La corrupción corroe las perspectivas de desarrollo de la India

November 5, 2009

Nueva Delhi, 2 mar 2009.- Con su poderosa burocracia, su clase política intocable y los ubicuos intermediarios, la India se enfrenta mal armada a una corrupción masiva, que resta al PIB, según estimaciones de economistas, 1,5 puntos de crecimiento anual.
Aunque no existe un cuadro completo de la corrupción en la India, hay datos que apuntan a un fraude generalizado en algunos de los planes de financiación pública: al menos el 70 por ciento de los fondos rurales no llega a su destino, según los expertos citados en “La hora de las reformas económicas” de Gilbert Étienne.
“Hemos establecido tres tipos de corrupción: la del sector corporativo, la corrupción política y la que afecta al hombre común, en el día a día”, dijo en entrevista con Efe el vicepresidente de Transparencia Internacional en la India (TII), S.K. Agarwal.
Su organización presentó en 2008 un informe sobre la percepción que tienen las familias más pobres sobre la corrupción, con resultados demoledores para instituciones como la Policía, los partidos políticos o los organismos encargados de la distribución de comida.
Más de un 40 de los encuestados, procedente de familias que viven bajo el umbral de la pobreza, aseguró haber pagado sobornos o usado contactos en su relaciones con la Policía y los servicios de vivienda y propiedad.
El total de las cantidades ilegales aportadas por los más pobres para obtener servicios básicos, según TII, ascendió el año pasado a 180 millones de dólares, una cantidad importante si se tiene en cuenta que viven con apenas 12 rupias (0,23 dólares, al cambio actual) por persona y día.
“No hay interés político en acabar con la corrupción, se lamentó Agarwal. Burócratas y políticos son responsables y se benefician del fraude, por ejemplo, financiando campañas electorales. Así que no serán ellos quienes cambien las cosas”.
En los últimos años han sido notorios en la India varios casos de asesinato o degradación laboral de “whistle-blowers” (delatores), como se conoce a quienes denuncian los casos de fraude y corrupción dentro de su institución.
Uno de ellos es el funcionario M.N. Vijayakumar, quien lucha contra la corrupción de las instituciones públicas de la región de Karnataka (suroeste) y está siendo sometido a un acoso incesante, aseguró a Efe por teléfono su esposa, Jayashree.
“Está luchando solo. Ha sido cambiado de puesto ocho veces y ha sufrido tres intentos de asesinato. Nadie investiga. La corrupción es masiva, ocurre abiertamente”, denunció este ama de casa de Bangalore, que creó una página web para denunciar el fraude y ha llegado a pedir la suspensión de su marido “para protegerle”.
Según Jayashree, los policías de la región deben pagar cantidades de hasta 30.500 dólares para obtener ascensos, lo que los lleva a endeudarse y a aceptar luego sobornos y practicar la extorsión para pagar esa deuda.
En Karnataka, una de las regiones más corruptas de la India, ha llegado a circular un impreso con las “tarifas” para la cremación de los muertos: dos dólares por sacarlo de la furgoneta, tres por lavar el cadáver, 20 dólares por enterrarlo.
Según el economista Sanjay Sanyal, de cada 100 dólares destinados para construir carreteras en la capital regional, Bangalore, sólo 40 se emplean en ello: 20 dólares son el margen de beneficio del constructor y los otros 40 van al bolsillo de los políticos.
“Los tentáculos de la corrupción afectan al mundo corporativo, a la pequeña y la gran empresa. Salvo quizá la familia Tata, los grandes nombres de las compañías indias, ¿llegaron a lo más alto sin tacha?“, se cuestionó Agarwal.
De acuerdo con Transparency International, las empresas indias están entre las que pagan más sobornos del mundo cuando hacen negocios, por detrás de Rusia, China o México y por delante de Brasil.
La India sufre impagos de las facturas de teléfonos, robos de carbón en las minas y de conexión eléctrica, una multimillonaria evasión fiscal, malos créditos bancarios y malversaciones de fondos públicos a menudo sin castigo por la lenta marcha de la justicia.
Según Agarwal, una solución a largo plazo vendrá del gobierno electrónico: si los ciudadanos pueden resolver sus problemas en la red, dijo, se reducirá su dependencia de los intermediarios.
Y a la busca de arreglo, en la India proliferan originales pero insuficientes iniciativas privadas contra la corrupción, como la de una asociación que creó billetes de cero rupias para pagar con ellos a los guardas de tráfico corruptos.

Si tu vecina es maltratada, ¡llama al timbre!

March 6, 2009

Nueva Delhi, 18 feb 2009.- ¿Tu vecina está siendo golpeada por su marido?. Pues un simple timbrazo a la puerta con cualquier excusa es la fórmula que propone una original campaña de publicidad para aliviar la tragedia del maltrato doméstico en la India, habitual en gran parte de los hogares.
La campaña “Bell Bajao” (llama al timbre, en hindi) ha sido preparada por la ONG “Breakthrough” en colaboración con el Ministerio indio de la Mujer, y es una apuesta por la participación ciudadana en un asunto que afecta a un tercio de las mujeres indias, según los responsables.
“Hay que romper la idea de que la violencia doméstica es cosa privada. Es importante que la gente intervenga y además queremos la implicación de los hombres. Da igual la edad, la riqueza o la educación, cualquiera puede prevenir esa violencia”, explicó en una entrevista con Efe la responsable de “Breakthrough” Sunita Menon.
Los pulcros anuncios televisivos de la campaña inciden en los gritos rotos de una mujer maltratada, hasta que alguien reacciona y acude a la casa en cuestión con cualquier excusa cotidiana -un poco de azúcar, usar el teléfono, una pelota perdida- para cortar la ira del maltratador.
En los tres anuncios insertados en televisión, son hombres o niños los que acuden en socorro de la víctima y ofrecen a su verdugo una mirada o actitud de advertencia que consigue avergonzarlo.
“Generalmente pensamos que es un asunto privado y que no debemos intervenir”, admitió Charu Saxena, una joven de clase media de Delhi, para quien la campaña es “una forma muy sutil de hacer algo con sólo llamar al timbre. Es perfecto”.
Una empleada del hogar que no quiso dar su nombre dijo a Efe que en su vecindario han logrado contener a un hombre que “siempre llegaba a casa borracho y pegaba mucho a su esposa”. Más que la llegada de la Policía, ha sido la intervención de sus vecinos la que lo ha frenado.
“Breakthrough”, que se felicita por el éxito cosechado en pocas semanas de campaña, confía en la intervención comunitaria para frenar el maltrato conyugal, una plaga, si se piensa que el 37 por ciento de las mujeres indias están sometidas a violencia doméstica, según datos oficiales.
“Nuestra campaña recuerda que la violencia no es sólo física, sino de muchos tipos. Como pasa en la comunidad, la respuesta debe ser comunitaria. Es que la gente pensaba hasta hace poco que el bofetón de cuando en cuando estaba bien”, expuso Menon.
Las últimas estadísticas disponibles, de 2006, revelan una realidad preocupante: un 51 por ciento de los hombres justifica el maltrato en casos de “falta de respeto a la familia” y hay quien también cita como causas el rechazo a practicar sexo o un plato de deficiente sabor.
Esos porcentajes, recogidos por el Tercer Sondeo de Bienestar Familiar, son también alarmantes entre las mujeres: el 55 por ciento de ellas dijo que la violencia era prerrogativa del marido y una de cada tres admitió haberla sufrido en sus primeros cinco años de matrimonio.
“La cifra es aún mayor, pero muchas mujeres no lo dicen. La sociedad india es muy tradicional. El hecho de que tantas mujeres consideren normal la violencia ilustra las fuertes raíces de la discriminación, que dura generaciones”, dijo a Efe la directora del la ONG de defensa de los derechos de la mujer Centro de Investigación Social Ranjana Kumari.
En muchos hogares indios, domina la creencia de que la autoridad masculina no puede ser cuestionada y de que el marido es superior a la mujer, unas ideas reforzadas porque la mayoría de las indias pasan a vivir con la familia política al casarse.
Según los datos oficiales, el 41 por ciento de los casi 76.000 delitos contra mujeres registrados en 2007 fueron “actos de crueldad de maridos y familiares” y apenas el 21 por ciento recibieron condena judicial.
“Cada vez se quejan más mujeres porque hay más concienciación social. Ahora lo que falta es que se agilice la justicia y que las políticas de protección tengan más fondos. Apenas hay policías para proteger a las víctimas”, razonó Kumari.
Y mientras la lenta administración se pone en marcha, decenas de millones de mujeres indias aguardan ahora que alguien llame al timbre de casa con cualquier excusa.

Detenido jefe red de tráfico riñones que engañaba a los pobres para operarles

February 3, 2009

Nueva Delhi, 8 feb (EFE).- Atraídos con falsas promesas de trabajo o a punta de pistola, cientos de pobres indios cayeron en una red internacional de tráfico de riñones cuyo jefe, conocido en la India como el “doctor Horror”, ha sido detenido en Nepal.
El arresto del médico, Amit Kumar, tuvo lugar el jueves por la noche en un establecimiento hotelero de la frontera nepalí con la India, desde donde fue trasladado a Katmandú y mostrado hoy a los medios de comunicación.
“Soy inocente. No he cometido ningún crimen”, dijo un nervioso Kumar entre los policías nepalíes y ante decenas de fotógrafos y periodistas llegados desde la India.
Sin embargo, según la Policía Kumar había admitido poco antes su participación en el trasplante de 300 riñones en la India durante los últimos 13 ó 14 años, en una clínica de su propiedad.
En las últimas semanas, la sociedad india ha asistido escandalizada a las progresivas revelaciones que ha hecho la Policía sobre la red de tráfico de órganos, que practicó unos 600 trasplantes a clientes procedentes de Europa, América y Asia.
La red fue desarticulada con la detención de cinco personas el pasado 24 de enero en la ciudad de Gurgaon, en las afueras de Nueva Delhi, aunque Kumar, de 43 años, se encontraba en paradero desconocido desde entonces y la Interpol tuvo que entrar en liza.
De acuerdo con la versión de las víctimas, el doctor y sus compinches extirpaban los riñones a aldeanos sanos y pobres a los que captaban con falsas promesas de trabajo o dinero, o incluso amenazándolos a punta de pistola.
“Me trajeron tras recibir una oferta de trabajo”, relató una de las víctimas el día de la primera operación policial en Gurgaon. “Entonces me llevaron al hospital para pasar un examen médico. Pero de noche alguien vino y me dijo que iban a quitarme el riñón a cambio de 1.200 dólares, y que me matarían si me negaba”.
La red solía pagar entre 1.200 y 2.500 dólares a sus víctimas, pero luego cobraban entre 25.000 y 50.000 dólares a clientes indios, libaneses, de Dubai, Estados Unidos, del Reino Unido, Canadá, Arabia Saudí y Grecia, según la Policía india.
“Su red estaba bien expandida por algunos países extranjeros. Hasta ahora, han salido nombres de Turquía, Grecia e Irlanda. Estamos intentando identificarlos”, aclaró a la agencia india IANS otra fuente policial.
Kumar tenía ocho propiedades, una de ellas en Canadá, ocho vehículos de lujo y unas veinticinco cuentas bancarias, en las que tenía depositados unos 1.000 millones de rupias (alrededor de 25 millones de dólares), según las autoridades.
En el momento de su detención, Kumar, que durante semanas ha sido la persona más buscada, llevaba consigo más 145.000 euros y 18.900 dólares sin declarar, lo que en Nepal se considera un delito que le podría costar hasta cuatro años de cárcel.
Aunque la Policía de Gurgaon acusó a sus homólogos de Nueva Delhi de haber dejado escapar a Kumar previo pago de un soborno, ahora las autoridades indias se preparan para lograr lo antes posible la vuelta al país del doctor, que ha generado una enorme ola de indignación.
“Espero que sea extraditado pronto”, dijo hoy el viceministro de Interior, Sriprakash Jaiswal, citado por IANS.
El jefe de la investigación en Nepal, Upendra Kanta Aryal, dijo a Efe sin embargo que el acusado se dice inocente porque la ley de Haryana (la región administrativa india donde gestionaba la clínica) es “oscura” respecto al trasplante de riñones.
En la oscuridad de un apartamento gestionado por la red, la Policía localizó hoy a otras cuatro víctimas que se encontraban en estado crítico tras una operación sufrida el 22 de enero.
“Las víctimas nos contaron que fueron atraídas por un nepalí con el pretexto de darles un trabajo, pero les extirparon los riñones en la clínica de Amit”, dijo el subcomisario de Policía de Gurgaon, Satish Balyan.
La compraventa de órganos está prohibida en la India, pero en varias zonas del país, como Tamil Nadu (sur), no es inusual que los pobres accedan a vender uno de sus riñones a clientes extranjeros para salir adelante.