El Ganges, amenazado y sagrado

January 18, 2009

Nueva Delhi, 21 mar 2007.- Desde los glaciares del Himalaya hasta las lejanas costas de Bengala, el Ganges, río sagrado hindú y base vital para decenas de millones de personas, se enfrenta a dos graves amenazas: la polución y la explotación excesiva.
“El río se enfrenta a unos niveles de polución alarmantes y a la sobreexplotación de sus recursos, que es la causa de que en algunos puntos uno pueda caminar donde antes había agua”, dijo a Efe Parikshit Gautam, delegado del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, siglas en inglés).
La cuenca del Ganges nutre de vida a un tercio de las tierras que forman parte de la India, y su paso por el subcontinente no sólo atestigua la existencia de civilizaciones milenarias, sino que sustenta a millones de familias, hasta el punto de que una de cada doce personas de la Tierra vive bajo su influencia.
Sin embargo, es la propia actividad humana, que adquiere su sentido y su modo de vida en torno al río, la que pone al Ganges en peligro con los usos agrícolas e industriales del terreno, mientras el caudal del río aparece cada día más delgado por la limitada contribución de sus afluentes, contenidos, cada vez, por más pantanos.
La construcción masiva de presas resta fuerza al caudal natural del río e impide que los sedimentos lleguen a la desembocadura, lo que favorece la salinización de esa área y con ello la muerte o migración de especies autóctonas, advirtió la WWF en un informe hecho público estos días.
Al llegar al final de su ciclo, en el delta de Sunderbans, la organización calcula que el 95 por ciento del agua del Ganges ha sido desviada del caudal, lo cual repercute en una subida del nivel del mar y un incremento de la salinidad que pone en peligro los ecosistemas, informó la agencia india ANI.
“Muchos campesinos desvían el agua del río para sus cultivos, a veces de forma ilegal, lo que unido a la proliferación de pantanos y a la contaminación obliga a tomar medidas para no afrontar una situación irreversible”, dijo a Efe Gautam.
Junto a la ribera del Ganges, numerosas industrias peleteras vierten en sus aguas desechos de cromo y otros metales, que irán más tarde a parar a los peregrinos que acuden a purificar sus cuerpos en el caudal sagrado.
Porque el Ganges es además el río que fundamenta parte de la teología hindú, y a él acuden en peregrinación millones de personas cada año, alentados por el hecho de que sus aguas no sólo lavan los pecados, sino que liberan del ciclo de las reencarnaciones.
Haciendo caso omiso de los salvajes niveles de polución, muchos hindúes guardan consigo un recipiente con el agua del río sagrado a la espera de ingerirla justo antes de morir y hacer que en consecuencia, según la tradición oral, su alma ascienda al cielo.
A este abanico de problemas se une también el cambio climático, cuyos efectos amenazan un ecosistema formado por más de 140 especies de peces, 90 anfibios y el amenazado delfín del Ganges.
“Los glaciares suponen entre el 30 y el 40 por ciento del agua del Ganges, y entre un 70 y 80 por ciento en el caso del río Indo. Hacen falta estudios para determinar el impacto de los glaciares que se derriten sobre el caudal de los ríos”, dijo en declaraciones al diario “The Times of India” Sejal Worah, otro portavoz de WWF.
Sin embargo, la preocupación por el abandono del río no es nueva, y ya en el año 1985 el Gobierno lanzó un plan de acción del Ganges (Ganges Action Plan), que 22 años después es considerado un “fracaso” por Gautam.
“El plan no ha dado resultados substanciales, pese a que sus objetivos eran amplios: quería parar la polución y reintroducir especies, pero no fue bien ejecutado porque exigía un esfuerzo de coordinación a demasiados niveles”, aseguró el activista.
Aquel plan fue ideado poco antes por la entonces primera ministra, Indira Gandhi, quizá influida por su padre, el también jefe de Gobierno Jawaharlal Nehru.
“Desde su nacimiento hasta el mar, el Ganges es la historia de la civilización india”, dijo el histórico ex primer ministro indio.
Ajeno al hombre pero bajo su constante influencia, el Ganges prosigue sus 2.510 kilómetros de eterna estrofa de agua, mudo cronista de los logros y miserias de sus hijos, “desde los viejos tiempos -dijo Nehru- a los nuevos”.

La suciedad y el urbanismo amenazan el futuro de la ciudad sagrada de Benarés

January 18, 2009

Nueva Delhi, 29 ene 2007.- Las basuras incontroladas y un polémico plan de urbanismo amenazan la ciudad sagrada hindú de Benarés, donde millones de peregrinos toman baños purificadores en el Ganges mientras casi dos millones y medio de botellas vacías llenan anualmente las calles de desperdicios.
Según denunció a Efe el delegado en la ciudad de la Fundación Nacional India para el Arte y la Herencia Cultural (INTACH, siglas en inglés), Navneet Raman, el hecho de que no exista un sistema adecuado de recogida de basuras ha puesto en “peligro” la herencia monumental de la ciudad.
“La falta de instalaciones ha hecho que el problema de los desperdicios haya permanecido sin solución durante los últimos 20 años, y eso ha convertido Benarés en una ciudad realmente sucia”, asegura Raman.
A Benarés acuden cada año un millón de turistas extranjeros y cuatro millones de indios, atraídos por un ambiente de mística espiritualidad y por la posibilidad de purificar sus almas con baños sagrados en el no siempre limpio río Ganges.
Pero, según la agencia india IANS, la masiva afluencia de visitantes deja tras de sí un rastro de botellas vacías y desperdicios que nadie recoge, lo que conduce a un ambiente de polución y degradación que ensucia la belleza ascética y la rica herencia cultural de Benarés.
La ciudad, dice Raman, es uno de los 63 enclaves sujetos al Plan Nacional de Renovación Urbana, pero está a la vez entre las diez ciudades en las que el deterioro del patrimonio “preocupa seriamente”.
En ese contexto, un plan de desarrollo auspiciado por las autoridades locales para embellecer la ciudad ha suscitado una enconada polémica porque, según los conservadores, “pone en peligro el patrimonio”.
“Construir centros comerciales y multicines en las zonas tradicionalmente más significadas embellece más bien poco y pone en peligro una herencia cultural de 600 años”, se quejó Raman ante los medios.
Benarés ocupa un área de 49 kilómetros cuadrados y sufre un alto índice de contaminación debido en parte a que las zonas verdes suponen sólo un tres por ciento de su suelo, lo que no ha impedido que hayan sido aprobados nuevos asentamientos de población en estas áreas.
Otra fuente de crítica es la construcción de puentes sobre el Ganges, porque, dice Raman “convertirán el río en una barrera que hay que cruzar”, y además, “los peregrinos que toman los baños sagrados estarán sometidos al escrutinio de los conductores”.
Más allá de los puentes y los centros comerciales, sin embargo, lo que más ha soliviantado a los conservadores de la INTACH es la previsión de levantar embarcaderos para transporte fluvial en las áreas utilizadas por los devotos para los baños, las oraciones y las ceremonias funerarias.
Los hindúes acuden al Ganges con la creencia de que un baño en el río sagrado lava los pecados, alentados además por el precepto hindú que libera del ciclo de las reencarnaciones a aquellos que mueren en la ciudad sagrada de Benarés, donde existen cientos de templos alineados a lo largo del río.
Muchos, incluso, guardan consigo toda su vida un recipiente con agua del Ganges, siguiendo una tradición que eleva al cielo las almas de aquellos que ingieren un trago de agua sagrada justo antes de morir.
Lo que está en duda es si, aparte de su efecto purificador, el agua envía al cielo a quienes la ingieren debido a la polución, porque es bien conocido que las numerosas industrias peleteras situadas junto al río desvían a sus aguas desechos y vertidos de cromo y otros metales.
Y además, en el Ganges, restos de cadáveres procedentes de las cremaciones funerarias hindúes pasan flotando junto a los templos mientras los peregrinos se bañan con jabón, indiferentes a los restos de comida y flores que los fieles ofrendan en el río.
Ahora, los miembros del INTACH esperan la visita de la UNESCO, a partir del 11 de febrero, con el fin de determinar si Benarés, para algunos la más antigua ciudad con poblamiento continuado, tiene alguna posibilidad de “purificar” su patrimonio con un buen plan de limpieza.

Los joyeros de Puna, en huelga contra el “burka” por temor a más robos

December 14, 2008

Nueva Delhi, 29 dic 2006.- Miles de joyeros de la ciudad occidental india de Puna cerraron hoy sus tiendas para pedir protección policial ante una ola de robos que les llevó incluso a amenazar con prohibir el acceso a sus tiendas de mujeres vestidas con el “burka” musulmán.
El temor de los joyeros al “burka” no tiene base religiosa ni feminista, sino que radica en el hecho de que, en tres de los atracos más recientes, los ladrones entraron en los establecimientos enfundados en la prenda, que cubre cuerpo y rostro por entero y es, por lo tanto, muy útil para los delincuentes.
Cubriendo su identidad con los “burkas“, los ladrones se llevaron 17.000 euros de tres tiendas en el barrio de Raviwar Peth, que concentra las joyerías de Puna, en la región india de Maharashtra.
Sin embargo, la cantidad total robada es de casi dos millones de euros en los últimos seis meses en las joyerías del área de Puna, una ciudad de aproximadamente 4,5 millones de habitantes que ha registrado ocho robos, según fuentes del sector.
Los joyeros, cansados de la inseguridad, escribieron este miércoles una petición al consejero de Interior de la región, R.R. Patil, para que les permitiera poner una restricción a la entrada de mujeres con “burkas” en sus tiendas, y decidieron cerrar los establecimientos hoy como medida de presión.
Según afirmó a EFE el presidente de la Asociación de Joyeros de la región de Maharashtra, Fatechand Ranka, más de 5.000 comercios en un radio de 150 kilómetros echaron los candados, a la espera de que el Gobierno reaccione ante la cantidad robada.
“No hay problema en permitir el paso a una mujer con velo, pero uno no sabe si es una mujer o un hombre hasta que enseña la cara”, aseguró al periódico “Hindustan Times” el joyero Ravi Aganani.
Aunque el consejero de Interior negó ayer estar al tanto de la controversia, la iniciativa de prohibir los “burkas” atrajo las críticas de la Comisión de Minorías de la región, que la ha calificado como “peligrosa” pues “infringe los derechos de la mujer”.
“Una mujer tiene derecho a vestir lo que ella quiera; debería tener la opción de vestir un ‘burka‘ o unos vaqueros. Pedimos a todas las comunidades que condenen la decisión” de los joyeros, afirmó Nasim Siddiqui, consejero de la Comisión, citado por la agencia IANS.
Sin embargo, los joyeros lo ven de otra manera: “no tenemos ninguna prejuicio religioso -puntualizó Ranka-, pero no hay otra opción para salvaguardar nuestros intereses comerciales”.
Ante la polémica suscitada, los joyeros decidieron hoy retirar su demanda contra la prohibición de los “burkas“, aunque pidieron que, al menos, las mujeres se quiten el velo frente a las cámaras de seguridad de las joyerías, para grabar sus rostros antes de acceder al interior de los establecimientos y prevenir así los robos.
Después haber amenazado con poner en las puertas de las tiendas carteles con la leyenda “burkas no“, los joyeros están dispuestos a negociar para no “herir la sensibilidad de ninguna comunidad”, dijo Ranka, porque no actúan animados por “ningún sentimiento antimusulmán“.
“Sólo queremos proteger nuestra seguridad”, concluyó el joyero, a la salida de una reunión con las autoridades policiales que resultó “satisfactoria”.
Con 138 millones de practicantes, los musulmanes componen la principal minoría religiosa (13,4 por ciento de la población) en la India, un país mayoritariamente hindú.

Miles de animales sacrificados para aplacar a los dioses hindúes

December 14, 2008

Nueva Delhi, 18 oct 2006.- Miles de cabras, patos, búfalos y palomas son sacrificados estos días en la India por devotos fieles en ceremonias organizadas para aplacar a los dioses hindúes, según denunciaron a Efe activistas del ecologismo.
Este año, sólo en la región de Orissa, en el este del país, fueron sacrificados durante las fiestas hindúes de la “Durga Puja” unos 10.000 animales, afirmó la ONG “People for Animals” (PFA).
“El problema es que la gente todavía cree que sacrificar animales les conducirá a una vida mejor en la que se cumplirán sus deseos”, declaró a Efe Jiban Das, delegado para Orissa de PFA.
En áreas tribales existe la costumbre de consagrar sobre todo cabras, patos y palomas, pero también algunos búfalos.
Jiban Das concentra ahora sus esfuerzos en que la venidera fiesta de “Diwali“, una especie de Navidad hindú, no se convierta en otra “masacre” como la que su organización denuncia en el estado nororiental de Assam, en el templo de Kamakhya, también durante la “Durga Puja“.
La versión de la PFA, que cuantifica los sacrificios de Kamakhya en unos 20 búfalos, 3.000 cabras y miles de palomas, contrasta con la posición de las autoridades del templo, para quienes dichas cantidades son una “exageración”.
“Sabemos que 20 búfalos y algunas cabras fueron sacrificadas este año, pero, ¿cómo puede alguien sacrificar en un templo 3.000 cabras en tres días?. Es imposible”, ha declarado el secretario del templo, Nabakanta Sarma.
Con fecha de 1960, la ley india de Prevención de la Crueldad Animal no prohibía el sacrificio de animales en lugares religiosos, lo que ha llevado recientemente a algunas regiones, entre las que se cuenta Orissa, a desarrollar normativas más restrictivas.
Aunque Das afirma que los políticos de Orissa están comprometidos con la prohibición de este ceremonial, ello no impidió que el consejero de Desarrollo Urbano, K. V. Singhdeo, celebrara hace tiempo un sacrificio dentro del palacio de su propiedad.
El presidente de la región, Naveen Patnaik, se apresuró a condenar el hecho, pero lo cierto, según la prensa local, es que ningún partido se atreve a censurarlo, pues teme perder votos en un país tradicionalmente muy devoto.
En enero pasado, por ejemplo, las autoridades restringieron las visitas a Khairguda, una localidad en la que tiene lugar cada año el sacrificio de 20.000 animales para aplacar la ira de los dioses.
La celebración se mantuvo, pero ni los habitantes de los pueblos vecinos ni los activistas que protestaban cerca del lugar pudieron ver a la “Dehuri“, la joven que representa la encarnación de los dioses y bebe la sangre de los animales sacrificados mientras baila al son de los tambores.
El problema, como reconoce a Efe la activista Sangeeta Goswami, que ha denunciado estas ceremonias del templo de Kamakhya, reside en que los sacrificios están tan extendidos que cuando Amitabh Bachchan, el actor más popular de Bollywood, enfermó en diciembre, se sacrificaron dos búfalos en el templo para lograr que sanara.
El caso Bachchan desencadenó la ira de las entidades ecologistas porque el actor es un destacado miembro de PETA, otra asociación protectora de animales, pero nada pudo impedir que sus fans pusieran en práctica una tradición con más de 3.000 años de antigüedad.
Con todo, la consagración de animales es una anécdota si se compara con otra práctica más cruenta, consistente en el sacrificio de niños, como ocurrió la semana pasada en Benarés, cuando un brujo secuestró y degolló a un pequeño que jugaba junto al Ganges para ofrecérselo a los dioses como “sacrificio”.

Las mujeres indias, en ayunas por el bienestar de sus maridos

December 14, 2008

Nueva Delhi, 10 oct 2006.- Las hindúes casadas celebran hoy en la India el festival “Karwa Chauth“, un día de ayuno preceptivo con el que pretenden asegurar, mediante su devoción, una larga vida y bienestar para sus maridos.
Durante todo el día, las mujeres no sólo no pueden comer o tomar líquidos, sino que también tienen prohibido tragar saliva, para evidenciar que están dispuestas a asumir sacrificios por su cónyuge.
“No hay ningún problema en resistir, lo conseguimos gracias al amor y al poder de Dios. Además, las mujeres que ayunan sustituyen el hambre acudiendo al salón de belleza y vistiendo sus mejores brazaletes y joyas”, dice a Efe Gagandeep Kaur.
Los hindúes fundamentan la festividad en la creencia de que actividades como el ayuno o la oración sirven para proteger a terceras personas, en este caso los esposos indios, así que posiblemente habrá quien ayune con placer.
Antes del amanecer, las mujeres se levantan y comen dulces y alimentos tradicionales, según una dieta estrictamente vegetariana, además de beber todo el líquido posible, como ocurre durante el Ramadán musulmán, que también se celebra estos días.
Aprovechando el “Karwa Chauth“, las esposas indias se dedican a ir de tiendas y dibujarse las manos con “henna” o “mehndi” (en español, alheña), una sustancia anaranjada que sirve para tatuar las partes más superficiales de la piel con carácter temporal.
Se trata de ocupar el tiempo como pueden para no pensar en comer, de ahí que, por ejemplo, los mercados de joyas estén a rebosar en días como hoy.
Cuenta Gagandeep Kaur que, justo antes del ocaso del sol, las mujeres que ayunan “se sientan en corro para escuchar la lectura de la historia a la que se refiere el festival, de labios de una sacerdotisa brahmanica”.
La leyenda del “Karwa Chauth” cuenta la historia de la reina Veeravati, a la que un hermano induce a comer en un día de ayuno mediante engaño, lo que causa la muerte de su marido, el rey.
Desconsolada, la reina encuentra a los dioses Shiva y Parvati y les ruega que revivan a su esposo, merced que éstos le conceden bajo promesa de guardar el ayuno del “Karwa Chauth” con condiciones estrictas.
Tras escuchar la historia, mujeres como Gagandeep Kaur van a casa y se visten con sus mejores joyas y el sari más vistoso para esperar la llegada de su marido y contemplar junto a él, tapadas por una redecilla que impida ver sus rostros, la salida de la luna.
Una vez que esto ocurra, las mujeres deben mirar alternativamente al cielo y a su esposo como símbolo de devoción y deseo de fortuna, buena salud y longevidad, a la par que los maridos dan de comer y beber a sus esposas con sus propias manos.
La ceremonia termina cuando ellas tocan los pies de sus cónyuges para mostrarles su amor.
El “Karwa Chauth“, popular sobre todo en el norte de la India, se celebra en el período en que tienen lugar la mayoría de las festividades en este país, cuando el clima comienza a ser más soportable.
Como sucede durante la Navidad cristiana, los hindúes aprovechan estas fiestas para visitar a sus familiares, intercambiar regalos y consumir dulces.
En realidad, el “Karwa Chauth” viene a ser la antesala de la fiesta más emblemática de la India, el “Diwali“, que conmemora el regreso del dios Rama tras su victoria sobre el diablo Rávana y que llena el país de luces.

Sri Sri Ravi Shankar

September 15, 2008

Su mirada preside las calles de las ciudades indias, en pósters colocados por una cohorte de fieles seguidores dispuestos a cumplir al pie de la letra cualquiera de sus órdenes. Dirige la fundación “Art of Living“: “una organización que ayuda a la gente a vivir mejor y a acabar con el estrés, a terminar con la violencia y traer de vuelta los valores humanos”, la define. Los dignatarios y los dirigentes religiosos mantienen para él las puertas abiertas y él, Sri Sri Ravi Shankar, es posiblemente el líder religioso más reverenciado de la India décadas después de “inventar” el ejercicio de yoga “Sadan Sankirua“. O eso vende su curtido gabinete de prensa.

¿Qué hace diferente al Sadan Sankirua?

Es una técnica de yoga que vino a mí como un poema, como un regalo. Es una técnica respiratoria que ayuda a eliminar los sentimientos negativos y ayuda a la gente a rehabilitarse. De hecho, fue la técnica que utizamos tras los atentados de los trenes… Me refiero a los de 2004 en Madrid, claro. Tenemos un centro en Madrid y otro en Las Palmas, además de varios en Latinoamérica, en los que nuestros profesores desarrollan el programa de la organización.

Parece que la gente en Occidente está cada vez más dispuesta a incorporar conocimientos como el yoga. ¿Cuáles son a su entender las razones?

Porque el yoga es un compendio de saberes prácticos, que dan resultados inmediatos y mejoran la vida. Los occidentales son inteligentes, y están dispuestos a adoptar todo aquello que mejore sus vidas.

¿Y cómo podría mejorar la vida de los occidentales?

La gente de aquellos países está dándose cuenta de los peligros de una dieta poco saludable y la preponderancia de los alimentos fritos. Hay cada vez una mayor concienciación sobre la salud física y psíquica. La gente ha descubierto que no es bueno tomar tanta cafeína, fritangas y productos procesados, y está incorporando al menú comidas naturales y orgánicas. No es casualidad que haya cada vez más vegetarianos.

¿De ahí que vuelvan sus ojos a la India…?

Claro. Hay algo de lo que todos queremos ser parte: la experiencia y el conocimiento de lo más elevado. Y el yoga o la meditación son saberes prácticos que les dan resultados inmediatos, una característica muy apreciada por las personas en occidente.

No como en India.

No. En occidente, la gente quiere que las cosas ocurran rápido.

Aquí en la India hay muchas personas que le admiran, pero hay también quienes critican el cobro de tarifas excesivas por enseñar el “Sadan Sankirua”.

Sí, hay quien lo dice. Pero mantenemos programas de cooperación en los pueblos pobres, donde la gente recibe gratis nuestra enseñanza. Y cuando lo enseñamos gratis a la gente sin recursos, el saber adquiere más valor.

Otro asunto que llama la atención respecto a su figura es el culto a la personalidad. La gente viene y le contempla, se sienta junto a usted y pide bendiciones. ¿Cómo le afecta todo esto?

Es que tengo un doble papel. Por una parte, desarrollo la espiritualidad religiosa hindú. Y, por otra parte, llevo esa espiritualidad a todos los seres humanos. Es una cuestión de valores religiosos con dos vertientes. Y el culto a la personalidad es un hecho cultural en la India: no hay nada malo en que la gente venga y se siente en el suelo para verme.

Pero esto, ¿no le incomoda?

Siempre me siento cómodo. Es algo muy habitual en la India, y no hay razón para sentirse incómodo con ello. Mi interacción con mis seguidores se basa en un hecho cultural que no tiene nada que ver con el culto a la personalidad. En la India tocamos los pies a las personas de más edad. Todo el mundo lo hace, incluidos los niños con sus madres. Es nuestro modo de mostrar respeto. Aquí para saludar nos inclinamos hasta el suelo.

Usted ha emprendido iniciativas para acercar a los intocables (descastados) y los brahmanes. ¿Con esto reconoce que existe un problema de castas?

Todo el mundo acudió al encuentro, tanto los intocables como las castas hindúes. Claro que hay un problema: los dalits disfrutan de ciertos privilegios oficiales. Las castas hindúes están listas para terminar con ese sistema, pero no los dalits, que se aferran a esos ascensos por decreto o a sus cuotas de reserva de empleo. Los políticos, en lugar de eliminar el sistema de castas, lo han hecho más fuerte con estas medidas. Así que de lo que se trata es de juntar a las dos partes. Nosotros hemos sido los primeros en lograr esa aproximación. Nuestros actos han sido históricos.

Usted comparó las religiones con la cáscara de un plátano. ¿Qué quiso decir?

Quise decir que las religiones son algo necesario. Pero para comprender su esencia, que es la espiritualidad, hay que deshacerse de la cáscara.

¿Qué deberían hacer las religiones para unir a la gente?

Deberían volverse menos fanáticas y temerosas de las demás. Sí: menos fanáticas y menos temerosas. Debería existir una interacción entre todos. Acabar con este mensaje de que la religión propia es el único camino hacia el cielo, o de que todos aquellos con una opinión distinta irán al infierno. Hay que eliminar estos conceptos.

Y esto que dice de las religiones, ¿es aplicable a los conflictos, las culturas, los pueblos?

Sirve para todo.

¿El yoga puede ayudar?

Claro. Mucha gente ya se ha dado cuenta.

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