Playa de Puri

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Atardecer en la playa de Puri (Orissa)

Atardecer en la playa de Puri (Orissa)

Puri, ciudad sagrada para el hinduismo, alberga un avatar de Vishnú en el templo de Jagannath, de entrada prohibida para los visitantes occidentales. La ciudad desemboca en una larguísima playa de fina arena pero oleaje sin tregua y achicharrante sol. Hasta que cae el atardecer, y entonces los veraneantes bengalíes se aprestan para salir al paseo, pies descalzos, sobre la fina capa de agua que dejan las olas en su retirada y que refleja, apenas unos minutos de agonía, los últimos tonos rosados del sol en su impresión moribunda y su deshacerse entre las nubes.

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El río Ganges

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GangesDe todos los ríos del subcontinente indio, el Ganges, por cultura y tradición, es el más significativo. Fluye por las llanuras gangáticas del norte de la India hacia Bangladesh, desde su nacimiento en los Himalayas occidentales, en la región política india de Uttarakhand. Culmina un largo viaje de 2.510 kilómetros hasta llegar al delta de Sundarbans, en la bahía de Bengala. Durante mucho tiempo ha sido considerado un río sagrado por los hindúes, y ha sido objeto de culto, entendido como una encarnación de la diosa Ganga. También ha sido importante históricamente: muchas antiguas capitales provinciales o imperiales (como Pataliputra, Kannauj, Kara, Allahabad, Murshidabad o Calcuta) fueron edificadas en sus bancos. El Ganges y sus ríos afluentes riegan una cuenca de un millón de kilómetros cuadrados que sirve como base alimenticia a millones de personas, con una de las mayores densidades de población del mundo.

Los significados simbólicos del río para el subcontinente indio fueron referenciados en el año 1946 por el padre de la independencia india, Jawaharlal Nehru, en su Discovery of India.

“El Ganges es sobre todo el río de la India, el que ha mantenido cautivo el corazón de la India y atraído a incontables millones a sus bancos desde el amanecer de la historia. La historia del Ganges, desde su fuente al mar, desde los viejos tiempos a los nuevos, es la historia de la civilización y la cultura de la India, del auge y caída de imperios, de magníficas y orgullosas ciudades, de aventuras del hombre…”

Actualmente, la contaminación extrema que sufre el río afecta a unos 400 millones de personas que viven en las proximidades.

mapadelaindiaCurso. La fuente del Ganges está en los Himalayas, en la zona geográfica del pequeño estado de Uttarakhand, en el norte de la India. Está formado a su inicio por muchas corrientes y confluencias de fuentes, aunque los riachuelos más importantes son el Alaknanda, el Nandakini, el Pindar, el Mandakini y el Bhagirathi. Este último es la verdadera fuente: nace a los pies del glaciar Gangotri, a una altura de 3.892 metros.

Tras fluir 200 kilómetros por estrechos valles del Himalaya, el Ganges desemboca en la llanura gangática a la altura de la ciudad de peregrinación de Haridwar. Allí, un pantano desvía parte de sus aguas al canal del Ganges, que irriga la región del Doab, en el estado indio de Uttar Pradesh. El Ganges, que hasta ese momento viaja hacia el suroeste, da un giro y se dirige rumbo sureste, por las llanuras del norte de la India.

Traza una curva de 800 kilómetros y visita la ciudad de Kanpur antes de unirse con el río Yamuna, a la altura de la ciudad de Allahabad. Este punto es conocido como el Sangam de Allahabad. El Sangam es un lugar sagrado en el Hinduismo. De acuerdo con textos hindúes antiguos, un tercer río, el Sarasvati, se unía en este punto con los otros dos.

A partir de Allahabad, varios importantes ríos corren al encuentro del Ganges -el Kosi, el Son, el Gandaki o el Ghaghra- con lo que se forma una corriente formidable entre aquella ciudad y Malda, ya en Bengala. Entre ambas se encuentra la ciudad de Benarés. Ya cerca de Bengala Oriental (Bangladesh), la India levantó en 1974 el pantano de Farakka, que controla el flujo del río.

La entrada del río en Bangladesh marca una maraña de relaciones con algunos grandes ríos, como el Jamuna o el Meghna, los dos mayores afluentes del Brahmaputra. El Ganges se desparrama en un gran delta de 350 kilómetros de ancho, y muere finalmente en la Bahía de Bengala. Sólo dos ríos, el Amazonas y el Congo, transportan un flujo acuático mayor que el sistema de los ríos Ganges, Brahmaputra y Surma-Meghna.

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Significado religioso. Situada en los bancos del río Ganges, la ciudad de Varanasi está considerada por algunos como la más sagrada del hinduismo y hay quien esparce en sus aguas las cenizas de los seres queridos muertos. El Ganges es mencionado por el Rig Veda, la más temprana de las escrituras hindúes. Aparece en el Nadistuti sukta (Rig Veda 10.75), que lista los ríos desde el este al oeste. Hay otra referencia a la palabra “Ganga” (RV 6.45.31) en el texto, pero no está claro si se refiere al río.

De acuerdo con la religión hindú, el famoso rey Bhagiratha llevó a cabo constantes períodos de sacrificio durante muchos años para lograr que el río Ganges -entonces en el cielo- bajara a la tierra, y con ello diera salvación a sus antepasados, afectados por una maldición. Ganga bajó a la tierra utilizando el moño de Shiva, para hacer que la tierra se volviera fértil y pía, y sin pecados humanos. Para los hindúes de la India, el Ganges es más que un río: es una madre, una diosa, una tradición, una cultura.

Algunos hindúes creen además que la vida está incompleta si no se bañan en el Ganges al menos una vez en la vida. Muchas familias hindúes mantienen una urna de agua del Ganges en su vivienda. Esto se hace porque da prestigio mantener en casa agua del sagrado Ganges, de forma que si alguien muere, pueda beber un poco de esa agua. Para muchos hindúes, beber del Ganges puede limpiar el alma de la persona de todos los pecados pasados, y también puede curar la enfermedad. Las viejas escrituras afirman que el agua del Ganges lleva la bendición de los pies de Vishnú; por eso la madre Ganges es conocida como Vishnupadi, que significa “emanante de los pies de loto del dios supermo Sri Vishnu“.

El Ganges acoge algunos de los festivales hindúes y congregaciones religiosas más importantes. Destaca especialmente la Kumbh Mela, que se celebra cada doce años en Allahabad. Benarés -conocida en la India como Varanasi- tiene cientos de templos a lo largo de los bancos del Ganges; a menudo se inundan en la estación de lluvia. La ciudad es también un punto de oración y de cremación para los fallecidos.

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Pantanos. Hay dos grandes pantanos en el Ganges. Uno, cerca del nacimiento, en la ciudad de Haridwar, desvía gran parte de la nieve derretida de los Himalayas al Canal del Alto Ganges, construido por los británicos en el año 1854 para irrigar las tierras cercanas. Esto causó un grave deterioro del flujo de agua, y es una de las causas principales de la inadaptación del río para usos fluviales.

El otro gran pantano está en Farakka, cerca de del punto en el que el flujo principal del río entra en Bangladesh. La barrera alimenta la rama del río conocida como Hooghly a través de un canal de 26 millas, que ha sido motivo de constantes disputas con Bangladesh. Aunque el conflicto parece en vías de solución, el fracaso de las negociaciones ha perjudicado a ambos países durante dos décadas. Bangladesh protesta porque la falta de corriente en verano ha causado un aumento de la sedimentación y ha expuesto al país a las inundaciones. De la misma forma, es objeto de polémica el plan para mejorar el flujo de agua en el Ganges. El problema de gestión de agua puede de hecho afectar a otros países de la cuenca, como Nepal, donde se ha producido una masiva desforestación y un aumento del cieno.

Es probable que el Ganges transportara más agua en tiempos del Imperio Romano, cuando la actual Patna era la gran ciudad portuaria de Pataliputra. Todavía en el siglo XVIII, los barcos de la Compañía de las Indias orientales llegaban hasta Allahabad. Hoy, el cieno impide este tipo de comunicaciones para embarcaciones profundas.

Historia. Durante el período Védico temprano, el Indo y el río Sarasvati -y no el Ganges- eran los principales. Pero los tres Vedas tardíos parecen dar mucha más importancia al Ganges, si se observan las referencias.

El primer occidental que mencionó la existencia del Ganges fue posiblemente Megástenes. Lo hizo varias veces en su trabajo “Indika”.

La India, de nuevo, posee muchos ríos largos y navegables, que tienen sus fuentes en las montañas de la frontera septentrional y atraviesan el país plano; y no pocos de ellos, tras unirse unos con otros, desembocan en el río llamado Ganges. Este río, que en su fuente tiene 30 estadios de ancho, discurre de norte a sur, y vacía sus aguas en el océano, con lo que forma la frontera oriental del Gangaridai, una nación que posee una vasta fuerza de grandes elefantes”.

En la emblemática Plaza Navona de Roma, una famosa escultura, la Fontana dei Quattro Fiumi (fuente de los cuatro ríos), diseñada por Gian Lorenzo Bernini, consagra la importancia del Ganges. Construida en el año 1651, simboliza cuatro de los grandes ríos del mundo (aparte del Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata).

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Economía. La cuenca del Ganges, con su fértil suelo, es clave para la producción agrícola de la India y Bangladesh. El Ganges y sus afluentes proporcionan una perenne fuente de irrigación a una gran zona. Los principales cultivos de la zona incluyen el arroz, la caña de azúcar, las lentejas, las semillas de aceite, las patatas y el trigo. En los bancos del río, la presencia de pantanos y lagos favorecen una zona de cultivos como legumbres, pimienta, mostaza, sésamo, caña de azúcar y yute. El río ofrece zonas de pesca, aunque está muy contaminado.

El turismo es otra actividad relacionada. Tres ciudades sagradas -Haridwar, Allahabad y Benarés atraen a miles de peregrinos cada año a sus aguas. Miles de hindúes llegan para darse un baño en el Ganges, porque piensan que el río les limpiará los pecados y los ayudará a alcanzar la salvación. Los rápidos del Ganges son populares para hacer rafting y atraer a cientos de aventureros en los meses de verano. Los musulmanes de la India y Bangladesh recurren al wudu, una limpieza religiosa del cuerpo para el rezo en el río Ganges.

Gente. Los sedimentos del Ganges forman islotes temporales en la zona de Bengala. Cada uno proporciona terreno para unas 20.000 personas. Su terreno es muy fértil y proporcionan una buena alimentación al ganado, pero pueden desaparecer en cuestión de horas, según subidas de nivel del río, como ocurre durante el monzón. Los habitantes de estas islas sedimentarias (“chars”) suelen ser refugiados bangladeshíes, de forma que el Gobierno indio no reconoce su existencia de hecho ni emite tarjetas de identidad. La higiene en estos sedimentos es nula y no existen servicios sanitarios ni escuelas, de forma que el analfabetismo es rampante. Estos habitantes deben pagar impuestos.

Contaminación y ecología. El río Ganges ha sido considerado uno de los más sucios del mundo. Las aguas del río comienzan a sufrir contaminación desde la fuente. La explotación comercial del río fue en proporción al aumento de la población, como sucede en las ciudades de Gangotri y Uttarkashi: Gangotri tenía sólo unas pocas chozas de sadhus hasta los años 70, y la población de Uttarkashi se ha multiplicado en los últimos años. En su discurrir por áreas densamente pobladas, el Ganges sufre la contaminación humana -bacteriológica, fecal-, por lo que el consumo de sus aguas presenta un alto riesgo de infecciones. Se han hecho propuestas para remediar la situación, sin éxito. En Benarés, es evidente la contaminación del río, sometido a vertidos industriales. A su paso por la ciudad, el río contiene 60.000 bacterias fecales por cada 100 mililitros, 120 veces más del límite considerado seguro para el baño.

varanasigangesCambio climático. El aumento global de las temperaturas está dejando sentir sus efectos sobre los glaciares tibetanos, y con ello sobre el Ganges. Se cree que la desaparición progresiva de los glaciares pondrá en peligro el suministro acuático de los ríos Indo y Ganges. Según un informe del clima de la ONU publicado en el año 2007, los glaciares del Himalaya que alimentan el Ganges podrían desaparecer en el año 2030. A partir de ese momento, la corriente del río sería estacional y fruto puramente del monzón.

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La suciedad y el urbanismo amenazan el futuro de la ciudad sagrada de Benarés

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Nueva Delhi, 29 ene 2007.- Las basuras incontroladas y un polémico plan de urbanismo amenazan la ciudad sagrada hindú de Benarés, donde millones de peregrinos toman baños purificadores en el Ganges mientras casi dos millones y medio de botellas vacías llenan anualmente las calles de desperdicios.
Según denunció a Efe el delegado en la ciudad de la Fundación Nacional India para el Arte y la Herencia Cultural (INTACH, siglas en inglés), Navneet Raman, el hecho de que no exista un sistema adecuado de recogida de basuras ha puesto en “peligro” la herencia monumental de la ciudad.
“La falta de instalaciones ha hecho que el problema de los desperdicios haya permanecido sin solución durante los últimos 20 años, y eso ha convertido Benarés en una ciudad realmente sucia”, asegura Raman.
A Benarés acuden cada año un millón de turistas extranjeros y cuatro millones de indios, atraídos por un ambiente de mística espiritualidad y por la posibilidad de purificar sus almas con baños sagrados en el no siempre limpio río Ganges.
Pero, según la agencia india IANS, la masiva afluencia de visitantes deja tras de sí un rastro de botellas vacías y desperdicios que nadie recoge, lo que conduce a un ambiente de polución y degradación que ensucia la belleza ascética y la rica herencia cultural de Benarés.
La ciudad, dice Raman, es uno de los 63 enclaves sujetos al Plan Nacional de Renovación Urbana, pero está a la vez entre las diez ciudades en las que el deterioro del patrimonio “preocupa seriamente”.
En ese contexto, un plan de desarrollo auspiciado por las autoridades locales para embellecer la ciudad ha suscitado una enconada polémica porque, según los conservadores, “pone en peligro el patrimonio”.
“Construir centros comerciales y multicines en las zonas tradicionalmente más significadas embellece más bien poco y pone en peligro una herencia cultural de 600 años”, se quejó Raman ante los medios.
Benarés ocupa un área de 49 kilómetros cuadrados y sufre un alto índice de contaminación debido en parte a que las zonas verdes suponen sólo un tres por ciento de su suelo, lo que no ha impedido que hayan sido aprobados nuevos asentamientos de población en estas áreas.
Otra fuente de crítica es la construcción de puentes sobre el Ganges, porque, dice Raman “convertirán el río en una barrera que hay que cruzar”, y además, “los peregrinos que toman los baños sagrados estarán sometidos al escrutinio de los conductores”.
Más allá de los puentes y los centros comerciales, sin embargo, lo que más ha soliviantado a los conservadores de la INTACH es la previsión de levantar embarcaderos para transporte fluvial en las áreas utilizadas por los devotos para los baños, las oraciones y las ceremonias funerarias.
Los hindúes acuden al Ganges con la creencia de que un baño en el río sagrado lava los pecados, alentados además por el precepto hindú que libera del ciclo de las reencarnaciones a aquellos que mueren en la ciudad sagrada de Benarés, donde existen cientos de templos alineados a lo largo del río.
Muchos, incluso, guardan consigo toda su vida un recipiente con agua del Ganges, siguiendo una tradición que eleva al cielo las almas de aquellos que ingieren un trago de agua sagrada justo antes de morir.
Lo que está en duda es si, aparte de su efecto purificador, el agua envía al cielo a quienes la ingieren debido a la polución, porque es bien conocido que las numerosas industrias peleteras situadas junto al río desvían a sus aguas desechos y vertidos de cromo y otros metales.
Y además, en el Ganges, restos de cadáveres procedentes de las cremaciones funerarias hindúes pasan flotando junto a los templos mientras los peregrinos se bañan con jabón, indiferentes a los restos de comida y flores que los fieles ofrendan en el río.
Ahora, los miembros del INTACH esperan la visita de la UNESCO, a partir del 11 de febrero, con el fin de determinar si Benarés, para algunos la más antigua ciudad con poblamiento continuado, tiene alguna posibilidad de “purificar” su patrimonio con un buen plan de limpieza.

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Nueva generación de escritores indios apuesta por su crisol de lenguas

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Nueva Delhi, 23 nov 2006.- Siguiendo el ejemplo de Rabindranath Tagore, que logró un Nobel pese a escribir en bengalí, la Literatura india asiste al nacimiento de una nueva generación de escritores que apuesta por expresarse en su lengua vernácula.
La India ha sido una prolífica cantera de escritores que usaban el inglés como la lengua de alta cultura, como Kiran Desai, ganadora del premio “Booker” de este año por su obra “The inheritance of loss“.
Pero la generación que viene no sigue los patrones de lo mercantil y parece obsesionada por el retorno a las raíces de su vida común, narrada en sus lenguas vernáculas.
“Los poetas han empezado a fijarse en la vida de todos los días, y componen para que todos lo entiendan. Se trata de usar un lenguaje común para la gente común. Los nuevos poetas se han bajado del simbolismo y se fijan en lo que los rodea”, dice a EFE Gobind Prasad, profesor de Literatura en la Universidad Jawaharlal Nehru.
Esto ocurre, por ejemplo, con el poeta asamés Samir Tanti, conocido por la sentencia local “por mis venas no fluye sangre, sino té”.
Tanti reproduce en su poesía casi de modo obsesivo las vistas, los olores y sonidos de su jardín de té, la planta más común en Assam, desde donde se exporta la infusión a todo el subcontinente.
Parece que en la Literatura del país se consolida el respeto a las minorías y tribus, pero en realidad no hay límites a la hora de buscar temas, como bien lo demuestra la obra del ensayista tamil Raghavan, que retrata en “Sangre por toda la tierra” el drama palestino.
“Los escritores que vienen han entendido que la libertad les pertenece, rompen fronteras y se sienten libres para crear y pensar”, asegura Prasad.
En el sur, en Kerala, Anita Thampi es buen ejemplo de ello, con su confianza en los más débiles y su creencia en la creatividad de la naturaleza y el hombre, opina el consagrado autor local Satchidanandan, según el rotativo “The Times of India”.
En bengalí dominan los contadores de cuentos, como Ullash Mallick y Sukanto Gangopadhyay, siguiendo la larga tradición que comienza con Tagore y cuenta entre sus filas con el mítico director de cine indio Satyajit Ray.
Y en este panorama, la lengua nacional, el hindi, cuya poesía fue siempre muy bien considerada, parece abrirse a las posibilidades creativas de otros géneros, como los relatos de la escritora de 28 años Neelakshi Singh, preocupada por las relaciones humanas en el mundo hostil del mercado.
Junto a todos estos autores, sin embargo, hay que citar a aquellos que han hecho del inglés su vehículo de creación, y son por ello más conocidos en el mundo occidental.
Aparte de Kiran Desai, nombres como Vikram Seth, Amitav Gosh o la propia Arundhati Roy están ya consagrados entre el público occidental, tras la estela del Nobel V.S. Naipaul o el propio Salman Rushdie.
La mayoría de ellos son escritores nacidos en un ambiente occidental pero con origen indio, lo cual marca indefectiblemente su manera de escribir, hasta el punto de configurar una literatura ecléctica por los temas y única por su origen.
Aunque el inglés sigue siendo la lengua franca de la literatura en el país, sobre todo porque facilita el salto hacia el reconocimiento del público mundial, ahora hay otras lenguas que, tras sacudirse la herencia colonial, acuden con una mezcla de orgullo y coquetería a lo cotidiano.
“El inglés sigue predominando entre las clases educadas, y no genera rechazo. Lo que ocurre es que muchos autores sienten que no existe ninguna regla que les obligue a expresarse en inglés. Son, sencillamente, libres”, insiste Prasad.
Para los autores emergentes, la lengua determina su escritura, haciendo suya quizá aquella cita de Tagore que decía que “la patria no es la tierra, sino los hombres que la nutren”.
Y la nueva literatura india construye la patria, sobre todo, desde la diversidad.

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Refugiados butaneses, 100.000 personas sin patria en el Himalaya

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Nueva Delhi, 10 nov 2006.- La situación de más de 100.000 butaneses refugiados en campamentos de la ONU en el este de Nepal se deteriora sin visos de que puedan volver a su país, del que fueron expulsados en 1992, y con un germen de radicalización calando entre los más jóvenes, según alerta un informe presentado hoy.
La organización india Indian Social Action Forum (INSAF) ofreció en rueda de prensa en Nueva Delhi un documento que recoge las inquietudes de estos refugiados y el temor, que comparte el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a que los adolescentes que no conocen otra vida más que los campos opten por la violencia.
“Hemos intentado resolver nuestros problemas por medios pacíficos durante quince años, pero ahora estamos enfadados y nos vemos forzados a empuñar las armas”, según un testimonio recogido en el informe.
Los refugiados fueron expulsados de Bután por su rey, Jigme Singye Wangchuck, alegando que causaban inestabilidad por su militancia en el Partido del Pueblo de Bután (BPP, siglas en inglés), que reclamaba democracia.
“Los adolescentes, que han crecido en los campos, se reúnen y piden a gritos que se les proporcionen armas. No es sólo una amenaza contra Nepal o Bután, sino también contra la India“, dijo a EFE un representante del INSAF, Utkarsh Sinha.
La expulsión de estos refugiados, que son de etnia nepalí y religión hindú, aunque estaban asentados en el budista Bután desde hace 200 años, contó con la complicidad de la India, cuyo territorio debieron cruzaron para llegar hasta Nepal.
Pero ahora, según la India, el problema de los refugiados es sólo un asunto bilateral entre Nepal y Bután, que ya han celebrado sin éxito 15 rondas de conversaciones sobre el asunto.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, K. P. Sharma Oli, hará a finales de este mes una visita oficial a Thimpu, la capital de Bután, y ha afirmado públicamente que debe lograrse una solución.
Pero una fuente de su Ministerio que pidió mantener el anonimato asumió que no cabe “esperar nada del encuentro” en Thimpu.
Otra fuente de ACNUR, que gestiona los campamentos y elaborará un nuevo censo a mediados de mes, reconoció en privado que se ha perdido la esperanza de repatriarlos.
Los refugiados, sin embargo, prefieren cifrar sus ilusiones en el anuncio del rey de Bután de que abdicará en su hijo y convocará elecciones en 2008 para restablecer la democracia en este pequeño reino del este del Himalaya.
Bután debería repatriarnos y devolvernos nuestra tierra. Si no, o Nepal nos recoge aquí o la India nos deja asentarnos en medio. Si ellos no están preparados para otra opción, deberían lanzar siete bombas sobre los campamentos y exterminarnos”, suplica en un poema Shiva Prasad Pokharel, un refugiado de 80 años, citado por el diario nepalí “Kantipur“.
Los 86.000 expulsados en 1992 son ya 110.000 refugiados y viven en siete campamentos. “La verdad es que su situación es muy mala”, comentó a EFE Anand Swaroop Verma, otro miembro de la INSAF, que ha traído a Nueva Delhi a representantes de los campos para que presenten sus reivindicaciones.
En su informe, la organización alerta sobre una posible deriva del conflicto hacia un escenario parecido al palestino, en línea con otro documento de la ACNUR al que tuvo acceso EFE, que subraya el “aumento de jóvenes radicales” en los campamentos.
Según Verma, casi la mitad de los refugiados son jóvenes “y no quieren seguir allí. Repiten que hay un problema, pero nadie entiende el lenguaje de la paz, y quizá haya contactos con la guerrilla maoísta de Nepal”, en pleno proceso de diálogo con el Gobierno.
En busca de una solución, EEUU ofreció a la ACNUR hace un mes acoger a 60.000 de ellos en su territorio, y propuestas similares hicieron Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Estados Unidos sólo quiere mano de obra barata -criticó Sinha-. Los refugiados son butaneses y sólo quieren volver a Bután. Pero la India no les dejará pasar, porque es el principal aliado del rey de Bután“.

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Miles de animales sacrificados para aplacar a los dioses hindúes

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Nueva Delhi, 18 oct 2006.- Miles de cabras, patos, búfalos y palomas son sacrificados estos días en la India por devotos fieles en ceremonias organizadas para aplacar a los dioses hindúes, según denunciaron a Efe activistas del ecologismo.
Este año, sólo en la región de Orissa, en el este del país, fueron sacrificados durante las fiestas hindúes de la “Durga Puja” unos 10.000 animales, afirmó la ONG “People for Animals” (PFA).
“El problema es que la gente todavía cree que sacrificar animales les conducirá a una vida mejor en la que se cumplirán sus deseos”, declaró a Efe Jiban Das, delegado para Orissa de PFA.
En áreas tribales existe la costumbre de consagrar sobre todo cabras, patos y palomas, pero también algunos búfalos.
Jiban Das concentra ahora sus esfuerzos en que la venidera fiesta de “Diwali“, una especie de Navidad hindú, no se convierta en otra “masacre” como la que su organización denuncia en el estado nororiental de Assam, en el templo de Kamakhya, también durante la “Durga Puja“.
La versión de la PFA, que cuantifica los sacrificios de Kamakhya en unos 20 búfalos, 3.000 cabras y miles de palomas, contrasta con la posición de las autoridades del templo, para quienes dichas cantidades son una “exageración”.
“Sabemos que 20 búfalos y algunas cabras fueron sacrificadas este año, pero, ¿cómo puede alguien sacrificar en un templo 3.000 cabras en tres días?. Es imposible”, ha declarado el secretario del templo, Nabakanta Sarma.
Con fecha de 1960, la ley india de Prevención de la Crueldad Animal no prohibía el sacrificio de animales en lugares religiosos, lo que ha llevado recientemente a algunas regiones, entre las que se cuenta Orissa, a desarrollar normativas más restrictivas.
Aunque Das afirma que los políticos de Orissa están comprometidos con la prohibición de este ceremonial, ello no impidió que el consejero de Desarrollo Urbano, K. V. Singhdeo, celebrara hace tiempo un sacrificio dentro del palacio de su propiedad.
El presidente de la región, Naveen Patnaik, se apresuró a condenar el hecho, pero lo cierto, según la prensa local, es que ningún partido se atreve a censurarlo, pues teme perder votos en un país tradicionalmente muy devoto.
En enero pasado, por ejemplo, las autoridades restringieron las visitas a Khairguda, una localidad en la que tiene lugar cada año el sacrificio de 20.000 animales para aplacar la ira de los dioses.
La celebración se mantuvo, pero ni los habitantes de los pueblos vecinos ni los activistas que protestaban cerca del lugar pudieron ver a la “Dehuri“, la joven que representa la encarnación de los dioses y bebe la sangre de los animales sacrificados mientras baila al son de los tambores.
El problema, como reconoce a Efe la activista Sangeeta Goswami, que ha denunciado estas ceremonias del templo de Kamakhya, reside en que los sacrificios están tan extendidos que cuando Amitabh Bachchan, el actor más popular de Bollywood, enfermó en diciembre, se sacrificaron dos búfalos en el templo para lograr que sanara.
El caso Bachchan desencadenó la ira de las entidades ecologistas porque el actor es un destacado miembro de PETA, otra asociación protectora de animales, pero nada pudo impedir que sus fans pusieran en práctica una tradición con más de 3.000 años de antigüedad.
Con todo, la consagración de animales es una anécdota si se compara con otra práctica más cruenta, consistente en el sacrificio de niños, como ocurrió la semana pasada en Benarés, cuando un brujo secuestró y degolló a un pequeño que jugaba junto al Ganges para ofrecérselo a los dioses como “sacrificio”.

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Las mujeres indias, en ayunas por el bienestar de sus maridos

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Nueva Delhi, 10 oct 2006.- Las hindúes casadas celebran hoy en la India el festival “Karwa Chauth“, un día de ayuno preceptivo con el que pretenden asegurar, mediante su devoción, una larga vida y bienestar para sus maridos.
Durante todo el día, las mujeres no sólo no pueden comer o tomar líquidos, sino que también tienen prohibido tragar saliva, para evidenciar que están dispuestas a asumir sacrificios por su cónyuge.
“No hay ningún problema en resistir, lo conseguimos gracias al amor y al poder de Dios. Además, las mujeres que ayunan sustituyen el hambre acudiendo al salón de belleza y vistiendo sus mejores brazaletes y joyas”, dice a Efe Gagandeep Kaur.
Los hindúes fundamentan la festividad en la creencia de que actividades como el ayuno o la oración sirven para proteger a terceras personas, en este caso los esposos indios, así que posiblemente habrá quien ayune con placer.
Antes del amanecer, las mujeres se levantan y comen dulces y alimentos tradicionales, según una dieta estrictamente vegetariana, además de beber todo el líquido posible, como ocurre durante el Ramadán musulmán, que también se celebra estos días.
Aprovechando el “Karwa Chauth“, las esposas indias se dedican a ir de tiendas y dibujarse las manos con “henna” o “mehndi” (en español, alheña), una sustancia anaranjada que sirve para tatuar las partes más superficiales de la piel con carácter temporal.
Se trata de ocupar el tiempo como pueden para no pensar en comer, de ahí que, por ejemplo, los mercados de joyas estén a rebosar en días como hoy.
Cuenta Gagandeep Kaur que, justo antes del ocaso del sol, las mujeres que ayunan “se sientan en corro para escuchar la lectura de la historia a la que se refiere el festival, de labios de una sacerdotisa brahmanica”.
La leyenda del “Karwa Chauth” cuenta la historia de la reina Veeravati, a la que un hermano induce a comer en un día de ayuno mediante engaño, lo que causa la muerte de su marido, el rey.
Desconsolada, la reina encuentra a los dioses Shiva y Parvati y les ruega que revivan a su esposo, merced que éstos le conceden bajo promesa de guardar el ayuno del “Karwa Chauth” con condiciones estrictas.
Tras escuchar la historia, mujeres como Gagandeep Kaur van a casa y se visten con sus mejores joyas y el sari más vistoso para esperar la llegada de su marido y contemplar junto a él, tapadas por una redecilla que impida ver sus rostros, la salida de la luna.
Una vez que esto ocurra, las mujeres deben mirar alternativamente al cielo y a su esposo como símbolo de devoción y deseo de fortuna, buena salud y longevidad, a la par que los maridos dan de comer y beber a sus esposas con sus propias manos.
La ceremonia termina cuando ellas tocan los pies de sus cónyuges para mostrarles su amor.
El “Karwa Chauth“, popular sobre todo en el norte de la India, se celebra en el período en que tienen lugar la mayoría de las festividades en este país, cuando el clima comienza a ser más soportable.
Como sucede durante la Navidad cristiana, los hindúes aprovechan estas fiestas para visitar a sus familiares, intercambiar regalos y consumir dulces.
En realidad, el “Karwa Chauth” viene a ser la antesala de la fiesta más emblemática de la India, el “Diwali“, que conmemora el regreso del dios Rama tras su victoria sobre el diablo Rávana y que llena el país de luces.

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Sri Sri Ravi Shankar

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Su mirada preside las calles de las ciudades indias, en pósters colocados por una cohorte de fieles seguidores dispuestos a cumplir al pie de la letra cualquiera de sus órdenes. Dirige la fundación “Art of Living“: “una organización que ayuda a la gente a vivir mejor y a acabar con el estrés, a terminar con la violencia y traer de vuelta los valores humanos”, la define. Los dignatarios y los dirigentes religiosos mantienen para él las puertas abiertas y él, Sri Sri Ravi Shankar, es posiblemente el líder religioso más reverenciado de la India décadas después de “inventar” el ejercicio de yoga “Sadan Sankirua“. O eso vende su curtido gabinete de prensa.

¿Qué hace diferente al Sadan Sankirua?

Es una técnica de yoga que vino a mí como un poema, como un regalo. Es una técnica respiratoria que ayuda a eliminar los sentimientos negativos y ayuda a la gente a rehabilitarse. De hecho, fue la técnica que utizamos tras los atentados de los trenes… Me refiero a los de 2004 en Madrid, claro. Tenemos un centro en Madrid y otro en Las Palmas, además de varios en Latinoamérica, en los que nuestros profesores desarrollan el programa de la organización.

Parece que la gente en Occidente está cada vez más dispuesta a incorporar conocimientos como el yoga. ¿Cuáles son a su entender las razones?

Porque el yoga es un compendio de saberes prácticos, que dan resultados inmediatos y mejoran la vida. Los occidentales son inteligentes, y están dispuestos a adoptar todo aquello que mejore sus vidas.

¿Y cómo podría mejorar la vida de los occidentales?

La gente de aquellos países está dándose cuenta de los peligros de una dieta poco saludable y la preponderancia de los alimentos fritos. Hay cada vez una mayor concienciación sobre la salud física y psíquica. La gente ha descubierto que no es bueno tomar tanta cafeína, fritangas y productos procesados, y está incorporando al menú comidas naturales y orgánicas. No es casualidad que haya cada vez más vegetarianos.

¿De ahí que vuelvan sus ojos a la India…?

Claro. Hay algo de lo que todos queremos ser parte: la experiencia y el conocimiento de lo más elevado. Y el yoga o la meditación son saberes prácticos que les dan resultados inmediatos, una característica muy apreciada por las personas en occidente.

No como en India.

No. En occidente, la gente quiere que las cosas ocurran rápido.

Aquí en la India hay muchas personas que le admiran, pero hay también quienes critican el cobro de tarifas excesivas por enseñar el “Sadan Sankirua”.

Sí, hay quien lo dice. Pero mantenemos programas de cooperación en los pueblos pobres, donde la gente recibe gratis nuestra enseñanza. Y cuando lo enseñamos gratis a la gente sin recursos, el saber adquiere más valor.

Otro asunto que llama la atención respecto a su figura es el culto a la personalidad. La gente viene y le contempla, se sienta junto a usted y pide bendiciones. ¿Cómo le afecta todo esto?

Es que tengo un doble papel. Por una parte, desarrollo la espiritualidad religiosa hindú. Y, por otra parte, llevo esa espiritualidad a todos los seres humanos. Es una cuestión de valores religiosos con dos vertientes. Y el culto a la personalidad es un hecho cultural en la India: no hay nada malo en que la gente venga y se siente en el suelo para verme.

Pero esto, ¿no le incomoda?

Siempre me siento cómodo. Es algo muy habitual en la India, y no hay razón para sentirse incómodo con ello. Mi interacción con mis seguidores se basa en un hecho cultural que no tiene nada que ver con el culto a la personalidad. En la India tocamos los pies a las personas de más edad. Todo el mundo lo hace, incluidos los niños con sus madres. Es nuestro modo de mostrar respeto. Aquí para saludar nos inclinamos hasta el suelo.

Usted ha emprendido iniciativas para acercar a los intocables (descastados) y los brahmanes. ¿Con esto reconoce que existe un problema de castas?

Todo el mundo acudió al encuentro, tanto los intocables como las castas hindúes. Claro que hay un problema: los dalits disfrutan de ciertos privilegios oficiales. Las castas hindúes están listas para terminar con ese sistema, pero no los dalits, que se aferran a esos ascensos por decreto o a sus cuotas de reserva de empleo. Los políticos, en lugar de eliminar el sistema de castas, lo han hecho más fuerte con estas medidas. Así que de lo que se trata es de juntar a las dos partes. Nosotros hemos sido los primeros en lograr esa aproximación. Nuestros actos han sido históricos.

Usted comparó las religiones con la cáscara de un plátano. ¿Qué quiso decir?

Quise decir que las religiones son algo necesario. Pero para comprender su esencia, que es la espiritualidad, hay que deshacerse de la cáscara.

¿Qué deberían hacer las religiones para unir a la gente?

Deberían volverse menos fanáticas y temerosas de las demás. Sí: menos fanáticas y menos temerosas. Debería existir una interacción entre todos. Acabar con este mensaje de que la religión propia es el único camino hacia el cielo, o de que todos aquellos con una opinión distinta irán al infierno. Hay que eliminar estos conceptos.

Y esto que dice de las religiones, ¿es aplicable a los conflictos, las culturas, los pueblos?

Sirve para todo.

¿El yoga puede ayudar?

Claro. Mucha gente ya se ha dado cuenta.

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Arte indio: ¿dónde está Husain?

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“El arte es una inversión muy buena en la India. Compras ahora y en unos años el valor se multiplica”, me cuenta un galerista en la primera Feria internacional del Arte en la India. Los organizadores sacan pecho por la nómina de artistas, más de 200, y las 35 galerías punteras que están representadas en el Palacio de Ferias de Nueva Delhi, más conocido como Pragati Maidan.

La bienvenida la da un automóvil hecho con esqueletos de pega, ante el que los visitantes, poco acostumbrados al arte contemporáneo, se hacen fotos entre sonrisas. Luego callejean por los puestos de las galerías, donde los cuadros abstractos se entremezclan con retratos experimentales de Gandhi y otros motivos que demuestran la existencia de una “vía india” para el arte contemporáneo.

Los artistas deambulan en sandalias; los visitantes más elegantes dan pequeños grititos para garantizar su sensibilidad entre el gentío. Una feria, parece, de lo más homologable con occidente. “El mercado indio –recuerda en un comunicado la organización- ha crecido un 485 por ciento en la última década, lo que lo convierte en el cuarto más boyante del mundo”.

Y los hombres de negocios se lanzan a la compra de Souzas, de Mehtas, de Burmans, de los nuevos nombres que poco a poco van poblando las paredes más animadas de la India. De todos, salvo de uno: M.F. Husain, el más mediático de los pintores, que se ha convertido en el centro de la polémica… sin estar presente en la muestra.

“Hicimos llegar una advertencia (a las galerías) del riesgo real de incluir a Husain”, dijo al diario Hindustan Times Sunil Gautam, el director de la organización. “La exposición tiene un valor de millones de dólares y hay miles de visitantes”.

Pero, ¿es Husain un hombre peligroso? ¿atenta contra sus colegas de profesión, destruye sus obras? Lejos de la realidad: Husain, de 93 años y conocido como el “Picasso de la India”, vive entre Dubai y Londres y desea volver a su país, pero no puede.

Lo que teme la organización, de hecho, es que la exposición de cualquiera de sus pinturas atraiga la atención y la ira de la “policía moral” india, el nombre que reciben en la India los grupos conservadores que intentan mantener a rajatabla –para ellos y para los demás- la tradición y las normas de “decencia” en el país.

Para Husain, los problemas comenzaron en 1996, ya octogenario, coincidiendo con la publicación en una revista de varios retratos de diosas hindúes desnudas realizados en los setenta. El artículo, titulado “Un pintor de carne”, supuso la presentación de ocho denuncias contra el pintor por “promover el odio religioso”.

Aunque esas acusaciones fueron luego desestimadas por los tribunales, Husain recibió amenazas de muerte y su casa fue atacada por un grupo de radicales hindúes que destruyó varios de sus trabajos. El pintor abandonó la India y ya en el exilio, vio de lejos una nueva polémica, esta vez hace un par de años.

La pintura en cuestión, “Bharat Mata” (“Madre India“), representaba a una mujer desnuda superpuesta al mapa de la India y con los nombres de algunas regiones escritas en su cuerpo. Fue expuesta en una muestra sobre Cachemira, y automáticamente recibió las críticas de grupos hindúes como el VHP (Organización del Mundo Hindú).

El pintor se disculpó por su obra, prometió retirarla de las subastas y desde entonces aguarda su ocasión para volver a la India. “La única manera es quizá que los conservadores hindúes vuelvan al poder”, dijo recientemente, confiando en que ellos podrían controlar a sus propios militantes para evitar los ataques a este “hombre viejo”.

Pero Husain es de hecho apenas uno de los puntos de mira de las organizaciones más radicales de la India, como el RSS, el Shiv Sena o el VHP, en la parte hindú, y el SIMI y los clérigos fundamentalistas a la cabeza en la parte musulmana.


Sus actividades –y las de otros grupos de nervio rápido- van desde el saqueo de oficinas de periódicos por publicar artículos inconvenientes hasta la destrucción de salas de cine por proyectar películas consideradas ofensivas. Su lista incluye las “cheer-leaders” del críquet, los caricatur
istas atrevidos o los actores deslenguados.

Así, la tenista musulmana Sania Mirza ya no juega en India por las críticas contra su ropa deportiva; la escritora Taslima Nasreen tuvo que abandonar Calcuta por sus críticas a los musulmanes; a la actriz Khusboo le lanzaron tomates por romper una lanza a favor del sexo prematrimonial…

A esta intocable la desnudaron por manifestarse por sus derechos en AssamUn largo pliego, en fin, de ofensas contra la tradición que termina a menudo con las disculpas de los personajes, previa violencia o acción de los tribunales. “Entiendo a los organizadores de la muestra artística –se resigna Husain, con ánimo de conciliar o con síndrome de Estocolmo-. En la India hay 2.500 denuncias contra mí”.

Poco antes del inicio de la exposición, el Ministerio de Cultura emitió un comunicado negando “haber sido consultado sobre los artistas presentes en la exposición”. O sea, alabando la libertad de expresión aprovechando esta vez que la patata caliente era de otro: “Estaríamos contentos si todos los grandes artistas, incluidas las pinturas de Husain, estuvieran representadas”.

En esta ocasión, el pintor ha recibido el apoyo de la organización de artistas SAHMAT, que en solidaridad ha organizado una exhibición paralela donde están presentes 20 de sus obras, sin que por el momento los adalides de la policía moral hayan emitido veredicto.

Por si acaso, en la pomposa Feria India del Arte, donde una vanguardista caja de cucarachas divierte a los visitantes o donde el esbozo de una estación de tren señala el colorismo de la pintura india; en la primera Feria india del Arte, digo, hay muchos retratos de mujeres con sari, pero ni un solo desnudo.

Fotografías: M. F. Husain, su obra “Bharat Mata”, una intocable huye tras ser desnudada por manifestarse.

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