A punto de acceder a mercado nuclear, India proyecta inversiones millonarias

November 5, 2009

Nueva Delhi, 21 ago 2008.- A punto de ver abiertas las puertas del mercado nuclear internacional, la India proyecta inversiones de 300.000 millones de dólares para un programa atómico civil con el que busca paliar la carestía energética que lastra su crecimiento.
El país asiático tiene operativos en la actualidad 17 reactores con una producción teórica de 4.120 megavatios, que se convertirán en 15.180 con los nuevos proyectos que se ha fijado la Comisión Atómica de la India hasta el año 2020.
“La energía nuclear supone en el país un 3 por ciento de la producción total de energía. Confiamos en alcanzar el 10 por ciento en el año 2020″, explicó a Efe Sudhinder Thakur, director ejecutivo del consorcio público nuclear de la India (NPCIL).
Los proyectos de expansión y de nuevos reactores tienen un valor de 300.000 millones de dólares y se estima que se crearán 100.000 puestos de trabajo, pero no solucionan la principal carencia estructural india en materia nuclear: la falta de uranio.
La capacidad de 4.120 megavatios es apenas un valor teórico; en realidad, la India produce sólo 1.790, debido a problemas técnicos “temporales”, al mantenimiento de reactores o a la falta de permisos políticos para acceder a nuevas minas de uranio, según los expertos.
Aquí es donde entra en escena el “nuclear deal”, como es conocido en el país el acuerdo alcanzado en 2007 con Estados Unidos, que permitirá a la India acceder al mercado nuclear internacional a cambio de separar sus instalaciones nucleares militares de las civiles.
El acuerdo ha requerido la firma de salvaguardas con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y aún precisa el visto bueno del Grupo de Suministradores Nucleares, ante los que la India expone hoy su caso en Viena.
“Lo que hará el acuerdo nuclear será traer recursos extras. No tenemos tanto uranio en la India como para cubrir el 100 por ciento de nuestras necesidades. Así que yo veo esto como un comercio”, comentó a Efe el portavoz de la Comisión Atómica india, Anil Malhotra.
“El acuerdo será importante por el comercio internacional nuclear. Vendrán reactores foráneos. Las compañías de la India podrán fabricar componentes. Aquí los costes son más baratos, así que muchas empresas internacionales podrían inclinarse por instalarse aquí, como ya pasó con los automóviles”, agregó.
Según el secretario de la Federación de las Cámaras Indias de Comercio e Industria (FICCI), Amit Mitra, citado por la agencia IANS, el acuerdo nuclear traerá consigo mejoras tecnológicas, creará oportunidades para 400 empresas del país y contribuirá a aliviar el déficit eléctrico.
La India es el quinto país del mundo con más generación de electricidad, pero la nimia producción per cápita obliga a decenas de millones de personas a encender velas o lámparas de aceite cuando cae la noche, y los frecuentes cortes de suministro causan pérdidas cuantiosas a la industria.
Con una producción anual de 653.172 millones de kilovatios-hora, el país arrastra un déficit energético de 73.050 millones, que el pacto atómico no eliminará salvo que lleve a la India a quintuplicar su producción nuclear actual (en torno a 17.000 millones).
El acuerdo no ha estado exento de polémica: a la reserva que suscita en Occidente el hecho de que la India no haya suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear, el Gobierno indio debió unir una férrea oposición interna que le puso contra las cuerdas.
Tras meses de debate incesante, el Gobierno debió superar en julio una moción de confianza sometido a dos argumentos de la oposición: los comunistas no aceptaban el pacto con el “amigo americano”, y los radicales hindúes del BJP le acusaban de poner en peligro la independencia del programa militar estratégico.
“Todo era fruto de la desinformación. Es un acuerdo comercial que no nos atará las manos. Nuestra soberanía no quedará comprometida, porque sólo pondremos bajo control los reactores civiles. En los militares, podremos seguir usando el plutonio”, mantuvo Malhotra.
La India sólo podrá usar el uranio extranjero en los 14 reactores que quedarán bajo vigilancia del OIEA, pero los científicos aplauden el fin del “apartheid nuclear” vigente desde que el país inició la carrera atómica, en 1974.

Sarkozy acude a la India con la vista puesta en el mercado nuclear

January 31, 2009

Nueva Delhi, 25 ene 2008.- El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, llegó hoy a la India con una agenda repleta de encuentros oficiales, que tienen el propósito de reforzar la cooperación antiterrorista y de tratar sobre la cooperación nuclear civil.
Al frente de una delegación compuesta por varios ministros, 50 empresarios y 90 periodistas, Sarkozy es el invitado de honor de este año para el desfile del Día de la República en la India, que se celebra todos los 26 de enero.
“He expresado a la presidenta (Pratibha Patil) y al primer ministro (Manmohan Singh) mi cálido agradecimiento por la magnífica bienvenida que nos han dado”, aseguró el presidente galo tras ser recibido nada más llegar en el palacio presidencial.
Sin Carla Bruni -que decidió quedarse en Francia-, Sarkozy realizó una ofrenda floral ante la tumba de Gandhi antes de reunirse con Manmohan Singh, con quien habló sobre terrorismo, cooperación nuclear y el fortalecimiento de los lazos entre ambos países.
“El encuentro ha sido muy productivo. Hemos conversado sobre comercio, defensa, educación, investigación, educación, tecnología aerospacial y energía nuclear civil, entre otras cosas”, dijo Singh.
Singh y Sarkozy presidieron la firma de cinco acuerdos relacionados con la cooperación de Defensa, el intercambio de condenados, ayuda al desarrollo, la construcción de un laboratorio científico y la participación india en el reactor nuclear de Cadarache (Francia).
El interés actual de Francia en la India pasa por la cooperación nuclear civil, ya que el país asiático negocia estos días un acuerdo de salvaguardas con el Organismo Internacional de la Energía Atómica, lo cual podría abrir un nuevo mercado para Francia.
La India llegó a un acuerdo de cooperación nuclear civil con Estados Unidos el año pasado, y, aunque está pendiente de ratificación, Sarkozy y Singh dijeron haber “finalizado negociaciones para un acuerdo” similar.
“La India nunca ha contribuido a la proliferación nuclear -defendió hoy Sarkozy-, y ha separado la energía en materia civil de la defensiva. Respeta una moratoria de armas nucleares y está dispuesta a satisfacer las condiciones fijadas por la OIEA”.
Francia, según dijo el presidente francés en una rueda de prensa conjunta ante los medios, está dispuesta a ser “el abogado de India ante la comunidad internacional” para poner fin a las restricciones que en materia nuclear sufre el país asiático, un poseedor del arma atómica que no firmó el Tratado de No Proliferación.
“Sin la energía nuclear, la India deberá optar por energías contaminantes. No olvidemos que la tecnología nuclear francesa es la más segura del mundo. Francia está en situación de ayudar a la India para un desarrollo sostenible”, dijo el presidente francés.
Fruto de sus estrechas relaciones tradicionales, la India considera a Francia un “aliado estratégico” y obtiene frutos por ello: Sarkozy, con el rostro cansado por el viaje, defendió que el país asiático goce de asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y en el G-8.
“El mundo debe dotarse de una organización que se corresponda con este nuevo siglo -dijo el presidente francés-. No es posible aceptar que la India, con sus 1.000 millones de habitantes, no esté presente en las cumbres”.
Los dos dirigentes mencionaron el terrorismo islámico como uno de los mayores desafíos de las democracias y dijeron “compartir enemigos”, por lo que se mostraron dispuestos a fortalecer la cooperación antiterrorista y de los servicios de inteligencia.
Para ambos, el desafío es trasladar esa sintonía política al marco del comercio, con el propósito de alcanzar intercambios comerciales por un valor de 12.000 millones de euros en el año 2012, el doble que ahora.
Tras la rueda de prensa, Sarkozy abandonó la sala para reunirse con Sonia Gandhi, miembros de la oposición, el vicepresidente y la presidenta de India , antes de asistir a un banquete ofrecido por Singh y, ya mañana, presenciar el desfile del Día de la República.
El presidente francés podría además dedicar parte de su visita, de dos días, a ver el Taj Mahal, en la ciudad de Agra, aunque esta vez no paseará su amor con su novia, Carla Bruni, que desestimó acompañar a Sarkozy.
La India había debatido estos días la forma de recibir a la novia presidencial sin romper el protocolo, hasta el punto de que un funcionario calificó la situación como “un dolor de cabeza logístico”.
Aunque la decisión de Bruni sirvió para zanjar el debate, el interés por la republicana pareja, sin embargo, continúa.
“Están hablando Sarkozy y Singh, sí, pero, ¿dónde está Carla Bruni?”, preguntó a la salida de la rueda de prensa un fotógrafo despistado.

India necesita medio billón de dólares para sus maltrechas infraestructuras

January 31, 2009

Nueva Delhi, 8 ene 2008.- Con vistas a solucionar su faraónico déficit de infraestructuras, la India ha asumido que necesita una inversión gigantesca: 100.000 millones de dólares anuales en el próximo quinquenio, el 9 por ciento de su Producto Interior Bruto.
El Gobierno no sólo ha reconocido en numerosas ocasiones la existencia de un cuello de botella en el sector, que lastra su crecimiento, sino que recientemente decidió convocar una reunión del Comité de Infraestructuras para meter prisa a los encargados de los próximos proyectos.
En su voluntad está la idea de lograr que la India crezca por encima del 10 por ciento anual al final del undécimo Plan Quinquenal, entre los años 2007 y 2012.
“El Gabinete ha aprobado recientemente el proyecto quinquenal, que busca un incremento en el gasto de infraestructuras desde un 5 por ciento actual hasta el 9 por ciento”, declaró hace poco el vicepresidente de la Comisión Planificadora, Montek Singh.
Singh, una de las voces que reclama con más insistencia una mayor atención para el sector, ha calculado en 500.000 millones de dólares las “masivas” necesidades de inversión indias en el próximo quinquenio.
Hasta ahora, las limitaciones en materia de infraestructuras han constreñido las metas de la India: las malas condiciones de las carreteras han hecho, por ejemplo, que el 70 por ciento de las mercancías por tráfico rodado utilicen sólo el 3 por ciento de las vías.
Ese mal estado viario y de las comunicaciones no sólo supone un aumento de los costes logísticos (un 13 por ciento del total), sino que deja sin alternativa a cientos de miles de campesinos, que quedan abocados a la subsistencia porque si quisieran colocar sus productos agrícolas en el mercado, estos llegarían podridos.
En la ciudad, los grandes aeropuertos indios viven en una congestión casi permanente, mientras el tráfico aumenta año a año y hay acuerdo unánime sobre la necesidad de construir nuevas terminales y ampliar las existentes.
La insuficiencia de los aeropuertos es extensible a la del transporte fluvial y marítimo: como media, lleva más de 80 horas cargar y descargar un barco en los mayores puertos indios, diez veces más que en Hong Kong.
Y, en materia de energía, la India vive abonada a los constantes cortes de electricidad, que ponen de manifiesto las deficiencias del suministro y la necesidad de invertir entre 120.000 y 150.000 millones de dólares en el próximo quinquenio, según un estudio de la Confederación Industrial de la India (CII).
En una reciente encuesta, el 90 por ciento de los empresarios del norte de la India dijeron recurrir a generadores propios para hacer frente a los cortes, y 75 de cada 100 aseguraron que su “mayor problema” son las malas infraestructuras del sector.
Con este panorama, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha recomendado a la India un aumento de la inversión pública y la eficacia, así como una reducción de las subvenciones, con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones, liberalizadas en el año 1997 con “resultados ejemplares”.
Ese sector, con su organización transparente y la gestión por un organismo regulador, es también el modelo que cita el reformista primer ministro, Manmohan Singh, partidario de las asociaciones entre los sectores público y privado para financiar los proyectos.
Con el objetivo soñado de crecer al ritmo del 10 por ciento, la India se mira en el ejemplo de China, un país cuya economía avanza en dos dígitos, eso sí, gastando siete veces más en materia de infraestructuras.
Pero no sólo China está por delante de la India: en su contexto, más regional, del sur de Asia, el elefante asiático concentra un 80 por ciento de las necesidades de inversión, datos de un informe del Banco Mundial que ponen de manifiesto que otros países han hecho mejor los deberes.
Ahora, dispuesto a afrontar el problema, el Gobierno indio quiere tirar incluso de su reserva de divisas (unos 260.000 millones de dólares) con tal de acelerar un crecimiento hoy en día sustentado en el potencial creciente de su mercado y las reformas de la década de 1990.
“No será por falta de recursos”, dice optimista el planificador Montek Singh.