Talibanes mataron a 11 trabajadores electorales y cortaron dedos a votantes
September 14, 2009
Kabul, 22 ago 2009.- Dos días después de las elecciones afganas, la Comisión Electoral (CE) informó hoy de la muerte de 11 de sus miembros a manos de talibanes, que también cortaron los dedos de dos votantes en Kandahar (sur) en una jornada en que, según la UE, la participación de la mujer fue muy limitada.
“Hemos sabido que once trabajadores de la CE (…) murieron por ataques brutales de atacantes desconocidos en un intento deliberado de los enemigos de la paz”, término con el que el Gobierno alude a los insurgentes, informó hoy la Comisión en un comunicado.
Los talibanes, que habían llamado al boicot de los comicios, amenazaron con más violencia para desestabilizar el proceso electoral, que los insurgentes consideraron pura “propaganda” estadounidense.
Y como parte de sus castigos, amputaron el dedo al menos a dos votantes el pasado jueves en la meridional Kandahar, según informó hoy un organismo electoral independiente, la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA).
“Uno de nuestros observadores pudo ver cómo los insurgentes les cortaban el dedo con la mancha de tinta a dos personas en la provincia de Kandahar”, dijo a Efe el presidente del organismo, Nader Nader.
En una conferencia de prensa anterior, Nader había reconocido que sus observadores fueron testigos de acciones violentas de los talibanes en su masiva campaña de intimidación a los votantes.
Los insurgentes habían amenazado con cortar los dedos a quienes votasen, aprovechando que para ejercer el sufragio -y en prevención de fraudes- los electores deben impregnar sus índices en tinta indeleble, lo que hace de ellos víctimas fácilmente identificables.
Aunque los comicios afganos no han estado libres de irregularidades y en el sur quedaron entorpecidos por la presencia talibán, según reconocen los analistas, la Comisión Electoral ha descartado un fraude masivo y ha prometido estudiar las alegaciones.
Hoy mismo, por ejemplo, el candidato Mirwaís Yasini apareció en el lujoso hotel Intercontinental de Kabul -cuartel general de los observadores- con dos bolsas llenas de papeletas a su nombre, y supuestamente sacadas de forma ilegal de las urnas en el sur del país.
Pese a esas denuncias, la misión de observadores de la Unión Europea en Afganistán (EUEOM) ha dado su aprobación a las elecciones presidenciales, que considera “en general” bien organizadas pese a los defectos del proceso y las insuficiencias institucionales.
“(La misión) considera la celebración de las elecciones como una victoria frente a aquellos que querían impedir a los afganos decidir su propio futuro”, aseguró la organización en un comunicado divulgado hoy en su portal web.
Los observadores, que han supervisado el proceso electoral durante los dos últimos meses, mantienen que la Comisión Electoral afgana pudo “en general” funcionar con eficacia, pese a algunas “insuficiencias operativas y defectos institucionales”.
Según la nota, muchos candidatos pudieron establecer un debate genuino sobre los problemas del país, aunque la campaña quedó deslucida por los ataques contra el personal electoral, la parcialidad hacia algunos candidatos y la discriminación de la mujer.
“El ejercicio de los derechos civiles y políticos de las mujeres, tanto en calidad de votantes como de candidatas, estuvo severamente limitado en las elecciones pese a estar recogidos en la Constitución”, expresó la misión de la UE en el comunicado.
La misión supervisó la transparencia de los comicios con la presencia en las votaciones de un gran número de observadores tanto extranjeros como afganos.
Unos 17 millones de personas estaban llamadas a las urnas para elegir al presidente del país y los miembros de los consejos provisionales, en una jornada que se saldó con medio centenar de muertos, 21 de ellos insurgentes, según versiones oficiales.
A falta de los datos definitivos, fuentes de la Comisión Electoral calculan que la participación fue del 45 al 50 por ciento de los ciudadanos registrados, y esperan tener los primeros resultados preliminares para el próximo martes.
Afganistán es un país sin censo, con un conflicto armado que causa miles de muertos anualmente, malas comunicaciones entorpecidas además por la orografía, y un alto índice de analfabetismo.
Cientos de mujeres afganas apoyan a candidato opositor en un mitin en Kabul
September 14, 2009
Kabul, 12 ago 2009.- Tocadas con celestes burkas, hiyabs o velos de colores, cientos de mujeres afganas se sumaron hoy a la campaña de las elecciones presidenciales del 20 de agosto en Afganistán en un acto de apoyo al candidato opositor Ashraf Ghaní y de reivindicación propia.
“Nos merecemos por fin un gobierno bueno. Votaremos por la seguridad y para traer la paz a Afganistán. Ya estamos cansadas de lucha y guerra”, dijo a Efe entre tímidas sonrisas la estudiante Farishta Baseri, poco antes del comienzo del acto en la capital.
Con las mujeres en los asientos delanteros y algunos hombres -menos- apostados detrás, Ghaní se ciñó a su eslogan electoral, “Nuevo comienzo”, y prometió invertir en las “hijas del país”, que serán, dijo, las “próximas empresarias”.
“El régimen (del presidente, Hamid Karzai) no ha dispuesto ni jueces ni policía para mujeres. Yo sí lo haré, y además les daré propiedades y atención sanitaria”, aseguró Ghaní entre aplausos de sus seguidoras y gritos ocasionales de “Alá es grande”.
El candidato, ex ministro de Finanzas en el Gobierno de Karzai, apareció caminando a pie por el lateral de una gran carpa rosa instalada en el jardín de su casa, a un paso del centro de Kabul pero, como tantos otros edificios, bien amurallada.
De formación intelectual y con experiencia de más de una década en el Banco Mundial, Ghaní estaba considerado como uno de los candidatos con más posibilidades de poner en apuros al candidato Karzai, pero la última encuesta le otorga apenas un 3 por ciento del voto.
Sin embargo, tanto Ghaní como Karzai tienen entre los pastunes su principal cantera de seguidores, de modo que el resultado del primero puede influir en la carrera a la reelección del actual presidente, que aspira a imponerse sin necesidad de segunda vuelta.
Los adversarios de Karzai citan la ineficacia del Gobierno, la corrupción generalizada y su tolerancia hacia los “señores de la guerra” como principales manchas en su labor gestora de estos años, un mensaje que Ghaní, de 60 años, recalcó durante su intervención.
“Mi objetivo es proporcionar un Gobierno honrado. Los afganos votarán a una persona honrada”, mantuvo, tras pedir el apoyo femenino y prometer nuevas oportunidades de trabajo para las mujeres afganas, que sufren una secular discriminación.
Tras años de estricta reclusión bajo el régimen talibán, las mujeres afganas todavía se enfrentan a demoledores desafíos: su tasa de alfabetización ronda apenas el 21 por ciento, y en estas elecciones sólo hay dos mujeres entre los 41 candidatos.
“La participación femenina será baja. En algunas provincias, se han registrado pocas mujeres. Y en otras, el líder tribal venía a recoger la tarjeta de voto para todas ellas, así que el proceso puede quedar adulterado”, dijo a Efe el portavoz de la Fundación afgana para unas Elecciones Libres y Justas (FEFA), Jandar Spinghar.
Las dos mujeres candidatas, dijo Spinghar, no han podido desplazarse a hacer campaña a las áreas rurales debido a la situación de seguridad, que se ha deteriorado en los últimos años, con un incremento de las actividades de los talibanes en grandes zonas del sur y el este.
En los actos de campaña, sin embargo, los candidatos exponen sus ideas para el desarrollo y reconstrucción del país y prometen trabajos y oportunidades como las que reclama Nargis Madadi, una joven estudiante venida a Kabul desde Wardak (este) que quiere ser doctora.
“Hoy en día vivimos algo mejor que con los talibanes, pero no creo que las elecciones cambien las cosas. Yo quiero estudiar medicina, pero la situación actual no me facilita el camino”, cuenta a Efe durante el acto de Ghaní.
Su deseo, dice ella misma entre aplausos, depende en buena parte de que Afganistán retome la senda de la paz tras décadas de destrucción y un conflicto armado que le envenena el futuro.



















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