La promesa del mercado indio sigue esperando a la desconocida España
November 5, 2009
Nueva Delhi, 5 dic 2008.- El desconocimiento mutuo, la falta de imagen de marca y la ausencia de conexión directa aérea son algunos de los desafíos que España debe superar para entrar con fuerza en el mercado indio, donde ocupa un modesto puesto 42 entre los exportadores.
“Necesitamos tener unas relaciones mucho mayores, algo que está en proceso. Vemos ya signos de que crecerán y hay que darles un gran empujón”, dijo a Efe el presidente de las Federación de Cámaras de Comercio e Industria Indias (FICCI), Amit Mitra.
Con ese objetivo tendrá lugar en la capital india la próxima semana el “foro India-España de inversiones y cooperación comercial”, organizado por el FICCI y la Oficina Comercial española, que contará con la presencia del ministro de Industria, Miguel Sebastián.
Al evento, el cuarto de este tipo organizado en la India, acudirán 46 empresas españolas que tendrán ocasión de explorar “nuevas oportunidades de inversión y colaboración empresarial”, según el comunicado oficial.
El reto es reforzar la imagen y la presencia de las empresas españolas en un mercado donde sus exportaciones suponen sólo el 0,39 por ciento del total en la India, con un valor de 742 millones de euros en 2007.
“Necesitamos potenciar nuestra imagen de marca España, todavía una gran desconocida en la India. Además, debemos intensificar los contactos empresariales, que las empresas se animen a tener una presencia constante en la India”, expuso a Efe la consejera comercial de España en Nueva Delhi, Teresa Solbes.
España se propone alcanzar un comercio bilateral con la India por un valor de 7.000 millones de euros en 2012, desde los 2.929 millones en 2007, según datos del informe anual de la Oficina Comercial española en Nueva Delhi.
Las relaciones comerciales entre ambos países han crecido un 337 por ciento en la última década -un 22,74 en el último año-, pero la Oficina continúa considerando el monto total como “reducido”.
“El valor es todavía bajo, pero debemos mirar la tendencia, que es muy positiva. España ha estado tradicionalmente centrada en Latinoamérica y ahora ha comenzado a mirar también a Asia. Nuestras empresas deben competir en un mundo globalizado”, añadió Solbes.
España arrastra una balanza comercial desfavorable con la India, con importaciones el año pasado de 2.187 millones de euros, sobre todo en el sector textil, el cuero, el calzado, los químicos, el pescado y la siderurgia.
Y en el capítulo exportador, España ha basado su comercio con la India en los bienes industriales y la maquinaria, que concentran el 88,4 por ciento del total, debido en parte a las dificultades técnicas y los altos aranceles que sufren otros sectores.
“Nuestro déficit comercial es un problema estructural. Yo creo que una solución pasa por desarrollar los servicios. Nuestra tecnología es sofisticada y casa bien con las necesidades indias, así que lo que podemos vender se ajusta al país”, mantuvo Solbes.
La evolución de las relaciones comerciales vendrá marcada por la designación del país asiático como “prioritario”, la apertura de una Oficina Comercial en Bombay y la firma de un Acuerdo de Comercio entre la India y la Unión Europea.
Pero para alcanzar los objetivos, las empresas españolas deben mostrar más interés en la India: “Deben animarse a venir en un número mucho mayor”, reclamó Mitra, quien mencionó la falta de conexión aérea directa como un “constreñimiento”.
La Oficina Comercial en Nueva Delhi tiene constancia de 114 empresas españolas operando en la India, frente a las 34 de 2004, un aumento superior al 300 por ciento en menos de cinco años, pero que parte de niveles muy bajos.
“Este es un mercado complejo que tiene características propias, así que requiere constancia -explicó Solbes-. No es un mercado tan intuitivo, por ejemplo, como el alemán. El mercado indio tiene unas condiciones que hacen necesaria una adaptación”.
Al menos, en los ocho primeros meses de 2008 la tendencia ha sido positiva: las exportaciones a la India crecieron un 11,88 por ciento respecto al mismo período de 2007, con un valor de 535,7 millones de euros.
Queda por ver qué impacto tendrá sobre las expectativas la crisis económica, que ya deja sentir sus efectos también sobre la India.
A punto de acceder a mercado nuclear, India proyecta inversiones millonarias
November 5, 2009
Nueva Delhi, 21 ago 2008.- A punto de ver abiertas las puertas del mercado nuclear internacional, la India proyecta inversiones de 300.000 millones de dólares para un programa atómico civil con el que busca paliar la carestía energética que lastra su crecimiento.
El país asiático tiene operativos en la actualidad 17 reactores con una producción teórica de 4.120 megavatios, que se convertirán en 15.180 con los nuevos proyectos que se ha fijado la Comisión Atómica de la India hasta el año 2020.
“La energía nuclear supone en el país un 3 por ciento de la producción total de energía. Confiamos en alcanzar el 10 por ciento en el año 2020″, explicó a Efe Sudhinder Thakur, director ejecutivo del consorcio público nuclear de la India (NPCIL).
Los proyectos de expansión y de nuevos reactores tienen un valor de 300.000 millones de dólares y se estima que se crearán 100.000 puestos de trabajo, pero no solucionan la principal carencia estructural india en materia nuclear: la falta de uranio.
La capacidad de 4.120 megavatios es apenas un valor teórico; en realidad, la India produce sólo 1.790, debido a problemas técnicos “temporales”, al mantenimiento de reactores o a la falta de permisos políticos para acceder a nuevas minas de uranio, según los expertos.
Aquí es donde entra en escena el “nuclear deal”, como es conocido en el país el acuerdo alcanzado en 2007 con Estados Unidos, que permitirá a la India acceder al mercado nuclear internacional a cambio de separar sus instalaciones nucleares militares de las civiles.
El acuerdo ha requerido la firma de salvaguardas con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y aún precisa el visto bueno del Grupo de Suministradores Nucleares, ante los que la India expone hoy su caso en Viena.
“Lo que hará el acuerdo nuclear será traer recursos extras. No tenemos tanto uranio en la India como para cubrir el 100 por ciento de nuestras necesidades. Así que yo veo esto como un comercio”, comentó a Efe el portavoz de la Comisión Atómica india, Anil Malhotra.
“El acuerdo será importante por el comercio internacional nuclear. Vendrán reactores foráneos. Las compañías de la India podrán fabricar componentes. Aquí los costes son más baratos, así que muchas empresas internacionales podrían inclinarse por instalarse aquí, como ya pasó con los automóviles”, agregó.
Según el secretario de la Federación de las Cámaras Indias de Comercio e Industria (FICCI), Amit Mitra, citado por la agencia IANS, el acuerdo nuclear traerá consigo mejoras tecnológicas, creará oportunidades para 400 empresas del país y contribuirá a aliviar el déficit eléctrico.
La India es el quinto país del mundo con más generación de electricidad, pero la nimia producción per cápita obliga a decenas de millones de personas a encender velas o lámparas de aceite cuando cae la noche, y los frecuentes cortes de suministro causan pérdidas cuantiosas a la industria.
Con una producción anual de 653.172 millones de kilovatios-hora, el país arrastra un déficit energético de 73.050 millones, que el pacto atómico no eliminará salvo que lleve a la India a quintuplicar su producción nuclear actual (en torno a 17.000 millones).
El acuerdo no ha estado exento de polémica: a la reserva que suscita en Occidente el hecho de que la India no haya suscrito el Tratado de No Proliferación Nuclear, el Gobierno indio debió unir una férrea oposición interna que le puso contra las cuerdas.
Tras meses de debate incesante, el Gobierno debió superar en julio una moción de confianza sometido a dos argumentos de la oposición: los comunistas no aceptaban el pacto con el “amigo americano”, y los radicales hindúes del BJP le acusaban de poner en peligro la independencia del programa militar estratégico.
“Todo era fruto de la desinformación. Es un acuerdo comercial que no nos atará las manos. Nuestra soberanía no quedará comprometida, porque sólo pondremos bajo control los reactores civiles. En los militares, podremos seguir usando el plutonio”, mantuvo Malhotra.
La India sólo podrá usar el uranio extranjero en los 14 reactores que quedarán bajo vigilancia del OIEA, pero los científicos aplauden el fin del “apartheid nuclear” vigente desde que el país inició la carrera atómica, en 1974.



















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