La India abre la puerta al aceite de oliva

November 5, 2009

Nueva Delhi, 4 abr 2008.- Las virtudes saludables del aceite de oliva han convencido a las autoridades indias para reducir los aranceles hasta el 7,5 por ciento, aunque el reto sigue siendo dar a conocer el producto entre los consumidores del país asiático.
“En la India existe la tendencia a poner aranceles altos a productos considerados lujosos, como el aceite de oliva. Pero al mismo tiempo este aceite es muy saludable, así que lo discutimos específicamente”, declaró a Efe el vicepresidente de la Comisión Planificadora (PC), Montek Singh Ahluwalia.
Hasta ahora, el aceite de oliva virgen estaba gravado con un arancel del 45 por ciento, mientras que el impuesto sobre el aceite de oliva refinado y para loción era del 40 por ciento, muy por encima de otros tipos de aceite.
“Anteriormente, el consumo del aceite de oliva era ignorado y, debido a los impuestos, estaba restringido a las elites, porque el consumidor medio lo encontraba demasiado caro”, declaró tras conocer la decisión el presidente de la Asociación India de la Aceituna (OIA, siglas en inglés), V.N. Dalmia.
Con los aranceles vigentes hasta ahora, un litro de aceite de oliva virgen podía llegar a costar en la capital india unas 720 rupias (11,48 euros), aunque la OIA espera ahora que esos precios disminuyan en torno a un 15 por ciento.
Esta asociación, que agrupa a los importadores y distribuidores del sector, había pedido varias veces al Gobierno la supresión de los aranceles con el doble argumento de que es un alimento “saludable” y de que no existen productores indios.
“Es el producto más sano del mundo para cocinar, con una protección incomparable contra las enfermedades cardiovasculares“, había dicho Dalmia, en un país donde cincuenta millones de personas tiene problemas del corazón.
Pero, aparte de la bajada de precios y sus virtudes sobre el papel, el nuevo reto que deben afrontar los importadores es dar a conocer el aceite de oliva entre las clases medias, ya que hasta ahora el producto era coto cerrado de los más pudientes.
“El principal problema no son los impuestos, sino que la población aún no ve los beneficios de consumirlo”, explicó a Efe Sudhir Nayar, el representante en la India de la compañía aceitera italiana Bertolli.
Los consumidores indios limitan el uso del aceite de oliva al aliño de ensaladas y también como cosmético para el cuidado de la piel, pero aún no han sacado de la sartén otras variedades más típicas, como el aceite hidrogenado de palma (”vanaspati“), nefasto para el colesterol.
“No tenía lógica reducir aranceles de aceites menos saludables y no el impuesto sobre el aceite de oliva. Porque la gente normal podría consumir sólo los aceites de peor calidad, mientras el aceite de oliva quedaba en manos de la gente rica”, asumió el vicepresidente de la Comisión Planificadora.
Con la decisión de bajar los aranceles, la India se ha puesto por delante de otros países asiáticos, como China, que aplica un arancel del 10 por ciento, y de Taiwán o Corea del Sur, que gravan las importaciones con un 8 por ciento.
Pero además, ese ansiado 7,5 por ciento dará aún más alas a un mercado que crece rápidamente: en el año 2007, la India importó 23.000 toneladas de aceite de oliva, y en 2012 se prevé un aumento de un 80 por ciento, hasta alcanzar las 42.000 toneladas.
Esa perspectiva es la que ha llevado a la empresa española Sojivit a entrar en el mercado indio con todas las consecuencias: cultivando aceite ecológico en la región india de Himachal Pradesh (norte) y empezar a comercializarlo a partir de 2012.
Pese a que las condiciones climáticas de la India dificultan la producción de un aceite de oliva de calidad, desde Sojivit aseguran contar con pruebas satisfactorias y recuerdan que los ingleses ya plantaron olivos cuando este país era colonia británica.
Y la idea es bien vista por las autoridades.
“Con la globalización, la gente está empezando a amar cosas parecidas. Así que aquí también deberíamos ser capaces de producir aceite de oliva, siempre que encontremos el lugar donde puedan crecer las aceitunas”, concluyó Montek Singh Ahliwalia.

Apreciación de la rupia frente al dólar, nuevo dolor de cabeza para Gobierno

November 5, 2009

Nueva Delhi, 20 sep 2007.- Pese a rubricar hoy su apreciación más rápida en tres décadas frente al dólar, el Gobierno mira con preocupación el rápido ascenso de la rupia, que representa un peligro para los exportadores y amenaza la balanza comercial.
La divisa india rompió hoy la barrera simbólica de las 40 rupias por dólar y cerró en 39,91, una cifra que sirve para culminar una subida superior al 10 por ciento desde septiembre de 2006.
Guiada por la fortaleza de la economía india, la apreciación de la divisa frente al dólar en los últimos dos días radica en parte en la decisión de la Reserva Federal estadounidense de recortar medio punto los tipos de interés.
Esa medida, según varios expertos en el mercado, podría llevar a nuevas entradas de capitales en el parqué indio, porque los inversores prefieren invertir en monedas de alto rendimiento, como es el caso de la rupia.
“La rupia demuestra que hemos crecido. Es el mercado quien la empuja y confío más en el mercado que en los juicios del banco central indio o del ministro de Finanzas”, comentó hace unos días el consultor Jamal Mecklai en declaraciones al diario “The Times of India”.
La fortaleza de la divisa india y la debilidad del dólar han causado una apreciación de la rupia de más de un 10 por ciento en los últimos seis meses, en la mayor subida en tres décadas.
Pero la rupia no sólo crece respecto al dólar: entre enero y mayo de este año, el valor de la moneda india aumentó un 8 por ciento respecto a la libra, un 6,9 respecto al euro y un 11,2 por ciento respecto al yen, cantidades apreciables que, sin embargo, causan dolores de cabeza a los exportadores indios.
A pesar del orgullo de algunos inversores, un sondeo realizado por la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de la India (ASSOCHAM) mostró que un 80 por ciento de los exportadores se queja por la apreciación de la moneda, que les ha dejado en una situación “poco competitiva”.
El Gobierno anunció en julio un paquete de ayudas de 14.000 millones de rupias para ayudar a paliar sus efectos, pero ello no ha servido para hacer disminuir su “preocupación” por el estado de las exportaciones y por el aumento del déficit comercial.
“Las exportaciones son un motor del crecimiento y debemos asegurar que el crecimiento no se ve afectado”, dijo al respecto el ministro de Comercio e Industria, Kamal Nath, que se negó hoy a revisar a la baja la previsión de exportaciones para este año, fijada en 160.000 millones de dólares.
Pero una fuente oficial que pidió el anonimato ya adelantó en julio pasado que el objetivo no sólo no se cumplirá, sino que además la apreciación de la rupia amenaza 275.000 empleos.
“Con una tasa de cambio de 40 rupias por dólar, intentaremos mantener la cifra de exportaciones del año pasado. Nuestra mejor apuesta sería rondar los 140.000 millones de dólares”, dijo.
En su carrera loca contra el dólar, la rupia cuenta además con el apoyo del índice Sensex de la Bolsa de Bombay, que superó este miércoles por primera vez los 16.000 puntos con la máxima subida en un sólo día (653 puntos).
La mayoría de las monedas asiáticas han subido estos días respecto al dólar, aunque la rupia es la que mayor apreciación ha registrado en los últimos años, sólo por detrás del real brasileño.
“En el pasado, los costes de las transacciones y la falta de buenas infraestructuras, unidos al escaso apoyo del Gobierno a los exportadores, han amenazado sus beneficios”, dijo el presidente de ASSOCHAM, Venugopal N. Dhoot, a la agencia india IANS.
Ahora, con los sectores de joyería, pieles y el textil (cuyas exportaciones cayeron un 25-40 por ciento en abril y mayo) sufriendo los efectos de una rupia poderosa, parece que los exportadores tienen un nuevo problema.
Mientras los negocios de exportación sufren, hay sin embargo quien saca partido a la nueva situación: los operadores de viajes y los consumidores.
“Cada vez más indios viajan al exterior. Los precios de los paquetes turísticos en el extranjero han caído un 10 por ciento”, declaró a “The Times of India” uno de los responsables del ramo.
Y, a la espera de que la fuerte rupia reduzca los precios de los productos importados, los consumidores de la nueva clase media se preparan para llenar sus casas de televisores japoneses, móviles europeos y ordenadores norteamericanos.

El conflicto político sigue atenazando la economía de Cachemira

February 4, 2009

Srinagar (India), 25 dic 2008.- Los constantes llamamientos a la huelga, las revueltas de verano y la tensión entre la India y Pakistán han destruido las expectativas de este año de los comerciantes de Cachemira, que dicen perder 14 millones de dólares por cada día de toque de queda.
“En los últimos 17 años habíamos tenido muchos problemas, que se han reproducido entre julio y diciembre. En estos seis meses hemos sufrido 100 días de toques de queda o cierres por huelgas”, dijo a Efe el presidente de la Cámara de Comercio cachemir, Mubin Shah.
El pasado verano, esta región norteña de la India sufrió disturbios protagonizados por hindúes y musulmanes, tras la decisión del Ejecutivo cachemir de ceder unos terrenos forestales a la organización hindú que gestiona la peregrinación de Amarnath.
Los disturbios, que causaron 40 muertos, provocaron un bloqueo económico en la región que los comerciantes intentaron romper con una marcha de protesta hacia Muzaffarabad (Pakistán), aunque la Policía les impidió cruzar la frontera y siete personas murieron por disparos.
“Sólo el bloqueo económico de la carretera hacia Jammu, que conecta el valle de Cachemira con el resto de la India, nos hizo perder unos 100 millones de dólares”, dijo Shah.
Pero además, el fin de las protestas dio paso inmediato a la precampaña de los comicios regionales en el valle, que afectó a la actividad económica por las protestas de los separatistas y los corrientes toques de queda, con el consiguiente cierre de las tiendas y una caída del turismo.
“Esperábamos recibir un gran número de turistas y así fue hasta junio, pero los disturbios y las elecciones han reducido las llegadas virtualmente a cero”, reconoció por teléfono el director de Turismo regional, Faruq Shah.
Según el director, la región ha registrado este año 1,1 millones de llegadas turísticas, lo que casi duplica las 600.000 del año anterior, aunque sólo 50.000 de ellas proceden del extranjero.
La caída del turismo desde junio, sin embargo, tiene efectos demoledores para la economía local, que tiene en los servicios turísticos una de sus tres actividades principales.
Las otras -la artesanía y la agricultura- se enfrentan a problemas de almacenamiento, un deficiente sistema de transporte y la falta de industrias de procesamiento, debido en parte a la ocupación de fábricas por el Ejército en las últimas décadas.
“Tome el ejemplo del cultivo de manzanas. Es muy importante, porque ocupa al menos a 300.000 personas, de ellas muchos pequeños campesinos. Y sin embargo, no podemos darle salida al producto”, se quejó el presidente de la Cámara de Comercio.
Escenario de cíclicos brotes de violencia y de varias guerras desde la independencia y partición del subcontinente, el territorio cachemir está dividido y en disputa entre la India -que posee la parte más rica-, Pakistán y China.
La India y Pakistán, embarcados desde 1999 en un lento proceso de deshielo, anunciaron en octubre la apertura de dos pasos comerciales en la Línea de Control, una medida bien recibida por los empresarios que sin embargo ha dado pocos frutos.
“Queríamos derivar hacia Pakistán el 10 por ciento de la producción. Pero no tenemos un sistema adecuado: ni bancos que operen a ambos lados, ni viajes que nos permitan encontrar agentes en la parte paquistaní”, relató Shah.
A estas insuficiencias se añade ahora la creciente tensión entre ambos países a raíz de los atentados de noviembre de Bombay, que la India atribuye a la organización separatista cachemir Lashkar-e-Toiba, establecida en Pakistán.
Según Shah, la disputa entre los dos países ha paralizado el “pequeño pero creciente” comercio entre ambos lados de la Línea de Control, hasta el punto de que la semana pasada sólo cruzaron la frontera tres camionetas.
Y la nueva tensión entre la India y Pakistán aleja también el objetivo deseado por los comerciantes cachemires: un área de libre comercio, “como en la Unión Europea”, que haga de la frontera un lugar irrelevante.
“Después de lo de Bombay, nuestra única perspectiva es la crisis económica”, concluye Shah.

Clos anuncia “una ofensiva en todos los frentes” para entrar en mercado indio

January 31, 2009

Nueva Delhi, 13 dic 2007.- El ministro español de Industria y Comercio, Joan Clos, aseguró hoy a Efe que España ha puesto en marcha “una ofensiva en todos los frentes” para incrementar su presencia en la India, donde se encuentra en visita oficial.
Clos llegó este miércoles a Bombay (oeste) para supervisar la apertura en el corazón financiero del país de un consulado, una oficina comercial española y otra dedicada al turismo para apuntalar la todavía escasa presencia de España en la India.
Aunque durante su visita no está previsto cerrar inversiones concretas, el ministro tiene la mirada puesta en el sector de las infraestructuras, uno de los que tiene mayor potencial.
“Sólo en el área metropolitana de Bombay viven 28 millones de personas que necesitan un espectacular desarrollo de infraestructuras. En cinco años, las autoridades quieren invertir 30.000 millones de dólares”, dijo Clos en entrevista telefónica.
El titular de Comercio considera que las empresas españolas cuentan con experiencia y buenas posibilidades para hacerse con contratos en el sector, fundamentado en la construcción de carreteras, metro y ferrocarril.
La India tiene unas necesidades en infraestructuras estimadas por el Gobierno en 450.000 millones de dólares para los próximos cinco años, y existen algunas empresas españolas, como Abengoa o Dragados, que han comenzado a situarse en el país.
Según Clos, las prioridades fijadas por el Gobierno español en la India son la energía (sobre todo renovable), la gestión de servicios urbanos, los transportes e infraestructuras y, en cuarto lugar, la gestión de la cadena alimentaria.
El ministro incidió en que la India es uno de los diez países que España incluye en sus planes de desarrollo integrado de las exportaciones, y destacó la existencia de un equipo español especializado en el país.
“El problema español es que hay que incrementar nuestra presencia en el país, porque es relativamente baja. Estamos apoyando esa presencia, que en sectores específicos hay que extender”, aseguró Clos.
Respecto al país asiático, España tiene un flujo comercial más bien magro: importa bienes y servicios por un valor de 1.800 millones de euros y exporta sólo unos 550 millones, aunque en 2006 esta última cantidad aumentó un 40 por ciento.
Además, España debe trabajar para atraer turistas indios -actualmente unos 50.000 al año-, que son renuentes al turismo de sol y playa pero sí están interesados en la cultura hispana y las pujantes áreas urbanas como Madrid y Barcelona.
“Tenemos que ponernos a la altura de nuestro peso económico en el mundo en lo referido al mercado indio. Esto requiere un esfuerzo importante y todo debe apuntar en la misma dirección: desde conseguir vuelos directos hasta impulsar las relaciones culturales, comerciales y de inversión”, dijo el ministro.
Clos se entrevistó este miércoles con representantes de la aerolínea india Jet para explorar la posibilidad de que haya vuelos directos entre España y la India, aunque la compañía asiática ha elegido finalmente Bruselas como centro de operaciones en Europa.
El ministro se reunirá con representantes de Tata Motors (”las relaciones están muy bien”) antes de visitar el puerto de Bombay, donde la española Dragados se ha hecho con un proyecto de expansión con un valor inversor de unos 250 millones de dólares, según datos de la Oficina Comercial española.
Según el titular de Comercio, en estos momentos hay ya unas 80 empresas españolas que están desarrollando grandes proyectos en la India, pero su Ministerio se esfuerza ahora por motivar a las compañías españolas a invertir más en el gigante asiático.
La India, donde las empresas españolas invirtieron sólo 55 millones de euros en 2006, está a una gran distancia de China como destino inversor, pero está “más cercana de España culturalmente”.
“La inversión es menor que en China porque hay menos tradición. Además, el sistema administrativo democrático tiene procesos de consulta más extensos. La India exige un conocimiento específico de su realidad, pero la estabilidad y la seguridad de las inversiones son muy altas”, agregó el ministro.
Clos abandonará el país de madrugada, tras participar en un encuentro empresarial indo-hispánico organizado en Bombay por el Instituto Español de Comercio Exterior en cooperación con la Federación de Cámaras Indias de Industria y Comercio.

Comerciantes de Nathu La pagan los recelos entre la India y China

December 14, 2008

Nueva Delhi, 1 nov 2006.- El comercio nunca ha sido fácil entre la India y China, como lo demuestra el magro balance de los tres primeros meses transcurridos tras la apertura a los negocios del paso de Nathu-La, hilo de unión del Tíbet con la pequeña región india oriental de Sikkim, en las faldas del Himalaya.
Después de un cierre que duró 45 años, las autoridades abrieron la frontera el 6 de julio pasado por un período de tres meses, antes del cierre estacional de invierno, tras arduas negociaciones, con grandes expectativas y muy discutible resultado.
El flujo de inversiones ha sido minúsculo en ese tiempo: según informó el Gobierno de Sikkim, la India ha exportado a China bienes por 15.000 euros, mientras el valor de las importaciones alcanzó los 19.000.
Es muy poco si se tienen en cuenta las previsiones de 36 millones de euros para 2007 que hizo el Grupo de Estudios del Comercio en Nathu-La antes de la publicación de los términos del acuerdo de apertura.
Y una cantidad insignificante para dos países que intercambiaron bienes y servicios por un valor de 14.713 millones de euros en 2005, un 37,5 por ciento más que el año anterior, en su mayoría por vía marítima.
En Nathu-La, poco después de la apertura del paso en las montañas, el vicepresidente de la región autónoma del Tíbet, Hao Peng, ya declaró a la prensa que la India había aplicado demasiados condicionantes al intercambio de productos.
“Espero que las autoridades indias adopten una postura más igualitaria con respecto al comercio con China, en lugar de imponer tantas restricciones”, dijo.
Pero en la India, las cosas se ven de otra manera, como dijo a EFE el ministro de Comercio e Industria de la región de Sikkim, R.B. Subba, para quien la apertura de Nathu-La es fruto de un “acuerdo fronterizo, no de libre comercio”.
“Nosotros podemos exportar 29 productos e importamos 15, y quizá esto sea una causa para que la cantidad de intercambios sea tan baja. Pero ya hemos enviado una petición a al Gobierno de la India para que amplíe la lista”, explicó.
La realidad es que los comerciantes locales están desanimados por las dificultades que implica el negociar al otro lado de la frontera, con una lista prefijada de productos permitidos y la limitación de la estancia a sólo un día.
El resultado de tanto obstáculo es que, como declaró a la prensa india el secretario de la Asociación de Comerciantes de Sikkim, Anil Kumar Gupta, un mercader tiene que levantarse “cada día a las tres de la mañana para vender en China y regresar el mismo día”.
Y, en tres meses, apenas 696 pequeños vendedores indios y 1.253 chinos han tenido arrestos suficientes para levantarse tan temprano y salir a vender productos agropecuarios, como los derivados del yak, verduras o frutas, y manufacturas sencillas.
Los mercaderes afrontan además una condición peculiar, que limita las transacciones individuales a un máximo de 435 euros diarios, lo cual, según Gupta, “impide desarrollar actividades a gran escala”.
El ministro Subba comparte las críticas: “El Gobierno de Sikkim apoya el libre comercio transfronterizo, porque es el único modo de que crezcan los intercambios comerciales entre China y la India, así que esperamos con ansia una revisión del acuerdo”.
Hasta entonces, el ministro prefiere tomarse las cosas por el lado positivo, y, como reconoció a EFE, considera que el acuerdo es un primer “símbolo de paz y un signo de la amistad entre dos gigantes”.
Porque, con sus limitaciones, abrir el paso fue el fruto de tres años de negociaciones entre dos países que tienen serias diferencias respecto al dibujo de su línea fronteriza, tanto en Sikkim como en Cachemira, hasta el punto de haber librado una guerra.
Por eso, para Subba, el pequeño y limitado flujo comercial en Nathu-La es una señal esperanzadora de aceptación mutua entre los dos países más poblados del mundo.