Talibanes mataron a 11 trabajadores electorales y cortaron dedos a votantes
September 14, 2009
Kabul, 22 ago 2009.- Dos días después de las elecciones afganas, la Comisión Electoral (CE) informó hoy de la muerte de 11 de sus miembros a manos de talibanes, que también cortaron los dedos de dos votantes en Kandahar (sur) en una jornada en que, según la UE, la participación de la mujer fue muy limitada.
“Hemos sabido que once trabajadores de la CE (…) murieron por ataques brutales de atacantes desconocidos en un intento deliberado de los enemigos de la paz”, término con el que el Gobierno alude a los insurgentes, informó hoy la Comisión en un comunicado.
Los talibanes, que habían llamado al boicot de los comicios, amenazaron con más violencia para desestabilizar el proceso electoral, que los insurgentes consideraron pura “propaganda” estadounidense.
Y como parte de sus castigos, amputaron el dedo al menos a dos votantes el pasado jueves en la meridional Kandahar, según informó hoy un organismo electoral independiente, la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA).
“Uno de nuestros observadores pudo ver cómo los insurgentes les cortaban el dedo con la mancha de tinta a dos personas en la provincia de Kandahar”, dijo a Efe el presidente del organismo, Nader Nader.
En una conferencia de prensa anterior, Nader había reconocido que sus observadores fueron testigos de acciones violentas de los talibanes en su masiva campaña de intimidación a los votantes.
Los insurgentes habían amenazado con cortar los dedos a quienes votasen, aprovechando que para ejercer el sufragio -y en prevención de fraudes- los electores deben impregnar sus índices en tinta indeleble, lo que hace de ellos víctimas fácilmente identificables.
Aunque los comicios afganos no han estado libres de irregularidades y en el sur quedaron entorpecidos por la presencia talibán, según reconocen los analistas, la Comisión Electoral ha descartado un fraude masivo y ha prometido estudiar las alegaciones.
Hoy mismo, por ejemplo, el candidato Mirwaís Yasini apareció en el lujoso hotel Intercontinental de Kabul -cuartel general de los observadores- con dos bolsas llenas de papeletas a su nombre, y supuestamente sacadas de forma ilegal de las urnas en el sur del país.
Pese a esas denuncias, la misión de observadores de la Unión Europea en Afganistán (EUEOM) ha dado su aprobación a las elecciones presidenciales, que considera “en general” bien organizadas pese a los defectos del proceso y las insuficiencias institucionales.
“(La misión) considera la celebración de las elecciones como una victoria frente a aquellos que querían impedir a los afganos decidir su propio futuro”, aseguró la organización en un comunicado divulgado hoy en su portal web.
Los observadores, que han supervisado el proceso electoral durante los dos últimos meses, mantienen que la Comisión Electoral afgana pudo “en general” funcionar con eficacia, pese a algunas “insuficiencias operativas y defectos institucionales”.
Según la nota, muchos candidatos pudieron establecer un debate genuino sobre los problemas del país, aunque la campaña quedó deslucida por los ataques contra el personal electoral, la parcialidad hacia algunos candidatos y la discriminación de la mujer.
“El ejercicio de los derechos civiles y políticos de las mujeres, tanto en calidad de votantes como de candidatas, estuvo severamente limitado en las elecciones pese a estar recogidos en la Constitución”, expresó la misión de la UE en el comunicado.
La misión supervisó la transparencia de los comicios con la presencia en las votaciones de un gran número de observadores tanto extranjeros como afganos.
Unos 17 millones de personas estaban llamadas a las urnas para elegir al presidente del país y los miembros de los consejos provisionales, en una jornada que se saldó con medio centenar de muertos, 21 de ellos insurgentes, según versiones oficiales.
A falta de los datos definitivos, fuentes de la Comisión Electoral calculan que la participación fue del 45 al 50 por ciento de los ciudadanos registrados, y esperan tener los primeros resultados preliminares para el próximo martes.
Afganistán es un país sin censo, con un conflicto armado que causa miles de muertos anualmente, malas comunicaciones entorpecidas además por la orografía, y un alto índice de analfabetismo.
Millones de afganos acuden a votar pese a las amenazas de los talibanes
September 14, 2009
Kabul, 20 ago 2009.- Millones de afganos ejercieron hoy su derecho al voto para elegir a su nuevo presidente, en una jornada que dejó medio centenar de muertos víctimas de la violencia talibán, que tuvo una intensidad menor de la esperada por las autoridades.
Los colegios cerraron una hora más tarde de la fijada -las 16.00 del horario local (11,30 GMT)- para que más personas pudieran ejercer su derecho al voto y la Comisión Electoral se felicitó por el hecho de que 6.199 colegios (el 95 por ciento del total) pudieran abrir sus puertas.
“Las elecciones han transcurrido de forma pacífica -dijo en rueda de prensa el presidente, Hamid Karzai. Doy la enhorabuena a nuestro pueblo por su valentía y por su deseo de que nuestro país tenga éxito”.
Según los máximos dirigentes de seguridad, durante la jornada electoral se produjeron 130 ataques, muchos con proyectiles y cuatro de ellos suicidas, que causaron la muerte de 17 miembros de las fuerzas de seguridad y de 9 civiles, así como heridas a otras 52 personas.
Además, 21 talibanes murieron y otra veintena fueron heridos, según la Policía, en un tiroteo contra las fuerzas de seguridad en la región norteña de Baghlan, donde la Comisión Electoral decidió ampliar el horario de votación una hora más, hasta las seis, tras lo sucedido.
También falleció un soldado estadounidense de la ISAF en un ataque de mortero en el este del país.
Pero pese a los esporádicos actos de violencia por casi todo el país, la misión de la ONU (UNAMA) mantuvo que los intentos de los talibanes por desestabilizar el proceso e intimidar a los electores fueron “menores de los esperados”.
“Somos optimistas con cautela, porque sabemos que millones de personas han desafiado al peligro. Creemos que las predicciones de una masiva situación de inseguridad han fallado”, dijo a Efe el portavoz de la UNAMA, Aleem Siddique.
Las autoridades habían declarado festivo el día para facilitar el voto de los ciudadanos y las calles -al menos, en la capital- amanecieron sin peatones ni el habitual tráfico y con la inmensa mayoría de las tiendas cerradas.
Los controles de seguridad eran más intensos de lo habitual y la Policía se empleó en dar el alto a los escasos vehículos en circulación para registrarlos minuciosamente con perros adiestrados en explosivos.
Karzai abrió la votación muy de mañana en su colegio electoral, un instituto del centro de Kabul fuertemente protegido, desde el que pidió a los ciudadanos un voto por la estabilidad y la paz “para construir un país mejor”.
“¡No a la violencia. Votad no a la violencia!”, exhortó Karzai, preguntado por Efe, al marcharse del colegio, con los primeros electores listos para ejercer su derecho al sufragio.
De acuerdo con los datos de UNAMA, la votación transcurrió mejor de lo esperado en el norte -con mucha participación femenina- y se resintió en el sur, el tradicional feudo de los talibanes, donde es más agudo el conflicto y más fácil la intimidación.
La Comisión Electoral se ha lanzado ya al recuento de los votos sin hacer públicos aún los datos de participación, que, según el ministro de Interior, Mohamed Hanif Atmar, ha sido de un 70 por ciento pese al boicot y las amenazas de los insurgentes.
A las urnas estaban llamados unos 17 millones de afganos encargados de elegir jefe del Estado en las segundas elecciones presidenciales desde la caída del régimen talibán en 2001, con Karzai como favorito principal.
En los últimos días varios de sus rivales han comentado sus sospechas de que el Gobierno preparaba un fraude -registros ficticios, compra de votos- para garantizarle la reelección sin necesidad de segunda vuelta.
“Se han detectado fraudes -confirmó Siddique-. Pero nada sugiere que hayan sido sistemáticos. Donde ocurrieron, se tomaron medidas, así que no vulneran la integridad del proceso”.
Las dudas sobre la limpieza del proceso están fundamentadas en la ausencia de un censo, el rampante analfabetismo y las dificultades logísticas por la difícil orografía y el grave conflicto contra los talibanes.
“Es demasiado pronto para juzgarlo. Con todas sus limitaciones, el país ha demostrado al mundo que pueden hacerse unas elecciones. Es un buen día para Afganistán”, concluyó el portavoz de la ONU.
Karzai, que necesita más del 50 por ciento de los votos para ser reelegido en la primera vuelta, contaba en las encuestas con mucha ventaja sobre sus rivales, el ex titular de Exteriores Abdulá Abdulá y su antiguo ministro de Planificación, Ramazán Bashardost.
Los primeros resultados oficiales se conocerán el 3 de septiembre, según la Comisión Electoral.
Afganos eligen mañana a su presidente con Karzai como favorito
September 14, 2009
Kabul, 19 ago 2009.- Afganistán celebra mañana, jueves, las segundas elecciones presidenciales desde la invasión estadounidense y la caída a finales de 2001 del régimen de los talibanes, que han llamado al boicot y hoy han vuelto a sembrar de violencia la campaña con el asalto a un banco en Kabul y un atentado en Kandahar.
Según el Ministerio afgano del Interior, el asalto a la entidad bancaria se resolvió con la muerte de tres insurgentes a manos de la Policía, tres de cuyos agentes que tuvo tres heridos.
Además, un jefe de distrito y un líder tribal murieron y otra persona resultó herida por la explosión de una bomba al paso de su vehículo en la provincia sureña de Kandahar, informó a Efe una fuente policial.
Durante la campaña, los talibanes han intensificado sus ataques tanto a las fuerzas extranjeras como a las autoridades afganas, en un intento de disuadir a los 17 millones de afganos convocados a las urnas mañana para elegir presidente y miembros de los consejos provinciales.
Para contrarrestar el boicot talibán y “asegurar una amplia participación” electoral, el Gobierno afgano no dudó hoy, cuando se celebra el Día de la Independencia, en recurrir a la censura al prohibir la difusión de noticias sobre “cualquier suceso de violencia” durante las horas de votación.
El presidente afgano, Hamid Karzai (de la etnia pastún, mayoritaria en el país), parte como favorito según una encuesta del instituto norteamericano IRI, que augura una segunda vuelta con el tayiko Abdulá Abdulá, ex ministro de Exteriores y antiguo lugarteniente del comandante afgano que lideró la resistencia antitalibán y fue asesinado días antes del 11-S, Ahmed Shah Masud.
Según ese sondeo, la gran sorpresa de los comicios podría darla el hazara (etnia de religión musulmana chií ubicada sobre todo al este de Afganistán) Ramazan Bashardost, que se ha postulado desde una sencilla tienda de campaña frente al Parlamento y figura tercero en intención de voto, por encima del ex ministro de Finanzas Ashraf Ghaní.
De los 41 candidatos originales, dos de ellos mujeres, una decena han pasado a apoyar a Karzai, quien en el último minuto se ha atraído también el apoyo del uzbeko Rashid Dostum, un polémico caudillo del norte afgano acusado de crímenes de guerra y de traicionar a todos sus antiguos socios.
Con unos 100.000 soldados de la OTAN o de EEUU empeñados en garantizar un ambiente seguro para votar -en semanas previas se han efectuado operaciones especiales en los feudos talibanes de la provincia meridional de Helmand- la seguridad es el gran reto de estos comicios.
Karzai busca la reelección ante un pueblo sometido cada vez a mayores niveles de violencia -más de 2.100 civiles muertos en acciones militares en 2008- y que sigue figurando entre los más pobres del mundo, con un tercio de la población (7,3 millones de personas) amenazada por el hambre, según denunció hoy la ONG Oxfam.
Oxfam se sumó a las voces críticas contra la corrupción que ha caracterizado el mandato de Karzai, quien ha impedido que las ayudas lleguen a sus verdaderos destinatarios, y demandó “grandes reformas” al futuro Gobierno para evitar que se sigan derrochando fondos.
Los opositores del presidente afgano también han cuestionado su política de alianzas y su connivencia con distintos sectores para asegurarse el poder, en particular con el denostado Dostum pero también con otros cabecillas afganos, como Mohamed Fahim o Ismail Khan.
La cadena británica BBC contribuyó ayer, martes, a las sospechas de fraude al difundir una investigación propia que constató intentos de venta de cientos de tarjetas de votantes y de compra de apoyos para determinados candidatos.
“Ha habido fraudes tradicionales en Afganistán y este año habrá auditorías para detectarlo. La comisión electoral afgana cuenta con asistencia internacional y me consta que su preparación de las elecciones, si no impecable, se queda cerca”, dijo a Efe María Espinosa, de la misión de observación de la UE.
Los analistas destacan que tras casi ocho años de esfuerzo en Afganistán, la comunidad internacional no se puede permitir unas elecciones fallidas y está dispuesta a ser benevolente con el proceso electoral afgano, que se efectúa sin censo alguno.
Bashardost ha manifestado que no le cabe duda de que se ha hecho todo lo posible para favorecer a Karzai, con intentos de inducción al voto como la reciente publicación de la encuesta del instituto de EEUU que lo da por vencedor.
Hasta el día 3 de septiembre no se conocerán los resultados provisionales de los comicios, que serán definitivos el 17. Caso de que se tuviera que celebrar una segunda vuelta, ésta sería en octubre
Un militar retirado quiere ser presidente afgano a golpe de pedal
September 14, 2009
Kabul, 19 ago 2009.- Al viejo militar retirado Sangin Mohamed Rahmani le niegan el paso en los puestos de control de Kabul, sin saber que pese a su sencillo aspecto y su vehículo, una bicicleta de segunda mano, es uno de los candidatos a la Presidencia afgana en las elecciones de mañana.
Con una pensión de 825 dólares al año, Rahmani se ha embarcado en la quijotesca tarea de conquistar a los electores a golpe de pedal, y atiende las llamadas con un viejo móvil descatalogado y con poca cobertura.
“No tengo donde quedarme en Kabul, así que no puedo recibirle en ningún lugar. La entrevista tendrá que ser donde usted lo decida”, se excusa Rahmani minutos antes de aparecer frente a la casa de huéspedes en la que se aloja Efe, caminando con su bicicleta.
Viene vestido con un traje gris avejentado y una camisa blanca abrochada hasta el cuello, y con un aire cansino pero resuelto saca de la funda reciclada de un portátil -”su oficina”, como la llama él mismo- un fajo de sellos y papeles.
Rahmani es uno más entre los 41 de los candidatos -dos de ellos mujeres- que se presentaron a las elecciones pero, a diferencia de otros que se retiraron o decidieron apoyar a los grandes favoritos, continúa al pie del pedal por las calles afganas.
“Pues sí, estoy todo el día en la bici y el número de kilómetros que habré hecho es ilimitado. Algunos ya me conocen, y cuando voy por ahí los taxistas y los conductores de autobús me señalan”, cuenta ufano el viejo Rahmani, oriundo del noreste del país.
La mayoría de los candidatos eran desconocidos para la opinión pública afgana, y de hecho el jefe de la Comisión Electoral, Azizulá Ludín, dijo al comienzo de la campaña que algunos “no merecían ser presidente”.
Pese a su peculiar y modesta manera de entender la campaña, Rahmani, que ha gastado unos 5.000 dólares -la mayoría, dice, prestados- expone sus ideas ordenadamente: detención de criminales, trabajo para evitar que los jóvenes se enrolen con los talibanes…
“El día que el Ejército afgano -prosigue este viejo militar ciclista- pueda valerse por sí mismo, tomaré una decisión sobre las tropas extranjeras en consenso con la ONU. Pediría que se marchen, pero ahora no es el caso”.
Rahmani, con estudios universitarios y autor de dos libros de poemas -uno se titula “Lucha sin dinero”- trabajó en la sección de logística e ingeniería del Ejército hasta que los talibanes se auparon al poder y recibió una carta de despido.
Con la llegada de las tropas extranjeras y la toma de posesión del hoy presidente, Hamid Karzai, fue rehabilitado y comenzó a recibir una pensión mensual, aunque considera que el Gobierno “no ha hecho nada para acabar con los talibanes”.
Así que hace unos meses se decidió a recorrer el país en coche en busca de firmas de apoyo “para que la gente pudiera tener una oportunidad de participar en el Gobierno y que Afganistán pudiera desarrollarse de una vez”. Logró 10.000.
Rahmani no ha sufrido ataques de los insurgentes y dice haber llevado a cabo su campaña con libertad, aunque se queja de la escasa atención de los medios y acusa a los candidatos más pudientes de pagar a la gente para que asista a los mítines.
“Si las elecciones son transparentes y no hay fraude, les superaré. A mí los medios me han dado la espalda y ellos sólo enseñan mítines repletos de gente con gorras y camisetas que han recibido dinero por asistir”, comenta.
“El problema de los candidatos como Rahmani es su ingenuidad, no sus ideas. No es ningún loco, sino un buen hombre que tiene una manera propia de expresar sus opiniones”, manifiesta a Efe un estudiante kabulí, Yusuf, tras escuchar al candidato.
Hace cinco meses, a Rahmani le robaron la bicicleta. Era la hora del rezo y la dejó aparcada fuera de la mezquita, una jugosa ocasión para los rateros de Kabul, que le obligaron a comprar otra, también con dinero prestado.
Pese a los sinsabores de su campaña, en la que él mismo ha pegado sus carteles, Rahmani no desiste: “Algunos me preguntan: ¿cómo vas a ser presidente, tú que vas en bicicleta? Y les digo: ¿por qué no? No soy rico, pero conozco los problemas de este país”
Ataques y clima de inseguridad en vísperas de elecciones en Afganistán
September 14, 2009
Kabul, 18 ago 2009.- A sólo dos días de los comicios presidenciales, los talibanes afganos volvieron a actuar hoy con dos atentados suicidas que dejaron al menos una docena de muertos y un ataque con proyectiles sobre el Palacio Presidencial de Kabul, una ciudad en alerta y tomada por completo por las fuerzas de seguridad.
El atentado más grave tuvo lugar en la peligrosa carretera que conduce a Jalalabad (este) desde Kabul, objetivo frecuente de los insurgentes porque a la salida de la capital se encuentran varios cuarteles de las tropas estadounidenses y de la ISAF.
El suicida lanzó su vehículo contra un convoy militar de la ISAF y causó la muerte de siete personas y heridas a otras cuarenta, según distintas fuentes oficiales afganas.
Pero en un comunicado, la OTAN aseguró que la última información de la que dispone “indica que entre los muertos hay un soldado de la ISAF, siete civiles afganos y dos empleados afganos de la misión de la ONU en Afganistán”, este último dato confirmado por las Naciones Unidas.
La ISAF también elevó el número de heridos a 55, entre ellos dos militares de la OTAN.
El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, horas después de que dos misiles cayeran en las inmediaciones de su Palacio sin causar víctimas.
Y además, según una fuente policial consultada por Efe, otro ataque suicida acabó con las vidas de dos civiles y tres soldados afganos e hirió a otras cinco personas en la región centro-meridional de Uruzgán, donde los talibanes tienen una amplia presencia.
Este mes se han registrado ya varios ataques con cohetes lanzados desde las afueras contra Kabul, una ciudad relativamente aislada del conflicto armado y cuyos habitantes aún recuerdan el martirio al que fueron sometidos durante la guerra civil en la década de 1990 y conviven casi diariamente con los atentados.
Ataques como el de hoy contra el convoy de la ISAF y otros contra instalaciones militares o sedes oficiales se cobran siempre una mayoría de víctimas entre los civiles que se encuentran en las proximidades.
En vísperas de las elecciones, Kabul se encuentra tomada por miles de soldados del Ejército, policías y guardas privados de seguridad armados con “kalashnikov” o con ametralladoras para proteger los edificios importantes.
La zona de las embajadas cuenta con sucesivos controles de paso y los edificios estratégicos están amurallados con alambradas y densos bloques de cemento para protegerse de los atentados de los talibanes, quienes han demostrado su capacidad de golpear la ciudad.
“La seguridad -dijo a Efe el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh- es como el pan. Un bien que necesitas sin cesar. Será para siempre nuestra preocupación y es un bien que necesitaremos siempre. Nuestras medidas y esfuerzos no se detendrán tras las elecciones”.
La masiva presencia de las fuerzas del orden no ha hecho mella en la percepción de los afganos: según un reciente estudio del instituto norteamericano IRI, la seguridad es uno de los dos principales problemas de Afganistán para el 56 por ciento de los ciudadanos consultados, 21 puntos por encima de la situación económica.
“Yo la tengo (la pistola) por seguridad. Aquí en Kabul hay robos y secuestros constantes”, relata a Efe un tayiko de 22 años preocupado por el alza del crimen, mientras empuña una Beretta italiana de calibre 9 mm Parabellum en el interior de un coche.
De acuerdo con distintos informes, las carreteras afganas están infestadas de bandidos que tienden emboscadas a camioneros y viajeros, sin que esté clara en muchas ocasiones la frontera que separa al delincuente común del insurgente talibán.
“No me siento seguro, claro que no. La Policía no está activa y no tiene equipamiento para resolver los problemas. Los secuestros y robos de Kabul son perpetrados por gente con uniforme. La corrupción es del cien por cien”, sostiene el empresario Mohamad Nader en el barrio capitalino de Makroyan.
Ante la amenaza talibán y el clima de inseguridad generalizado, las embajadas extranjeras se apresuran en Kabul a aconsejar a sus ciudadanos que extremen las precauciones, sobre todo durante el período electoral.
“Conviene salir sólo lo imprescindible, vestirse de forma que no llame la atención, lo menos elegantemente posible. El nivel de alerta es permanente y no hay que bajar la guardia”, dijo a Efe una fuente diplomática.
En Afganistán hay unos 100.000 policías, pero la mayoría están mal formados y equipados, tienen salarios bajos y apenas cuentan con infraestructuras adecuadas, expuso a Efe el portavoz de la misión policial de la UE en Afganistán (Eupol), Andrea Angeli.
Sólo en la capital, hay unos 8.500 agentes encargados de velar por el orden, pero según Angeli son precisos muchos más en una ciudad asolada por los robos y los secuestros, con los empresarios y los extranjeros como objetivos principales.
Termina la campaña con un masivo mitin opositor y llamada talibán al boicot
September 14, 2009
Kabul, 17 ago 2009.- Miles de afganos marcharon hoy hasta el estadio de Kabul para dar su apoyo al principal candidato opositor, Abdulá Abdulá, en el último día de la campaña para las elecciones presidenciales de Afganistán, en el que los talibanes reiteraron su llamada al boicot.
Las elecciones, en las que parte como favorito el actual presidente, Hamid Karzai, tendrán lugar el próximo día 20 en un clima de completa incertidumbre por las amenazas de los insurgentes talibanes, que las calificaron de “propaganda” norteamericana en un comunicado colgado en Internet.
Los talibanes negaron que hayan alcanzado pacto alguno para permitir el proceso -las autoridades habían anunciado uno en julio en la occidental Bagdhis- y aseguraron que “la mayoría de Afganistán” está bajo control suyo, por lo que “no hay posibilidad de celebrar elecciones”, dijeron, “salvo en unas pocas ciudades y centros provinciales”.
Pese a la amenaza integrista, miles de personas con gorras y banderas celestes acudieron hoy al estadio de la ciudad para arropar a Abdulá, un odontólogo y ex ministro de Exteriores al que las encuestas sitúan como principal rival de Karzai.
El propio candidato llegó hasta el estrado entre empellones y arrastrado por una horda de seguidores que su guardia privada -un grupo de tayikos armados con “kalashnikov”- apenas pudo contener, hasta el punto de que varias personas sufrieron contusiones.
En el estadio, los seguidores de Abdulá proferían gritos de apoyo para su candidato, un antiguo lugarteniente de Ahmed Shah Masud -el líder de la Alianza del Norte asesinado por integristas en 2001-, cuyas fotografías dominaban el estadio.
“Todo el mundo en Afganistán quiere un cambio y estamos seguros de que ganaremos”, dijo a Efe un portavoz de la campaña, mientras un helicóptero blanco arrojaba panfletos sobre el estadio para delicia de los asistentes, con un mensaje a favor del cambio.
La última encuesta conocida, publicada por el instituto estadounidense IRI, otorga a Abdulá un 26 por ciento de los votos, por detrás del 44 por ciento adjudicado a Karzai, resultado que llevaría a los dos candidatos a una segunda vuelta.
“Ayudaré a la juventud, todos debéis apoyarme para el desarrollo nacional de Afganistán. Ayudadme a ganar y yo os ayudaré”, se desgañitaba el candidato ante los micrófonos mientras la multitud coreaba su nombre y llamaba “inútil” a Karzai.
Según los expertos, el voto de Abdulá, de padre pastún y madre tayika, procederá sobre todo de los miembros de esta última etnia, la segunda del país y masiva hoy en el estadio de Kabul, el lugar que usaban los talibanes para ajusticiar a los reos.
Las elecciones presidenciales están marcadas precisamente por la amenaza de boicot de los talibanes y sus intentos por desbaratar el proceso con acciones, como el atentado del sábado ante el cuartel general de la ISAF en Afganistán, que causó siete muertos.
Aunque el Gobierno ha prometido movilizar todos sus recursos para proteger los comicios, el ministro afgano de Interior, Mohamed Hanif Atmar, reconoció a Efe este domingo que sus fuerzas no serán capaces de garantizar la seguridad al cien por cien.
En su carrera por proclamarse vencedor sin necesidad de segunda vuelta -para lo que necesita más del 50 por ciento de los votos-, Karzai dedicó el día de hoy a descansar y su equipo anunció la retirada de cuatro candidatos que darán su apoyo al presidente.
“Nos reunimos con él y vimos que está comprometido con la democracia y el desarrollo de Afganistán”, dijo a Efe uno de ellos, el doctor Nasín Anís, quien negó haber negociado un puesto en un hipotético futuro Gobierno de Karzai.
El presidente, pastún, ha sumado hasta ahora una decena de apoyos de candidatos y apuesta por sumar votos de las distintas etnias afganas, aunque sus rivales le acusan de haberse entregado para ello a los caudillos regionales y antiguos “señores de la guerra”.
“Viendo el tipo de participación política y nacional que hemos creado y el hecho de que una decena de candidatos nos apoye, las cosas han funcionado bien”, explicó a Efe el portavoz de la campaña de Karzai, Waheed Omar.
Abdulá visitó hoy por la tarde distintas provincias, como también hicieron los aspirantes Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, este último un excéntrico candidato que ha dirigido su actividad desde una tienda de campaña en Kabul y se ha aupado hasta la tercera posición en estimación de voto.
Karzai apoya tropas extranjeras en única participación en debate televisado
September 14, 2009
Kabul, 16 ago 2009.- El presidente afgano, Hamid Karzai, aseguró hoy que garantizará la presencia de tropas extranjeras en Afganistán mientras el país no esté preparado para afrontar su seguridad, durante su única participación en un debate televisado con motivo de los comicios presidenciales.
La campaña electoral terminará mañana, pero hasta ahora Karzai -principal favorito según las encuestas-, se había negado a acudir a los estudios del canal estatal RTA para comparar sus ideas con las de sus principales rivales.
“Necesitamos a las tropas extranjeras hasta que el país sea autosuficiente”, aseguró Karzai, quien repasó los logros de su gobierno en estos años y se esforzó por mostrar que posee una idea a largo plazo para Afganistán.
En el país hay en la actualidad unos 100.000 soldados foráneos procedentes de una cuarentena de países, pero a pesar de los sucesivos incrementos de soldados ordenados en los últimos meses por distintos gobiernos la actividad talibán se ha incrementado.
Hoy mismo, el secretario general de la OTAN, Andreas Fogh Rasmussen, calificó de “vital” la misión que la Alianza desempeña en Afganistán, donde la alerta es máxima tras el atentado registrado el sábado en el cuartel general de la organización en Kabul.
Pese al deterioro de la situación de seguridad, gran parte del debate estuvo sin embargo centrado en las propuestas de mejora económico y soluciones para el subdesarrollo que sufre Afganistán, golpeado por casi tres décadas de guerra.
En el estrado acompañaron a Karzai dos de sus más importantes rivales, Ashraf Ghaní y Ramazan Bashardost, quien se ha aupado -según la última encuesta conocida- al tercer puesto en las preferencias de los votantes por su percibida cercanía con el pueblo afgano.
“Creo que lo he hecho muy bien, pero no he ganado yo, sino la gente. Me votarán porque estoy solo, pero soy limpio y honesto”, valoró a Efe Bashardost su papel televisivo minutos después del debate.
El candidato ha hecho campaña desde una tienda emplazada en Kabul, y su mensaje populista de apoyo a los pobres -dejó de beber Coca Cola porque decía que no todo el mundo podía pagarla- ha calado entre los votantes, según los analistas.
El debate, emitido por el canal estatal afgano, consistió en dos ronda de preguntas partidas por un rezo islámico y realizadas por un periodista local, a las que los tres candidatos contestaban de uno en uno y sin intercambiar opiniones entre sí.
Tanto Ghaní como Bashardost -ambos antiguos ministros de Karzai- atacaron al actual presidente durante el debate, con menciones a las supuestas ineficacia y corrupción de su Gobierno, aunque el presidente se defendió con la mirada puesta en el próximo mandato.
“Al inicio de mi Gobierno los ingresos por persona eran de 170 dólares. Ahora son de 490 y seguirán subiendo. Tengo completa confianza en el mercado libre, y en Afganistán hay un mercado libre”, dijo Karzai.
Sin embargo, la gran sorpresa del debate fue la ausencia del máximo rival de Karzai según las encuestas, Abdulá Abdulá, quien, dijo el presentador, rechazó días atrás las condiciones de la comparecencia, sin que su portavoz quisiera comentar a Efe la razón.
La última encuesta conocida, publicada por el Instituto Republicano Internacional, vaticina un 44 por ciento de los votos para Hamid Karzai, seis puntos por debajo de la mayoría necesaria para proclamarse vencedor en la primera vuelta.
El sondeo, divulgado el 14 de agosto, da un 26 por ciento de los votos a Abdulá y 10 por ciento al diputado Bashardost, pero sólo los dos candidatos más votados pasarán a la segunda vuelta si ninguno logra más de la mitad de los sufragios.
Con su participación hoy en el debate, los políticos afganos agotaron una de sus últimas oportunidades para presentarse a la opinión pública, ya que la campaña electoral terminará oficialmente en la medianoche del lunes al martes.
Las votaciones tendrán lugar el próximo día 20 de agosto y para garantizar la seguridad de los colegios el Gobierno prometió hoy poner sobre la mesa todos sus recursos, tras reconocer que los talibanes llevarán a cabo una masiva campaña de intimidación.
Gobierno asume que talibanes practicarán intimidación masiva en los comicios
September 14, 2009
Kabul, 16 ago 2009.- Las autoridades afganas anunciaron hoy que sus fuerzas observarán un alto el fuego el 20 de agosto, día de los comicios presidenciales, y reconocieron a Efe que prevén una campaña insurgente de “intimidación masiva” con vistas a los comicios.
El ministro afgano de Defensa, Abdul Rahim Wardak, su colega de Interior, Mohammad Hanif Atmar, y el jefe de los servicios secretos afganos, Amrullah Saleh, protagonizaron una rueda de prensa para calmar los ánimos un día después del atentado talibán que causó siete muertos ante el cuartel general de la ISAF de Kabul.
“Decir que habrá completa paz sería difícil, pero debemos estar preparados para cada eventualidad”, admitió a Efe tras la conferencia el ministro de Defensa, quien prometió “trabajar duro” para asegurar el proceso.
Warzak anunció a los medios que las autoridades afganas establecerán una triple red de seguridad, compuesta por la Policía, el Ejército afgano y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para el día de las elecciones.
Según dijo a Efe el ministro, las tropas afganas se abstendrán además de desarrollar operaciones ofensivas el día de las elecciones, aunque responderán cualquier posible ataque de los talibanes, que han llamado a la población a boicotear el proceso.
La comisión electoral ha dispuesto 6.500 centros electorales, 400 más que en el año 2004, pero existe el temor de que los insurgentes, presentes sobre todo en el sur y el este del país, perpetren ataques y atentados para impedir la celebración de las elecciones.
La rueda de prensa conjunta se produjo de hecho sólo un día después del atentado suicida perpetrado por un insurgente contra el cuartel general de la ISAF, en pleno corazón de Kabul, que causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91.
El titular de Interior, Hanif Atmar, reveló que las fuerzas de seguridad han desbaratado 62 intentos de atentado en los últimos seis meses y garantizó la implicación de la Policía en los comicios hasta donde lleguen sus capacidades.
“Desplegaremos todos nuestros recursos para proteger a nuestra gente -dijo a Efe Atmar-. Pero sabemos con seguridad que los enemigos de Afganistán harán lo mismo para herirlos”.
Atmar reconoció sin embargo que su Gobierno no puede asegurar al cien por ciento la seguridad de las votaciones, en un momento en el que los talibanes han intensificado sus actividades y aumentado su presencia a nuevas partes de Afganistán.
Los insurgentes, embarcados en una campaña de asesinatos y ataques contra los activistas políticos y los candidatos -sobre todo en áreas rurales- han llegado a emitir panfletos amenazando a los ciudadanos que se decidan a emitir su voto el próximo día 20.
“Sabemos -añadió Atmar- de que los talibanes recurrirán a la intimidación masiva, atentados terroristas, bombas suicidas y atacar los convoyes y las personas con material electoral”.
Frente a las previstas acciones insurgentes, el jefe de los servicios afganos de inteligencia (Directorio Nacional de Seguridad) reveló a Efe que su organización está desarrollando tareas para fomentar la participación y movilización de los votantes.
“Estamos acudiendo a los líderes de las tribus para que nos ayuden a movilizar a la gente. La prueba está en que ayer, en Helmand (sur) un candidato logró reunir una multitud en un acto sólo 24 horas después de un atentado suicida”, confió Amrullah Saleh, en referencia a un mítin del actual presidente, Hamid Karzai.
“No se trata necesariamente de que apoyen a un candidato en particular, sino de que aumente la participación”, añadió.
Ni Saleh, ni Wardak ni Atmar pudieron cuantificar en cuántos de los 6.500 centros electorales será imposible garantizar la seguridad, aunque una observadora de la Unión Europea aclaró a Efe que hasta el momento no hay indicios de fraude en la campaña.
Según las encuestas, el actual jefe del Estado, Hamid Karzai, cuenta con una amplia ventaja en estimación de voto sobre sus rivales, aunque con un porcentaje que no llega al 50 por ciento necesario para ser declarado presidente en la primera vuelta.
El viraje democrático del viejo talibán
September 14, 2009
Kabul, 16 ago 2009.- El singular candidato “Rocketi”, antiguo comandante talibán reconvertido a la causa de la democracia afgana, destaca entre la cuarentena de rivales de Hamid Karzai en las próximas elecciones a la Presidencia y apela a los insurgentes a “dejar el desierto” y seguir su ejemplo.
Bautizado “Rocketi” por su manejo de los proyectiles en sus tiempos de “muyahidín” contra la ocupación soviética, Abdul Salam gesticula con seriedad ante cientos de hombres barbados -la mayoría, pastunes- que han viajado desde el sur y el este de Afganistán para escucharle.
“Rocketi” ocupó un alto cargo del Ejército talibán durante los años de Gobierno integrista, aunque en la caída del régimen entregó sus armas y se convirtió a la causa democrática tras un paso de nueve meses por la cárcel, ya con las tropas extranjeras en el país.
“No llevo la cuenta de cuántos cohetes habré lanzado en mi vida -ironiza “Rocketi” en una entrevista con Efe, poco después de un mitin capitalino-. Pero en Afganistán ya es tiempo de paz. Toca negociar con los talibanes”.
Tras luchar contra los soviéticos, enrolarse en los talibanes y acudir luego al Parlamento afgano, “Rocketi” mide estos días sus posibilidades como candidato a la Presidencia de Afganistán en las elecciones del próximo día 20 de agosto.
Y el auditorio, compuesto por cientos de hombres con turbantes, de luengas barbas, y seis mujeres en “burka”, lanza gritos de “Alá es grande” como apoyo a las promesas del ex comandante talibán: justicia islámica, paz, tolerancia cero con la corrupción, seguridad y trabajo.
“Rocketi” escucha sentado las encendidas intervenciones de líderes tribales, los poemas de interludio, una carta abierta de un niño y versos cantados sin acompañamiento instrumental, según una tradición musical empleada todavía por los propios talibanes.
Sus seguidores encarnan la parte de Afganistán que se niega a adoptar influencias extranjeras y se aferra a las tradiciones de los pastunes -la etnia más numerosa del país-, basadas en la lealtad a la tribu y una lectura del Islam muy conservadora.
Y por eso se suceden durante el acto los gritos en favor de este antiguo talibán que, como dice un estudiante en el estrado, “ni acepta las costumbres de los extranjeros ni se cambia de ropa sólo porque haya (norte)americanos en Afganistán”.
“Son los extranjeros quienes no dejan que progresemos. Países como Rusia, Irán y Pakistán no permiten el desarrollo afgano. Debemos fortalecer nuestras fuerzas de seguridad para que las tropas extranjeras se marchen de aquí”, se justifica ante Efe el candidato.
Aunque a juicio de los analistas las posibilidades de “Rocketi” son casi nulas -según una reciente encuesta, es uno de los candidatos más impopulares-, su importancia radica en el ejemplo que puede suponer para los talibanes que aún combaten en el país.
El propio presidente afgano y principal favorito en los comicios, Hamid Karzai, ha hecho, como promesa estrella, aunque sin éxito, una oferta de negociación para los talibanes moderados que dejen las armas y entren en el proceso democrático.
“Si Karzai negocia será su mayor éxito. Así terminará la guerra”, dice a Efe entre el público el antiguo “muyahidín” Mohammed Nader, venido desde la provincia norteña de Kunduz, quien por lo demás considera que el gobierno no ha dado satisfacción a los “yihadistas”.
La conversión democrática de “Rocketi”, sin embargo, ha sentado mal a sus antiguos aliados integristas, que en esta campaña han atacado dos veces sus actos y han matado a uno de sus colaboradores, tras instar a la población a boicotear las elecciones.
“Son actos erróneos -lamenta malhumorado el ex comandante insurgente mientras se mesa la barba-. Los talibanes de Afganistán deben respetar el proceso democrático y votar a sus candidatos. El pueblo de Afganistán quiere la paz y la estabilidad”.
“Rocketi” dice haberse gastado en la campaña hasta el último céntimo que obtuvo por la venta de su casa, unos 82.000 dólares, pero asegura que merecerá la pena si el desembolso sirve para que Afganistán vuelva a la senda del desarrollo.
Y sus seguidores, entre rezos, claman por el “éxito del valiente ‘Rocketi’”, ese polémico y antiguo comandante talibán de Jalalabad que se emplea ahora en que los “insurgentes dejen el desierto” y comiencen a marchar en la misma dirección que los demás afganos.
Un atentado talibán frente al cuartel de la ISAF enturbia la campaña afgana
September 14, 2009
Kabul, 15 ago 2009.- Los talibanes enturbiaron hoy la campaña electoral afgana con un atentado suicida que causó siete muertos frente al cuartel general de la ISAF en Kabul, perpetrado sólo horas después de un ataque con siete proyectiles contra la base militar española de Herat, en el oeste del país.
A las 08.30 de la mañana (04.00 GMT), un estruendo ensordecedor dejó paso a una densa columna de humo blanco procedente del fortificado barrio de Wazir Akbar Khan y visible desde varios puntos de Kabul.
Allí tienen su sede, entre otros edificios, la embajada estadounidense y el cuartel general de la ISAF -la misión de la OTAN en el país-, hasta donde llegó el suicida a bordo de un vehículo que hizo estallar pese a las fuertes medidas de seguridad.
El Ministerio afgano de Defensa confirmó que el atentado causó la muerte de siete personas y heridas a otras 91, la mayoría trabajadores afganos que esperaban a las puertas del cuartel general de la organización para entrar en el recinto.
En un comunicado, la ISAF reconoció que la explosión acabó con las vidas de varios civiles y que también resultaron heridos varios militares extranjeros, pero sin llegar a precisar el número de víctimas.
El atentado fue reivindicado por los talibanes, cuyo portavoz, Zabiullah Mujahid, aseguró a Efe por teléfono desde un lugar no especificado que el objetivo del suicida era atacar la embajada de Estados Unidos y el cuartel general de la ISAF.
“(El ataque) fue ejecutado con un todoterreno cargado con 500 kilogramos de explosivos”, precisó Mujahid, quien dijo haber causado la muerte de 25 personas.
Los canales locales emitieron imágenes de los equipos de bomberos y los servicios de rescate esforzándose por apagar el incendio causado por la explosión, entre los bloques de cemento y barreras de seguridad que protegen la céntrica zona capitalina.
La ciudad de Kabul está sometida a una fuerte vigilancia de patrullas de la ISAF, tropas afganas y la Policía local, que rodean los edificios gubernamentales y controlan el acceso a las vías donde tienen sus sedes las embajadas extranjeras.
Pese a ello, el aeropuerto de Kabul recibió ayer el impacto de dos proyectiles -según el Ejército estadounidense-, después de que otros ocho cohetes cayeran en la ciudad el pasado 4 de agosto, lanzados desde áreas rurales cercanas a la capital.
En el resto de país, pese al despliegue adicional de tropas con motivo de los comicios, los talibanes han incrementado durante las últimas semanas sus ataques y ayer varios cohetes fueron lanzados sobre la Base de Apoyo Avanzado española por segunda vez en una semana.
El Estado Mayor de la Defensa español (EMAD) detalló en Madrid que fueron lanzados entre las 22.35 y las 22.55 horas locales (18.05 y 18.25 GMT) sobre la base, aunque no se produjeron muertos ni heridos.
Afganistán celebrará el próximo día 20 de agosto las elecciones presidenciales y a los consejos provinciales, pero los insurgentes talibanes han pedido a la ciudadanía que boicotee los comicios y han emprendido ataques contra el proceso por todo Afganistán.
Además de amenazar a quienes voten con cortarles los dedos, los insurgentes han protagonizado saqueos de oficinas de candidatos, han asesinado a activistas y han intentado acabar con las vidas de varios importantes políticos afganos.
El pasado jueves, el ex presidente afgano Burhanudín Rabani, partidario del candidato opositor Abdulá Abdulá, salió ileso de una emboscada talibán contra su convoy cuando viajaba por el distrito norteño de Kunduz.
El candidato a vicepresidente Mohamd Qasim Fahim, un antiguo “señor de la guerra” que concurre en la lista del actual jefe de Estado, Hamid Karzai, sufrió otro ataque similar a finales de julio, aunque también resultó ileso.
“Los enemigos de Afganistán, con estos ataques en vísperas de las elecciones, quieren crear temor en el pueblo. Pero deben saber que los afganos conocen la importancia de ir a votar”, dijo hoy Karzai tras el atentado suicida en Kabul en un comunicado oficial.
Su jefe de prensa, Sediq Sediqqi, confirmó a Efe que Karzai mantendrá sus actos de campaña y mantuvo que los talibanes “no lograrán cambiar la voluntad de los ciudadanos” pese a sus esfuerzos por sacudir el proceso electoral.



















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