Del “call center” a las nuevas BPO: la India fortalece sus servicios

November 10, 2010

Nueva Delhi, 12 may.- Los brotes verdes en la economía mundial han traído mejores perspectivas para los centros de llamadas y las compañías indias de externalización de negocios (BPO), que buscan crecer por encima del 15 por ciento de aquí al año 2020.
Las compañías del sector lograron arraigar en el país a finales de la década pasada, beneficiadas por la ausencia de regulaciones, y sólo este año sus exportaciones cayeron por debajo de los dos dígitos (+6 por ciento), debido a la crisis internacional.
La coyuntura es a priori complicada: su mercado depende en gran medida de Occidente, sobre todo Estados Unidos, y el sector afronta aumentos en los costes, falta de profesionales cualificados y la competencia de otros países emergentes, como Filipinas.
Pero, dijo en su último informe la asociación del ramo, Nasscom, 2010 ha supuesto la “reactivación” del sector, y el crecimiento de las empresas estará comprendido entre el 15 y el 18 por ciento, como media anual, hasta 2020.
Y si se da respuesta a los presentes desafíos, afirmó Nasscom, el sector alcanzará los 225.000 millones de dólares en exportaciones en 2020, frente a los 50.000 millones actuales.
“Creo que el crecimiento de la industria continuará a este ritmo mucho tiempo”, dijo en entrevista con Efe Pramod Bhasin, presidente de la mayor compañía BPO de la India, Genpact.
“Las compañías continúan mirando hacia nosotros para buscar la efectividad y la productividad. Proteger trabajos en EEUU no resolverá nada”, añadió en su despacho de la ciudad de Gurgaon, uno de los núcleos de servicios de la India.
En Occidente ha cuajado la idea de los “centros de llamadas” como espacios donde trabajadores indios con sueldos ínfimos imitan el acento inglés de EEUU para prestar servicios de bajo coste a sus clientes, afincados a miles de kilómetros de distancia.
Y aunque la mayoría de las compañías mantienen este perfil, el crecimiento sostenido ha permitido el nacimiento de auténticas multinacionales que han diversificado su negocio y tienen ya presencia en varios continentes.
Incluida Latinoamérica: a fin de servir a los clientes hispanos de EEUU, la propia Genpact tiene sedes en México y Guatemala y va a instalarse en Colombia, mientras que su principal competidor, la bombaití WNS, tiene uno de sus centros de negocios en Costa Rica.
Según Bhasin, el sector indio del software y los servicios se beneficia del cambio demográfico en Occidente -”a mayor edad, más población necesita cuidados”-, así como del talento disponible en la India y, para empresas como la suya, en otras partes del mundo.
Gurgaon, sede central de su empresa, era casi una aldea junto a la capital de la India hasta que en 1997 Bhasin convenció a los estadounidenses de General Electric, para que deslocalizaran negocios en EEUU y se establecieran en la localidad india.
Hoy, decenas multinacionales se apilan a ambos lados de las carreteras de acceso a Gurgaon, aunque las empresas se quejan de las deficientes o nulas dotaciones públicas, como la ausencia de transporte público o de suministro seguro de electricidad.
Las compañías de Gurgaon mantienen su propio servicio de transporte -todoterrenos o furgonetas que unen cada día a miles de jóvenes con sus puestos de trabajo en viaje de ida y vuelta- así como costosos generadores eléctricos para los frecuentes apagones.
Los problemas se extienden a otros núcleos importantes, como Bangalore o Hyderabad, en el sur, pero esto no ha impedido al sector convertirse en la punta de lanza que ha guiado el crecimiento de los servicios en la India en las últimas décadas.
Las BPO y, sobre todo, las IT, dan trabajo en el país a casi 2,3 millones de personas -8,2 millones, si se cuentan los empleos indirectos- y sus exportaciones han pasado a ser el 26 por ciento del total nacional, frente al 4 por ciento de 1998.
“No había nada. La gente se trajo cortinas de casa para usarlas como barreras de sonido. Y entonces, cuando les escuchabas hablar con clientes de EEUU, pensabas ‘¡oh Dios, podemos llegar a cualquier sitio!’”, rememoró Bhasin su desembarco en Gurgaon.

La nueva India afronta su particular burbuja inmobiliaria

December 14, 2008

Nueva Delhi, 22 oct 2006.- El enorme crecimiento del PIB indio ha venido acompañado de incrementos del 100 por ciento anual en el precio de la vivienda de algunas áreas de la capital, Nueva Delhi, donde se levantan campos de golf junto a las chabolas.
Basta hojear apenas los suplementos de vivienda de los principales diarios para darse cuenta de que la India vive una particular fiebre inmobiliaria que, en el caso de la capital, ha hecho de los apartamentos un bien inalcanzable para la mayoría en un país cuyo PIB, más que crecer, galopa a un 10 por ciento anual.
Un ejemplo de la escalada de los precios es la céntrica arteria urbana de Panchseel Road, en la que los alquileres eran en el primer semestre de este año un 110 por ciento más caros que en 2005.
Estos días, el rotativo local “The Times of India” afirmaba con ironía que para poseer una casa en las calles del centro, valoradas en algunos casos en 23 millones de euros, hace falta ser ministro, cuestión que no quiso comentar a Efe la responsable de Desarrollo de Delhi, D.D. Neemodhar.
Y, en efecto, uno de los barrios más selectos para vivir, Aurangzeb Road, está repleto de grandes dignatarios que pagan una renta de alquiler de unos 8.000 euros al mes en un país donde tomar un té cuesta diez céntimos.
Según declaró a Efe el promotor Yograj Agrawal, la presión urbanística de la capital proviene de su “escasez de suelo”, que ha provocado que muchos inversores hayan dirigido sus intereses hacia los “mercados emergentes de las ciudades adyacentes a Nueva Delhi”.
Lo mismo ratifica el consultor M. Arvind, quien dijo a Efe que la alta densidad demográfica en Delhi ha hecho que muchas zonas residenciales se transformen en comerciales, con lo que no hay suelo para vivir.
“Cada tres meses los precios aumentan sensiblemente y la demanda continuará creciendo, sobre todo porque la mitad de los clientes de la alta propiedad sólo quieren las viviendas como inversión de futuro”, aseguró Arvind.
De acuerdo con el consultor, que rechazó llamarlo especulación, se trata de una inversión muy acertada mientras la economía siga creciendo tan aprisa, sobre todo porque, dijo, “invertir en vivienda es ahora un 60 por ciento más rentable que cualquier otra cosa”.
Así que, como ya sucede en las grandes ciudades europeas, muchos naturales de Delhi se han visto empujados a vivir en poblaciones cercanas y acudir cada día a trabajar a la capital.
Pero esas nuevas ciudades, lejos de ser meros dormitorios, son la mejor muestra de la pujanza india: en Gurgaon, por ejemplo, sólo durante el último año han sido alquilados 450.000 metros cuadrados de suelo para usos empresariales, a precios un 44 por ciento más caros que el año anterior.
Allí es fácil ver hileras de empresas y centros comerciales como un síntoma de lo que en la India se conoce como “la segunda revolución“, una apertura al capitalismo que, desde 1993, ha generado unos “ghettos inversos” de barrios residenciales aislados de la pobreza.
En la ciudad, próxima a Nueva Delhi, se levantarán 20 hoteles de lujo con 10.000 habitaciones antes del año 2010, coincidiendo con la celebración en la India de los Juegos de la Commonwealth.
Muchas parejas jóvenes miran hacia ese momento como el año fetiche que, según Agarwal y Arvind, marcará el fin del “boom” de la vivienda.
Pero hasta que llegue esa fecha, muchos temen que los precios de las nuevas casas de Gurgaon, con este fervor urbanístico que se refleja en sus lujosos centros comerciales, sus campos de golf y una incipiente clase media, continúen creciendo al ritmo del 180 por ciento de este año.
Y luego, como destacó Arvind, “cuando Gurgaon tenga precios inalcanzables, seguirá habiendo mucho terreno en el resto de la India para hacer casas”.