La Conferencia Nacional se impone en los comicios de Cachemira

February 4, 2009

Nueva Delhi, 28 dic (EFE).- La nacionalista Conferencia Nacional de Cachemira se ha hecho con la victoria en los comicios regionales, cuyos resultados fueron conocidos hoy, aunque se quedó lejos de la mayoría absoluta y necesitará el apoyo de otras fuerzas.
“No tenemos dudas de que seremos el mayor partido, pero tenemos que ver lo cerca que nos quedamos de la barrera mágica de la mayoría absoluta”, declaró esta semana en entrevista a Efe el candidato y presidente del partido, Omar Abdullah.
Abdullah acertó en su predicción: la Conferencia Nacional ha obtenido 28 escaños, seguido del nacionalista Partido Democrático Popular, con 21, el panindio Partido del Congreso (17) y los radicales hindúes del Bharatiya Janata Party, que dan un salto hasta los 11 escaños.
Con la mayoría absoluta situada en 45 escaños, la única posibilidad para el partido vencedor, que mantiene su resultado de 2002, es pactar con alguna de las otras fuerzas, entre las cuales el Partido del Congreso parece la mejor situada.
“Hablaremos formalmente con ellos mañana para formar una alianza y mañana llegaremos al poder en la región”, dijo ya hoy a la prensa Abdullah tras conocer los resultados.
La pasada legislatura, en manos de una alianza compuesta por el Congreso y el Partido Democrático Popular, terminó de forma turbulenta este verano por la crisis del templo de Amarnath, que desembocó en disturbios protagonizados por hindúes y musulmanes.
El Gobierno decidió conceder tierras a un organismo encargado de las peregrinaciones al templo hindú, lo que desató protestas entre los musulmanes, una posterior revocación de la decisión, y subsiguientes manifestaciones entre los hindúes de Jammu.
Esta polarización es la razón que los analistas citan para explicar el espectacular resultado alcanzado por los radicales hindúes del Bharatiya Janata Party, que pasan a tener 11 diputados, frente al único escaño ganado en el año 2002.
Su ascenso -exclusivamente en el área hindú- pone de manifiesto la existencia de un “voto comunal” (en función de la religión) y las diferencias que existen entre el valle de Cachemira, musulmán y bastión del independentismo, y las sureñas zonas hindúes, de Jammu.
“Tenemos razones para estar contentos con los resultados de Jammu y Cachemira. Lo hemos hecho muy bien en Jammu y hemos tenido nuestro mejor resultado. Desempeñaremos un rol de oposición nacional en la Asamblea”, dijo el dirigente Arun Jaitley a la agencia india PTI.
Los comicios de 2008 han sido los menos violentos de las últimas dos décadas en esta región del norte de la India cuya soberanía también reivindica Pakistán, y contaron además con una participación del 61,5 por ciento, casi 20 puntos más que en 2002.
Los separatistas de la Conferencia Hurriyat habían instado al boicot de las elecciones, pero el seguimiento de su llamada quedó limitado a la capital cachemir, Srinagar, donde sólo un 20 por ciento del electorado ejerció su voto.
Aunque Hurriyat ha reconocido que los resultados deben servir para reflexionar, sus líderes denunciaron al mismo tiempo irregularidades: casos, principalmente, de votantes falsos y de votos forzados por las fuerzas de seguridad en las áreas rurales.
La India estima en 800 los insurgentes que continúan activos en la región, escenario de varias guerras y objeto de disputa y reparto con Pakistán tras la independencia y partición del subcontinente, en el año 1947.
Sin embargo, en el territorio cachemir hay desplegados cientos de miles de soldados y las autoridades recurren con contundencia a frecuentes toques de queda para controlar las llamadas a la huelga y las protestas de los independentistas.
En una línea moderada, la Conferencia Nacional defiende una mayor autonomía para la región “en las dos partes de la frontera”.
“La India y Pakistán serían sólo responsables de tres o cuatro cosas: moneda, comunicaciones, defensa y relaciones exteriores. Se dice que las fronteras no pueden ser rediseñadas, pero al menos podemos convertirlas en irrelevantes”, dijo a Efe Abdullah.
Los propios partidos nacionalistas habían desligado los comicios de la lucha por la independencia, y se habían centrado en las propuestas de desarrollo -mejores carreteras, más escuelas- tras dos décadas de conflicto en esta región de diez millones de habitantes.

Cachemira, la vida bajo el toque de queda

February 4, 2009

Srinagar (India), 27 dic 2008.- Volver a casa antes del anochecer, evitar el contacto con los paramilitares y hacer acopio de productos de primera necesidad son algunas de las normas informales empleadas por los cachemires para hacer frente a los constantes toques de queda.
“Si a las seis y media no estoy en casa, mi familia vive un auténtico drama. Su primer pensamiento es que haya tenido algún problema con los soldados, así que se ponen a llamar como locos”, cuenta a Efe Altaf, un economista de Srinagar.
En el corazón de Cachemira, la capital de verano es escenario corriente de los toques de queda, decretados por las autoridades para hacer frente a los llamamientos a la huelga -”hartaal”- de los separatistas de la Conferencia Hurriyat.
En días de protestas o de restricción de movimientos, las tiendas, bancos o escuelas echan el candado y los ciudadanos no se alejan de casa, así que la ciudad ofrece un aspecto desolador, sólo alterado por la masiva presencia de miles de paramilitares.
“Hay que devolver a los soldados a los cuarteles. La insurgencia ha bajado mucho y, sin embargo, el número de soldados sigue siendo el mismo. No hay equilibrio”, se queja en entrevista a Efe la presidenta del Partido Democrático Popular, Mehbooba Mufti.
Según datos de la Cámara de Comercio, el valle de Cachemira ha vivido en los últimos seis meses cien días de toques de queda oficiales u oficiosos, lo que supone unas pérdidas diarias de 14 millones de dólares.
El centro de Srinagar suele ser además escenario de manifestaciones convocadas por la separatista Conferencia Hurriyat, que pidió a sus seguidores el boicot de las elecciones regionales recién concluidas.
“Es que en Cachemira -explica un dependiente- hay cientos de miles de soldados. Es fácil de entender: sales a la calle y lo primero que ves es un rifle. No es muy agradable”.
Sin embargo, los cachemires han terminado por acostumbrarse a los toques de queda, como lo demuestran los diarios partidos de críquet que disputan los niños, indiferentes a la presencia de los soldados que descansan a sólo unos metros.
Desde el año 1989, decenas de miles de personas han muerto o desaparecido víctimas de la violencia insurgente o de los expeditivos métodos empleados por las fuerzas de seguridad.
“Sirva este mes como ejemplo -relata Mufti-. Ha habido un caso de violación, una chica de 16 años a manos de un soldado. Y en otro pueblo un hombre trató de defender a su hija de los paramilitares, y a los dos días apareció muerto. ¿Cómo aceptarlo?”.
La cultura popular cachemir está llena de historias siniestras respecto a cuerpos como el Séptimo Batallón o las Fuerzas Especiales, acusados de múltiples violaciones de los derechos humanos por parte de los activistas de Srinagar.
En su defensa, sin embargo, las autoridades indias mencionan la necesidad de combatir a los distintos grupos insurgentes que operan en suelo cachemir y que en su desafío violento contra el Estado no han dudado en atacar a la población civil.
Escenario de varias guerras, Cachemira es un territorio que se disputan y reparten tres potencias nucleares -la India, Pakistán y China- a raíz de la independencia y partición del subcontinente indio, en el año 1947.
Y además, su suelo ha sido pasto de una violenta rebelión insurgente desde el año 1989, tras un proceso electoral fraudulento que llevó a los separatistas a empuñar las armas contra la India, con el apoyo tácito de Pakistán.
En los últimos años, la violencia insurgente ha decrecido -quedan, según la India, 800 rebeldes-, pero los cachemires siguen usando la protesta callejera como vía para reivindicar la independencia y mostrar su enfado por la falta de oportunidades.
“Aquí, todos dicen luchar en nuestro nombre, pero nadie se preocupa por nosotros. Llevamos veinte años pagando el desinterés de unos y de otros, y todavía esperan que votemos”, se lamenta un camarero en un hotel, tras asegurarse de que nadie más le escucha.
Hoy no hay toque de queda, así que podrá volver a casa.

Terminan las elecciones regionales de Cachemira con menos violencia

February 4, 2009

Srinagar (India), 24 dic (EFE).- La Cachemira india cerró hoy su cita electoral con una alta participación, en un ambiente marcado por una menor violencia, una masiva presencia policial y una llamada al boicot de los separatistas que afectó a la capital regional, Srinagar, aunque menos que en anteriores comicios.
La séptima y última fase de las elecciones, que tuvo lugar hoy en 21 circunscripciones, llamaba al voto de 1.638.000 cachemires de Srinagar y de las áreas sureñas de mayoría hindú que rodean la capital de invierno, Jammu, donde la participación fue alta.
Allí, según datos de la Comisión Electoral india, un 68 por ciento de los electores acudieron a las urnas, mientras que un 20 por ciento lo hizo en Srinagar, donde en las anteriores elecciones -también boicoteadas- apenas había votado un 5 por ciento.
“Con estos datos, la participación en el total de las siete fases ha sido de un 61,5 por ciento, frente al 43 por ciento del año 2002″, dijo en rueda de prensa el jefe de la Comisión, B.R. Sharma.
La ligera niebla con la que se despertó Srinagar dio paso a un día soleado, aunque la mayoría de los votantes decidió quedarse en casa en un ambiente enrarecido por la férrea presencia de miles de efectivos de las fuerzas de seguridad.
Los independentistas de la Conferencia Hurriyat, potentes en la ciudad, habían llamado al boicot electoral y habían convocado para hoy una marcha de protesta que debía partir de la céntrica Plaza Roja, aunque el dispositivo policial paró el intento separatista.
“Será difícil manifestarse en la Plaza Roja. Todos los accesos están cerrados. Han puesto controles, lo han bloqueado todo. Está muy claro que el Gobierno no quiere que la marcha tenga lugar”, había dicho a Efe en la víspera el presidente de Hurriyat Umar Faruq.
En previsión de incidentes, las autoridades habían decretado ya este martes un toque de queda en la ciudad, por lo que las calles amanecieron desiertas de viandantes y con un tráfico rodado muy restringido y sometido a controles.
Al menos catorce personas resultaron heridas en disturbios registrados en algunos barrios de las áreas civiles de Srinagar, donde algunos grupos separatistas se enfrentaron a los paramilitares, que custodiaban fuertemente las urnas.
“No he votado. Tenemos a 700.000 soldados en nuestra región. ¿A esto lo llaman elecciones? Ni Pakistán ni la India tienen interés en solucionar el conflicto cachemir. Y quien sufre es la gente”, declaró a Efe un tendero afectado por el toque de queda.
Aunque la campaña ha estado marcada por las promesas de desarrollo de los principales candidatos, en los últimos días también han adquirido importancia las tensiones entre la India y Pakistán, tras los atentados de Bombay de fines de noviembre.
La India atribuye esos atentados al grupo separatista cachemir Lashkar-e-Toiba, que opera desde Pakistán, el país con el que se disputa -y reparte- el territorio de Cachemira desde la independencia y partición del subcontinente, en 1947.
“He votado porque quiero paz. No quiero guerra. Llevamos 20 años de guerra que sólo han servido para hundirnos y dejarnos sin trabajo”, comenta un viejo guía turístico frente al hermoso Lago Dal, la principal atracción de la ciudad.
Cachemira lleva sumida casi dos décadas en conflicto, y aunque en los últimos años la situación había mejorado, una disputa por la propiedad de unas tierras de peregrinación motivó en verano una ola de protestas de hindúes y musulmanes que dejó 40 muertos.
Esa renovada tensión hizo temer que estas elecciones marcarían una vuelta a la violencia, pero según la Comisión Electoral ha sucedido justo lo contrario: cinco civiles han muerto en estos comicios, frente a los 63 que perdieron la vida en el año 2002.
“Estas elecciones han sorprendido a muchos por la alta participación y la ausencia de violencia. No hay temor de represalias por votar. Y además la gente quiere una solución para sus problemas del día a día”, dijo en entrevista a Efe el candidato de la nacionalista Conferencia Nacional, Omar Abdullah.
De acuerdo con Hurriyat, sin embargo, la alta participación es fruto de un fraude en las áreas rurales cachemires, donde, dijo Faruq, el Ejército indio tiene un gran poder y empuja a los ciudadanos a las urnas.
La Comisión Electoral india, que ha desmentido tajantemente esa posibilidad, prevé contar los votos el próximo día 28; los aguardan tanto la Conferencia Nacional como los otros favoritos, el Partido del Congreso y el Partido Democrático Popular.

La Cachemira india completa mañana proceso para renovar la Asamblea regional

February 4, 2009

Srinagar (India), 23 dic 2008.- Con el habitual boicot de los separatistas musulmanes, la Cachemira india acude mañana a las urnas para renovar su Asamblea regional, tras un largo proceso electoral que ha coincidido con una nueva crisis entre la India y Pakistán.
A la última de las siete fases en que fueron divididas las elecciones están llamados más de 1.600.000 votantes en 21 circunscripciones, entre ellas los once de la capital invernal, Jammu, y las ocho de la conflictiva capital veraniega, Srinagar.
Los líderes políticos se han mostrado satisfechos por el ambiente “pacífico” de la campaña, “la mejor en más de 20 años”, aunque en los últimos días se han registrado choques entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, y un candidato radical hindú ha sido asesinado en Jammu.
“Esta campaña ha sido una sorpresa para la mayoría de la gente por dos razones: la casi total ausencia de violencia insurgente y la alta participación de los votantes en las elecciones”, dijo a Efe el líder de la formación Conferencia Nacional, Omar Abdullah.
Aunque hasta ahora ha tenido poco éxito la llamada al boicot de la agrupación separatista Hurriyat, sus líderes han convocado para mañana una manifestación en el centro de Srinagar, que suele ser escenario de duros enfrentamientos y está en alerta máxima.
En previsión de problemas, las autoridades declararon ya hoy un toque de queda en la ciudad, por lo que las vías estaban casi desiertas de viandantes -sólo los ciudadanos con permisos pueden caminar- y el tráfico rodado quedó muy restringido.
En la carretera, la Policía practica controles de identidad a cada pocos metros, mientras miles de soldados y paramilitares vigilan armados con fusiles cada rincón y los comerciantes se han apresurado a echar, de nuevo, el cerrojo en sus establecimientos.
“No podemos continuar así. Entre julio y diciembre hemos tenido que cerrar 100 días por los toques de queda y las manifestaciones de los radicales”, se quejó a Efe el presidente de la Cámara de Comercio cachemir, Mubeen Shah.
Así, la céntrica y comercial plaza de Lal Chowk -el tradicional punto de encuentro de los separatistas- tenía hoy como únicos habitantes a los miembros de las fuerzas de seguridad, parapetados con sus armas junto a varios vehículos blindados.
“El toque de queda estará vigente hasta mañana en toda la ciudad. Se trata de prevenir que los insurgentes causen problemas”, confirmó a Efe un soldado en las inmediaciones.
En Srinagar, la tarea de las fuerzas de seguridad consistirá en asegurar el acceso al voto de la población y neutralizar la llamada al “Lal chalo” -”vamos a la Lal (Chowk)”- de los seguidores del Hurriyat, cuyos líderes están bajo arresto domiciliario.
Fuera de la ciudad, las autoridades han ordenado el despliegue extraordinario de 21.000 miembros de las fuerzas de seguridad en el distrito de Samba (dos circunscripciones) y en Jammu, donde tres supuestos terroristas han sido detenidos, según informó hoy la Policía.
Los detenidos son tres paquistaníes -uno de ellos soldado de su Ejército- que pertenecen supuestamente a la organización integrista Jaish-e-Mohammad (JeM) y planeaban un ataque suicida en Jammu durante la votación, aseguró el director general de la Policía, Kuldip Khoda.
Pese a las incidencias, el jefe de la Comisión Electoral regional, B. R. Sharma, dijo a Efe que el nivel de violencia está siendo “muy bajo” y desmintió que hayan existido presiones en el ejercicio del voto, tal y como aseguran agrupaciones locales de derechos humanos.
El porcentaje de participación popular en las seis primeras fases ha sido de un 63,7 por ciento, según Sharma, superior en más de 20 puntos al índice alcanzado en las elecciones de 2002, también boicoteadas por los separatistas.
El proceso electoral en Cachemira ha estado marcado por la tensión entre la India y Pakistán tras el atentado de fines de noviembre en Bombay, del que el Gobierno indio acusa al grupo Lashkar-e-Toiba, que lucha por la anexión a Pakistán de la Cachemira india.
La deriva de la nueva crisis bilateral afecta de un modo especial a la región, ya que los dos países se disputan y reparten su territorio desde la partición e independencia del subcontinente indio, en el año 1947. Por Cachemira, la India y Pakistán se han enfrentado ya en dos guerras.