El críquet sirve de excusa para enzarzar a la India y Pakistán

November 10, 2010

Nueva Delhi, 30 ene.- Manifestaciones, protestas contra actores y suspensiones de visitas bilaterales son las caras de la última polémica entre la India y Pakistán, a raíz de un boicot de la Liga india de críquet (IPL) contra los jugadores paquistaníes.
El críquet, indiscutible “deporte rey” en el sur de Asia, ha servido en el pasado para limar asperezas y reducir tensiones bilaterales a ambos países, que disponen del arma atómica y se han enfrentado en varias guerras desde su independencia del Imperio Británico, en 1947.
Pero la “diplomacia del críquet” quedó torpedeada la semana pasada durante la subasta de jugadores para la popular IPL, cuando ninguno de los criqueteros paquistaníes -de calidad contrastada- fue seleccionado por los clubes indios.
“En cualquier sociedad civil debería haber un diálogo, y jugar al críquet como parte del diálogo con Pakistán es importante”, valoró a la agencia india IANS el ex secretario de Exteriores paquistaní Shyam Saran durante una visita a la India.
El jefe de la IPL, Lalit Modi, se apresuró a desmentir cualquier “conspiración” y más tarde la organización dejó entrever que los clubes no pujaron porque temían no disponer de los jugadores, a causa de las malas relaciones entre la India y Pakistán.
Pero sus explicaciones no parecieron convencer a decenas de paquistaníes que se manifestaron en las calles de Lahore (este) y quemaron muñecos con la figura del ahora non grato comisario, al que consideran el auténtico responsable de lo sucedido.
Y, lejos de contribuir como hasta ahora en la distensión de las relaciones bilaterales, el boicot ha traspasado las fronteras deportivas y ha llevado a un nuevo rifirrafe a los Gobiernos de Pakistán -cabreado por la “falta de respeto”- y de la India.
“India o cualquier otro país que no respete a Pakistán será tratado por nosotros de la misma manera”, dijo en caliente el titular de Interior, Rehman Malik, a varios canales paquistaníes tras conocer el resultado de la subasta liguera.
“Si existe un deseo para mejorar la amistad indo-paquistaní, hay que dar respeto a los deportistas paquistaníes”, añadió.
Desde la India compareció el ministro de Exteriores, S.M. Krishna, quien afirmó que el país concedió visados a 17 jugadores paquistaníes y dijo que su Gobierno no tuvo “nada que ver con la IPL ni la selección de los jugadores”.
“No sé por qué los equipos de la IPL han actuado así. Los amantes del críquet están enfadados. Podría haberse evitado”, terció al canal Timesnow el ministro indio de Interior, P. Chidambaram.
La nueva controversia del críquet ha dificultado las perspectivas de un diálogo bilateral, ya muy debilitado tras el ataque terrorista de Bombay en noviembre de 2008, atribuido por la India a grupos insurgentes que operan desde Pakistán.
Tras la subasta del críquet, Pakistán ha cancelado la prevista visita a la India de una delegación parlamentaria porque, según dijo la presidenta del Parlamento paquistaní, Fahmida Mirza, los jugadores fueron víctimas de una “conspiración planeada”.
Y la posible última -y curiosa- víctima colateral de la polémica ha sido la feria del libro de Nueva Delhi, que comienza hoy en la capital india pero sin la presencia de la Fundación Nacional del Libro de Pakistán, que se descolgó a última hora.
Sobre el boicot del críquet se han pronunciado escritores y activistas destacadas, como la paquistaní Asma Jahangir, y, por supuesto, los actores de Bollywood, el otro gran imán para las masas del subcontinente.
Se han mostrado tibiamente a favor del boicot Shilpa Shetty y Preity Zinta, actrices co-propietarias de dos equipos de la liga, pero lo ha criticado otro actor, Shah Rukh Khan, que se ha ganado de paso un boicot de los integristas hindúes de la formación Shiv Sena.
En una ocasión y en pleno auge de la diplomacia del críquet, el primer ministro indio, Manmohan Singh, afirmó ante el Parlamento de su país que nada acercaba tanto a la gente del subcontinente como su “amor por el críquet y Bollywood“.
Pero Nueva Delhi e Islamabad se han visto obligados estos días a hilar fino para no romper su curioso canal de diálogo en las pistas y dejar que las cosas, como ha dicho el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, “vuelvan a estar bien con el tiempo”.

Las “cheer-girls” chocan contra los guardianes de la moral india

February 3, 2009

Nueva Delhi, 28 abr 2008.- Las curvas y los bailes sensuales de las “cheer-leaders” de la nueva liga de críquet han causado una conmoción social en la India, donde los conservadores amenazan con llevarlas a la justicia por sus “vulgares” contoneos y ya han logrado cambiarles la vestimenta.
“No entiendo la necesidad de ‘cheer-girls’ en los partidos de la (liga) IPL. No estoy en contra de los nuevos conceptos, pero los calcutíes no están preparados para ‘cheer-girls’”, dijo Subhas Chakraborty, el ministro de Deportes de la región india de Bengala, sede de los “Knight Riders” de Calcuta.
La Liga Premier de la India (IPL) ha supuesto la llegada de un fenómeno nuevo a la India, con ocho equipos franquicia que se han inspirado en las ligas deportivas estadounidenses no sólo para elegir nombres y logotipos, sino también para incorporar el espectáculo de las animadoras, llegadas expresamente desde los Estados Unidos.
Sus actuaciones ligeras de ropa y sus sensuales movimientos sobre el césped de los estadios han levantado pasiones de distinta índole tanto de los espectadores como de los “árbitros” de la moral india, siempre alerta ante cualquier amenaza a las tradiciones.
“Hasta ahora el críquet se jugaba en el campo. Pero, ahora, las cosas están cambiando con la llegada de estas chicas que quieren seducir a la multitud. El críquet ha perdido su santidad”, indicó en un indignado editorial Bal Thackeray, que lidera el partido ultraconservador Shiv Sena.
Aunque el deporte nacional de la India es el hockey, en realidad ninguna deportista del país compite en popularidad e ingresos con las estrellas del críquet, que centraban hasta ahora su juego en las selecciones nacionales y la rivalidad contra Pakistán.
Ahora, políticos como el comunista Chakraborty o el radical Thackeray están de acuerdo en que el críquet se ha “degenerado”, porque no se sabe si los espectadores acuden a ver el partido Delhi-Bombay o los movimientos de las animadoras.
“Son muy guapas. Para ser sinceros, somos ardientes fans del críquet. Pero, hoy no vimos ni una sola pelota”, dijeron sobre ellas dos seguidores de los Royal Challengers de Bangalore, citados por medios indios, a la salida de un partido.
Gran parte de la prensa y los comentaristas se han movilizado en apoyo de las animadoras, con el argumento de que cumplen con su trabajo y de que, en realidad, no muestran mucha más carne que las bailarinas estrellas del popular cine indio, Bollywood.
“En la década pasada, los movimientos en los bailes de los filmes indios han inmunizado a los jóvenes ante cualquier ‘shock’. La sensual seducción de las actrices supera de largo a lo que puedan hacer las animadoras”, mantiene el comentarista Mayank Chhaya.
Las ‘cheer-leaders’ son una muesca más en la batalla que los indios más conservadores dan contra cualquier atisbo de sexualidad pública, como ya pudo comprobar el actor Richard Gere, quien, tras achuchar en público a una colega de Bollywood, fue llevado a los tribunales.
Los “guardianes” de la moral han protestado contra cuadros de desnudos, militan contra la educación mixta, aplauden la censura de besos y escenas de sexo en la pequeña y gran pantalla y ahora centran su ira en las animadoras yanquis.
Esta nueva polémica ha llegado ya a los dominios de la Policía de Bombay, que se posicionó aclarando que, aunque no prohibiría los partidos, controlaría los movimientos de las chicas con un circuito cerrado de televisión para vigilar que no hubiera “obscenidades”.
Por el momento, sin embargo, el Gobierno no ha emitido ninguna orden de prohibición del espectáculo, así que estas continúan levantando de sus asientos a los fanáticos indios de la liga, liderada actualmente por los Super Kings de Chennai.
“No podemos impedir que las chicas entren en el estadio, no son delincuentes”, declaró el ministro bengalí de Deportes.
Pero mientras se dilucida la nueva cruzada moral, la amenaza de actuación policial parece haber tenido por el momento un efecto automático en la “indianización” del espectáculo.
“La indianización significa menos piel (al descubierto)”, explica el analista Chhaya.
Ante la atenta mirada de los agentes de Policía, las animadoras de Bombay han tenido que sustituir sus escotes pronunciados por unas camisetas y pantalones de lycra azul, y han cambiado sus sensuales coreografías por ejercicios de aerobic.
Para decepción de muchos seguidores indios, las chicas del críquet ahora se tapan y además ya no animan solas: ahora cuentan a su lado con “cheer-leaders” masculinos.

El fútbol reina en Calcuta a bocados de bogavante y sábalo

January 18, 2009

Nueva Delhi, 26 feb 2007.- La ciudad de Calcuta acoge una de las rivalidades más viejas y ásperas de toda Asia, que enfrenta a los seguidores del club de fútbol Mohun Bagan, conocidos como “bogavantes“, con los del East Bengal (“sábalos”), con una pasión de menos presupuesto pero tanta intensidad como en Europa y América.
Aunque en la India el críquet es el deporte más popular y el hockey es considerado el deporte nacional, el fútbol mantiene su cetro en las áreas costeras de Kerala y Goa (suroeste) y en la región de Bengala (este), en cuya capital, Calcuta, se vuelven a medir mañana los dos clubes.
“El críquet es el deporte rey en la India. Pero el fútbol sigue entusiasmando a los jóvenes, sobre todo aquellos que proceden de las clases bajas, que tras cada partido se echan a las calles para festejar los triunfos de su equipo”, dijo a Efe la profesora de sociología Gayatri Bhattacharyya, de la Universidad de Calcuta.
En Nueva Delhi, la organización Asociación de Fútbol Joven de la India (IYSA, siglas en inglés), lleva a cabo proyectos de promoción de este deporte entre los más pequeños de la capital del país, con atención también para aquellos que tienen menos recursos, mediante una liga callejera.
“En nuestras ligas infantiles juegan unos 550 niños durante un período de siete meses. Y, entre ellos, hay unos 60 a los que proporcionamos transporte y equipamiento. Jugamos todos los domingos”, dijo a Efe el secretario de la IYSA, Arup Das.
No obstante, hay un mundo entre los loables intentos de ONG como la IYSA por promover el deporte y la pasión de masas que el fútbol desata en Calcuta en torno a los colores rojigualda del East Bengal, y el verde y morado del Mohun Bagan, que se enfrentarán de nuevo este martes.
Con profundas huellas de la colonización británica, Calcuta es la ciudad india que siente más el balompié, y muchos todavía mencionan como un hito de la construcción nacional la victoria del Mohun Bagan contra el Regimiento del Yorkshire, un 2-1 del año 1911 que se considera el fin de la primacía inglesa en el país (futbolística, se entiende).
En la ciudad, los fervorosos seguidores del Mohun, fundado en el año 1889, se enorgullecen de que en Bengala ya había una Liga de Fútbol antes de que existieran el Barcelona o el Real Madrid, pero tienen poco que celebrar si se analizan los enfrentamientos con el equipo rival, el East Bengal Club.
Esta última escuadra, sabedora de que las estadísticas le son favorables, recoge en su web una comparativa con las victorias y derrotas en los enfrentamientos con sus rivales del Mohun Bagan, que obviamente guardan silencio al respecto.
Sin embargo, el Mohun Bagan, considerado el club más antiguo de Asia, se precia de tener un palmarés más extenso que el East Bengal, así como de contar en sus filas con el “Ronaldinho” indio, Baichung Bhutia, que lidera la clasificación de los goleadores contra el eterno rival.
Cada vez que se produce un derbi como el de mañana, unos 120.000 espectadores abarrotan el estadio calcutí de Saltlake en espera de que su equipo marque más goles que el rival, para llenar después las calles de masivos festejos y celebrar un buen banquete de pescado y mariscos en sus casas.
“Los dos equipos tienen una idiosincrasia y una gastronomía propias. El Mohun Bagan es identificado con el bogavante, y el East Bengal con el sábalo hilsa, un pez tropical. Cuando el Mohun gana, los aficionados van a las pescaderías para comprar bogavante. Y si gana East Bengal, se agota el sábalo”, explica Bhattacharyyia.
En la ciudad, los más precavidos ya habrán comprado su ración días antes del partido, porque en Calcuta todo el mundo lo sabe: cuando el Mohun Bagan se enfrenta al East Bengal, suben los precios del pescado.