribuir como hasta ahora en la distensión de las relaciones bilaterales, el boicot ha traspasado las fronteras deportivas y ha llevado a un nuevo rifirrafe a los Gobiernos de Pakistán -cabreado por la “falta de respeto”- y de la India.
“India o cualquier otro país que no respete a Pakistán será tratado por nosotros de la misma manera”, dijo en caliente el titular de Interior, Rehman Malik, a varios canales paquistaníes tras conocer el resultado de la subasta liguera.
“Si existe un deseo para mejorar la amistad indo-paquistaní, hay que dar respeto a los deportistas paquistaníes”, añadió.
Desde la India compareció el ministro de Exteriores, S.M. Krishna, quien afirmó que el país concedió visados a 17 jugadores paquistaníes y dijo que su Gobierno no tuvo “nada que ver con la IPL ni la selección de los jugadores”.
“No sé por qué los equipos de la IPL han actuado así. Los amantes del críquet están enfadados. Podría haberse evitado”, terció al canal Timesnow el ministro indio de Interior, P. Chidambaram.
La nueva controversia del críquet ha dificultado las perspectivas de un diálogo bilateral, ya muy debilitado tras el ataque terrorista de Bombay en noviembre de 2008, atribuido por la India a grupos insurgentes que operan desde Pakistán.
Tras la subasta del críquet, Pakistán ha cancelado la prevista visita a la India de una delegación parlamentaria porque, según dijo la presidenta del Parlamento paquistaní, Fahmida Mirza, los jugadores fueron víctimas de una “conspiración planeada”.
Y la posible última -y curiosa- víctima colateral de la polémica ha sido la feria del libro de Nueva Delhi, que comienza hoy en la capital india pero sin la presencia de la Fundación Nacional del Libro de Pakistán, que se descolgó a última hora.
Sobre el boicot del críquet se han pronunciado escritores y activistas destacadas, como la paquistaní Asma Jahangir, y, por supuesto, los actores de Bollywood, el otro gran imán para las masas del subcontinente.
Se han mostrado tibiamente a favor del boicot Shilpa Shetty y Preity Zinta, actrices co-propietarias de dos equipos de la liga, pero lo ha criticado otro actor, Shah Rukh Khan, que se ha ganado de paso un boicot de los integristas hindúes de la formación Shiv Sena.
En una ocasión y en pleno auge de la diplomacia del críquet, el primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó ante el Parlamento de su país que nada acercaba tanto a la gente del subcontinente como su “amor por el críquet y Bollywood“.
Pero Nueva Delhi e Islamabad se han visto obligados estos días a hilar fino para no romper su curioso canal de diálogo en las pistas y dejar que las cosas, como ha dicho el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, “vuelvan a estar bien con el tiempo”.
Orgullosa India festeja los 8 Oscar de un filme con causa judicial pendiente
March 6, 2009
Nueva Delhi, 23 feb 2009.- Una India orgullosa festeja hoy los ocho Óscars obtenidos por la película “Slumdog Millionaire”, alabada por la clase política y bien recibida por el público indio pero pendiente de una causa judicial por su título “denigrante” para los chabolistas.
“Es una bendición de Alá y suyo es el crédito”, dijo en Chennai (sur) A.R. Rehana nada más saber que su hermano, el indio A.R. Rahman, había ganado dos de las codiciadas estatuillas, según las agencias indias.
La familia de Rahman salió de su vivienda en el barrio de Kodambakkam de esa ciudad y repartió pedazos de una gran tarta a los transeúntes mientras los seguidores del autor lanzaban 10.000 petardos y en otras localidades del país se multiplicaba la fiesta por la gran victoria de “Slumdog”.
Bautizado como el “Mozart de Chennai”, Rahman ganó los Oscar a la mejor banda sonora y a la mejor canción, esta última compartida con el letrista Gulzar, mientras que el técnico de sonido Resul Pookutty completó la terna india con su Óscar a la mejor mezcla sonora.
Tres de los ocho Óscars de “Slumdog” tienen por tanto claro sabor indio y son los más celebrados por los medios de comunicación del país.
Los canales de televisión no han dejado de pasar los tonillos de la canción ganadora, “Jai ho”, junto a testimonios enlatados, perfiles y anécdotas de los protagonistas indios de la cinta, que ha despertado en el país emociones encontradas.
Las críticas inciden en que es una muestra de “pornografía de la pobreza” y hasta hay quien ha llevado a los tribunales a sus responsables con el fin de que retiren del título la palabra “dog” (“perro”), considerada denigrante. La próxima vista del caso en un tribunal de Patna (norte) se celebra mañana.
“No es apropiado llamarlos perros, es una palabra que no es buena en nuestra cultura”, explicó a Efe el ingeniero delhí R.P.Bansal, que expresó su contento por el triunfo en los Óscar.
La estudiante Mehar Jabeen se expresó en sentido contrario y alabó que la película muestre al mundo “que hay gente en la India que vive como animales” mientras otra parte de la sociedad lo hace en el lujo.
Pese a la denuncia judicial y a la polémica que el estreno de “Slumdog” desató en la India, donde algunos representantes de Bollywood protestaron por la exposición obscena de la miseria en el país, los Óscar obtenidos han sido recibidos con orgullo por la clase política, empezando por Sonia Gandhi.
“Su logro es un tributo para la industria del cine indio, que es una reserva de talento multidisciplinar…Los ganadores han hecho que la India se enorgullezca”, destacó en un comunicado el primer ministro, Manmohan Singh.
La positiva reacción de las autoridades llegó hasta el punto de que la jefa del Gobierno de Nueva Delhi, Sheila Dikshit, aprobó una distribución libre de impuestos para la película porque ha “hecho historia en el campo del cine indio”.
Incluso el icono del cine de Bollywood, Amitabh Bachchan, de los primeros en alzar la voz contra el filme, hoy felicitó a sus colegas premiados por lograr “el reconocimiento internacional para el talento del cine indio”. “Este es el día más feliz para los indios y la industria”, proclamó, según IANS.
“Slumdog Millionaire” (“Millonario perro chabolista”) cuenta la historia de un chico de los arrabales de Bombay que se hace con el máximo premio en el concurso “¿Quién quiere ser millonario?”.
Aunque dirigida, escrita y producida por británicos, la película fue rodada en la India con actores procedentes en su mayoría del propio país y una banda sonora de claras resonancias hindostánicas, obra de los más prestigiosos compositores de la industria.
“No me sorprende que hayan obtenido el honor (…). Rahman es un talento internacionalmente reconocido y el Óscar traerá la atención del mundo a su música y a la totalidad de las películas indias”, dijo a la agencia IANS el conocido letrista Javed Akhtar.
Rahman, Gulzar y Pookutty se unen en la lista de indios premiados con un Óscar a Bhanu Athaiya, responsable de vestuario en la película “Gandhi” (1982), y al mejor director de la historia de la India, Satyajit Ray, quien obtuvo un Óscar honorífico en 1992.
Hoy, los motivos de celebración fueron dobles para la comunidad cinéfila india: el Óscar al mejor documental fue para “Smile Pinky”, una historia rodada en Benarés (norte) que cuenta la lucha contra la discriminación de una niña india aquejada de labio leporino y también recibió las felicitaciones oficiales.
Slumdog Millionaire, América en Bombay
March 1, 2009
“Slumdog Millionaire” es el sueño americano en las calles de Bombay. “Quiero lo mejor de los dos mundos”. La frase es de uno de los galardonados indios en los Óscars, A. R. Rahman, que además se llevó dos premios: la mejor banda sonora y la mejor canción. Los dos mundos son la India y Occidente, y su relación ha quedado abrochada con “Slumdog Millionaire”: su director, el guionista y el productor son británicos. La mayoría de los actores y el escenario son puramente indios. Los ocho Óscars que ha ganado la película han dado paso a críticas de todo signo y –en la India- a la fiebre de la clase media, que considera héroes a los protagonistas porque entiende el éxito como suyo aunque el dinero fuera inglés. Reflejo del ansia indio por el reconocimiento exterior.
“El orgullo nacional ha tomado una pose diferente: ‘Por fin la India ha hecho algo en la escena mundial’. Uno se pregunta por qué la escena mundial nos importa tanto. Cada retrato de la India es mirado con ojos paranoides de sospecha. Cualquier cosa con sabor indio que obtiene un galardón es inmediatamente tomada como un asunto de orgullo nacional”, escribe hoy mismo uno entre los muchos comentaristas de prensa.
En la India “Slumdog Millionaire”, por fantástico que parezca su argumento, ha pasado con facilidad al discurso real y a la vida cotidiana. Es un país lleno de niños como Latika o Jamal, chavales que trabajan duro para sobrevivir y que no siempre lo logran. La realidad de las chabolas ha sido ampliamente documentada y salta a la vista en cualquier viaje turístico, pero paradójicamente el cine indio, mucho más interesado en retratar el creciente lujo como vía de escapismo, ha excluido de las pantallas a sus sucios protagonistas. De hecho, las principales críticas que ha recibido la película en el país acusaban a la película de “hacer pornografía de la pobreza”.
Esa crítica sigue una línea de reacción nacionalista contra la injerencia exterior. Ha sido una constante en la historia, empezando por el propio Mahatma Gandhi, cuando calificó como “informe de inspector de cloacas” un libro de 1927 publicado por la estadounidense Katherine Mayo y considerado ofensivo contra la cultura india. La mayoría de los escribas nacionales aplaudió y todavía lo hace la reacción de Gandhi: quieren justificar así que la India es mucho más que miseria y que Occidente tiene a mirar al país con malos o parciales ojos.
Por un lado, las élites indias harían mejor en tomarse en serio las críticas: han pasado 80 años, y ahí están como testigos los slumdogs. Pero también hay algo de razón en los indios que acusan a los occidentales de fijarse sólo en la pobreza y dejar de lado los muchos signos de cambio que la India está experimentando en los últimos años. Tradicionalmente, las visiones de Occidente sobre este subcontinente han estado marcadas por cuatro prejuicios, según Harold Isaac: primero, una India de marajás y magos exóticos; dos, una mística religiosa de los sadhus contemplativos; en tercer lugar, la devoción y adoración de dioses de muchas cabezas; y, por último, la India patética: niños con vientres hinchados, que se mueren abandonados en las calles.
Todas ellas siguen vivas en el subconsciente occidental. La India añadiría además una quinta que ha sido incorporada con éxito en “Slumdog Millionaire”: la del país globalizado, con sus centros de atención a clientes occidentales, su clase guapa de Bombay, sus lujosos concursos que concitan los sueños y la riqueza que derrochan sus barriadas posh. Es la quinta India y a su enfrentamiento con la tradicional lo llaman “India (la clase media urbana que se expresa con facilidad en inglés) contra Bharat (el nombre del país en hindi: las clases bajas o rurales de costumbres ancestrales y vida miserable).
De los barrios bajos, la inestabilidad religiosa, las letrinas y los basureros, la tortura policial, el tráfico infantil y la miseria de Bharat, la película llega a los coches caros, las mansiones de los ricos (no siempre en manos de la mafia), la ropa de marca y los elegantes trajes de la televisión, dispuesta a copiar modelos occidentales. El ascenso picaresco de Jamal y Latika es un viaje desde Bharat a la India; dos bloques reales –quizá de distinta fuerza- con una transiciones y relaciones más fluidas en las grandes metrópolis que en el campo.
Pero la verdadera cuestión es que “Slumdog Millionaire” es cine. A nadie se le ocurriría enarbolar un análisis serio de América sólo con la visión que transmite Hollywood en sus películas. ¿Por qué hacerlo entonces con la India, este país que es casi un continente?
Para hacer posible la historia de Jamal y Latika, el guionista recurre a tópicos clásicos en occidente, una historia marcada por el sueño americano: con trabajo duro y un poco de suerte el límite es el cielo. “Aquí tienes un poco de la verdadera América, pequeño. Dinero”. Un sueño que en la India tiene pocos exponentes, porque la sociedad es todavía mucho menos permeable y está marcada por brechas prácticamente insalvables de casta, religión, idioma, clase social o región. Muy rocambolesca tiene que ser la historia de un verdadero Jamal, un pobre musulmán de Bombay, para que empiece a trabajar como guía turístico en Agra, sirva té en un centro de llamadas o se exprese con fluidez en inglés durante un concurso televisivo. No hay problema: para eso está Hollywood.
“Quiero lo mejor de los dos mundos”. Y “Slumdog Millionaire” se sitúa sobre esa brecha entre la India y Bharat, una encrucijada clave para traer una historia comprensible a los espectadores occidentales. Cualquier película tiene algo de artefacto: a diferencia de Bollywood, el canon occidental intenta concentrar en más menos dos horas una historia bajo una pátina de verosimilitud. La cuestión no es tanto que sus protagonistas sean reales, sino demostrar que podrían serlo: un Jamal que logra conectar la India de las chabolas con la de los concursos.
Antes de la lluvia de Óscars, “Slumdog Millionaire” había logrado una buena recaudación en la India, aunque sin llegar a los niveles de la película estadounidense más taquillera, “Spiderman 3”. Tras la ceremonia, la mayoría de los políticos se han apresurado a enviar sus parabienes a la parte india del equipo y en algunas regiones hasta han permitido la distribución libre de impuestos de la película “por crear historia en el cine indio”. Las acusaciones de “pornografía de la pobreza” se han diluido como un azucarillo y los héroes de Slumdog han pasado al discurso oficial con una facilidad imposible para cualquier “informe de inspector de cloacas”.
O sea, que la película ha sido aceptada porque aunque muestra la miseria de los arrabales su mensaje es benigno y el héroe logra levantarse por encima de todo a pesar de las dificultades. El sueño americano apuntala un puente entre la India y Bharat que todavía está en germen en gran parte del país.
“Un indio de 45 años sabe que él no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso actúa ya como una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora”, cuenta en entrevista el responsable de la poderosa Comisión Planificadora de la India, Montek Singh Ahluwalia.
En la India real proliferan los concursos de televisión como vía de acceso a una vida mejor, pero los obstáculos de casta o lengua o comunidad impiden que el sueño indio sea como el americano. Además, aquí siempre se ha repetido que los indios son poco permeables a las normas y lo son mucho al ejemplo, como muestra la propia figura de Gandhi. El estado, pese a su gigantesca burocracia (quizá por ello), es incapaz de dar salida a los problemas cotidianos y los graves de la ciudadanía, no digamos ya de dar bienestar a su población. Así que en muchos lugares, los ciudadanos asumen el papel del estado y construyen parques, carreteras e incluso ciudades.
Prueba de ello es la historia de Dasrath Manjhi, el “símbolo de la resistencia”. El pueblo de Manjhi estaba aislado en las montañas de la depauperada región de Bihar (norte), por lo que había que recorrer grandes distancias para obtener comida o agua. Un día, la esposa de Manjhi resbaló mientras atravesaba una montaña. Y entonces Manjhi decidió que era suficiente. Tomó un martillo y un cincel y solo, con sus propias manos, comenzó a excavar una carretera en la montaña.
Construyó una choza junto a la obra para perder menos tiempo y no se detuvo pese a que la gente le consideraba un loco. Durante 22 años, Manjhi excavó en solitario y sin ayuda hasta que la gente de su pueblo pudo usar la carretera a través de las montañas, de 100 metros de largo y 10 de ancho.
Manjhi murió de cáncer en el año 2007 sin reconocimiento del estado, pero con un amplio aprecio de la gente del pueblo y de gran parte de la sociedad: los niños de su pueblo pueden por fin estudiar y carreras que antes eran de 50 kilómetros ahora son de diez. Acaso el mayor logro de Manjhi ha sido la fuerza de su ejemplo. Esta semana se conoció que un grupo de aldeanos del distrito de Kaimur, en la misma región, está construyendo otra carretera de seis kilómetros entre las montañas para que sus jóvenes encuentren “novia”.
Esta es sólo una muestra de cómo funcionan las cosas en la vida de la mayoría de los indios. Pero por una vez, los dos niños-actores chabolistas de la película (los caracteres infantiles de Latika y Selim) han tenido suerte: el sueño americano propugnado por “Slumdog Millionaire” sí que va a cumplirse para ellos, porque el Gobierno de Mahararashtra ha prometido regalar a sus familias dos apartamentos que les permitirán salir de las chabolas donde residen.
“Aquí hace tanto calor y hay tantos mosquitos. Tardo horas en dormirme”. Lo ha dicho Azhar, el niño que desempeña el papel de Selim, a su vuelta desde Hollywood a su chabola. Su padre, enfermo de tuberculosis e incapaz de trabajar, le pegó una bofetada por no querer conceder una entrevista. Y a Rubina Alí (la pequeña Latika), ahora la reclama su madre, que había abandonado el hogar hace un lustro. Rubina y Azhar tendrán nueva casa, pero sus vidas pertenecen ya al cine y van siendo de sueño. Los demás slumdogs no tienen tanta suerte.
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Harry Potter no logra impedir el estreno de “Hari Puttar”
February 4, 2009
Nueva Delhi, 22 sep 2008.- Un tribunal indio dio hoy luz verde al estreno de la película “Hari Puttar”, al desestimar un recurso de Warner Bros que pedía suspender el lanzamiento por estimar que el nombre se parecía demasiado al de un conocido niño mago.
Los jueces aceptaron el argumento de la productora india, según la cual su película se basa en un guión original y su título significa, tanto en hindi como en punjabí, hijo de Dios, informaron las agencias indias.
“Nuestra película es diferente, no tiene nada que ver con ninguna otra. El nombre depende sólo del personaje, que se llama Hari. Y Puttar significa hijo en punjabí”, aclaró a Efe Jenette Banis, la secretaria de la productora Mirchi Movies.
La película cuenta la historia del joven Hari Prasad Dhoonda, un punjabí de 10 años que emigra con su familia al Reino Unido, después de recibir su padre un encargo del Ejército indio para trabajar en un proyecto secreto.
El padre, el profesor Dhoonda, mantiene el proyecto guardado en su casa, en un chip confidencial que atrae enseguida la atención de un malvado mafioso y sus sicarios.
En un giro que recuerda a otro éxito de Hollywood (“Sólo en casa”, de 1990), la familia se va de vacaciones pero deja en casa al pequeño Hari Puttar, quien mostrará su valentía cada vez que los ladrones intentan apoderarse del chip del profesor Dhoonda.
“Habla de la libertad de un niño cuando se queda solo en casa con su primo, y de las situaciones divertidas que ocurren cuando dos ladrones intentan entrar en la casa”, dijo a la agencia IANS el productor, Munish Purii.
Para apuntalar la originalidad de “Hari Puttar: una comedia de terrores”, los productores hacen hincapié en que en la película, a diferencia de “Solo en casa”, hay canciones y un personaje animado amigo del chiquillo, que le ayuda a superar la soledad.
Las “originalidades” de Hari no convencieron a Warner Bros, propietaria de los derechos de la franquicia “Harry Potter”, que llevó en agosto el caso a los tribunales para pedir la suspensión del estreno de la cinta -previsto el pasado día 19-, al menos con su título actual.
Pero hoy, la jueza Reva Khetrapal, del Tribunal Superior de Nueva Delhi, decidió que no existe “nada en común” entre los nombres Hari Puttar y Harry Potter, por lo que permitió a su productor seguir adelante con el estreno, previsto para el próximo viernes.
Hasta el momento, la industria cinematográfica india no se ha prodigado en exceso con películas dirigidas al público infantil, aunque los productores esperan que la polémica sirva para llevar a los cines a los espectadores más curiosos.
La industria de Bombay ha sido históricamente proclive a inspirarse en sus colegas estadounidenses y usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Este, de hecho, no es el primer “hermanito” que le sale a Harry Potter: en la película “Aabra Ka dabra”, los espectadores asisten a las desventuras de un niño huérfano de un famoso mago que acude a una escuela de magia y encuentra a antiguos amigos de sus padres.
Los medios indios llegaron a calificar a “Bollywood” como una “factoría del robo”, después de que el año pasado el filme “Partner” sufriera una amenaza de demanda por parte de la productora de Will Smith, enfadada por el parecido de la cinta con “Hitch” (2005).
En el caso del niño mago, los propietarios de sus derechos ya habían logrado con éxito en la India que un editor retirara el libro “Harry Potter en Calcuta”, en el que el héroe conocía a personajes clásicos de la profusa literatura bengalí.
A pesar de su beligerancia contra la supuesta violación de la propiedad intelectual, Warner Bros tendrá ahora que resignarse a ver en la gran pantalla las aventuras del pequeño Hari Puttar y sus técnicas para espantar a los ladrones.
“Nosotros también hemos visto Harry Potter”, comentó a Efe la secretaria de Mirchi Movies.
Cuando “Bollywood” empieza por hache
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ago 2007.- Aprovechando el desconocimiento de los realizadores occidentales, la industria india del cine, con más de 1.000 películas al año, no duda en usar personajes, secuencias y argumentos que a veces no se diferencian ni en la letra que separa a Bollywood de Hollywood.
Al ubicuo Harry Potter le ha salido, por ejemplo, un “hermanito” indio en la película “Aabra Ka Daabra”: un niño huérfano de un famoso mago que va a la mejor escuela de magia, donde, haciendo sus pinitos en el mundillo, encuentra a gente que conocía a sus padres.
El cine indio -abanderado por la industria de Bombay, Bollywood- produce más películas y vende más entradas que su rival estadounidense, aunque eso no le impide tomarlo como referencia para intentar romper las taquillas.
De esa “pasión” por las tramas occidentales dan fe los últimos estrenos: tres solteros que tienen que cuidar de un bebé, un entrenador que lleva a lo más alto a un equipo de chicas que no confían en sí mismas o una versión de “La cena de los idiotas” que se ha convertido en un título de culto.
Hace pocos días, el éxito del año, “Partner”, sufrió incluso una amenaza de demanda por parte de la productora del actor Will Smith, enfadado porque la película se toma demasiado al pie de la letra sus peripecias en “Hitch”, del año 2005.
“No sabemos nada de los productores de ‘Hitch’. Esto es una controversia creada por los medios. En Bollywood hay 700 películas nuevas cada año. ¿Pueden todas ellas ser originales?”, dijo con descaro al respecto el productor de “Partner”, Parag Sanghvi.
En la lista de títulos con “versiones a la india” figuran clásicos como “¡Qué bello es vivir!”, “Harry el sucio”, “Vértigo”, “Irma la Dulce” o “El apartamento”, naturalmente con los metrajes kilométricos y las sobredosis de baile y canciones que aderezan al cine “masala” (especiado).
Los filmes indios también se han nutrido de amor (“La boda de mi mejor amigo”, “Cuando Harry encontró a Sally”) y de humor (“Señora Doubtfire”, “Algo pasa con Mary”), han tirado de “thrillers” como “Seven” o “Atracción fatal” y de, claro, los musicales (“West Side Story”, “Annie”).
En “El milagro de Anna Sullivan” (1962) una chica sordomuda y ciega logra sobreponerse a su situación gracias a su maestra; en Bollywood bastó con cambiar a la dulce mujer por la barba del ídolo nacional, Amitabh Bachchan, que logró un gran éxito con “Black” (2005) pero fue acusado de copiar el original secuencia a secuencia.
Y en el filme “Koi Mil Gaya” -con el popular actor Hrithik Roshan-, los críticos no se ponen de acuerdo en cuánto de E.T y cuánto de Forrest Gump hay en la película, pero todos coinciden: los guionistas la han cocinado contando con ellos.
Vale cualquier título de éxito y ni siquiera “El Padrino” se ha librado del ojo de halcón de los guionistas asiáticos, como lo demuestra “Aakank Hi Aankank”, sobre las andanzas de un pobre granjero que llega a la ciudad, se convierte en mafioso y protagoniza, según la cadena musical MTV, “un remake superpatético”.
La influencia occidental llega también a la seña de identidad de Bollywood, la música: en los 70, los indios bailaban -sin saberlo- la popular “Mamma mia” del grupo ABBA, llamada allí “Mil geya hum ko saathi” (Encontré pareja), y, desde entonces, los sones occidentales se entremezclan extrañamente con ritmos locales.
¿Es Bollywood una “factoría del robo”?, llega a preguntarse el diario “Hindustan Times”.
Ante las perspectivas de negocio que el plagio puede reportar, un avispado compositor, Aadesh Shrivastav, lo tiene todo listo para crear una compañía de protección de derechos de autor contra quienes se dedican a inspirarse en el extranjero, tras hablar con el rapero estadounidense Wyclef Jean.
“Wyclef se quedó anonadado al saber que habían copiado su canción ‘María’. Dijo que muchos de sus colegas americanos no saben lo que ocurre con los compositores indios, y que habría que hacer algo”, afirmó Shrivastav.
La amenaza, sin embargo, -”sé que seré el hombre más odiado en Bollywood”, dice Shrivastav-, ya no podrá impedir que el popular Shah Rukh Khan canturree “Pretty Woman”, acompañado de sonidos discotequeros y de las mecánicas -pero creativas- coreografías indias en su película “Kal Ho Na Ho” (“Puede que no esté mañana”).
Y, mientras los indios bailan y aplauden en las salas de cine al actor Shah Rukh cuando suena Pretty Woman, ninguno se pregunta por Roy Orbison.
Sanjay Dutt, actor y gángster, travieso y reconvertido
January 18, 2009
Nueva Delhi, 31 jul 2007.- Sanjay Dutt, de 48 años, condenado hoy a seis años de prisión por tenencia ilícita de armas dentro del proceso por los atentados de Bombay de 1993, es uno de los actores más populares de la industria de Bollywood. Y tiene uno de los pasados más turbulentos.
Nacido, como tantas otras estrellas indias actuales, en el seno de una dinastía dedicada a la industria del cine, Dutt fue pronto víctima de su adicción al alcohol y las drogas, que se agravó con la muerte de su madre, Nargis Dutt, víctima de un cáncer.
Nargis murió pocas semanas antes del estreno de la película “Rocky”, que supuso el debú de Sanjay Dutt en la gran pantalla de la mano de su padre, Sunil.
La muerte de su madre sumió al actor en una espiral de drogas y demencia, pero su padre reaccionó enviándole a Texas para que se rehabilitara.
En Estados Unidos, el actor cayó víctima de una dolencia pulmonar, aunque gracias a esta conoció a la enfermera Richa Sharma, con quien se casó meses después.
Con Sharma tuvo una hija, Trishala, pero la felicidad duró poco. La familia quedó destrozada por la noticia de que la madre padecía un tumor cerebral que le causó la muerte.
A pesar del dolor en lo personal por la pérdida de su mujer y de la custodia de su hija -la familia de Sharma litigó por los cuidados de la pequeña-, Sanjay trabajó duro para relanzar su carrera y logró el éxito definitivo con las películas “Saajan” (1992) y “Khalnayak” (1993), en la que representó un papel de villano.
Y, cuando su carrera parecía retomar la senda del éxito, se produjeron en marzo del 1993 los terribles atentados de Bombay, trece explosiones en puntos estratégicos de la ciudad que causaron la muerte de 257 personas y heridas a otras 1.000.
En una nueva muestra de las conexiones de Bollywood con las mafias, Dutt fue detenido y encarcelado en relación con esos atentados. la Policía averiguó que los gángsters habían visitado la casa del actor y le habían dado varios rifles Ak-56, granadas de mano y cartuchos. Sanjay guardó un rifle y devolvió las demás armas.
El actor pasó 18 meses en la cárcel, en los que recibió el apoyo masivo de la industria y, al salir, se casó con Rhea Pillai, pero el matrimonio fue un fracaso y acabó en divorcio.
Pese a los vaivenes de su vida personal y su vinculación con las mafias de Bombay, la carrera de Sanjay no sólo quedó intacta, sino que ha crecido a lo largo de los años con varios éxitos, basada en su imagen de “macho” (“Misión Cachemira”, “Línea de Control”) y luego como comediante.
El corpulento Dutt ha obtenido grandes beneficios en los últimos años con la saga “Munna Bhai”, en la que el actor interpreta a un gángster de Bombay que tiene un corazón de oro.
En la primera de las dos películas (“Munnabhai MBBS”), Munna, acompañado en las pantallas por su padre Sunil (quien falleció poco después) logra sacarse el título de medicina a base de copiar y trata de mejorar el mundo dando abrazos.
En la segunda (“Lage Raho Munnabhai”), votada en los más importantes foros de internet como una de las mejores comedias de la historia mundial, Munna-Dut cree ver al fantasma de Gandhi, y guiado por sus consejos, se lanza como un Quijote para luchar contra la corrupción y los problemas de la India moderna.
Dutt, que fue absuelto en 2006 de los cargos de terrorismo pero declarado culpable por tráfico de armas, trató de cultivar esa imagen de “enfant terrible” reconvertido durante los juicios por los atentados de Bombay, acudiendo a los templos antes de cada sesión.
“Considerando elementos de esta confesión y teniendo en cuenta lo dicho por otro declarante, acepto la declaración de Sanjay según la cual adquirió y mantuvo esas armas para su propia defensa”, dijo el juez durante la vista.
La imagen de gángster bonachón -con sus paralelismos en la vida real- ha convertido a Sanjay Dutt en un icono no sólo del público, sino también de sus colegas de profesión.
Pero la mejor definición de Dutt la proporciona una pegatina de sus años como colegial y que ahora lleva en su coche, que dice: “Nunca te rindas”.
La película india más esperada desata la locura entre los espectadores
January 18, 2009
Nueva Delhi, 15 jun 2007.- Miles de indios aguardan con furor el estreno hoy de la película “Sivaji The Boss” (“Sivaji el jefe”), con las entradas agotadas para los próximos veinte días y los seguidores más acérrimos de su protagonista rezando frente a los pósters callejeros.
“La historia trata sobre la lucha contra la circulación del dinero negro y el director Shankar ha hecho un gran trabajo”, según la principal estrella de la película, Rajnikant, una auténtica institución en el sur de la India.
El estreno mundial tendrá lugar en unas 2.900 salas de proyección y, a juzgar por las colas de los espectadores en los últimos días y los lanzamientos de petardos en las calles, el filme nace ya tocado por el éxito.
Tras un rodaje que duró 19 meses, “Sivaji” tiene todas las papeletas para convertirse en el filme indio más caro de la historia, con un coste estimado de 80 millones de rupias (casi un millón y medio de euros).
Pero lo que ha hecho de la película un fenómeno social ya antes de su “nacimiento” es la espera de los incondicionales de Rajnikant, que han organizado desde repartos de dulces hasta procesiones y “pujas” (misas) en su honor para celebrar el estreno de la película.
“Hoy es un día de fiesta para nosotros, porque la nueva película de nuestro “Thalaivar” (líder) llega a las pantallas tras dos años sin estrenos”, dijo un miembro de su club de fans en declaraciones a la agencia india PTI.
Con pósters de Rajnikant repartidos por todo el sur de la India, cientos de jóvenes se congregaron durante días en las colas de los cines, realizaron ofrendas de leche frente a las imágenes del actor y rompieron cocos para convocar a la buena suerte y alejar de la película a “las fuerzas del mal”, informó la agencia india PTI.
Quizá arrastrados por la popularidad del actor, los principales líderes políticos de Tamil Nadu se apresuraron a anunciar que verán “Sivaji”, o, como el jefe de Gobierno regional, M. Karunanidhi, se apuntaron ayer al preestreno y “apreciaron” la película.
La apuesta de los políticos se explica en parte porque el mito que rodea a Rajnikant llega hasta tal punto que su película anterior, “Chandramukhi”, lleva 800 días en las salas de proyección, todo un récord en la historia del cine tamil.
Por ahora, el imparable fenómeno “Sivaji” ha trascendido ya el sur de la India, donde tienen su feudo el actor y el cine tamil, y ha llegado a la ciudad de Bombay, cuna de “Bollywood”, donde las concentraciones de fans han causado los primeros atascos.
Para huir de polémicas, Rajnikant declaró ayer que no hay comparación posible entre él y el actor más respetado de Bollywood, el veterano Amitabh Bachchan. “Yo soy el rey, pero Amitabh es un emperador”, dijo la bigotuda estrella.
En Bombay, territorio “Bachchan”, sus fans han comenzado a celebrar el estreno tirando petardos, tocando tambores y llevando una imagen del filme en procesión hasta un templo del dios Ram, donde tenían previsto llevar a cabo una “puja”.
El estreno de “Chandramukhi” hace más de dos años ya fue saludado con fuegos artificiales y desató la histeria en el interior de los cines de Chennai (antigua Madrás), con los espectadores gritando, aplaudiendo y, en algunos casos, haciendo ondear, torso desnudo, las camisetas en pie sobre sus asientos.
“La nueva película tiene comedia, acción, romance, estilo y todo en una proporción equilibrada, y la música es simplemente extraordinaria y los arreglos musicales son divinos”, recoge en un foro de internet un privilegiado que tuvo ocasión de ver el preestreno (por unos 20 euros).
Antes del anunciado proyecto en 2008 de una película con el actor transformado en un carácter animado de tres dimensiones, hoy, a las 17.00 de la tarde hora local (11.30 GMT), todo indica que la histeria que desata Rajnikant en la India volverá a repetirse.
La victoria en Gran Hermano convierte a Shilpa Shetty en la heroína de India
January 18, 2009
Nueva Delhi, 29 ene 2007.- La India amaneció hoy entre orgullosa y deslumbrada por la victoria anoche de la actriz de Bollywood Shilpa Shetty en la edición británica del concurso “Gran Hermano“, que ha sido acogida como un triunfo nacional del país en el exterior.
Shetty abrió hoy los informativos televisados indios, que han repasado de forma puntillosa su actuación durante las cuatro semanas encerrada en la casa, y desde esta mañana ofrecen sin cesar imágenes del aullido de la actriz en el momento de alzarse con el premio y compartir la experiencia con sus padres.
“Shilpa Shetty gana la corona” o “La gran victoria” fueron algunos de los titulares con los que los medios indios saludaron la victoria de la actriz en el Reino Unido, mientras sus seguidores inundaron de mensajes de felicitación los foros de internet y algunos se lanzaron a la calle a celebrarlo.
“Shilpa, la India está orgullosa de ti. Has llenado las expectativas de toda la gente y hecho un gran trabajo”, escribió hoy un anónimo internauta en el foro de la cadena NDTV, aunque también hubo quien calificó a la India como una “república bananera” por “gastar sus fuerzas” apoyando a una concursante.
La actriz había desencadenado una ola de simpatía por unos insultos considerados racistas vertidos por una de sus competidoras, Jade Goody, y la madre de ésta, que la acusaron de “querer ser blanca” y de “comer con las manos” y la llamaron despectivamente “paki” (paquistaní, un insulto para una india).
El enfrentamiento de Goody con la actriz india ha motivado manifestaciones espontáneas en varias ciudades indias y llevó incluso al Gobierno de la India a exigir explicaciones al de Gran Bretaña, cuyo primer ministro, Tony Blair, tuvo que hacer un alegato contra el racismo “en todas sus formas” en una sesión del Parlamento.
Para lograr el éxito, Shilpa compitió con famosos de la talla del hermano de Michael Jackson, el conocido actor que interpretó a “Fénix”, de la serie “Equipo A” o la antigua Miss Gran Bretaña Danielle Lloyd, aunque ha sido su enfrentamiento con Goody el que ha disparado la audiencia.
En los profusos comentarios sobre la polémica de Gran Hermano en la prensa india, ha habido muchos a favor de Shilpa, aunque también algunos exasperados porque la actriz se estaba comportando como una “cría” tras haber aceptado participar en un concurso del que iba a sacar una buena tajada económica.
La actriz india llegó al Gran Hermano para Famosos con un currículum de segunda en Bollywood, la industria del cine indio, que le ha brindado su apoyo durante su “infierno” en el concurso, como lo denominó el cineasta Tanuja Chandra, quien hace unos días confiaba en que la joven sería capaz de “aguantar y ganar”.
Otro productor de Bollywood, Shashilal K.Nair, anunció el pasado viernes que tiene preparado un guión sobre la rivalidad y la amistad para el que Shilpa y Goody serían las protagonistas perfectas.
Lo cierto es que Goody, que tras ser expulsada del programa ha sido muy crítica con él, se propone visitar la India para pedir perdón a su pueblo “cara a cara”, según dijo el pasado jueves en una entrevista en directo con el canal delhí NDTV.
En un “mea culpa” ante millones de televidentes de la NDTV, cuyo presentador le hizo pasar un mal trago ironizando sobre si sería capaz de entender el inglés con acento indio, una compungida y nerviosa Goody admitía haber tenido un comportamiento “erróneo” con Shilpa.
Mientras, la ministra de Turismo, Ambika Soni, afirmaba de bastante mal humor que se le había concedido visado a ver si visitaba la India y se “curaba” en ella “como mucha otra gente se ha curado”.
El concurso ha permitido a Shilpa impulsar también su cotización más allá de Bollywood, con una oferta de la Fox para rodar en Hollywood y para presentar un documental de televisión, un programa de críquet y una entrega de premios, además de un contrato editorial para narrar su experiencia, una entrevista exclusiva con el diario británico “The Sun” y patrocinios de marcas de ropa, cosméticos y joyería.
La victoria de Shilpa “le ha dado una buena lección” a los británicos, dijo a Efe Ram, un administrativo de Delhi, molesto porque los insultos a su actriz no tenían que ver con que sea “buena o mala profesional, sino india”, lo que “ha herido los sentimientos” de su pueblo.
Gandhi vuelve a la India en la mente de un gángster perturbado
December 14, 2008
Nueva Delhi, 7 dic 2006.- La película india “Lage Raho Munna Bhai“, en la que “Mahatma” Gandhi se le aparece a un gángster quijotesco, se ha convertido en el país en todo un fenómeno que ha inspirado desde protestas con rosas hasta una ley anticorrupción.
El filme ha conquistado a distintas personalidades del país, como el primer ministro, Manmohan Singh, o el propio bisnieto de Gandhi, Tushar Gandhi, quien confesó a Efe “estar encantado” con la imagen y el tratamiento que el mensaje de su bisabuelo recibe en la película.
“Aparentemente, la India había abandonado a Gandhi. Pero el camino que predicó es tan viejo como los ríos y las montañas, y sin paz y amor no sobreviviremos como sociedad. Soñar sobre la igualdad y trabajar con los más débiles aún es actual, como demuestran Gandhi o Muhammad Yunus“, dice Tushar.
Para definir esta nueva ola de pacifismo igualitario, la película recurre al neologismo “gandhigiri” (literalmente “hacer el Gandhi“), que los medios indios usan para denominar a una forma de protesta que recurre al amor y la tolerancia frente a la violencia.
“El engaño es una enfermedad, y quien engaña, un enfermo. Así que la mejor manera de luchar contra la mentira y la corrupción es desear a quienes las padecen una pronta recuperación, por ejemplo regalarles rosas”, dice el fantasma de Gandhi al gángster alucinado.
Y, cautivados por la fuerza del mensaje, miles de personas se han lanzado a las calles del país desde el estreno del filme para protestar con rosas por la crisis agrícola del algodón, las precarias condiciones de la enseñanza universitaria, o simplemente por el servicio deficiente de una compañía telefónica.
“Una película -dice Tushar Gandhi-, no puede hacer una revolución, pero sí generar interés. Y ahora el mensaje de Gandhi ha vuelto, a pesar de que, de algún modo, siempre estuvo aquí”.
En la película, un gángster de Bombay se empapa de filosofía gandhiana para conquistar a su amor platónico, una locutora de radio, pero la obsesión por el padre de la independencia india termina por causarle alucinaciones.
Arrastrado por los consejos del fantasma de Gandhi, el mafioso y su amigo Circuito, dos modernos Quijote y Sancho, se lanzan a la ayuda de los débiles de la ciudad, en medio de las coreografías típicas de “Bollywood” y con un argumento rocambolesco que combina las teorías del “Mahatma” con el humor, la picaresca y el hampa.
“Si un chico le tira una piedra a una estatua mía, decidle que recorra el país y derribe todas mis estatuas, y que borre mi nombre de las calles y los libros. Que sólo me guarde en el corazón”, dice el fantasma por boca del gángster antes de recomendarle poner la otra mejilla para recibir mamporros.
Con el lema “Ponte bien pronto”, el filme ha cuajado en distintas páginas de la red, pero también en los selectos pasillos de la alta política, después de que el primer ministro indio, Manmohan Singh, declarase que la película capta “el mensaje de Bapu (‘Padre’, en referencia a Gandhi) sobre el poder de la verdad y el humanismo”.
Singh aseguró además que el filme, que se ha convertido en la primera película en hindi estrenada en la sede de la ONU, es una de las referencias de la nueva ley que su Gobierno promueve para luchar contra la corrupción.
El éxito de “Munna Bhai” (“colega Munna”) estriba, de acuerdo con Tushar Gandhi, en que ha sabido conectar el referente moral de Gandhi con un lenguaje juvenil y cercano a los problemas cotidianos de la gente.
En palabras del bisnieto de “Mahatma“, su bisabuelo, el verdadero Gandhi, “no estaría contento con la India de hoy, repleta de desigualdades”, pero “buscaría un camino positivo”.
Sin embargo, el Gandhi fantasmal le responde y tranquiliza a sus conciudadanos desde la gran pantalla: “No os preocupéis por mí, yo estoy bien y sigo aquí vigente, aunque sea sólo en la cabeza de un loco”.
Los “paparazzi” de la India, como locos tras Brad Pitt y Angelina
December 14, 2008
Nueva Delhi, 7 oct 2006.- La mediática pareja formada por Brad Pitt y Angelina Jolie ha llegado a la India tan en secreto que los “paparazzi” se las ven y las desean para hacerles fotos mientras la actriz rueda una película sobre el asesinato de un reportero.
“Brangelina” no aparecen juntos en las primeras fotografías que publica hoy el periódico “The Times of India” de su estancia en Pune (oeste del país), donde llegaron este jueves acompañados por sus tres hijos, dos de ellos adoptados.
Sí se ve a una Angelina casi recostada al fresco, con los ojos cubiertos por unas gafas de sol y la expresión de quien acaba de despertarse de una larga siesta.
En otra de las instantáneas, de peor calidad, apenas puede entreverse a lo lejos la rubicunda cabeza de Brad Pitt, con la camisa semiabierta y el torso envuelto en sombras.
“Brangelina” estará en la India el tiempo que dure la participación de su mitad femenina en el rodaje de un filme sobre Daniel Pearl, un reportero estadounidense secuestrado y asesinado en 2002 en Karachi (Pakistán) por un grupo extremista cuando investigaba los vínculos entre miembros de Al Qaeda y Pakistán.
La pareja aterrizó este jueves en Bombay con sus tres hijos, Shiloh Nouvel, Maddox y Zahara, y desde allí tomaron un Mercedes que, seguido por otros dos vehículos, les llevó a un alojamiento privado en la vecina ciudad de Pune.
Tras bajar del avión, Pitt y Jolie intercambiaron amables saludos con los trabajadores del aeropuerto, según relataron alborozados los diarios locales.
“Brad llevaba en brazos a su hija Shiloh Nouvel, mientras que Maddox fue trasladado al coche por uno de los asistentes”, indicó un funcionario del aeropuerto, demostrando su conocimiento sobre esta particular “nobleza rosa”.
Mientras, en Pune se ha desatado la “histeria”, recoge el periódico “Hindustan Times“, ante la llegada de la “familia más bella” del mundo según la revista “People” y se especula sobre el “secreto” lugar donde descansan los famosos actores.
Ahora los “paparazzi” planean todo tipo de escaramuzas para vencer la discreción de la pareja, cuya política es proporcionar fotografías a los medios si estos desembolsan elevadas cantidades a fundaciones de caridad.
Tanto la estampa de Shiloh, la hija natural de ambos, como las de los hijos que Jolie había adoptado anteriormente (Maddox, un niño de origen camboyano, y Zahara, una niña etíope), son buscadas por los fotógrafos que exploran Pune con la esperanza de desvelar la residencia de Pitt y Jolie.
Mientras unos periódicos hablan de que están alojados en el elegante Hotel Meridien, otros especulan con que se encuentran en un lujoso chalé a las afueras de la ciudad.
En cualquier caso, los medios contraponen la silenciosa llegada de “Brangelina” a la India con el tradicional estruendo que crean en sus apariciones públicas los “famosos” indios, rodeados generalmente de una cohorte de motoristas y guardas armados.
La discreción de la familia Pitt-Jolie en un país acostumbrado al ruido ha sido bien recibida por los periódicos serios, muy críticos con el gremio de los guardaespaldas bollywoodienses que, como afirma una columnista del periódico “The Times of India“, “tienen siempre el dedo en el gatillo del arma”.
Pune será el escenario de una parte de la película “Mighty Heart”, en la que Angelina Jolie encarna a Mariane, la viuda del reportero asesinado en Pakistán y autora del libro “Un gran corazón: la valiente vida y muerte de mi esposo Danny Pearl”.
La actriz, embajadora de buena voluntad de la ONU, ha visitado Pakistán en varias ocasiones, como cuando acudió a visitar a las víctimas del terremoto que hace un año asoló Cachemira y causó más de 70.000 muertos.
Angelina Jolie ha desarrollado muchas acciones de solidaridad, como las ayudas que concedió a la Acción Mundial por la Infancia y Médicos Sin Fronteras con el dinero obtenido por las fotografías de su bebé Shiloh.



















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