La corrupción corroe las perspectivas de desarrollo de la India

November 5, 2009

Nueva Delhi, 2 mar 2009.- Con su poderosa burocracia, su clase política intocable y los ubicuos intermediarios, la India se enfrenta mal armada a una corrupción masiva, que resta al PIB, según estimaciones de economistas, 1,5 puntos de crecimiento anual.
Aunque no existe un cuadro completo de la corrupción en la India, hay datos que apuntan a un fraude generalizado en algunos de los planes de financiación pública: al menos el 70 por ciento de los fondos rurales no llega a su destino, según los expertos citados en “La hora de las reformas económicas” de Gilbert Étienne.
“Hemos establecido tres tipos de corrupción: la del sector corporativo, la corrupción política y la que afecta al hombre común, en el día a día”, dijo en entrevista con Efe el vicepresidente de Transparencia Internacional en la India (TII), S.K. Agarwal.
Su organización presentó en 2008 un informe sobre la percepción que tienen las familias más pobres sobre la corrupción, con resultados demoledores para instituciones como la Policía, los partidos políticos o los organismos encargados de la distribución de comida.
Más de un 40 de los encuestados, procedente de familias que viven bajo el umbral de la pobreza, aseguró haber pagado sobornos o usado contactos en su relaciones con la Policía y los servicios de vivienda y propiedad.
El total de las cantidades ilegales aportadas por los más pobres para obtener servicios básicos, según TII, ascendió el año pasado a 180 millones de dólares, una cantidad importante si se tiene en cuenta que viven con apenas 12 rupias (0,23 dólares, al cambio actual) por persona y día.
“No hay interés político en acabar con la corrupción, se lamentó Agarwal. Burócratas y políticos son responsables y se benefician del fraude, por ejemplo, financiando campañas electorales. Así que no serán ellos quienes cambien las cosas”.
En los últimos años han sido notorios en la India varios casos de asesinato o degradación laboral de “whistle-blowers” (delatores), como se conoce a quienes denuncian los casos de fraude y corrupción dentro de su institución.
Uno de ellos es el funcionario M.N. Vijayakumar, quien lucha contra la corrupción de las instituciones públicas de la región de Karnataka (suroeste) y está siendo sometido a un acoso incesante, aseguró a Efe por teléfono su esposa, Jayashree.
“Está luchando solo. Ha sido cambiado de puesto ocho veces y ha sufrido tres intentos de asesinato. Nadie investiga. La corrupción es masiva, ocurre abiertamente”, denunció este ama de casa de Bangalore, que creó una página web para denunciar el fraude y ha llegado a pedir la suspensión de su marido “para protegerle”.
Según Jayashree, los policías de la región deben pagar cantidades de hasta 30.500 dólares para obtener ascensos, lo que los lleva a endeudarse y a aceptar luego sobornos y practicar la extorsión para pagar esa deuda.
En Karnataka, una de las regiones más corruptas de la India, ha llegado a circular un impreso con las “tarifas” para la cremación de los muertos: dos dólares por sacarlo de la furgoneta, tres por lavar el cadáver, 20 dólares por enterrarlo.
Según el economista Sanjay Sanyal, de cada 100 dólares destinados para construir carreteras en la capital regional, Bangalore, sólo 40 se emplean en ello: 20 dólares son el margen de beneficio del constructor y los otros 40 van al bolsillo de los políticos.
“Los tentáculos de la corrupción afectan al mundo corporativo, a la pequeña y la gran empresa. Salvo quizá la familia Tata, los grandes nombres de las compañías indias, ¿llegaron a lo más alto sin tacha?“, se cuestionó Agarwal.
De acuerdo con Transparency International, las empresas indias están entre las que pagan más sobornos del mundo cuando hacen negocios, por detrás de Rusia, China o México y por delante de Brasil.
La India sufre impagos de las facturas de teléfonos, robos de carbón en las minas y de conexión eléctrica, una multimillonaria evasión fiscal, malos créditos bancarios y malversaciones de fondos públicos a menudo sin castigo por la lenta marcha de la justicia.
Según Agarwal, una solución a largo plazo vendrá del gobierno electrónico: si los ciudadanos pueden resolver sus problemas en la red, dijo, se reducirá su dependencia de los intermediarios.
Y a la busca de arreglo, en la India proliferan originales pero insuficientes iniciativas privadas contra la corrupción, como la de una asociación que creó billetes de cero rupias para pagar con ellos a los guardas de tráfico corruptos.

Los Ambani mantienen nuevo duelo en la cumbre de la economía india

November 5, 2009

Nueva Delhi, 17 jun 2008.- Un pacto con una empresa surafricana, MTN, ha hecho aflorar de nuevo la enconada rivalidad que mantienen los hermanos millonarios indios Anil y Mukesh Ambani, que poseen una fortuna conjunta de casi 100.000 millones de dólares.
MTN está en conversaciones con Reliance Communications (RComm) -propiedad de Anil- para intercambiarse acciones, pero esta semana entró en liza la compañía emblemática de Mukesh, Reliance Industries, que envió una carta a MTN asegurando que su grupo mantiene un derecho de veto sobre cualquier oferta.
El embrollo se explica porque Anil y Mukesh dividieron en 2006 el imperio paterno a la muerte de éste, aunque el acuerdo al que llegaron ha sido hasta ahora respetado a duras penas por los hermanos, embarcados en una constante rivalidad profesional.
Tan determinante es su competencia, que hasta el ministro indio de Finanzas, P. Chidambaram, ha hecho referencia a las diferencias entre ambos: “¿A quién le importa si se pelean? Los mercados crecen por la rivalidad entre ambos”, reconoció.
El patriarca de los Ambani, Dhirubhai, era originariamente un empleado de gasolinera que había fundado la compañía Reliance Industries y construido un enorme imperio textil y siderúrgico con un entramado de más de 300 filiales.
“La gente pensó que con la separación el negocio sufriría, pero ha sucedido al contrario. Los hermanos están multiplicando su riqueza. Ambas empresas son complementarias y el grupo tiene un papel muy importante en la economía india”, dijo a Efe una fuente de la compañía.
A la muerte en 2002 del patriarca, Reliance era ya la mayor empresa de la India y lideraba la lista mundial por número de accionistas, con operaciones en el campo petroquímico, telecomunicaciones, mercado textil y las finanzas.
Pero la brecha se abrió a su muerte: apenas dos años después estallaron las diferencias entre los dos herederos, cuando Mukesh reconoció “problemas de propiedad” con su hermano por la empresa, cuya actividad suponía el 4 por ciento de la economía india.
“El acuerdo llegó a mediados de 2006. La madre, Kokilaben, se quedó el 30 por ciento de las acciones; dio un 30 por ciento a cada hijo varón y un 5 por ciento a sus dos hijas. Anil y Mukesh no tienen problema en saludarse, al menos en público”, asumió la fuente de Reliance.
En virtud del pacto, Mukesh, de profesión ingeniero, mantuvo el control de Reliance Industries en los sectores petroquímico y del gas, mientras que su hermano Anil se hizo cargo de la rama de Energía, las telecomunicaciones (RComm) y el brazo financiero del grupo.
Ambos firmaron una cláusula que les impedía entrar en competencia durante diez años, aunque apenas un año después pugnaban ya por la construcción de un puente y el desarrollo del aeropuerto de Bombay, y Anil ha mostrado últimamente interés en prospecciones de petróleo.
El pequeño intenta desarrollar su propia marca (ADAG, Anil Dhirubhai Ambani Group), pero ambos grupos, que no pierden de vista la actividad del otro, han conservado la denominación Reliance como emblema y usan el nombre en todas sus actividades.
Y, sobre todo, los dos hermanos han ejecutado ambiciosos planes de expansión que tocan ya cada rincón del mercado indio y han dado fuelle a los desbocados ascensos bursátiles anteriores al estallido en enero de la crisis financiera estadounidense.
Anil ha diversificado sus intereses en energía, entretenimiento, hoteles, propiedad y comunicaciones, mientras que Mukesh ha aumentado su presencia en el mercado de hidrocarburos, ha invertido en refinerías y ha saltado al sector de la distribución comercial.
Su competencia ha disparado sus fortunas: Mukesh posee, se estima, unos 49.000 millones de dólares, pero su hermano le pisa los talones en lo alto de las listas de multimillonarios del mundo, con 45.000 millones de dólares.
Esa competición oficiosa tiene todavía visos de aumentar con la aparición de MTN y la amenaza de acciones legales para dirimir la siempre difícil relación de los dos hermanos por Reliance, el mayor titán de la economía india.
“La gente lee ‘Reliance’ y compra sin preguntar nada. Con el nombre basta: la compañía es tan popular para la India como la estatua de la libertad lo es para Estados Unidos“, dice a Efe el analista de mercados Basant Maheswari.

Montek Singh Ahluwalia

March 12, 2009

La Comisión de Planificación india es una de las huellas de la economía socialista que guió a la India durante décadas desde la independencia. Con las reformas de 1991, sin embargo, no perdió pujanza: sigue marcando las líneas de asignación presupuestaria de la India en sus “Planes Quinquenales”, controla la ejecución de los programas y vela por las relaciones intersectoriales de la economía. De su importancia da idea el hecho de que esté presidida por el primer ministro, Manmohan Singh. Aunque lo es a título nominal: el hombre fuerte de la Comisión ha sido siempre el vicepresidente, como ya ocurrió con Nehru y el mítico Mahabalanobis. Hoy, ese puesto está ocupado por Montek Singh Ahluwalia, a quien se proyecta como el próximo ministro indio de Finanzas si el Partido del Congreso gana las elecciones. Singh Ahluwalia habla en su amplio despacho del bloque administrativo Yojana Bhawan, en el corazón de Nueva Delhi.

Tras décadas de desconfianza, ¿ha cambiado su relación con el sector privado?

Interactuamos todo el tiempo, por ejemplo en el sector de las infraestructuras, que es una de las mayores iniciativas del Gobierno: intentar la asociación público-privada. Con una inversión necesaria de 500.000 millones de dólares. La India afronta muchos desafíos, pero hay una cosa clara: si queremos crecer rápido, hay que mejorar masivamente las infraestructuras. Y hay otro gran desafío, que es proporcionar educación para formar trabajadores cualificados.

Según los expertos, la India se enfrenta a un serio problema de formación.

Este problema ha emergido ahora, en el sentido de que cuando crecíamos al 4 por ciento, teníamos un excedente de trabajadores cualificados; con un 6 por ciento, estaríamos bien; pero con un crecimiento del 8 que aspira a ser del 9, tenemos un serio problema de déficit de trabajadores cualificados.
Y a no ser que podamos tomar medidas internas para poder reformar el sistema educativo y de formación, no podremos alcanzar nuestros objetivos. Hay mucha expansión de este sistema ya planificada, pero necesitamos hacer más. Muchas de nuestras universidades producen gente que de algún modo, recurren a un training académico, y eso es correcto para unirse al servicio civil, pero no está orientado para el desarrollo de capacidades específicas para el mundo del trabajo.
Estos problemas pueden ser resueltos, dando a esta gente programas y cursos de tres ó seis meses, que les permitirían desarrollar capacidades “de mercado”. Pero de otro modo, eso es verdad: es un programa que requerirá de tres o cuatro años…

Pero ¿cuál sería la cantidad de trabajadores necesarios?

Es que dependen de cada sector, y no tengo una cifra. Pero ciertamente vemos que, en los últimos dos años, son necesarios operadores de maquinaria, personas capaces de operar máquinas con ordenadores, expertos informáticos… Nuestra necesidad está subiendo de manera pronunciada y es más difícil retener a tu fuerza laboral. Eso, los empleadores nos lo dicen. Pero, por otra parte, ha bajado el número de personas que se iban al extranjero. Y muchos de los que están fuera vuelven. Ninguno de nuestros trabajos se paga tan bien como en los Estados Unidos, pero la gente está dispuesta a aceptar salarios mucho menores si está trabajando en casa.

La amenaza de recesión también planea sobre el cuadro de desarrollo…

Somos menos dependientes de la economía global que algunos otros países. Pero no independientes: y muchos de los beneficios que hemos tenido en los últimos pocos años son resultado de una mayor integración. Así que si el mundo baja, nosotros también. Eso es evidente incluso ahora. En los últimos dos años crecimos más de lo que indicaba el potencial. Este año pensamos que podemos crecer a una tasa del ocho, y hay quien piensa que iremos incluso por debajo. Sea cual sea, será una alta tasa de crecimiento, y mucho dependerá de cómo reacciona la economía mundial. Somos menos dependientes respecto a USA, pero más dependientes en un dibujo global. Mientras las perspectivas para USA tienen una pinta muy desalentadora.

¿Tendrán algún efecto sobre las reformas las próximas elecciones indias?

Hasta las elecciones, ninguna nueva reforma puede esperarse, pero se ha realizado mucha implementación. Cosas que ya han empezado, pero que había que completar antes de las elecciones. Todas las áreas de infraestructuras, por ejemplo, en las que tenemos iniciativas en marcha y debemos probar que las asociaciones público-privadas pueden funcionar. Hay muchos proyectos en el sistema y hay que asegurarse de que esos proyectos son llevados a cabo.
Y además hay otras áreas, como el fomento de la educación: anunciamos un nuevo número de universidades e instituciones la semana pasada. Entre ellas habrá algunas Universidades de clase mundial, IIT, IIM, pero ahora hay que determinar el lugar y convencer a las autoridades regionales para que pongan la tierra necesaria. Cuanto más concretas sean estas decisiones, más podrán mostrar su interés en apoyarlas. El Gobierno de la India ya dijo que quiere tener 30 universidades, pero ahora hemos indicado además dónde deben estar. La asignación podría retrasarse dos años o podría hacerse en dos meses. Así que nuestro objetivo es ponerlo en un calendario ajustado para que se haga.

Se diría que el término de moda de esta legislatura ha sido “inclusión”.

Es una historia muy larga y tenemos todo un Plan Quinquenal dedicado a ello. Pero, extensamente, necesitamos un gran impulso de la agricultura, que no ha ido bien en años recientes. Así que si podemos convertir la evolución de la agricultura en una historia mejor, parte del camino estaría hecho.
Necesitamos una base más fuerte de desarrollo cualificado y extender la educación, porque esto abre oportunidades y puede marcar la diferencia. Necesitamos además un crecimiento mucho mejor del sector de las manufacturas para que revierta en el empleo. En los últimos años, el sector servicios creció mucho más que las manufacturas. Y los servicios de alta formación tienden a requerir una educación más especializada.

Pero resultará difícil el paso de la agricultura a los servicios, así de repente.

Si quieres transformar a la gente de las áreas rurales hacia empleos no agrícolas, con capacidades limitadas en dos, tres o seis meses, entonces es la simple manufactura lo que les puedes enseñar. Así que necesitamos que el crecimiento de las manufacturas sea más rápido.
Creo que las manufacturas no crecieron tanto como debían porque nuestras infraestructuras no eran buenas y había falta de competitividad. Algunos dirán además que esto se debía a nuestras leyes laborales, que son un poco demasiado rígidas y de flexibilidad limitada. Para echar empleados, necesitas el consentimiento del Gobierno regional, y lo que ha ocurrido con el tiempo es que la ley se ha ejecutado con más flexibilidad.

O sea, que hay irregularidades en la aplicación de la legislación laboral.

La gente encuentra formas de hacerlo [despedir empleados], pero lo que habría que hacer de la ley una norma más fácil y transparente. La izquierda, en particular, se resiste a ello. Para ser sincero, si continuamos en una senda de alto crecimiento, y la competencia para trabajos cualificados continúa creciendo, será fácil que aumente la flexibilidad.
Si sólo preguntamos a los sindicatos “quiero cambiar la ley del trabajo”, habrá muchas protestas. Necesitamos concentrarnos en construir infraestructuras y esto mejorará, en algún grado, el crecimiento de las manufacturas; el próximo paso será entonces la flexibilidad laboral. Pero para entonces, el trabajo habrá visto el efecto de la india en transformación, tan fuertemente que las distintas regiones seguirán diferentes políticas: los estados más progresivos introducirán flexibilidad laboral y la gente verá que el empleo se expande; será una expansión de las buenas prácticas.

El antiguo ministro de Finanzas, Palaniappan Chidambaram, dijo que la India podría crecer al 11 por ciento si toda la población participa del crecimiento. ¿Comparte esta perspectiva?

Hacemos mucho trabajo con números, y francamente, cuando proyectamos los límites de lo que es posible, va más allá del análisis numérico y riguroso. Lo que dice Chidambaram es: “somos un país pobre, China es un país pobre. Tenemos mucho que hacer y ellos también. Ellos están creciendo al 11 por ciento, ¿por qué no nosotros?”. Creo que una de las cosas más positivas de la India es que la gente ha visto las prestaciones de China como una base para competir. Durante mucho tiempo, la India no crecía rápido. Ahora, la India es el segundo país que más crece, todavía detrás de China con cierta diferencia… ¿Por qué ellos son capaces? Una razón es el medio político, totalmente diferente; pero no creo que nadie en la India quiera cambiar el medio político. Al mismo tiempo, la democracia no se puede convertir en la excusa para unas pobres prestaciones. Los autoritarios obtienen licencias, mueven a la población, pero la democracia tiene también sus ventajas.

La perspectiva que va asentándose en Estados Unidos parece ser una estrategia de usar a la India como contrapeso de China.

Hay demasiado interés en presentar a la India como contrapeso, pero la perspectiva de India es: mira, somos ambos países pobres, y deberíamos transformarnos. Creo que el mundo será mucho mejor si la India y China son países prósperos y, sencillamente, lo hacemos tan bien como ellos. La emergencia de China ha tenido un efecto muy positivo en India. La gente se pregunta por qué no puede Bombay ser como Shangai. Tenemos hombres de negocios en China, ellos invierten en la India, compramos más el uno del otro, muchos más indios han visitado China y han visto lo que está pasando allí… Cuando un indio visita Europa, el aprendizaje es un poco como, sí, en 200 años seremos así. Pero en China, quien la visita piensa: hace 20 años, estos tíos eran tan pobres como nosotros. Hay más moraleja, y esto es un factor importante. Asia es una parte del mundo que crece rápidamente y que se ve a sí misma como parte de una historia de éxito, en el sentido de que el desarrollo está teniendo lugar, que las cosas están cambiando. Cada país ha tenido que resolver sus propios problemas y unos pueden aprender de otros.

Pero la India debería aplicarse el cuento en cuanto al comercio regional. El SAARC sigue en pañales, desde el punto de vista económico.

Lo tenemos muy claro con la apertura del comercio; hemos estado bajando barreras comerciales, y siempre hemos mantenido que hay que mantener un clima más libre en la región. Hay diferencias entre la región SAARC y otras regiones, porque la India es un poco demasiado grande y nuestros vecinos son todos comparativamente pequeños, lo que generalmente lleva a algunas preocupaciones. Y la lección que hay que aprender de ello es que la India debe concederles más beneficios de forma unilateral para la integración, y eso tendrá un efecto positivo: y eso es lo que estamos haciendo. Hemos dado más beneficios a Sri Lanka y Bangladesh y Nepal de lo que les pedimos. Con Pakistán es distinto, porque dependemos más de las relaciones políticas. Pero la idea respecto a Pakistán es también la de tener un comercio más libre. No discriminamos las importaciones de Pakistán como lo hace Pakistán; India no tiene un estatus de nación más favorecida en Pakistán, las tarifas que imponen sobre nosotros son más altas que las impuestas sobre otros países.

Y otro gran frente de batalla económica es la Ronda de Doha. La India está negociando con fiereza…

Globalmente, apoyamos fuertemente las negociaciones multilaterales y creemos que hay que reducir barreras. Nuestro desaliento con la Ronda de Doha es que esta fue vendida como si el punto dominante fuera la agricultura y con la expectativa de que Estados Unidos y la Unión Europea iban a reducir los subsidios. Pero en realidad los subsidios en materia de exportaciones no son los que distorsionan la agricultura, sino los masivos subsidios domésticos. Viendo cómo los precios mundiales han ido hacia arriba, tanto Europa como Estados Unidos deberían estudiar la reducción de sus subsidios nacionales sustancialmente. Pero por ahora los pasos dados han sido desalentadores. Europeos y americanos, durante mucho tiempo, dieron la señal durante mucho tiempo de que esta vez iban en serio con respecto a la agricultura, pero cuando llegó el momento, todo el mundo dijo que la política era muy difícil. Y reconozco que hay dificultades… Nosotros hemos estado genuinamente a favor de bajar barreras, hemos hecho ofertas a los europeos y americanos en el apartado de manufacturas. Con la esperanza de que entre ambos, europeos y americanos, alguna solución de estos problemas tenga lugar, para seguir adelante.

Según la Comisión de Planificación, ¿qué sectores necesitan una reforma más imperiosa?

En el apartado de las manufacturas, ya está todo bien liberalizado…siempre se puede hacer algo más en algunos puntos, como los límites de inversión extranjera, que podemos intentar eliminar. Hemos hecho un poco, pero si preguntas a un observador extranjero… Estoy de acuerdo en que debemos reducir estos límites…

Uno mira el crecimiento anual y la cosa parece estar despegando. ¿Lo ve como un momento histórico?

Absolutamente. En el año 1975, el club de Roma lanzó un informe en el que, con la más profunda consideración, aseguró que la India estaba muerta: que los indios no serían capaces de alimentarse a sí mismos. Y que no había siquiera que intentar ayudar a la India. Si estás en un bote superpoblado, decían, o todo el mundo se hunde, o tiras a la gente con menos posibilidades de sobrevivir. Así que dijeron que no había por qué intentar ayudar a la India, porque era un país condenado. Hoy en día somos supuestamente el helado del mes, la deseada por los inversores. Es un cambio cualitativo enorme, muy bonito. Nunca sabes qué es “histórico”, pero creo que hay una transformación muy profunda. Los indios jóvenes tienen un nuevo sentido de la confianza en sí mismos. Esto es inevitable… Lleva tiempo salir de la mentalidad colonial. Pero ahora, cuando hay un problema, los jóvenes culpan a su propio Gobierno de él, y esto es bueno. Preguntan “por qué no puedes hacerlo mejor”.

¿Tendrá algo que ver la globalización?

Para la India, la globalización vale la pena, en el sentido de que los indios ven que les brinda oportunidades tremendas. Y además somos lo suficientemente grandes como para que no seamos barridos culturalmente. Si eres un país pobre y pequeño, piensas que culturalmente puedes perder. Si la India crece y se desarrolla, culturalmente no seremos engullidos sino globalizados. El otro día vi una noticia que decía: Armani ha diseñado un “sherwani” (vestido formal indio tradicional) para el mercado indio. Esto es muy diferente de lo que pasó en Japón: Coco Chanel no diseñó ningún kimono. Nuestros diseñadores irán e “indianizarán” los trajes europeos, los europeos diseñarán cosas para el mercado indio y en general, la gente lo apreciará.

Y para los próximos años, ¿cuál será el mayor desafío?

Uf, muchos. Cambio climático… Nombre uno y acertará. Todos los países tienen los mismos objetivos de futuro. Si sobrevivimos al objetivo de mantener el crecimiento rápido durante los próximos cuatro o cinco años, estaremos en mejores condiciones de afrontar el futuro. Una media del nueve por ciento durante los próximos cinco años, pero con un sentido definido de una mayor inclusión.

De nuevo la palabra inclusión.

Es que a largo plazo, debemos mantener el crecimiento que tenemos, y sobre todo, crear la sensación y la convicción de que es inclusivo. Y esto es un gran desafío. Porque si no es inclusivo, la aceptabilidad social y la legitimación de estas políticas no ocurrirán. De otro lado, si creamos una sensación de inclusión -y esto no significa que los problemas de todo el mundo serán resueltos, siempre habrá gente con problemas profundos-, si la gente percibe que los cambios económicos están asociados con la movilidad social, será importante. porque la gente no quiere necesariamente que su propia vida mejore si se convence de que la vida de sus hijos será mejor. Un hombre de 45 años no quiere una inflación alta, quiere salarios altos, pero si es de clase media-baja, sabe que no será rico. Pero si sabe que su hijo puede llegar a serlo, eso ya es una motivación. Creo que debemos juzgarnos a nosotros mismos por cuánta movilidad social somos capaces de proveer.

Dar pie a una especie de sueño indio.

Lo es. Realmente es un viejo sueño indio, pero quizá nos estamos dando cuenta ahora. O que siempre lo dijimos, pero nunca lo tuvimos.

 

Los hoteles-barco del lago Dal luchan por recuperar el turismo perdido

February 4, 2009

Srinagar (India), 26 dic 2008.- Dicen de ella que es el paraíso en la tierra, y sin embargo los languidecientes hoteles-barco del turístico lago Dal, en el corazón de la Cachemira india, son la mejor estampa de los veinte años de conflicto en la región.
Situado en Srinagar -la capital cachemir en los meses cálidos-, en pleno lago Dal hay 900 casas barco a las que se llega en una embarcación conocida como “shikara”, una especie de góndola que navega por las tranquilas aguas -demasiado en paz.
“Siendo optimistas, la tasa de ocupación actual rondará el 20 por ciento. Parecía que este año la campaña sería muy buena. La verdad es que las protestas de los últimos meses nos han afectado”, cuenta a Efe uno de los propietarios, Altaf Dongola.
Su casa barco, en el interior del lago, está decorada con gusto pero anda vacía de clientes, debido según Dongola a la inestabilidad que ha sufrido en los últimos meses la capital cachemir, uno de los lugares donde es más potente el independentismo.
Tras una primera mitad de año esperanzadora, el verano cachemir fue escenario de disturbios entre hindúes y musulmanes, a cuenta de una cesión gubernamental de terrenos a la organización encargada de gestionar las peregrinaciones del templo hindú de Amarnath.
Los choques, que causaron 40 muertos, dieron paso a la precampaña electoral, boicoteada por los separatistas de la Conferencia Hurriyat y marcada por huelgas y toques de queda de las fuerzas de seguridad, que se cuentan por cientos de miles.
“Esperábamos recibir un gran número de turistas y así fue hasta junio, pero los disturbios y las elecciones han reducido las llegadas virtualmente a cero”, reconoció por teléfono el director del turismo regional, Faruq Shah.
Según sus datos, el conjunto de la región ha registrado 1,1 millones de llegadas este año, lo que casi duplica las 600.000 del año anterior, aunque sólo 50.000 de ellas proceden del extranjero.
“La gente escucha noticias del conflicto cachemir y siente miedo de venir. Pero aquí está ahora todo muy tranquilo, nada que ver con la peor fase de la insurgencia, en la década de 1990″, cuenta Dongola.
Partida entre la India y Pakistán, Cachemira lleva veinte años siendo pasto de la actividad insurgente y los excesos de las fuerzas de seguridad indias, demasiado expeditivas en las áreas rurales, según distintas fuentes.
“La violencia era tanta que el sector turístico no pudo resistirlo. En ese período muchos amigos, y yo entre ellos, tuvimos que marcharnos a Nueva Delhi porque aquí en Srinagar no había ni un puesto de trabajo”, cuenta un guía turístico junto al lago.
Aunque la India sostiene que quedan activos sólo 800 insurgentes en toda la región, Srinagar mantiene un aire marcial por la masiva presencia de soldados y paramilitares, una sensación sólo rota por la tranquilidad de las casas barco del lago.
“Aquí el Ejército nunca ha entrado, entre otras cosas porque tampoco hacía falta. La gente viene a relajarse con la visión de las montañas y con el aire limpio que le falta en la ciudad”, se anima en su curiosa góndola Dongola.
De un llamativo color amarillo y cómodos asientos acolchados, la lenta “shikara” es el único medio de acceso a estos atractivos hoteles, cuyos dueños se esfuerzan por atraer un turismo que se resiste a volver.
Durante la campaña electoral recién terminada, los líderes de los principales partidos se han comprometido a trabajar duro para mejorar las infraestructuras turísticas y reducir la violencia, dos de las reivindicaciones de los hosteleros.
Un tercer factor escapa sin embargo a su voluntad: la reducción de la tensión entre la India y Pakistán tras los atentados de noviembre en Bombay, atribuidos por la primera al grupo separatista cachemir Lashkar-e-Toiba, que opera desde suelo paquistaní.
Cachemira es el eje sobre el que han pivotado las relaciones entre las dos potencias nucleares desde la independencia y partición del subcontinente, en el año 1947.
Su suelo ha sido víctima de varias guerras desde entonces y la mayoría de sus gentes, nostálgicas de su “paraíso” perdido, luchan todavía hoy por revertir la definición que Bill Clinton dio del territorio en 1999: “el lugar -dijo- más peligroso de la tierra”.

Gobierno indio anuncia plan de choque para relanzar la economía

February 4, 2009

Nueva Delhi, 7 dic 2008.- En alerta por los cada vez más evidentes efectos de la crisis internacional sobre su economía, el Gobierno indio presentó hoy un paquete de medidas que recoge una inversión extra de 4.000 millones de dólares en los próximos meses.
Según el plan, el gasto total será de 60.000 millones de dólares en el resto del año fiscal, con énfasis en áreas como la exportación, la propiedad inmobiliaria, las infraestructuras y el sector textil, que tendrán medidas especiales.
Además, el Gobierno anunció un recorte “inmediato” del 4 por ciento -salvo en productos petrolíferos- en el impuesto del valor añadido (VAT) para ayudar al sector corporativo, según un comunicado de la oficina del primer ministro, Manmohan Singh.
“El Gobierno estaba preocupado por el impacto de la crisis financiera global sobre la crisis financiera en la economía india y ha tomados varias medidas”, señala el comunicado de presentación del paquete de estímulo.
El anuncio ha llegado sólo un día después de que el Banco Central de la India redujera dos tipos de interés con el fin de inyectar masa monetaria e incitar a los bancos comerciales a prestar más dinero a las empresas.
Las medidas han sido decididas por el propio primer ministro -y reputado economista- Manmohan Singh, en consultas con los principales responsables económicos del país, afirmó una fuente oficial a la agencia india IANS.
La coalición gubernamental pedirá permiso al Parlamento para gastar 4.000 millones de dólares adicionales en la cantidad prevista para los próximos cuatro meses, lo que supondrá un gasto de 60.000 millones de dólares.
“La economía seguirá necesitando estímulos en el período 2009-2010 y esto puede asegurarse con un incremento sustancial en el gasto planificado para los presupuestos del próximo año”, agrega el comunicado.
Las medidas para relanzar las exportaciones incluyen un subsidio del 2 por ciento en sectores de empleo intensivo, como el textil o la artesanía, y paquetes de ayuda con distintos programas de incentivos, créditos de exportación y devoluciones impositivas.
En el apartado de la propiedad, el Gobierno ha pedido a los bancos públicos que ofrezcan incentivos de crédito para la adquisición de viviendas, con la posibilidad de aprobar medidas adicionales.
“La vivienda es una muy importante fuente potencial de empleo y demanda para sectores claves, y hay una gran necesidad de inmuebles especialmente para los colectivos de ingresos medios y bajos”, indica el comunicado.
Las pequeñas y medianas empresas podrán solicitar préstamos de hasta 200.000 dólares -el doble que hasta ahora- en el Plan gubernamental de Garantía de Crédito, para satisfacer sus necesidades financieras.
En materia de infraestructuras, el Ejecutivo ha autorizado a la compañía gubernamental del ramo (IIFCL) a emitir bonos por un valor de 2.000 millones de dólares para apoyar la financiación de proyectos públicos en el sector.
“Los fondos serán usados por IIFCL para refinanciar préstamos bancarios a largo plazo para proyectos de infraestructuras, sobre todo en carreteras e instalaciones portuarias”, según la nota.
El plan del Gobierno también busca ayudar al sector automotriz, al permitir que los departamentos gubernamentales pueden reemplazar sus vehículos, eso sí, respetando el presupuesto asignado, pero con una mayor relajación en los plazos.
“El Gobierno -añade el comunicado- vigila la situación económica y no dudará en tomar medidas adicionales para controlar las tendencias de recesión y mantener la senda de la actividad económica”.
La India ha crecido en los últimos años por encima del 9 por ciento, aunque la crisis económica global ha hecho mella en sus expectativas para el presente año fiscal, hasta el punto de que las autoridades han fijado previsiones que rondan el 7 por ciento.
“El camino de la economía india es incierto”, dijo este sábado el gobernador del Banco Central, G. Subbarao, quien alertó de que la economía sufrirá un “doloroso ajuste”.
La desaceleración económica será uno de los exámenes que deberá superar frente a la ciudadanía el presente Gobierno, encabezado por el Partido del Congreso, que afronta ya los últimos coletazos de la legislatura y convocará elecciones legislativas en el año entrante.

La India crecerá un 7,7 por ciento en marco de desaceleración, según informe

February 3, 2009

Nueva Delhi, 13 ago 2008.- El Gobierno indio asumió hoy el impacto de la crisis global en su economía al anunciar una rebaja de un punto en el crecimiento del PIB este año, que golpeará especialmente al sector agrícola, del que vive el 60 por ciento de su población.
De acuerdo con el informe del Consejo Asesor Económico (EAC) del Gobierno presentado hoy al primer ministro, Manmohan Singh, la economía india crecerá un 7,7 por ciento, frente al 8,7 anunciado por el ministro de Finanzas, P. Chidambaram, cuando presentó los presupuestos en febrero y al 9 por ciento del pasado año fiscal.
La realidad económica del país se ha ido alejando en los últimos meses de aquel objetivo, con una desaceleración de la actividad económica en casi todos los sectores, una inflación desatada y un rendimiento agrícola preocupante.
Según el informe del EAC, la agricultura crecerá sólo un 2 por ciento, por las débiles lluvias monzónicas de la estación húmeda y por el alto nivel de base del año pasado.
La agricultura, fuente de vida de la mayoría de la población india, creció un 4,5 por ciento en el año fiscal 2007-08, un 3,8 en el anterior y un 5,9 en el 2005-2006.
“Un 2 por ciento significa que la tragedia agrícola se agravará”, reaccionó la activista Vandana Shiva, presidenta de la organización proagricultores Navdania, en conversación con Efe.
“Para un desarrollo agrícola aceptable, necesitamos un crecimiento mínimo del 4 por ciento”, expuso.
La agricultura india ha crecido en los últimos años muy por debajo del resto de los sectores económicos, lo que ha incrementado la brecha entre la sociedad urbana y la rural.
Aunque el EAC se felicitó por el incremento en la producción de grano, constató el descenso de las áreas cultivables, el declive de la inversión en infraestructuras, el deterioro del comercio y la ausencia de innovación tecnológica en el sector.
“El Gobierno indio no invierte lo suficiente y además deja a los campesinos indefensos en manos de las multinacionales, que les impone semillas y variedades dañinas de cultivo, como el algodón BT, las cuales les dejan endeudados y sin salida”, denunció Shiva.
El estancamiento de la agricultura tiene repercusiones directas sobre cientos de millones de campesinos, que además han sufrido en los últimos meses un franco deterioro de su poder adquisitivo debido a la tensión inflacionaria.
La inflación india flota por encima del 12 por ciento, lo que a juicio del EAC se debe al aumento de los precios internacionales y a la caída de la oferta interna, con subidas apreciables en el aceite, los alimentos y los bienes de consumo.
En rueda de prensa recogida por las agencias indias, el presidente saliente del EAC, C. Rangarajan, advirtió de que la inflación aún puede subir al 13 por ciento, cuando el objetivo del Banco Central era del 5,5 para este año.
En su informe, el EAC consideró posible que la inflación descienda a valores del 8-9 por ciento en marzo de 2009 si se aplican las políticas correctas.
Los malos datos económicos se extienden también al sector industrial, que según el organismo asesor crecerá un 7,5 por ciento, un punto por debajo del crecimiento registrado el año anterior, debido a las caídas del consumo y de la demanda exterior.
“La situación es claramente negativa, tenemos una desaceleración que se debe al contexto general. Pero no podemos achacar la culpa de todo lo que sucede al Gobierno. La responsabilidad es colectiva”, dijo a Efe el portavoz de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de la India, Koteshwar Dobhal.
Y tampoco son buenos los datos del sector servicios, que crecerá un 9,6 por ciento, la tasa más baja de los últimos cuatro años y 1,2 puntos menos que la registrada en el año 2007-08.
Estos datos económicos complican los últimos meses de mandato de Singh, que se enfrenta al electorado en la primavera de 2009.
Su Gobierno deberá dar respuesta a los signos de deterioro económico y ayudar a poner la economía “en el camino correcto”, para lo que hará falta “una política monetaria ajustada”, según Rangarajan.

India necesita medio billón de dólares para sus maltrechas infraestructuras

January 31, 2009

Nueva Delhi, 8 ene 2008.- Con vistas a solucionar su faraónico déficit de infraestructuras, la India ha asumido que necesita una inversión gigantesca: 100.000 millones de dólares anuales en el próximo quinquenio, el 9 por ciento de su Producto Interior Bruto.
El Gobierno no sólo ha reconocido en numerosas ocasiones la existencia de un cuello de botella en el sector, que lastra su crecimiento, sino que recientemente decidió convocar una reunión del Comité de Infraestructuras para meter prisa a los encargados de los próximos proyectos.
En su voluntad está la idea de lograr que la India crezca por encima del 10 por ciento anual al final del undécimo Plan Quinquenal, entre los años 2007 y 2012.
“El Gabinete ha aprobado recientemente el proyecto quinquenal, que busca un incremento en el gasto de infraestructuras desde un 5 por ciento actual hasta el 9 por ciento”, declaró hace poco el vicepresidente de la Comisión Planificadora, Montek Singh.
Singh, una de las voces que reclama con más insistencia una mayor atención para el sector, ha calculado en 500.000 millones de dólares las “masivas” necesidades de inversión indias en el próximo quinquenio.
Hasta ahora, las limitaciones en materia de infraestructuras han constreñido las metas de la India: las malas condiciones de las carreteras han hecho, por ejemplo, que el 70 por ciento de las mercancías por tráfico rodado utilicen sólo el 3 por ciento de las vías.
Ese mal estado viario y de las comunicaciones no sólo supone un aumento de los costes logísticos (un 13 por ciento del total), sino que deja sin alternativa a cientos de miles de campesinos, que quedan abocados a la subsistencia porque si quisieran colocar sus productos agrícolas en el mercado, estos llegarían podridos.
En la ciudad, los grandes aeropuertos indios viven en una congestión casi permanente, mientras el tráfico aumenta año a año y hay acuerdo unánime sobre la necesidad de construir nuevas terminales y ampliar las existentes.
La insuficiencia de los aeropuertos es extensible a la del transporte fluvial y marítimo: como media, lleva más de 80 horas cargar y descargar un barco en los mayores puertos indios, diez veces más que en Hong Kong.
Y, en materia de energía, la India vive abonada a los constantes cortes de electricidad, que ponen de manifiesto las deficiencias del suministro y la necesidad de invertir entre 120.000 y 150.000 millones de dólares en el próximo quinquenio, según un estudio de la Confederación Industrial de la India (CII).
En una reciente encuesta, el 90 por ciento de los empresarios del norte de la India dijeron recurrir a generadores propios para hacer frente a los cortes, y 75 de cada 100 aseguraron que su “mayor problema” son las malas infraestructuras del sector.
Con este panorama, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha recomendado a la India un aumento de la inversión pública y la eficacia, así como una reducción de las subvenciones, con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones, liberalizadas en el año 1997 con “resultados ejemplares”.
Ese sector, con su organización transparente y la gestión por un organismo regulador, es también el modelo que cita el reformista primer ministro, Manmohan Singh, partidario de las asociaciones entre los sectores público y privado para financiar los proyectos.
Con el objetivo soñado de crecer al ritmo del 10 por ciento, la India se mira en el ejemplo de China, un país cuya economía avanza en dos dígitos, eso sí, gastando siete veces más en materia de infraestructuras.
Pero no sólo China está por delante de la India: en su contexto, más regional, del sur de Asia, el elefante asiático concentra un 80 por ciento de las necesidades de inversión, datos de un informe del Banco Mundial que ponen de manifiesto que otros países han hecho mejor los deberes.
Ahora, dispuesto a afrontar el problema, el Gobierno indio quiere tirar incluso de su reserva de divisas (unos 260.000 millones de dólares) con tal de acelerar un crecimiento hoy en día sustentado en el potencial creciente de su mercado y las reformas de la década de 1990.
“No será por falta de recursos”, dice optimista el planificador Montek Singh.

Clos anuncia “una ofensiva en todos los frentes” para entrar en mercado indio

January 31, 2009

Nueva Delhi, 13 dic 2007.- El ministro español de Industria y Comercio, Joan Clos, aseguró hoy a Efe que España ha puesto en marcha “una ofensiva en todos los frentes” para incrementar su presencia en la India, donde se encuentra en visita oficial.
Clos llegó este miércoles a Bombay (oeste) para supervisar la apertura en el corazón financiero del país de un consulado, una oficina comercial española y otra dedicada al turismo para apuntalar la todavía escasa presencia de España en la India.
Aunque durante su visita no está previsto cerrar inversiones concretas, el ministro tiene la mirada puesta en el sector de las infraestructuras, uno de los que tiene mayor potencial.
“Sólo en el área metropolitana de Bombay viven 28 millones de personas que necesitan un espectacular desarrollo de infraestructuras. En cinco años, las autoridades quieren invertir 30.000 millones de dólares”, dijo Clos en entrevista telefónica.
El titular de Comercio considera que las empresas españolas cuentan con experiencia y buenas posibilidades para hacerse con contratos en el sector, fundamentado en la construcción de carreteras, metro y ferrocarril.
La India tiene unas necesidades en infraestructuras estimadas por el Gobierno en 450.000 millones de dólares para los próximos cinco años, y existen algunas empresas españolas, como Abengoa o Dragados, que han comenzado a situarse en el país.
Según Clos, las prioridades fijadas por el Gobierno español en la India son la energía (sobre todo renovable), la gestión de servicios urbanos, los transportes e infraestructuras y, en cuarto lugar, la gestión de la cadena alimentaria.
El ministro incidió en que la India es uno de los diez países que España incluye en sus planes de desarrollo integrado de las exportaciones, y destacó la existencia de un equipo español especializado en el país.
“El problema español es que hay que incrementar nuestra presencia en el país, porque es relativamente baja. Estamos apoyando esa presencia, que en sectores específicos hay que extender”, aseguró Clos.
Respecto al país asiático, España tiene un flujo comercial más bien magro: importa bienes y servicios por un valor de 1.800 millones de euros y exporta sólo unos 550 millones, aunque en 2006 esta última cantidad aumentó un 40 por ciento.
Además, España debe trabajar para atraer turistas indios -actualmente unos 50.000 al año-, que son renuentes al turismo de sol y playa pero sí están interesados en la cultura hispana y las pujantes áreas urbanas como Madrid y Barcelona.
“Tenemos que ponernos a la altura de nuestro peso económico en el mundo en lo referido al mercado indio. Esto requiere un esfuerzo importante y todo debe apuntar en la misma dirección: desde conseguir vuelos directos hasta impulsar las relaciones culturales, comerciales y de inversión”, dijo el ministro.
Clos se entrevistó este miércoles con representantes de la aerolínea india Jet para explorar la posibilidad de que haya vuelos directos entre España y la India, aunque la compañía asiática ha elegido finalmente Bruselas como centro de operaciones en Europa.
El ministro se reunirá con representantes de Tata Motors (“las relaciones están muy bien”) antes de visitar el puerto de Bombay, donde la española Dragados se ha hecho con un proyecto de expansión con un valor inversor de unos 250 millones de dólares, según datos de la Oficina Comercial española.
Según el titular de Comercio, en estos momentos hay ya unas 80 empresas españolas que están desarrollando grandes proyectos en la India, pero su Ministerio se esfuerza ahora por motivar a las compañías españolas a invertir más en el gigante asiático.
La India, donde las empresas españolas invirtieron sólo 55 millones de euros en 2006, está a una gran distancia de China como destino inversor, pero está “más cercana de España culturalmente”.
“La inversión es menor que en China porque hay menos tradición. Además, el sistema administrativo democrático tiene procesos de consulta más extensos. La India exige un conocimiento específico de su realidad, pero la estabilidad y la seguridad de las inversiones son muy altas”, agregó el ministro.
Clos abandonará el país de madrugada, tras participar en un encuentro empresarial indo-hispánico organizado en Bombay por el Instituto Español de Comercio Exterior en cooperación con la Federación de Cámaras Indias de Industria y Comercio.

Sindicatos denuncian falta de derechos laborales en la pujante India

January 18, 2009

Nueva Delhi, 25 oct 2007.- Los jóvenes ingenieros trajeados del sector de las tecnologías de la información en la India tienen algo en común con los depauperados trabajadores del sector informal indio: la falta de derechos laborales, según denuncian los sindicatos.
En poco tiempo, la India se ha convertido en uno de los destinos preferidos por las empresas para deslocalizar sus servicios de tecnología, pero los sindicatos se preguntan si el sector tiene un mecanismo para proteger los derechos de los trabajadores y si las condiciones de empleo son justas.
“Los sindicatos están bien establecidos en el sector público, pero gran parte del impresionante crecimiento indio está en el sector privado y los trabajadores necesitan una voz sindical”, alertó el secretario de la organización sindical UNI, Philip Jenning, de visita en Nueva Delhi.
Con presencia en 90 países, la central UNI celebra estos días en la India una reunión de su Panel Ejecutivo, con atención sobre la necesidad de dotar de derechos a quienes trabajan en las tecnologías de la información y los centros de atención telefónica al cliente.
“Hay que conseguir unas condiciones de trabajo que hagan de este un sitio donde la gente esté orgullosa de trabajar”, propuso Jennings, quien aseguró que apenas un 2 por ciento de los trabajadores están sindicados.
Su organización alega que las propias compañías de tecnología de la información, un sector que exportará servicios por un valor de 80.000 millones de dólares en 2011, según las previsiones del Gobierno, entorpecen y hasta frustran los intentos de que se formen sindicatos.
“¿Cuál es la razón para tener sindicatos en el sector? Debemos considerar seriamente si es el momento adecuado. Puede dañar a la industria”, afirmaba hace unos meses Kris Gopalakrishnan, fundador de la compañía Infosys, la segunda más importante del sector, con 67.000 trabajadores.
Gopalakrishnan mantiene que el sector de las tecnologías de la información, que crea entre 200.000 y 300.000 empleos anuales, es una industria bien pagada en la India, donde los empleados están “contentos”, por lo que la implantación de sindicatos “no es deseable”.
Los trabajadores de ese sector son, de hecho, unos privilegiados si se les compara con los más de 400 millones de empleados “invisibles”, que sufren jornadas interminables en el sector informal sin ningún tipo de derechos, bajas laborales ni indemnizaciones por despido, cobrando salarios mínimos.
Su fuerza es, por el momento, silenciosa, pero suponen más del 90 por ciento de los trabajadores de la India y generan el 60 por ciento del PIB del país, que crece a un ritmo que ronda el 9 por ciento anual.
Preocupado por la situación de sus “invisibles”, el Gobierno indio impulsó en mayo un proyecto para dotar de una rudimentaria seguridad social a los trabajadores mayores de 18 años, aunque los sindicatos lo calificaron como una “burla” que no cumple con las expectativas.
El plan “no recoge medidas concretas ni ningún compromiso del Gobierno para invertir fondos para la seguridad social”, denunció el sindicato CITU, uno de los más importantes del país.
Mientras sindicatos y diversas ong ponen en duda la legislación laboral india, el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, aseguró esta semana que las acusaciones de que la industria india desprecia las leyes del trabajo y los derechos humanos, son, sencillamente, “falsas”.
Nath, que ha recibido esta semana a varios ministros europeos del ramo, se quejó de que esas acusaciones están entorpeciendo el comercio indio con la UE.
Y, en pleno debate, miles de jóvenes recién contratados entran cada día en los pujantes centros de atención al cliente para ayudar por teléfono a los quejosos consumidores estadounidenses y británicos; eso sí, con las condiciones laborales de un indio.

Comerciantes de Nathu La pagan los recelos entre la India y China

December 14, 2008

Nueva Delhi, 1 nov 2006.- El comercio nunca ha sido fácil entre la India y China, como lo demuestra el magro balance de los tres primeros meses transcurridos tras la apertura a los negocios del paso de Nathu-La, hilo de unión del Tíbet con la pequeña región india oriental de Sikkim, en las faldas del Himalaya.
Después de un cierre que duró 45 años, las autoridades abrieron la frontera el 6 de julio pasado por un período de tres meses, antes del cierre estacional de invierno, tras arduas negociaciones, con grandes expectativas y muy discutible resultado.
El flujo de inversiones ha sido minúsculo en ese tiempo: según informó el Gobierno de Sikkim, la India ha exportado a China bienes por 15.000 euros, mientras el valor de las importaciones alcanzó los 19.000.
Es muy poco si se tienen en cuenta las previsiones de 36 millones de euros para 2007 que hizo el Grupo de Estudios del Comercio en Nathu-La antes de la publicación de los términos del acuerdo de apertura.
Y una cantidad insignificante para dos países que intercambiaron bienes y servicios por un valor de 14.713 millones de euros en 2005, un 37,5 por ciento más que el año anterior, en su mayoría por vía marítima.
En Nathu-La, poco después de la apertura del paso en las montañas, el vicepresidente de la región autónoma del Tíbet, Hao Peng, ya declaró a la prensa que la India había aplicado demasiados condicionantes al intercambio de productos.
“Espero que las autoridades indias adopten una postura más igualitaria con respecto al comercio con China, en lugar de imponer tantas restricciones”, dijo.
Pero en la India, las cosas se ven de otra manera, como dijo a EFE el ministro de Comercio e Industria de la región de Sikkim, R.B. Subba, para quien la apertura de Nathu-La es fruto de un “acuerdo fronterizo, no de libre comercio”.
“Nosotros podemos exportar 29 productos e importamos 15, y quizá esto sea una causa para que la cantidad de intercambios sea tan baja. Pero ya hemos enviado una petición a al Gobierno de la India para que amplíe la lista”, explicó.
La realidad es que los comerciantes locales están desanimados por las dificultades que implica el negociar al otro lado de la frontera, con una lista prefijada de productos permitidos y la limitación de la estancia a sólo un día.
El resultado de tanto obstáculo es que, como declaró a la prensa india el secretario de la Asociación de Comerciantes de Sikkim, Anil Kumar Gupta, un mercader tiene que levantarse “cada día a las tres de la mañana para vender en China y regresar el mismo día”.
Y, en tres meses, apenas 696 pequeños vendedores indios y 1.253 chinos han tenido arrestos suficientes para levantarse tan temprano y salir a vender productos agropecuarios, como los derivados del yak, verduras o frutas, y manufacturas sencillas.
Los mercaderes afrontan además una condición peculiar, que limita las transacciones individuales a un máximo de 435 euros diarios, lo cual, según Gupta, “impide desarrollar actividades a gran escala”.
El ministro Subba comparte las críticas: “El Gobierno de Sikkim apoya el libre comercio transfronterizo, porque es el único modo de que crezcan los intercambios comerciales entre China y la India, así que esperamos con ansia una revisión del acuerdo”.
Hasta entonces, el ministro prefiere tomarse las cosas por el lado positivo, y, como reconoció a EFE, considera que el acuerdo es un primer “símbolo de paz y un signo de la amistad entre dos gigantes”.
Porque, con sus limitaciones, abrir el paso fue el fruto de tres años de negociaciones entre dos países que tienen serias diferencias respecto al dibujo de su línea fronteriza, tanto en Sikkim como en Cachemira, hasta el punto de haber librado una guerra.
Por eso, para Subba, el pequeño y limitado flujo comercial en Nathu-La es una señal esperanzadora de aceptación mutua entre los dos países más poblados del mundo.

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