Los butaneses eligen el primer Parlamento de su historia democrática

February 3, 2009

Nueva Delhi, 24 mar 2008.- Los butaneses acudieron hoy a las urnas para refrendar el histórico paso a la democracia del pequeño y aislado reino del Himalaya y elegir, por primera vez, a sus representantes en la Cámara Baja tras un siglo de Monarquía absoluta.
“Los colegios ya están cerrados. Estoy orgulloso de decir que todo ha transcurrido pacíficamente. Y ahora es el momento de comenzar el recuento”, dijo a Efe el presidente de la Comisión Electoral, Dasho Kunzang Wangdi, al término de la votación a las 17.00 horas locales (11.00 GMT).
De los comicios deberán salir los 47 diputados que compondrán la Cámara Baja del Parlamento y nombrarán a su vez un primer ministro, quien contará con el honor institucional de inaugurar la era democrática en este país del Himalaya de apenas 670.000 habitantes, de ellos 318.000 con derecho a voto.
Las autoridades declararon el día festivo para que los butaneses disfrutaran de la cita electoral, y desde primera hora de la mañana monjes y ciudadanos ataviados con los trajes tradicionales del país mostraron sus preferencias en las urnas.
Los electores debían optar por uno de los dos partidos que concurren a las comicios, el Partido Popular Democrático (DPD) y el Partido Virtuoso de Bután (DPT), después de votar, el pasado 31 de diciembre, a sus representantes en la Cámara Alta.
“Aunque no tenemos encuestas, esperamos ganar y poder asegurar un Gobierno estable no de un día, sino para los próximos 100 años. La democracia permitirá a la gente participar en el proceso político y decidir lo que más le interesa”, dijo a Efe el portavoz del Partido Virtuoso, Palden Tsering.
La inexperiencia democrática de los butaneses hizo que en abril de 2007 el Gobierno organizara un masivo simulacro electoral en el que los candidatos eran estudiantes de instituto y representaban a partidos ficticios con nombres de dragón y programas imaginarios.
Estas elecciones, que contaron con 42 observadores internacionales, son la culminación de una transición “feliz” propugnada por el rey Jigme Singye Wangchuck, quien, tras dar su visto bueno a una propuesta de Constitución, abdicó en diciembre de 2006 en su hijo Jigme Khesar.
Este, un joven de 26 años educado en Oxford, se ha mantenido con mano firme en la senda de las reformas y ha apostado por transformar el país en un sistema monárquico parlamentario tras un siglo de absolutismo.
Tras la formación del nuevo Gobierno, el rey mantendrá su rol como jefe de Estado y, según la Constitución, sólo podrá ser destronado con el voto de al menos dos tercios de la cámara.
“La democratización del país parte de la decisión del rey. De hecho, muchos de los ciudadanos participan en el proceso porque tienen fe en el rey. La democracia es su deseo”, reconoció Tsering.
El ritmo de los cambios ha asustado a parte de los habitantes del país, conocido como el último Shangri-La, que vivió hasta hace poco en un ambiente medieval: no tuvo carreteras, teléfono ni moneda hasta la década de 1960.
Durante su reinado, el rey Wangchuk se embarcó en una rápida modernización que desembocó en la legalización de la televisión e internet (1999) y, más tarde, de la libertad de prensa, en parte para favorecer la cultura democrática.
Pero el renombre mundial de Bután proviene de la institucionalización de la Felicidad Nacional Bruta, un peculiar PIB consistente en el fomento de las tradiciones y la protección del medio ambiente y la verdad en lugar de preocuparse por los bienes materiales.
Su política ha dado frutos entre los butaneses, que, pese a su precariedad económica, son según un estudio de la británica Universidad de Leicester el octavo pueblo más feliz del mundo, por delante de Estados Unidos.
“Esperemos que con la democracia los butaneses seamos aún más felices. Debería de ser así porque la participación ha sido superior al 60 por ciento”, dijo Wangdi.
Su departamento se apresta ahora para otro desafío, el recuento de los votos, que se hará de forma pública (“todo el mundo podrá verlo”, afirmó Wangdi) y arrojará un resultado definitivo mañana por la mañana.
Llena de retos, esta democracia recién nacida comparte sin embargo rasgos de otras más veteranas, como las inevitables anécdotas de la jornada electoral: la más sonada la protagonizó Tshewang Dema, una mujer de 65 años que caminó 600 kilómetros durante catorce días para poder depositar su papeleta.
“Me mareo en los coches, y como no quería perder mi voto, caminé”, declaró Dema al rotativo “Bhutan Times”.

El Ganges, amenazado y sagrado

January 18, 2009

Nueva Delhi, 21 mar 2007.- Desde los glaciares del Himalaya hasta las lejanas costas de Bengala, el Ganges, río sagrado hindú y base vital para decenas de millones de personas, se enfrenta a dos graves amenazas: la polución y la explotación excesiva.
“El río se enfrenta a unos niveles de polución alarmantes y a la sobreexplotación de sus recursos, que es la causa de que en algunos puntos uno pueda caminar donde antes había agua”, dijo a Efe Parikshit Gautam, delegado del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés).
La cuenca del Ganges nutre de vida a un tercio de las tierras que forman parte de la India, y su paso por el subcontinente no sólo atestigua la existencia de civilizaciones milenarias, sino que sustenta a millones de familias, hasta el punto de que una de cada doce personas de la Tierra vive bajo su influencia.
Sin embargo, es la propia actividad humana, que adquiere su sentido y su modo de vida en torno al río, la que pone al Ganges en peligro con los usos agrícolas e industriales del terreno, mientras el caudal del río aparece cada día más delgado por la limitada contribución de sus afluentes, contenidos, cada vez, por más pantanos.
La construcción masiva de presas resta fuerza al caudal natural del río e impide que los sedimentos lleguen a la desembocadura, lo que favorece la salinización de esa área y con ello la muerte o migración de especies autóctonas, advirtió la WWF en un informe hecho público estos días.
Al llegar al final de su ciclo, en el delta de Sunderbans, la organización calcula que el 95 por ciento del agua del Ganges ha sido desviada del caudal, lo cual repercute en una subida del nivel del mar y un incremento de la salinidad que pone en peligro los ecosistemas, informó la agencia india ANI.
“Muchos campesinos desvían el agua del río para sus cultivos, a veces de forma ilegal, lo que unido a la proliferación de pantanos y a la contaminación obliga a tomar medidas para no afrontar una situación irreversible”, dijo a Efe Gautam.
Junto a la ribera del Ganges, numerosas industrias peleteras vierten en sus aguas desechos de cromo y otros metales, que irán más tarde a parar a los peregrinos que acuden a purificar sus cuerpos en el caudal sagrado.
Porque el Ganges es además el río que fundamenta parte de la teología hindú, y a él acuden en peregrinación millones de personas cada año, alentados por el hecho de que sus aguas no sólo lavan los pecados, sino que liberan del ciclo de las reencarnaciones.
Haciendo caso omiso de los salvajes niveles de polución, muchos hindúes guardan consigo un recipiente con el agua del río sagrado a la espera de ingerirla justo antes de morir y hacer que en consecuencia, según la tradición oral, su alma ascienda al cielo.
A este abanico de problemas se une también el cambio climático, cuyos efectos amenazan un ecosistema formado por más de 140 especies de peces, 90 anfibios y el amenazado delfín del Ganges.
“Los glaciares suponen entre el 30 y el 40 por ciento del agua del Ganges, y entre un 70 y 80 por ciento en el caso del río Indo. Hacen falta estudios para determinar el impacto de los glaciares que se derriten sobre el caudal de los ríos”, dijo en declaraciones al diario “The Times of India” Sejal Worah, otro portavoz de WWF.
Sin embargo, la preocupación por el abandono del río no es nueva, y ya en el año 1985 el Gobierno lanzó un plan de acción del Ganges (Ganges Action Plan), que 22 años después es considerado un “fracaso” por Gautam.
“El plan no ha dado resultados substanciales, pese a que sus objetivos eran amplios: quería parar la polución y reintroducir especies, pero no fue bien ejecutado porque exigía un esfuerzo de coordinación a demasiados niveles”, aseguró el activista.
Aquel plan fue ideado poco antes por la entonces primera ministra, Indira Gandhi, quizá influida por su padre, el también jefe de Gobierno Jawaharlal Nehru.
“Desde su nacimiento hasta el mar, el Ganges es la historia de la civilización india”, dijo el histórico ex primer ministro indio.
Ajeno al hombre pero bajo su constante influencia, el Ganges prosigue sus 2.510 kilómetros de eterna estrofa de agua, mudo cronista de los logros y miserias de sus hijos, “desde los viejos tiempos -dijo Nehru- a los nuevos”.

El glaciar de Siachen, el campo de batalla más alto de la tierra

December 14, 2008

Nueva Delhi, 14 nov 2006.- Las disputas entre las dos potencias rivales del sur de Asia, Pakistán y la India, incluyen la desmilitarización de un glaciar en Cachemira que alberga la guarnición militar a mayor altitud del mundo, diezmada en los últimos años a causa del frío y los despeñamientos.
Mientras Pakistán defiende la retirada de las tropas como siguiente paso al alto el fuego firmado en 2003, la India, que controla el glaciar, apuesta por hacer oficial la línea fronteriza de hecho entre ambos países.
Según dijo a EFE un experto del Centro de Investigaciones Políticas, el profesor Brahma Chellaney, el control del glaciar es importante para la India, porque “deja a Pakistán sin posibilidad de amenazar la región del Ladakh“.
El Ejército indio también se ha mostrado muy renuente en los últimos días a retirarse de Siachen, como afirmó al diario “Hindustan Times” el teniente general Vijay Oberoi.
“Ningún ejército entrega territorio así como así. El dominio de esas posiciones en Siachen dota a nuestras tropas de una ventaja estratégica sobre los paquistaníes, situados unos 1.000 metros por debajo de nosotros”, dijo.
Sobre capas de nieve que llegan a los 15 metros, ambos países han mantenido durante décadas enfrentamientos esporádicos en altitudes de 6.700 metros y a temperaturas que alcanzan los 60 grados bajo cero.
Siachen domina un triángulo situado en la región de Cachemira, en disputa entre la India, Pakistán y China, y es el segundo mayor glaciar del mundo si se excluyen los polos.
El origen del conflicto se remonta a un alto el fuego firmado en 1949, con el que, sin embargo, no se logró un acuerdo en torno a la demarcación fronteriza sobre el glaciar, cuya importancia estratégica reside en que domina toda la zona de Ladakh, en manos de la India.
El control indio de Siachen impide también el contacto fronterizo entre las porciones de Cachemira dominadas por Pakistán y China.
El glaciar se encuentra en poder militar de la India desde 1984, cuando su Ejército lanzó la operación “Op Meghdoot” para contrarrestar la decisión de Pakistán de autorizar expediciones a Siachen con el fin de afianzar sus reclamaciones territoriales.
Para los indios, la operación incluyó heroicidades como la que llevó a un destacamento a escalar un muro de hielo de casi 500 metros para tomar un puesto paquistaní situado a una altura de 6.700 metros.
El punto, denominado “Bana Post” en honor al soldado que llegó primero a la cima, es el situado a mayor altitud de la docena de destacamentos indios en el glaciar, que en un 80 por ciento “se encuentran por encima de los 4.900 metros”, según afirmó el oficial Om Prakash a una delegación de periodistas que visitó el lugar recientemente.
Los soldados de Siachen tienen en el frío a su mayor enemigo, como dijo el coronel Sunil Prabhu al diario local “Hindustan Times”, porque “científicamente no es posible sobrevivir a más de 5.500 metros de altura” y para llegar a las posiciones más avanzadas, “los soldados deben escalar durante 28 días”.
Según datos de los periódicos indios, unos 600 soldados han muerto desde el año 1984, la mayoría a causa del frío o despeñados.

Refugiados butaneses, 100.000 personas sin patria en el Himalaya

December 14, 2008

Nueva Delhi, 10 nov 2006.- La situación de más de 100.000 butaneses refugiados en campamentos de la ONU en el este de Nepal se deteriora sin visos de que puedan volver a su país, del que fueron expulsados en 1992, y con un germen de radicalización calando entre los más jóvenes, según alerta un informe presentado hoy.
La organización india Indian Social Action Forum (INSAF) ofreció en rueda de prensa en Nueva Delhi un documento que recoge las inquietudes de estos refugiados y el temor, que comparte el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a que los adolescentes que no conocen otra vida más que los campos opten por la violencia.
“Hemos intentado resolver nuestros problemas por medios pacíficos durante quince años, pero ahora estamos enfadados y nos vemos forzados a empuñar las armas”, según un testimonio recogido en el informe.
Los refugiados fueron expulsados de Bután por su rey, Jigme Singye Wangchuck, alegando que causaban inestabilidad por su militancia en el Partido del Pueblo de Bután (BPP, siglas en inglés), que reclamaba democracia.
“Los adolescentes, que han crecido en los campos, se reúnen y piden a gritos que se les proporcionen armas. No es sólo una amenaza contra Nepal o Bután, sino también contra la India“, dijo a EFE un representante del INSAF, Utkarsh Sinha.
La expulsión de estos refugiados, que son de etnia nepalí y religión hindú, aunque estaban asentados en el budista Bután desde hace 200 años, contó con la complicidad de la India, cuyo territorio debieron cruzaron para llegar hasta Nepal.
Pero ahora, según la India, el problema de los refugiados es sólo un asunto bilateral entre Nepal y Bután, que ya han celebrado sin éxito 15 rondas de conversaciones sobre el asunto.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, K. P. Sharma Oli, hará a finales de este mes una visita oficial a Thimpu, la capital de Bután, y ha afirmado públicamente que debe lograrse una solución.
Pero una fuente de su Ministerio que pidió mantener el anonimato asumió que no cabe “esperar nada del encuentro” en Thimpu.
Otra fuente de ACNUR, que gestiona los campamentos y elaborará un nuevo censo a mediados de mes, reconoció en privado que se ha perdido la esperanza de repatriarlos.
Los refugiados, sin embargo, prefieren cifrar sus ilusiones en el anuncio del rey de Bután de que abdicará en su hijo y convocará elecciones en 2008 para restablecer la democracia en este pequeño reino del este del Himalaya.
Bután debería repatriarnos y devolvernos nuestra tierra. Si no, o Nepal nos recoge aquí o la India nos deja asentarnos en medio. Si ellos no están preparados para otra opción, deberían lanzar siete bombas sobre los campamentos y exterminarnos”, suplica en un poema Shiva Prasad Pokharel, un refugiado de 80 años, citado por el diario nepalí “Kantipur“.
Los 86.000 expulsados en 1992 son ya 110.000 refugiados y viven en siete campamentos. “La verdad es que su situación es muy mala”, comentó a EFE Anand Swaroop Verma, otro miembro de la INSAF, que ha traído a Nueva Delhi a representantes de los campos para que presenten sus reivindicaciones.
En su informe, la organización alerta sobre una posible deriva del conflicto hacia un escenario parecido al palestino, en línea con otro documento de la ACNUR al que tuvo acceso EFE, que subraya el “aumento de jóvenes radicales” en los campamentos.
Según Verma, casi la mitad de los refugiados son jóvenes “y no quieren seguir allí. Repiten que hay un problema, pero nadie entiende el lenguaje de la paz, y quizá haya contactos con la guerrilla maoísta de Nepal”, en pleno proceso de diálogo con el Gobierno.
En busca de una solución, EEUU ofreció a la ACNUR hace un mes acoger a 60.000 de ellos en su territorio, y propuestas similares hicieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Estados Unidos sólo quiere mano de obra barata -criticó Sinha-. Los refugiados son butaneses y sólo quieren volver a Bután. Pero la India no les dejará pasar, porque es el principal aliado del rey de Bután“.