“Misión Ganges Limpio”, el nuevo plan de la India para salvar su río sagrado

August 23, 2010

Nueva Delhi, 20 dic.- Preocupado por la masiva polución que sufre el Ganges, el Gobierno indio ha tenido que destinar partidas millonarias a un nuevo plan para purificar el principal río sagrado de los hindúes, que da sustento a cientos de millones de personas.
“La situación es grave: hay áreas con tanta polución que nada puede vivir en ellas. La contaminación y la explotación excesivas son los principales problemas del río”, dijo a Efe el experto Parikshit Gautam, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
El Gobierno creó este año la Autoridad Nacional de la Cuenca del Ganges (NGRBA), que decidió en su primera reunión, en octubre, eliminar por completo los vertidos sin tratar de aguas residuales o industriales en el río de aquí al año 2020.
Pero la tarea se presenta titánica: según el titular indio de Medioambiente, Jairam Ramesh, el Ganges recibe cada día 3.000 millones de litros en vertidos, y dos tercios de esta cantidad pasan al caudal sin ningún tipo de purificación previa.
Para paliar la alarmante situación, el Gobierno estima necesaria una inversión de unos 3.200 millones de dólares en los próximos diez años en instalación de infraestructuras dentro de la “Misión Ganges Limpio“, para lo que cuenta ya con apoyo del Banco Mundial.
“(El río) está presionado por la producción en expansión, las industrias y el desarrollo urbano”, dijo este mes en Nueva Delhi el presidente de esa organización, Robert Zoellick, tras acordar una ayuda inicial al proyecto de 1.000 millones de dólares.
“El Banco comenzará su compromiso fomentando el intercambio de experiencias relevantes. Esperamos que esto ayudará a mejorar la gestión de esta gran cuenca fluvial que sustenta a 400 millones de personas sólo en la India”, añadió.
Tras un plan datado en 1985 que, según los activistas, terminó en fracaso, el Gobierno ha decidido ahora repartir el gasto entre la administración central y las regionales, que deberán elaborar informes cíclicos sobre el estado de las zonas más contaminadas.
La cuenca del Ganges nutre de vida a un tercio de las tierras que forman parte de la India y su paso por el subcontinente no sólo atestigua la existencia de civilizaciones milenarias, sino que presta sustento a una de cada doce personas del mundo.
Pero es además mucho más que un río: los hindúes lo consideran sagrado y a él acuden cada año en peregrinación millones de personas, alentadas por el hecho de que sus aguas no sólo lavan los pecados, sino que liberan del ciclo de las reencarnaciones.
Al paso por la ciudad de Benarés, el Ganges contiene 60.000 bacterias fecales coliformes por cada 100 mililitros, 120 veces más que el límite considerado seguro para el baño, lo que no disuade a los peregrinos de entrar en sus aguas para purificarse.
“Los festivales religiosos llevan ocurriendo muchos años, hay muchas ferias. Pero esto puede mejorarse, por ejemplo tomando medidas de higiene para que el río no quede afectado por las malas condiciones de salubridad”, afirmó Gautam.
Aparte de los residuos biológicos, numerosas industrias peleteras situadas en la ribera vierten desechos de cromo y otros metales al caudal del río, que está sometido a una intensa presión por la construcción masiva de presas en sus afluentes.
Según la WWF, el 95 por ciento del agua del Ganges es desviada de su cauce antes de su desembocadura, lo cual incrementa la presencia de sedimentos y causa la muerte o la migración de las especies autóctonas, como el delfín del Ganges.
“Está confinado en algunas franjas aisladas entre sí. Estimamos que quedan sólo unos 2.000 delfines en el sistema gangético y su población está en franco declive”, mantuvo el experto, en alerta por la amenaza extra que puede suponer el cambio climático.
La solución, aseguró, pasa por acabar con la contaminación industrial y garantizar un nivel mínimo en el caudal, algo que sólo puede lograrse con el plan estatal “si los objetivos y el desarrollo son los adecuados”, a diferencia de lo ocurrido hasta ahora.

Desde Gandhi hasta hoy, el ayuno como arma política

August 23, 2010

Nueva Delhi, 14 dic 2009.- Desde conseguir la emisión de una liga de criquet a la partición de un estado federal, el recurso del ayuno sigue dando réditos en la India, inspirado en la lucha del “mahatma” Gandhi y con fuerte base en la religión hindú.
Los resultados de la huelga de hambre como arma de presión política han vuelto a quedar de manifiesto estos últimos días con el anuncio gubernamental de partición del estado sudoriental de Andhra para crear el de Telangana, tras los 11 días de ayuno del líder regional K.Chandrasekhara Rao.
Se da la circunstancia de que el propio Andhra nació en la década de 1950 de otra huelga de hambre: la que costó la vida a Potti Sriramulu, cuya muerte luchando por una patria para los indios de lengua telugu generó una fuerte tensión política que el Gobierno actual ha intentado evitar.
Pero el anuncio de creación de Telangana ha desatado una tormenta de protestas y dimisiones de diputados regionales, uno de los cuales, L. Rajagopal, fue detenido hoy durante unas horas cuando regresaba a Hyderabad con intención de emprender su propio ayuno de protesta porque, alegaron los agentes, “no tenía permiso para ello”, según la agencia IANS.
La popularidad de los ayunos bebe de la influencia del “mahatma” (gran alma) Gandhi, quien recurrió con frecuencia a ellos para luchar contra la violencia sectaria y también para lograr su propósito político, la independencia de la India, obtenida en 1947.
La táctica del padre de la independencia india, inspirada en los ayunos aún vigentes en el hinduismo o el jainismo, ha servido de ejemplo en las últimas décadas a políticos y ciudadanos.
Monjes budistas que claman por la independencia del Tíbet o sacerdotes hindúes que quieren más ayudas para sus templos, aldeanos con demandas de mejores carreteras, o profesores y enfermeros que quieren más salarios, todos ellos se han hecho escuchar en los últimos meses haciendo huelgas de hambre.
En abril, los presos de la cárcel de Calcuta dejaron de comer hasta conseguir que la dirección del centro accediera a darles por televisión la liga de criquet, un deporte tan popular que los jugadores de la selección de hockey también ayunaron para exigir la misma atención en las secciones deportivas de los medios indios.
En la presente edición del programa “Gran Hermano”, uno de los concursantes decidió dejar de comer y beber para lograr que una de sus compañeras de aventura televisiva se rindiera ante su amor.
“Si no me dice ‘te quiero’, no como”, repetía demacrado pero, tras 36 horas de indiferencia de su amada, abandonó la estrategia gandhiana y se aplicó a otros menesteres.
“A los problemas incontables que plagan la India hay que añadir una práctica frecuente. Cada día, algún grupo de idiotas lanza una huelga de hambre”, se quejaba un internauta en el foro “Searchindia.com”, a propósito de la protesta telangana.
Ejemplo sonado fue el de la líder bengalí Mamata Banerjee, que ayunó durante 25 días encima de un escenario montado en 2006 en las calles de Calcuta (noreste) para lograr la paralización de una planta de coches de Tata Motors, que finalmente consiguió.
O el caso del octogenario jefe de Gobierno de Tamil Nadu (sur), M. Karunanidhi, quien apareció una mañana del pasado abril tumbado en una cama frente a la playa de Chennai y ayunó durante seis horas para pedir el fin de la guerra en Sri Lanka.
Sabedor de la simpatía social que obtienen los ayunos en la India, el Gobierno suele acceder a negociaciones para aplacar a los huelguistas, como sucedió con Banerjee o con Rao.
Para el comentarista político Amulya Ganguli, con el precedente del fallecimiento de Sriramulu en 1952, “si alguien puede reunir el valor suficiente para cortejar a la muerte, es virtualmente imposible que un Gobierno rechace su demanda”, al menos en un estado tan importante como Andhra.
Porque a veces el esfuerzo resulta infructuoso, como le ha ocurrido a la activista del remoto estado de Manipur Irom Sharmila, que está siendo alimentada forzosamente por la nariz tras ocho años recurriendo a los ayunos para exigir la retirada de los poderes especiales del Ejército en el conflictivo noreste indio.

Playa de Puri

October 13, 2009

Atardecer en la playa de Puri (Orissa)

Atardecer en la playa de Puri (Orissa)

Puri, ciudad sagrada para el hinduismo, alberga un avatar de Vishnú en el templo de Jagannath, de entrada prohibida para los visitantes occidentales. La ciudad desemboca en una larguísima playa de fina arena pero oleaje sin tregua y achicharrante sol. Hasta que cae el atardecer, y entonces los veraneantes bengalíes se aprestan para salir al paseo, pies descalzos, sobre la fina capa de agua que dejan las olas en su retirada y que refleja, apenas unos minutos de agonía, los últimos tonos rosados del sol en su impresión moribunda y su deshacerse entre las nubes.

El río Ganges

September 30, 2009

GangesDe todos los ríos del subcontinente indio, el Ganges, por cultura y tradición, es el más significativo. Fluye por las llanuras gangáticas del norte de la India hacia Bangladesh, desde su nacimiento en los Himalayas occidentales, en la región política india de Uttarakhand. Culmina un largo viaje de 2.510 kilómetros hasta llegar al delta de Sundarbans, en la bahía de Bengala. Durante mucho tiempo ha sido considerado un río sagrado por los hindúes, y ha sido objeto de culto, entendido como una encarnación de la diosa Ganga. También ha sido importante históricamente: muchas antiguas capitales provinciales o imperiales (como Pataliputra, Kannauj, Kara, Allahabad, Murshidabad o Calcuta) fueron edificadas en sus bancos. El Ganges y sus ríos afluentes riegan una cuenca de un millón de kilómetros cuadrados que sirve como base alimenticia a millones de personas, con una de las mayores densidades de población del mundo.

Los significados simbólicos del río para el subcontinente indio fueron referenciados en el año 1946 por el padre de la independencia india, Jawaharlal Nehru, en su Discovery of India.

“El Ganges es sobre todo el río de la India, el que ha mantenido cautivo el corazón de la India y atraído a incontables millones a sus bancos desde el amanecer de la historia. La historia del Ganges, desde su fuente al mar, desde los viejos tiempos a los nuevos, es la historia de la civilización y la cultura de la India, del auge y caída de imperios, de magníficas y orgullosas ciudades, de aventuras del hombre…”

Actualmente, la contaminación extrema que sufre el río afecta a unos 400 millones de personas que viven en las proximidades.

mapadelaindiaCurso. La fuente del Ganges está en los Himalayas, en la zona geográfica del pequeño estado de Uttarakhand, en el norte de la India. Está formado a su inicio por muchas corrientes y confluencias de fuentes, aunque los riachuelos más importantes son el Alaknanda, el Nandakini, el Pindar, el Mandakini y el Bhagirathi. Este último es la verdadera fuente: nace a los pies del glaciar Gangotri, a una altura de 3.892 metros.

Tras fluir 200 kilómetros por estrechos valles del Himalaya, el Ganges desemboca en la llanura gangática a la altura de la ciudad de peregrinación de Haridwar. Allí, un pantano desvía parte de sus aguas al canal del Ganges, que irriga la región del Doab, en el estado indio de Uttar Pradesh. El Ganges, que hasta ese momento viaja hacia el suroeste, da un giro y se dirige rumbo sureste, por las llanuras del norte de la India.

Traza una curva de 800 kilómetros y visita la ciudad de Kanpur antes de unirse con el río Yamuna, a la altura de la ciudad de Allahabad. Este punto es conocido como el Sangam de Allahabad. El Sangam es un lugar sagrado en el Hinduismo. De acuerdo con textos hindúes antiguos, un tercer río, el Sarasvati, se unía en este punto con los otros dos.

A partir de Allahabad, varios importantes ríos corren al encuentro del Ganges -el Kosi, el Son, el Gandaki o el Ghaghra- con lo que se forma una corriente formidable entre aquella ciudad y Malda, ya en Bengala. Entre ambas se encuentra la ciudad de Benarés. Ya cerca de Bengala Oriental (Bangladesh), la India levantó en 1974 el pantano de Farakka, que controla el flujo del río.

La entrada del río en Bangladesh marca una maraña de relaciones con algunos grandes ríos, como el Jamuna o el Meghna, los dos mayores afluentes del Brahmaputra. El Ganges se desparrama en un gran delta de 350 kilómetros de ancho, y muere finalmente en la Bahía de Bengala. Sólo dos ríos, el Amazonas y el Congo, transportan un flujo acuático mayor que el sistema de los ríos Ganges, Brahmaputra y Surma-Meghna.

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Significado religioso. Situada en los bancos del río Ganges, la ciudad de Varanasi está considerada por algunos como la más sagrada del hinduismo y hay quien esparce en sus aguas las cenizas de los seres queridos muertos. El Ganges es mencionado por el Rig Veda, la más temprana de las escrituras hindúes. Aparece en el Nadistuti sukta (Rig Veda 10.75), que lista los ríos desde el este al oeste. Hay otra referencia a la palabra “Ganga” (RV 6.45.31) en el texto, pero no está claro si se refiere al río.

De acuerdo con la religión hindú, el famoso rey Bhagiratha llevó a cabo constantes períodos de sacrificio durante muchos años para lograr que el río Ganges -entonces en el cielo- bajara a la tierra, y con ello diera salvación a sus antepasados, afectados por una maldición. Ganga bajó a la tierra utilizando el moño de Shiva, para hacer que la tierra se volviera fértil y pía, y sin pecados humanos. Para los hindúes de la India, el Ganges es más que un río: es una madre, una diosa, una tradición, una cultura.

Algunos hindúes creen además que la vida está incompleta si no se bañan en el Ganges al menos una vez en la vida. Muchas familias hindúes mantienen una urna de agua del Ganges en su vivienda. Esto se hace porque da prestigio mantener en casa agua del sagrado Ganges, de forma que si alguien muere, pueda beber un poco de esa agua. Para muchos hindúes, beber del Ganges puede limpiar el alma de la persona de todos los pecados pasados, y también puede curar la enfermedad. Las viejas escrituras afirman que el agua del Ganges lleva la bendición de los pies de Vishnú; por eso la madre Ganges es conocida como Vishnupadi, que significa “emanante de los pies de loto del dios supermo Sri Vishnu“.

El Ganges acoge algunos de los festivales hindúes y congregaciones religiosas más importantes. Destaca especialmente la Kumbh Mela, que se celebra cada doce años en Allahabad. Benarés -conocida en la India como Varanasi- tiene cientos de templos a lo largo de los bancos del Ganges; a menudo se inundan en la estación de lluvia. La ciudad es también un punto de oración y de cremación para los fallecidos.

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Pantanos. Hay dos grandes pantanos en el Ganges. Uno, cerca del nacimiento, en la ciudad de Haridwar, desvía gran parte de la nieve derretida de los Himalayas al Canal del Alto Ganges, construido por los británicos en el año 1854 para irrigar las tierras cercanas. Esto causó un grave deterioro del flujo de agua, y es una de las causas principales de la inadaptación del río para usos fluviales.

El otro gran pantano está en Farakka, cerca de del punto en el que el flujo principal del río entra en Bangladesh. La barrera alimenta la rama del río conocida como Hooghly a través de un canal de 26 millas, que ha sido motivo de constantes disputas con Bangladesh. Aunque el conflicto parece en vías de solución, el fracaso de las negociaciones ha perjudicado a ambos países durante dos décadas. Bangladesh protesta porque la falta de corriente en verano ha causado un aumento de la sedimentación y ha expuesto al país a las inundaciones. De la misma forma, es objeto de polémica el plan para mejorar el flujo de agua en el Ganges. El problema de gestión de agua puede de hecho afectar a otros países de la cuenca, como Nepal, donde se ha producido una masiva desforestación y un aumento del cieno.

Es probable que el Ganges transportara más agua en tiempos del Imperio Romano, cuando la actual Patna era la gran ciudad portuaria de Pataliputra. Todavía en el siglo XVIII, los barcos de la Compañía de las Indias orientales llegaban hasta Allahabad. Hoy, el cieno impide este tipo de comunicaciones para embarcaciones profundas.

Historia. Durante el período Védico temprano, el Indo y el río Sarasvati -y no el Ganges- eran los principales. Pero los tres Vedas tardíos parecen dar mucha más importancia al Ganges, si se observan las referencias.

El primer occidental que mencionó la existencia del Ganges fue posiblemente Megástenes. Lo hizo varias veces en su trabajo “Indika”.

La India, de nuevo, posee muchos ríos largos y navegables, que tienen sus fuentes en las montañas de la frontera septentrional y atraviesan el país plano; y no pocos de ellos, tras unirse unos con otros, desembocan en el río llamado Ganges. Este río, que en su fuente tiene 30 estadios de ancho, discurre de norte a sur, y vacía sus aguas en el océano, con lo que forma la frontera oriental del Gangaridai, una nación que posee una vasta fuerza de grandes elefantes”.

En la emblemática Plaza Navona de Roma, una famosa escultura, la Fontana dei Quattro Fiumi (fuente de los cuatro ríos), diseñada por Gian Lorenzo Bernini, consagra la importancia del Ganges. Construida en el año 1651, simboliza cuatro de los grandes ríos del mundo (aparte del Ganges, el Nilo, el Danubio y el Río de la Plata).

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Economía. La cuenca del Ganges, con su fértil suelo, es clave para la producción agrícola de la India y Bangladesh. El Ganges y sus afluentes proporcionan una perenne fuente de irrigación a una gran zona. Los principales cultivos de la zona incluyen el arroz, la caña de azúcar, las lentejas, las semillas de aceite, las patatas y el trigo. En los bancos del río, la presencia de pantanos y lagos favorecen una zona de cultivos como legumbres, pimienta, mostaza, sésamo, caña de azúcar y yute. El río ofrece zonas de pesca, aunque está muy contaminado.

El turismo es otra actividad relacionada. Tres ciudades sagradas -Haridwar, Allahabad y Benarés atraen a miles de peregrinos cada año a sus aguas. Miles de hindúes llegan para darse un baño en el Ganges, porque piensan que el río les limpiará los pecados y los ayudará a alcanzar la salvación. Los rápidos del Ganges son populares para hacer rafting y atraer a cientos de aventureros en los meses de verano. Los musulmanes de la India y Bangladesh recurren al wudu, una limpieza religiosa del cuerpo para el rezo en el río Ganges.

Gente. Los sedimentos del Ganges forman islotes temporales en la zona de Bengala. Cada uno proporciona terreno para unas 20.000 personas. Su terreno es muy fértil y proporcionan una buena alimentación al ganado, pero pueden desaparecer en cuestión de horas, según subidas de nivel del río, como ocurre durante el monzón. Los habitantes de estas islas sedimentarias (“chars”) suelen ser refugiados bangladeshíes, de forma que el Gobierno indio no reconoce su existencia de hecho ni emite tarjetas de identidad. La higiene en estos sedimentos es nula y no existen servicios sanitarios ni escuelas, de forma que el analfabetismo es rampante. Estos habitantes deben pagar impuestos.

Contaminación y ecología. El río Ganges ha sido considerado uno de los más sucios del mundo. Las aguas del río comienzan a sufrir contaminación desde la fuente. La explotación comercial del río fue en proporción al aumento de la población, como sucede en las ciudades de Gangotri y Uttarkashi: Gangotri tenía sólo unas pocas chozas de sadhus hasta los años 70, y la población de Uttarkashi se ha multiplicado en los últimos años. En su discurrir por áreas densamente pobladas, el Ganges sufre la contaminación humana -bacteriológica, fecal-, por lo que el consumo de sus aguas presenta un alto riesgo de infecciones. Se han hecho propuestas para remediar la situación, sin éxito. En Benarés, es evidente la contaminación del río, sometido a vertidos industriales. A su paso por la ciudad, el río contiene 60.000 bacterias fecales por cada 100 mililitros, 120 veces más del límite considerado seguro para el baño.

varanasigangesCambio climático. El aumento global de las temperaturas está dejando sentir sus efectos sobre los glaciares tibetanos, y con ello sobre el Ganges. Se cree que la desaparición progresiva de los glaciares pondrá en peligro el suministro acuático de los ríos Indo y Ganges. Según un informe del clima de la ONU publicado en el año 2007, los glaciares del Himalaya que alimentan el Ganges podrían desaparecer en el año 2030. A partir de ese momento, la corriente del río sería estacional y fruto puramente del monzón.

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Chandra Bhan Prasad

September 19, 2009

chandrabhanprasad2Unos 165 millones de Indios conservan todavía el milenario estatus de “dalits” o intocables, fuera del rígido y jerarquizado sistema hindú de castas. Durante siglos, se han ocupado en las tareas que nadie más quiere y han sufrido una bárbara discriminación por parte del resto de la sociedad. Todavía hoy, tienen prohibida la entrada en algunos templos rurales, no pueden sacar agua del mismo pozo que emplea el resto de la población y, en algunas zonas apartadas, tienen que avisar de su presencia para que su sombra impura no roce a los brahmanes. Una de sus voces más significativas es la de Chandra Bhan Prasad, el primer “dalit” con una columna de opinión en un periódico. Prasad ha llevado a cabo un estudio, apoyado por la Universidad de Pensilvania, para detectar si se está produciendo un cambio en las pautas de comportamiento de los “dalits” en las últimas décadas. Y, según cuenta, ese cambio llega por la vía menos pensada: el liberalismo económico, el capitalismo.

- Dice usted que hay indicios de un cambio en la situación de los “dalits”. ¿Por qué ha tardado tanto en llegar? La India adquirió su independencia hace seis décadas…

Nosotros queríamos estudiar los cambios tras la reformas económicas de 1991. Así que los años 90 son nuestra referencia, comenzando por el año 91 y terminando, más o menos, en el 2007. Creo que la causa del cambio es la masiva expansión económica. Los dalits empezaron a ocupar los puestos más bajos de los trabajos industriales: mecánicos, técnicos… Pero empezaron a enviar dinero a sus casas en el pueblo; y también los mensajes: “por favor, papá, mamá, hermana, dejad de trabajar en las tierras del terrateniente. Y haced otra cosa, porque os envío dinero“. Digamos, 1.000 rupias al mes (unos 20 euros). Eso creó una especie crisis de trabajo en el campo, porque cada pueblo está perdiendo brazos de trabajo hacia posiciones no agrícolas.

Cuando hay una crisis alimentaria, hay quien culpa de ello a los dalits. Dicen que ya no cultivan la tierra como antes, y que por eso hay menos grano. Y los dalits decimos que sí, qué pasa: no queremos cultivar la tierra ni sufrir discriminación.

- En ese punto, el hecho de que los dalits no tengan tierras influye en el proceso.

La gente con tierra no tiene razones para ir a la ciudad a menos que haya alguna oportunidad más lucrativa. En India, también en Europa hace mucho, cada familia busca tener ganado, y el ganado requiere trabajo de cada miembro de la familia, en particular los niños, que cuidan pequeños animales como cerdos, cabras, pollos, ovejas, y eso les impide avanzar en su educación. Muchos dalits no tienen tierra y han dejado de tener animales. No hay nada que les ate al campo. Así que si consiguen un ticket a Delhi, o a Bombay, se van.

Con las inundaciones de Bihar [una región del norte], cuando llegaban los equipos de ayuda para rescatar a la gente de los tejados, la mitad decía: primero el ganado y luego nosotros; entonces se les respondía que no era posible. Y lo que replicaban ellos era que querían un servicio a domicilio: “pues entonces no queremos salir de aquí, estamos bien. Traednos agua y comida”, decían. Tenían miedo de perder su ganado.

Las castas altas tienen tierra, vacas, búfalos… Así que no se enfrentan a ninguna angustia. No hay ninguna razón que les impela a venir a un barrio chabolista y trabajar en alguna fábrica, a menos que les nombren gestores o trabajadores de cuello blanco.

Algunos dalits están empezando a comprar tierra, y eso es muy peligroso. Porque cuando compras tierras, te quedarás pegado a ellas.

chandrabhan_prasad- Pero esa angustia de la que habla…¿cuál es la situación exacta de un dalit en un pueblo hoy en día? ¿Qué tipo de discriminación sufre actualmente?

La estructura rural es tal que en ningún punto de este país la aldea dalit se encuentra en el centro urbano. Estará alejada, en las afueras. Cualquier infraestructura de comunicación llega al centro de la ciudad, donde no hay dalits, y se para allí. Así que los dalits no pueden ir en moto a su localidad directamente, sino tienen que pasar por el pueblo. Cuestión de tradición. Además, las fuentes de agua son distintas para los dalits. Otro ejemplo: en Haryana [una región del noroeste], cuando hay bodas y el novio dalit va con su banda, a caballo, los demás les atacan.

Mi propia familia tiene en el recuerdo a un terrateniente, a lomos de un caballo negro. Estábamos construyendo la casa y vino para decir que el techo de nuestra vivienda (en parte de barro, en parte de ladrillo), no debía ser más alto que su casa. Esto era una amenaza sutil. Y ellos no podían actuar de forma que hiriesen el orgullo del terrateniente. Así que fueron listos: pusieron una plataforma de barro sobre el suelo y construyeron la casa sobre ella, para que la altura de las casas fuera menor que la del terrateniente. Pero la apariencia, a lo lejos, seguía siendo era la de una casa enorme. Y los dalits de otras localidades venían a ver la casa.

- Pero estas situaciones de discriminación no ocurren en las ciudades…

El sistema de castas comenzó en un medio rural. No puede operar en una ciudad con el mismo nivel de autoridad. Porque aquí en la ciudad nadie se conoce. En un restaurante, es un desconocido quien te sirve la comida. Así que en gran manera, la casta se convierte en algo ineficaz en el marco de la ciudad.

- ¿Y existe alguna marca, algún signo de distinción para los dalits?

En el norte de la India, esa marca es el nombre y el apellido. Por ejemplo, si sólo me llamo Chandra Bhan, entonces no tengo apellido y eso es causa de duda. Y hay marca en el apellido: Sharma, Singh, Pandey, son apellidos que denotan una casta mayor que, digamos, Ram, o que aquellos sin apellido. En la India, si no eres dalit, tienes un apellido.

chandrabhan- Además hay trabajos propios, como los limpiadores…

Sí, a ellos puedes verlos y decir que son dalits. Sin necesidad de preguntar. Pero hay dalits que intentan evadirse de su condición y esconder su casta [el avance de la comida vegetariana en la India esconde en parte el afán de los castibajos por parecerse a los 'brahmanes']. A veces, hay dalits que en sus oficinas intentan no pasar por tales. Pero en la India, la gente tiene el hábito de preguntar por tus padres, tus antepasados: quiénes eran, qué hacían. Los dalits no tienen recuerdo de ese linaje, porque siempre fueron trabajadores. Así que por la ocupación de los padres, también se sabría.

En cuanto a trabajos, en el campo los dalits se dedicaban al trabajo del campo, los empleos más duros. Un ejemplo: en el pasado, no había maquinaria y los dalits debían separar el grano de la paja del trigo; así que cuando traían la cosecha a la casa del terrateniente, dos bueyes caminaban sobre la cosecha durante dos o tres días, y comían la paja. Como también se alimentaban de grano, los dalit debían llevarse los excrementos a su casa. Allí los lavaban y separaban el grano; el terrateniente se quedaba con el grano y ellos se quedaban con los excrementos para usarlos como combustible. Hasta ese punto llegaba su pobreza.  En la cultura de los campesinos no estaba el concepto “comer algo” antes de ir a trabajar. Se tiraban todo el día en los campos sin comer, mientras el terrateniente empezaba la jornada con un té o leche.

- ¿Tienen ahora los dalit un mejor acceso a la educación?

En general, la gente ha comenzado a invertir en educación. Tome el ejemplo de un pueblo considerado tradicionalmente como “muy atrasado” llamado Bara Kotta: hay 47 niños dalits que han elegido la enseñanza privada; y sólo 13 ó 14 estudian en escuelas públicas, donde les dan comida gratis, entre otras cosas. En la privada, deben pagar unas 25 rupias al mes [apenas medio euro], pero la mayoría lo prefiere.

En mi propio caso, mi familia quería que yo tuviera la máxima educación posible. Como mi hermano, que trabajaba con un empleo reservado: al retirarse no tenía casa, ni televisión ni frigorífico, pero logró dar educación a sus cuatro hijos varones. Ahora en mi familia no buscamos la ayuda del Estado, porque podemos valernos por nosotros mismos.

- ¿Y qué papel han tenido las cuotas y las reservas de empleo público en el avance de los dalits? Parece que hay muchos puestos que no son ocupados.

No, no. La mayoría de los puestos sí son ocupados por los dalits, excepto algunas áreas del campo científico. Y lo más importante es que se ha creado una clase media dalit. Así que las cuotas han funcionado. Pero es cierto que las cuotas no pueden alcanzar a todos los dalits. Sólo llegan a un 6 ó 7 por ciento de los dalits. Porque los trabajos estatales eran menos de 20 millones. Y de ellos tienes tu cuota: un 16 por ciento para dalits y 8 para tribus. Eso nos deja cinco millones de trabajos, así que incluso si todos quedaran ocupados, sólo unos pocos millones de dalits tendrían esos trabajos.

diosadalit-En todo caso, ¿cuál es la razón de que haya puestos sin cubrir?

Es que la mayoría de los dalits están en una situación de atraso. No estaban avisados y no recibían información suficiente. Ahora al menos, cuando hay una vacante en el Gobierno, se cubre, salvo en los campos académico, la justicia, el Ejército y algunas áreas científicas.

- Con este beneficio educativo, ¿ve usted un futuro en el que la casta para los dalits no sea determinante?

Hasta ahora, en el orden de casta, tu posición es fija. Me refiero a la jerarquía ritual. Eso no es negociable ni susceptible de compra. Ha habido grandes momentos históricos en los que gente importante trató de superarlo y no lo logró. Por ejemplo Shivaji, el emperador de Maharashtra, que procedía de la casta sudra pero reivindicó el estatuto de kshatriya [guerrero]; él tomó el trono por la fuerza, pero necesitaba un brahmán que lo ritualizara. Así que recurrió a un mendigo brahmán de Benarés. Y aun así hay dudas sobre su estatus.

Hay quien dice que los dalits estaban en la India antes de que los demás llegaran, pero no existen pruebas. Y en todo caso, esa reivindicación de un supuesto pasado nobiliario, ¿de qué sirve? ¿De qué sirve decir: fuimos reyes? Los dalits no tienen ninguna nostalgia del pasado. No están nostálgicos: precisamente lo que quieren es olvidar su pasado.

El ritual sigue siendo el punto de referencia en la marca social: los dalits no pueden moverse. Lo que yo argumento es que si los bienes de consumo sustituyen al ritual como marca de la posición social, entonces habremos roto con el pasado. Porque los bienes de consumo son negociables y susceptibles de compra. Un dalit puede comprar una televisión. Antes, un brahmán pobre podría no tener nada que llevarse a la boca, pero caminaba como un brahmán y la gente tendría que inclinarse. Pero ahora, lo que pasa en el campo, es que si eres brahmán pero no tienes comida, ni moto, ni una antena de televisión asomando de tu casa, ni teléfono móvil, ni frigorífico, entonces, ¿quién eres? ¿Brahmán? ¿Y qué? ¡Piérdete!

- Entonces, lo que usted mantiene es que el capitalismo está trayendo un cambio para los dalits.

Sí. Porque el sistema de casta nació en un sistema rural. Con gente que sobrevivía con mínimas necesidades. La casta era su solaz. Un dalit rico debía saludar subyugado a un kshatriya. Pero ahora las marcas están cambiando. Así que con este sistema, a largo plazo, la casta se convertirá en algo irrelevante. Pero seguirá ahí, como pasa en Estados Unidos: cuando un amigo blanco, ya con confianza, te dice que su origen es irlandés, o británico, o que sus antepasados vinieron de Francia. Así que ese aspecto continúa existiendo, pero no tiene un papel importante en la vida pública.

prasadencnn- Y en este avance, supongo que la India urbana está teniendo un papel muy importante. Los dalits vienen, según le entiendo, porque no tienen posesiones importantes en el campo.

Vienen más fácilmente. Pero esta no es la corriente principal de pensamiento. Los intelectuales dalit no creen que el capitalismo vaya a suponer ningún alivio.

- Eso mismo pensaba usted antes. ¡Vi que militó en la guerrilla naxalita [el nombre que reciben los maoístas de la India]! ¿Ha cambiado de opinión?

Sí [ríe]. En realidad, era joven. Vine a estudiar a JNU, con un pasado en el que había visto el sufrimiento y la humillación. Así que pensé: si el naxalismo supone un cambio, déjame ser parte de él. Y pasé tres años consagrado a tiempo completo, paseándome con una pistola. Pero luego me di cuenta de que aquello no iba a funcionar. Sentía que lo que combate el naxalismo es la modernidad. Y están contra los ricos. Imagina que no tengo dinero para comprar un helado a mis hijos. Y veo a los hijos de otro comiendo helado. ¿Por qué debería ir contra ellos? Al menos un vendedor de helados tiene un trabajo. En mi localidad hay 36 vendedores de helados. Sus hijos no podrán pagarse helados, pero como los niños ricos comen helados, sus padres llevan a casa 200 rupias al día. Así que tendrán comida. Mejores ropas; y podrán ir a la escuela. La forma de analizar el cambio de algunos dalits y naxalitas es el pensar que cada vez hay más diferencia entre ricos y pobres.

-Se le critica al capitalismo que incrementa las desigualdades.

Tengo un debate al respecto con mis oponentes. Los dalits no tenían elefantes, ni caballos. Empezaron a tener bicicletas hace 20 ó 30 años. Yo, que no tenía nada, me compré una bicicleta. No había visto bicicletas, ni gente montando en bicicleta. Me compré una, pero resulta que mi terrateniente se compró una moto, y un coche. Cuando yo no tenía nada, mi terrateniente tenía un elefante. La desigualdad creció, sí. Pero ahora al menos yo tenía una bicicleta.

La cuestión es que si Bill Gates tiene 1.000 millones de dólares más en su cuenta, eso no impactará mucho en su estilo de vida. ¡Ya lo tiene todo! Pero para un conductor negro de un taxi de Harlem, 10 dólares extra al día le suponen un cambio en la alimentación. Pasará de comer carne roja a carne blanca. Y un dalit se compra un “Maruti” y la reacción es: “Wow, un dalit con coche“.

- Pero si los dalits siguen aislados y sin infraestructura de acceso, ¿cómo reciben los consumibles?

Hay una frontera tradicional que va a romperse. Porque cuando un dalit viene a la ciudad, nadie puede controlarlo.  Aquí ha visto cosas, ha abierto su mentalidad. Y empieza a pensar, “¿quién demonios es el terrateniente?”. Hay muchos casos de dalits que vinieron a las ciudades y luego volvieron un año después, vistiendo vaqueros, camisetas o gafas de sol. Y resulta que el hijo del terrateniente se preocupa. “Eh”, le dice, “estoy aquí de pie y no me dices ‘hola”. Y el dalit le dice: “¿quién te crees que eres? ¿por qué soy yo quien debe decirte ‘hola’ y no al revés? Eres más joven que yo”. Así que se producen disturbios y enfrentamientos. En la mayoría de los casos, porque los dalits pueden mirar a la sociedad directamente a los ojos. Antes era un “sí, señor”, “namasté, sir”. Ahora miran de frente. Y hay disturbios. ¿Por qué mataría alguien a su oponente, si no es porque que se siente amenazado? Como antes no había asesinatos, muchos me dicen que las reformas han traído matanzas. Que cuando no había capitalismo, no se les mataba. Pero esas muertes vienen por una percepción de amenaza contra la cultura, la tradición o el dominio. Aun así, me dicen: antes no nos mataban y ahora sí, con el capitalismo. Es un hecho. Pero la razón no es el capitalismo, sino el intento por liberarse de la dominación y la esclavitud.

- ¿Usted aprecia cambios concretos en ese intento por librarse de la dominación? Los pueblos siguen incomunicados.

¡Esa es la razón de la tensión! La tensión llega porque los dalits están accediendo al mercado. Antes no había tensión porque el dominio era absoluto. Quienes continúan en los campos siguen sufriendo esa dominación. Pero quienes han salido disfrutan ya cierta libertad.

El capitalismo está sirviendo para marcar el paso de un sistema basado en la casta, hacia otro sistema que ya no está basado en la casta. Ahora, voy a mi pueblo, y hay dos centros de belleza en las áreas dalit. ¿Quién podría imaginar esto hace 20 años?

dalit-limpiando- Y en su informe, ¿hay alguna averiguación de la que se sienta usted sorprendido?

No exactamente. Mire, mi abuelo trabajaba como guarda y mi hermano logró un empleo reservado. Yo crecí en un pueblo hasta llegar a la universidad, a los 20 años. Llegué a JNU, estudié tres años y luego me uní a los naxalitas otros tres años en el campo. Regresé a la universidad para seguir estudiando un PhD en ciencias chinas. Pero volví a dejarlo porque no me sentía interesado. Y fui a mi pueblo, donde pasé cuatro o cinco años con el mensaje de B. Ambedkar, organizando a la gente, promoviendo la educación. Así que estaba en contacto con la sociedad; y cuando propuse este estudio a la Universidad de Pensilvania, enseguida aceptaron.

- Luego está la cuestión de los símbolos. Cuando llegué a India, una de las primeras noticias fue el destrozo de una estatua de Ambedkar. ¿Por qué sigue viva esa oposición contra él?

Porque Ambedkar es un icono. Si quieres atacar a un individuo particular, vas y le golpeas. Pero si lo que quieres es atacar a toda la comunidad dalit, lo que haces es golpear su símbolo. Lo que la Biblia es para los cristianos o el Corán para los musulmanes, Ambedkar lo es para los dalits. Las estatuas de Ambedkar suelen tener alzado el dedo índice de la mano, y a menudo es ese dedo lo que atacan. Porque la sociedad entiende que lo que hace Ambedkar es señalarla con el dedo. Los dalits se sienten dañados ante un ataque contra Ambedkar. No lo toleran: porque atacar a Ambedkar es atacar a los dalits.

- ¿Quién promueve estos ataques?

No necesitas tener un ataque organizado. Cualquiera puede hacerlo. A veces también puede estar organizado, quizá el RSS.

- Los dalits están ahora en el poder en Uttar Pradesh [en el norte, la región más poblada del país]. ¿Trae esto un cambio real, o es puramente palabrería?

Las discusiones van en la línea de si es Mayawati quien ha espoleado a los dalit en Uttar Pradesh o son los dalit quienes han espoleado a Mayawati.

mayawati- ¿A qué se refiere?

Al ser la jefa del Gobierno, eso ha disparado la autoestima de los dalit; la sociedad está recibiendo una especie de “daliterapia”: oh, estamos gobernados por dalits. Así que el odio hacia los dalit queda en parte aliviado, porque ella ha sido democráticamente elegida. Y los dalits ya no pueden ser el chivo expiatorio de todo.

- ¿Y tiene ya Mayawati un estatus comparable al de Ambedkar en el movimiento “dalit”?

Como política, es como cualquier político. Cada político en India tiene casos abiertos y acusaciones de corrupción. Los políticos hacen dinero y esa es su única razón para entrar en política. Hay apenas unas cuantas excepciones de políticos que no han llegado para lucrarse, como Manmohan Singh. Aparte de esto, Mayawati es un símbolo del orgullo dalit hoy en día.

Millones de surasiáticos vencen a la superstición para disfrutar del eclipse

September 14, 2009

Nueva Delhi, 22 jul 2009.- Millones de personas en la India y otros países del sur de Asia disfrutaron este amanecer del eclipse solar más largo de este siglo, un fenómeno cargado de supersticiones que quedó atenuado en muchos puntos por un cielo nublado.
En la India, decenas de miles de personas optaron por levantarse pronto para ver el eclipse, que comenzó en el oeste a las 5.29 de la mañana, hora local (23.59 GMT del martes), y luego dejó de verse ya por el noreste del país a las 7.41.
Aunque en muchas zonas el eclipse quedó tapado por las nubes, para decepción de las personas congregadas, el fenómeno brindó imágenes espectaculares en la ciudad sagrada hindú de Benarés (norte), situada a orillas del río Ganges.
Y además, antes de pasar a China, el eclipse pudo ser observado en Bután, Bangladesh y Nepal, donde lo contempló el propio primer ministro, Madhav Kumar Nepal, y miles de personas acudieron a los ríos sagrados para bañarse y purgar sus faltas.
La fase total del eclipse, según informó la agencia india IANS, duró 6 minutos y 44 segundos, lo que lo convirtió en el más largo del siglo, y oscureció el generalmente sofocante amanecer de la India durante el monzón.
Pero se llevaron una decepción los indios que acudieron para verlo al pueblo de Taregna (norte), el lugar donde el astrónomo indio Aryabhatta (476 d.C.) fijó un observatorio para seguir el movimiento de las estrellas.
En la localidad, considerada el mejor punto para ver el eclipse, se congregaron turistas y científicos procedentes de todo el mundo, aunque el fenómeno quedó tapado finalmente por un inoportuno cielo nuboso, informó IANS.
No lejos de allí pero a muchos metros sobre el suelo, una cincuentena de afortunados venció a las nubes -previo pago de 81.000 rupias (casi 1.700 dólares)- a bordo de un vuelo chárter fletado para dar caza al fenómeno en su paso por la región de Bihar.
En Benarés, la sombra lunar también fue robando territorio al astro hasta que sólo fue visible una fina corona de luz, para admiración de las personas que habían acudido a los “ghats” (especie de escalones) junto al río, según mostraron las imágenes de las cámaras televisivas.
Según cálculos de la agencia PTI, al menos 1,5 millones de personas aprovecharon el fenómeno para bañarse en el Ganges en distintos puntos del país y limpiar sus pecados aprovechando el inusual fenómeno, temido sin embargo por la tradición hindú.
En los días previos, astrónomos y astrólogos del país se han enzarzado en un combate dialéctico por las implicaciones del eclipse, que en la India y Nepal está unido a ancestrales supersticiones, mitos y una temible explicación religiosa.
“Tenemos que probar que comer durante el eclipse no es dañino”, se lamentó hoy a IANS el racionalista T.V. Rao, quien se sentó en los bancos junto a un lago de Hyderabad (sur) para desayunar al aire libre junto a miembros de la sociedad científica Jana Vignan Vedika.
El hinduismo explica los eclipses solares por la acción de dos diablos, Rathu y Ketu, que se tragan el astro y no sólo privan a la tierra de luz, sino que también hacen que los alimentos dejen de ser comestibles y convierten el agua en tóxica.
“Durante el eclipse, los rayos de sol quedan bloqueados y esto hace que las bacterias no mueran y queden activas en la comida, lo que causa enfermedades”, explicó a Efe en Katmandú el astrólogo hindú Jayanta Acharya.
El poderoso gremio astrológico asegura que las vibraciones del Sol se vuelven adversas durante un eclipse, por lo que recomiendan a los ciudadanos que se queden en casa para evitar sus rayos.
Y los millones de supersticiosos del subcontinente también creen que durante los eclipses sufrirán cortes quienes llevan objetos afilados y que las embarazadas tendrán hijos con problemas físicos y mentales si se exponen a las vibraciones.
“Está claro que no voy a ir al colegio. Sería peligroso”, contó a Efe el escolar delhí Arjun Uppal, entre el temor ancestral del eclipse y la felicidad de tener un improvisado día “festivo”, que sí fue oficialmente declarado en Nepal por el Gobierno.
Según distintos medios, los niños no tendrán una excusa parecida para faltar al colegio hasta el año 2.132.

Castas

May 24, 2009

El sistema de castas en la India describe la estratificación social y las restricciones sociales presentes en el subcontinente indio, donde las clases sociales vienen definidas por miles de grupos hereditarios endógamos, a menudo llamados “jatis” o “castas”. Dentro de un “jati” existen grupos hereditarios denominados “gotras”, el linaje o clan de un individuo.

Aunque el sistema de castas ha sido asociado generalmente con el hinduismo, el sistema de castas también está presente en otras religiones del subcontinente, como el Islam o el cristianismo. La Constitución India ha ilegalizado la discriminación por razón de casta, en línea con los principios de secularismo, socialismo o democracia en los que fue fundada la nación. Las barreras de casta están muy debilitadas en las grandes ciudades, aunque persisten en las áreas rurales del país. Aun así, el sistema continúa sobreviviendo de forma cambiante en la India moderna, fortalecido por una combinación de percepciones sociales y políticas sectarias.

Historia. No hay una teoría universalmente aceptada sobre el origen del sistema indio de castas. Las clases indias son similares a las “pistras” del antiguo Irán, donde los sacerdotes son Athravans, los guerreros son Rathaestha, los mercaderes son Vastriya y los artesanos son Huiti.

Un estudio del año 2002-2003 elaborado por T. Kivisild concluyó que las poblaciones tribales y casta indias derivan “grandemente” de la misma herencia genética de los asiáticos del sur y el oeste que vivían en el Pleistoceno, y que el flujo genético procedente de otras regiones era muy limitado desde el Holoceno. Varios estudios aseguran que los distintos grupos de casta tienen una similar herencia genética. Sin embargo, un estudio genético del año 2001 llevado a cabo por el profesor Michael Bamshad, de la Universidad de Utah, halló que la afinidad de los indios a los europeos es proporcional a la posición de casta: las castas altas son más similares a los europeos. Los investigadores creen que los indo-arios entraron en la India desde el noroeste y pudieron haber establecido un sistema de castas en el que ellos mismos se situaron en los lugares preferentes. Aun así, las muestras indias para este estudio fueron tomadas en una sola área, por lo que todavía hay que investigar si los resultados son generalizables.

Varna y Jati. De acuerdo con las más antiguas escrituras hindúes, hay cuatro “varnas”: los brahmanes (profesores, estudiosos y sacerdotes), los “shatrias” (reyes y guerreros), los vaishas (agricultores y mercaderes) y los sudras (proveedores de servicios y artesanos). Este sistema teórico postulaba las categorías del varna como ideales y explicaba apenas la realidad de miles de “jatis” endógamos, que era lo que de verdad predominaba en el país. Extranjeros, tribales o pueblos nómadas que no suscribían las normas de la sociedad india eran descritos como “mlechhas” y tratados como contagiosos e intocables. Ellos formaban, junto a un grupo conocido como “parjanya”, el origen de los actuales “dalits”, aunque en aquella época el sistema de varnas no era todavía hereditario.

Algunos críticos del hinduismo afirman que el sistema de castas tiene sus raíces en las varnas mencionadas en las antiguas escrituras. Sin embargo, muchos grupos, como ISKCON, consideran que el moderno sistema indio de castas es una entidad distinta de las varnas. Muchos estudiosos europeos de la era colonial miraban el “Manusmriti” como el libro de la ley hindú, y concluyeron que el sistema de castas era parte del hinduismo; esa visión cuenta con la oposición de algunos expertos hindúes, para quienes la casta es más una práctica social anacrónica que una cuestión religiosa.

Casta y estatus social. Tradicionalmente, aunque el poder estaba en manos de los “shatrias”, los historiadores han retratado a los brahmanes como los poseedores del mayor prestigio. Fa Hien, un peregrino budista procedente de China, visitó la India alrededor del año 400 d.C. “Sólo encontró degradante la posición de los ‘chandals’; descastados por razón de su trabajo, encargados de la disposición de los muertos. Pero ninguna otra sección de la población sufría una notable desventaja, ninguna otra distinción de casta atrajo comentarios de este peregrino, y ningún opresivo sistema se ganó su censura”. Y las palabras de otro peregrino chino, Hsuan Tsang (600 d.C.) indican que el rey de la región del Sind era un sudra.

Las castas no constituían una descripción rígida de la ocupación o del estatus social de un grupo. Como la sociedad británica estaba dividida en clases, los británicos intentaron igualar el sistema indio de castas a su propio sistema social. Y vieron la casta como un indicador de ocupación, estatus social y habilidad intelectual. Intencionadamente o no, el sistema de castas se volvió más rígido durante el Raj Británico, cuando los invasores comenzaron a enumerar castas durante los censos y codificaron el sistema bajo su dominio.

Los “dalits”, o la gente externa al sistema de varnas, tenían el más bajo estatus social. Antes denominados “intocables”, trabajaban en las labores vistas como poco saludables, desagradables o contaminantes. En el pasado, los “dalit” sufrieron segregación social y restricciones, además de una extrema pobreza. No se les permitía rezar en los templos con el resto, ni tomar agua de las mismas fuentes. Las personas de castas más altas no se relacionaban con ellos. Si de algún modo un miembro de una casta más alta tomaba contacto físico o social con un intocable, debía ser purgado de la impureza recién adquirida. La discriminación social también se desarrolló entre los dalits. Las castas más altas entre ellos (dhobis, nais…) no se relacionaban con las bajas (bhangis, por ejemplo), calificados como “descastados incluso entre los descastados”.

Los sociólogos también han comentado las ventajas históricas que ofrece una estructura social rígida como el sistema de castas, pero también su pérdida de utilidad en un mundo moderno. Históricamente, el sistema ofrecía varias ventajas a la población del subcontinente, por anacrónico que resulte hoy. Originalmente, era un instrumento de orden en una sociedad donde regía el consentimiento más que la obligación, y donde los derechos rituales y las obligaciones económicas de los miembros estaban estrictamente regulados con respecto al resto de las castas. Uno nacía en el seno de una casta y retenía ese estatus de por vida. El mérito era hereditario y existía igualdad sólo en el seno de la casta, pero no respecto a las otras.

Un sistema bien definido de interdependencia mutua mediante una división del trabajo creaba seguridad en una comunidad. Y en adición, la división del trabajo sobre la base de la etnia permitía a los inmigrantes y extranjeros a integrarse rápidamente en sus propios nichos de casta. El sistema tenía un rol influyente en la determinación de la actividad económica. Funcionaba como los gremios europeos medievales, asegurando la división del trabajo, dando formación a los aprendices y en algunos casos, fomentando la especialización de los industriales: en algunas regiones, producir cada variedad de tejido era la especialidad de una subcasta. Además, los filósofos añaden que la mayoría de la gente se sentía cómoda en grupos estratificados y endógamos. La membresía de una casta particular, con su narrativa, historia y genealogía asociadas, daba a sus miembros un sentido de grupo y un orgullo cultural, como ocurrió con los “marathas”, los “rajputas” o los “iyers”.

Movilidad de castas. Algunos estudiosos creen que el ranking de casta era fluido y podía llegar a diferir de un lugar a otro antes de la llegada de los británicos. Algunos sociólogos mantienen que los grupos de castibajos intentaban elevar el estatus de su casta intentando emular las prácticas de las castas más altas.

La flexibilidad en las leyes de casta permitió a clérigos de casta muy baja, como Valmiki, componer el Ramayana, que se convirtió en un trabajo central de las escrituras hindúes. De acuerdo con algunos psicólogos, sin embargo, la movilidad en amplias líneas de casta era más bien “mínima”, aunque los jatis podían cambiar su estatus social durante las generaciones por relocación o adopción de nuevos rituales.

Para M. N. Srinivas, el movimiento siempre fue posible, sobre todo en las regiones medias de la jerarquía. Siempre fue posible para los grupos nacidos en castas más bajas “levantarse hacia una posición más alta adoptando el vegetarianismo, por ejemplo, y otras costumbres de las castas altas. Aunque teóricamente prohibido, el proceso era común. El concepto de sanskritización, o la adopción de las normas de las castas altas por las bajas, demuestra la complejidad y la fluidez reales de las relaciones de casta.

Las distinciones, sobre todo entre los brahmanes y las demás castas, eran en teoría muy visibles, pero en la práctica parece ser que las restricciones sociales no eran tan rígidas. Hay brahmanes que llegaron a basar su actividad en la tierra; muchos grupos que se dicen shatrias no adquirieron su estatus hasta tiempos recientes. El hecho de que muchas dinastías tuvieran orígenes oscuros sugiere una cierta movilidad social. Y ciertas castas, según fuentes brahmánicas, nacieron de matrimonios entre diferentes jatis. Es importante mencionar que la jerarquía de castas no tuvo nunca una distribución uniforme en el subcontinente.

Movimientos de reforma. Desde tiempos de Buda y Mahavira (este último fundador del jainismo), distintos líderes desafiaron el sistema de castas. El tantrismo, el yoga upanishad, el sistema Natha forman parte de la plétora de movimientos opuestos o críticos con las varnas. Muchos santos devotos rechazaron las discriminaciones de casta. Y durante el Raj británico, este sentimiento ganó impulso, y muchos movimientos de reforma, como el Brahmo y el Arya Samaj abjuraron de las discriminaciones. Reformistas sociales defendieron la inclusión de los intocables en la sociedad, entre ellos el “Mahatma” Gandhi, quien los denominó harijans (“hijos de Dios”), aunque el término fue rechazado por los principales líderes intocables, que lo consideraron paternalista. Se ha asentado mejor la palabra “dalit” (oprimidos). La contribución de Gandhi a la emancipación de los intocables todavía es objeto de discusión, especialmente tras los comentarios de su contemporáneo B.R. Ambedkar, un importante intocable que estimaba las actividades de Gandhi como perjudiciales para la elevación de su gente.

La discriminación de los intocables fue formalmente abolida por la Constitución de la India –en la que Ambedkar tuvo un papel fundamental- en 1950, y ha registrado un declive desde entonces, aunque no se ha logrado su erradicación. El ex presidente K.R. Narayanan y el jefe de la Justicia india, K.G. Balakrishnan, provienen de castas consideradas intocables.

El dominio británico. La fluidez del sistema de castas quedó alterada con la llegada al subcontinente de los invasores británicos. Anteriormente, las clasificaciones de castas diferían de un lugar a otro. Las castas no constituían una descripción rígida de la ocupación o estatus social de un grupo. Pero la sociedad británica estaba dividida en clases, y los británicos intentaron elaborar una clasificación normativa como elemento de organización social. Vieron la casta como un indicador de ocupación, estado social y habilidad intelectual.

Durante los primeros años de dominio de la Compañía británica de las Indias Orientales, se fomentaron los privilegios y costumbres de castas, si bien las leyes británicas pusieron coto a la discriminación contra las castas bajas. Sin embargo, la identidad de casta quedó reforzada por las políticas del “dividir y gobernar” y la taxonomía de la población en rígidas categorías en los censos, realizados cada diez años. Hasta 1910, el subcontinente fue testigo al menos de trece rebeliones de castibajos.

El estatus moderno de la casta. El sistema de castas sigue siendo muy rígido en algunas áreas rurales y pequeñas ciudades. La casta también sigue teniendo un peso importante en la política india. El Gobierno de la India ha registrado oficialmente castas y subcastas, con el propósito de determinar quiénes tienen derecho a las famosas “cuotas” o reservas, es decir, las medidas de discriminación positiva en la educación y los trabajos públicos. Las listas del Gobierno incluyen Castas Registradas (SC), Tribus Registradas (ST) y Otras Castas Atrasadas (OBC).

Las Castas Registradas (SC) son generalmente castas de antiguos intocables (“dalits”). Actualmente, los “dalits” suponen un 16 por ciento de la población total de la India (es decir, unos 160 millones de personas. Sólo en el territorio de Delhi hay 49 castas listadas como SC.

Las Tribus Registradas (ST). Las tribus registradas son grupos tribales. Actualmente componen un 7 por ciento de la población total de la India, es decir, unos 70 millones de personas.

Otras Castas Atrasadas (OBC). La Comisión Mandal cubrió más de 3.000 castas bajo la etiqueta OBC y estimó que formaban el 52 por ciento de la población de la India. Sin embargo, el Sondeo Nacional pone el porcentaje en un 32 por ciento. Hay un debate no resuelto sobre el número exacto de OBC en la India.

Las reservas por razón de casta han generado violentas reacciones por parte de las castas no elegibles, es decir, las tradicionalmente privilegiadas. Muchos expertos indios conciben el tratamiento negativo de las castas adelantadas como socialmente divisivo y sencillamente injusto.

El sistema de castas fuera del hinduismo. En algunas partes de la India, los cristianos están estratificados por secta, lugar y las castas de sus predecesores, sobre todo en lo concerniente a la iglesia católica. En el presente, más del 70 por ciento de los cristianos indios son “dalits”, pero los cristianos de castas adelantadas controlan el 90 por ciento de los trabajos eclesiásticos administrativos. De los 156 obispos católicos, sólo 6 proceden de castas bajas. Muchos católicos dalits se han quejado de la discriminación por casta en el seno de la iglesia católica. En la región de Goa, los anuncios clasificados de matrimonios siguen mencionando la casta en el caso de los cristianos.

También en el seno del Islam en el sur de Asia se han desarrollado unidades de estratificación social, denominadas “castas” por muchos. Al parecer, las castas entre los musulmanes se desarrollaron como resultado de un estrecho contacto con la cultura hindú y los conversos procedentes del hinduismo. El informe del Comité Sachar, publicado en 2006, documenta la estratificación continua de la sociedad musulmana. Los musulmanes tienen secciones de lavanderos, sastres, herreros y otras castas atrasadas. En la India moderna se han producido brutales choques entre musulmanes pertenecientes a distintas castas.

Entre los musulmanes, los Ashraf tienen un estatus superior, derivado de sus antepasados árabes, mientras que los Ajlaf tienen supuestamente su origen en conversos del hinduismo y, por lo tanto, un origen inferior. Además, entre los musulmanes está la casta Arzal, considerados por Ambedkar como los equivalentes a los intocables hindúes. Aunque muchos estudiosos pensaban que la estratificación entre los musulmanes no era tan aguda, Ambedkar argumentó que los “demonios sociales” de la sociedad musulmana eran “peores que los presentes en la sociedad hindú”.

El sistema de castas tampoco es ajeno a los budistas. Los Rodi de Sri Lanka siempre han sido despreciados e incluso considerados intocables por los budistas ceilaneses debido a la ausencia de “ahimsa” (no violencia), de la que depende fuertemente el budismo. Cuando el viajero Ywan Chwang viajó por el sur de la India al final del período Chalukya, aseguró de que el sistema de castas había existido entre los budistas y los jainíes. Hay pruebas de castas en el jainismo de Bihar: en el pueblo de Bundela, hay varios jaats (grupos) entre los jainíes. Una persona de un grupo no puede mezclarse ni comer en compañía con los de otro.

Respecto a los sijs, sus gurús criticaron la jerarquía del sistema de castas. Donde algunas castas eran percibidas como mejores o más altas, predicaron que todos los grupos sociales eran valiosos, y defendieron que el mérito y el trabajo duro eran aspectos esenciales de la vida. El sistema de cuotas también promovido por ellos ha sido objeto de críticas precisamente porque desprecia el mérito como medida principal para ganar un puesto.

Violencia de casta. La India independiente ha sufrido una cantidad considerable de violencia y crímenes de odio motivado por la casta. El Ranvir Sena, un grupo paramilitar supremacista de Bihar (norte) ha cometido actos de violencia contra los dalits y otros grupos de las castas registradas. Otro ejemplo es el caso de Phoolan Devi, que pertenecía a la casta mallah, fue violada cuando era joven por un grupo de thakurs… Luego se convirtió en bandida y cometió robos violentos contra los miembros de castas altas. En el año 1981, su banda asesinó a 22 thakurs, la mayoría de ellos sin relación con su secuestro o violación. Phoolan Devi siguió adelante y llegó a ser diputada. Los dalits continúan siendo de todos modos las principales víctimas de la violencia en muchas partes de la India.

Política de casta. El “Mahatma” Gandhi, Bhimrao Ambedkar y Jawaharlal Nehru tenían distintas concepciones de la casta, especialmente en lo referido a la política constitucional y la situación de los intocables. Hasta mediados de los años 70, la política de la India independiente estaba dominada sobre todo por cuestiones económicas y controversias de corrupción. Pero en los 80, las castas emergieron como un asunto fundamental en la política india. La Comisión Mandal fue establecida en 1979 para identificar a los “atrasados sociales o educativos”, y para estudiar las cuotas o reservas como forma de acabar con la discriminación de casta. En 1980, el informe apoyó la acción afirmativa bajo la ley India, por la que se daba acceso exclusivo a los castibajos para una porción definida de trabajos del gobierno y puestos de estudio en las universidades.

El Gobierno encabezado por V.P Singh trató de desarrollar las recomendaciones de la Comisión en 1989, lo que dio lugar a protestas masivas. Muchos entendían que los políticos intentaban desarrollar las reservas para asegurarse el voto de las castas bajas, es decir, con un propósito de pura pragmática electoral. Muchos partidos políticos recurren abiertamente a los bancos de voto basados en razón de casta. Formaciones como el Bahujan Samaj Party (BSP), el Samajwadi Party y el Janata Dal se dicen representantes de las castas atrasadas, y buscan asegurarse el apoyo de las OBC, los dalits o los musulmanes para ganar las elecciones.

Críticas. El sistema de castas ha sido objeto de muchas críticas, tanto dentro como fuera de la India. Desde el punto de vista histórico, Buda y Mahavira, fundadores respectivos del budismo y el jainismo, estaban en contra de la estructura de casta. Muchos santos del período devocional, como Nanak, Kabir, Caitanya, Dnyaneshwar, Eknath, Ramanuja o Tukaram rechazaron las discriminaciones y aceptaron discípulos de todas las castas. Muchos reformistas, como el Swami Vivekananda y el Sathya Sai Baba creían que en el hinduismo no había sitio para el sistema de castas.

Algunos movimientos del hinduismo han aceptado a castas bajas en su seno, comenzando por los movimientos devocionales del período medieval. Las primeras políticas dalits llevaron de la mano movimientos reformistas hindúes que venían a ser una respuesta a los misioneros cristianos en sus intentos por convertir a los intocables al cristianismo. Intocables atraídos por la perspectiva de escapar del sistema de castas.

En el siglo XIX, el Brahmo Samaj de Ram Mohan Roy llevó a cabo una campaña activa para acabar con el castismo. El Arya Samaj, fundado por Swami Dayanand, también renunció a la discriminación contra los intocables. Una opinión compartida por Swami Vivekanda, quien fundó la misión Ramakrishna y también contribuyó a la emancipación de los castibajos.

El primer templo restringido a castas altas que abrió sus puertas a los dalits fue el de Laxminarayan, en la ciudad de Wardha, en el año 1928. En 1936, el sultán de Travancore, hoy la región de Kerala, decretó que los “intocables no deberían tener prohibido el consuelo y solaz de la fe hindú”. Incluso hoy, el templo Sri Padmanabhaswamy, el primero que abrió sus puertas a los intocables en Kerala, sigue siendo reverenciado. Pero todavía quedan templos en la India donde los intocables tienen prohibido el acceso.

Otra perspectiva de crítica del sistema de castas es la línea intelectual que argumenta que los intocables y castibajos eran la población originaria de la India, y fueron sojuzgados por los “invasores brahmanes”. Pero sin duda el pensador más importante para las castas bajas fue B.R. Ambedkar, pionero de las conversiones al budismo. El primer ministro Jawaharlal Nehru también difundió información sobre la necesidad de erradicar el sistema.

Críticas contemporáneas. Entre los dalits, continúa habiendo líderes políticos e intelectuales como Kancha Ilaiah o Udit Raj, que son considerados anti-hindúes por sus críticos y mantienen una retórica básicamente dirigida contra los brahmanes. Del otro lado, hay hindúes que intentan desligar de su religión el sistema de castas, y ofrecen como prueba la presencia de las castas en el cristianismo o el Islam del subcontinente.

Hay activistas para quienes el sistema de castas es una forma de discriminación racial. En marzo de 2001, los participantes en la Conferencia de Naciones Unidas contra el Racismo en Durban (Sudáfrica) condenaron la discriminación por casta e intentaron aprobar una resolución declarando que la casta como base para la segregación y la opresión de la gente según ocupación y filiación era una forma de apartheid. Finalmente, no hubo resolución formal, sin embargo.

El tratamiento que los dalits reciben en la India es calificado por algunos autores como el “apartheid” escondido de la India. Críticos de esas acusaciones inciden en las mejoras sustanciales experimentadas por los dalits y la cobertura legal que proporciona la Constitución de la India (escrita sobre todo por el dalit Ambedkar). Otras pruebas son la llegada de un dalit a la presidencia (K.R. Narayanan en 1997) y la pérdida de influencia de las castas en los medios urbanos.

Esa visión benevolente es desmentida por otros intelectuales, que mantienen que el sistema de castas continúa bien enraizado en la cultura hindú y sigue estando presente en todo el sur de Asia, sobre todo en la India rural. En lo que se conoce como “apartheid oculto”, pueblos enteros de muchas regiones indias continúan estando segregados por completo en razón de casta. Con unos 160 millones de personas, los dalits se enfrentan a un aislamiento social casi completo, humillaciones y discriminaciones basadas exclusivamente en su nacimiento (Haviland). Tocar la sombra de un dalit puede contaminar a un miembro de las castas altas. Los dalits no pueden cruzar la línea que divide su parte del pueblo, ni beber de los pozos públicos, ni visitar los mismos templos que las castas altas. Los niños dalits deben sentarse en los últimos pupitres de la clase.

Las acusaciones de apartheid son negadas por los sociólogos académicos como un epíteto político, porque el apartheid implica una discriminación apoyada por el estado, algo que no existe en la India. La Constitución india pone un énfasis especial en ilegalizar la discriminación por casta, y sobre todo aboga por terminar con la condición de los intocables. Además, el código penal indio castiga severamente a quienes cometen discriminaciones sobre la base de casta. Los prejuicios contra los dalits y la discriminación es un malestar social que existe sobre todo en áreas rurales, donde pequeñas sociedades pueden trazar los linajes de los individuos y establecer discriminaciones. Así que el castismo no es exactamente un “apartheid”. De hecho, los intocables, los indios tribales y las castas bajas se benefician de programas de acción afirmativa y tienen un poder político creciente.

La alegación de que la casta equivale a la raza ya fue rechazada por B. R. Ambedkar: “El brahmán del Punjab es racialmente del mismo vivero que el chamar (dalit) del Punjab. El sistema de castas no marca una división racial. El sistema de casta es una división social de gentes con una misma raza”. También el sociólogo Andre Béteille rechaza el tratamiento de la casta como un sistema “racista”: “políticamente malicioso” y “científicamente disparatado”, porque no hay diferencias raciales entre unos y otros. “No podemos ver –escribe- cada grupo social como una raza simplemente porque queramos protegerlo contra el prejuicio y la discriminación”.

El Gobierno indio va más allá y también rechaza cualquier equivalencia entre la discriminación por casta y la discriminación racial, con el argumento de que los asuntos de casta son esencialmente intrarraciales e intraculturales. Y además, los sociólogos han descrito cómo la visión del sistema de castas como uno estático y estratificado ha dejado paso a otra visión con una estratificación más procesal. Y hay observadores para quienes el sistema de castas encubre un sistema de explotación por los prósperos de los deprimidos. En muchos lugares de la India, la tierra es propiedad de terratenientes de las castas dominantes, que explotan a los jornaleros sin tierra y los artesanos pobres, mientras los degradan con énfasis ritual para demostrar su estatus inferior. La casta determina el puesto de un individuo en la sociedad, el trabajo que puede desempeñar, con quién podrá casarse, con quién podrá hablar. Los hindúes creen que el karma de vidas anteriores determinará la casta en la que un individuo (re)nacerá.

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El dios Ram se “entromete” en la construcción de un canal de navegación

January 18, 2009

Nueva Delhi, 14 sep 2007.- Una inusitada polémica sobre la existencia histórica del dios Ram mantiene paralizada la construcción de un canal de navegación entre la India y Sri Lanka que destruiría un banco de corales sagrado para la mitología hindú.
Ante la avalancha de protestas de radicales hindúes, el Gobierno se vio obligado hoy a retirar un informe que avala el proyecto al argumentar que los textos sagrados no sirven para probar que el dios Ram existiera.
El Gobierno tiene en mente abrir una vía navegable -por unos 590 millones de dólares- que permita el paso de los barcos por las aguas meridionales del mar de Sethusamudram, que separa la India de Sri Lanka, y acortar así el trayecto de navegación en 36 horas.
El proyecto, sin embargo, ha levantado una enorme polvareda social que ha llegado al Tribunal Supremo, porque supondrá la destrucción de un camino de arena y coral citado en el libro santo hindú “Ramayana” y, por lo tanto, sagrado para muchos hindúes.
Los arrecifes submarinos, visibles desde el aire, forman una espectacular cadena de unos 50 kilómetros de largo a apenas unos metros de profundidad, situada en una estrecha franja marina que separa la India de Sri Lanka.
Pero, según la tradición hindú, la cadena es en realidad un puente construido hace miles de años por la armada simia del dios mono Hanuman, para permitir a Ram alcanzar Sri Lanka y rescatar a su esposa Sita, secuestrada por el rey diablo Ravana.
Así que, ante la posible profanación del “puente”, conocido como “Ram Setu”, miles de activistas de la Vishwa Hindu Parishad (Organización del Mundo Hindú) se echaron este miércoles a las calles -algunos, disfrazados como los protagonistas del “Ramayana”- y cortaron carreteras y vías férreas.
Ese mismo día, había llegado ante el Tribunal Supremo un informe elaborado por la autoridad patrimonial india, el ASI, que mantenía que “los contenidos del ‘Ramayana’ y el ‘Ramcharitamanas’ y otros textos mitológicos no pueden ser considerados un registro histórico que pruebe la existencia de los personajes y los hechos narrados”.
El principal partido de la oposición, el radical hindú Bharatiya Janata Party (BJP), no tardó en exigir una “disculpa” al Gobierno, alegando que las afirmaciones del ASI “habían herido la fe de millones de fieles”.
El Gobierno optó hoy por apaciguar los ánimos retirando el informe del ASI, tras manifestar que no tenía intención de herir los sentimientos religiosos de ninguna comunidad, y dispondrá de tres meses para presentar uno nuevo ante el Supremo, según la agencia india IANS.
Los partidos del “Hindutva” (la “hinduidad”) -un término que aglutina a varias formaciones conservadoras y extremistas- aseguran que la NASA ha datado la antigüedad del “puente” en 1,7 millones de años, algo que ha negado la propia organización, sorprendida por la polémica en la India.
“No tengo idea de ningún tipo de datación”, ha dicho el portavoz de la NASA, Michael Braukus, citado hoy por la IANS.
“El puente misterioso no es nada más que una cadena natural de bancos de arena”, había explicado otro portavoz de la NASA, Mark Hess, en octubre de 2002, ante la aparición de las primeras fotografías aéreas de los corales.
Aunque la mayoría de los historiadores y geólogos indios han cerrado filas con la NASA, hay también quienes insisten en que la ciencia no ofrece explicaciones para la existencia del mitológico “puente”.
“¿Cómo puede la arqueología establecer eventos históricos de hace 7.000 años?”, se pregunta en el diario “The Times of India” el escritor Pushkar Bhatanagar, autor del libro “La era de Ram”.
“El ‘Ramayana’ se basa en ‘itihasas’ (historias). ‘Itihas’ significa que sucedió. La existencia de Ram está recogida en el épico ‘Ramayana’”, aseguró en un comunicado el popular santón indio Ravi Shankar.
Así que, a la espera del dictamen judicial sobre la barrera de coral, los marineros tendrán que seguir por el momento saludando desde lejos el puente hindú de la armada simia y rodear Sri Lanka.
A ellos, las aventuras de un libro les cuestan casi dos días de viaje.

Los monos indios se apuntan a la vida en la gran ciudad

January 18, 2009

Nueva Delhi, 30 jun 2007.- La “guapa” clase media india asiste entre preocupada e impotente al nacimiento de una nueva tribu urbana que se cuela sibilina en oficinas y mercados y no duda en robar cuanto se pone ante ellos: los monos se han organizado en la ciudad.
La amenaza simiesca ha llegado incluso hasta la Cámara Alta india, donde un senador denunció la existencia de “batallones de monos” y llegó a asegurar que un grupo de estos invadió su cocina, entre las risas de los representantes.
Pero el problema no invita en la risa: según los expertos, atraídos por las mejores condiciones de vida y alimento, al menos 50.000 monos podrían haber emigrado a las ciudades de un país en pleno desarrollo, lo que supone entre un 60 y 70 por ciento de la población simia india.
“Muchos monos prefieren las áreas urbanas porque obtienen comida fácil y nutritiva”, dijo Prabal Sarkar, experto en macacos. “Se organizan en grandes grupos por razones de seguridad, y si media una provocación atacan brutalmente a la gente. Las mujeres y los niños son más susceptibles porque muestran miedo”, añadió.
La peluda tribu urbana se conjura para dañar árboles, arrancar plantas, destruir cables eléctricos y robar la comida a los niños, además de representar para los transeúntes una saltarina amenaza cuya mordedura implica 14 vacunas de curación.
A veces, los intrépidos micos se cuelan en los enclaves residenciales, las oficinas y los mercados, donde atacan a la gente para conseguir su alimento, pero en ocasiones han llegado incluso a tomarse la justicia por su mano invadiendo los tribunales y destruyendo archivos.
“Un día, al llegar a casa, encontré un grupo de monos organizando un festín. Habían sacado los tarros de comida de la cocina y estaban sentados a la mesa disfrutando el menú. Menuda fiesta”, contó a Efe una ama de casa que tuvo que expulsarlos a escobazos.
Bien alimentados y al abrigo de los edificios, los monos han logrado adaptarse al medio y se reproducen con mucha rapidez, lo cual ha generado un problema de superpoblación rampante que ha llevado a los expertos a pedir medidas de control.
Pero no es fácil, porque antes hay que cazarlos: “a diferencia de otros animales que se tranquilizan fácilmente, los monos se sientan en los tejados o los árboles, y cualquier intento de drogarles es peligroso”, dice Sarkar.
El problema de los monos desatados llevó hace dos años a la Consejería de Medio Ambiente de la Nueva Delhi a ordenar el traslado de los macacos a los bosques de regiones vecinas.
Siguiendo esa directiva, el Departamento de Vida Animal de Delhi capturó el año pasado unos 250 individuos en la capital, y los liberó en el bosque Palpur Kuno de la región de Madhya (centro). Pero tras su “liberación” los monos, urbanos y desarraigados, comenzaron a cometer actos vandálicos en los pueblos cercanos.
Los oficiales locales reaccionaron ante esa nueva amenaza urbana negándose a acoger nuevas hornadas de macacos, así que estos campan todavía a sus anchas en Nueva Delhi.
Los monos capitalinos se refugian en las áreas verdes de la ciudad, a la espera del seguro alimento -plátanos, cocos y mangos- que les proporcionan muchos devotos hindúes, para quienes los monos son herederos vivos del dios Hanuman.
De hecho, el “batallón” de monos delhíes tiene ahora su mejor paraguas en una estatua de Hanuman de 30 metros recién inaugurada en el oeste de la ciudad, una delicia para los niños que viajan en el metro sin soterrar que pasa justo por delante de las fauces del dios.
Esa condición “divina” ha generado una pequeña industria junto a los lugares frecuentados por los simios, donde varios comerciantes han instalado puestos de plátanos, mientras que otros negociantes, más avispados, amaestran a los simios para bailar y obtener propinas o pedir limosna, antes de llevárselos a casa en bicicleta.
Pese a la explotación evidente, los monitos danzarines no le hacen ascos al trabajo: ajenos a la preocupación que suscitan y felices con sus fechorías y sus gestos casi humanos, los micos indios se han adaptado a la vida cotidiana de las urbes hasta en lo que concierne a la superpoblación y el ruido.
Al fin y al cabo, vivir en la ciudad tiene sus inconvenientes

El Ganges, amenazado y sagrado

January 18, 2009

Nueva Delhi, 21 mar 2007.- Desde los glaciares del Himalaya hasta las lejanas costas de Bengala, el Ganges, río sagrado hindú y base vital para decenas de millones de personas, se enfrenta a dos graves amenazas: la polución y la explotación excesiva.
“El río se enfrenta a unos niveles de polución alarmantes y a la sobreexplotación de sus recursos, que es la causa de que en algunos puntos uno pueda caminar donde antes había agua”, dijo a Efe Parikshit Gautam, delegado del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés).
La cuenca del Ganges nutre de vida a un tercio de las tierras que forman parte de la India, y su paso por el subcontinente no sólo atestigua la existencia de civilizaciones milenarias, sino que sustenta a millones de familias, hasta el punto de que una de cada doce personas de la Tierra vive bajo su influencia.
Sin embargo, es la propia actividad humana, que adquiere su sentido y su modo de vida en torno al río, la que pone al Ganges en peligro con los usos agrícolas e industriales del terreno, mientras el caudal del río aparece cada día más delgado por la limitada contribución de sus afluentes, contenidos, cada vez, por más pantanos.
La construcción masiva de presas resta fuerza al caudal natural del río e impide que los sedimentos lleguen a la desembocadura, lo que favorece la salinización de esa área y con ello la muerte o migración de especies autóctonas, advirtió la WWF en un informe hecho público estos días.
Al llegar al final de su ciclo, en el delta de Sunderbans, la organización calcula que el 95 por ciento del agua del Ganges ha sido desviada del caudal, lo cual repercute en una subida del nivel del mar y un incremento de la salinidad que pone en peligro los ecosistemas, informó la agencia india ANI.
“Muchos campesinos desvían el agua del río para sus cultivos, a veces de forma ilegal, lo que unido a la proliferación de pantanos y a la contaminación obliga a tomar medidas para no afrontar una situación irreversible”, dijo a Efe Gautam.
Junto a la ribera del Ganges, numerosas industrias peleteras vierten en sus aguas desechos de cromo y otros metales, que irán más tarde a parar a los peregrinos que acuden a purificar sus cuerpos en el caudal sagrado.
Porque el Ganges es además el río que fundamenta parte de la teología hindú, y a él acuden en peregrinación millones de personas cada año, alentados por el hecho de que sus aguas no sólo lavan los pecados, sino que liberan del ciclo de las reencarnaciones.
Haciendo caso omiso de los salvajes niveles de polución, muchos hindúes guardan consigo un recipiente con el agua del río sagrado a la espera de ingerirla justo antes de morir y hacer que en consecuencia, según la tradición oral, su alma ascienda al cielo.
A este abanico de problemas se une también el cambio climático, cuyos efectos amenazan un ecosistema formado por más de 140 especies de peces, 90 anfibios y el amenazado delfín del Ganges.
“Los glaciares suponen entre el 30 y el 40 por ciento del agua del Ganges, y entre un 70 y 80 por ciento en el caso del río Indo. Hacen falta estudios para determinar el impacto de los glaciares que se derriten sobre el caudal de los ríos”, dijo en declaraciones al diario “The Times of India” Sejal Worah, otro portavoz de WWF.
Sin embargo, la preocupación por el abandono del río no es nueva, y ya en el año 1985 el Gobierno lanzó un plan de acción del Ganges (Ganges Action Plan), que 22 años después es considerado un “fracaso” por Gautam.
“El plan no ha dado resultados substanciales, pese a que sus objetivos eran amplios: quería parar la polución y reintroducir especies, pero no fue bien ejecutado porque exigía un esfuerzo de coordinación a demasiados niveles”, aseguró el activista.
Aquel plan fue ideado poco antes por la entonces primera ministra, Indira Gandhi, quizá influida por su padre, el también jefe de Gobierno Jawaharlal Nehru.
“Desde su nacimiento hasta el mar, el Ganges es la historia de la civilización india”, dijo el histórico ex primer ministro indio.
Ajeno al hombre pero bajo su constante influencia, el Ganges prosigue sus 2.510 kilómetros de eterna estrofa de agua, mudo cronista de los logros y miserias de sus hijos, “desde los viejos tiempos -dijo Nehru- a los nuevos”.

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